Disclamer: Absolutamente nada es mío y tampoco gano nada.

Nota de Autora: No esperen actualizaciones rápidas, acepto todo tipo de críticas siempre que sean constructivas. Futuro slash del personaje principal. Amo el slash, pero no creo que sea con una pareja del fandom de Harry Potter. Por eso imagino que probablemente haré un crossover con Card Captor Sakura.

Si lo hago la historia en sí de CCS no será de gran importancia en el fic por lo que no lo pondré en la sección de crossover. Además que esa sección está casi muerta.

Disfruten! A leer!

Yo decido mi propio destino

Cuatro años después.

-¿Dónde diablos lo puse? Auch!- Petunia Dursley una mujer de cabellos rubios, figura delgada y rostro cansado quien revolvía entre una cajas llenas de trastos viejos en el ático de su casa o más bien de su prisión ahora miraba su mano derecha donde se había hecho en pequeño corte.

Vernon Dursley no tomo bien la idea de que existiese la magia, de hecho lo tomo mal. Cuando él se casó con Petunia él pensó que con ella tendría una familia normal. Una esposa sumisa y complaciente a todos sus caprichos, que no tuviese el más mínimo cerebro y que pudiera lucir ante sus amigos. Una esposa que le diera hijos igual de grande y fuerte que él.

El hijo si le dio. Dudley nació para ser físicamente igual a su padre. Alto, robusto y con su mismo cabello cobrizo.

Todo estuvo bien, hasta que el día que abrió su puerta y se encontró con el niño anormal. Harry Potter.

Petunia le contó a su marido sobre la magia, los Potter y la guerra. Vernon vio rojo.

Exigió a Petunia que dieran al niño a algún albergue, pues el no iba a consentir que semejante aberración viviese cerca de él y de su hijo. Y eso trajo otra duda a su minúscula mente ¿Sería su - hasta hace unos momentos- perfecto hijo otra anormalidad de la naturaleza?

Petunia aterrorizada por la reacción le dijo que ella no tenía forma de saber hasta que Dudley cumpliera once años y llegara la carta, luego suplico a su esposo que no abandonara a Harry, él solo era un pequeño niño que lo había perdido todo y que podría estar en peligro.

Vernon se negó, hasta que Petunia menciono dinero.

Los Potter fueron una familia multimillonaria y ahora que estaban muertos su único heredero era el niño que dormía tranquilamente en los brazos de Petunia. Vernon miró con codicia al pequeño engendro y Petunia suspiró pensando ¿con clase de monstro se había casado?

Dumbledore respondió a la petición de Petunia de una pequeña manutención, James había dejado todo en orden para que a su hijo nunca le faltase nada.

Vernon acepto el dinero pero ya nunca nada fue igual, el perdió el poco respeto que tenía a Petunia. Ella ya no era su esposa, era su esclava. El tenía asco de pensar que ella pudiese estar "infectada" con magia o pudiese darle hijos con "eso". Dudley perdió al padre mimoso y malcriador y Harry, bueno él nunca conoció ninguna faceta buena de Vernon que pudiese extrañar.

Con el tiempo fue peor. Harry no era un niño común.

Para Petunia era un niño precioso, dulce y tranquilo, para Dudley era su hermanito "pequeño" a pesar que tuviesen la misma edad Dudley era mucho más grande en todos los sentidos y para Vernon era una aberración que debía ser eliminada.

Harry no tenía el cabello negro como su papá James sino era blanco, tanto que si no fuese por sus grandes ojos verdes brillantes que heredó de su mamá -para gran placer de su tía Tuney -cualquiera pensaría que era albino. Era pequeño, muy pequeño y tendía a golpearse a menudo y quedar con horribles moratones e incluso huesos rotos, aunque el golpe no fuera fuerte. Petunia quería llevarlo al hospital para hacerle ver pero su carcelero no se lo permitió.

Ya hacía casi tres años de la ultima vez que Petunia abandono la casa. Ella estaba segura que si Dudley terminaba siendo mago, su "esposo" los mataría a los tres.

Vernon le habló a su horrenda hermana Marjorie y ella accedió a venir a encargarse de la casa y de paso controlarles. Maldita sádica.

Por eso tomó su decisión. Vernon ni su hermana no los lastimarían de nuevo nunca. Huirían.

Solo esperaba que el trasladador de emergencia que alguna vez le había dado Lily aún funcionara. Se sentía estúpida por haberlo olvidado pero en aquel tiempo no se había cuenta de la clase de hombre con quien vivía. Debía apurarse el pronto llegaría a casa.

Vernon había querido golpear a Harry ayer, según él porque el anormal le hacía tener problemas en el trabajo. ¿En qué clase de mente racional un niño puede ocasionarte problemas en tu trabajo? Harry nunca habla en su presencia y nunca ha salido de la casa. Eran excusas, Petunia sabía.

Ella había asumido los golpes para Harry, Vernon la golpeaba cada vez con más frecuencia. Estaba aterrorizada de que algún día no fuese ella suficiente y aprovechase sus estados de inconsciencia para continuar su desquite con los niños.

-¡Aquí estas! Por fin- exclamó mientras aferraba el anillo entre sus dedos,- Gracias Lily- susurró mientras miraba el pequeño objeto entre sus dedos.

Se levanto despacio del suelo, se encostó a la pared más cercana y fue hacia la puerta. Debía ir con los niños, ellos la esperaban con las bolsas preparadas. Cuando Marjorie y Vernon salieron, ella no podía creer su suerte, pidió a los niños que guardarán las cosas en unas bolsas y ella fue a por el dinero y el trasladador. Ahora ya estaban listos.

Llegó al pequeño cuarto que compartían los tres, no tenían mucho, Vernon decía que no gastaría dinero más de lo necesario para que no mueran. Miró a los niños, ambos ansiosos y esperanzados junto a las bolsas. Le rompió su corazón ver que a pesar de ser tan pequeños ellos sabían lo horrible de su situación. Se odió por ser tan débil.

-Tomen las bolsas más pequeñas,- ella tomó la más grande y la sujeto con su brazo golpeado- vengan y sujétense- extendió su brazo bueno hacia ellos y ellos vinieron a su encuentro abrazándola fuertemente.

-Pase lo que pase no se suelten de mi- ambos asintieron.

Cuando estaba por hablar de nuevo entró al cuarto Vernon.

-¿Qué diablos crees que estás haciendo?- gritó con rabia al ver las bolsas de viaje.

Ella miró a los ojos del maldito con quien se había casado y sonrió por primera vez en casi dos años.

-Buscar refugio.

Y desapareció ante la mirada de estupefacción del obeso hombre.