CAPÍTULO III
-No os ocurra moverse- repetía Leandro a cada segundo, como si de verdad hiciera falta.
El veneno del tigre se ocupó de dejar inmóviles en las cuatro víctimas. ¿Veneno? Lo sé, suena extraño, pero es verdad. Aquellos felinos tenían un veneno igual o incluso más mortal que el de las serpientes o insectos. La diferencia recae en que el veneno de serpientes e insectos, necesariamente deben tocar a la víctima para reaccionar, el de los tigres no, cosa aún más peligrosa. Este veneno no se encontraba en los colmillos, ni las garras, mucho menos en la piel del animal… estaba en sus ojos. Es tan poderoso que con sólo verlo tus extremidades se endurecen, comienzas a sudar a mares y tiemblas como si un pequeño terremoto habitara en tu interior… qué párrafo tan más aburrido… volvamos a la historia.
-Vamos a morir- chilló Mandy en voz baja.
-¿Y… y… y si le damos a Rodrigo y los demás corremos?- sugirió Héctor- Total… él no ayuda en nada.
-Tra… tra… tranquilos… no vamos… a… a morir… solamente estén calmados- aconsejó Rubí. Mientras, el tigre soltó un rugido que fue la palanca que activó de nuevo las piernas de nuestros personajes.
Sólo eso bastó para que salieran despavoridos. Como era de esperarse, el gatito no tardó un minuto en alcanzarles el paso.
Era la mejor idea que tenían: correr hasta que alguna de las dos partes se cansara… con mucha suerte y poniendo al revés todas las reglas de la naturaleza, sería el tigre el que se fatigara primero.
Es difícil contar la cantidad de vueltas que dieron a la casa, sin embargo, algo extraño ocurrió. Como dije, daban vueltas y vueltas, siempre por el mismo camino, y en una parte apareció un muro que ahora impedía el paso. Se detuvieron y giraron rápido para observar al felino, que ya había desaparecido.
Quedaron inmóviles hasta que el suelo bajo ellos comenzó a moverse, traspasando un agujero en el que antes estaba un muro. Apenas lo traspasaron, entraron a una habitación obscura, el piso se detuvo y el hueco en la pared se cerró. Acto seguido, las luces se encendieron, era la sala principal de la casa.
Ya no había rastro de la explosión del ordenador, ni del estallido de las bombillas, mucho menos de los electrodomésticos que se incendiaron. Estaba tal y como la habían encontrado el primer día que llegaron ahí. Incluso, los cinco ordenadores se encontraban en la mesa de centro, completos y, por supuesto, nada quemados.
Sólo había una cosa diferente. Una nota estaba pegada en la pantalla de plasma:
"¿Qué parte de TRABAJEN JUNTOS no entendieron? Los cinco deben cooperar. Más les vale que no se vuelva a repetir"
-Bien- dijo Rubí-. Creo que es muy claro. Hay que ponernos a trabajar… todos.
-Después de lo que pasó deberían estar de mi parte, y tratar de escapar- aseguró Rodrigo.
-¿Qué no entiendes?- reclamó Héctor- Mira lo que nos pasó. Casi morimos aplastados entre dos paredes, o convertidos en comida de tigre. Si te sigues negando lo siguiente será mucho peor.
-Es por eso que nos tenemos que ir.
-¡No hay salida!- Gritaron todos.
-Además- continuó Leandro-, lo más seguro es que colocaran cámaras en la casa. Nos deben de tener vigilados. Vale, nada te cuesta dejarlo por la paz y ayudarnos.
-¿Y cómo saben que terminando el dichoso final no nos arrojará al tigre? Ya no le serviríamos de nada.
-¿Y cómo sabes que no nos dice la verdad?- siguió Mandy- Si no hacemos nada con más razón seguirá haciéndonos la vida imposible. Por lo menos hay que intentarlo.
-¡No lo haré!
-¡¿Por qué no?!- preguntaron todos.
