Ya. Creo que la actualización de este fic quedará fija para los Viernes de ahora en adelante. Es mi día menos malo xDD
Me fue más difícil de lo que creía escribir este capítulo. Pero quedé bastante conforme :B Espero que les guste :)
13-Familia
Por primera vez en sus 12 años, Killer tuvo el valor de salir de su casa, y no sólo eso, sino que salir para no volver.
Su mundo y su realidad se abrieron de golpe. De un momento a otro, pasó de una acomodada mansión, a una isla plagada de pobreza, pero no fue sólo una nueva realidad económica lo que descubrió al salir de la burbuja.
También pasó del abandono y el maltrato, a saber lo que era el calor de una familia.
Porque aunque muchos dijeran que sólo un viejo hombre enfermo y su pequeño nieto, quien en realidad no compartía sangre con el anciano, no constituían una verdadera familia, era mucho, mucho más de lo que Killer se hubiese atrevido a desear.
14-Humano
Por primera vez, Killer fue responsable de algo que no fuese mantener su propia integridad a salvo. Junto a Kid, salía todos los días bien temprano a recolectar chatarra por la ciudad. Ojalá durante las primeras horas del amanecer, antes de que otros se la llevaran. Luego la vendían, consiguiendo así algo de dinero. Al principio, el trabajo fue pesado, y la recompensa poco satisfactoria, pero el regresar a casa cada tarde y pasárselo jugando con Kid, o armando inventos y contando historias con el abuelo, llenaba sus días de alegría.
Pero Killer también fue responsable de algo más al poco tiempo, aunque para él, con su percepción de niño, ya había pasado mucho, en realidad no había sido más de un mes.
— Ven, hijo —El viejo le llamó una noche, después de que Kid cayese dormido por allí, cansado por tanto jugar. Killer se le acercó— Tú ya eres un niño grande. Lo suficiente como para saber que yo moriré más temprano que tarde.
— Pero... —espetó el pequeño, pero el anciano no le dejó terminar, apartándole el flequillo del rostro y viéndole a los ojos.
— Definitivamente tienes la mirada de un niño grande — El viejo se enderezó, y le dio la espalda al pequeño para irse a dormir sobre el único colchón que tenía aquella estancia que les servía de hogar— Cuida bien de Kid, por favor.
Killer no pudo dormir nada, pensando que aquel hombre iba a morir esa noche. Aquel hombre que en tan poco tiempo, le había dado algo que nunca había tenido: Cariño y confianza, pero sobre todo, la protección y el consejo que sólo alguien mayor podía darle.
No pudo evitar suspirar de alivio cuando les despidió, aún desde el colchón cuando se disponía a salir con Kid a la mañana siguiente.
— ¡No se les ocurra volver sin suficiente dinero para comer! —exclamó con la misma energía y maña de siempre.
15-Cacería
Con una sonrisa radiante, ambos niños regresaban a casa: el trabajo del día había resultado especialmente bueno, y tras separar el dinero para la comida del día siguiente, quedó un sobrante con el que los pequeños planeaban comprar golosinas, cosa que no se habían podido permitir desde que ya no podían asaltar la alacena de casa de Killer.
Fue este el encargado de ir a la dulcería en el centro de la ciudad, ya que a Kid lo tenían más que identificado por robos previos, y ya no le dejarían entrar aún si traía dinero.
El rubio iba corriendo hacia el centro cuando vio de reojo algo que le heló la sangre por un instante. Vio a su padre allí.
Se detuvo, miró nuevamente y no había nadie. Quizá sólo fueran paranoias suyas. Si su padre no quería ni verlo, ¿Para qué iría a buscarlo? ¿Y en persona? No, eso no podía ser.
16-Instinto
Killer ya estaba por llegar a casa con la pequeña bolsa de dulces en el bolsillo, cuando el peculiar olor de la sangre, ese que le resultaba tan familiar, inundó su nariz. Algo andaba mal.
Algo andaba muy mal, como pudo comprobarlo cuando sigiloso, se acercó hacia el lugar. Quedó petrificado al comprobar lo que había ocurrido.
Lo primero que vio fue al abuelo, yacía en el suelo de tierra, sobre un charco de sangre. Killer había visto eso en un libro sobre primeros auxilios hace algunos meses: Lo que el anciano tenía en la cabeza era una herida de bala.
Se asomó un poco más, viendo algo que hizo que su sangre se descongelara e hirviera en un instante. Su padre, quien tenía el arma en el cinturón, alzaba al pequeño pelirrojo con ambas manos, intentando asfixiarlo. Killer no pensó.
Tomó un destornillador que estaba cerca y se lanzó contra el hombre que atacaba a su amigo, saltando y ensartándole con la fuerza del impulso la herramienta en la espalda.
— Sólo con Killer no es suficiente. —Fue lo último que dijo el hombre, instantes antes de gritar al sentir cómo el metal se abría paso entre su piel, su carne y sus pulmones.
16-Consecuencias
En la memoria de Killer, los siguientes sucesos transcurrieron como en un sueño: Lento, como rodeados de neblina, fuera del tiempo, y muy lejos del espacio.
Kid calló al piso, tosiendo y recuperando el aire, mientras aquel hombre, su padre, lo perdía. Killer, aún sin saber qué estaba haciendo, tomó a Kid de una mano y comenzó a correr. Escuchó, como a lo lejos, que el pequeño pelirrojo gritaba que no abandonaran al abuelo.
El mayor miró al anciano, y luego a su padre, que luchaba por ponerse de pie, fallando cada vez, echando sangre por la boca y sonando su respiración agitada y aguda. Por la mente de Killer pasó el pensamiento de lo irónico que era que el hombre terminase por morir asfixiado. De algún modo, sabía exactamente lo que había hecho. Sus ojos volvieron hacia el anciano, y decidiendo que su padre ya no resultaría una amenaza, Kid y él volvieron sobre sus pasos, sólo para comprobar lo que Killer ya sabía y que Kid no quería creer.
El abuelo estaba muerto, y ellos tenían que largarse de allí, pero ya. Killer hurgó entre los bolsillos del anciano, sacando el dinero que sólo hace un par de horas le habían entregado, y volvió a tomar la mano de Kid para correr cuán lejos pudieran sus piernas.
Killer sabía lo que la policía le hacía a los enemigos de su padre, y aunque este ya no estuviese allí para dirigir el castigo, sabía que no sería nada bueno que descubrieran que ellos habían sido los culpables de su muerte. Que él había sido el culpable.
Esa noche, escondidos en las profundidades de la selva, ninguno de los dos niños pudo dejar de llorar. Kid, porque había perdido a la única familia que le quedaba. Killer, porque ese día había comprobado que todo el maltrato que sufrió durante toda su vida no había sido culpa de la mente enferma de su padre.
Él de verdad era un asesino.
Yo había advertido del angst a diestra y siniestra (y sobre todo, a siniestra) u.u
Espero que les haya gustado este capítulo. Se vienen muchos más momentos en la vida de este par. Algunos buenos, otros malos, y otros peores :c
Gracias a MyMobius07 por su review en el capítulo pasado! Y no se olviden de que son sus reviews los que me animan a mantener el ritmo de actualizaciones aunque me ahogue con las cosas de la U orz
