¿Escritores de Fanfiction secuestrados?

CAPÍTULO VI

-¿Qué crees que les estén haciendo a los chicos?- preguntó Mandy relajada, tomando el sol en una silla plegable junto a la piscina.
-Ni idea - respondió Rubí, sin darle mayor importancia, mientras bebía un vaso de limonada.

Ambas estaban disfrutando tranquilamente del momentáneo tiempo de relajación que les había brindado Hombre de Traje 1. Desde que los chicos habían sido convocados al piso de arriba, ellas se habían dedicado a descansar, intentando ignorar las extrañas series de golpes y gritos secos que llegaban a sus oídos. A pesar de estar tomando el sol y sentirse prácticamente de vacaciones, las dos continuaban dentro de la media esfera de vidrio que cubría la casa de playa- incluyendo patios, piscinas y la misma azotea- que impedía que los secuestrados huyeran de ahí. Por si fuera poco- y recordando que la casa misma se encontraba sobre un risco- el lindo minino que los "cuidaba" aguardaba echado afuera de la esfera, sólo esperando a que ellos intentaran escapar. Ya saben, los tigres comen mucho, y este siempre tenía espacio para un bocadillo más. Tan acostumbradas estaban ya las chicas a la presencia del gato que ni siquiera se daban cuenta cuando éste desaparecía de un momento a otro, y poco les importaba ya que era sólo cuestión de medio minuto para que el tigre volviera a aparecer en su posición usual como si nunca se hubiese ido.

Apartando lo anterior- el tigre, la esfera, el risco y el secuestro-, la vista que tenían en aquél lugar era de lo más hermosa. La playa lucía aún más bella que de costumbre aunque, claro, visto a la altura en la que nuestras secuestradas la observaban toda playa luce más hermosa de lo usual. Tranquilas, nuestras secuestradas veían el cielo cuando de la nada algo lo cubrió. Una figura humana caía desde la azotea de la casa y terminaba dentro de la piscina en menos de tres segundos. Las chicas, completamente empapadas por el agua salpicada, quedaron atónitas y se veían una a la otra con poco entendimiento.

Pasado un rato el sujeto salió a flote. Maldiciendo al aire, fue nadando poco a poco en la piscina hasta que logró llegar a la orilla.

-¡Ya no más! ¡Renuncio! ¡¿Me oyes, Jhon?! ¡Me largo!- exclamó el sujeto pisando el suelo azulejado de ese patio. Después, cojeando y tambaleándose, caminó lo más rápido que pudo por una de las salidas de aquél lugar hasta que se perdió de vista. Por un momento, tanto Rubí como Mandy estaban seguras que se trataba de Rodrigo, era idéntico y la manera de hablar era exactamente la misma, sin embargo, el hombre había dicho "¡¿Me oyes, John?!", refiriéndose por supuesto a "Hombre de traje 2", no podía ser Rodrigo.

Ambas entraron corriendo a la casa. Apenas iban cruzando la cocina cuando un ruido estruendoso se escuchó; acto seguido, el techo se desplomaba, dejando caer al verdadero Rodrigo justo sobre Mandy. Ésta, con ayuda de Rubí, se lo quitó de encima y con cuidado lo tumbaron en el suelo

A pesar de que el desplome de su cuerpo en plena cocina le había herido, una hinchazón en la cabeza del desmayado delataba un daño pre-caída. Lo habían golpeado directa e intencionalmente.

Mientras Rubí y Mandy trataban de cargarlo entre las dos para llevarlo a su habitación o cuando menos depositarlo en uno de los sillones de la estancia, por las escaleras bajaban a toda prisa dos sujetos, copias de Héctor y Leandro, gritando "¡Nos rendimos!" y salían corriendo por la puerta del frente. Tras de ellos, iban los verdaderos Héctor y Leandro, caminando sin la menor prisa.

"Han ganado" se escuchó por toda la casa.

