Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
Advertencias: AU y contiene OoC
SIETE HISTORIAS, SIETE PECADOS.
Capítulo 1.- Reunión.
Afuera hacía un día estupendo, el cielo azul estaba adornado con las nubes blancas, el clima era templado, por lo que se podría disfrutar de un buen paseo en el jardín.
Pero todos despreciaron la vista del inmenso jardín, con varios altos y frondosos árboles, bancas blancas de cemento y jardineras llenas de flores multicolores.
La gente estaba congregada dentro de un gran salón de paredes blancas y piso de azulejos que asemejaban un tablero de ajedrez.
Había alrededor de veinte personas ahí dentro, algunas en pareja platicando, otras solas recargadas de la pared, otras más alrededor de una mesa rectangular que contenía una gran variedad de comida, la cual estaba sobre varias bandejas de plástico, por ser un material menos peligroso que el metal.
Las personas en lugar de copas de un fino licor, tenían vasos de plástico llenos de refresco de sabor.
Una muchacha de estatura media, morena, de cabello morado y ojos dorados, estaba parada frente a la mesa, exactamente frente a la bandeja de postres. Tomó un vaso de gelatina de agua y lo colocó sobre un plato de unicel rectangular.
Miró hacia un pedazo de pastel decidiendo si tomarlo o no.
—Yoruichi. —escuchó aquella voz, que la dañaba, detrás suyo. No se movió y la ignoró. —¿Cuándo me perdonarás? , ya te dije que lo sentía.
—Y creo que ya te dije que no quería hablar más contigo Byakuya. —respondió ella sin voltearse. Tomando dos pedazos de pastel, los necesitaba para olvidarse del dolor que le provocaba él. —ya no me interesas. —dijo tratando de aparentar desdén, porque en realidad lo seguía amando.
El hombre de cabello negro y ojos grises se dio la media vuelta. Estaba preocupado por las palabras de Yoruichi.
¿Cómo podría no interesarle?, sí él no era cualquier persona, era Byakuya Kuchiki. Ella no podía dejar de amarlo ¿O sí? ¿Quizá era porque tuviera algo en el rostro?
Enseguida Byakuya se acercó a una de las puertas del salón, como eran de vidrio pudo ver su reflejo. Se sintió aliviado al ver que su cara estaba perfecta como siempre. Después sus pensamientos regresaron a Yoruichi, tenía que hacer algo por reconquistarla, porque él la amaba y no podía estar sin ella.
Una mujer de cabello rubio y ojos azules se acercó por detrás a Byakuya, mientras seguía parado frente a su reflejo, y lo abrazó.
—Byakuya, vamos a un lugar en el que podamos estar solos. —pidió la mujer en su oído en tono sensual. —Compláceme ¿sí? —dijo mientras acariciaba el pecho del hombre con deseo.
Él se soltó bruscamente de su agarre y se giró para encararla.
—Alguien como yo sólo merece lo mejor. —respondió con arrogancia. —Y esa no eres tú Rangiku. —dicho esto se dio la media vuelta y alejó de ella.
La mujer rubia se mordió los labios por la frustración. Después vio a un chico alto de cabello castaño sentado en un rincón comiendo. Caminó hacia él, decidida a hacer que ese chico saciara sus deseos carnales.
Ya tenía varios días en abstinencia sexual y le urgía terminar esa mala racha.
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Mientras tanto una chica de cabello negro y ojos violeta terminaba de tomar su vaso de refresco, buscó a su hermano en el salón y al no hallarlo decidió buscarlo en el jardín.
Comenzó a caminar y unos pasos después, un hombre vestido todo de blanco chocó accidentalmente con ella.
—Lo siento. —se disculpó el hombre moreno alto.
—¡Fíjate idiota! —contestó ella enojada. —me pudiste haber hecho daño.
—Fue mi error señorita Rukia, no volverá a pasar. —se disculpó nuevamente el hombre con tono tranquilo.
Rukia respiró hondo.
—Descuida Chad. —respondió con una ligera sonrisa. El chico se alejó de ella.
Ella vio como el muchacho moreno caminó hasta una chica rubia que se estaba comiendo a besos a un chico de cabello castaño y la separó de él, quien se veía aterrado.
Rukia se giró hacia la puerta que daba al jardín y sonrió al ver a su hermano afuera observando unos árboles, sentado en una banca.
