Mayormente ya no pongo notas al comienzo pero... 12 reviews en menos de 24 horas?! Me están jodiendo?! De verdad no creí que este pequeño one-shot tendría tanto éxito. Muchas gracias a todas ustedes, que me dejaron reviews y agregaron esta historia a follow y favoritos. Y también se dieron la molestia de agregarme a mí!

Sin más preámbulos, las animo a que lean la continuación y última parte de esta historia.

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Nuestro Error 2.0

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La misión había culminado mejor de lo que habían podido imaginar. Lograron conseguir los pergaminos y finalmente ya estaban regresando a su hogar, a su querida aldea. Sakura miraba a Sasuke de reojo mientras que saltaban por las ramas de los inmensos árboles del bosque de la frontera. Lo que ella no sabía era que él también hacía lo mismo cuando ella no se daba cuenta. Naruto fue el único que se percató de esto mientras viajaba y no pudo evitar sentirse un poco celoso. Era cierto que estaba muy feliz porque sus compañeros habían podido conversar y arreglar sus problemas amorosos que habían estado negando por bastante tiempo. Pero por otro lado, también quería un poco de felicidad propia en su vida.

—¿Por qué sigo siendo el único virgen en el grupo? ¡No me parece justo!— se quejó el rubio. Sasuke solo rodó los ojos y Kakashi sonrió levemente bajo su máscara. Sakura estaba mucho más distraída observando como el viento despeinaba el cabello de Sasuke, por lo que ni le prestó atención a lo que dijo. —Oye Sasuke.

El Uchiha solo giró levemente la cabeza en modo de respuesta.

—¿En dónde estuviste anoche, eh? No te escuché regresar.

Sakura fingió no escucharlo, pero dentro de sí quería desfallecer. Sasuke se había quedado a dormir con ella en su habitación, pero no sabía que Naruto se había percatado de su ausencia. Su amigo era más listo de lo que pensaba. Para su alivio, Sasuke ignoró su pregunta. Ella suspiró profundamente.

—¿Lo disfrutaste?

Sasuke levantó una ceja sin saber a qué se refería exactamente con esa pregunta, pero Sakura sí. Casi pierde el equilibrio cuando chilló diciendo que no había pasado nada entre ellos la noche anterior.

—¡En serio Naruto! ¡No paso absolutamente nada! ¡Y-ya cállate!— gritó sonrojada. Los labios de Sasuke no pudieron evitar curvarse en una breve sonrisa cuando sus orbes observaban como ella se sonrojaba. Le parecía un tanto adorable.

—Pero entonces, ¿ya están saliendo?— preguntó curiosamente.

Esa mañana, era cierto que Sasuke no había dormido en su habitación. Pero en la mañana lo notó casi completamente normal, a excepción de un pequeño chupetón en el cuello. Imaginó que cuando Sakura aparezca en el comedor del hotel su mejor amigo la besaría apasionadamente para marcar territorio frente al grupo de shinobi pervertidos que se habían hospedado con ellos. No sucedió nada de eso. ¿Había sido solo algo de una noche o su relación iba en marcha?

Sakura bajó la mirada en el mismo instante. Sasuke no le había dicho que la quería técnicamente. Se lo había dicho un tanto a su manera, pero no había consolidado nada por completo. Ella aún no quería poner ninguna etiqueta a su "relación" porque temía que Sasuke no se sienta cómodo. Prefería dejar las cosas como estaban. El tiempo haría que su relación mejore, y que ese "te quiero" llegue a ser algo más.

Cuando sintió unos brazos fuertes rodearla por detrás, se sorprendió bastante. Más que nada porque nunca se imaginó a Sasuke como el tipo de chico que daba muestras de afecto públicamente.

—¿Acaso no es obvio idiota?— la voz profunda (y bastante sexy, pensó Sakura para sus adentros) de su chico resonó en sus oídos.

Ella abrió los ojos desmesuradamente y antes de que pueda decir algo, él atrapó sus labios con los suyos brevemente. Escuchó la risa escandalosa de su amigo rubio y la ronca de su sensei, pero le resto importancia. Sasuke la estaba besando y no podía pensar en otra cosa más.

