Aquí el capítulo 7 ¡Disfrútenlo!

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Pero que tonto había sido…

Paso casi toda la noche preparando todo para que saliera perfecto, aun sabiendo que partirían de ese lugar en poco tiempo y debía preparar todo para su salida, él se empeñó en hacer algo especial para Francis, ¡incluso había dejado que Feliks y Elizabeta lo vistieran! Y entonces… se dio cuenta de que él no era lo más importante para el francés.

Estaba corriendo, ni siquiera se percató de cuando lo había empezado a hacer. Cuando se dio cuenta ya estaba casi llegando al lago en el que se encontró por primera vez con Lili. Ahora ¿A dónde iría? No pensó en eso al salir del hotel. No podía simplemente regresar, sería una completa humillación, y tampoco podía ir a la casa de Lili, un hombre adulto yendo a casa de una niña a mitad de la noche porque acababan de romperle el corazón era patético.

Había sufrido muchas emociones ese día. Su mente y su cuerpo no podían más, y finalmente cayó inconsciente, en medio del bosque, solo…

Justo después de que Arthur saliera corriendo, Francis se quedó paralizado en su habitación ¿Por qué Arthur estaba allí, y vestido así? Y ¡Por dios! ¿¡Acaso se dirigía a la salida del hotel!? ¡Ese tipo no podía caminar dos metros fuera del edificio sin perderse! Tenía que ir a buscarlo, o de otro modo lo culparían a él por perder a una de las estrellas de la película.

Tomó su abrigo y salió corriendo por donde el inglés lo había hecho minutos antes, era demasiado tarde, no encontró ningún rastro de él en el exterior. Ahora tendría que buscarlo por los alrededores.

Maldición, Arthur sí que le daba problemas, no podía comprender como aún estaba enamorado de él. Si, seguía enamorado de su querido Kirkland, ni él mismo podía explicarse completamente que había pasado esos últimos meses, tal vez creyó que ya no tenía ninguna oportunidad con él, y que su relación no los llevaría a ningún lado. Pero al verlo parado en la puerta de su habitación, con esa mirada que le recordaba a un pequeño e indefenso cachorro bajo la lluvia, a punto de soltar algunas lágrimas, pudo recordar lo mucho que en verdad lo amaba. Seguramente había escuchado la última parte de su conversación, tenía que aclarárselo cuanto antes… pero lo primordial ahora era encontrarlo y asegurarse de que no muriera mientras estaba en el bosque.

Llevaba horas buscándolo. Demonios ¿Por qué no había pedido ayuda? Así tal vez ya estarían ambos de vuelta en el hotel, compartiendo una taza de chocolate caliente, diciéndose lo mucho que se amaban y… no, no era momento de pensar en eso, tenía que concentrarse en encontrarlo lo más pronto posible.

Era casi media noche, no podía ver nada por ningún lado, ni la luz de la luna podía ayudarlo entonces, ya que estaba en un bosque tan profundo que no podía caminar 20 segundos sin toparse con algún árbol.

Caminó otro poco y repentinamente tropezó y cayó al suelo. Seguramente fue un tronco tirado en el piso él que lo hizo caer. Pero, ¿no era demasiado blando eso como para ser un tronco? Se incorporó y volteó hacia lo que había hecho que cayera. Sus presentimientos fueron acertados. Ahí estaba Arthur, tirado en el césped y completamente helado. Se alarmo por unos instantes, hasta que noto que aun tenia pulso y se percató de su débil respiración. Tenía que llevarlo al hotel, rápido.

Arthur se despertó completamente desconcertado. No sabía dónde estaba y su cuerpo estaba ardiendo. Se preguntó si ese era el cielo, pero era obvio que no, más bien parecía una habitación de un hotel de 5 estrellas cuyo inquilino decoró de la peor manera posible. Intento sentarse, aunque solo logro que la toalla que tenía en la frente callera y que su dolor de cabeza aumentara. En ese momento vio a alguien salir del baño.

-¡Oh! Mon amour veo que te despertaste, no te apresures, duerme unos minutos más, debes descansar para recuperarte pronto- dijo Francis con un tono especialmente dulce en su voz.

-¿Qué rayos hago aquí? ¿Por qué siento como si Vash me hubiera disparado 20 veces?

Francis soltó un largo suspiro- Es una larga historia douceur, no pienses en eso ahora, lo principal es que te mejores.

