¡Yey!
Aquí el segundo capítulo, y el final de este Two-Shot. ;33 ¡Gracias a los que leen!
Palabras del Capítulo; 2.846
Las Advertencias habituales, sobre todo por el lenguaje, la trama principal (Borrachos), parejas, etc.
Entonces.. ¡A leer!
Juicy Love
No eran 'Damiselas en Peligro' eran 'Damiselas Ebrias'.
.
.
.
Kagome continuó en la suya. No tenía ni idea de por qué había pedido bailar a alguien, pero... Qué más daba. Casi podía decirse que dejaba de ver los ojos dorados para pasar a verlos como eran. Normales. Era un avance, por lo menos. El chico frente a ella se movía ligeramente, trataba de no involucrar mucho lo comprometedor, pero seguía afirmándola firme hacía él. Ella solo se dejaba llevar.
Souten no parecía diferente, y es que lo único que esperaban, era irse del lugar.
Jakotsu apareció entre las parejas.
— ¡Hey,..! L-les pa-parecee s-si... va-vamos... a- 'Agujero Negro'?—Jakotsu consultó, con dos mujeres pegada a sus costados, recorriéndole con las manos, actos descarados de dos mujeres con poca ropa, y de ellas; diminuta.
Kagome pareció recordar ese lugar. Frunció el ceño. Siempre y todos los días con fiestas, que no terminaban hasta las ocho de la mañana. Aceptó tambaleante, ya que de verdad, no tenía la intención de volver a su casa. No por qué sabía que su habitación quedaba cerca de ese peli-plata. Maldita sea el sentir ¿no? Para tener que estar así, prefería estar ebria lo que restaba de su vida.
Aunque no era una decisión consciente.
Souten negó con la cabeza, pero el chico que le acompañaba acarició suave su rostro, rogándole con los ojos para convencerla.
No tenían idea de por qué el barman se divertía casando fotos a la escena. Pero tampoco importaba, después de todo, nada había sido 'normal' este día.
— Vamos, chica, no te pasará nada mientras no te acerques a los grandes monos que hay por allá, ¿Vamos? Yo te acompaño, claro.—el chico moreno que acompañaba a Souten pidió.
Ella lo dudó un momento.
— Kaito, señorita, mi nombre es Kaito.—él dijo.
Souten asintió con la cabeza.
— S-soy, So-souten,.. Es-está bien, va-vamos...
Kagome sonrió animada, y Koga, que estaba a su lado, la acompañó seguido de Jakotsu para salir del lugar. Souten y Kaito también, mientras el cantinero solo anotaba por si acaso un par de cosas. Igual.
-.-.-.-.-.-
Sesshomaru marcó rápido un número.
— ¡Maldita sea, albino, ¿qué diablos pasa?! ¡Es madrugada!—una voz contestó del otro lado.
Sesshomaru apretó los dientes, tratando de calmarse mientras veía como Suikotsu seguía escapando silencioso.
— ¡Cállate, estúpido!—Sesshomaru contestó— ¿Te importa el idiota de Jakotsu, Bankotsu? ¿O tendré que traerlo de un lugar de mala fama yo solo?
El peli-plata casi podía escuchar como tragaba pesado a su amigo desde el otro lado. Si te interesa, cínico, mejor apúrate. Sesshomaru no hizo más que reír con su propio pensamiento.
— ¿Y bien? ¿Te interesa?
— Habla rápido, albino.—pidió Bankotsu con tono grave.
Sesshomaru rió burlón.
— ZonaBlack. El maldito de Suikotsu se escapó hace rato, y como dejó la puerta de su habitación abierta revisé su mensaje. Está ebrio, si es lo que te interesa y seguramente perseguido por muchas y muchos, como se ve en la imagen. No sé si seguirá en ZonaBlack ese Jakotsu, pero sé qué te interesa, así que, ya ves.
Sesshomaru volteó su vista a los edificios donde la ventana de Bankotsu estaba abierta y el mismo se asomaba por ella. Al ver bien, se podía distinguir a Bankotsu levantando el dedo de en medio hacía Sesshomaru, con cara de "Fuck you .l.". El albino rió y continuó su camino, al rato, acompañado de Bankotsu que le alcanzó.