-¡Porque no quiero hacerlo… y punto!
-No seas egoísta, si no cooperas todos lo vamos a pagar- reclamó Héctor.
-¡No es mi problema!- les gritó antes de retirarse a su habitación dando un gran portazo.
-Es imposible hablar con ese tipo- recalcó Héctor.
-Vamos, chicos, ya lo convenceremos después- tranquilizó Rubí.
-Exacto- secundó el maestro… oigan… ¿No os tenéis hambre?
Cosa razonable después de todo un día sin comer. Fueron a la cocina y cada quién tomó lo que quiso.
Sobre el gran refrigerador se encontraba una caja de cereal azucarado, en su empaque relucía en grandes letras: "¡Descubra la sorpresa especial en el interior!"
-¡Oh! Un juguete- Leandro metió la mano en el empaque y sacó el pequeño muñeco de un tigre sonriente-… ¡Já! ¿Irónico, verdad?
Había sido demasiado embrollo en todo el día. Estaban cansados y decidieron irse cada quien a su habitación. Ya al día siguiente pensarían en algo.
Mandy se dio un baño, apagó las luces y se acomodó en la cama. Se detuvo a pensar que tan sólo había pasado un día. Tantas cosas de una noche a otra. El día anterior no había hecho más que despertar, comer, ver televisión, y sentarse a escribir y ver series policiacas. Y hoy, había estado a punto de ser comida. Recordó a su hermana, lo desconcertada que debía estar su familia, se moría por contar todo lo que le estaba pasando. Entonces, fue que se le vino a la mente Rodrigo. Nunca, en todo el tiempo que pasaba en Fanfiction, hubiera imaginado que uno de sus autores favoritos fuera una persona tan extraña. No se parecía en nada a aquel chico sensible con el que hablaba todos los días. Le parecía tan buena persona, que se preocupaba por los demás. "Doble cara", dijo para sus adentros. Fue entonces que recordó una parte olvidada hasta ese momento: él la había ayudado. Cuando corría para que las paredes no la aplastaran, ella había tropezado. Él la ayudó a levantarse y prácticamente la cargó hasta la ventana. Claro que con todo lo del tigre ni siquiera pudo darle las gracias. Decidió ya no pensar más en eso, se tapó hasta la cabeza y comenzó a quedarse dormida.
La despertó una ligera picazón en la pierna. Se agachó y junto a ella sintió una piel escamosa. Encendió la lámpara rápidamente y levantó las sábanas para encontrarse con la serpiente que fijamente la miraba.
Su mandíbula comenzó a tensarse, y tartamudeaba leves gemidos de susto. Su pecho no dejaba de saltar y fue entonces que trató sin éxito de pronunciar palabras de auxilio.
Movió ligeramente su pierna, y en un sólo movimiento, justo antes de que el reptil le saltara encima, lo cubrió con la sábana y salió corriendo de la cama y también de la habitación. Se recargó de la pared del pasillo y respiró agitadamente. Justamente en ese momento Leandro iba saliendo de su cuarto, con la misma rapidez que ella.
-… ¿Por qué hay un escorpión en mi baño?- preguntó el profesor, señalando la puerta de la habitación.
-Por la misma razón por la que hay una serpiente en mi cama.
-¡Aaaaaaaaaaa!- se escuchó muy cerca de ellos.
-Es Rubí- asumieron los dos, el grito era claramente de mujer.
Por el pasillo, entro corriendo el origen del grito: Rodrigo.
-¡Aaaaaaaaaaa!
-¿Eras tú?- dijo Mandy- ¿Qué pasa?
-E… e… en mi… mi cuarto… hay… hay… un… un…
-Lobo- trató de adivinar el maestro.
-No,… es… un… un…
-Tiburón- continuó Mandy.
-No, es un… un… ¡Un conejo!
-¿Qué?- preguntaron ambos.
-¡Había un maldito conejo encima de mi cama!
