2. Su gran problema
-Bien, por una mayoria de votos entre profesores y alumnado candidato se ha decidido que el primer delegado del curso de 2º para este nuevo año escolar sea... el alumno nº 4681... ¿Puede ponerse en pie, por favor?
-Si –dijo una voz que provenía desde justo a su lado.
Lya alzo la vista hacia su derecha para encontrarse con la sutil y esbelta figura de un joven de facciones no muy marcadas, lo que le daba aun aspecto de niño, ojos aguamarina y cabello plateado.
Cuando salieron de la reunión pudo ver a un chico de pelo castaño y puntiagudo acercarse a él.
-¡Eh, Riku! ¿Qué, te ha tocado o no?- dijo este
Riku. Así se llamaba su escollo hacia el camino de ser la nº1.
En cuanto llegó a casa empollo como una loca toda la tarde. Tenía que buscar una forma de superarlo, como fuese.
Shinji, que era como se llamaba su hermano pequeño, ya se había puesto al corriente de la situación.
-Pero haber... ¿Qué tiene de malo no ser la mejor? No sabes lo que daríamos algunos por al menos conseguir un 9º puesto en la lista de notas. –dijo desde la puerta
-¿Y ser una segundona? Jajajajajaja... ¡me parto y me troncho! –dijo sin levantar la vista del escritorio.
-Bah, haz lo que quieras –dijo mientras se iba
Durante el resto de la semana el joven siguió demostrando que era inconfundiblemente el más popular de todo el curso. Además de inteligente era simpático, abierto, gracioso, deportista, de buen físico y lo peor de todo... no eran tan solo apariencias como ella.
En la clase de lengua la profesora le pidió que leyera una poesía del libro de texto y que explicara lo que el escritor quería expresar. Y este lo hizo, diciéndolo de una forma tan correcta que dejo a todos literalmente flipando.
En la clase de educacion fisica las chicas jugaban al volleyball y los chicos hacían carreras. Una de las chicas que era bastante patosa no sabia hacer un saque sin que se desviara. Lya, con una gentil sonrisa en el rostro, le explico como hacerlo correctamente. En ese mismo momento, una chica pasó corriendo al lado de las chicas.
-¡Venid, que le va a tocar el turno a Riku! –les comunico
Todas las chicas fueron corriendo a la pista de fuera, ya que las redes estaban en una especie de gimnasio con un una pared de vidrio para que así el profesor pudiera vigilar las dos pistas. La chica a la que estaba enseñando dejo caer el balón al suelo delante de los pies de Lya para acompañar a las demás chicas.
¡Mierda! pensó mientras le pegaba una patada al balón que, desgraciadamente, rebotó contra la pared y la golpeo en la cara.
Otra noche mas la paso en vela estudiando y, por si fuera poco, salió temprano de casa para llegar antes y aprovechar el tiempo para, una vez mas, estudiar.
Abrió la puerta del aula y comprobó que, desafortunadamente para ella, la clase estaba casi vacía. Y digo casi porque, aparte de ella, solo había otra persona.
-Ah, hola, buenos días. –dijo el joven de pelo plateado, sonriendo.
-Hola –respondió con una falsa sonrisa
Maldición, justo con quien no quería toparme. Bueno, no le dejare a este niñato borrar la sonrisa de esta cara bonita pensó
-¿Qué haces aquí tan temprano? –le pregunto mientras la joven tomaba asiento en su pupitre que, desgraciadamente, estaba detrás del suyo
-¿Yo? Pues he venido antes para estudiar. ¿Y tu? –preguntó con una sonrisa
-Pues esto... –dijo llevándose la mano detrás de la cabeza- Es que ayer me quedé hasta tarde viendo una película y para no levantarme tarde puse el despertador... pero lo puse una hora antes y no me he dado cuenta hasta que he llegado aquí. –dijo un poco azorado- ¿Qué despiste, no? –añadió con una amplia sonrisa
-Pues la verdad es que sí.
El joven volvió a llevarse la mano detrás de la cabeza sonrojándose a la vez que reía.
Pero será idiota este tío. Esta dulce compañera que tienes delante será la chica que te aplaste cuando menos te lo esperes se dijo a si misma, riéndose por dentro.