Arthur trató de recordar por varios segundos, hasta que todo regreso a su mente. Antonio, Feliks, Elizabeta, el chico del hotel llevando las cosas a su habitación, y sobre todo, Francis y esas palabras que lo escucho pronunciar en el teléfono "Je t'aime"

En cuanto pudo recordar todo salió tambaleándose de la cama y trato de llegar a la puerta para volver a su habitación, pero el francés fue más rápido que él.

-¡Espera Arthi! No debes esforzarte tanto, tu temperatura aún es demasiado alta-dijo tratando de detenerlo.

-N-no me digas que hacer, yo puedo cuidarme solo ¡vamos, apártate! No quiero ver tu cara ahora-siguió su camino hacia la puerta, pero antes de que pudiera abrirla cayó al piso.

-¡Arthur! ¿Ves lo que te digo? Aun no puedes andar por ahí tan tranquilamente, ven- dijo tomándolo por la espalda- regresa a la cama.

El de ojos verdes se sobresaltó al sentir las manos del mayor sobre su cuerpo, y pareció tomar más fuerzas, ya que inmediatamente se levantó y salió de la habitación hacia la suya, mientras Francis iba tras él.

-¡Espera! ¡Al menos escúchame un minuto!

-¡No tienes nada que decirme!-exclamó tratando de cerras la puerta, mas no pudo hacerlo antes de que Francis la detuviera y entrara- ¡Oye! ¡No puedes estar aquí! Esto es allanamiento, ¡llamare a la policía!

-Arthur…-dijo mientras examinaba lentamente cada detalle de la habitación. Rosas blancas y rojas en todas partes, velas aromáticas en todo el lugar, pétalos de rosa sobre la cama, champagne y una cena que consistía en platillos típicos de Francia- ¿P-por qué esta todo esto así?

-¡No es de tu incumbencia!

-¿Por qué estas vestido así?

-¡No tengo por qué contestarte!

-Acaso... ¿esto es para mí?

-… ¿Y qué más da si es para ti? Eso ya no importa -dijo con un tono desconsolado en su voz

-Arthur…

-¡Que ya no importa! De todos modos tú ya tienes a alguien más que haga este tipo de cosas por ti ¿¡no es cierto!? Alguien que si acepte todas tus muestras de afecto y que las corresponda, alguien que no pierda la cabeza por la vergüenza cada vez que intentas besarlo, alguien como…como yo nunca podre ser… -y en ese momento no pudo soportarlo más y lágrimas empezaron a caer por su rostro.

Francis no soportaba verlo así, hace mucho tiempo se había prometido darle una paliza a cualquiera que hiciera llorar a Arthur, y en esos momentos en verdad tenía ganas de golpearse a si mismo.

Perdió el control de si mismo y se abalanzo sobre él, esos ojos color esmeralda inundados en lágrimas lo habían cautivado. No pensaba en más que besarlo y hacerlo suyo en ese momento, pero no lo hizo, simplemente permaneció allí de pie, estrechando su cuerpo contra el suyo cada vez más fuerte.

-Fra-francis…

-No hables, mon amour, quiero permanecer así unos momentos más –Y así lo hicieron, solo hasta que Arthur volvió a sentir los efectos de la fiebre.

-O-oye frog…

-¿Si, mon chéri?

-¿Por qué me estuviste ignorando todo este tiempo?

-Yo…

-¿¡Por qué lo hiciste!? –Parecía que comenzaría a llorar de nuevo- ¡No sabes todo lo que sufrí durante estos meses! –Francis se limitaba a mirarlo perplejo- E-es decir, no puedo soportar que empiezas a ignorarme así, de la nada, ¡yo soy Arthur Kirkland, maldita sea! ¡Se suponía que tú me amabas! ¿¡No es verdad!?

-…Por supuesto que te amo, Arthur.

-¿¡entonces por qué!? Dame una razón, no puede ser que me ignoraras por nada.

-… -se quedó pensativo unos momentos.

-¿¡Por qué!? ¡No sabes cuan herido me sentía!

-Lo se…

-¿¡Cómo puedes saberlo!? Tú no tuviste que vivirlo.

-Lo sé, porque yo me sentía tan herido como tú.

-¿Qué? –no encontró nada que decir ante esa respuesta, ¿estaba hablando en serio?

-Arthur, eres mi razón de ser, y tú lo sabes perfectamente.

-¿Y por qué hiciste eso? Si dices que tanto me necesitas.

