Cositas que decir! :
Si, tirenme lo primero que encuentren y entiérrenme viva :c
Se que me demore xD ya, mucho mucho! , pero…bueno, entre a "enseñanza media" y todo esta complicado D:
Intentare escribir mas seguido, y seria un milagro si mis pocas lectoras que me han seguido en este camino siguieran junto a mi, no saben lo feliz que me hacen :3
Recalcar que fanfiction ya no me deja editar como antes y….perdonen la apariencia y lo corto del cap, pero bueno…lo importante es el contenido, no?
Gracias de antemano por entender, hermosas, y….ahora al cap!
Rin se froto las sienes una vez mas, ¿Cuántas veces había hecho este gesto ya? . No lo sabía ni lo quería saber, para ser sinceros.
Se pasó el dorso de la mano por la frente, corriendo asa su flequillo y secando (sólo un poco) el sudor que caía por su piel.
Miro a su alrededor con cansancio y vio que sus acompañantes (un rubio que había perdido la sonrisa y un aguamarino con cara de preocupado y ceño más que fruncido) le copiaban el gesto, con tanto o más cansados que ella.
Y era comprensible, no los culpaba : el trio maravilla se había estado rebanando los sesos buscando alguna pista de la chica desaparecida, además de haber entrado, inspeccionado y salido de todas las tiendas en al menos 3 kilómetros a la redonda desde donde estaban.
Suspiro en general; lagrimas a punto de salir; adolescentes sin saber cómo consolar a una niña.
La tarde se ponía cada vez mejor.
—¿K-Kagamine? – Ah no, no señor, Mikuo no soportaba ver a chicas llorando. Ni idea de que le hacían sentir, pero si tuviese que describirlo por el (vaya, me he dado cuenta de que sí, ¡soy yo quien escribe por el cómo narrador omnisciente!, ¡buen trabajo Yumi xD!) sería algo parecido a recibir una patada en la boca del estómago, de seguro.- ¿Estas bien?
No hubo respuesta verbal ni tampoco mucha gesticulación, solo unos incesantes sorbidos de nariz, seguramente aguantando el llanto, claro, con el flequillo cubriendo su rostro, de nuevo.
¿Exagerado? No; y ambos lo sabían, ambos chicos que compartían algo de culpa en esos momentos.
Su mejor amiga estaba perdida, en la capital, el peor lugar que pudiese haber escogido.
Así es, Miku ya había vivido antes ahí…pero la capital es la capital, una gran ciudad que brilla a la luz del día, y bien sabido es que "mientras más brillante la luz más oscura la sombra". Por muy bello que fuese Tokio, la delincuencia, los peligros, el miedo, todo estaba presente a su manera, como en cualquier ciudad, sin necesidad de mencionar que, la chica vivió ahí hace ya varios años.
Y eso era lo que más le asustaba a Rin: ¿Secuestrada? ¿Perdida? ¿Abandonada? ¿Cómo estaba Miku ahora? ¿Por qué no contestaba el maldito teléfono? ¿Por qué no-
—La vamos a encontrar. – Seguridad en las palabras, melena rubia siendo movida por la brisa de la tarde- Así que…no te preocupes, ¿quieres?
Rin levanto la cabeza al escuchar las palabras y sentir una mano en su hombro, como símbolo de apoyo.
Había una brillante sonrisa, llena de esperanza que le obligo a pararse y mirar al tercer personaje en escena, que le sonreía de igual manera, como secando a la distancia esas lagrimas que no querían caer, pero que lo hicieron de todos modos.
Aunque ya no eran de tristeza, si no de alegría….¡La encontrarían!
—Oigan, esperen. – Había pasado un minuto, un minuto desde que se habían parado para salir de la plazoleta, con planes de seguir revisando tiendas por la cercanía, de nuevo…y sin embargo, el chico había parado. Miradas en duda color azul ¿Ya se había cansado acaso? – ¿No dijiste que le diste tu dirección?
—Etto…Sip, si mal no recuerdo el di un papel con mi dirección cuando ustedes nos encontraron, para que llamara a sus padres y que le trajeran el equipaje –
—Lo que significa que….Pudo haber ido o a tu casa o a su….-
—Hotel, se está quedando en hotel-
—Genial,¿ tienes la dirección? –
—No en realidad, pero creo que se llamaba…algo con un pájaro….Humm….
—¿Humm? – Len, algo excluido anteriormente se metía a la conversación, con curiosidad remarcada: ¿acaso su amigo seguía con el golpe de genio? - ¿Humming….bird?
—¡Ese! – casi grito la rubia- ¿Pero porque? ¿Qué tiene el hotel?