-¿Y? Es un conejo, son lindos.
-¿Lindos? ¡¿Lindos?! Claro que no son lindos. Con esos ojos rojos y… y esas orejas tan horrendas… es como un monstruo pequeño.
-Nosotros preocupados por una serpiente y un escorpión y tú…
-Miren la cosa tan bonita que encontré en la sala- dijo Rubí entrando en el corredor con un conejo en brazos.
-¡Aleja esa cosa de mí!- gritó Rodrigo poniéndose detrás de Mandy.
-¿Pero qué tiene? Es mucho mejor que el sapo que había en mi habitación- recalcó ella- ¿A todos nos pasó lo mismo?
-Bueno… no sabemos si a todos- dijo Leandro-, Héctor aún no ha salido corriendo.
-Mejor vamos a ver si está bien.
Caminaron hacia el cuarto de Héctor, tratando de poner al conejo lo más cerca posible de Rodrigo. Tocaron la puerta y el chico les indicó que pasaran. Estaba acostado en pijama viendo televisión.
-¿Pasa algo?- preguntó con el control remoto en la mano.
-Ah… nada importante. Pero… ¿no os ha ocurrido algo extraño?- preguntó Leandro- Ya sabes… algún bicho en la almohada o algo así.
-¿A mí? No, nada, ¿Por qué lo dicen?- En ese momento, una tarántula comenzó a subir por su cabeza.
-Ah… ah… Héctor… no te muevas- sugirió Mandy.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Solamente no te muevas… voy a buscar un frasco a la cocina.
Ella se fue, y los demás trataron de tranquilizarlo.
-Profe, ¿Qué pasa? No entiendo.
-Ahh… na… nada grave… vos sólo debéis quedarte quieto.
-Es que…- el arácnido comenzó a caminar hasta la cara de Héctor, al verla, éste sólo quedó inmóvil, sintiendo las patas del animal andando por sus mejillas. Su respiración comenzó a agitarse, y la frente le sudaba como nunca.
-Tranquilízate, cariño, todo va a estar bien- mencionó Rubí.
-S… s… sí… ya… ya lo sé… lo único que pasará es que voy a morir… ya lo tengo asimilado...- dijo Héctor.
Mientras, Mandy no encontraba un solo frasco en toda la cocina.
-Sí… lo admito… una vez compré las respuestas del examen de matemáticas… lo confieso… pero es que de verdad no tuve tiempo de estudiar- decía Héctor mientras la tarántula caminaba en su cabeza-. Y… y… sí… una vez patee a un perro… pero fue sin querer… lo confieso…
-¡Ya basta! No vas a morir, deja de confesarte- reclamó Rubí.
-¡Sí voy a morir! Si no es ahora será por el tigre pero nadie saldrá vivo de esta casa de locos.
-¡Les dije que debíamos irnos!- gritó Rodrigo.
-¡Tú cállate!- exigieron los demás.
Mandy llegó con el frasco, se acercó a él y comenzó a asechar a la tarántula.
-Quítala, quítala, quítala, quítala, quítala…- rogaba Héctor.
-Tranquilo… tranquilo.
Mientras Mandy ponía el frasco junto a la araña, el profesor la empujó con el control remoto de la televisión. Enseguida le pusieron la tapa.
-Listo- dijo ella.
Héctor abrió los ojos, y vio a la tarántula en el frasco. Cayó casi desmayado sobre la almohada.
-Qué día- suspiraron todos.
-Bien- continuó Mandy-. Como en las demás habitaciones hay sapos, escorpiones, y serpientes… supongo que nos tendremos que quedar aquí.
-Ustedes sí… yo no- dijo Rodrigo-, ya que Rubí se encargó de traer al conejo, yo me iré a mi habitación. Buenas noches.
Se dio media vuelta y jaló la perilla. No funcionó, la puerta seguía cerrada. Lo intentó otra vez. Nada. La cerradura estaba atorada.
