Capítulo II
Madara caminó con paso firme y sin bajar la cabeza. En el barrio Uchiha lo vieron llegar y notaron que detrás de este iba el Shodai con un bebé en brazos. Madara avanzó hasta el centro del barrio y ahí esperó, se consideraba el líder del clan, sin embargo con su escape ese derecho estaba tambaleante y razonó en seguir el protocolo y no entrar hasta que el permiso le fuese dado.
Los Uchiha más ancianos fueron notificados. Cada uno de ellos –tres– llegó al salón de reuniones del clan.
–Abre ya, Sora –dijo uno de los viejos Uchiha a un joven shinobi.
El chico de coleta larga abrió y se quedó en la puerta como guardia. Madara avanzó seguido de Hashirama. Los ancianos esperaron a que estos llegaran; si bien Hashirama era el Hokage dentro del barrio Uchiha debía respeto a las reglas de estos, por lo que como Madara le advirtió, avanzó detrás de él hasta que lo llamara a su lado.
De los tres Uchiha mayores, fue uno el que inició el interrogatorio:
–Regresaste.
–Lo hice.
–Extraña decisión.
–Hubo influencias externas.
–Vemos que las hubo.
–No me justifico.
–No te lo estamos pidiendo.
–Es el Hokage.
–Algún día tenía que saberlo, no hay duda, aún si el caso fue… fuera de lo común.
–Su historia juntos… se veía venir –aportó otro de los ancianos.
Madara no objetó, sabiendo que ese interrogatorio era poco invasivo porque era Hashirama el otro padre de Taiki.
Hashirama miró la conversación… No, se dijo, eso solo era intercambio de palabras, esos Uchiha eran muy… Por eso eran tan buenos shinobis, si nada les movía el cabello. Ahí Madara y los ancianos comentando la huida de este como si del clima se tratase y el nacimiento de su hijo como algo… inevitable.
–Hokage… –Llamó uno de los interrogadores– Adelántese. –Hashirama obedeció– Podemos considerar esto una unión entre los Senjū y los Uchiha.
–Pueden considera que Madara tiene más que mi amistad eterna.
–Debe de entender que con esta unión no solo hubo un hijo, si no que ese hijo puede ser mucho más.
Madara intervino:
–¿Hablan de la piedra?
–Hablamos de lo que el Rikudō Sennin escribió.
El Uchiha de cabello alborotado se giró a ver a Hashirama y le pidió a Taiki abrazándolo contra su pecho, un gesto más de protección que de posesión:
–La herencia Senjū y la Uchiha, la herencia de Indra y de Ashura… puede estar en mi hijo, pero también puede que no lo esté…
Expuso Madara deseando que no fuese cierto. Siendo un Uchiha sabía que era el máximo poder si Taiki poseyera el rinnegan, pero también que con eso vendrían más problemas y responsabilidades.
–Madara no puedes negar esa posibilidad –trató de convencer uno de los mayores a Madara.
–Y eso significa… Las otras aldeas se sentirán amenazadas, vendrán shinobis de los confines del mundo a probar suerte combatiendo con el poseedor del rinnegan y…
–Madara –llamó Hashirama– Es nuestro hijo y como tal será educado y protegido ¿no es así?
El Uchiha asintió. Ambos habían vivido una guerra y la muerte de muchos seres queridos y a pesar de su fuerza como shinobis, temían por el bienestar de su pequeño.
–Es un Uchiha y será parte de este clan.
Sentenció el mayor de los ancianos, con eso aceptaban que Taiki también sería cuidado por el clan en conjunto.
La pareja se retiró y es que aún no se decidía en qué lugar vivirían, pero de que Madara sería el consejero de Hashirama no hubo duda y con eso el clan Uchiha estaba representado en el liderazgo de Konoha. El Senjū caminó hasta la torre y preguntó al Uchiha:
–¿Qué te parece tener nuestro hogar cerca de la torre?, de ese modo no estaríamos muy lejos de Taiki.
–Pero también piensa en las desventajas.
