-¡Rick! ¡Rick! – grita Kate mientras le abraza y le besuquea la cara.

-Kate… - responde él, con voz cansada, mientras las lágrimas caen por su cara- ¿Qué ha pasado? ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

-Una semana… -dice a sus espaldas Martha, con una sonrisa en la cara, mientras corre a abrazar a su hijo –Te saltaste un semáforo y un coche se te llevó por delante. Casi no lo cuentas, insensato.

-Madre, regáñame por ser tan estúpido luego, por favor. Solo recuerdo que perdí el control de la moto y bueno…- dice Rick, sonriendo de pronto, apartando la vista con timidez de Kate– lo siguiente que recuerdo es despertarme aquí.

De pronto, Kate cae en la cuenta de que es posible que Rick recuerde absolutamente todos los besos, confesiones y declaraciones de esos últimos días. Siente como la sangre se va de su rostro, dejando su tez morena de un color cercano a la gama de grises. Lentamente, se sienta en la butaca.

-Kate, ¿Estás bien? Te has puesto pálida de repente – Susurra Rick, con mirada preocupada, intentando sentarse en la cama. Martha le agarra para impedírselo.

-Faltaba más, te acabas de despertar de un coma inducido y la que preocupa soy yo – Responde con un hilo de voz Kate.

-Hija, ve a las máquinas y cógeme un café, por favor – dice Martha, mirando a Kate, diciéndole con la mirada que le dejase un momento a solas con Rick.

-Claro que sí. – Dice Kate, levantándose del sillón y dándole las gracias en silencio a Martha.

Kate sale corriendo por el pasillo para poder escuchar la mayor parte de la conversación, coge un café con leche para Martha, y vuelve con pasos rápidos hasta la puerta de la habitación. Martha aún está en silencio, así que respira tranquila por no haberse perdido nada.

-Hijo mío… has apartado la vista cuando nos has dicho lo que recordabas… ¿Pasa algo?

-Es que he tenido un sueño muy agradable… he soñado que la chica que me gusta se me declaraba, y me besaba, y… bueno, me ha dado vergüenza.

-¿Por qué? ¿No puede saberlo Kate o que? Es tu mejor amiga.

-Mamá, no te hagas la tonta. Sabes perfectamente por qué no puedo contárselo a Kate.

En la habitación el silencio se vuelve el protagonista. Kate deduce que están gesticulando o algo así, porque instantes después Martha vuelve a hablar.

-Pero en algún momento tendrá…esa chica… que saber que la amas como me dices.

-O no. Yo no soy suficiente para ella. No le gusto. Es tan guapa, tan inteligente… y yo tan… Richard Castle.

Kate, detrás de la puerta, piensa "Ósea, igual que yo con él. Enamorada de un chico que es inalcanzable"

-¿Y si ella está pensando en ese momento lo mismo que tú? – La respuesta de Martha hace que Kate pegue un respingo. "¿Será una señal?", se dice Kate mientras se frota la cara para darle más color, preparada para entrar en la habitación.

-Eso no es así. K…esa chica nunca se fijaría en mí. Estoy en la friendzone.

Kate espera unos segundos después de que acabe la conversación, respira hondo un par de veces para parecer estar normal, y entra en la habitación. Rick la mira con cara de miedo.

-K…Kate. No sabía que ya estabas ahí.

-Sí, bueno, es que las máquinas están aquí al lado, pero vamos, que había muchísima cola. ¿De qué estábamos hablando? – Dice Kate, fingiendo naturalidad.

-No sé – Responde Rick, riéndose, más tranquilo, pensando que no le ha oído- ¿Qué novedades ha habido por aquí?

-Bueno, chicos, tendréis mucho que hablar- Dice Martha, levantándose de la butaca – Llevo muchos días sin descansar apenas, hijo mío. Me voy a marchar a dormir un rato, y vuelvo ésta noche para que no estés solo, y que Kate pueda descansar e ir por fin a clase. Subiré a decirle a Jenny y a Kevin, que seguramente esté con ella, que bajen a veros en un par de horas.

Martha se levanta y se pone el abrigo, y Kate se levanta con ella y le da un abrazo.

-Gracias por quitarme la duda, Martha- susurra casi imperceptiblemente Kate.

-He hecho mucho más que eso, aunque tú no lo veas – Responde enigmáticamente Martha, dejando a Kate extrañada.

-No si… no tengo tanto que contar. – Dice Kate, una vez que Martha ha salido de la habitación.

-Pues menos tendré que contar yo ¿No? – Responde Rick, con una sonrisa de medio lado.

-¡Pero qué te voy a contar, si no he ido ni a clase! –Dice Kate, riéndose a carcajadas.

-Espera, espera… ¿Cómo que no has ido a clase? – Rick se sienta en la cama y la mira con intriga.

-Pues claro que no he ido, ¿Qué te crees, que iba a estar allí estando tú aquí?

-Kate…te habrás metido en una buena movida por mi culpa…

-Ah no, no te preocupes, Roy me cubre las espaldas.

-¿Roy? ¿El profesor Montgomery? ¿MI TUTOR? – Dice Rick, subiendo el tono de voz, sin poder disimular su sorpresa.

-¡Si, Roy Montgomery! – Exclama Kate, riéndose – Resulta que mi padre, mi madre y él eran amigos de la juventud, e incluso estuvo en el funeral de mi madre.

-Nunca olvidaré las palabras que dijiste aquel día – Responde Rick, mirándola a los ojos.

-Parece ser que nadie lo va a hacer, salvo yo. Tú eras muy pequeño para acordarte…

-Puede ser… pero me acuerdo. Conmoviste a todos los presentes. Desde ése día siempre me has gustado – La mirada de sorpresa de Kate hace rectificar a Rick – Bueno, que siempre me has gustado como persona. Que eres buena persona.