-¡Ay, ni aguantan nada!- decía Héctor, refiriéndose a los sujetos que recién acababan de salir corriendo.
-Sí, qué cobardes- le respondía el profesor.
-¿Qué pasó?- preguntó Mandy.
-¿¡Hey!, por qué vienen tan enteros? ¿A ustedes no los golpearon?- siguió Rubí.
-Lo intentaron, pero somos tan ágiles que el mazo ni siquiera nos tocó- respondió Leandro creídamente.
-Sí, además ni siquiera dolían los golpes- continuó Héctor.
-Ajaaaaa - contestó Mandy, riéndose de la mentira de ambos, mientras iba por una bolsa de hielo al refrigerador y se la ponía en la cabeza a Rodrigo.
-Vaaaaale, no pasó exactamente así- confesó el profesor-. Las mujeres del mazo quisieron comenzar con Rodrigo y su gemelo y… bueno, después de que los persiguieron por toda la azotea con el mazo en la mano, de que mandaron a uno a la piscina y de que rompieron el piso con el otro, a los demás clones les dio miedo y salieron corriendo antes de que fuera nuestro turno.
-P… pero aunque no hubiera sido así sé que hubiéramos terminado mejor que él- señaló Héctor al muchacho inconsciente en el suelo, que ya estaba reaccionando con el roce del hielo en la cabeza.
-¡Ay!... ¡Duele, duele!... ¡Maldito Jack! ¡Ya no veo la hora de largarme de aquí!- musitó Rodrigo al despertar.
-Pronto, mi querido Rodrigo, pronto podrán irse- decía Jack, apareciendo en la pantalla de la estancia como de costumbre-. Todo depende de cómo se comporten. Felicidades, señores, ya vamos empatados. Veo que mis amenazas han funcionado, ya han entendido cuán importante es este concurso- los escritores prefirieron quedarse callados, si contestaban algo tal vez les iría peor-. Niñas, por favor síganme, ya es su turno de concursar- pidió Jack.
-¿A nosotras también nos darán con el mazo?- preguntó Mandy cruzándose de brazos.
-¡Pero por supuesto que no! ¿Por qué clase de monstruo me toman? Son unas lindas y delicadas jovencitas, les tocan trabajos mucho más sencillos que los de los hombres- decía Jack con una gran sonrisa de Grinch en la cara; lo único que le faltaba para completar el cuadro de personaje malévolo era que chocara los dedos cual Señor Bernz -. Rápido, vayan al segundo piso.

Exhalaron profundamente y, a pesar del temor, obedecieron la orden de manera rápida, bien sabían que fuera lo que fuera era mejor no hacerlo esperar, así terminaría lo más pronto posible.

Cuando llegaron al segundo piso, tuvieron que esquivar con cuidado el agujero por el que unos momentos antes su compañero co-secuestrado había caído, y no pudieron evitar pensar que, seguramente, en menos de dos horas ese agujero ya estaría reparado. Esa casa no era común. Sí, claro, ya lo habían notado desde hace un tiempo, pero cada día se topaban con una nueva cuestión que los ponía en la duda de si su estancia en esa casa era suerte o maldición. Allí pasaban cosas extrañas, se sentían vigilados, observados, y le achacaban la culpa de eso a las decenas de cámaras que seguramente Hombre de Traje 1 había puesto por toda la casa. Todos, los cinco secuestrados, siempre que se preguntaban y pensaban qué rayos era lo que pasaba en aquél lugar- porque, aunque no lo haya mencionado antes, siempre estaban pensando en eso- llegaban a la conclusión de que ese sujeto, Jack, debía tener cientos de hombres a su disposición; que arreglaran los desperfectos, limpiaran la casa, surtieran el refrigerador con comida y, de alguna manera, pasaran desapercibidos por todos, sin dejar la más mínima huella de su visita. Era eso, o un ser mágico con alma de sirviente habitaba allí, claro que esa opción es aún más absurda que la misma historia que estoy contando.