-.-.-.-.-.-
— ¡SESSHOMARU!—Shippo gritó.
Respiró intentando calmarse. Ni siquiera había estado lo suficientemente consciente cuando Sesshomaru vino y escapó. Lo comprendió cuando después de buscar el ruido que cayó, encontró el celular de Suikotsu y en él la imagen de Soten y Kagome totalmente ebrias. Se vistió como pudo, pero entendió. Aun así iba a matar a Sesshomaru.
Tenía que alcanzar a su pequeña morena antes de que algún pervertido malnacido quisiera arrastrarla hasta alguna habitación privada. ¿Qué mierda estoy pensando?
Marcó como pudo en su corrida hacía ese lugar en número de Sesshomaru. Contestó. Y antes de que la otra línea pudiera hablar...
— ¡¿CUÁNDO PENSABAS LLAMARME Y DECIRME, ESTÚPIDO PERRO?!—rugió la voz de Shippo.
— Perdón, perdón, Shippo. No consideré que reaccionarías así, no la pensé, perdón.
Shippo suspiró.
— Es la primera vez que te escucho pedir perdón,—el peli-naranjo comenzó— así que no. Muérete. Si le pasa algo a Soten, también pagas ¿Capire?
Shippo solo escuchó como Sesshomaru decía "Si" antes de colgar.
-.-.-.-.-.-
Caminaron calles antes de llegar al 'Agujero Negro'. Donde al entrar, si, la fiesta continuaba. Cuerpos gigantes y pequeños moviéndose el compás de una canción de tono sensual. Las mujeres aferraron más a Jakostu para meterse entre la gente a algún rincón apartado para bailar y tocar con descaro, cosa que se les veía, al mareado. Kagome avanzó sobre Koga, quién la guió hasta alguna mesa vacía, tratando de que no se cayera en el transcurso del recorrido. Y Kaito con Soten, se perdieron bailando entre algunos lugares.
Esto no podía ser recibido de mejor manera ¿no?
-.-.-.-.-.-
El barman comenzaba a arreglar las cosas. Ya se iba, después de todo.
Una mujer abrió al puerta principal, distinguiéndose por su elegancia aun a estás horas de la noche. Era Kagura. Y el barman la reconocía perfectamente. La mujer con la que se acostaba algunas veces a la semana.
— ¡Hey, linda! ¿Qué haces por aquí tan tarde?—el cantinero preguntó.
— Estúpido Mei, ¿Has visto a un chica azabache, con otra morena y uno que parece mujer? Los estoy buscando.
Los reconoció. Sacó su celular.
— ¿Estos?—Mei señaló a la imagen en su celular.
Kagura respiró pesado.
— ¿A dónde se fueron ahora?
— Hablaron del 'Agujero Negro', linda. No sé si los alcances. Recuerda que ahí solo habitan los grandes que quieren buenos momentos, así estén de acuerdo o no, así que si les quieres salvar el pellejo, vé rápido, o acompañáte de alguien. No creo que salgan libres de ahí por estás horas.
— Ya lo sé, Mei. ¿Ya te vas?
— Si, pero nos veremos mañana, que no se te olvide.
— ¡Claro, claro!
Kagura estaba apunto de salir del lugar, cuando chocó con alguien en la puerta. Se quejó. El estúpido que la chocó fue Suikotsu.
— ¡Oh, Kagura!—saludó.
Ella rodó los ojos.
— Imbécil, ¡quítate de encima!
Suikotsu obedeció.
— ¿Qué haces por aquí tan tarde?—arrastró el moreno de los 'Siete Hermanos'
— Busco a Kagome, que me pidió que viniera. ¿Tú?
— Jakotsu.—suspiró pesado Suikotsu.
— Ugh, bien, pero si es así, corre.—Kagura le adelantó.
— ¿Por qué correr?—cuestionó dudoso.
