Capítulo 4.
-Josh Davidson, mi novio – mintió descaradamente- Lo he hablado con él y sabe que ahora estamos aquí y en el fondo es una de las personas que me han animado a ir a buscarte al loft.Quiere ser un segundo padre para Alex y ayudarme a criarlo. Es una buena persona Rick, sé que no te cae bien, pero de verdad es mejor persona de lo que piensas.
Rick se había quedado inmóvil. Aquello hubiera debido bastar para que Kate frenase, pero llevaba semanas ensayando aquel discurso, y necesitaba decirlo todo de corrido mientras aún tuviera agallas. No quería condicionar a Rick, ni conseguir que él estuviese con ella por lástima o por Alexander. No quería hacerle más daño y en el fondo tampoco se veía merecedora de su perdón, si le hacía creer que mantenía una aventura con uno de sus ex's lo alejaría completamente.
-Si… si quieres ver a Alex de vez en cuando yo estoy dispuesta a arreglar contigo el tema de las visitas. Tienes mi número de teléfono y tienes el número de teléfono de esta casa. Y… bueno, cuando Josh y yo nos casemos te daré el teléfono nuevo.
Al levantar la cabeza, Kate se dio cuenta de que el escritor había dejado al bebé sobre la cama. Atónita, observó que se había tumbado junto a él y medía su fuerza. La risa profunda que salió de su garganta fue prueba de cuánto le deleitaba estar con su hijo. Beckett había soñado durante nueve meses con una escena como aquella, pero la realidad, por otro lado, era tan triste, que tuvo que luchar por contener las lágrimas.
-Rick…
Éste siguió haciendo lo mismo, y Beckett se preguntó si la había oído.
-¿Qué ocurre? -preguntó él sin ni siquiera mirarla.
-Sé que todo esto tiene que estar suponiendo un shock para ti, pero no necesito que decidas hoy lo que vas a hacer. Si necesitas tiempo, yo lo comprenderé.
-¿Tiempo? No necesito tiempo- respondió seguro- quiero la custodia de Alexander.
Era el turno de Kate de quedarse helada. Era imposible que lo hubiera oído bien. Tenía que calmarse, sabía que Richard se enfrentaba a ella solo porque tenía que sacar de algún modo toda la rabia acumulada durante estos últimos meses. No debía tomar en serio sus palabras, seguramente estaría agotado, pero en cuestión de segundos se marcharía y todo habría terminado.
Fingió no haberlo oído, buscó el pijama de Alex y se acercó a coger al bebé de la cama para llevarlo a la cuna. Sin embargo, Rick lo tenía bien agarrado y no hizo alusión de ir a soltarlo.
-Es muy tarde para él, Rick – dijo Kate.
Él se quedó mirándola fijamente.
-Lo sé y es por ello que estoy calmándolo para que se duerma. Pareces cansada. ¿Por qué no te acuestas? Yo cuidaré de él.
-¿Qué? ¿Piensas quedarte a hacer noche?- preguntó ella.
- Por cierto, he visto un biberón y le he preparado uno -continuó él en un tono de voz normal, ignorando la pregunta formulada por la detective– pero, hay una pregunta que me ronda por la cabeza desde entonces, ¿lo has hecho sabiendo que vendría y dándome así la opción de poder compartir ese momento con él o es que al no ser un bebé esperado y mío, prefieres recurrir a las papillas y los preparados?
Aquella pregunta y el significado que encerraba la pilló por sorpresa. Kate ni remotamente hubiese esperado que él pensara en algo así.
-¿Cómo puedes pensar que Alexander no es un bebé esperado Castle? ¿Y cómo puedes pensar que mi cariño hacia él se va a ver condicionado por ser tú su padre? – pregunto realmente molesta y enfadada -Y en cuanto a tus dudas, le doy el pecho, pero tiene un apetito voraz y combinamos ambas cosas.
Rick la escuchó sin mediar palabra
-En ese caso yo me encargo de su próxima toma. Vamos acuéstate, tienes ojeras y los ojos rojos, además se te ve fatigada. Alexander y yo nos las arreglaremos sin problemas, ¿a que sí, hijo?
Aquel juego había llegado demasiado lejos. Kate se colocó en la cama frente a él y frente al bebé. Pero Richard, ocupado tan solo en el niño, que parecía animado y no dejaba de hacer ruidos y lanzar sonrisas a su padre, se negaba a mirarla.
-Se está haciendo tarde - añadió la detective tratando de pensar rápido en una solución - le prometí a Josh que lo llamaría por teléfono antes de irme a la cama.
-Adelante entonces, llama, el comportamiento de nuestro hijo ha sido perfecto por ahora. Es un buen momento para hablar. Josh tiene que saber que yo no renuncio a mis deberes y derechos como padre. Al contrario, pienso ejercer mis derechos y hacerme cargo de mi responsabilidad desde ahora mismo.
El tono de voz definitivo y resuelto que había empleado el escritor la aterrorizaba. Beckett inclinó la cabeza.
-Rick – dijo intentando no dejar entrever su nerviosismo - no puedes hacer eso. Él es mi hijo también.
-Me temo que eso tenías que haberlo pensado antes de presentarte esta mañana en mi casa sin ser invitada. Si crees que voy a permitir que crezca llamando papá a otra persona y dejando que esa otra persona lo llame hijo es que no me conoces en absoluto Kate, aunque por lo que estoy viendo, desde luego, yo sí que no te conozco a ti – dijo terminando por herirla.
Beckett se deslizó de la cama y se puso en pie. Se sentía demasiado incómoda.