Regresando a nuestras dos pobres competidoras, estaban por entrar en una de las puertas del segundo piso, aquella que tenía pegado un cartel brillante que decía "Reto 3". Decir que sus ojos se abrieron cual platos al momento de ver el interior de la habitación sería poco. Permanecieron inmóviles en la entrada, observando a un par de chicas que parecían su reflejo, hasta que las obligaron a sentarse al otro extremo de la misma mesa en la que sus contrincantes estaban, cuyo letrero decía "Equipo 2". Los lugares de Mandy y Rubí, en cambio, decían "Equipo 1". Aparte de los clones, había otras dos personas en el lugar, parecían ser inspectores encargados de vigilar la validez del juego.

Encima de la mesa, estaban colocados múltiples platillos que a simple vista parecían normales: grandes cacerolas y contenedores con comidas que ellas jamás habían visto en su vida. De repente, sonó una bocina.

"Reto 3: el equipo que ingiera más comida en el menor tiempo, ganará"

-¡Claro!- dijo Mandy-, el reto lo sacaron del capítulo de Picollet, esto será fácil, sólo hay que comer rápido.

La chicharra sonó, y las cuatro chicas tomaron cada una un plato diferente, todas confiadas de que ganarían. En el momento en que Mandy probó la primera cucharada de su sopa, se dio cuenta de que el reto no sólo estaba basado en la competencia con Picollet… sino que también cada platillo era una copia de las comidas de Akane.

Los rostros de todas se tornaron moradas, luego verdes y por último azules.

-Esto es horrible- dijo la perfecta copia de Rubí, cuando al fin pudo tragar. Su compañera ni siquiera pudo contestarle.

Con el mayor esfuerzo todas seguían comiendo, hasta que la clon de Mandy- justo antes de terminar su plato- se levantó de la mesa y corrió directo al baño de la habitación a vomitar. Cuando salió sólo dijo "Me rindo" en voz baja y se fue del lugar. Sólo quedaban Mandy, Rubí, y la clon de Rubí, las dos primeras tenían una clara ventaja.

Siguieron comiendo. Mandy estaba a la cabeza, iba por el tercer platillo. Se tapaba la nariz, como su madre la había enseñado años atrás al tomar medicinas con horrible sabor, para que la comida no supiera a nada, y aunque le empezaba a doler el estómago trataba de aguantar lo más posible. Cuando la copia de Rubí empezaba con su tercer plato, Mandy sin querer se destapó uno de los agujeros de la nariz. Ya no pudo más. Repitió lo hecho por su clon unos momentos atrás y cuando salió del baño frotándose el estómago, vio a Rubí y a la copia de ésta comiendo más rápido de lo que nunca pensó ver. Y, lo más impresionante, ninguna de las dos dejaban de verse la una a la otra, ese juego ya era personal.

Ambas, tanto Rubí como su clon, acabaron con absolutamente todos los asquerosos platillos, pero aún no se sabía cuál de los dos equipos había ingerido más. Los dos inspectores se acercaron a la mesa, compararon notas, contaron los platos, y en un minuto ya tenían el resultado.

-Equipo 1… doce platos- Mandy y Rubí se miraron orgullosas-. Equipo 2… diez platos. Las ganadoras son el Equipo 1.

La Rubí copia salió resignada del cuarto, y cuando Mandy iba a felicitar a la Rubí original por la inminente victoria, ésta se levantó y corrió al baño, a hacer lo mismo que las anteriores. No podían pedir más, ya había tenido bastante resistencia.

Mientras tanto, Leandro, Héctor y Rodrigo se encontraban sentados en la sala principal. Los dos primeros jugaban el mismo videojuego con el que Mandy los había conocido, y el tercero los miraba mientras cada cinco o diez segundos les recordaba lo mucho que deseaba irse de ahí y se frotaba la cabeza con la bolsa de hielo.

