Hola mis queridisísísísímos followers. Hoy os traigo un nuevo capítulo de este Fanfic y, sorpresa, ¡viene con canción! He incluido Do I Wanna Know, de los Arctic Monkeys, canción que os recomiendo a todos y cada uno de vosotros y que, personalmente, significaba mucho para mí en el momento en el que escribí esta parte, por lo que decidí incluirla, porque, además, me da la sensación de que capta a la perfección los sentimientos de Marceline.

Nuevamente, me gustaría recordaros que mi tumblr suertedeinfelicidad (el enlace está en mi perfil) sigue esperando que le deis amor, y que cualquier review, follow o fav será recibida con un profundo amor y un brownie, también (lo, juro, algún día os haré llegar todos estos brownies).

Sin más dilación, os dejo con el capítulo. Espero que lo disfrutéis tanto como yo escribiéndolo.

Capítulo 4

No sabía cómo, pero, de alguna manera, Finn y Jake la habían acabado encontrando, y no solo eso, la habían convencido para dar un concierto con Marceline and The Scream Queens. "La música siempre ha sido mi punto débil", se dijo a sí misma, aunque realmente sabía que con el paso de los años su corazón se había ido ablandando y esos dos pequeñajos eran capaces de tocarle la fibra sensible.

Entro en la amplia sala del concierto y dejó su bajo hacha en el escenario. La decoración era sensacional, con pósters de la banda cubriendo la pared y un amplio telón rojo que los amparaba. Habían instalado ya la batería y el equipo de sonido, micrófono incluido.

Marceline cogió su bajo y comenzó a afinarlo, punteando algunas notas sueltas, hasta que el resto de componentes de la banda interrumpieron su sesión.

- ¡Marcy, me alegro de verte! – la saludó Keila, la atractiva guitarrista de la banda.

- He estado un tiempo fuera, supongo… - contestó simplemente - ¿qué tal, chicos? ¿Habéis estado practicando en mi ausencia?

- Bueno, ya sabes… No es que nos hayamos reunido mucho, sin nuestra líder no es lo mismo… Aunque estamos preparados para darlo todo hoy, sin duda alguna – dijo Guy.

- Me gusta oír eso ¿Qué os parece si tocamos algunas de nuestras antiguas canciones? También podemos tocar algunas covers, ya sabéis… - comenzó a proponer Marceline cuando, justo en aquel instante, entraron Finn y Jake y se dirigieron hacia ellos.

- ¡Aquí están nuestros artistas! – comentó Jake con entusiasmo.

- Marceline, la Princesa Flama se ha apuntado al concierto, así que ya sabes, estaría bien que tocaseis alguna lenta, tipo balada… - sugirió Finn, sonrojándose.

- Lo pillo, colega, momento romántico apuntado – dijo Marceline mientras se reía de lo incómodo que se veía Finn.

Desde que sus amigos le presentaron la idea de aquel concierto había estado pensando tan solo en una cosa, sin embargo, era incapaz de poder expresarla a modo de pregunta, por lo que le reconcomía por dentro cada vez que pensaba en ello. No podía evitar preguntarse, una y otra vez, si estaría Bonnibel también invitada. Dado que todas o la mayoría de las princesas iban a asistir, ¿por qué no ella también?

El tiempo fue pasando mientras sus nervios iban aumentando poco a poco. Normalmente no le ocurría aquello, tenía bastante confianza a la hora de subirse a un escenario. Podría decir que incluso estaba más cómoda allí, con el bajo en sus manos y su banda a la espalda, que en otras muchas ocasiones. Sin embargo, la incertidumbre la estaba matando, y sentía que no podía esperar a que llegase la hora.

Al fin, y después de chupar el color de innumerables manzanas para así tratar de tranquilizarse, llegó la hora de empezar el concierto. Marceline se asomó discretamente desde detrás del telón y vio la sala completamente llena. Allí apenas cabía una aguja. Examinó los rostros de los asistentes uno a uno, pero no pudo encontrar el de la Princesa Chicle. "¿Por qué no habrá venido?" Se preguntaba una y otra vez.