En el camino hacia la puerta vio a un chico de cabello naranja sentado en una silla y con sus pies sobre otra.
—Oye, afuera hace un buen día, deberías de salir en vez de estar aplastado ahí. —comentó la chica.
—No me interesa, prefiero estar aquí sin hacer nada. —comentó el chico desganado.
—No sé ni porque me molesto en hablarte cabeza de zanahoria. —dijo enfadada. El respirar hondo no le había funcionado con él.
El chico volteó hacia otro lado, no tenía ganas ni de responderle. Quería seguir durmiendo en su cuarto, pero el fastidioso dueño del lugar lo obligó a bajar.
Rukia siguió de largo antes de concretar la idea que tenía de golpearlo.
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Una chica de largos cabellos naranja y horquillas en forma de flor, miraba con enojo la escena de Rukia y el chico de cabello naranja.
—¿Por qué tenía que venir ella a aquí? —se preguntó enojada la muchacha, mientras estrujaba en su mano derecha un capacillo rojo. —¿Por qué ella puede hablar con Ichigo y no yo? —se volvió a preguntar.
Rukia siempre obtenía todo lo mejor, siempre se quedaba con las cosas que ella quería, pero esta vez tenía que hacer algo para alejar a Ichigo de Rukia, no le dejaría quedarse con él.
—Disculpa ¿te vas a quedar con eso? —la interrumpió un chico de cabello negro y anteojos.
—¿Eh? —le preguntó confundida.
—Con el capacillo. —dijo señalando el pedazo de papel rojo, lo único que le quedaba del pan que se había comido.
—No. —le respondió. — ¿lo quieres? —le preguntó con una sonrisa al ver que el chico se le quedó mirando fijamente y con deseo.
—Sí. —respondió con alegría. —Es que me gusta coleccionarlos. —comentó.
La chica asintió extrañada porque coleccionara esas cosas.
—Soy Uryu Ishida. —dijo extendiendo su mano. —creo que seremos compañeros.
—Soy Orihime Inoue. —respondió ella estrechando su mano. —Eso parece, así que llevémonos bien. —Sonrió.
Después Uryu se fue a hablar con una mujer que tenía otro capacillo en la mano, se lo pediría, necesitaba otro para su colección, entre más grande fuera mejor.
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En una oficina de aquel edifico un hombre rubio miraba unas pantallas de televisión parado junto a una mujer de cabello corto negro azulado, con dos mechones trenzados a la altura de la espalda.
—¿Yoruichi estará bien? —preguntó la mujer viendo en la televisión a la mujer de cabello morado, sentada en una esquina comiendo una mantecada.
—Sí, apenas lleva unos días aquí, pero pronto se recuperará. —respondió el rubio.
La muchacha asintió, deseando de corazón que las palabras del rubio se hicieran realidad.
La mujer se despidió y después salió de la oficina. Caminó por un largo pasillo hasta llegar a las escaleras y bajó al primer piso. De ahí caminó hasta la salida, donde un hombre moreno de lentes le abrió la puerta de madera.
Ella salió al jardín delantero y la puerta de madera se cerró.
Se giró y suspiró al leer el letrero colocado a un costado de la puerta y en letras doradas.
Clínica de salud Mental Urahara, fundada en 1954
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Urahara Kisuke, dueño actual y médico de la clínica, estaba sentado tras su escritorio con varios expedientes en la mano. Frente a él estaba una mujer de cabello negro largo y trenzado al frente.
—¿Ya formaste los grupos de terapia Kisuke? —el medico asintió con una sonrisa. —Seguramente escogiste a los recién internados. —comentó la doctora.
—Así es Unohana, no puedes culparme por interesarme en ellos. —comentó Kisuke con una sonrisa. —Ichigo, Rukia, Orihime, Uryu, Rangiku, Yoruichi y Byakuya. —los nombró mientras pasaba sus expedientes. —Siete personas, siete historias, siete pecados.
Los siete pecados es un tema muy recurrente en varios fandoms, al menos en español hay aproximadamente 121 historias, por eso me llamó la atención escribir sobre ellos. Pero me esforzaré para intentar darle mi toque y tratar de hacer una buena historia.
Espero les haya gustado este capítulo y me lo dejen saber en sus comentarios, y si no les gustó también.
Saludos.