-Ya, ya, me imagino – Dice Kate, bajando la mirada para disimular la decepción tras la respuesta de Rick.

-Y bueno, Jenny nos ha dicho hoy a tu madre y a mí que quiere curarse. Que va a luchar por fin por superar lo de mi madre.

-Joder, menos mal que no había novedades – Dice Rick, soltando una carcajada.

-Bueno, la verdad es que no me he dado cuenta de que pasaba nada más que no fuesen los días para poder hablar contigo. No puedo dejar de pensar en que si no hubiésemos discutido…

-No, Kate, tienes toda la razón. No te he dado todas las explicaciones que mereces, y tampoco te he dicho el por qué

Rick coge de las manos a Kate y se tumba de lado, tirando de su brazo para que ella se tumbe mirándole a él, como acostumbraban. Pero la proximidad de sus labios hace que ambos sientan como se enrojecen sus rostros y su respiración se acelere. Pero no se mueven, ni avanzan ni se retiran, quizá por miedo a las consecuencias de lo primero y a las preguntas del otro si hace lo segundo.

-A ver, pequeña – comienza Rick, acariciándole el pelo con dulzura, haciendo que mil mariposas estallen en su estómago – Estoy enamorado de alguien, pero si no te cuento quien es no es porque quiera alejarme de ti. Es porque es una chica…que ambos conocemos desde siempre, y nunca he sentido algo tan fuerte como esto. Y no quiero que sepas quien es porque… es algo muy nuevo para mí, y es un amor imposible, y quiero olvidarla.

-Rick, cualquier mujer te querría en su vida. Yo no puedo vivir sin ti, sin ir más lejos – Dice Kate, intentando dar pie a preguntas.

-Ya Kate, pero no es lo mismo. Tú eres mi mejor amiga – En el tono de voz de Rick se nota un deje de resignación y tristeza, pero Kate está demasiado ocupada silenciando lo que su corazón le pide gritar como para analizar lo que el corazón de Rick está intentando decir.

-Rick, tengo que confesar que he dado gracias por no haber estado en la moto…- Kate abre la boca, tratando de aclarar que no lo dice en el mal sentido, pero Rick se adelanta.

-…porque eso hubiese significado que el casco bueno lo hubieses llevado tú.

En el rostro de Kate se dibujan los rasgos del pánico al descubrir que él recuerda lo que le ha dicho durante el coma. Rápidamente lo disimula lo suficiente como para que no sea evidente. Con un hilo de voz, Kate musita:

-¿Pero… pero eso como lo sabes?

-No sé por qué, pero sabía que ibas a decir eso. He tenido un deja-vu. ¿Habremos hablado de algo parecido antes?

En el rostro de Rick se ve el desconcierto por la reacción de Kate, por lo que trata de romper el hielo.

.MIO. – Dice Rick con la voz de Janice de FRIENDS - ¿a que me he convertido en el tío de "¿En qué piensan las mujeres?"?

-Jajajaja, idiota – responde Kate, visiblemente más relajada al ver que Rick no sabe que ella le dijo eso mientras no estaba consciente.

-Entonces… ¿Me perdonas? – la voz casi susurrada de Rick por la duda y el miedo se disimula tras su sonrisa de tierna inocencia.

-Pff…voy a tener que hacerlo. ¡Aunque solo sea para que no montes otro numerito como éste! ¡Que hay que ver lo que haces para que te perdone! – Bromea Kate, lanzándole una mirada retadora.

-Haría lo que hiciese falta para que nunca te fueses de mi vida. – Dice Rick muy serio y abrazándola por la cintura para acercarla más a él.

Los ojos de ambos intentan hablar sin palabras, pero antes de que el otro lea lo que pone en ellos, el temor a las consecuencias hacen que Kate se separe con cierta brusquedad y se siente a los pies de la cama y que Rick mire hacia otro lado. En ese instante, muy oportunamente, aparece Jenny agarrada del brazo de Kevin.

-¡Ya estás despierto! – Exclama Jenny mientras salta sobre Rick.

-Hola terremoto – Sonríe Rick, aliviado por eliminar el silencio incómodo por lo ocurrido con Kate.

-Menuda siesta, macho. – Dice a viva voz Jenny.

-Es que tu hermana me patea los higadillos cuando duermo con ella – Continúa hablando Rick, sonriéndole con un deje de provocación a Kate.

-¡Ja! La próxima vez que empieces a hablar en sueños y me despiertes sí que te voy a patear. – Dice Kate, fingiéndose ofendida para continuar con la broma.

-Bueno, traigo novedades… - Dice Jenny, mirando repentinamente al suelo. Coge la mano de Kevin y le mira a los ojos, queriendo coger fuerzas – Kevin y yo…somos novios.

-¡GUAU! –Dice Rick, riéndose - ¡Menudo despertar tan lleno de novedades me estáis dando!

-Me alegro mucho por los dos, ¡Ya era hora! Que se notaba que os gustabais…

Jenny arquea las cejas por la ironía de la frase de su hermana, teniendo en cuenta que en la cama está su amado no confeso. Kevin mira al suelo, como si en los baldosines estuviese escrita la más apasionante de las historias.

-Kate. – Dice de pronto Jenny - ¿Podríais salir Kevin y tú? Quiero hablar a solas con Rick.

-Por supuesto – dice Kate, lanzándole un gesto de advertencia para que no diga nada sobre sus sentimientos hacia Rick.

Kate y Kevin salen de la habitación, y se sientan en las sillas de la sala de espera, que se encuentran junto a la máquna de café. Kevin no despega la vista del suelo

-¿Seguro que os parece bien? – Pregunta Kevin, sin despegar sus ojos de las juntas de las baldosas.

-Eh – Kate le llama la atención mientras le coge de la barbilla y poniendo en contacto sus ojos con los del niño – Me parece más que bien. Has hecho más por mi hermana que nadie. Has conseguido que quiera rehacer su vida, que quiera curarse. Ya solo por eso, siempre te estaremos eternamente agradecidos en ésta familia.