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Cuando finalmente llegaron a la aldea, él se ofreció a llevarla a casa. Esta vez no fue Naruto quien lo obligó con la excusa de que podrían hacerle algo al ser de noche. Sasuke la llevó a casa voluntariamente y hasta la tomó de la mano. Al principio el contacto fue un poco extraño para ambos. Para ella porque la mano de Sasuke era más grande que la de ella; y para él porque le costaba mostrar cariño en público. Pero a los pocos segundos se empezó a sentir bien, mientras que caminaban por las calles de la aldea. Sus pies se arrastraban por el suelo en un cómodo silencio.

—Gracias por acompañarme Sasuke-kun.— dijo con un ligero sonrojo en las mejillas y tratando de evitar su intensa mirada. —¿Quieres pasar?

Él asintió levemente y pasó tras ella por la puerta principal de la casa de los Haruno. Su primera impresión fue que olía muy bien. Era una mezcla de jazmín con frutos del bosque. Se sacaron los zapatos en la entrada y él la siguió hasta la sala. Sakura prendió las luces y se sentó junto a él en el sofá.

—Mi mamá compró un poco de té del sur. ¿Te gustaría probar un poco?

—Suena bien.— respondió él.

Sakura corrió hasta la cocina y cerró la puerta tras ella un poco nerviosa. Sasuke estaba en su casa y ella realmente no sabía cómo actuar. Se recostó contra el repostero mientras que su mirada recorría el área. Esta se detuvo en un papelito de color rosa que su madre había pegado en el refrigerador. Lo sacó con cuidado y lo leyó un par de veces.

Sakura,

Tu padre y yo tuvimos que salir de viaje a la Aldea Escondida entre la Arena.

Tuvimos una oferta de negocios y el cliente partía pronto hacia su aldea natal.

Cuídate mucho, ¿si?

Te dejé un par de mochi que compré en la mañana.

Te quiere,

Mamá

Sakura leyó la nota por tercera vez mientras que sacaba las tazas y servía el agua hirviendo en ellas. Sus papás estaban de viaje. Eso significaba que tenía la casa para ella sola. La imagen del babydoll que Ino le había regalado la navidad anterior apareció en su mente, pero se reprimió a sí misma por ser tan pervertida. Por otro lado, se moría por usarlo. Ese babydoll le quedaba perfecto y Sasuke babearía al verla. Era de color blanco y completamente de encaje. El push-up hacía lucir sus senos y era ligeramente apretado para que se vean todas sus curvas; en especial sus envidiables caderas. Y las bragas, ¡oh las benditas bragas! En realidad era una tanga de hilo que apenas tapaba su intimidad. Era tan sexy y combinaba perfectamente con unas medias blancas que le permitirían lucir sus torneadas piernas.

Sakura terminó de servir el té y con la ayuda de una bandeja la dejó sobre la mesita de centro. Sasuke torpemente la atrajo entre sus brazos y ella gustosamente se acomodó entre ellos. Se quedaron en silencio un par de minutos, escuchando los rápidos latidos y profundas respiraciones del otro.

—Sasuke-kun, ¿te preparo la ducha?— le preguntó fingiendo inocencia. Sasuke estaba tan perdido en sus ojos verdes que ni se dio cuenta y solo asintió con la cabeza.

—Terminemos el té primero.— articuló el Uchiha.

Luego de dejar las pequeñas tazas sobre la mesa, Sakura guió a Sasuke hasta su habitación. Trajo una toalla limpia que ella amaba usar y un poco de champú de su papá. Calentó la ducha y le avisó a Sasuke que ya podía pasar. Él, que se había quedado tratando de retener la mayor cantidad de imágenes de la habitación de su novia en su cabeza, sacudió levemente la cabeza para poder empezar a desnudarse luego de que ella cerrara la puerta detrás de sí.