-Buenas noches, Rubí- se despidió Mandy.
-Buenas noches- respondió ella. Ambas se acomodaron a sus anchas en la cama.
-Buenas noches, chicos- dijeron ambas a los tres hombres amontonados sobre unas cuantas sábanas en el suelo.
-Buenas noches- contestaron a la mala.
-¡Muévete, Héctor!- pidió Rodrigo.
-¡Pues tú deja de jalar las sábanas!- contestó.
-Niños, ya. Si vosotros no os tenéis sueño, yo sí- se quejó Leandro apretado entre los dos muchachos.
-Dígaselo a éste que no deja de destaparme- gruñó Héctor.
-Pues párate por otra cobija- contestó Rodrigo.
-Párate tú.
-Yo no me estoy quejando.
-Claro, si yo tuviera toda la cobija tampoco me quejaría.
-Mira ya me tienes harto…
-Chicas- dijo Leandro a Rubí y Mandy, mientras los otros dos continuaban con su discusión-, podréis explicarme de nuevo por qué vosotras estáis en la cama y yo entre estos dos.
-Porque así son las reglas- contestó Mandy-. Ustedes matan bichos, van a ver cuando hay ruidos raros, levantan cosas pesadas, y se quedan en el suelo cuando sólo hay una cama.
-Oh, cierto. Oigan, ¿Y si en el fic que tenemos que hacer, encerramos a Ranma y Akane en algún lugar? Que se empiecen a pelear como este par de tontos de capirote.
-Me parece bien- dijo Rubí-. Lo malo es que aún no tenemos el tema principal.
-Eso ya lo veremos mañana. Hay que dormir- concluyó el maestro-. Buenas noches- se tapó tanto como los dos junto a él lo dejaron, pues movían la sábana de un lado a otro.
-Buenas noches- dijo Mandy-… oiga, sensei y si…
-Zzzgrdsfzzzzsrzzz- interrumpió balbuceando. Ya estaba profundamente dormido.
-Olvídelo.
Entre gritos y reclamos, a todos los venció el sueño.
Mandy despertó sin mayor contratiempo. Esta vez, no había luz que lastimara sus ojos. Incluso, dudó haberlos abierto. Parpadeó y parpadeó esperando, sin éxito, a que algún color que no fuera negro apareciera en algún lugar. "Qué raro", pensó.
-Rubí…- llamó moviendo al cuerpo que se encontraba junto a ella-… Rubí… enciende la luz por favor.
-Zzzrrdetdtdzzzjkljzzzzzz- recibió como respuesta. Definitivamente, no era Rubí.
-… ¿S… sensei?- preguntó extrañada.
-Zzzzzzzzzkjhzkjhlzzzzzzzzzzzz- escuchó de nuevo.
"Seguro se hartó de esos dos y se subió a mitad de la noche", pensó sin darle importancia. Se dio la vuelta y comenzó a mover al ser que estaba del otro lado.
-Rubí… Rubí, despierta.
-Miam, miam, miam… no soy Rubí- contestó.
-¿Héctor?
-¿Mandy? ¿Qué haces en el suelo?
-No estoy en…- tocó debajo de ella y entonces se percató de que, efectivamente, estaba acostada en el piso-… sí lo estoy…
Encontró una explicación razonable: seguramente se cayó. Eso explicaría que estuviera junto a Héctor y Leandro.
-¿Oigan por qué está tan obscuro?- preguntó una voz, Rubí.
-No lo sé, mejor enciende la luz.
-Sí, espera.
Por más que buscó en la pared, nunca encontró el apagador.
-No… no lo encuentro… y… ¿Por qué estamos en el suelo? ¿Dónde quedó la cama?
-¿Podrían callarse? Quiero dormir- habló la inconfundible voz de Rodrigo en la obscuridad.
-No es tiempo de dormir- contestó Mandy-, aquí está pasando algo extraño.