-Mazos, ataques con sandías, tigres… ¿Qué es lo que sigue? ¿Lluvias de hamburguesas con papas? – se quejaba Rodrigo.
-No veo qué tendría de malo una lluvia de hamburguesas con papas- contestó el profesor, esta vez a punto de ganarle en el videojuego a su contrincante.
-Eso sería demasiado bueno- continuó Héctor.
-Exacto- siguió Leandro-. Con la suerte que vos tenés, yo, en vez de lluvia de hamburguesas, esperaría una competencia de atrapar conejos- ambos jugadores rieron, mientras la cara de Rodrigo se llenaba de preocupación.
-¿C… c… cómo?... ¡¿El tal Ranma atrapa conejos en el anime?!- preguntó asustado.
-Oh, sí, por supuesto. El capítulo de los conejos, es un clásico- mintió Héctor, guiñándole un ojo a Leandro.
-¡¿Q… QUÉ?!- gritó Rodrigo.
-Hey, niñas. ¿Qué tal vuestra competencia? ¿Habéis tenido que pelear contra un montón de chinitas de cabello púrpura?- saludó Leandro cuando vio bajar a Mandy y a Rubí por las escaleras.
-Ojalá- contestó Rubí aún sobándose la barriga-. Creo que una pelea con Shampoo hubiera sido menos dolorosa que lo que tuvimos que hacer.
-¿Por qué lo dices? ¿Qué les hicieron?- preguntó Héctor dejando el control de videojuego a un lado.
-Preferiría no recordarlo- comentó la chica sentándose en el sofá junto con Mandy.
-Me duele la cabeza- decía ésta, a quién tan sólo con recordar el sabor de esos platillos le regresaba el color verde a la cara.
-¿Y por lo menos ganaron?- preguntó Rodrigo acomodándose la bolsa de hielo en la cabeza. Nadie le respondió, por lo que repitió su pregunta-. ¡Hey! ¿Y por lo menos ganaron?- nuevamente, dejaron su comentario en el aire-. Ahh… oigan, chicas, hice una pregunta.
-Oh, disculpa- respondió Rubí-. Es que normalmente la que te contesta es Mandy. Ya sabes, ya se está haciendo tarde y aún no tienen su pelea vespertina, pensé que aprovecharía este momento para comenzarla.
-Muy graciosita- contestó Rodrigo con sarcasmo-. Mandy, no es que quiera pelear, pero tampoco tienes por qué ignorarme.
-... no te ignoro, inútil, sólo que no me dan ganas de contestar- dijo ésta masajeándose la cabeza-. No me siento bien, creo que iré a dormir.

Se levantó del sofá y, justo cuando pudo ponerse en pie, cayó desmayada al piso.

-¡Mandy!- gritó Rodrigo dejando la bolsa de hielo tirada en el sillón y colocándose de un salto al lado de la desmayada, al igual que sus demás compañeros co-secuestrados.

La zarandearon un poco y le dieron pequeños golpecitos en la cara. Nada. Seguía desmayada.

Entre todos la llevaron a su habitación, y cuando la depositaron en la cama vieron que en el buró de al lado se encontraban pequeños frascos de medicamentos junto con una pequeña nota.

-Pastillas para la infección estomacal. Ingiera una cada 8 horas- dijo Rubí, leyendo el papel-. Bueno, al menos se hacen responsables- mencionó preguntándose qué es lo que pudo haber llevado esa comida para causar tal reacción en su compañera.

Al mismo tiempo que el sol se escondía aquella tarde, Mandy pudo despertar de su siesta involuntaria. Apenas abrió los ojos y la cabeza comenzó a dolerle, sentía el estómago revuelto y unas grandes ganas de vomitar. En cuanto vio las medicinas en el buró junto a la cama se sirvió un vaso de agua y las tomó, dejando tanto el frasco como la nota con las instrucciones nuevamente en su sitio. Disponiéndose a levantarse, se giró hacia el otro lado de la cama, y quedó congelada al ver el cuerpo dormido en el sofá del fondo de la habitación. Mucho más al notar que se trataba de Rodrigo.

Estaba sentado, con la cabeza recargada hacia atrás en el bordo del sillón, y sosteniendo una computadora portátil en las manos y sobre las piernas. Se encontraba completamente dormido, tanto que ahora Mandy se preguntaba cómo es que no se había despertado antes por los ronquidos del chico.

Ella se levantó de la cama, caminó sigilosamente hasta Rodrigo y se paró frente a él. Quiso despertarlo, pero pensó que era rara la vez en que podía verlo con la boca cerrada y prefirió disfrutar de ese momento de tranquilidad limitándose a observar.