Cuando sonó el click de la puerta del baño, indicándole que se había cerrado completamente, Sakura se quitó su ropa hasta quedar completamente desnuda. La brisa fría de la noche le puso la piel de gallina. Sonrió levemente. Esa sensación le recordó cuando Sasuke tocó su cuerpo por primera vez. Recogió toda la ropa regada por su habitación, junto a los pergaminos y libros y los metió como pudo en el armario y bajo la cama. Sacó la pequeña bolsa en donde estaba el regalo de Ino y agradeció internamente el haber metido las medias de encaje también. Nunca imaginó que finalmente estaría usando esa minúscula prenda que a penas la cubría.

Sacó el conjunto de la bolsa de papel. Abrochó rápidamente el babydoll por delante y con la ayuda del espejo logró acomodarse las bragas y medias. Prendió un par de velas que tenía en caso de emergencias, colocándolas alrededor de la cama. Antes de apagar la luz, se sacó la bandana de la aldea y se despeinó un poco para que se vea un toque más sexy. Aplicó un poco de delineador negro en sus ojos y rímel en sus pestañas para alargarlas.

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El agua caía contra su cuello relajándolo, mientras que se terminaba de enjuagar el cabello lleno de champú. Sin querer cogió el champú que utilizaba su novia y no pudo evitar olerlo. Olía a ella. Olía a su cabello, a su cuello, a su boca. Quería saber si, en efecto, otras partes de su cuerpo olerían así. Lugares tan íntimos como sus senos o incluso su vagina. Quería olerla toda y besarla. Besar sus pezones, que se pondrían erectos cuando él los lamiera con la punta de su lengua juguetonamente. Besar sus senos, tan suaves y de una talla perfecta para él que quería apretujar. Besar su vientre plano, que en un futuro tal vez se abultaría para llevar a sus hijos. Besar sus piernas, tan cremosas y torneadas que él quería acariciar. Besar su parte íntima. Esa parte que estaría escondida entre rizos de color rosa y que seguramente tendría un sabor dulce como el de sus labios. Su vagina. Esa parte virgen de ella que estaría presente cuando abra sus piernas. Esa zona tan delicada para las mujeres que con mucho gusto él tocaría, no solo con su pene, sino también con sus dedos largos, con su boca y con su lengua. De tan solo pensar en su vagina se le hacía agua a la boca y despertaba su compañero de batalla. Se sentía tan pervertido.

Su pene se puso erecto como nunca antes. Ni siquiera cuando tenía sus sueños húmedos haciéndole el amor a Sakura de una manera salvaje o él corriéndose en su boca mientras que ella estimulaba sus testículos. Su miembro bombeaba de sangre y gritaba por ser atendido cuanto antes. Cómo desearía tener a su novia desnuda en ese instante para penetrarla profundamente y sentirse uno con ella. Pero eso no pasaría. Al menos no hasta que ella se sienta lista y tengan su casa disponible. No dejaría que hagan el amor en su lúgubre departamento.

Sasuke miró a su largo y grueso pene antes de suspirar y empezar a masturbarlo. Lo tomó con una mano y empezó a moverlo mientras que el blanco semen empezaba a manchar en piso de la ducha. Cuando terminó de correrse, dejó que el agua corra un par de segundos más para que no quede rastro de semen. Se secó con la toalla de su novia y se colocó los bóxer negros y el pantalón.

Pero cuando abrió la puerta del baño se topó con una gran sorpresa. Su novia estaba echada casi desnuda sobre su cama y el cuarto estaba iluminado por unas pequeñas velas en colocadas en el piso. Antes de que su boca articulara algo, su novia gateó sobre la cama sensualmente dándole una espectacular vista de su descarado escote y sus pies cayeron con gracia en el piso. Cuando sus ojos volvieron a pestañar, los senos de su novia cubiertos por una delgada tela de encaje chocaron contra su pecho.

—¿Sakura?— llamó él, un poco inseguro.

—Sasuke-kun...— ronroneó ella lo más sensual que pudo.

—¿Qué es todo esto?— le preguntó, aún confundido, mientras que con pasos acompasados se acercaban a la cama.

—Yo solo pensé que... Al haber guardado por mucho tiempo estos sentimientos, ya era hora de que salieran a flote.— susurró ella en su oído, cuando él la sentó sobre sus piernas al llegar a la cama.

—Estoy de acuerdo contigo.