-Porque parecía que tú ya no me necesitabas –dijo con un tono triste en su voz

-¿De que estas hablando?

Suspiro pesadamente antes de continuar- La primera noche que pasamos aquí, la noche que te perdiste…

-¿Si?

-Yo… Salí a buscarte junto con los demás. Me dijeron que la policía se encargaría de hacerlo, pero yo no deje de buscarte. Entonces por fin te encontré y…

-¿Y?

-Te vi junto con Alfred, estaban juntos, charlando a la orilla del lago, parecían tan… felices. Arthur, te veías realmente feliz, como nunca lo habías estado a mi lado, creí, que te merecías ser feliz. Al principio me dije a mi mismo que tú habías cometido un error y era tu turno de regresar arrastrándose. Pero luego comprendí que tenías derecho a ser feliz, y si estar con Alfred te hace feliz, yo no iba a impedírtelo. Así que me pareció que lo mejor para terminar la relación era hacer como si nunca hubiera sucedido.

-Al terminar Francis de hablar, Arthur empezó a producir una especie de risa de alivio mezclada con llanto, el otro se quedó completamente desconcertado.

-¿Mon amour?

-¿¡En verdad pensaste que Alfred y yo teníamos algo!?-dijo sin detener su risa- ¡En verdad que eres tonto!

-¡Oye yo no le veo lo divertí…! –iba a reclamarle al inglés como siempre lo hacía, pero su voz se vio apagada por un par de labios, esos labios que desde hace tanto tiempo había deseado. Un sabor dulce y algo salado a causa de las lágrimas, pero era tal como lo recordaba, solo que ahora Arthur tomaba la iniciativa por primera vez. Fue un beso dulce, lento e inocente, un total deleite para Francis. Se separaron en cuanto empezaron a sentir la falta de aire.

- A-arthur… -dijo completamente avergonzado.

El menor le puso un dedo en la boca- Cállate, no lo arruines.

Y volvió a besarlo, esta vez con más intensidad. Al sentir los dientes de Francis morder su labio, abrió la boca dejando entrar la lengua de este. Se sentía como en el cielo, nunca pensó que pudiera besar tan bien. Los besos se volvieron cada vez más apasionados.

Después de poco tiempo ya estaban ambos sobre la cama, despojándose de sus ropas desesperadamente, sin decir una sola palabra. Las caricias del otro en su cuerpo los hacían perder la cordura, y comportarse cada vez más salvajemente.

No fue la primera vez para ninguno de los dos, pero sin duda la recordarían toda la vida. El placer que ambos sintieron al llegar al éxtasis nunca lo podrían olvidar. Ahora por fin se habían fundido en una solo

Al despertar la fiebre de Arthur había desaparecido, pero ahora tenía un dolor aun peor en las caderas. Despertó un poco antes que Francis, así que pudo disfrutar de la excelente vista que estaba junto a él.

-Bonjour, mon amour

-God morning, frog

Mientras ambos preparaban las cosas para su partida hacia Atenas esa misma tarde, Arthur recordó otra cosa que quería preguntarle.

-Oye frog.

-¿Si mon chéri?

-¿Con quién hablabas anoche cuando entre a tu habitación?

-¿Fue por eso que saliste corriendo?

-… Le dijiste "te amo"

-Sabes que eres la persona a la que más amo en este mundo

-No me has respondido ¿con quién hablabas?

-El hermano de Alfred, Matthew

-… ¿por qué se lo dijiste?

- Es una forma habitual de despedirnos.

-…

-Así me despido generalmente de mis sobrinos –dijo con una gran sonrisa

-¿S-sobrinos?

-Oui

-¿Entonces tú y Alfred…?

-Soy su tío

-P-pero

-Mi hermana, Monique los tuvo demasiado joven, y ella es mayor que yo.

-Ahora lo entiendo... Entonces iré abajo para ver si ya está listo el desayuno

-No tardes mon amour~

Antes de salir Arthur se detuvo en la puerta y dijo

-Francis…

-¿Si?

-No le vuelvas a decir "Je t'aime" a nadie más- y rápidamente abrió la puerta y salió

¿Era eso una declaración?

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¿Ven que no sirvo para escribir hard? Pero bueno, las quise complacer con algo de soft yaoi .w. espero que les haya gustado el capítulo. Y gracias a las que dejaron review. Recuerden, ¡mañana hay especial! Ciao!