—Solo hemos estado pensando en tragedia, qué secuestros, qué perdidas, qué no-se-que – Chisto molesto el aguamarino, sabiendo que no era el único que se había esperado lo peor cuando la chica no contestaba su teléfono, y eso que ya eran más de las seis- ¿Por qué no ver el lado amable? ¿Y si Miku solo fue sola a por su equipaje?
—Mikuo tiene razón….-murmuro Len más para sí mismo que para sus acompañantes, aunque estos también escucharon- ¡Miku pudo perfectamente ir por sus cosas ella sola!
—No se me había ocurrido…-
—Pues bien, que se me ocurre a mí, que soy un genio – sonriendo sinceramente, menando el ambiente- Ahora al jodido hotel, a ver si Miku anda dando vueltas en el elevador
—Si si…buena idea, genio. – Bufo, con algo de molestia pero una sonrisa algo apenada, agradeciendo en el fondo que el chico le hubiera lanzado ese salvavidas, una oportunidad más- Pero….¿Alguna idea de donde encontramos al picaflor ese?
—¿Picaflor? Eh, Mikuo, Que te llaman – Risa individual, rostros sin entender- Ah…audiencia difícil, ¿eh? ….Pues bien, que yo conozco el hotelsito ese, yo te llevo –Miro a Rin un momento, que le miraba aun sin saber cómo la idea del aguamarino había salido tan bien en la práctica-
(*nota* : Hummingbird significa colibrí en inglés, ya saben, el pajarillo ese que se mueve de "flor en flor"…y bueno, quise hacer una broma asociando las flores con mujeres [Mikuo es catalogado como mujeriego en varias partes, si hago uso correcto de mi memoria] y Mikuo como colibrí, también conocido como picaflor en mi país…chiste fome, ¿no creen? Pero bueh, me hace reir y lo usa mi abuela, asi que xD)
—¡No! ….Les tendré….¡Les tendré que confiar a Miku un momento! ….Tengo el teléfono de sus padres anotados en mi casa, y no es tan lejos tan lejos….- Saco una libreta y anoto unas cosas, al mismo tiempo que hablaba. Acto seguido saco la hoja, guardo la libreta y partió el papel en dos trozos iguales, haciéndole entrega de uno a cada chico.- Ahí está la dirección, por si acaso, ¿ok? – Los adolescentes asintieron, seguros- Bien, adelántense a Hummingbird, yo iré a por los números….también anote el mío en el papel, llámenme apenas lleguen al hotel, ¿sí?
—¡Claro! –
—¡Por supuesto! –
—Bien, iré lo más rápido que pueda a recoger los números, ustedes pregunten por la familia Hatsune en el hotel y….me llaman, eso.- Sin más, sin esperar siquiera una señal de "si" por parte de los chicos, la niña se dio media vuelta y comenzó a correr, doblando en la esquina y perdiéndose entre la gente- ¡Miku-nee, resiste un poco más! –
. . .
Respiraciones agitadas, uniformes desarreglados, sudor en las sienes y miradas femeninas por doquier.
Ese era el resultado de su corrida de maratón hacia el hotel. El jodido, JODIDO hotel.
Len nunca mencionó que quedara tan lejos, solo le dijo la dirección a la rubia, que hace un rato ya, lo había anotado en esa libreta curiosa de antes, y Mikuo, había oído lo mismo que ella, ni idea de que seria UNA VERDADERA ODISEA, llegar al edificio ese: unas 8 cuadras desde que se separaron de Rin, y seguro más de 10 desde su departamento….pobre Rin.
Bueno, eso no importaba ahora, solo encontrar a la familia Hatsune, más específicamente, a la hija del matrimonio.
Ni un minuto de descanso se dieron ambos, por lo que la gente pego un brinco cuando les vio entrar así, de golpe, sudorosos y salidos de alguna pelea de perros o algo, a un hotel 5 estrellas como ese, el reconocido Hummingbird y dirigirse directo al mesón de recepción, como si nada.
—Desadaptados – Susurraban las mujeres, que iban desde esculturales Venus hasta unas mujeres regordetas, (aunque igual de hermosas) , solo un poco mas arregladas, con anillos de oro y ropas finas de diseñador-
—Desubicados, vaya juventud la de ahora – Cuchicheaban los hombres, desde jóvenes fumadores de terno hasta unos ancianos de pelo blanco peinado hacia atrás con exceso de gel de cabello, que preferían un habano de calidad-
Pero….¿Que les importaba a ellos?