(*¡LEMMON de categoria M!*)

Él la besó. Fue un beso lento pero lleno de sentimientos. Él acarició sus labios con cariño mientras que la tumbaba sobre la cama con cuidado. Colocó sus manos sobre ambos lados de su cabeza y sus rodillas a ambos lados de sus caderas. Cuando sus labios empezaron a descender lentamente por su cuello, ella no pudo evitar estremecerse por la caricia. Colocó sus brazos alrededor de su cuello para atraerlo más hacia sí y empezó a sobar sus pechos contra el suyo. Esto lo excitó y sus besos se transformaron en pequeños mordiscos. Los labios de Sakura empezaron a emitir pequeños gemidos y no dejó de moverse sensualmente contra su cuerpo.

Sin querer esperar más, sus traviesas manos descendieron hasta la primera prenda que lo estaba volviendo loco. Los latidos de Sakura aceleraron cuando empezó a desabrochar uno por uno los broches del babydoll blanco, hasta que su torso quedó totalmente desnudo. Instintivamente quiso taparse con sus brazos pero él leyó sus movimientos antes de que lo pueda hacer y los sujetó con delicadeza arriba de su cabeza. Y ahí estaban frente a él. Unos redondos y pálidos senos, adornados en la punta por unos rosados y erectos pezones que lo llamaban.

—¿Te gustan?— le preguntó ella avergonzada pero mirándolo fijamente a los ojos. Él la besó brevemente y atrapó un seno con su mano libre antes de responderle.

—Me gustan.— respondió, para luego lamer su erecto pezón derecho. Sakura no pudo evitar soltar un gemido de sus labios y jaló levemente de sus cabellos carbón.

Sakura se sentía en el cielo. Mientras que Sasuke mordisqueaba juguetonamente su pezón derecho, apretujaba sin piedad su seno izquierdo. Al parecer sí le gustaban mucho sus tetas. Se empezaba a sentir húmeda ahí abajo, pero quería que Sasuke la siga acariciando y ella también quería acariciarlo a él.

—Sasuke-kun.— lo llamó entre gemidos. Él sopló contra su pezón izquierdo después de darle una húmeda lamida y hundió su cabeza sobre sus senos. —Yo también quiero tocarte.

Sus palabras lo sorprendieron, pero no pudo evitar sonreír de costado. Sakura tocándolo no sonaba nada mal. Le dio un último beso a cada pezón y ambos giraron sobre la cama para que ella quede encima de él. Antes de que ella empiece, Sasuke la besó colando su lengua por entre sus dientes y quitándole el aliento.

—¿Listo?— preguntó ella divertida, en su oreja.

—Soy todo tuyo.— respondió un poco ansioso.

Se echó completamente sobre él y empezó a simular una penetración mientras que mordisqueaba su cuello al igual que él había hecho al comienzo. Las manos de Sasuke se colocaron en su pequeña cintura para poder disfrutar aún más. El Uchiha pensó que estaba perdiendo el control, pero supo que lo hizo cuando sintió los húmedos labios de su novia encerrarse en uno de sus pezones y sus manos delineando sus abdominales. Un gruñido escapó de sus labios y escuchó una risita de parte de Sakura.

—Mi turno.— logró decir él mientras que volvían a cambiar de posiciones y de un tirón le sacó las bragas y las medias.

Finalmente estaba completamente desnuda ante él. No quiso esperar más y un tanto desesperado abrió sus piernas para revelar su intimidad. Unos enrojecidos labios externos se mostraron ante él tratando de esconder su clítoris, rodeado de rizos del color de su cabello. Observó también que estaba levemente húmeda, pues notaba el líquido descendiendo de su vagina. Quiso retener esa imagen tan hermosa en su cerebro, y así lo hizo. Cada detalle quedó impreso en su memoria. El pequeño lunar que tenía cerca a sus labios externos, su erecto clítoris que suplicaba ser atendido cuando antes, sus rosados rizos que se encargaban de conservar la limpieza de ese lugar tan preciado, sus labios externos y externos ya enrojecidos; y por último pero no menos importante, su vagina. Ese pequeño y elástico orificio que dentro de poco penetraría con su lengua, sus dedos y su pene.

