¡Aquí estoy! Un sábado, como dije, sábado o viernes, pues esta semana es sábado. Este capítulo me ha costado escribirlo más que de costumbre porque he hecho cambios y nunca me acababa de gustar por completo como estaba, pero al final me he decidido y ha quedado esto:

Magic Art Online (III) La vida en un juego

Todo eso pasó hace dos meses. Sí, ya llevo dos meses viviendo en un juego, y aquí estoy ahora, peleando contra diferentes tipos de demonios que hasta hace dos meses nunca me habría imaginado que existieran. Y no existen, pero esto es un juego, es la realidad actual. Nadie sabe cuánto tiempo pasara hasta que podamos volver a la vida real, así que hay que aprovechar al máximo el tiempo que estemos aquí, pero sin pasarse de la raya y perder la vida para siempre. Perder la vida en este juego no serviría de nada.

La vida es un juego, un juego a muerte donde pase lo que pase debes seguir luchando sin rendirte si quieres volver al mundo real. Aquí la mayor prioridad es la vida, nadie sabe si lo que dijo Hashikawa Furumi, nadie puede asegurar que moriremos de verdad si nuestra vida se acaba aquí. Pero mejor no arriesgarse.

Si alguien me hubiera dicho que iba a vivir en un juego hace dos meses, concretamente en este, Magic Art Online, me habría alegrado mucho, pues nunca me he sentido bien en el mundo real, pero ahora me arrepiento un poco por haber entrado al juego, y sobre todo ahora que no podre volver hasta acabar el juego. Mis padres deben de estar muy preocupados, pero también enfadados por que entrase al juego sin permiso. Mi única amiga, de quien no me pude despedir, Erina Aisaka, también debe de estar preocupada, ella sabía que yo iba a entrar al juego, y ella iba a entrar conmigo, pero al día siguiente, ya que aquel día, aquel fatídico día, estaba con fiebre y sus padres no la dejaban, y como es normal, al día siguiente no habría podido entrar aunque quisiera, seguramente al enterarse sus padres de la noticia le habrían quitado la NerveSphere. Y Yüki... Yüki, lo último que le dije fue que le odiaba, ahora me arrepiento más que nunca por haberle dicho eso. Desearía poder volver al menos solo unos minutos para poder disculparme con él.

Pero ya no hay vuelta atrás. Ya no puedo cambiar nada de lo que hice y dije, y ahora voy a tener que vivir con eso hasta que salga de aquí.

Dos meses en el juego, no hemos avanzado casi nada, para salir de aquí harán falta, por lo menos, cinco años. Sólo vamos por el piso cinco, hay muy poca gente con ánimos de pelear. Para fastidiarlo todo más, la habitación del jefe de este piso está muy oculta, nadie la ha encontrado aún. Hoy voy a centrarme en buscar la habitación del jefe.

Las mazmorras de la quinta cuidad se centra mucho en bosques, es normal que la habitación este tan escondida, entre tantos árboles, rocas y algunas montañas resulta casi imposible encontrarla, pero debe de estar en algún lugar sencillo. Es uno de los primeros niveles, no debe de ser tan difícil de encontrar, deben de haber hecho lo más normal, esconderla en un lugar a plena vista.

Antes de ir a las mazmorras iré a un pequeño bar donde trabaja una amiga cuando no está en mazmorras, y donde acostumbra a frecuentar Karla. Tengo cosas que decirles a las dos. A Karla le pediré ayuda, no es que no pueda hacerlo sola, pero dos personas son mejor para buscar una habitación de jefe. El bar está en una zona apartada de las afueras de la cuarta ciudad, por lo que no tardare en llegar.

Cuando llego me extraño de que no esté Karla. Me acerco a la chica que toma los pedidos, esa es mi amiga, bastante más alta que yo, de pelo corto azul y ojos iguales. Se llama Erina, una buena persona en comparación con la poca gente, a excepción de Karla, que conozco.

-Erina- la llamo, se da la vuelta y me mira, me saluda con la mano.

-Hola Ayleen- sonríe- ¿quieres tomar algo?

-No gracias, tus precios son demasiado altos- me río- aunque no he venido por eso.