Tomó la computadora que Rodrigo tenía en las piernas y se sentó de vuelta en la cama. Se sorprendió mucho al ver que una de las pestañas abiertas en internet era un capítulo de Ranma 1/2, y más aún cuando vio el documento de Word que estaba minimizado en la barra.

-¿Rodrigo escribiendo?- se preguntó mientras comenzaba a leer:

"Y entonses Ranma salvo a Acane, y despues vieron que quien rompio la pared avia sido Champu y Hukio y Codachi y entonses ellas se pelearon por Ranma y lo persiguieron por toda la ciudad y…"

Mandy hacía lo posible por contener la risa, pero ésta salía incesantemente por su boca. Era una mezcla de diversión con algo de ternura lo que sentía; diversión por el curioso estilo literario del muchacho, y ternura, definitivamente, por la acción. Nunca se imaginó que Rodrigo fuera capaz de dar el brazo a torcer dándose una vuelta por la serie de Ranma ½, mucho menos que lo hiciera por intentar continuar con la historia y, aún más sorprendente, sin necesidad de que lo obligaran.

Mientras releía la escena escrita por su compañero, lo veía de reojo, y trataba de comprender qué clase de fuerza mágica habitaba en esa casa capaz de lograr aquél cambio de actitud en el muchacho.

Los ronquidos en la habitación cesaron de un momento a otro. Cuando Rodrigo despertó sentado en aquél sofá, lo primero que vio fue a la linda chica recostada en la cama, escribiendo en el computador que anteriormente ocupaba él. Involuntariamente, ambos habían intercambiado papeles: ella lo cuidaba mientras él dormía.

-¡Ah! ¡Medicina!- gritó Rodrigo dando un salto en el sillón y apuntando a Mandy con el dedo-. ¡Tienes que tomar tu medicina!
-A bonita hora despiertas, tarado. Hace horas que la tomé- contestó ella, sin dejar de escribir en el ordenador-. Creo que no eres muy bueno en eso de cuidar enfermos.
-Jm- se quejó cruzando los brazos-. Pues no me dejaron opción. Los escritorcitos esos huyeron del cuarto y me dejaron aquí, alguien tenía que encargarse de que no murieras por intoxicación por culpa de esa asquerosa comida.
-Pues veo que aprovechaste muy bien el tiempo libre, Rodrigo- dijo ella sonriéndole acusadoramente.
-¿A qué te refieres?
-Jajaja, nunca pensé decir esto pero… tienes la razón… escribes peor que como simpatizas con los demás, jajaja.
-¿De qué hab… Ahhh, ya. ¿Acaso crees que escribí ese parrafito con la intención de que se oyera bien?- preguntó Rodrigo haciendo que Mandy dejara de entender la situación.
-Pues… sí, ¿no?
-Por supuesto que no. Vamos, está bien que no sé escribir pero si lo intentara creo que resultaría mejor que eso…
-¿Entonces este archivo qué?
-Bueno, en un momento de locura se me ocurrió ver Ranma y medio y me llegó a la cabeza esa idea; no quería olvidarla, tal vez sirva. No me preocupé porque sonara bonito. Te lo repito: yo no escribo.
-… y al parecer tampoco lees. ¿"Entonses"? ¿"Avia"? ¿Es enserio, Rodrigo?- comentó Mandy enseñándole la cantidad de "horrores" de ortografía que había encontrado-. ¿Qué es lo que sigue? ¿Escribir "México" con "j"?
-En algunos países se escribe "México" con "j"…
-Ese no es el punto- le interrumpió ella-. Además no importa mucho, de todas formas ya lo reescribí.
-¿Reescribiste qué? ¿Mi idea?
-Sí. ¿Te molesta?
-No, pero pensé que habría que preguntarle a los demás antes.
-No me costaba nada reescribirlo, ya entre todos veremos si se usa o no.
-¿Puedo leerlo?

Mandy dejó libre un espacio de la cama para que Rodrigo se sentara, acto seguido le entregó el computador y el muchacho comenzó a leer.