-Gracias – las lágrimas de Kevin empiezan a brotar de sus ojos – temía que nos separaseis. Tú dices que yo he hecho mucho por ella, pero ella me ha ayudado mucho más a mí.

Un silencio cómodo y tranquilo se adueña de ellos, que se ve roto varios minutos después, cuando Jenny sale a avisarles de que pueden volver, y en ese mismo instante Javier y Lanie aparecen por la puerta del ascensor.

-¡Kate! ¿Ya está despierto? ¿Está bien? ¿Hay secuelas? – Lanie suelta la mano de Javi y sale corriendo hacia ella.

-Ve a comprobarlo tú misma. –Dice Kate con una sonrisa

-Ho… hola – Dice Kevin, alargándole la mano a Javier – Soy Kevin Ryan, el novio de Jenny.

-Que pasa, brother – Dice Javi con una sonrisa mientras agita con fuerza la mano de Kevin – Soy Javier Espósito, amigo de Kate y Rick, y novio de ella, que es Lanie.

-¿Eres el famoso Kevin de quien tanto habla la pequeña terremoto? – Dice Lanie mientras le da un abrazo maternal – Soy Lanie, amiga de todo Dios, y novia de éste- Añade, señalando a Javi.

-Bueno, vamos a volver a entrar, anda. Que Mr Castle estará deseando daros un abrazo.

Al entrar en la habitación, Kate coge del brazo a su hermana y la saca de la habitación, aprovechando el despiste de Rick por la visita de sus amigos.

-Jennifer Beckett. ¿Qué le has dicho? Espero que no le hayas dicho que yo… - El tono de voz de Kate es de notable enfado

-Que no, pesada. Debería haberlo hecho para que os dejaseis de tonterías, pero no. Le quería hablar sobre mi voluntad de curarme, consejos para mi relación con Kevin, y lo que he hablado con Martha esta mañana, que ya va siendo hora de que la trate como mi madre postiza, como tú.

-Jenny… - Kate la abraza con cariño – Eso te honra mucho como persona. Me alegro tanto de que quieras rehacer tu vida…

-Gracias, Katy.

-Pero Jenny… asume que yo a Rick no le gusto. ¿No ves que es RICK? Yo soy una novata, tan fea y desagradable que nadie quiere estar con ella. Y él es… bueno, el ligón del insti, que te voy a contar.

-Me voy a callar, pero simplemente te digo que discrepo en eso de que no le gustas. Y las cosas no son como parecen a veces.

-Tu sabes algo que yo no sé…. ¿verdad?

-Pues sí, pero no voy a decirte nada. Esto no me incumbe.

-Dime lo que sabes. ¿Qué me ocultas?

-No te lo voy a decir. Tienes que descubrir las cosas por ti misma. ¿No quieres ser detective de policía? Pues eso.

-Eres muy mala

-No, soy lo mejor – Jenny se ríe mientras coge la mano de su hermana y tira de ella hacia la habitación.

El resto de la tarde transcurre sin mayores incidentes, Javi y Kevin hablan animadamente sobre un grupo de música completamente desconocido, mientras Rick y Lanie hablan sobre las novedades en la vida de ella. Rick le hace un hueco a Kate en la cama para que esté cómoda y se pueda tumbar, y ella aprovecha para cerrar unos instantes los ojos para relajarse y reflexionar un rato sobre ella, sobre Rick, y sobre el misterio que se respira en el aire desde esa misma mañana. Pero sin darse cuenta se queda profundamente dormida, y cuando despierta, al otro lado de la ventana está oscurecido, todos se han ido, y Martha, que habrá llegado mientras ella dormía, ahora duerme en la butaca de la habitación.

Kate mira la hora en su reloj de pulsera, y ve que marcan las 5 de la madrugada. Se gira en la cama y ve que Rick está con los ojos abiertos, mirando al techo.

-¿Rick? ¿Qué haces despierto? – susurra Kate, haciendo que él se sobresalte

-¿Te he despertado? – Responde Rick muy serio – Lo siento muchísimo.

-No, no te preocupes – Sonríe ella mientras le da un lento y tierno beso en su mejilla, tibia.

-Ah, vale, es que… te he arropado hace unos minutos y … - Dice él, mucho más relajado.

Pero lo que Rick oculta es que en realidad hace unos minutos la ha besado mientras dormía y la ha estado hablando, confesándole su amor, en un bello paralelismo con lo que ella había estado haciendo durante la semana, aun sin saber ninguno de los dos lo ocurrido con certeza. Rick recuerda lo que la ha dicho, mientras ambos se quedan en silencio, sin saber qué decirse, ya que lo importante lo tienen oculto como un celoso secreto en su corazón, pidiendo salir.

"Kate, lo que antes no he podido decirte es que he soñado durante el coma que tú me querías, que me decías todo tipo de cosas bellísimas, que jamás podría aspirar a que me dijeses fuera del reino de Morfeo. Aunque suene horrible, ojalá pudiese dormir eternamente para poder vivir mi amor junto a ti para siempre. La dura realidad es que puedo tener a muchas chicas, menos a la que amo con locura. Que dormir a tu lado es un regalo. Que poder abrazarte y hundir mi nariz entre tu cabello con olor a cerezas es un lujo que nunca voy a olvidar. Que ningún hombre está a la altura de la musa que eres, Kate. Eres una diosa. Mi diosa. Y ojalá también fueses mía"

Kate saca de sus pensamientos a Rick, zarandeándole ligeramente.

-Rick, que te estoy hablando – Dice Kate, ligeramente molesta.

-Perdona, me he quedado empanado- Responde él. -¿Qué decías?

-Que cómo es que estás despierto.

-Pues que tras una semana durmiendo, mis ciclos internos está hechos mierda. Me ha dicho el médico que pueden pasar varios días antes de que pueda dormir la noche del tirón.