El rostro de Kagura se deformó un poco, sonriendo nerviosa.
— Por qué tras de ti están Sesshomaru, Shippo y Bankotsu.
Suikotsu se volteó lentamente, con ojos atónitos.
— ¡Bueno, cariño, como ya veo que ustedes vienen, yo me voy!—Kagura dio un salto lejos y corrió fuera.
Suikotsu no terminó de verlos a los tres cuando un golpe lo estampó en el suelo.
— ¡MALDICIÓN SUIKOTSU! Te bastaba con avisarme a mi que Jakotsu había salido.
El otro no respondió. Se sobaba la mejilla del dolor.
Sesshomaru volteó a ver a la Kagura que corría, después de haber visto los pocos de adentro y que Kagome no estaba.
— ¡Kagura, ¿dónde están Kagome y los otros?!
— ¡AGUJERO NEGRO, CARIÑO! ¡VE RÁPIDO!—Se escuchó de Kagura, lejana ya.
Shippo abrió los ojos. A Sesshomaru se le secó la garganta y Bankotsu sintió como todo su corazón pegaba fuerte contra su pecho.
— ¿A-agujero.. ne-negro?—Shippo tartamudeó.
Vaya... Jamás pensaron que tendrían que ir a buscar a ellos a ese horrible lugar, del cual Miroku les contó con detalle. Problemáticos, empresarios y todo tipo de personas con la fuerza o dinero suficiente para ir a buscar a alguna mujer u hombre para entretenerse. Si no era por las buenas, era por las malas y nadie salía muy bien de ahí. Mucho menos cuando ahí solo iban a los que buscaba la policía. Lo peor de todo. Miroku una vez se metió ahí y terminó golpeando a cinco hombres por meterse con Sango. ¡No es verdad! ¿O si? ¿Se fueron a meter allá? ¡NO PUEDE SER!
¡A correr, entonces!
Se olvidaron hasta de Suikotsu. Y él pensó que era bueno no importar nadie por una vez en su vida.
Llegar ahí era lo primordial. Si no, quién sabe que iba a pasar.
-.-.-.-.-.-
Kagome se tambaleó. Koga la había dejado para ir por unas copas, aunque más bien agua para Kagome, y ahora ella intentaba encontrarlo, aunque él le dijo que se quedará allá en la mesa.
Sintió la mirada de alguien.
— Hey, pero si es una dama muy linda...—uno de ellos dijo.
— ¡Bien, bien! ¿La quieren por hoy? No parece estar muy consciente.—siguió otra.
Kagome se sintió despabilar. Uno de ellos agarró su brazo y el otro los siguió desde atrás. No intentó liberarse, por qué si no la forzarían más.
— ¿Y bien, pequeña? ¿Qué haces por aquí a estas horas?—la voz del primero, otra vez.
Un sonrojo apareció en las mejillas de la azabache. Falso.
— Me escapé.—respondió un poco "sensual" al hombre.
Él sonrió.
— Que muchachita más mala...
Kagome rió con fingida inocencia.
Soten veía desde lejos a Kagome. Y desde el primer momento en que ella no se resistió, sabría que no terminaría bien. Para nadie. Mejor será mantener la distancia, no me gustan las peleas.
— Kaito,.. ¿Me haces un favor?—Soten pidió— Hay que orillarnos un poco. No quiero terminal mal.
Kaito obedeció aunque sin comprender. Además de que Soten parecía un poco más consciente.
¿Qué diablos iba a pasar?
Kagome sonrió juguetona al primer el hombre, mientras sintió como la mano del segundo se colaba por su cintura. A estás alturas, sentía que el alcohol se drenaba de su sistema. Aunque se veía que seguía ebria caminando tan poco erguida.
— ¿Quieres venir con nosotros?—el segundo propuso— Mañana tendrás el día regalo si vienes.
¿Estaban intentando seducirla? ¿A Kagome Higurashi? Qué mala elección. Kagome asintió leve, y los dos hombres la dirigieron a la puerta, recorriéndole con la mirada.
