Capitulo No 5 – Despertando Sensaciones.

Caminando por la galería se detuvieron frente al primer lienzo. Con una media mirada hacia la morena, Soi Fong observó cómo examinaba la pintura con la cabeza ladeada y mirada inquisidora.

- Es... interesante –comentó Yoruichi.

La condesa miro hacia la mezcolanza de colores oscuros, frunciendo el ceño y con un gesto disgusto.- Es sencillamente horroroso –dictaminó.

Un leve sonido que sonó sospechosamente a una risita salió los labios de Yoruichi, que se apresuró a toser disimulando su falta de decoro. Luego miró a la condesa, la cual que quedó sobrecogida al ver sus ojos, unos ojos en los que brillaba una inteligencia perspicaz y que parecían agrandados por los gruesos lentes de las gafas. Le recordaban a la luz del sol pues se le antojaban: ardientes, intensos y de una claridad perfecta.

Soi Fong pensó inmediatamente en estudiar con detenimiento el rostro de la morena. Su mirada se desvió hacia la boca y le llamó la atención aquel labio superior pecaminoso que, al igual que el otro, parecerían ser perfectos para ser besados. El cabello, tupido y violeta, estaba recogido en un moño con un adorno que hacía que varios mechones brillantes escapados le dieran a su dueña un aire ligeramente desaliñado. Soi sintió el súbito impulso de pasar los dedos por aquellos mechones desordenados y colocarlos detrás de la oreja- arrugó la frente ante tal pensamiento poco común en ella, acaso estaba delirando ella no era del tipo romántico o cursi.

Yoruichi se acercó un poco más a ella.- Ya que usted es la experta en arte, condesa. ¿Qué representa este cuadro?

Ella, ante tal cercanía inspiró y un tentador aroma a miel que le cosquilleó los sentidos, junto con un leve olor a ¿tierra fresca?

Aguanto una sonrisa al recordar que aquella mujer llamaba mascotas a un sapo, un ratón y una culebra de jardín, y su "perfume" revelaba que había pasado un rato en el barro antes de asistir a la fiesta de la señora Matsumoto. Sin embargo, aquel esquivo resto de miel olía lo bastante bien como para comérselo. Qué combinación tan interesante, pensó.

Hizo un esfuerzo para centrarse en la pintura desastrosa delante de ella y dijo en tono serio.- Representa un granero en una violenta tormenta –Señaló una mancha sin forma de color pardo-. Aquí se ve una vaca que regresa al establo –Miró a la joven-. ¿No le parece?

La morena le regalo una sonrisa y a Soi Fong se le detuvo la respiración igual que le había sucedido en la casa de campo. Parecía que el sonreír la transformaba, iluminaba sus facciones otorgándoles un aire de malicia y travesura- definitivamente esa sonrisa le encantaba.

- Hum –Yoruichi toco su mentón con los dedos-. A mí me parece más bien un lago.

- ¿En serio? ¿Y qué iba a hacer una vaca en el fondo de un lago?

- La morena replico rápidamente- Esa mancha no es en absoluto una vaca, sino un pez con la boca abierta.

- ¡Oh!- se escuchó un chillido en exclamación detrás de ellas- Veo que están admirando el retrato de la tía Rikura– dijo en ese momento Rangiku, que se juntó con ellas frente al cuadro, de inmediato se fijó en que la señorita Shihōin tenía una mano apoyada en el brazo de la condesa.

- Un trabajo esplendido –murmuró la condesa, su semblante adopto una expresión seria-. En realidad, en cuanto la señorita Shihōin y yo hayamos terminado el recorrido de la galería, deseo hablar con usted acerca de su- carraspeó suavemente- talento, señora Matsumoto.

La mujer abrió su abanico y comenzó a agitarlo con un vigor que puso en movimiento sus perfectos tirabuzones, ante las palabras de la condesa.- Oh, se lo agradezco, Condesa. Naturalmente, estaré encantada de acompañarla...

- No intentaría monopolizar su tiempo –replicó Soi-. Yo misma iré en su busca tan pronto termine de admirar su colección.

- Esperaré ansiosa ese momento, mi lady –repuso la anfitriona en un tono que dejaba claro que nada que no fuera la muerte iba a impedirle hablar de arte con ella. Se excusó con evidente malestar pues lo que menos deseaba es alguien tan poca cosa como la señorita Shihōin tuviese el placer de tener unos momentos con la Condesa.

- Cielos, ¿qué le va a decir? –Cuestionó la señorita Shihōin en tono personal- ¡Porque ha comparado a la tía Rikura con una vaca!