Con mucha curiosidad, pues era la primera vez que veía una vagina tan detenidamente, se dedicó a tocar cada parte de su intimidad. Con su pulgar rozó su clítoris y con la ayuda del índice acarició sus vellos vaginales. Después, con el dedo índice y corazón abrió sus dilatados labios y sopló contra su vagina. Esta chirrió un poco y maravillado observó cómo un líquido transparante, el lubricante natural que ayudaría a la hora de penetrarla, salía de este pequeño orificio. Sin dudarlo, acarició sus labios para llevarse un poco de este líquido a su boca y probarlo.

—Sasuke-kun, yo también quiero.— gimió Sakura, mientras que un poco más de su líquido vaginal chorreara entre sus labios.

—Sabes delicioso Sakura...— susurró él cuando ella se llevó sus húmedos dedos a la boca para probarse a sí misma. Sasuke sintió su miembro endurecer al ver una imagen tan erótica como esa.

—Umm... Estuvo rico. Pero yo también quiero probarte Sasuke-kun...— se quejó ella.

Y antes de que él pueda decir algo, Sakura le bajó el pantalón y los bóxers. Y su boca quedó entreabierta ante semejante vista. El pene de su novio era de una proporción que haría feliz a cualquier mujer. Era como de 23 cm de largo y seis de grueso. Y estaba tan erecto que hacía que la excitara aún más. Se relamió los labios y lo tomó entre sus manos un poco nerviosa. Al ser ninja médico, había tenido que estudiar anatomía humana. Se sabía las partes del cuerpo humano así como se sabía su nombre y su edad. Había atendido a miles de personas, en su mayoría hombres shinobi, pero nunca había tenido la oportunidad de ver el aparato reproductor masculino. No cabía duda que el pene de su novio sería un excelente ejemplo. Era tan perfecto. Podía sentir su sangre bombeando con fuerza, pidiendo a gritos que la penetre de una vez.

—Es tan grande.— susurró casi para sí misma.

—Lo sé.— contestó orgulloso de su hombría.

—¿Crees que entre dentro de mí?

—Por supuesto que sí.— respondió como si fuera algo muy obvio.

Sin decir más, ella tocó su miembro. Sostuvo su base con ambas manos y lentamente subió hasta la punta de éste. Dejó de tocarlo y esto alarmó un poco a Sasuke. Él la miró extrañado, pero cuando ella le hizo unos círculos en el aire con el dedo, supo lo que ella quería hacer. Cambiaron de posiciones de nuevo y él sonrió de lado cuando Sakura inmediatamente se apoderó de su pene de nuevo. Se sintió bien tener unas manos suaves acariciar su miembro en vez de las suyas. Ella se sentó sobre sus rodillas, su trasero descansando sobre sus piernas, sin dejar de acariciar su pene. Lo acariciaba con mucho cariño. Sakura hizo una pequeña "o" con su boca y antes de que él emitiese alguna palabra, ella introdujo la punta de su largo paquete en su boca. Lo movía dentro de ella sin dejar de acariciar la base de este. Sasuke se sintió en el séptimo cielo. Tendría que hacerla suya en ese momento, no quería mancharla con su semen tan pronto.

Sakura sacó su pene de su boca lentamente y gateó encima de él para llegar hasta su rostro y besarlo con pasión. Él la atrajo hacía sí lo más que pudo y volvieron a cambiar de posiciones. Se tuvieron que separar por falta de aire, pero unieron sus labios de nuevo luego de inspirar y espirar un par de veces. Las manos de Sakura se perdieron en su cabello oscuro y las manos de Sasuke se perdieron en su pequeña espalda.

—Yo quería probarte Sasuke-kun.— murmuró un poco enojada como una niña pequeña. Él soltó una pequeña risa.

—Tenemos toda la noche para que pruebes todo lo que quieras Sakura.

Se volvieron a besar, esta vez con más tranquilidad, y Sasuke deslizó un dedo por su estrecha vagina. Este se deslizó hasta el fondo con facilidad, sacándole un sonoro gemido; y él supo que Sakura ya estaba lista para recibirlo. Presionó levemente su clítoris con su pulgar y deslizó otro dedo dentro de ella.

