05- Crueldad

Killer había crecido escondido. Silencioso, casi como un ánima que vagaba por las sombras de aquella mansión, y que era un poco menos etérea cuando estaba en aquellos lugares donde se sentía más seguro.

Porque aún cuando no le pudiesen defender del padre, cosa que con los años él fue entendiendo cada vez más, se sabía querido por la servidumbre del lugar. Le alimentaban, le cuidaban, le procuraban ropa limpia y a veces hasta se daban el tiempo de jugar, y él, un niño que maduró demasiado rápido supo valorar esos gestos, como demostraciones de afecto en la sordidez de su vida.

Y como niño que maduró demasiado rápido, también se dio cuenta de que los empleados de su padre que eran algo más amables con él en lugar de limitarse a darle algo de comida y mantenerlo limpio, eran los que desaparecían.

Como chico listo que era, las miradas aterradas y de desprecio de los demás trabajadores no tardaron en darle la pista que le faltaba para concluir que lo que había pasado fue más que un simple despido.

Y era su culpa.


06- Hijo

Poco tiempo después de que Killer cumpliese los diez años, las cosas cambiaron. Su padre dejó de ignorarlo, para buscarle explícitamente para atormentarlo.

El niño, dentro de la poca inocencia infantil que le quedaba, volvió a pensar que era su culpa. Que algo había hecho para enfurecer a ese hombre, ese que no soportaba oír que era su padre.

Killer tampoco soportaba oír que era su hijo.


07- Tiempo

Por lo menos, aquel hombre pasaba cada vez menos tiempo en esa casa de la cual no le dejaban salir. Eso le dejaba horas y horas "libre" y solo.

Hace algunos años, le habían enseñado a leer, pero no fue hasta ese momento en que le resultó una habilidad útil, cuando descubrió que en aquella gran casa había una habitación con muchos, muchos libros. Enciclopedias, diccionarios, libros de historia y geografía. Y también, aunque en menor proporción, novelas y cuentos de aventura.

Fue la primera vez que se cubrió la cara con un pañuelo, sin sospechar lo que ese acto significaría para él años después, siendo ahora sólo porque la cantidad de polvo acumulado delataba que la habitación no había sido utilizada en muchos años.

Por ello, Killer concluyó con acierto que aquella biblioteca le había pertenecido a su madre, y eso le causaba una sensación contradictoria de culpa y protección. Porque con el paso de los meses, ese lugar se convirtió en su guarida y en el legado de la madre que asesinó.

Porque estaba convencido de que era su culpa.


07- Negación

Había escuchado esa palabra de boca de su padre desde mucho antes de tener uso de razón. La recordaba, fuerte, clara y cruda desde sus primeros años. Tanto era que apenas podía relacionar aquellas sílabas a otra voz que no fuese la de su progenitor.

Y es que no era sólo la palabra. Aquellos ojos fríos que herían como dagas y aquel tono cargado de odio, acompañado de las cada vez más frecuentes palizas, eran lo que habían definido hasta ese entonces su existencia. Quizás por eso, y sólo por eso le impactaron tanto las palabras del niño al que acababa de conocer.

— ¡Pero cómo te vas a llamar "Killer"! Había exclamado el niño pelirrojo entre risas— ¿No es sólo un apodo mal puesto? ¡Si con la pinta que tienes no matarías ni a una mosca!

El pequeño Killer no supo qué decir. Tras un par de segundos impávidos, se miró a sí mismo, viendo su ropa: Una camiseta blanca, que se veía limpia a pesar de las viejas manchas que se confundían entre sangre lavada y salsa de tomate, unos pantalones que ya comenzaban a quedarle pequeños y unos zapatos que, aunque simples y viejos, estaban limpios y cumplían su función. Su padre había vuelto directo a dormir tras un viaje de varios días y, salvo los rastros de un ojo morado, que ahora se cubría con el flequillo, no tenía más heridas visibles.

Miró al otro chico, quien esbozaba una gran sonrisa.

— ¡Yo soy Kid! —El pequeño le extendió la mano, presentándose orgulloso.

Tras estrecharla, casi en forma automática, Killer se dio cuenta de que le había quedado la mano sucia.


08- Kid

Recién entonces se dio cuenta de lo rotas que estaban las ropas del otro niño, y que no sólo tenía las manos sucias, sino que estaba mugriento de la cabeza a los pies. Recién entonces notó que sostenía una bolsa gruesa en su otra mano.

Debió haberse quedado mirándola por mucho tiempo, porque el niño la apretó contra su cuerpo, como defendiéndola.

Pero Killer estaba totalmente ausente. La mención de su nombre por aquella voz de niño le hizo abstraerse del mundo real.

— No puedes decirle a nadie que me viste aquí, Killer.

Fue la mención de su nombre lo que le trajo de vuelta al presente.

— ¿Quién eres?

— Soy Kid, ya te lo había dicho. Pero eso no es lo importante

— ¿Entraste aquí a robar? —Killer ató cabos rápidamente. Había escuchado ruidos en la sala, por lo que había ido a investigar a pesar de que le tenían prohibido salir de la zona de los empleados.

El pelirrojo se puso el dedo en los labios, en señal de silencio.

— Si, pero ese no es tu asunto. Tú sólo no le digas a nadie. No es mucho, a si que tu señor no se dará cuenta.

Killer decidió obviar que aquel niño no se daría cuenta de que "su señor" era en realidad su padre. Supuso que los hijos de los ricos solían vestir más pomposamente.

Kid se despidió con prisa y desapareció, rápido y sigiloso, tal y como había llegado.


¡Apareció Kid! Hablaremos más sobre él en la siguiente serie de drabbles :)

Gracias por leer, y gracias especiales a MyMobius07 por su review en el capítulo anterior :3

No se olviden de que los reviews tienen el poder mágico de alegrarle el día al autor n.n ¡Nos leemos!