-Soi replico con tono serio- Por lo menos no la he comparado con un pez con la boca abierta, pero dada la familiaridad el compararle con una vaca es lo más atinado – bromeó Soi, para su beneplácito fue recompensada con un leve sonrojo de parte de la morena-. Aunque para ser franca, lo más probable es que no necesite decir nada, porque la señora Matsumoto se encargará de llevar toda la conversación.

Yoruichi asintió lentamente y su expresión se tornó seria.- Su conclusión es acertada. Veo que usted también comparte el talento de mi madre para...

- ¿La manipulación? – completo Soi Fong con una sonrisa.

- ¡No! – Espeto la morena y el color sus mejillas se intensificó-. Me refería a los actos sociales, la conversación afable, la charla ociosa.

- Temo decir que eso es un mal necesario, dado el gran número de actos sociales y de otra índole a la cual algunas veces me veo obligada a presentarme.

Pasearon hasta el cuadro siguiente.- Supongo que es usted muy popular- dijo Yoruichi.

La condesa enarcó las cejas.- Recibo muchas invitaciones, si es que a eso se refiere a eso, pero, por lo visto, a usted le sucede lo mismo.

Ella dejó escapar una sonrisa trivial- Sí, creo que sí. Por lo menos últimamente.

- Parece desilusionada- se aventuró a decir la condesa.

- Me temo que, a pesar de los intentos de mis hermanas por enseñarme, no soy diestra en el baile y como estoy segura de que lo habrá advertido, no se me da bien conversar sobre temas banales o socializar.

- Por el contrario, señorita Shihōin, aún no me he aburrido con usted- replico Soi.

Sus ojos dorados se abrieron más de lo debido ante la sorpresa de tal afirmación por parte de la condesa.

Se detuvieron delante de la siguiente pintura y Soi se obligó quitar su mirada de la señorita Shihōin y a observar la pintura. Tras examinar detenidamente aquellos trazos que no tenían forma o coherencia, se aventuró:- Me doy por vencida. ¿Qué opina usted?

- Puede que sea el huerto de la tía Rikura.

Soi Fong la miró y frunció el ceño- ¿O tal vez su esposo?

La morena no pudo evitar reír, y su rostro se ilumino con aquella sonrisa que Soi Fong podía describir como hermosa, arrebatadora. No obstante, en pocos segundos aquella alegría se esfumó; Yoruichi abrió la boca y la cerró, luego arrugó la frente. Tomo aire y dijo: No se me da el fingir, condesa, por lo que si usted desea información con respeto a...el, pregunte y terminemos de desperdiciar su tiempo acompañándome por toda la sala para luego ir de lleno hacia el tema.

- ¿Quién es "él"?- pregunto la condesa enarcando una ceja y con tono serio.

- El Ladrón de Novias – Aclaro la morena y quito la mano del brazo de la condesa, que de inmediato sintió una molestia al sentir el abandono del calor que le proporcionaba la mano bronceada.-Mi fallido secuestro es el único motivo por el que todo el mundo busca mi compañía y el charlar.

- No creerá usted que su popularidad se basa exclusivamente en su encuentro con ese malhechor- pregunto la condesa.

- Estoy segura de que así es. Usted no está para saberlo pero jamás me había encontrado en una situación embarazosa.

Reanudo su paso por la galería, y Soi Fong se puso a su lado controlando el impulso de ofrecer de nuevo su brazo a la señorita Shihōin. Sentía un pesar tras las palabras de la joven y su mirada recorrió los invitados que paseaban por la galería. ¿Qué demonios le pasaba a aquella gente? ¿Es que no alcanzaban a ver que la señorita Shihōin era divertida e inteligente? Vio a su acompañante de nuevo- Era obvio que su intelecto actuaba en su contra; no era vanidosa, ni frívola, y por lo cual no atraía mucha atención masculina y las mujeres preferían mujeres deslumbrantes y experimentadas.

-Tengo entendido que la mayoría de las mujeres disfruta ser el centro de atención –comentó la condesa cuando se detuvieron ante otra pintura desastrosa.

- Me temo condesa que yo no soy como la mayoría de las mujeres. –Lanzó un suspiro.

Antes me gustaba o entretenía asistir a una que otra reunión, siempre me sentaba junto a las madres y solteronas, observaba a mis hermanas bailar grácilmente y a mi madre disfrutar de sus conversaciones con las otras señoras, mientras yo charlaba con una de mis mejores amigas la señorita Kukaku Shiba.