–…
–Como líder de Konoha siempre estarás en la mira de los enemigos y la torre es vulnerable, ahora imagina que tu casa este cerca.
–Oh, tienes razón y por eso creo que tenerte a mi lado, recordándome esas cosas, es lo mejor.
–Lo sé.
Los dos hombres llegaron a la vivienda provisional que les habían preparado en la torre. Madara se acostó en la cama.
–Eso fue difícil.
–… Pues yo los vi muy tranquilos.
–Hashirama debes de aprender a ver más allá de la seriedad Uchiha.
–Supongo. –El Shodai acostó a su hijo en la cuna.
–Se enojara si despierta y no estamos con él.
–Por el momento puede estar sin nosotros, pues deseo estar con mi pareja.
–…
Hashirama retiró la ropa del Uchiha y este ayudó un poco, pero a pesar del tiempo juntos y que el Senjū lo había visto vulnerable y gestando a su hijo, aún sentía un poco de vergüenza de que este lo viera desnudo.
Ambos cuerpo trabajados y bien formados se unieron en un abrazo. El de cabello lacio recorrió la boca de su amante deleitándose con el sabor de este. La mano del Senjū acarició la piel blanca de Madara y se quedó un momento recorriendo con las yemas de los dedos la cicatriz casi invisible en el vientre del Uchiha… cada vez que recordaba que ese hombre fuerte y orgulloso le había dado un hijo, sentía que el universo estaba a su favor y que le habían dado demasiado para ser un simple mortal.
Hashirama bajó hasta donde el falo de su pareja estaba erguido y goteando, y lo envolvió en su boca haciendo que el parco Uchiha gimiera satisfecho. Aun saboreando la semilla de Madara, Hashirama, se colocó entre las piernas de este y estaba por entrar en él…
–No te corras dentro, recuerda que el jutsu sigue activo.
–Oh ¿no puedo?
–No idiota
–Pero…
–Nuestro hijo tiene apenas cuatro meses, no planeó ningún otro.
–Pero los ancianos dijeron que era un Uchiha.
–¿Y?
–¿Y el Senjū?
–Tobirama tendrá muchos. Además estando entre mis piernas no es lugar para discutir eso.
–…
Hashirama olvidó todo cuando recordó donde se encontraba y entró en su amante sintiendo que ese lugar y a lado de Madara era su mundo. El ritmo de las penetraciones fue subiendo y bajando, pues ambos deseaban que ese momento durara y cuándo por fin el clímax los alcanzó no se limitaron en mostrar su disfrute… Grave error, pues Taiki despertó y al no sentir a sus padres cerca, hizo temblar la habitación.
–¡¿Qué pasa?!
–¡Tráelo rápido o hará un terremoto que acabe con esta torre!
Hashirama corrió por su hijo y lo que vio lo dejó frio el rinnegan se formaba en los ojos de su heredero que seguía llorando hasta que el Senjū lo colocó en los brazos de Madara y el bebé sintió la piel y el latido de su padre, con eso se calmó y sus ojos volvieron a ser obsidianas. El Senjū se sentó a lado de Madara y vio al niño que ya estaba viendo todo sin llorar, el de cabello lacio preguntó curioso.
–¿Lo tiene o no lo tiene?
–Lo tiene, si no como hizo temblar todo, si no mal recuerdo a eso se le llama Shinra tensei.
–No puede ser Madara, nuestro hijo no puede hacer una técnica como esa sin aprenderla y siendo tan pequeño.
–No digo que sea esa, si no que el movimiento es parecido… No lo sé, pero de que tenemos que educar a este niño, a no ser tan impulsivo, debemos.
–¿Impulsivo?
–Si como los Senjū.
–Pero el berrinche me recordó a los Uchiha.
–…
La conversación terminó con una sonrisa burlona en Hashirama y con Madara llevando a su hijo a la cama.
–Vamos a dormir que mañana tenemos una reunión con Tobirama para que nos ponga al tanto de cómo van a las negociaciones con los otros Kages.