-Vaya por Dios… -susurra Kate, mientras le acaricia con ternura el pelo – Rick…te he echado de menos. Y he pasado mucho miedo.

-¿Por qué dices que me has echado de menos?

-Porque creí que te perdía – Kate le abraza, poniéndose de lado y poniendo su pierna doblada sobre él, y su mano sobre su pecho. Un sollozo silencioso sale de su pecho, y siente como los brazos de Rick rodean su torso, y la mecen suavemente.

-Ya, Kate… ya estoy aquí… - Rick la abraza más fuerte, sin querer soltarla nunca – Si te importo la mitad que me importas a mí, lo habrás pasado fatal. Lo siento, tendré más cuidado a partir de ahora con la moto. Y compraré un casco en condiciones para no tenerme que poner nunca más el que usaba cuando tú vienes conmigo.

-Eso espero – Dice Kate entre pucheros – Me haces sentir una niña pequeña, siempre llorando en tus brazos.

-Pues claro que sí.- Rick separa a Kate de su pecho, dejando sus caras separadas por unos centímetros, apenas lo suficiente para enfocar el rostro del otro – Eh, Kate.

-S…si – Dice Kate, abrumada por el olor a menta fresca del aliento de Rick, deseando irrefrenablemente besarle

-No eres una niña pequeña. Eres mi niña.-Rick hace un pequeño parón para coger aliento, y de paso armarse de valor y continúa en un susurro ahogado- Eres la niña de mis ojos.

En el rostro de Kate se dibuja una sonrisa tímida, sorprendida por lo que acaba de decir Rick.

-Rick…eso ha sido… muy bonito - Kate apenas puede hablar por la emoción que recorre su pecho, robándole el aire.- Nunca me habías dicho algo así.

-Bueno… tampoco yo soy el de antes. Éste accidente me ha hecho darme cuenta de que tengo que ser sincero conmigo mismo, y decirte más a menudo lo que pienso. Mira, está amaneciendo ya. ¿Qué hora es?

-El reloj marca las 7:30

-Se me ha pasado el tiempo volando a….hablando contigo – Dice Rick, esperando que Kate no se dé cuenta de que el final de la frase no era ése, sino "a tu lado"

Kate se da la vuelta y deja que Rick le haga la cucharita, para mirar ambos hacia la ventana, y en un silencio, ven como el cielo se va haciendo más y más claro y como el rojo intenso del horizonte va suavizándose pasando por toda la gama de rojizos y anaranjados. En ese momento, Rick comienza a susurrar muy cerca del oído de Kate una canción, lo que hace que a Kate se le pongan los pelos de la nuca de punta por su aliento contra él. La voz dulce y melodiosa de Rick la envuelve como una manta.

"The smile on your face, lets me know that you need me

there's a truth in your eyes saying you'll never leave me

the touch of your hand says you'll catch me where ever i fall

You say it best when you say nothing at all"

-Eso es…

-When you say nothing at all, de Ronan Keating. De la banda sonora de Nothing Hill. Sé que te encanta esa canción.

Kate se queda en silencio durante unos instantes, acabando de ver el amanecer, aprovechando así para estar de espaldas a él para poder quitarse la sonrisa idiota y el sonrojo tan evidente que tiene en ese momento. Cuando nota que el calor de su rostro se ha retirado y puede disimular la sonrisa, se da la vuelta para mirar a Rick, dejando su cara tan cerca como estaba antes.

-Guau… Tú también eres muy especial para mí Rick. No sé qué sería de mí sin ti a mi lado. Es como que… sin ti no estoy completa. Eres uno más de mis órganos, sin ti me muero.

Rick lame sus labios secos, y Kate siente un deseo irrefrenable de besarle. Lentamente, se acerca a él, salvando cada centímetro que les separa, y deja que sus emociones la conduzcan irracionalmente hacia él. Rick la mira fijamente, con intensidad, haciéndola sentir con una cómoda desnudez completamente desconocida para ella. Cierra los ojos, salvando unos cuantos centímetros más. Y cuando siente el aliento de Rick más cerca que nunca, y su calor y el olor personal de Rick la envuelven, una voz suena a sus espaldas, haciendo que ambos se sobresalten con culpabilidad.

-Buenos días Rick. ¿Preparado para desayunar? – La enfermera entra con una bandeja- Si ves que te sienta mal, avísanos y te traemos otra cosa.

-G…gracias. –Rick sonríe visiblemente avergonzado.

Cuando la enfermera se va, Kate se levanta sin mirarle, y entre tartamudeos, le dice que va a desayunar a la cafetería.

-Eh Kate. ¡Lo siento!

-No, lo siento yo. Tú amas a una chica y yo casi meto la pata. Ha sido el sueño, o la emoción de volver a tenerte conmigo y que no estés en inconsciente. No se volverá a repetir, lo prometo. –Y antes de que Rick tenga tiempo de responder, sale corriendo por la puerta, dejándole con el corazón roto y con sus sentimientos heridos

"No sé por qué te haces ilusiones, Rick. Ya la has oído, no te quiere, ha sido solo una confusión"

Kate corre hacia el ascensor como si fuese perseguida por un ser abominable, tratando de ahogar sus lágrimas, que luchan por salir. Pero cuando entra en el ascensor, aprovecha la tranquilidad del hospital a esas horas de la mañana para permitirse llorar unos instantes antes de que el ascensor llegue a la planta 0. En la cafetería pide un desayuno abundante, con el fin de retrasar su regreso a la habitación.

Al salir Kate por la puerta, Rick se queda muy abochornado por lo ocurrido, y cuando se va a incorporar para coger la mesa, Martha, que parecía profundamente dormida, abre los ojos de un golpe y se levanta para acercarle la mesa con una sonrisa.