Soi frunció el ceño tratando de recordar a alguien con ese nombre- No creo conocerla

- Ella vive en las afueras del pueblo, no ha podido asistir a esta velada debido a su mala salud pues sufre graves ataques de dolor en las articulaciones.

–Se acercaron hasta el cuadro siguiente, Yoruichi continuó en tono exasperado-: Sin embargo, ahora tengo reuniones o fiestas a la que asistir casi todas las noches- su rostro mostraba frustración y molestia- A pesar de que no dejo de repartir pisotones, los caballeros insisten en sacarme a bailar. –Señaló su vestido con ademan impaciente-. Me siento ridícula con estos vestidos demasiado adornados. No sé de moda, y por hoy las damas solicitan mi opinión sobre este tema. Los caballeros se me acercan para hablar del tiempo; lord Urahara no paraba de hablar de ello tan tendidamente. Y al final de todo ello no es más que labia para llegar a las preguntas sobre mi secuestro.

Soi Fong consiguió reprimir el impulso de informarla con molestia que lord Urahara miraba su escote, mientras este despotricaba su charada sobre el tiempo, sin ella pensarlo bajó la vista y por acto reflejo apretó sus labios al ver aquellas generosas curvas- maldijo su acción- al ver su escote no le extraño que Urahara no hubiera podido quitarle los ojos de encima.- ¿Le Cuestiono lord Urahara por el Ladrón de Novias? -

- Lo ha hecho todo el mundo

- ¿Y qué les contesta?- indago la condesa.

- Qué puedo decir, más que la verdad. Que él se condujo muy amable conmigo, más aun cuando comprendió su error. El aclaro, que sólo desea ayudar a las mujeres que rapta.

- ¿Y cómo reacciona la gente a eso?- pregunto la condesa.

- Los caballeros preguntan por el caballo, las armas que carga o si no las carga. Y esos dos Idiotas, quiero decir los señores Hisagi y Kensei, querían saber los detalles de cómo andaba vestido.

Conteniendo una sonrisa vanidosa, Soi inquirió:- ¿Y las damas?

- Ellas lanzan suspiros y hacen preguntas tontas como "¿era apuesto?", "¿es fuerte?", "¿de qué color tenía los ojos?".

- Entiendo dijo con una leve risa. ¿Y qué les contesta?

- Que usa máscara y le ocultaba el rostro por completo. Que es muy fuerte pues me levantó del suelo como si yo no pesara en absoluto.

- ¿Y qué contesta sobre los ojos?

- Que estaba demasiado oscuro para distinguirlos. Pero que podía sentir la intensidad y un brillo de inteligencia, además de que él está muy de comprometido con lo que hace.

- Por lo visto, ese bandido la ha dejo impresionada- dijo Soi.

Yoruichi guardo silencio por un instante y se volvió para mirarla, con un fulgor en sus ojos dorados.- No es un bandido, condesa Fong es un hombre empeñado en ayudar a mujeres necesitadas, sin pesar del riesgo que implica para él mismo. No gana nada y puede perder hasta su vida, con su forma altruista de obrar. Y me atrevo a decir que si hubiera más personas como él, sin duda el mundo sería un lugar mucho mejor.

La indignación y las sonrisas, obraba maravillas en la señorita Shihōin- según la apreciación de la condesa- Sus mejillas se tiñeron de un color que la favorecía mucho, el pecho le subía y bajaba con rápidas y profundas inspiraciones que denotaba lo alterada que se encontraba. Sus ojos agrandados llameaban como llamas y provocaban en Soi Fong el repentino impulso de quitarle las gafas para observar aquel fuego de sus ojos directamente.

- De hecho –prosiguió ella con acaloramiento- Si yo pudiera me encantaría poder ayudarle a ese hombre en su noble causa.

A Soi le dio una gran satisfacción el que ella considerara que la causa era noble, pero aquel sentimiento fue depuesto rápidamente por su última frase. ¿Ayudarlo? Por todos los santos, pero ¿en qué piensa aquella mujer? No importaba lo que ella dijera, tenía que quitarle esa idea de la cabeza. De inmediato.

Haciendo un esfuerzo para mantener un tono tranquilo, le preguntó:- ¿Y cómo piensa que usted ayudarlo?

- No lo sé. Pero si hubiera algo que pudiera hacer, le aseguro que lo haría.

