Muchísimas gracias por todas las reviews. Me encantaría contestar por privado a algunas porque en verdad aparte de darme más ganas para seguir escribiendo, además me dais buenos consejos, que he decidido que incluiré a la historia, pero soy algo torpe y todavía no sé como va lo de responder a los reviews. De cualquier modo GRACIAS a todos.

Capítulo 7:

-Creo que mi madre ya está al tanto de tu presencia, y quitándola a ella no sé de quién más hablamos – contestó el escritor frunciendo el ceño

-Bueno yo... me refería a tus amigos o a tu círculo de personas más próximas. Deberán tener una opinión nefasta sobre mí después de lo que te hice, y como esto solo va a ser algo temporal…- añadió levantando la cabeza un momento – no me parece adecuado liar más las cosas. Es solo eso.

Una vena diminuta tembló en la dura mandíbula de Richard. Sus ojos entrecerrados examinaron el rostro de la detective. Ella no supo adivinar en qué pensaba.

-Creo que llevas razón.

-Gracias -susurró ella.

-Lo primero que hay que hacer es reinstalar la habitación de nuestro hijo - continuó él sintiendo que el pecho le pesaba- Colocarle los juguetes y acondicionarle la cuna.

-Ven, yo te guió – le dijo ella llevándolo hasta la habitación del pequeño. Pues aunque ya había estado en el apartamento la noche anterior, no había llegado a pisar la habitación del niño.

En la puerta estaba colocado el nombre del bebé, Castle se quedó mirándolo ya que Kate había hecho grabar junto a la A de Alexander el dibujo de unas esposas, una pequeña pistola y un chaleco, pero junto a la R una pila de libros y una pluma. Esbozo el amago de una sonrisa y entró encontrándose con una cuna de madera ribeteada por una serie de dibujos y motivos infantiles, abrió la bolsa y sacando los peluches del elefante y el león, los colocó dentro de ésta junto a la almohada en la que se encontraba otro de los chupetes del enano.

Tras esto cogió otra de las bolsas y en pocos segundos el móvil de Winnie de Pooh estaba atado a la cuna

-A Alexander le va a encantar -comentó Kate con voz trémula por la emoción.

-¿Lo comprobamos? – le preguntó él

Y sin darle margen de respuesta cogió al bebé de brazos de la inspectora, empezando a hacerle caricias en la tripa para despertarlo. Beckett le miró rodando los ojos, pero no se enfadó con él. Estaba ansioso por ver cómo reaccionaba su hijo al nuevo entorno. Ambos rieron cuando el bebé bostezó y se quedó dormido de nuevo.

-Todavía no es de dormir la noche entera, cuando se levante lo bañaremos. Le va a encantar la bañera nueva que has escogido para él con todos esos motivos marítimos.

-¿Cuánto crees tú que ve exactamente? - preguntó el escritor observando al bebé

-Sinceramente, no lo sé, pero empieza a responder a los estímulos de los colores. El móvil es perfecto.

-Alex responde a todo lo que se relaciona contigo - contestó Richard - ¿Cuánto tiempo ha pasado con tu novio?

Kate cerró los ojos con fuerza. La mentira crecía y crecía, tenía miles de ramificaciones.

-Apenas se han visto, porque el médico me aconsejó que lo alejara lo más posible de la gente hasta que tuviera, al menos, seis semanas de vida, y pasara el primer control médico. Las pocas veces que he salido con Josh se ha quedado con mi padre o con Espo y Ryan. No he querido dejarlo con nadie más.

Rick no dijo nada, pero aquella respuesta pareció satisfacerlo y calmarlo en parte.

Alzó la mirada y se quedó embelesado, en lugar de encontrarse la típica pared azul o rosa de bebé, se encontró que la imagen de Kate besando la frente de Alex cubría una de las paredes.

Tragó saliva sin ser capaz de apartar la mirada

- Fue un regalo de sus padrinos – susurró la detective – Ya conoces a Esposito y Ryan.

-Es… es perfecta – respondió Rick girándose para mirarla emocionado.

Kate desvió la mirada sin saber que más decir – bueno, ¿me ayudas con esto? – dijo señalando el resto de las bolsas

-Si… claro – contestó el escritor volviendo a echar un vistazo a esa pared.