A la mierda, que iban por la chica, sinceramente, el pensamiento de ambos al escucharlos, simplemente era "váyanse a tomar por el culo"
Buscaban a la chica, ¿Por qué fijarse en los demás? Dejando de lado a los guardias que venían a por ellos, pensando que eran ladrones o algo.
MIERDA, los habían echado, asi sin mas, y bien felices eran las risas que provenían de los adentros del hall.
Pero no se terminaba ahí, simplemente eran las apariencias lo que importaban ahí, ¿no es así?
Se arreglaron la corbata, metieron las camisas dentro del pantalón, limpiaron su sudor y tierra, tanto de ropas como de zapatos escolares y para remate se echaron del gel de Len, usado para levantar ese flequillo característico tan de él.
Resultado: Unos estiraditos con una varilla en el trasero. Igual que los desgraciados de adentro, que no reconociéndolos ahora, les invitaban a la conversación y les coqueteaban….¡ÉXITO!
¡EUREKA!
De varios mesones ocupados por esta gentecilla especial, escogieron el de una chica de uniforme y gafas, de pelo fucsia y dos coletas, una a cada lado, rizadas COMPLETAMENTE.
La placa decía Kasane, Kasane Teto.
Único mesón vacío, los demás estaban siendo usados por los estiraditos, y jurarían haber visto varias de esas exageradas prendas de diseñador en el metro…pura apariencia en el hotel.
Ambos ya se iban preguntando si los padres de Miku serían así, como estos especímenes, con horror.
Encantador, Encantador, encantador.
Nadie reparo en si eran los mismos niñatos de antes, por suerte. Ni los mismos guardias, mucho menos Kasane.
Se acercaron satisfechos, ellos sabían mejor que nadie acerca de su atractivo natural, aunque no solían reparar en ello mucho. La impresión causada en el hall y los alrededores era buena, pero pasaron de ello, y se dirigieron directo a un mesón de servicios vacío, sin gente esperando, como los demás.
Comprobaron el nombre de la chica, "Kasane" Decía su placa, la cual descansaba orgullosa en su pecho. Bueno, se veía como una estudiante, pero al parecer tenía la edad suficiente para trabajar.
—Buenas tardes, ¿Puedo ayudarlos? – Sonrió: primeros…. ¿clientes? de la tarde.
—Buenas tardes, Kasane-san – Len fue el primero en hablar, con un tono que rozaba con la punta de sus dedos la sensualidad adulta.
—Buenas; y si, nos seria de mucha ayuda, la verdad- Mikuo hizo lo mismo, transformando su ronca y severa voz, algunas veces chillona y divertida, en un sonido melodioso que sería bien recibido en cualquier lugar.
—Estamos buscando a nuestros-– Len carraspeo, esperando desde el fondo de su corazón de que los cabellos de los padres de Miku fueran aguamarino-rubio, y así hacer más creíble el acto que se iba a desatar en la sala de hotel-
—MIS, mis padres. – Dijo apresurado Mikuo, sabiendo que los deseos mentales del aguamarino serían imposibles, ¿no lo creían todos tan parecido a Miku? , bueno, pues sacaría el máximo provecho de esto.- ¿nos podría decir la ubicación de los señor y señora Hatsune?-
—Claro, por supuesto. ¿Sus padres, eh? Bien, entonces necesitan datos. Para eso está mi onii-chan…..¿Ted? – Se corrió de la mesa, y se fue tras un panel, mientras agitaba la mano con una sonrisa-
—¿O-onii-chan? – sorpresa masiva, no estaban listos para lidiar con un hombre, menos con un "onii-chan"
—Buenas tardes, ¿Se puede saber que necesitan? – Un chico que lucía ser mayor se posó sorpresivamente detrás de la mesa antes ocupada por la delicada jovencita, co una cara de pocos amigos y un ceño algo marcado, seguro por tantos enojos ocurridos en el pasado…-
—Mis padres se están hospedando aquí…si no fuera mucha molestia, ¿Podria darme su piso? - Len titubeo, sin saber si debía apoyar a su amigo, que ahora se veía un poco menos confianzudo que antes; Porque no, el no sabia como lidiar, actuar ni nada, frente a los hombres mayores, al menos si se esperaba que él mismo diera una buena impresión. Menos aun arreglándose especialmente antes, para tener que seducir si era necesario, a alguna chica joven.
Ok. Su brazalete – Extendió la mano, esperando que le pusieran el objeto en la palma, al parecer.
Bueno, ciertamente si era un cinco estrellas tendrían algo como eso, ¿no?
La cosa es que no se lo esperaban.
Ahora lo único que quería hacer el rubio era llamar a Rin, para que esta llegara con los números pronto y pudieran sacarse a ese cuatro-ojos de encima.