-Mamá… no habrás…

-Sí, lo he oído todo. Sí, he visto vuestro casi- beso. No, no ha sido un error.

-Sí ha sido un error, ya has visto como se ha puesto – Dice Rick, hundiendo la cucharilla en la compota de melocotón y llevándoselo a la boca.

-¿Has pensado que a lo mejor su reacción ha sido porque has insistido tanto en que estás enamorado de una chica, que ella piensa que no tiene ninguna posibilidad?

-No, ha sido porque no quiere nada conmigo. Somos amigos, y ya.

-Si mirases las señales que te manda desde un punto de vista neutral, en lugar de analizarlas partiendo de la base de que no te ama, a lo mejor te llevabas una sorpresa.

-¿Ella te ha dicho algo? – Dice Rick, soltando migas de la galleta que está masticando.

-¿Te gustaría que yo respondiese a eso si me lo preguntase ella?

-No… pero ¿Eso significa que ella te ha dicho algo?

-No, solo significa que mires bien qué preguntas, hombrecito. Anda, hazme caso. Abre los ojos a las señales que ella te manda. Que a lo mejor te llevas una sorpresa.

-O no.

-O no. – Repite Martha con una sonrisa. – Y ahora acábate el desayuno.

Tras una semana más de ingreso para controlar complicaciones, Rick es dado de alta en el hospital. En todo ese tiempo, Kate le hizo un par de visitas, pero usando la excusa de que tenía que compensar la semana de ausencia, pero aun cuando iba, se la notaba avergonzada y ausente. La tarde de su regreso a casa, Kate ni siquiera va a acompañarle.

-Mamá, te lo dije – Dice Rick, mientras se viste con su ropa habitual y se dirige al baño para afeitarse. – La he asustado y ya no viene a verme.

-¿Has pensado que no todo es culpa tuya? Estoy segura de que hay otra razón para que esté así. No todo gira alrededor tuyo, hijo mío.

-Bueno, sí, pero….

-Pero nada. Deja de darle vueltas, y cuando llegues a casa hablas con ella. Que ayer me dijo que la avisase cuando llegásemos, aunque te diesen el alta muy tarde.

Ya en el taxi de vuelta a casa, Rick sigue serio y pensativo. Martha ve por el rabillo de ojo como su hijo mira de forma melancólica ver pasar los almendros en flor de los costados de la calle, bajo la escasa luz del atardecer, absorto con la música que sale de sus cascos, donde la madre reconoce una canción lenta y triste sobre amor dramático. "Menudo cliché", piensa ella, mientras saca con disimulo el móvil del bolso y manda un mensaje a Kate avisándola de que en breves estarán en casa.

Al llegar a la puerta de la casa, Rick se baja del taxi con mirada lacónica y ausente. Martha con una sonrisa, gira la llave lentamente, y cuando entran…

-¡SOOORPREEESAAA!- Gritan a coro Kate, Lanie, Espo, Jenny y Kevin.

-Joder, que susto… - Dice Rick, sinceramente sorprendido por el recibimiento.

-Mira, mira, hay tarta, refrescos, y aunque yo voy a hacer como que no lo sé, varias botellas de vodka y de ron. – Dice Martha, riéndose – Celebrad el cumpleaños a gusto. Yo me voy a dormir a casa de tus tíos. Por favor, sed responsables, y que no beban Kevin y Jenny, que son muy pequeños. Un besito, hijo.

-A...adios mamá – Dice Rick, devolviéndole el beso a su madre, y viendo cómo se cierra la puerta de la entrada. Tras unos segundos, se da la vuelta con una sonrisa.-Bueno, ¡QUE EMPIECE LA JUERGA!

Sin mediar una palabra más, Espo le da al play a la lista de reproducción que ha configurado en el portátil de Rick, mientras todos se abalanzan sobre la mesa donde está la bebida. Tras haberse bebido todos una copa resultado de las combinaciones más arriesgadas con los refrescos y las dos opciones de alcohol, excepto Jenny y Kevin que se conforman con unos cocktails sin alcohol improvisados por Lanie, todos entran en la pista de baile improvisada que han preparado apartando la mesa de comedor, los dos sofás y la mesa baja de té que hay frente a la televisión, de tal manera que hay sitio de sobra para que bailen todos a la vez sin estar incómodos, mientras la música suena a todo volumen. El reloj marca las 3:47 de la madrugada, cuando Rick, aprovechando que Kate ha salido a rellenar su copa, y que todos están ocupados dándolo todo con la música, abraza por la espalda a Kate y le da un beso en la mejilla. Ella no se resiste, pero se ve notablemente incómoda.

-Kate, ¿Te pasa algo? Llevas muchos días rara conmigo… - Susurra Rick al oído de Kate.

-Me sigo sintiendo avergonzada, lo que pasó en el hospital fue culpa mía. Perdóname. –Susurra Kate, mirándole a los ojos.

-No, no, fue culpa mía, fui yo el que se acer… - Rick se calla antes de reconocer que él deseaba besarla – bueno, que no tienes nada por lo que pedirme perdón, y mucho menos para sentirte avergonzada. Fue culpa mía.

-Bueno, vamos de dejar de autoculparnos, olvidemos el tema y ya está. He estado una semana sin ti, no quiero poder tenerte y no aprovecharlo.

-Eso es muy bonito…y muy cierto. ¿Me concedes éste baile, princesa? Me has estado evitando toda la noche– Dice Rick con su sonrisa más seductora, ofreciéndole la mano a Kate como invitación. "Wake me up" de Avicii suena a todo volumen a través de los amplificadores del salón, que muy hábilmente Javi ha conectado al ordenador para poder disfrutar de la música en su máximo esplendor.

-Por supuesto – Dice Kate, cogiéndole de la mano y sintiendo como Rick tira de ella haciéndola casi tropezar con sus propios pies y tirar la copa que tiene en una mano.