-Esto es ridículo- dijo Ranma- ¡Al diablo!... ¡Akane yo…

El techo del dojo explotó. Él se abalanzó hacia ella protegiéndola de los pedazos de tejado, quedando sobre Akane entre una nube de polvo. Poco a poco, el ambiente se clarificó, dejando ver que las causantes de aquél desastre eran las predecibles y autoproclamadas prometidas de Ranma. Después de el techo, las tres continuaron con su pelea en el pasillo del segundo piso del dojo Tendo, ignorando a los dos enamorados que se ponían de pie frente a la entrada de la habitación de Akane.

-Jojojojo, ya les dije par de plebeyas que Ranma será para mí- decía Kodachi de pie, mostrando sus listones de gimnasia con orgullo a sus rivales.
-Dejar a airen en paz, el sólo querer a Shampoo- contestaba la amazona poniéndose en posición de combate.
-Están locas si creen que lo tendrán sin pelear- les respondió Ukyo con su gran espátula en mano.

Pensando que aún ninguna de las tres lo había notado, Ranma comenzó a dar pequeños pasos rumbo a las escaleras, tratando de huir junto con Akane.

-No te quedes ahí parada, Akane. Vámonos.

En ese momento, la pelea comenzó. Sin embargo, en lugar de que intentaran acabarse entre ellas, el trío furioso de prometidas se dirigía rápida y directamente hacia su objetivo y premio principal: Ranma.

Antes de que el joven Saotome llegara a las escaleras fue interceptado por uno de los listones de la gimnasta, que tomando primeramente la muñeca del muchacho utilizó sus demás tiras para maniatarlo y dejarlo sin movimiento. De un tirón Ranma cayó al suelo, y estaba siendo arrastrado y sacado del dojo justo antes de que los listones fueran cortados por unas pequeñas espátulas lanzadas al aire por la cocinera de Okonomiyakis.

Cuando el muchacho se encontró libre de las ataduras de Kodachi, Ukyo lo cargó y cual costal de vegetales lo puso en su hombro y comenzó a correr hasta que logró salir del dojo. Subió al techo y cuando se disponía a saltar, un bombori de la amazona se estrelló contra su cara, dándole oportunidad a Ranma para soltarse. La libertad no le duró demasiado al joven Saotome que en un abrir y cerrar de ojos estaba atrapado en una red y siendo arrastrado por Shampoo y su conocida bicicleta.

Akane, testigo más que acostumbrada a esta clase de peleas por su prometido, subió al techo para observar rutinariamente al trío de chicas alejándose y a Ranma cambiando de portadora, y se preguntaba cuánto tardaría su familia en reparar todos los daños del dojo esta vez. Antes de darse cuenta, lo único que se veía era una nube de polvo al otro lado de la ciudad, Ranma había logrado su libertad y con suma desesperación corría tratando de librarse del trío furioso.

Ella regresó a su habitación, se sentó en la cama y comenzó a preguntarse si siempre sería así, si cada vez que intentara hablar con él un trío de locas llegaría y rompería el techo. O tal vez no un trío de locas, sino fueran ellas seguro sería Kuno o algún otro rival extraño que intentara matar a su prometido, vengarse o lo que fuese. Llegó incluso a pensar que podría ser alguna señal divina para que se diera por vencida, que le hiciera entender que Ranma no sería para ella, o que era mejor quedarse callada porque no era correspondida.

El resto de la familia llegó en ese momento al dojo, y percatándose del agujero en el techo comenzaron las peleas entre Genma y Soun por quién lo arreglaría. El primero argumentando que él no era el dueño de la casa, y el segundo que seguramente el desastre había sido provocado por el hijo del primero. Tan monótonas como siempre, las horas pasaron, y sobra decir que el carácter de Akane no mejoraba. Ya no era depresión, ni enfado, ni celos, ni furia contenida lo que sentía, era una mezcla de todo junto que culminaba en un estado de frialdad total, absoluta seriedad reinaba en su cara y en sus acciones como sólo lo hacía los días en que se encontraba verdaderamente cansada para siquiera ser ella misma. Simplemente, no esperaba más que la hora de dormir, y cuando finalmente llegó, se despidió de su familia y subió a su habitación.