-¿y... qué película era? –dijo ladeando la cabeza
-El caso es que... ahora mismo no se me viene el nombre a la cabeza. Era terror, sobre una mujer que queda atrapada en un manicómio. Si quieres te la podría prestar.
El timbre sonó y empezaron a entrar los alumnos y, un poco después, el profesor.
El día transcurrió sin ninguna anomalía, simplemente un día más. Llegó a casa, almorzó, se paso la tarde estudiando, cenó, se duchó y se acostó.
A la mañana siguiente se levanto tarde. Había dormido con unos pijamas que hacia tiempo que no veía y que había encontrado debajo del colchón y que, por muy ridículos que pareciesen, eran muy cómodos ya que eran de algodón. Estaban compuestos por unos pantalones cortos y una camisa de tirantas, hasta ahí normales... exceptuando que tuvieran estampados camiones y coches con caritas sonrientes.
Bajó abajo y entró en la cocina. Por fin sábado pensó mientras le echaba leche a los cereales.
Después del almuerzo se echó una siesta, ya que fuera estaba lloviendo. Shinji aprovechó para echar mano a unos rotuladores y pintarrajearle la cara.
Un rato después su madre la despertó.
-Lya, yo y tu padre vamos a salir un rato. Vigila de tu hermano –hizo una pausa intentando disimular la risa.- y si nos cambiamos y nos lavamos la cara como que mejor.
Lya no hizo mucho caso al comentario, aunque si sentía cierta intriga por lo de la cara. Ya se la había lavado esta mañana.
-Adiós. –se despidieron sus padres mientras salían por la puerta.
-Adiós –dijo Lya
-Adiós –se escucho desde arriba, donde estaba Shinji jugando a la play.
Apenas medio minuto después sonó el timbre. Lya miro el paragüero; los paraguas de sus padres aun seguían ahí.
-¡Shinji! Llévales los paraguas, anda. –gritó a su hermano
-¡No puedo! ¡Estoy en la batalla final! ¡Me faltan unos toquecitos para cargármelo! –se oyó una voz desde arriba
-¿Y no puedes ponerlo en pausa?
-Es que aunque lo ponga en pausa, el tiempo que llevo jugando sigue contándose, y estoy intentando batir un record de 20 horas de juego.
-¡Vale, vale, para de poner excusas que ya voy yo!
Se puso las zapatillas, cogió dos paraguas y se dirigió a la puerta. Abrió la puerta de golpe y alzo el brazo con los dos paraguas en la mano, intentando darle un susto su madre.
-¡Toma, y a ver si no nos...! –se cayo de golpe al escuchar algo caer al suelo.
Acababa de clavarle los paraguas en el estomago a un joven de pelo plateado que la miraba con los ojos teñidos con una mezcla de miedo, asombro y sorpresa.
La caja del Dvd, seguramente el que le había dicho que le prestaba, había caído, abriéndose y haciendo que el disco saliera de su interior y rodara por el suelo.
-Yo, esto... –hizo una pausa para tragar saliva- venía a traerte la película –dijo intentando mantener la compostura.
-Emm... –dijo agachándose para recoger la caja y el disco. –muchas gracias... ¡Adiós!- dijo cerrando la puerta y entrando dentro
¡Mierda! ¿Y ahora que hago? Bueno, tampoco estoy tan mal... pensó dirigiéndose al cuarto de baño para mirarse en el espejo
-¡¡¡Ahhhh!!! ¡¡Shinji!! –gritó al verse en el espejo
Que??? Que os ha parecido??? Mejor que el primer capitulo??? Esto ultimo se lo dedico a todos aquellos que hayáis tenido hace poco un momento traumaticamente embarazoso (y no embarazosamente traumático, que no es lo mismo) para que os animéis, que esto es normal, a mi seguro que me han pasado peores. Que hijo de su madre es el hermano, no? Me alegro de ser hija única. Bueno, a ver como se arregla esto de Riku y Lya, que la verdad es que la chica a pasado por un marronazo!!!
Hasta el próximo capitulo, fanfictioners!!!