-Ya lo supongo, pocas veces vienes para tomar algo. ¿A qué se debe tu visita de hoy?

-Vengo por información.

-Como siempre- se ríe, yo sonrío y, abriendo el menú, le envió 1000 MC*- ¿Pues que necesitas saber?

-Quiero saber alguna idea de donde podría estar la habitación del piso cinco.

-¿Solo eso?- me pregunta- me has dado demasiados MC como para querer solo eso.

-Y donde podría conseguir una espada que se llama Kiba no Ice*

-La habitación no tengo ni idea, lo siento, pero hay rumores de que en uno de los arboles cercanos a una gran piedra, del tamaño exacto para haber una puerta de dos metros, hay un mecanismo, no se cual, que abre una puerta en la roca- me explica. Sólo es un rumor, a si que no me alegrare por eso, puede que sea falso- y respecto a Kiba no Ice, la da el jefe del piso cinco, según tengo entendido es un dragón de hielo, algo un poco raro para ser un piso lleno de naturaleza, pero bueno, esto es un juego. Nada es lo que debería ser.

-Gracias Erina, eso ha sido de mucha ayuda- me despido de ella y voy hacia la puerta, entonces me acuerdo de Karla y me giró hacia Erina- ah por cierto, ¿has visto a Karla?

-Creo que esta en el bosque matando demonios con su gremio.

-Gracias.

Salgo de allí y comienzo a caminar de nuevo hacia el portal que lleva al piso cinco y luego iré hacia el bosque. Ir solo con Karla no me importa, pero con un gremio entero... incluso con una o dos personas más ya me resulta incomodo... Bueno, pues buscare sola la entrada de la habitación.

Así que una puerta escondida en roca de dos metros o poco más de alto eh? Bueno, no tengo esperanzas, si es falso tendré que buscar más. Solo eso ya va a costar un rato de buscar, porque hay más de una roca que podría cumplir esa condición, y como es un bosque, hay muchos árboles, no sólo va a haber uno al lado de una roca, eso sería demasiado fácil.

Cuando llego al bosque empiezo a matar demonios a la vez que busco la roca, pero me centro más en la roca y en mi vida que en los demonios. Soy una devil, no tengo por qué preocuparme por ellos, se sus trucos sucios al pelear. Cada mazmorra tiene un tipo de monstruo diferente, pero siempre están dentro de las razas principales: magos, humanos, devils, tenshis*, sylphs o spprigans. La cinco son demonios, devils, para mi es fácil, igual que en la cuarta eran spprigans, para los jugadores spprigans era fácil deshacerse de ellos. Pero el jefe de cada piso es diferente, nunca es de una raza concreta, y nunca está relacionado con la mazmorra. Piso cinco, mazmorra bosque, jefe dragón de hielo, no tiene sentido, el hielo y el bosque son algo completamente opuestos.

Sigo luchando contra un demonio que me está empezando a dar problemas ya que su patrón de ataque es diferente al de la mayoría de demonios NPC. De repente noto que mi espalda choca con la de otra persona, no es un demonio, si lo fuera me habría atacado de inmediato. Le doy una patada al demonio contra el que estoy para alejarle de mí lo suficiente como para darme la vuelta y ver quien és.

-¿Ayleen?- me pregunta esa persona, la voz la reconozco enseguida.

-¡Karla!- me sorprendo.

Entre las dos acabamos con nuestros respectivos demonios y nos alejamos de los demás para poder hablar tranquilamente.

-¿Qué haces aquí?- me pregunta.

-Pues buscó la habitación del jefe.

-¿Tu sola? ¿Estás loca?- dice un poco sorprendida, me río.

-La verdad es que sí, un poco. Y sí, yo sola, te he ido a buscar al bar de Erina para decirte que vineras conmigo, pero me dijo que ya estabas aquí, así que he venido sola.

-¡Ya te vale! Haberme enviado un mensaje y te habría dicho que te esperaba en la entrada de la mazmorra- se ríe ella.

-Me dijo que estabas con los de tu gremio, no quería molestaros- le digo y me llevo una mano a la cabeza.