-¿Y te sorprende?- respondió él con sarcasmo.
- Zzklzzzzzz… ¿Qué tienen, niños?- preguntó el profesor entre bostezos.
-Es que no entendemos nada… la cama desapareció y las luces…
Una risa en la obscuridad los interrumpió. En una de las paredes apareció una pantalla, en ella, se transmitió un hombre de traje diferente al de costumbre.
-Jajaja… buenos días, muchachos… ¿A que no adivinan por qué están aquí?
-Hay no… ¿Ahora qué quiere el loco del traje?- preguntó Rodrigo.
-Y ahora ni siquiera aparece. Sino que manda a sus asistentes- dijo Mandy.
-¿Asistente yo?- se indignó el hombre- ¿Y de ese tipo? Jamás… yo no trabajo para él… los traje aquí por mi cuenta.
-Esto no puede ser enserio- contestaron.
-Jajaja… - continuó el hombre- Díganme, chicos… ¿Qué se siente que los secuestren de su secuestro?
Holaaaaaa=) ¿A que no se esperaban eso? jajaja. Bien, como dije antes, el chiste de esta historia es hacerla lo más loca posible... por lo que pensé que qué hay más loco que te secuestren cuando estás secuestrado... ¿Les gustó?
Tengo que informarles sobre una tragedia: el cargador de mi computadora... ha muerto (se escucha grito de terror al fondo).
Lo sé, lo sé, es triste, pero es verdad. Por suerte terminé este cap antes de que se apagara la máquina... pero no creo poder actualizar hasta que me compren otro cargador... lo siento.
Espero, como dije antes, no acabar con su paciencia.
Muchas gracias por seguir leyendo y también a los que comentaron:
Querida ElisaAckles: Ok, entiendo. Gracias y suerte =)
Querido Rondero001: Hey... ¿Cómo que cuando te bañas? Soy espía no pervertida. Jejeje Que bien que te siga gustando la historia. Por cierto, estoy poniendo las notas desde un ciber por lo de mi cargador... así que mi respuesta a comentario será corta... lo siento. Espero que te esté gustando como va y lo que le puse a tu personaje de la tarántula. Creo que todos reaccionaríamos así si tuviéramos una tarántula en la cabeza.
Saludos =)
Querida akane,yangtz: De Monterrey?! y sigues viva? jejeje, perdón, es broma, es broma, jejeje. Yo soy de Xalapa, Veracruz... no creas que es muy seguro por acá eh... en todos lados está igual. Qué bien que te siga gustando el fic y ojalá que este cap sea de tu agrado.
Saludos, bye.
Estimado leandro-sensei: Qué bien que le gustará la caracterización de su hijo, jejeje, y lo que puse de usted. Por mi parte no hay problema de que el párrafo que hice lo convierta en fic... es más, sería un honor. Por cierto... no creo que mis perros, por muy feroces que sean, se enfrenten a un tigre... son los únicos perros Ranma que conozco... le tienen pavor a los gatos... es enserio.
Ojalá le siga gustando el fic... (lo sé, es una respuesta muy corta para las que acostumbro... pero es por lo de mi cargador, tengo que contestar desde una renta de computadoras... no tengo mucho tiempo).
Saludos
Querida minefine7: Sí, creo que todos conocen ese opening de Dragon Ball... en lo personal es el que más me gusta. Qué bien que le siga gustando el fanfic, ojalá que este capítulo haya sido de su agrado.
Saludos
Querido LuyyiAVG: Na! no te preocupes de comentar poco expresivo... qué bien que te esté gustando el fic, espero que no hayas encontrado aburrido este capítulo. Bien, ando a las carreras, ya me tengo que ir, jejeje.
Saludos.
Muy bien... gracias por seguir el fanfic y les ruego paciencia... todo es culpa de mi cargador...
Porfa sigan comentando y díganme qué les gustó y qué no...
Bye
Atte. Akyfin02