–No sabía nada de eso.
–Tobirama no ha podido convencerlos, ya que aseguraban que tú no regresarías y que por eso Konoha se volvería débil ante las divisiones de clanes, sin alguien fuerte para guiarlos.
–¿Irás conmigo?
–…
Calló el Uchiha señalando al bebé que ya dormía. Hashirama fue por unas mantas y los tapó. Los cuerpos desnudos de sus padres le dieron la sensación de bienestar a Taiki y ya no hubo más rabietas Uchiha con acciones Senjū.
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Tobirama colocó los documentos frente a Hashirama y este los leía sosteniéndolos con una mano.
–Hashirama… ¿Por qué Taiki está aquí?
–¿Por qué no? Madara y yo no podemos dejarlo solo.
Madara no agregó nada, pero estaba de acuerdo.
–Contrata una niñera. –sentenció Tobirama.
–… –Hashirama no dio respuesta
El tema fue dejado de lado cuando Madara comentó:
–Iré a las negociaciones.
–¿Y cómo tomaran los otros Kages que hay dos líderes en Konoha?
–No dije que iría como líder, iré como guardaespaldas de Hashirama.
–…
–Se trata de que confíen en nosotros –expuso Tobirama.
–¿Confiar? Eso lobos estaban dispuestos a caer sobre Konoha cuando Hashirama no estaba, es hora de que sepan que él volvió y que no lo hizo solo. –comentó Madara.
–Es eso o mostrarles que tan serio soy en cuanto a que dejen en paz Konoha y a mi familia. –expuso Hashirama.
–Bien, tienen razón. –claudicó Tobirama.
–Ellos deben saber que nuestra fuerza no es poca y más por que cuando se enteren de que Taiki tiene el rinnegan no se quedaran tranquilos. –comentó Hashirama que esperó la reacción de su hermano:
–¡¿Tiene el…?!
–Células Uchiha y células Senjū… igual a Rinnegan.
Madara explicó el relato y al concluir, ambos padres preguntaron:
–¿Qué opinas?
–Es como si esta unión estuviese destinada y eso es… extraño, pero aceptemos que si el Rikudō sennin ha heredado su poder en uno de nuestros niños, es porque tiene la confianza de que lo guiaremos bien.
La reunión continuó, pues se pusieron de acuerdo para su encuentro con los otro Kages. Hashirama dejó un momento a solas a Madara y a Tobirama y salió por la comida de Taiki.
–No estoy seguro de que hubiese sido tan apegado y cariñoso si los hijos que tuviera fueran de alguien más y no tuyos.
–Los amaría.
–No lo dudo, pero a Taiki no lo deja ni por un segundo.
–Eso es porque lo geste yo, si lo hubiese gestado una mujer, el niño estaría siendo cuidado por su madre lejos del trabajo de Hashirama.
–Buena explicación, pero me quedó con mi teoría; mi hermano ama inmensamente a Taiki, pues lo ve como un milagro y porque es tuyo. No hemos sido los mejores amigos, pero trabajemos para guiar a Hashirama y hacer crecer Konoha
–Una Konoha Uchiha y Senjū.
–No habría Konoha sin Uchiha.
–Lo aceptas.
–Siempre, pero por eso sé que estos no pueden ser guiados por alguien que no los conozca.
–Me agrada la idea de la policía Uchiha, pero por eso mismo el barrio no será el único lugar donde haya centrales.
–Por supuesto.
–Y el terreno de acción no solo abarcara la ciudad si no que hará un grupo especial que vigile a los shinobis.
–Y que propones.
–Hombre y mujeres de todos los clanes se podrán unir y de su apariencia no habrá nada que los delate.
–Tienes muchas ideas.
–Igual que tú solo hay que sopesarlas.
Los dos hombres vieron como Hashirama traía al bebé y el biberón de este:
–¿Qué me perdí?
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La reunión de Kages fue como los dos consejeros lo imaginaban y el trató fue hecho, mas Madara no le agradó mucho que sus regalos fuesen repartidos, pero por dentro sonrió sabiendo que su hijo podía volver a reunir a los Bijū si se lo proponía.
