LAZOS

CAPITULO 3 Y FINAL

La alarma de su reloj lo despertó de su sueño ligero, apenas era muy temprano como para salir a comer y aunque fuera así no tenia apetito, se levantó de la cama mirando a su bruder dormir desparramado en el sillón, había bebido de más el albino que ni a su habitación pudo llegar.

Tomó su suéter, se calzó unos tenis y salió a caminar, esperando así el transcurso del tiempo eterno, se perdió por Londres, las calles eran tan tranquilas pero no podía sentirse así.

Ludwig Beilschmidt tenía acomplejado el alma, hacia tres días se enteró que desde 12 años atrás era padre de un niño que jamás supo, de una persona no apropiada para él, pero la mejor que pudo existir. Llegó justo a un parque desde donde se podía ver el horizonte a lo lejos, ansiaba ya ver ese amanecer, cuando el cielo se despertara con la luz del sol, nunca había deseado tanto el mañana como ese día, ya que estaba en juego todo su mundo, ese pequeño que apenas había conocido y ya era su vida, este mismo que tenia la potestad de rechazarlo y matarlo de tristeza o de aceptarlo ya si poder redimir sus errores del pasado.

De sus pensamientos fue despertado al escuchar sonar su móvil, enseguida lo revisó y leyó un mensaje de texto proveniente nada más y nada menos que del caballero Kirkland donde le citaba en un viejo restaurante cerca del London Bridge, iba a llamarle y negarse pero supuso que el niño había dado respuesta acerca de la verdad de su segundo progenitor y no quería verle, tanto que optó por aceptar la propuesta.

A las pocas horas fue a la cita tomando una mesa en el lugar acordado, le comían los nervios, que procuraba ocultar bien, miraba a ambos lados, sentía colapsar, estaba peor que en la segunda guerra, esta la era la decisión de su vida y lo peor del caso es que él dependía de una elección. Empezaba a desesperarse al no ver llegar al inglés. A lo lejos vislumbró aquel hombre de características familiares, era Arthur quien ya se acercaba al lugar con una seriedad tremenda. Procedió sentarse y cruzarse de piernas, muy común en él, soltando una pregunta sin si quiera saludar y ni respetar dando los buenos días.

-¿Por qué no te hiciste cargo de Alfred cuando esperaba a Ethan?, porque no te creo nada, ¿por qué ahora tratas de quitarme a mi hijo?-

El hombre ojiazul respondió-no lo sabía, no sabía del bebé que esperaba...no tenia cabeza en ese entonces; se que debí llamarlo, se que debí ir a ver ido a verle después de navidad...peo no lo hice, sí hubiera sabido que ese día en aeropuerto iba a ser la última vez que lo viera y que cargaba con mi hijo, no lo hubiera dejado ir..lo juro-dijo con la voz algo ya entrecortada.

-que bueno que él hubiera no existe...-sacó una libreta de su bolsillo y sustrajo una carta escrita en un hoja blanca, algo ya amarilla por el paso del tiempo, extendiéndola en el lado de la mesa contrario.-sé que es tuyo sin prueba de paternidad, lo sé de solo verlo, sabía que algún día te darías cuenta. Es tan parecido a ti y a él. Sus gustos, sé que es tuyo, pero él decide, por ahora te daré esto que Alfred me dio antes de irse, me dijo que si algún día el papá de Ethan se interesaba en él se lo diera- se levantó de la mesa y le miró serio.- Si Ethan te quiere, él solo vendrá a ti, eso es todo- al concluir el hombre de cejas gruesas se dio la vuelta y emprendió su caminata alejándose de ahí.

Alemania tomó la nota en sus manos y la leyó. Cada párrafo le hacía recordarlo, cada palabra escrita con su puño y letra le hizo imaginarlo por un instante.

" hello dude! si lees esto es que ya no vivo. Pues escribí esto para pedir que hagas que cuiden a mi hijo. Arthur lo hará bien (ya que fue él me convenció de que debías saber de la existencia de Ethan, si así decidí llamarlo, ya que una vez fui a un bar alemán y el mesero tenía ese nombre.)

El bebé es tu hijo también Ludwig y no te pido que lo cuides, si no te dije antes fue porque hehehe no me llamaste y supuse que estabas arrepentido de esa vez. Mira si no te acuerdas fue esa vez en navidad con Francia, la vez debajo del muérdago y el beso. A lo mejor no me creas pero ese día quede así, esperando. Tal vez debí decirte, pero no estábamos en tus planes de vida, te escuche mientras hablabas con Rusia, dijiste que no tenias planes de hacer una familia y creo que ni si quiera te gustaba.

Perdon, debí avisarte, al menos para que supieras. Si no lo quieres está bien, entiendo, pero mi bebé no, aun es un bebé...a menos que leas esto muchos años después de hoy, el no tiene la culpa (eso me lo dijo England.)

Gracias por ...ya sabes, hacerme al niño...eso ándale, disfrute cada momento de su crecimiento y cuando lo tuve en mis brazos hahahaha, es lo mejor que hice. Ludwig a lo mejor no fui nada para ti pero tú para mi si, te quise mucho (creo que te amaba, no lo sé) y ahora no sabré nunca si tu a mi (lo más probable, es que no, según England).

Bueno hehehe ya me despido...ahora me siento mas débil..y quiero pasarlo con mi Ethan.

Bye bye...

PD: solo no lastimes a Ethan si no lo quieres es mejor que no se entere que eres su padre. Y si sí, gracias enserio, enséñale a comer hamburguesas..(England le dará comida de asco)

Adiós Ludwig

A.F.J U.S.A"

Acercó a su pecho esa carta y sonrió algo cabizbajo, ahora se sentía peor-Adiós Alfred- susurró un poco- maldito Jones, me haces sentir mal a pesar de muerto-negó despacio su cabeza- si te quería...también creo que te amaba, no lo sabré..- obvio aquello removió esa tristeza de haberlo perdido, ahora ya sentía esa despedida. Peor aún ya que su hijo seguro le odiaba por eso. Ya resignado por haberlo perdido todo se levantó de la mesa y dio unos pasos para alejarse de ahí.

-Señor Alemania..-

Esa hermosa voz escuchó, enseguida volteó la mirada.-E..than..-mencionó nervioso.

-mmm...¿por qué dejaste a mi mamá?, ¿era por mi?-preguntó con determinación, había salido detrás de su tío Arthur y le siguió para saber dónde estaba el Alemán y pedirle respuestas.

-No, yo ni siquiera sabía que existías, él no quiso decirme..-

-¡si hubieras sabido de mi te hubieras ido también!-

-No,no...me hubiera asustado, mucho, pero yo había estado a su lado...no lo sabía..no sabía de ti lo juro..-intentó acercarse al menor.

-Mmm..¿Me quieres?-

-No te quiero...yo ya te amo- dijo con simpleza y verdad.

-...mmm..-dio unos pasos largos y posó la cabeza en el pecho de su padre-..¿No me vas a dejar verdad?-

-nunca más...-le abrazó con mucha fuerza besando la coronilla de su cabeza-...¿quieres ir por una hamburguesa?-

-si...la comida del tío England da asco..-le tomó de la mano al mayor y sonrió.

-ya lo sé,..Vamos hijo-