En ese momento el teléfono móvil volvió a sonar, Rick que se encontraba arropando a Alexander le pidió a Kate que mirara en la pantalla de dónde procedía la llamada y contestase por él.

Ésta algo reacia a que volviese a ser la famosa Taylor le pregunto - ¿Y si es una llamada personal? No quiero inmiscuirme…

El escritor alzó una ceja – Bueno en ese caso yo estoy aquí, con pasármela valdrá.

-De acuerdo – accedió por fin. Salió de la habitación alcanzando el teléfono junto a la bolsa del bebé, y dijo en voz alta desde el hall:

-No pone ningún nombre…

-¿Quieres, por favor, contestar y tomar nota del recado? – le contestó apurado el escritor por miedo a que su hijo se levantase

A Kate no le quedó más opción que apretar el botón para contestar dubitativamente:

-Buenas noches…

Una voz masculina y profunda la saludó y, tras vacilar, preguntó por el escritor

-Claro, ahora mismo se lo pasó – contestó sin poder evitar alegrarse por dentro de que no fuese la Taylor de la que le había hablado Rick horas atrás.

-¿Y no piensa decirle de parte de quién? – preguntó divertida la voz que venía del otro lado de la línea.

-Claro, perdona. ¿De parte de quién?

-Taylor, el inteligente de los dos —contestó la voz

-¿Eres tú Taylor? – preguntó atónita Kate

-Bueno… supongo, lo era la última vez que lo comprobé mi DNI - se escucha una risa

-Lo… lo siento - se disculpó Beckett tartamudeando, sintiéndose terriblemente violenta. Creía que eras una…

-¿Una mujer? -la interrumpió él ya bromeando – No es la primera vez que me pasa.

-Por favor, perdóname -volvió a disculparse Beckett sintiéndose como una colegiala tonta

-Tranquila, no pasa nada.

-¿Podríamos omitir esta parte a Richard? -murmuró Kate volviendo la cabeza hacia la puerta.

-¿Omitirme el qué? – pregunto éste apareciendo por el pasillo.

-¡Na… nada! -contestó la detective girándose hacia él.

Rick escrutó su rostro hasta que Beckett, incómoda, se dirigió hacia el sofá.

-Casi he terminado de dormir a Alex. Dile a Taylor que lo llamo dentro de veinte minutos.

-Taylor…

-Sí, ya lo he oído, dile que espero su llamada. Muchas gracias por servir tan amablemente de intermediaria.

Kate se sonrojo todavía apurada por su metedura de pata con él - De nada. Adiós.

Fuera quien fuera ese hombre, a la detective le gustó de inmediato.

En ese momento sintió la presencia de Rick junto a ella

-¿No estabas acostando a Alexander? – le preguntó sin enfocar todavía su mirada en la de él

-Ese terremoto se quedó dormido en cuanto empecé a contarle un cuento.

-¿Entonces… por qué no has respondido a tu amigo?. La mirada de la detective reflejaba sorpresa e incredulidad a partes iguales.

-Me apetece hablar contigo – contestó Castle.

-¿De Alexander? – preguntó ésta – Lo cierto es que me lo he pasado genial, gracias por este día. Muchas gracias por las compras, has sido muy generoso Castle

-¡Soy el padre! - musitó Rick con un brillo de ira en los ojos que la asustó - Kate - dijo éste después notando en la cara de la detective que la había asustado- es solo que no hace falta que me des las gracias por cosas que, en circunstancias normales, no serían un regalo.

-No pretendía ofenderte -contestó Kate nerviosa, humedeciéndose los labios- Solo quería que supieras cuánto aprecio lo que has hecho y el que no hayas decidido arrebatarme a Alexander.

-Kate, ¿por qué me has mentido? – cortó el escritor sin poder aguantar por más tiempo esa pregunta.

-¿Cómo? – preguntó la detective sin saber bien por donde iban los tiros.

-Llevas mintiéndome desde que apareciste ayer en la puerta de mi casa. Mientras estabas hablando con Taylor he echado un vistazo al apartamento y no hace falta ser un lince para darse cuenta de que aquí no vive ningún hombre. Si como dices, vas a casarte con Josh en tan pocas semanas, ¿cómo es que todavía seguís viviendo separados?, ¿por qué ese afán por querer hacerme creer algo que no es?

Kate no contestó. Se quedó ahí, inmóvil, observando al escritor que esperaba su respuesta.