- Que ridiculez, señorita Shihōin–espeto Soi Fong con más brusquedad de la que pretendía-. Ese hombre y sus deshonestas acciones son un peligro para todos. Es impropio que usted esté pensando en mezclarse con individuo tan deplorable- dijo Soi con altivez.

La mirada fría que la morena le dirigió indicó que había dicho algo incorrecto y que la camaradería surgida entre ambas había llegado a su final. Vio con pesar como desaparecía de sus ojos todo rastro de calidez y se puso a la defensiva, la condesa Fong se sintió de pronto con una sensación de pérdida.

- Señorita Shihōin, no lo tome a mal yo sólo pienso en su bienestar –dijo tratando de salvar la situación.

- No se preocupe, mi lady. –Su tono gélido completaba la frialdad de su mirada-. Yo soy capaz de cuidar de mí misma- le sonrió con ironía- Y le felicito pues usted ha tenido una manera de lo más inteligente que el resto de las personas, pues ha logrado sonsacarme información tan sutilmente. –Realizó una torpe reverencia-. Le deseo buenas noches- la morena se retiró apresuradamente.

Soi Fong se quedó aturdida, observando cómo la morena se abría paso a toda prisa entre las personas que paseaban por la galería. No podía recordar haber sido despedida de un modo tan cortante y si en algún caso eso había ocurrido, desde luego que no fue por una mujer.

Frunció el ceño ciertamente no se acordaba de nadie, exceptuando su padre, que le hubiese mirado con tanto desprecio. Fue muy claro que, en opinión de la señorita Shihōin, ella no era mejor que todos los idiotas de esa fiesta, aunque si era más inteligente.

Las palabras de la morena y su deseo de ayudar al Ladrón de Novias aún resonaban en su mente, cerró sus puños a los costados. Acaso no pensaba con claridad, ella no podía estar pensando en tratar de encontrar al Ladrón de Novias y ofrecerle su ayuda ¿verdad? Si bien no tenía miedo de que diera resultado cualquier esfuerzo por su parte por localizar al Ladrón, sí le preocupaba que pudiera hacer algo peligroso o tonto que le perjudicara a ella.

Como de costumbre tiro de su cabello y lanzó un resoplido de frustración en un vano intento de calmar la molestia que se cernía sobre ella.

Lo más rescatable había sido comprobar que la señorita Yoruichi no había sufrido algún daño social a consecuencia del intento de secuestro. Era verdad que estaba experimentando por primera vez lo que era la popularidad, la cual, aunque no fuera de su agrado, desde luego era preferible a la exclusión.

Todo había salido bien para la señorita Shihōin y la condesa estaba más que complacida con ello, ahora ya podía dejar de preocuparse por ella...eso había creído hasta el momento en que ella expreso esas tontas intenciones de ayudar al Ladrón de Novias. Soi Fong se preguntó ¿Qué es lo ella podría llegar a hacer?-bufo exasperada- Obviamente nada.

Simplemente ella solo había dicho algo fantasioso, como hacían muchas mujeres. Sólo que como la morena le había dicho ella no era como la mayoría de las personas, pues en vez de declarar que le encantaría poseer un diamante, la señorita Shihōin deseaba ayudar al Ladrón de Novias. No eran más que palabras pronunciadas en el fulgor del momento sin significado alguno.

Sonrió en sus adentros, pues ahora ella podía dejar de pensar en la señorita Shihōin, en sus expresivos ojos que reflejaban una fascinante mezcla de inteligencia, ingenuidad, seriedad, malicia, astucia y vulnerabilidad. El hecho de que aquellos ojos la hubieran mirado con frío desprecio en vez de esa calidez que desprendían, la confundían e inquietaba de un modo inexplicable... aun así como estaba acostumbrada, lo olvidaría todo muy pronto.

Por supuesto que lo haría, olvidaría aquellos labios seductores y aquella figura llena de curvas, más propias de una espléndida doncella que de una jovencita de pueblo.

Al salir de la galería, no pudo evitar el buscarle con la mirada la observo dirigirse hacia el vestíbulo, con su madre tras de ella.

Enarco una ceja pensativa, no tendría ningún problema si viese una vez más a la señorita Shihōin, claro que eso sólo seria para terminar de cerciorarse de que no hará nada con respecto a aquel bobo comentario- sonrió con beneplácito- Esa era una idea formidable. Tomo nota mental de hacerle una visita la semana próxima, aunque pensándolo bien porque retrasaría eso por más tiempo, quizás lo mejor sería ir mañana mismo.

…...

Esperando que este capítulo sea de su agrado, saludos y gracias por leer.