Rick suelta su mano para que ambos puedan bailar con mayor libertad, y observa a Kate bailando mientras él disimula moviendo ligeramente los pies. Lleva puesto un vestido de color azul marino veraniego ajustado al pecho pero con una falda de vuelo que comienza a la altura del ombligo, una rebeca de punto y unas sandalias con un poco de tacón y el pelo recogido en una coleta alta adornada con un lazo. Su maquillaje sencillo hace que resalte aún más su rostro de facciones dulces y relajadas. Sus ojos están cerrados y una sonrisa se dibuja en su boca mientras se mueve al ritmo de la música. Rick se sonríe mientras la admira como si de una maravilla de la naturaleza fuese, apreciando cada pequeño detalle: La falda de su vestido ondeando ligeramente sobre su cuerpo, sus pies moviéndose tímidamente pero con gracia sobre el parquet, sus dientes blancos que asoman ligeramente cuando sonríe . Al sentir como Jenny le mira desde el otro lado del salón con la ceja levantada, Rick comienza a bailar también, pero no puede evitar echar un vistazo a Kate de vez en cuando.

La canción acaba y todos salen de la pista de baile en busca de una bebida para refrescarse, y Lanie, a escondidas, para la lista de reproducción y pone una canción lenta, aprovechando que Kate y Rick son los únicos que siguen en la pista de baile. Comienza a sonar "In my veins", una de las canciones favoritas de Kate, y que Rick ama en secreto aunque nunca lo reconocería en público.

En cuanto los primeros acordes de la canción suenan, Kate abre los ojos sobresaltada, y mira durante un segundo a Rick , que está pateando el suelo con nerviosismo mientras mira de un lado a otro como si de un reloj se tratase.

"Voy a ir a hablar con la gente, éste momento no puede ser más incómodo" –Piensa Kate, mientras le dedica una tímida sonrisa de excusa a Rick y se da la vuelta sobre sus talones para ir hacia la mesa de las bebidas.

En ese momento, Kate siente como Rick la agarra por un brazo y tira con brusquedad de él, haciendo que su cuerpo gire 180 grados y quedándose muy cerca sus cuerpos. Durante unos segundos, el tiempo se para entre ellos dos, y cuando vuelve, él la rodea con seguridad la cintura con los brazos, y la aprieta contra él. Ella rodea su cuello con sus brazos, y de pronto, nada parece tan importante como mantener la mirada a aquellos ojos de zafiro. Sus cuerpos comienzan a moverse al ritmo de la música, al principio de forma torpe y atropellada, hasta que ambos encuentran un ritmo acompasado que seguir

A pesar de la fingida seguridad con la que Rick había cogido a Kate para bailar lento con ella, Kate siente como sus manos tiemblan sobre su espalda, y como evita mirarla a los ojos, y al poco rato Rick apoya su mejilla contra la suya, gracias a la altura extra de las sandalias de tacón de ella, lo que hace que sus respiraciones se cuelen en el oído del otro. Cada nota de la canción hace resonancia dentro de ellos como si de una corriente eléctrica se tratase, y con los ojos cerrados, las notas fluyen a través de ellos y se transmiten en el lento vaivén de sus cuerpos.

La canción termina, y comienza a sonar nuevamente la lista de reproducción con música de discoteca, pero ninguno de ellos parece darse cuenta, y siguen abrazados moviéndose como dos hojas mecidas por el viento. Al llegar el primer estribillo de la siguiente canción, Kate despierta del especie de trance del que ambos eran presas, y sintiéndose incómoda, se suelta del cuello de Rick y va hacia la mesa para servirse un vaso de cocacola, pero están todas las botellas vacías.

-Chicos, voy a pasarme por la tienda de alimentación 24 horas para comprar cocacola. ¿Alguien me acompaña? –Rick hace el amago de responderla que él, pero ella necesita estar sola un rato para despejar su cabeza, así que sin esperar respuesta de nadie más se pone su chaqueta y sale apresuradamente de la casa.

La tienda se encuentra a unos 10 minutos cuesta arriba , así que Kate aprieta el paso para tratar de no tardar demasiado en volver a casa. El rocío nocturno le cala las medias y hace que comience a sentir frío en seguida, por lo que agradece enormemente cuando ve por fin el cartel luminoso al girar una manzana.

Entra apresuradamente en el local. Un señor de origen previsiblemente asiático sonríe mientras da las buenas noches. Kate se apresura a acercarse a la nevera para coger un par de botellas de cocacola, y cuando se acerca a pagar al mostrador, un rostro conocido aparece por la muerta. Es Tom Deming, uno de los chicos que le gustaban el año anterior, y que de la noche a la mañana comenzaron a pasar de ella.

-Buenas noches, Kate- Dice Tom mientras mira hacia todos los lados con aspecto asustado

-Hola – Responde con voz seca ella.

-Emmm… ¿No estará por aquí Rick no?

-Pues no, está en casa, estamos dando una fiesta y he venido a comprar bebidas para reponer.

-Menos mal…- Suspira para sí mismo Tom, relajando los hombros en señal de alivio. Kate percibe éste gesto y la curiosidad puede a su orgullo de mujer herida.

-¿Pero a ti que más te da donde esté o deje de estar Castle? - Dice Kate con tono enfadado, mientas él levanta una ceja con un gesto de incredulidad y sarcasmo.

-¿Me estás diciendo que no sabes lo que hizo tu novio el año pasado?

-Eh, eh… Rick es solo un amigo, no mi novio. –Sususura tratando de disimular el tono de decepcion de su voz– ¿Pero qué hizo, según tú?

-Pues tú me gustabas mucho y eso, pero tu "amiguito" – Dice Tom haciendo unas exageradas comillas con las manos – me cogió un día por banda y me dijo que o dejaba de quedar contigo y pasaba de ti o me iba a dar una paliza o algo peor.