-¿Qué has hecho, qué? – consiguió articular por fin cuando se vio pillada – te traigo a mi casa y tú te dedicas a espiarme. Y bien, ¿qué más averiguaciones has hecho por tu cuenta? – siguió diciendo enfureciéndose conforme iba hablando

-¿Eso es todo lo que vas a decir? – le preguntó fríamente el escritor - ¿No crees que me merezco una explicación?

-No eres nadie Castle. No eres nadie para venir aquí y empezar a campar a tus anchas. Eres el padre de Alexander pero hasta ahí llega nuestra relación. No tienes derecho a incomodarme, ni hacerme contestarte a preguntas que no te competen.

Se levantó del sofá cuando los labios empezaron a temblarse y pensó que podría quebrarse allí mismo de un instante a otro.

-Está bien, ¿de verdad lo prefieres así Beckett?, ¿una vuelta a los orígenes?, pues no te preocupes, así será. Nuestro único tema en común será Alexander.

Y tras decir eso se levantó cogiendo su cazadora.

-Tengo que irme, volveré por la mañana. Buenas noches Beckett – se despidió saliendo ya por la puerta.

Kate lo observó recoger cerrar la puerta y desaparecer. Respiró hondo y miró a su alrededor. Aquello era un completo caos, pero no le importaba. En el fondo así es como tenía su vida. Acababa de alejar a Richard Castle de manera cortante y definitiva. Fue a la cocina para servirse un vaso de whisky, pero en el último momento se acordó de Alex y estampó el vaso con furia contra los azulejos de la pared.

Estaba física y emocionalmente agotada, pero sin embargo sabía que no conseguiría conciliar el sueño. Se encaminó hacia el dormitorio, pensando en cómo haría para pedirle disculpas a
Castle por todo lo que le había dicho minutos atrás cuando escuchó el sonido de un teléfono que no era el suyo.

Dedujo que sería el de Castle y se encaminó a por él antes de que despertará a Alexander. Al localizarlo descolgó

-¿Rick? –se escuchó decir a una voz femenina

Sorprendida respondió – Richard Castle no está en estos momentos, ¿puedo ayudarla?

-¿Quién eres tú? – preguntaron desde el otro lado de la línea

-Soy una conocida de Richard, repito, ¿puedo ayudarla?

-No, gracias, se trata de algo personal.

Beckett decidió asumir un riesgo perfectamente calculado y replicó:

-¿Habías quedado en llamarle?

-Habíamos quedado en cenar juntos, pero parece ser que se ha olvidado de la cita.

Kate estuvo a punto de decirle una serie de cosas pero se refrenó. Ella no era de ese tipo de personas.

-Pues lo siento, no sé como ayudarla.

-Gracias de igual manera. Adiós

-Adiós – replicó colgando.

Era difícil sorprender a Taylor Harrison, pero en aquella ocasión Richard Castle lo había conseguido. Su amigo y colega vivía en el Soho. Ambos estaban inmersos en una nueva saga que pensaban escribir a medias y eran muchas las noches en las que se reunían para continuarla.

-¿Era tu ex novia la que me contestó al teléfono? – le preguntó Taylor cuando se pusieron al lío.

-Sí, la misma. Pero no me hables de ella, por favor.

-¿Y rompió contigo sabiendo que estaba embarazada? - exigió saber éste perplejo.

Rick sabía que siempre podría contar con su apoyo. Suspiró pesadamente y contestó:

-Dice que no supo que estaba embarazada hasta que el daño no estuvo hecho y, naturalmente, cuando se enteró, pensó que no debía decirme nada para no hacerme más daño, así que…

-¡Dios mío! -lo interrumpió Taylor enérgico. Rick sabía que estaba pensando, lo mismo que había pensado él. Sin embargo, ver su reacción le hacía revivir de nuevo todo el dolor. Tras una larga pausa, Taylor añadió - ¡Un hijo! ¿Tú un hijo? ¿No me lo creo!

-Pues sí, tengo un hijo

-¿Y no te cabe ninguna duda de que es tu hijo?

-Basta un vistazo para comprobarlo - contestó Rick tragando un sorbo de su whisky

-¿Así que es tu viva imagen condenado?

Aquel era un apelativo cariñoso que Taylor usaba con todos sus amigos.

-Bueno, tiene muchos rasgos de ella.