-¿Por qué no lo hablamos mañana? Es tarde y ambos estamos cansados Rick, estoy segura que por la mañana los dos nos encontraremos mejor, y podremos hablar de esta situación más tranquilamente.
La respuesta del escritor consistió en abrazar a su hijo y acariciar su cabeza. Alex parecía sentirse perfectamente a gusto con él y estoy hacia que a Kate el corazón le latiese con mayor fuerza. No podía perder a su hijo, no lo soportaría.
-Sé que estás enfadado Richard, tienes todo el derecho a estarlo - continuó ella tras una pausa -pero por favor, no nos peleemos a causa de nuestro hijo. Él es un bebé, es inocente de nuestros errores, y no merece más que lo mejor de los dos. Si tú deseas formar parte de su vida yo estoy dispuesta a dialogar para llegar a un acuerdo razonable contigo.
-Por supuesto Kate, por supuesto que voy a ser razonable - contestó él clavando la mirada en ella- ¿Cuánto quieres por concederme los derechos exclusivos de la plena custodia? ¿Diez millones? ¿Veinte? ¿Por qué no lo hablamos con tu novio delante? Estoy dispuesto a negociar siempre y cuando la cifra que propongáis sea razonable- dijo sabiendo que la estaba hiriendo hondo, pero ¿acaso ella no había hecho lo mismo con él?
-Richard, por favor – dijo al borde de dejar escapar las lágrimas- mi hijo no está en venta a ningún precio, no pases por esa línea - contestó ella sacudiendo la cabeza exasperada.
-Hace un segundo no hacías sino recalcar que se trataba de nuestro hijo —replicó él con una sonrisa sarcástica.
-¡Basta ya Richard!
En ese momento se incorporó encarándola
-Has sido tú quien ha comenzado viniendo a mi casa para hacerme saber que tenemos un niño y te lo agradezco. Agradezco conocerlo, saber que nuestro hijo se parece y tiene de mí más que de ti. Pero ¿acaso creías que porque al final decidieras hacer lo correcto, iba yo a perdonarte tus faltas? - preguntó el escritor con las venas del cuello hinchadas de la rabia - Tenemos un hijo, pero no es una propiedad que podamos pasarnos el uno al otro cada vez que nos interese. Alexander es inteligente, es precioso, es perfecto, es todo lo que soñé alguna vez compartir a tu lado. Pero ya no estamos juntos y ya me has robado sus primeras cinco semanas de vida. Es evidente que jamás me amaste, ya me lo dejaste suficientemente claro cuando cancelaste nuestra boda a menos de ocho semanas de la fecha prevista, con las invitaciones enviadas y la iglesia reservada, pero pensaba que al menos me tendrías algo de cariño o de estima. Ahora veo que eres otra Meredith más. Me negaste el derecho a verlo crecer en tu vientre durante nueve meses, y eso no voy a olvidarlo. Pero ya pasó. Ahora lo único que importa es que lo quiero. Pienso luchar por él, Kate. Y sabes que puedo ganar. Tengo contactos y tengo el dinero que hace falta para conseguirlo. Quiero que te quede claro que esto no lo hago para hundirte, yo no persigo ese objetivo, pero quiero verlo crecer – dijo volviéndose hacia el bebé – quiero festejar a su lado sus primeras palabras, ser su sostén en sus primeros pasos, lo hice con Alexis y quiero hacerlo con Alexander.
Cuando llames a Josh puedes contárselo si quieres. Y Kate, una cosa más, seamos sinceros, no importa cuán comprensivo se haya mostrado tu novio hasta este momento, si es un hombre de verdad, siempre va a preferir tener sus propios hijos con la mujer que ama y yo no quiero que mi hijo tenga que ser la oveja negra de esa familia.
Así que toma – añadió sacando su teléfono móvil de su bolsillo y dejándolo sobre la cama – Llámalo. Yo pago. Pienso quedarme con mi hijo toda la noche, así que si no quieres que escuche tu conversación o no queréis hablar delante de mí, podéis ir a su casa o bueno, siempre puedo llevar a Alex al loft – y cogiendo el pijama del bebé dio por finalizada la conversación volviendo a centrarse solo en Alex.
- Hoy ha sido un día muy duro para los dos, ¿verdad campeón? – le preguntó cuando lo vio bostezar.
-No puedes hacerme eso Rick, no puedes quitármelo y no puedes quedarte.
-¿Qué es lo que te preocupa? Te aseguro que no soy de esos que molestan a las mujeres que no lo desean y lo abandonan. Aunque llevas razón, tú ahora tienes pareja y es comprometido para ti que yo pase la noche aquí. Lo mejor será que me vaya al loft con el niño.
Esto hizo que la detective se rompiese.
-Pensé… pensé que al hacerlo bien esta vez, tú podrías ponerte en mi lugar y…
-No… -la interrumpió él con furia- ¿Para qué mientes? Jamás has pensado en nadie que no fuera Katherine Beckett y ahora es cuando puedo verlo. ¿Por qué me abandonaste a menos de dos meses de nuestra boda?, ¿Por qué ahora vas a casarte con Josh?, ¿Puedes responderme a estas preguntas?
Kate calló y se giró dirigiéndose al hall de su apartamento para evitar romperse delante de él y delante del niño.
-Hubo un tiempo en el que esas lágrimas me habrían conmovido detective- escuchó decir al escritor con voz grave- se que es una experiencia muy desagradable ver cómo te roban sin previo aviso lo que más aprecias en esta vida, pero tranquila te lo devolveré mañana sano y salvo, sólo quiero pasar una noche con él.
¿O esto también vas a negármelo?