Finalmente, el telón se corrió, lo que pilló por sorpresa a Marceline. Sin embargo, fue rápida y pudo adoptar rápidamente su habitual pose de superioridad, fingiendo que nada ocurría. Sonrió de medio lado y saludó al público, que respondió gritando enloquecido. Aquello le daba la vida.

Alzó su bajo hacha y un infernal rayo atravesó el cielo hasta llegar a él, provocando el aullido de admiración de muchos espectadores, entre ellos la Princesa Bultos, que aplaudía como loca.

- ¡Marceline, eres lo más! – gritaba desde el público.

La vampiresa le guiñó el ojo y vio cómo la princesa fingía (aunque quizás fuese verdad) que se desmayaba.

Un espeso humo comenzó a cubrir todo el escenario mientras el resto del grupo salía a escena y se colocaba en sus respectivos puestos, dando a la banda un aire de misterio, y justo cuando se comenzó a disipar y estaban a punto de comenzar, Marceline alzó la vista un segundo, a un punto aleatorio de la sala. No tenía planeado mirar hacia allí, surgió sin más, como cosa del destino, pero lo hizo.

Y la vio.

Medio camuflada con una sudadera rosa, se encontraba la Princesa Chicle, observándola desde un punto lejano. Y Marceline sabía que la miraba a ella, podría haberlo jurado mil veces y no haberlo dudado ninguna de ellas.

Por un instante se quedó paralizada. Le pareció que el mundo dejaba de dar vueltas y que no había ido a aquel sitio a otra cosa sino a mirar a Bonnibel. Pero justo después volvió a recuperar el control de su cuerpo, y supo perfectamente lo que debía de hacer.

Se giró hacia los miembros de su banda y les gritó unas órdenes rápidas. Tenían que cantar esa canción. La habían estado ensayando horas antes, todavía no la tenían perfectamente aprendida, pero era hora de tocarla. Era el momento, sin lugar a dudas.

El humo se disipó por completo y focos de colores se dispusieron a alumbrarlos mientras la batería comenzaba a marcar el ritmo de la canción. Acto seguido, la guitarra principal empezaba a puntear la melodía base, la pegadiza sucesión de notas que componía el alma de la canción. Y, por último, el bajo, su bajo hacha, acentuando los sonidos graves. Y entonces, Marceline comenzó a cantar.

Have you got colour in your cheeks?

(¿Tienes las mejillas sonrojadas?)

Do you ever get that fear that you can't shift the tide that sticks around like summat's in your teeth?

(¿Alguna vez has tenido ese miedo de no poder cambiar el curso de las cosas, que se queda alrededor como algo entre los dientes?)

Are there some aces up your sleeve

(¿Tienes algún as en la manga?)

Have you no idea that you're in deep?

(¿No tienes ni idea de que me has calado profundo?)

I dreamt about you nearly every night this week

(He soñado contigo casi todas las noches esta semana)

How many secrets can you keep?

(¿Cuántos secretos puedes guardar?)

Cause there's this tune I've found that makes me think of you somehow

(Porque de alguna manera he encontrado una canción que me hace pensar en ti)

And I play it on repeat until I fall asleep

(Y la pongo una y otra vez hasta que me quedo dormida)

Spilling drinks on my settee

(Derramando bebidas sobre mi sofá)

Las palabras salieron de su garganta como si fuese la primera vez que pensaba en ellas y las juntaba, unas y otras, para darse cuenta de la maravillosa combinación que formaban juntas. En ellas quiso poner todos sus sentimientos durante ese pasado año, sobre cómo era incapaz de controlar sus acciones, e incluso, a pesar de la profunda distancia que las separaba, a pesar de todo aquel tiempo sin verse, no había podido dejar de pensar en ella ni siquiera un segundo, ni evitar que cada vez que tocase el bajo, inevitablemente, todas y cada una de sus canciones fuesen dedicadas a ella. Siempre a ella.

(Do I wanna know?)

(¿De verdad quiero saberlo?)