-R…¿Rick amenazarte? Estás mintiendo – Dice Kate, con un hilo de voz, pero pretendiendo dar la imagen de estar muy segura.

-¡Vaya si no es cierto! Y no debí de ser el único, porque tiempo más tarde Josh, el compañero de clase de Rick me contó que le gustabas y que Rick le hizo lo mismo, y la siguiente vez que quedó contigo al llegar a casa se encontró con su puño contra su ceja.

Al escuchar lo último de dijo Deming, Kate se da cuenta de que Tom no sabría quién es Josh si no fuese cierto lo que dice. Y de pronto, todas las fichas del puzle comienzan a encajar: Por qué Josh la mandó a la mierda el día después de su cita y no quiso responder qué le había pasado para tener la cara amoratada, o por qué todos los chicos se alejaban de ella.

Kate sale corriendo de la tienda con las cocacolas en una bolsa de plástico, y baja corriendo las calles para volver hacia casa, sintiendo cómo sus mejillas se encienden por la ira. Al llegar frente a la casa de Rick, ve como él sale a la calle con una sonrisa en la cara.

-Ya estaba preocupado porque tardases tanto – Dice Rick, ignorante de lo que ocurre.

Al llegar Kate a su nivel, aplica lo aprendido sobre "cómo hacer daño a alguien sin hacerte daño tú mismo", y le da un puñetazo en la base de las costillas, haciendo que Rick se incline hacia delante quedándose sin aliento durante unos segundos.

-Has estado haciéndome creer durante años que era una persona que no merecía ser amada, aposta… ¿Qué te he hecho yo para merecer eso?– El tono de voz bajo y calmado de Kate, habiendo siendo precedido por un golpe físico tan violento, hace que Kate tenga un aspecto terrorífico y amenazador.

-Yo… lo siento. Solo quería lo mejor para ti. –Consigue decir Rick, recuperando poco a poco la respiración y la voz tras el golpe.

-¿Lo mejor para mí? ¿Hacerme sentir completamente despreciable y sin valor es lo mejor para mí? – La voz gutural de la ira de Kate hace que Rick por primera vez en su vida sienta miedo de Kate, y no por Kate.

-Esos chicos no te merecían. Solo quería protegerte. – Responde Rick con un deje de miedo en la voz, mirándola a los ojos.

-¿PERO QUIÉN COÑO TE CREES QUE ERES TÚ PARA DECIDIR SOBRE MI VIDA Y BOICOTEARME MIS RELACIONES? – Grita por fin Kate, proyectando toda su ira. Un silencio sepulcral se apodera de la noche, haciendo que el eco de su voz resuene contra el acantilado. Rick respira hondo, y animado por el alcohol, abre las compuertas de la presa de sentimientos que ha estado ocultando.

-¿Que quién me creo que soy? PUES LA PERSONA QUE MÁS TE AMA EN EL MUNDO, KATE. Llevo años enamorado de ti, queriendo que seas mía, valorando cada detalle de ti como el tesoro que es. Y si he alejado a todos esos chicos de tu vida es porque no significabas para ellos ni la mitad de lo que realmente vales, no te apreciaban como el ser maravilloso que eres, eras solo una más de sus conquistas, una más en su lista. Y tu mereces a alguien que te ame al menos la mitad de lo que lo hago yo. Tú eres mi chica misteriosa. Por eso no podía decirte nada. Y por eso no debías sentirte culpable por lo ocurrido en el hospital el otro día, fui yo quien intentó besarte, no tú a mí. Y no me arrepiento. Sé que todo esto no es correspondido por ti, para ti yo solo soy tu amigo Rick, y nada más. Pero ya era hora de que supieses la verdad.

La ira de Kate es atajada de golpe tras el discurso de Rick,siendo sustituida por una oleada de nervios y emoción, y una enorme confusión sobre qué hacer en ese momento. ¿Seguir enfadada con él y echarle de su vida por haberle hecho eso? ¿Olvidarlo todo, abalanzarse sobre sus brazos y declararle que su amor es correspondido, y mucho? Kate se deja llevar por sus emociones y sentimientos, suelta la bolsa que contenía las botellas, y corre hacia su casa, dejando a Rick petrificado en la puerta de la suya, brotando de sus ojos azules dos lágrimas que hacían que en su iris se desarrollase una tormenta oceánica.

Rick se inclina para coger las botellas que ha tirado Kate y vuelve a entrar en casa, pero su rostro de haber visto un fantasma es percibido por todos los presentes en la fiesta. Nadie pregunta qué ha pasado, pero a ninguno de los asistentes se le pasa por alto que está la compra de Kate pero no ella. Rick deja la bolsa sobre la mesa del salón, y sin mediar palabra con nadie para despedirse, entra en su cuarto y se oye el pestillo de la puerta cerrarse de golpe.

En silencio y sin preguntar dado que no es necesario, Lanie y Javi comienzan a dejar el salón con la distribución original, mientras Jenny y Kevin recogen todas las bebidas y la comida. Con un susurro, Jenny le dice a Kevin que vayan a dormir a su casa, y Javi le dice a Lanie que dado que ambos están bebidos, va a llamar a un taxi y que duermen ambos en casa de él. En menos de media hora, la casa se queda vacía y silenciosa.

Rick al entrar en su cuarto, se quita la chaqueta con todos los músculos de su cuerpo entumecidos debido a su estado emocional: El corazón roto y vacío. Se deja caer en la cama como si fuese un yunque, y se queda mirando al techo en silencio, en shock, sin ni siquiera intentar dormir. Aun habiéndolo intentado, su cabeza no se lo iba a permitir, pues siente como un bombardeo de pensamientos y sentimientos demasiado agresivos como para dejar la cabeza relajada. Sin darse cuenta, ve como el techo se va iluminando poco a poco, amaneciendo un nuevo día, y ni aun así consigue salir de su estado de embotamiento. Las horas van pasando, y solo su estómago reclamando un ingreso urgente le hace darse cuenta del número ingente de horas que han pasado. El reloj de su mesilla de noche marca una hora cercana a las 5 de la tarde, y a través de la ventana, una manta de lluvia tapa cualquier visión más allá de la verja de la entrada.