A altas horas de la noche, después de perder a sus prometidas en la playa donde pudo librarse de ellas gracias a la distracción de Shampoo convertida en gato por el agua fría, Ranko regresaba al dojo Tendo, cansada y con la cabeza baja, haciéndose precisamente las mismas preguntas y estando en la misma situación que Akane apenas él se fuera. Cuando llegó por fin, lo primero que hizo fue asomarse en la ventana de la peliazul, con algo de suerte aún podría decirle lo que había tenido en la cabeza por toda la tarde. Triste fue su reacción cuando la vio durmiendo tranquilamente en su cama.

Quiso despertarla, pero pensó que era rara la vez en que podía verla tan serena y sólo para él, y prefirió disfrutar de ese momento de tranquilidad limitándose a observar.

Minutos más tarde, el chico entró por el agujero hecho por sus autoproclamadas prometidas y se metió en su habitación. Apenas tocó el futón, quedó profundamente dormido.


-¿Y bien?- preguntó Mandy esperando la reacción del muchacho.
-Pues…- balbuceó éste-… me había quedado mejor a mí.

Ambos se miraron y, antes que ponerse a pelear, rieron juntos. Una extraña sensación se adueñó del lugar, ambos comenzaron a ponerse nerviosos y una fuerza extraña los obligaba a mirar para otro lado. En eso, escucharon pequeños susurros no muy lejos de ahí.

-Jajajajaja, ya casi, ya casi.
-Héctor, hazte para allá. Tapas la cámara.
-Shtt. Callaos que nos van a oír.

Rodrigo se levantó de la cama y caminó rápidamente a la puerta de la habitación que estaba a un palmo de cerrarse.

-Vámonos, vámonos. Ahí viene- logró escuchar el chico mientras la abría completamente, dejando caer directo al suelo a Rubí quien sostenía la cámara de un teléfono celular. En la puerta, Héctor y Leandro se miraban en busca de una excusa.
-Estemm… ¡Rubí! ¡Te dije que no grabaras a los muchachos!- soltó Leandro antes de cruzarse de brazos e irse caminando a la cocina.
-Sí- continuó Héctor-. A ver si eres chismosa. Ahh… ya me voy a dormir- y entonces se esfumó del pasillo.
-Cobardes… - susurró Rubí poniéndose de pie. Cuando giró su cabeza se encontró con las miradas de desaprobación de Rodrigo y Mandy-. Yo… ahh…voy a… a… allá- balbuceó antes de tomar su teléfono e irse corriendo a su habitación.
-Locos- dijo el chico que quedaba a Mandy desde la puerta.
-Sí, no sé qué pretendían grabar- mintió ella volteando hacia la pared.
-Mejor me voy a mi cuarto- comentó Rodrigo, saliendo del lugar. Apenas iba a cerrar la puerta, se giró hacia Mandy-. Que descanses, y ojalá amanezcas mejor- dijo con una sonrisa en los labios.
-Ah… gracias, Rodrigo. Qué descanses- contestó sorprendida. Era la primera vez que lo oía decir algo amable.

Acto seguido, la puerta se cerró, dejando a una desconcertada chica con cientos de cosas en la cabeza para pensar.

"Es lindo cuando sonríe" fue la primera cosa que le llegó a la mente.

-Espera… ¿Qué? ¿Lindo?- se preguntó en voz alta-. ¡Já! Realmente te afectó la comida, Amanda. Mejor ponte a dormir.

Y exactamente eso hizo. Dejó el ordenador a un lado y apagó las luces de la habitación. Por primera vez en algunos días logró conciliar el sueño sin preocupaciones, ya estaba relativamente acostumbrada al extraño ambiente de aquella casa y, aunque se ponía nerviosa de pensar en qué más cosas iban a pasarle, sentía que ya nada podía ser peor, que su mente ya estaba preparada para cualquier locura que le pudiera ocurrir. Su imaginación volaba tal que las cosas más absurdas y extraordinarias que antes nunca se le hubieran ocurrido ahora se unían y formaban una gran edificación con forma de casa de veraneo sobre un risco en la playa y cuidada por un tigre.