-Claro, me imagino.

-Esto me está destrozando.

-Tienes suerte de tener un hijo - musitó su amigo con voz profunda- Sea lo que sea lo que te haya hecho Kate, al menos ha tenido la decencia de informarte. Algunas mujeres que conozco no se habrían molestado…

-Lo sé.

-¿Quiere volver contigo?

-No, según quiere hacerme creer está saliendo con Josh y van a casarse en pocas semanas- contestó Rick, apretando los dientes- Lo cierto es que yo lo pongo en duda, no creo que este saliendo con su ex pareja, supongo que, después de dejarme prácticamente tirado a las puertas de la iglesia, habrá decidido inventarse esa historia por algún motivo que sólo ella comprende.

-¿Quieres saber lo que opino? – preguntó Taylor después de una larga pausa.

-Claro, adelante. Necesito escuchar la voz de la sensatez – ironizó divertido Castle –yo no creo que este con Josh, pero tampoco creo que este con nadie, y ahora que se ha presentado así, con tu hijo, menos aún. Rick… si de verdad no siguiera enamorada de ti, jamás se habría acercado, y menos aún con el niño. Aquí ocurre algo.

-Ya lo sé Taylor, pero no se abre a mí, apenas quiere hablar conmigo. Hoy he intentado encararla y hemos acabado discutiendo y recordándome que yo ya no soy nadie para ella.

-Al menos has conseguido que acceda a convivir contigo durante tres meses.

-Eso es porque no le di más alternativas, le dije que si no aceptaba llevaríamos el tema de la custodia por lo legal y pediría la plena custodia.

-En tres meses tienes tiempo de sobra para averiguar por qué rompió contigo, qué sucede y qué es por lo que está pasando ahora —añadió Taylor con su mente brillante.

-Eso ya da igual, no voy a forzarla a nada.

-Si de verdad no quieres luchar por lo que te importa…

Rick siempre había estado de acuerdo con su amigo, pero en los últimos tiempos había llegado a la conclusión de que era inútil. Simplemente trataba de sobrevivir. Si permitía que Beckett se le acercara de nuevo, jamás se vería libre de ella, claro estaba que él todavía la apreciaba.

-De verdad, lo más importante es Alexander - comentó Rick - Tengo intención de ser su único padre en este mundo. Voy a mantenerlo, pero también voy a ser el único en criarlo. No quiero perderme ninguna etapa a su lado.

-¿Por qué te empeñas en negar algo que es evidente? No es Alexander lo único que te importa y si, puedes mirarme como quieras, pero en el fondo sabes que llevo razón.

-Taylor, escucha, no le importo. Yo no soy ya nadie para ella.

-Puede ser, pero puede que no.

-¡Pero si todo encaja! - exclamó el escritor.

-¿Te refieres a que encaja igual que cuando yo creía que encajaba todo en mi relación con Hannah? ¿Recuerdas la noche anterior a mi boda en Niza, cuando tú subiste a bordo del yate y me encontraste en el mismo estado en el que te encuentras tú ahora?

-Es difícil olvidarlo - contestó Rick en actitud reflexiva

-También para mí. Estuve a punto de perder a la mujer de mi vida.

-Pero mi situación no es la misma. Tú a ella si le importabas.

-Jamás lo parece cuando se está en esa situación, sufriendo. Pero yo sé algo que tú no.

-¿De qué estás hablando? —inquirió Rick

-Deja que te haga una pregunta primero. ¿Qué sabe Kate sobre mí?

-Nada, tú y yo nos hicimos amigos después de mi ruptura con ella.

-Entonces, ¿jamás le has mencionado mi nombre?

-Bueno, sí, creo que esta mañana tu nombre salió en la conversación. ¿Por qué?

-Porque antes, cuando hablamos por teléfono, ella creía que era una mujer.

-Bueno, pero eso es bastante corriente —repuso Rick recordando como Kate había susurrado algo al teléfono.

-Sí, pero ella pareció muy aliviada al descubrir que era un hombre. Piensa sobre eso. Y ahora sigamos con la novela, ya hablaremos dentro de unos días, cuando hayas meditado un poco más todo esto. Creo que para entonces verás las cosas con más claridad. Y, por favor, mándame una foto de ese bicho en cuanto puedas. Dentro de un par de años puede que Emma y Alexander sean grandes amigos.