P.O.V Narrador/normal
Era conocido por ser el bastardo más inteligente de Jump City, todos sus planes eran siempre fríamente calculados y sin margen de error, además de que sabía varias disciplinas de auto defensa (que no usaba precisamente para auto defenderse) el como se volvió un villano es un misterio para muchos, unos especulan que toda su familia murió, otros dicen que vio como mataban a su hija y a su esposa, pero lo cierto es que, fuese lo que fuese, Slade era de los villanos más buscados y temidos de todo el país.
Tenía una capacidad impresionante para "desaparecer", si quería "desaparecía" hasta por años (no muchos, máximo 2), ahora estaba sin su máscara, en su yate estacionado en los muelles de "su" ciudad, con muuuyyy buena compañía, dos prostitutas que estaban dispuestas a TODO, claro, a un buen precio. Podía tener todo lo que quisiera, el dinero le sobraba. Sin embargo, no era feliz. Pese a que era uno de los mejores en lo que hacía, su dinero se desbordaba y gozaba de las mejores compañías no era feliz. Pensaba que quizá era porque le hacía falta tener una familia, es decir, tenía alrededor de 40 o 30 años, era la edad adecuada para empezar con una familia y formar un hogar, podría dejar su vida de crímenes y perderse con naturalidad, conseguir un buen trabajo y vivir bien. Llegó a la conclusión de que eso simplemente no iba con él, sentar cabeza no era lo suyo.
Pero seguía la pregunta ¿por qué no era feliz? Creía haber llegado a una conclusión, prefirió ignorarla por que era bastante... enferma, por decirlo así. El tenía una obsesión. Slade no se consideraba así mismo un obsesivo-compulsivo, solo perfeccionista a la hora de ejecutar un plan o una maniobra, etc. Su obsesión tenía nombre y apellido. Sí, se llamaba Richard Grayson, mejor conocido como Robin, el chico pájaro, el fiel ayudante de Batman, el líder de los jóvenes titanes, entre otros.
Slade quería a Robin solo para el ¿pero de que forma? Ni él mismo lo sabía, sólo quería que Robin le ayudara a ejecutar un plan, incluso planearlo, y eso ya era mucho decir por que, uno de los muchos defectos de Slade, era que no le gustaba que interfirieran en sus planes, a él le apasionaba de verdad planear uno de sus planes, aún más reconfortante que saliera como el deseaba.
Pero no le salía que Robin estuviera a su lado, incluso le entregó al asesino de sus padres, se lo sirvió en bandeja de plata, y Robin ni siquiera le dio las gracias. Eso lo destrozaba ¿pero de que forma? Pareciera qué Slade estaba enamorado de Robin o algo así, Slade desechó esa idea, aunque si lo pensaba bien quizá era eso, cada que Robin decía su nombre el de la máscara bicolor no podía evitar sonreír, como una tonta chica enamorada (claro que él no parecía una tonta chica enamorada, su sonrisa daba miedo) hizo que matará a otros dos hombres a ver si a Starfire le daba miedo y decidía abandonar a Robin y dejarlo a su merced, pero no, en vez de eso la extraterrestre tonta lo ayuda y lo encubre.
-adolescente, estúpida- bufó Slade, sus compañeras le vieron extrañadas, Slade se cansó de eso y decidió ir a dar un paseo.
-¿te olvidas de nosotras?- dijo una prostituta ofendida
-agarren su dinero de mi cartera y váyanse, antes de que las mate- las chicas obedecieron rápidamente, ambas estaban igual de pálidas, Slade rió ante eso, lo hacía sentir mejor.
Caminaba con las manos en los bolsillos por las calles desiertas de la ciudad, de vez en vez pasaba un coche, pero era mínimo. Caminó quien sabe cuánto tiempo, quien sabe cuantas cuadras pensando en lo patético que se veía frustrado porque un mocoso no le hacía caso, jamás le había pasado eso, parecía un capricho de un adolescente porque su papá no le compra el carro que quiere. Pudiera ser eso, Slade siempre tuvo todo lo que quería, y si no el lo conseguía a cualquier precio, pero ESE héroe se había vuelto más que todo lo que pudo haber querido, se resignó a la realidad. Slade estaba enamorado de Robin, por raro que parezca, así es.