—Sasuke-kun, hazme tuya ahora.— le suplicó con la vista un poco ya borrosa por el orgasmo que acababa de tener. Estaba segura que aún estaba viendo estrellas.

—¿Lista?— le preguntó en su oído.

—Siempre.— respondió levantando sus caderas para facilitarle el acceso a su íntima entrada.

Su verga finalmente se deslizó lentamente por entre sus delicados pliegues de carne y cuando ella asintió tras acostumbrarse de la nueva intromisión, él empezó a moverse dentro de ella. No tardó en apoderarse de sus labios. La besó con mucho cariño sin dejar de acariciar su cuerpo. Cuando sintió que se acercaba a la cima, escondió su rostro en la curvatura de su cuello besándolo levemente.

—¡Sasuke-kun!— logró exclamar cuando ambos llegaron al orgasmo. Solo logró escuchar gruñir a Sasuke.

—Eres tan estrecha...— lo escuchó decir mientras que retiraba su ahora flácido miembro dentro de ella. Sabía internamente que no tardaría en ponerse erecto de nuevo. De tan solo pensar en su verga penetrándola una vez más, la excitaba.

Él buscó su nariz con la suya y la volvió a besar por enésima vez.

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Cuando despertó a la semana siguiente, trató de no hacer ruido al levantarse. Tendría que bajar hasta la sala de su casa para buscar el dije que le había comprado hace poco y que había pensado regalarle. Le dio un beso en la mejilla y se levantó de la cama, haciendo movimientos cortos y silenciosos. Ni se molestó en ponerse algo de ropa. Solo estaría fuera de la cama durante un par de minutos. ¿Por qué molestarse en ponerse algo de ropa?

Bajó y subió más rápido de lo que esperaba. Cuando se metió de nuevo en la cama, la sintió moverse entre sus brazos. Se veía tan hermosa incluso durmiendo. No quería despertarla, pero sus labios se veían muy tentadores. Los besó brevemente y cuando sintió los labios de su novia corresponderle, supo que ella ya se había levantado. Ella lo abrazó fuertemente. Él no sabía por qué pero la abrazó de vuelta.

—Buenos días, bella durmiente.

Sakura había pensado que todo lo que había sucedido la noche anterior había sido un sueño. Un sueño que nunca se volvería realidad. Pero no fue así. Sasuke la había hecho suya la noche anterior por primera vez y se había quedado con ella toda la noche, acariciándola y besándola. Y ahora su novio la estaba abrazando y le había dicho "bella durmiente". Sonrió levemente ante el apodo y lo besó ansiosa. Nunca se cansaría de besarlo. Sus labios eran tan suaves y carnosos. La volvían loca cada vez que sus labios la tocaban.

—¿Qué tienes en la mano?— preguntó con curiosidad, al ver su mano encerrada en un puño. Se sentó sobre la cama y no le importó que sus pechos quedaran al aire. Al fin y a cabo, Sasuke la había visto completamente desnuda ayer y no tendría caso cubrirse.

—Un pequeño regalo.— respondió él mientras que colocaba la pequeña cadena con un dije de flor de cerezo en su pálido cuello.

—¡Es hermoso!— exclamó ella cuando lo tomó entre sus dedos.

—Te lo iba a regalar por tu cumpleaños, pero no pude evitar dártelo ahora. Te queda bien.

—Gracias Sasuke-kun.— dijo sonriente. Y sin ningún temor por su respuesta le dijo: —Te quiero.

Sasuke se quedó en silencio por un par de segundos pero le correspondió la sonrisa con una más breve y pequeña. Esta vez, tampoco tuvo miedo de responderle —Yo también te quiero Sakura.

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f i n

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18 de mayo de 2014

3909 palabras

¿Es posible que el epílogo sea mas largo que la historia en si? Bueno, supongo que siempre habrán excepciones para todo. Espero que les haya gustado esta pequeña historia, y de nuevo gracias a todas por sus reviews, favoritos y follow.

Sin mas me despido y nos leemos pronto

Las quiere

Hatsumi

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¿Reviews sensuales para esta escritora?