If this feeling flows both ways

(Si este sentimiento es compartido)

(It's hard to see you go)

(Es duro verte marchar)

Was sorta hoping that you'd stay

(De alguna manera esperaba que te quedases)

(Baby we both know)

(Cariño, las dos sabemos)

That the nights were mainly made for saying things that you can't say tomorrow day

(Que las noches fueron principalmente hechas para decir cosas que no podrías decir mañana de día)

Y se comenzó a preguntar. ¿Seguiría sintiendo lo mismo por ella la Princesa Chicle? ¿La seguiría queriendo como en aquél entonces? Y lo más importante de todo, la pregunta que le corroía el alma y no la dejaba dormir por las noches, ¿querría ella de verdad saberlo, saber la verdad, aun cuando, probablemente, la verdad no fuese más que un rechazo?

Crawling back to you

(Arrastrándome hacia ti.)

Ever thought of calling when you've had a few?

(¿Alguna vez has pensado en llamar después de beber un poco?

Cause I always do

(Porque yo siempre lo hago)

Maybe I'm too busy being yours to fall for somebody new

(Quizás estoy demasiado ocupada siendo tuya como para enamorarme de alguien)

Now I've thought it through

(Ahora que lo he pensado bien)

Crawling back to you

(Arrastrándome hacia ti…)

Y al fin rompió, mirando directamente hacia Bonnibel, la cual la observaba, aún con la boca abierta. Y Marceline asintió lentamente, confirmándole lo que seguramente estaría pensando. Sí, aquella canción iba por ella. Sí, seguía completa y perdidamente enamorada.

Y tras aquello, comenzó el solo de bajo. Y Marceline comenzó a levitar por todo el escenario, sintiendo como las notas rozaban su piel y la guiaban, la sostenían y la apoyaban. Las cuerdas se deslizaban por sus dedos como suave seda y los sentimientos seguían fluyendo, sin más.

So have you got the guts?

(Entonces, ¿tienes las agallas necesarias?)

Been wondering if your heart's still open, and if so I wanna know what time it shuts

He estado preguntándome si tu corazón sigue abierto, y si es así quiero saber a qué hora cierra.

Simmer down and pucker up

(Cálmate y frunce los labios.)

I'm sorry to interrupt

(Siento interrumpir)

It's just I'm constantly on the cusp of trying to kiss you

(Es solo que estoy constantemente a punto de intentar besarte)

But I dunno if you feel the same as I do

(Pero no sé si tú sientes lo mismo que yo)

We could be together if you wanted to

(Podríamos estar juntas… Si tú quisieras.)

Era consciente de que Bonnibel la estaba mirando, de que estaba analizando sus movimientos y su canción. Sabía que en ella estaba poniendo sus sentimientos más profundos y que la princesa era inteligente, que se daría cuenta. Pero eso a ella no le importaba. No quería seguir discutiendo, nunca más, nunca de nuevo, solo quería que callase, por un segundo, por un momento, y que tuviese la fuerza, las agallas necesarias para besarla de nuevo.

En aquel momento se sentía superior, sentía que, subida allí arriba, nada ni nadie podía pararla. Por una vez, sentía que las cosas podrían ir bien.

Y quería demostrarlo.

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(It's hard to see you go)
Was sorta hoping that you'd stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can't say tomorrow day

Crawling back to you
Ever thought of calling when
(You've had a few)
Darling when you've had a few
(Cause I always do)
Cause I always do
(Well baby I'm too)
Way too busy being yours to fall for somebody new
Now I've thought it through
Crawling back to you

Y volvió a romper, esta vez con más fuerza que antes, con más furia contenida, con todos sus sentimientos a flor de piel. Sabía que el final estaba cerca, pero las notas seguían produciendo corrientes eléctricas por su fría piel, y ella no podía parar.

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways
(It's hard to see you go)
I'm sorta hoping that you'd stay
(Baby we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can't say tomorrow day

(Do I wanna know?)
Too busy being yours to fall
(Hard to see you go)
Ever thought of calling darling?
(Do I wanna know?)
Do you want me crawling back to you?