-.-.-.-.-.-
Sesshomaru corría rápido. Sinceramente comenzaba a comprender un poco el por qué se sentía tan enojado y preocupado. 'Estaba celoso' Por que Kagome estaba en quién sabe donde, con quién sabe quién, y él ni siquiera podía alcanzar ese lugar. ¡Además, esa inconsciente azabache era su dulcesita de siempre! ¡¿Cómo podía dejarla cuando sabía que habían MUCHOS tras de ella?! Y por muchos, es decir, muchos... Cualquiera que pudiera verla bien, pues... La quería llevar.
Qué estupidez.
Y eso que él solo había decidido que siempre se guardaría sus sentimientos por Kagome.
¡Oh dios, y agradeciendo a cualquier divinidad que ayudó! Ahí estaba.
El temido Agujero Negro. El más horrible lugar, donde quieres que alguien que aprecias esté.
Bankotsu fue el primero en acercarse a la puerta, Shippo con Sesshomaru tras de él. Y dentro se sentía un gran alboroto. ¿Qué mierda...
-.-.-.-.-.-
Kagome golpeó con un duro puñetazo en la cara al primero de los hombres que había conseguido casi llenar hasta su pierna rozándola, con torpeza debido a su ebriedad, pero lo suficiente para botarlo contra una mesa. El segundo se puso en guardia al ver caer a su amigo duro contra el suelo con una marca en la mejilla y el ojo que estaba seguro no desaparecería en días. La azabache se acercó sin los puños en altos hasta el segundo, le sonrió casi con sadismo Muy totalmente impropio de ella aunque seguía tambaleándose torpemente, y antes de que pudiera golpearlo... Tras de ellos comenzó una guerra.
De Kaito una copa de vodka voló a una cabeza distante, la cual falló su tiro a otro idiota que iba pasando por ahí. Las copas de Koga que buscaba a Kagome se estrellaron en el trasero y espalda del segundo hombre. Y así comenzó.
Jakotsu era el más animado tirando botellas a todo aquel quería acercarse a él, junto a los dos mujeres que le ayudaban a alejar a medio mundo de pervertidos busca sexo, aunque a leguas se notaba que también eran busca sexo. Soten se limitó a esconderse, por que ni podía levantar un vaso con lo inconsciente que estaba. O más bien dicho, por lo ebria que estaba,
— ¡D-da gue-guera mal-maldito zorro!—una voz se escuchó.
Otras voces gruñeron y los sonidos de botellas rompiéndose apareció por todos lados.
Kagome cayó al suelo riendo incontrolable. Casi se podía decir 'A esta chica ya no le queda tornillo, ¡che!, ¡qué alguien controle a la loca!'. Koga se acercó a ella, dándose cuenta de que seguía tan ebria como la había dejado, pero al parecer aun tenía la fuerza suficiente como para matar a ese primero que lanzó de un puñetazo.
— ¡Hey, hey, calma, calma, chica!—Koga intentó.
Kagome continuaba riendo. ¿Tiene esto solución?
-.-.-.-.-.-
Abrieron las puertas.
A la entrada, una Kagome apoyada al pecho de algún chico mientras se reía sin control alguno. Una Soten paseándose entre las botellas que eran lanzadas, los borrachos y otros idiotas, pero a salvo. Y Jakotsu, más atrás, muy bien animado lanzando las botellas del bar que se hallaba al fondo de lugar, casi como si se tratará de disparar agua, cada una lanzada con más precisión a alguna parte baja del primer 'loco ebrio' que se le cruzó.
Esto no era peligroso por que te llevan a algún lugar aquí. ¡Esto parecía peligroso por guerra de licor, joder!
Sesshomaru casi pareció un gigante con ganas de pisotear cuando se acercó a Kagome. Lanzó una mirada a Koga y lo golpeó. Kaito casi salió de la nada para salvar el pellejo al castaño.
— ¡Oye, oye, albino! Tú amiga fue quién andaba con mi amigo, así que cálmate un poquito ¿Estamos?—sopló mientras recogía a Koga, llevándose el cuerpo aun con la mirada fría de Sesshomaru. Lo ignoró.