-Bueno, no es para tanto, habríamos venido todos, así sería más fácil encontrar la habitación.

-Ya lo sé, pero no me gusta ir con mucha gente... Ya sabes, solo puedo ir con una persona y ha de ser alguien en quien confíe que no morirá- la miró y sonrío- y tengo una pequeña pista de donde puede estar la puerta.

Le explicó lo que me ha dicho Erina y al final me convence de que vayamos tanto ella como los de su gremio. La gente de su gremio es bastante simpática y divertida, se lo toman todo a broma, pero en ningún momento se descentran de la lucha, pueden estar hablando entre ellos y bromeando sin perder mucha vida al pelear. Gente así me gusta, se ríen mientras luchan, parece que sean invencibles y no puedan morir, y, aunque sé que no es así, por un momento he llegado a pensar que lo eran.

Poco después de acabar con una horda de demonios que se nos ha abalanzado encima llegamos a una roca del tamaño exacto, empezamos a buscar un mecanismo de apertura o algo parecido en los arboles, pero no encontramos nada. Decidimos seguir buscando y luchando. Después de tres horas nos sentamos en una zona segura a descansar.

-Yo me rindo- dice un chico de mediana edad del gremio de Karla y se va después de despedirse de todos.

-Yo también- dice otro, esta vez una chica, y así consecutivamente hasta que solo quedamos Karla y yo.

-Si quieres dejarlo hazlo, no quiero que te quedes por obligación o algo parecido- le digo a Karla sonriendo.

-No, yo me quedo, quiero superar este nivel cuanto antes, llevamos más de dos semanas aquí atrancados, cuanto antes lo acabemos, más cerca estaremos del último nivel.

Asiento con la cabeza y me levanto, luego se levanta Karla y las dos seguimos buscando en diferentes rocas y árboles. Sin darnos cuenta empieza a oscurecer, cuando nos percatamos de eso decidimos dejarlo para el día siguiente. Empezamos a dirigirnos hacia la salida hasta que escuchamos la voz de un chico peleando cerca de nosotros. Por los gritos de su enemigo no parece ser un demonio normal.

-Voy a ver quien está peleando, por lo que parece necesita ayuda- le digo a Karla y empiezo a correr en dirección hacia las voces.

Escucho uno de los gritos del que parece ser el enemigo. Me quedo pensando unos instantes. Eso no parece un grito, parece más algo así como...como un gruñido, un grave y fuerte gruñido, como los de los monstruos de las películas. Corro más rápido hacía allí. Llego al lugar del que proceden las voces y veo una gran roca abierta.

-La habitación del jefe- digo en el momento en que Karla llega a mi lado. Las dos nos miramos y decidimos entrar.

Miramos toda la habitación. Parece el interior de una montaña de hielo, las paredes están cubiertas de hielo y todo el suelo también. En el centro de la habitación logro ver un dragón azul flotando en el aire gracias a sus enormes alas hechas a base de hielo, pero no hay nadie más. Me doy la vuelta y veo como las puertas se cierran de golpe. Desde dentro, por lo que se ve, no se pueden abrir. Saco un cristal de salto, pero no funciona, es una zona anti cristales. O se vence al jefe o no sales de ahí. Vuelvo a mirar hacía el dragón y veo un gran resplandor blanco impactando en el. Miro en la dirección de la que ha venido el disparo y veo a un chico vestido completamente de blanco, con unas alas de pluma blanca, flotando en el aire.

Y hasta aquí llega el capítulo tres. Una pequeña aclaración de porque he puesto un * al lado de la palabra Tenshi(s) es porque en el otro capítulo puse Angels, pero no me sonaba mucho a raza, así que lo he cambiado a la traducción japonesa de ángel, tenshi. Iba a hacer lo mismo con devils, pero al final he decidido dejarlo así.

Kiba no Ice: Es el nombre de la espada que da el dragón del piso cinco, significa Colmillo de Hielo.

MC: Es el dinero de Magic Art Online, Magic Coins.

Bueno, ya esta, esto es el capítulo tres y espero que guste, espero reviews con mejoras y comentarios sobre el capítulo ^o^