Y al fin, con aquella pequeña frase que tanto significaba, terminó su profunda canción. Y el público estalló en vítores y aullidos de júbilo, coreando sus nombres, mientras Marceline levantaba el bajo en actitud heroica y la frase seguía resonando en su cabeza. "¿Quieres que me arrastre de nuevo hacia ti?". Y se preguntaba si Bonnie realmente querría eso, si sería capaz de perdonarla.


La buscó entre el público antes de pasar a la siguiente canción. Quería ver su rostro e intentar analizar las posibles emociones que en él se pudiesen ver reflejadas, pero no estaba. Había desaparecido por completo.

Continuó con el concierto, aunque ya ninguna de sus canciones podía hacerla sentirse igual. Ninguna tenía encerrada en sus palabras tantas emociones como aquella. Aun así, el público la siguió aclamando y aplaudiendo su talento musical. En cierto modo, aunque no todas sus canciones tuviesen el mismo sentimiento, se sentía protegida allí arriba, mientras tocaba. Era como si nada ni nadie pudiese alcanzarla, como si los problemas solo pudiesen quedarse bajo el escenario y contemplarla mientras cantaba.

Después de tocar la última canción y, además, el BIS que el público pidió, Marceline bajó del escenario, exhausta. Se acercó a la barra e inmediatamente la invitaron a un Bloody Mary, cuyo color rojo fue totalmente revitalizante. Poco a poco se fueron acercando a ella unos y otros para felicitarla por su actuación. Mientras tanto, la música había comenzado a sonar y el público bailaba como loco. La fiesta continuaba, y la noche era joven.

Cuando hubo consumido su tercer Bloody Mary y sintió como el rojo alcoholizado comenzaba a subírsele a la cabeza, decidió salir a bailar. Bonnibel no estaba, pero eso no impedía que Marceline pudiese disfrutar de aquella magnífica fiesta. Había pasado un año desde la última vez que había besado a alguien, y el alcohol de su mente le decía que ya era hora de dejar eso atrás y lanzarse de nuevo. Aunque quizás luego se arrepintiese de ello.

Comenzó a bailar sensualmente con la Princesa Salvaje, la cual le sonreía pícaramente desde que había bajado del escenario y se había sentado en la barra. A Marceline le hacían gracia las calaveras que llevaba en su pelo, y, desde luego, debía reconocer que la muchacha no estaba mal.

Siguieron moviéndose al ritmo de la música durante un rato, Bloody Mary arriba, Bloody Mary abajo, y cuando estuvo suficientemente ebria, un extraño impulso hizo que Marceline se acercase lentamente al cuello de la Princesa, quien, de puro nervio, apenas era capaz de moverse. La vampiresa no pensaba morderla, ni mucho menos. Tan solo quería juguetear un poco con su piel, la cual se le antojaba suave, como la de la Princesa Chicle. Justo cuando estaba a punto de posar sus rojos labios sobre ella, vio a lo lejos algo que hizo que su corazón se helase y se rompiese en mil pedazos. De nuevo, Bonnibel estaba junto a Marshall Lee, bailando el uno junto al otro. Sin embargo, esta vez no solo no se detuvieron ahí, sino que además se estaban besando, allí, a la vista de todos, cuando la misma Bonnibel había sido tan reacia a la simple idea de ir de la mano con Marceline por su reino. En cierto modo, la vampiresa lo entendía, pero la ira que albergaba no la dejaba aceptarlo. En consecuencia, separó rápidamente los labios del cuello de la Princesa Salvaje, y cuando se hubo asegurado de que los ojos de Bonnibel estaban posados en ella, le plantó un beso en toda regla, de esos que dejan sin respiración. En cierto modo, se sentía mal por utilizar a la Princesa de aquella manera, sin embargo, no parecía importarle demasiado cuando colocó sus brazos alrededor del cuello de la vampiresa para atraerla más hacia ella. Sin duda alguna, la Princesa Salvaje hacía honor a su nombre.

Continuaron su profundo beso durante un largo rato, y, cuando Marceline abrió los ojos, pudo ver la adusta expresión de Bonnibel, aun contemplándola junto a Marshall. La vampiresa sonrió de medio lado. "Se lo merecía", pensó.