Kagome se arrastró lo más que podía por el suelo para alejarse de Sesshomaru. No lo quería cerca.
— ¡Kagome, detente!
Siguió alejándose más.
-.-.-.-
Bankotsu caminó casi con tranquilidad hasta el fondo, sin necesidad de esquivar las botellas o a los borrachos. Pasó al mostrador del bar y se acercó a Jakotsu.
No hizo falta ninguna palabra.
De pronto, Jakotsu no tenía más botellas y lo único que veía era el pecho de Bankotsu, quién lo abrazaba fuerte. ¿Estoy soñando? Él no podía creer que ahora estaba con Bankotsu.
-.-.-.-
Shippo gritaba, desesperado, lo mismo; Aquel nombre; Soten.
— ¡ENTIÉNDEME, POR FAVOR! NO TE TRAICIONÉ, SOTEN, ERES LA ÚNICA.
Soten sintió la repentina necesidad de encarar a Shippo. Lo hizo. De mala gana.
— Déjame en paz.—ella pidió.
— No lo haré. Por algo te amo.
— ¿Y qué fue..
— Kohaku. Ella solo me pidió el favor y yo la alejé. Vamos, Soten, por algo estoy aquí cuando lo único que quiero hacer es dormir.
La morena rió antes de que se dio cuenta de que sus labios habían pegado con los de Shippo.
-.-.-.-
Alcanzó el pie de Kagome que se arrastraba y lo jaló hacía él. Ella tuvo que darle lac cara, obligada.
— Aléjate.—la voz de Kagome ordenó.
— No.
— ¡Qué te alejes!
— No lo haré.
— ¡Veté con tú novia, aléjate!
Sesshomaru solo se rió.
— Tonta.
— Apártate.
— No—Sesshomaru sonrió alegre— Me dijiste que me fuera con mi novia ¿no?, estoy con ella.
Kagome levantó la vista a él, quién le sonreía con una nada habitual sonrisa. ¿Cómo era posible...? No lo pensó.
— Pe-pero y-yo...—la azabache dudó.
— Deja de comportarte como tonta, si creíste que era Kagura, pues te puedo decir que la mitad de los hombres de aquí que ni conoces ya se acostaron con ella ¿Crees que me interesa? Ajá, pues no. Creo habértelo dicho. Ahora deja de idioteces y vayámonos de aquí antes de que alguien intente violarte.
— Y-yo..
— Deja de contradecirme, mujer.—ordenó Sesshomaru— O te castigaré en mi cama.
Kagome esta vez si se ruborizó totalmente.
Y no era para menos. Por qué Sesshomaru si la castigo. Como tres veces la misma noche. Y cumplió lo que dijo. En su cama. Y nada de sadismo, más que lo pasional y haber tenido una primera, segunda y tercera vez. ¿Dónde quedó la depresión? Kagome fue anunciada al otro día como novia oficial del sexy Sesshomaru y creo que lo único que tuvo que afrontar después de eso; fueron las miradas asesinadas de las demás al saberse enteradas.
Lo mismo pasó con Shippo y Soten, que durmieron muy cómodamente en la habitación de Soten que a falta de Kagome, quedó sola. Pudiendo hacer de las suyas.
¿Y qué paso con Bankotsu y Jakotsu? Son hombres, ya sabes. El espectáculo fue una cosa, y que Bankotsu allá decidido que Jakotsu tendría que cumplir una tarea especial cada noche; fue otra.
¡Borrachera por dios! Resultó tan bien como no empezó.
Y no eran tan 'Damiselas ebrias en peligro' eran más, "Damiselas ebrias" por qué de ahí a lo que estaban haciendo, al parecer no necesitaban ni por si acaso, aun guardaespaldas.
No a todos les resulta tan mal ir a embriagarse durante la noche. Mucho más cuando están ellos para el rescate de la hermosa dama ¿no?
Nada resultaba tan bien como con ellos.
¿No es así?
FIN.
¡Gracias por todo!
- Shinza.