Holaaaaaaaaaa :)... ya sé, otra vez me tardé un montón en publicar pero... pero... ok, esta vez no tengo más excusa que la de que vivo en las nubes. Apenas he tenido tiempo para salir de mis pendientes (soy una persona muy ocupada jajaja XD), y es ahora que son vacaciones que me ha dado tiempo de escribir.

Espero de verdad que aún se acuerden de esta historia, y de que este capítulo les haya gustado. No quiero prometer nada porque a veces no cumplo, pero haré todo lo posible por no abandonarla tanto tiempo.

En cuanto a lo que les dije sobre darme ideas de qué villanos de Ranma querían que regresara, tranquilos, en este cap sólo aparecieron las locas de siempre que son Ukyo, Shampoo y Kodachi, pero todas sus sugerencias las tomaré en cuenta y las pondré, sólo que más adelante. Paciencia, paciencia, es lo que más deben tender conmigo, ya ven que a veces soy medio lenta jeje :P Les agradezco a todos los que me mandaron sus ideas, de verdad que me ayudaron bastante. Por supuesto también a todos los que comentaron:

Estimado Leandro-sensei: efectivamente, esta competencia la ganaron. Había pensado en que todos recibieran mazazos y terminaran moretoneados y sin poder moverse, pero se parecería mucho al capítulo de las sandías y no me terminó de convencer, así que opté por una victoria fácil y sin demasiado esfuerzo para que no anduviera al rato echándome la culpa de sus achaques, sensei jajajaja. Esto de molestarlo por la vejez se está volviendo aburrido, necesito hacerme de más material. Le preguntaré a Minefine7 XD Ojalá que este fic le siga gustando y que tenga una buena opinión de este capítulo. Que la espera haya valido la pena, pues jeje. Saludos y hasta pronto :)

Querido Rondero001: jajaja suertudote, te salvaste de los mazazos :P en otra oportunidad será jajaja Muchas gracias por mandarme tus sugerencias, me sirvieron mucho y las usaré pero, como dije, más adelante jeje. Espero que te haya gustado este capítulo y esperar tanto y tenerme tanta paciencia haya valido la pena jaja. Hasta pronto :)

Querida Candy: Ay, no sigas que me chiveo :3 jajaja muchas muchas muchas muchas gracias por seguir esta historia, y por considerarme una de tus escritoras favoritas, no sabes lo bonito que se siente que te lo digan :) espero y este capítulo no te haya decepcionado y sigas siendo tan fiel lectora como hasta ahora. Igualmente gracias por tu idea, jeje, iba a poner lo de la NASA pero me gustó más lo otro ;) jajaja. Que estés bien y hasta pronto.

Muy querida Minefine7: ña, ña, deje a Sensei con sus dudas. Que sufra, que sufra! Buajajaja XD Me alegra saber que este fic le siga gustando y espero este capítulo sea igual de bueno que los anteriores. Como le he estado comentando me ha costado bastante hacerlo, el hada de las ideas no me ha visitado últimamente jajaja En cuanto a lo de los villanos que llegan a proponer desafíos tontos, la entiendo, lo detesto, pero la idea de Picollet se me hizo muy buena para este fic porque es una de las pruebas más graciosas por las que tiene que pasar Ranma jeje, y no pude evitar ponerla :3 espero y no le haya molestado jejeje. Muchas gracias por comentar y opinar, bien sabe lo mucho que su opinión vale para mí. Saludos a todos y hasta pronto :)

Bueno, ya es algo noche por acá (ok, muy noche) y soy de las personas que si no duermen mínimo ocho horas se ponen de malas así que me voy.

Espero que este capítulo les haya gustado y muchas gracias de anticipado por leer y comentar. Cualquier opinión, duda, comentario, consejo, sugerencia, etc, etc, me lo pueden dejar en un lindo review.

Hasta pronto :)

Atte. Akyfin02