Desbloquea el móvil con pereza, en el cual se ven varias notificaciones de mensajes, pero ninguno de ella. El primero de ellos, de Javi, diciéndole que si necesitaba hablar que le llamase fuese cual fuese la hora, el segundo de ellos de su madre, diciéndole que Lanie le había dicho que algo había pasado con Kate y que no volvería a casa hasta el día siguiente por desgracia, y un tercero de su compañía telefónica. Y entonces, asume que la ha perdido para siempre, y un grito desgarrador sale de su garganta al caerle las consecuencias de lo ocurrido la noche anterior sobre la cabeza como si de un cubo de agua fría se tratase.

Kate abre los ojos en su casa a primera hora de la tarde, como presa de aún del sueño. La resaca y todo lo ocurrido la noche anterior no la permiten pensar con claridad, así que se levanta de la cama y coge un ibuprofeno del botiquín, para al menos solucionar en parte una de las causas. A través de la puerta entreabierta de su hermana, ve a Kevin abrazando por la espalda a Jenny mientras ella sonríe en sueños. Con cuidado, vuelve a su cuarto para seguir durmiendo y permitir que la medicina haga efecto sin que aumente su jaqueca por pensar mientras tanto. Cuando vuelve a abrir los ojos, el reloj marca las 7 de la tarde, y su cuerpo, ya libre de los grilletes de etanol, le pide dos necesidades básicas: Comida, y pensar acerca de qué hacer con su vida respecto a Rick.

Una vez cubierta la primera necesidad básica con un bocadillo improvisado con pan y una recopilación de diversas cosas inconexas de la nevera, Kate siente la necesidad de salir a la playa a pensar. Solo el mar embravecido, a juego con su mente, podría ayudarla a tomar una decisión, y no puede esperar ni un segundo más. Sin quitarse el camisón de verano que lleva, ni tan siquiera ponerse unos zapatos, sale a la calle. Al abrir la puerta y salir, la lluvia cala cada centímetro de su cuerpo, pero eso es lo que menos la importa. Sus pies descalzos caminan despacio hacia la orilla del mar, y se sienta en un hueco de arena sin encharcar. La tormenta que se desarrolla en su corazón parece estar a juego con el clima y las olas picadas atacando con fuerza las rocas del acantilado, pero a medida que la lluvia va pasando de su fiereza inicial a una lluvia más lenta, sus sentimientos van colocándose en su balda correcta, y el embrollo de emociones inicial va dejando paso a una calma chicha que le hace ver las cosas en su estado más objetivo y puro. Como movida por una fuerza de la naturaleza independiente de ella, se levanta de un salto, con las ideas de pronto tan claras en la cabeza que le parece ridículo haber tardado ni un segundo en saber qué hacer.

Kate se levanta y camina alejándose del agua,hacia casa de Rick. Pero cuando está a unos cuantos metros, ve a Rick de pie al otro lado del cristal de la puerta trasera. Kate se queda parada, mirándole. Solo lleva una camiseta deportiva y unos bóxer, él tampoco ha salido en todo el día de casa, ni siquiera para correr como cada día. Por su rostro cansado parece más mayor de lo que es. Y sus ojos enrojecidos la miran con un infinito dolor en ellos.

Durante unos minutos, Kate y Rick se miran en silencio a los ojos, mientras la tormenta vuelve a comenzar y hace que Kate vuelva a ser mojada por la lluvia. Las lágrimas de ella comienzan a brotar en silencio , sin llanto, disimuladas entre el agua que empapa su cara. Sin palabras, ella le dice a través de su mirada lo mucho que siente lo ocurrido, y lo muchísimo que le ama. Él solo escucha con los oídos de su alma, sin poder creer que eso sea posible.

Por fin, él abre la puerta, y lentamente, y sin dejar de mirarla a los ojos, comienza a caminar hacia ella, sin importarle tampoco el ir descalzo y medio desnudo en mitad de la lluvia. Al mismo tiempo, Kate comienza a caminar hacia él. Los pies de ambos comienzan a caminar sobre la arena, el uno hacia el otro. Pero eso no es suficiente, y sus corazones les piden ir más deprisa, por lo que comienzan a correr, cada vez más y más deprisa. Y cuando ya están muy cerca, paran de correr, y se quedan a un paso el uno del otro.

-Rick…siento lo ocurrido. –Kate avanza un paso minúsculo hacia Rick

-No, lo siento yo. Con ese afán de protegerte, olvidé lo más importante: Tus sentimientos- Rick avanza a su vez otro paso diminuto hacia ella. Ambos se quedan en silencio, mirándose a los ojos.

Y por fin, ambos se conceden hacer lo que todo el mundo les pedía sin cesar, mirarse a los ojos y leer lo que tenían que decir. Y en el fondo de la pupila del otro, solo pueden ver tanto tiempo de amor no correspondido, el dolor… pero también la felicidad de tenerse el uno al otro.

-Te quiero – Dicen ambos al unísono. Y da igual quien ha salvado la distancia que les separaba, puede que Kate, ansiosa por darle la prueba física de sus sentimientos. Puede que Rick, al que su corazón le ardía por no poder secar esas gotas de agua y lágrimas de los labios de Kate.

O puede, que ambos, hambrientos el uno del otro, con la mecha de esos fuegos artificiales a punto de llegar a la pólvora que residen en sus corazones. Y cuando sus labios se encuentran por fin después de tan ansiada búsqueda, sobra la lluvia, sobra la playa, sobra el viento cortándoles por el frío. Solo existen dos corazones destinados a estar juntos unidos por un lazo de raso dorado.