—No me hospedo aquí, solo busco a mis padres. Están de visita en Tokio y QUEREMOS llevarlos a pasear, ¿es eso un problema?- Mikuo se le adelanto, con esa sonrisa socarrona y con su tono de voz altanero.
—Bueno… ¿Cuándo llegaron? ¿En que habitación están?–
—Joder hombre, con todo el lio de irlos a buscar al aeropuerto, no han ni pensado en darme el número de habitación, apenas y si les he hablado desde entonces-
—¿Ah si? Pues no tengo registros de una habitación recién ocupada por una pareja el día de ayer, tampoco hoy.
—Pues obvio – ahora Len contrarrestaba – Porque no llegaron ayer, aho-mikuo, llegaron hace más o menos una semana, apellido Hatsune, ambos de pelo color aguamarino….y ah, sí sospechas de mi como hijo, soy amigo, ¿feliz, cuatro ojos?
—Disculpen mi atrevimiento pero…miren, ¿no has hablado con ellos en una semana?, ¿en serio, chico? No nací ayer, eso creo que está más que claro, y no soy tan ciego como los demás como para no notar que eres el mismo niñato de antes, que entro como vagabundo a mi precioso hall- Suspiró cansado, poniendo su dedo junto encima del botón que convocaría en cuestión de segundos a los mismo guardias de antes.
Lo miraron un rato, entendiendo que no todos eran tan idiotas como pensaban.
Bien, el plan marchaba excelente.
—Lo siento, pero no quiero problemas, ¿sí? – Sonrió, con algo de cansancio y sarcasmo- Por favor váyanse, además, podrían perfectamente llamar a los "Hatsune"… si es que existen siquiera, y decirles que llamen aquí, para avisar que vienen como visitantes, ¿no? – suspiro- Solo váyanse, chicos
¿Hasta ahí había llegado la odisea?
. . .
Rin corrió unas dos cuadras, o más, ni las conto.
Vio desde lejos el lugar, y entro por la puerta corriendo, como si la persiguiera una multitud furiosa…y lo hacía, vaya que si: esos sentimientos de culpa, esos que la perseguían desde que no encontró a Miku en el metro, junto a ella. Los mismo que oculto por toda la tarde, evitando llorar frente a alguien más, o al menos ser vista, y también cubrió con ese humor raro del día.
Vio los casilleros de correo, con gente amontonada sacando lo que recibían, por su parte, en el suyo de seguro había algún dinero repugnante….no había tiempo de sacarlo ahora, aun si lo necesitaba para su día a día.
Subió las escaleras a tiempo record, tropezando, y teniendo que afirmarse desde de personas vivas hasta paredes y el sujetador, con bolso al aire y a toda velocidad, sin importarle nada.
Nada más que Miku.
Llego al piso, el pasillo se le hizo aún más largo, y vio su puerta, tan grade ahora que se sentía como un gusano, pero debía sacar esos números, y enfrentar las voces dolidas, preocupadas y vacías, seguramente, de sus "tíos" al oír las noticias.
Saco la llave con una mano temblorosa de su bolso, y metió una marcada con color en el cerrojo, equivocándose en dos primeros intentos.
Tercer intento: puerta abierta, puerta abierta, la numero 1382.
Corriendo, y sin cerrar la puerta ni sacar las llaves de su lugar, tiro su bolso por ahí y se lanzó al suelo con rapidez, junto al sofá, en la mesita de costado, en donde había una guía telefónica, justo debajo de donde estaba el teléfono.
Paso rápido las páginas del librito y busco Hatsune, H….H….
¡Ahí estaban!
"Dios, permite que ellos no hayan cambiado sus números, por favor."
Sumergida en todo esto, tomo el teléfono móvil de su bolsillo, reconociendo que los números estaban en formato celular, y marco rápido, equivocándose muchas veces antes de poder marcar.
Pero antes de que el teléfono hiciera sonar (muy a su pesar y con muchas maldiciones de por medio) el buzón de mensajes, sintió una mano en su hombro, haciéndola saltar y voltear a tiempo record, con lágrimas incesantes y descontroladas cayendo por sus dos ojos, a los dos costados de ambos, más aun después de ver quien era.
—¿Rin-chan? ¿Qué haces llorando? Baaaa-ka – soltó esa persona en ese momento, sonriendo, con un delantal, y con una risilla incesante, que no paro ni cuando la rubia se desarmo completamente, abrazando sus piernas con fuerza-
Si, por fin respiraba tranquila….estaba abrazando a esa persona.
Gracias por Leer!