Analizó lo que le gustaba de Robin y lo que no le gustaba.
Le gustaba como Robin se aferraba a algo y no lo dejaba ir hasta que lo conseguía (como él), le gustaba como defendía a sus amigos aunque ellos pudieran defenderse solos (por Dios, ¡tienen poderes!), le gustaba su seriedad, le gusta su madurez, le gustaba como se enojaba cuando no podía frustrar sus planes, le gustaba su cabello en punta (aunque hasta Raven se burlara de él), le gustaba su disciplina, le gustaba su temple, le gustaba su voz, le gustaba su forma de liderar a los titanes, le gustaba cuando se confundía o deprimía por su culpa, le gustaba identificarse con él.
No le gustaba que Robin no estuviera a su lado y estuviera con la pelirroja.
-carajo- susurró, prendió un cigarrillo y entró en una cantina, había unos cuantos hombres ahí, un poco ebrios.
-¿escuchaste lo de Robin?- preguntó uno de ellos
-se separó de Batman- contestó el otro, recibió un merecido golpe del primero, se sobó la nuca riéndose. "Maldito alcohol" pensó Slade.
-eso no, idiota, se va a casar con Starfire- el hombre con el que estaba platicando se echó a reír, su risa era tan contagiosa que él hombre primero acabó tirado en el piso de la risa, en cambio Slade estaba con los ojos como platos y la boca abierta, con la quijada casi hasta el piso, no podía creer lo que acababa de escuchar, aún tenía tiempo de detener la boda, pero no sería fácil y necesitaba pensar mucho, pidió un vaso de ron y se lo tomo como si fuese agua, luego salió de ahí.
-Robin no se va a casar, o bueno, no pensará precisamente en Starfire- dijo Slade, y lo que Slade decía, lo cumplía.
En la mansión Wayne se acostumbraba a hablar de asesinatos, robos, violaciones, estafas, bueno crímenes en general, esto significa que la tensión era habitual (nunca es fácil hablar de eso) pero en esta ocasión era diferente.
Star seguía sonriendo, ella estaba muy emocionada, respondía con alegría y simpleza las preguntas que el sr. Wayne le hacía, Robin participaba poco en la conversación seguía nervioso ,ya no como antes, era claro que Star y Bruce se llevaban bien pero que tal sí aparecía Bárbara.
-sí, será una boda sencilla, pero que refleje lo mucho que nos queremos, ¿verdad, Robin?- dijo Star
-sí, sólo las personas más cercanas a nosotros serán invitadas y no será una boda cara- contestó Robin
-¡Robin!¡¿te vas a casar?!- preguntó, más bien exclamó una pelirroja que estaba entrando por la puerta principal.
-oh, mierda- susurró Robin suponiendo lo que pasaría después
-creo que los dejaré solos- dijo Bruce
-¿porqué se va, sr. Wayne? ¿No se quiere quedar?- preguntó Star muy inocente, eso hizo que el caballero de la noche se sintiera bastante mal y se quedara, temiendo por Robin, Batichica enojada era de cuidado.
-te desapareces casi por cinco años, o no sé cuantos y llegas diciendo que te vas a casar ¿eres imbécil? ¿Crees que somos imbéciles? Bruce, dile algo- vociferó la fiera pelirroja.
-no puedo decirle nada, está en todo su derecho, es más, les doy mi bendición- aclaró el millonario
-¿de veras?- dijeron los tres jóvenes al mismo tiempo
-oh, muchas gracias, sr. Wayne- agradeció la Tamaraneana abrazando al caballero de la noche.
-gracias, Bruce- dijo Robin con una amplia sonrisa uniéndose también al abrazo
-Bruce, ¡tiene que ser una puta broma!- gritó Batichica enojada
-lenguaje- le recriminó Batman
-¿por qué no me dijiste nada, Robin?- preguntó Barbara, esta vez con la mirada baja
-Babs, tu tampoco intentaste llamarme, Bruce me llamaba seguido, tú ni si quiera intentaste comunicarte, ¿cómo te iba a decir?- explicó Robin lo más calmado que pudo, sería una larga noche.