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Hashirama acostó a Taiki y salió sigilosamente de la habitación para no despertar al bebé, Tobirama aseguraba que Taiki era el vivo retrato de su hermano, más el Shodai ya había comprobado de primera mano que el niño se parecía mucho físicamente a él, pero con el genio de Madara y si era despertado de su siesta… ¡Por Kami aún recordaba como supieron del rinnegan!
Ahora con un año Taiki llevaba clases con los Uchiha para controlar el rinnegan anqué solo eran juegos adaptados a un bebé de su edad, el Shodai agradecía que el rinnegan ya no hubiese hecho aparición.
Hashirama dejó al niño y salió buscando a Madara, lo encontró revisando las listas de los candidatos para el nuevo grupo de shinobis de elite:
–Más aspirantes ANBU.
–Si. Muchos Uchiha –comentó satisfecho Madara.
–¿Qué pensabas cuando creaste ese grupo?
–Discreción.
–También en el grupo de cazadores. ¿Te imaginas si hubiesen mandado a los anbu por nosotros?
–Hubiesen muerto.
–…
–Este grupo irá cambiando conforme a las necesidades de la aldea y el Hokage. Quiero que ellos se den cuenta de que no hay blanco o negro, si no gris también.
–Vaya.
–¿Taiki está dormido?
–Si.
–Ese mocoso se desvela tanto como su padres, no es bueno, cuando entre a la academia no habrá poder humano que lo levante temprano.
–Bueno, pero cuando sea Hokage habrá quien lo despierte.
–¿Hokage? ¿Cómo estás tan seguro que lo será?
–¿Eres el mismo Madara que aseguraba que los Uchiha son perfectos?
–Lo soy, pero si hay alguien más fuerte en la aldea podría ser el Hokage en vez de Taiki.
-¿Otro más fuerte…?
–…
–Madara vamos a dormir, te está haciendo daño la desvelada.
Los dos pelinegros caminaron hasta su habitación donde tenían la cuna de Taiki, pues el niño aun no podía dormir sin ellos y por las noches pedía compartir su cama.
…
Taiki se acomodó su mochila para que su cabello –atado en una media cola– no se aplastara y bajó del sillón de un brinco.
–¡Padre ya estoy listo!
El sonido de pasos apresurados se escucharon en el corredor y Hashirama llegó a donde su hijo de cuatro años se colocaba sus sandalias. El Shodai se iba poniendo la capa.
–De nuevo tarde padre, el sensei te regañara.
–Si el sensei me hubiese despertado cuando se fue, no se me hubiese hecho tarde.
–Lo hizo, pero no despertaste.
–No se tomó el trabajo, pero da la casualidad de que hasta le dio tiempo de desayunar contigo.
Se quejó Hashirama y tomó la mano de su hijo que sonriendo ofreció sus bracitos para que lo cargara.
–¿Por los tejados? –preguntó divertido el Shodai.
–¡Si!
Padre e hijo salieron veloces, pues en la academia los esperaba el sensei de Taiki… Madara. Este al verlos negó, pero decidió que esa mañana no deseaba discutir con su esposo. Así que recibió al niño y se despidió de Hashirama:
–Nos vemos en la tarde en la torre, tenemos reunión de clanes.
–¿No llevaras a Taiki al barrio Uchiha para sus clases especiales?
–No, vendrá Sora por él.
–Me voy.
Hashirama se despidió de su hijo de Madara y de… el estómago redondeado de este, un Senjū venía en camino ¿o sería otro Uchiha?
Pensé que serían suficientes dos capítulos, pero las cuentas me salieron mal, pues para llegar al tiempo de Naruto me falta un poco, pero espero no alargarlo mucho.
Muchísimas gracias a:
Alba marina, Hagane Yuuki, kaoryciel94, Lunatica Dark, Sakura-Selene, sakura1402 y Chizuru Uchiha Phantomphive.
