Los personajes de la serie Naruto no me pertenecen a mi, sino a su querido y alabado autor: Mashashi Kishimoto. No obstante, la historia/trama sí ha salido de mi cabeza.
Capítulo 6.
Día de suerte
Al día siguiente de lo ocurrido con el Kaiten - técnica que había empezado a aborrecer - acudió a los entrenamientos como si nada hubiera pasado, aún con el corte vendado. El Hyuuga no esperaba que aquel día su compañera se presentara de ninguna de las maneras, y al verla llegar tan sonriente como siempre no pudo evitar alzar una ceja. Sí, ya había supuesto que vendría aunque fuera con el brazo amputado, pero... ¿Qué le había pasado a su cabello? El moreno esbozó una sonrisa torcida, aquella que tan rara vez quedaba plasmada en sus labios y que sólo mostraba cuando algo le resultaba digno de parecerle divertido. En todos los años que llevaban en el mismo equipo, Tenten sólo la había visto en... ¿4? ¿5 ocasiones?
Quedó mirándole de forma acusatoria, colocando su mano diestra en su cadera y frunciendo el ceño. Ya sabía por dónde venían los tiros...
Al ver la cara de la joven maestra de armas el chico sólo alzó ambas manos, mostrándose inocente de toda reprimenda que pudiera llevarse de ella por haber sonreído al verla venir. Y no era para menos... Si alguien hubiera visto el "peinado" de la morena probablemente hubiera pensado que acababa de salir de un manicomio.
Sus ya tradicionales moñitos se encontraban semi-despeinados, cosa que nunca antes se había visto. Con tan sólo atar un par de cabos el ojiperla ya supo que el brazo aún debía de dolerle hasta el punto de no poder alzarlo con corrección para peinarse. ¿Y aún así quería entrenar?
- Tenten, no fuiste a ver a Sakura.
Acertó de lleno. Pero para qué otorgarle méritos innecesarios si era más que obvio, ya no solo por su cabello, sino porque bajo la gran manga de su camisola se podía ver la venda que el genio le había puesto de manera improvisada el día anterior. La morena suspiró.
- No, no lo vi necesario. - se excusó.
- Apenas puedes moverlo. - contraatacó con serenidad.
- No es nada, así que venga. Entrenemos. - mientras hablaba dirigió su mano derecha a su porta-kunais, sacando uno con torpeza y alzándolo con suma lentitud a causa del dolor. Su rostro se crispó apenas una milésima de segundo, tiempo suficiente para que el portador del Byakugan lo notara.
- Vas a ir al hospital.
- No voy a ir al hospital, Neji. ¡Es una tontería!
- Vas a ir al hospital
- Que no.
- Tenten. - su voz dejó de sonar monocorde y armoniosa para tornarse del todo seria y fría, la misma que adoptaba un padre cuando reñía a su hija.- Vas a ir al hospital. Te voy a llevar al hospital. Ahora.
Dicho esto y sin esperar respuesta alguna caminó de nuevo hacia el difuso sendero que llevaba hasta el centro de Konoha. La muchacha se apresuró a seguirle el paso, colocándose a su lado.
- Pero el entrenamiento...
- No puedo entrenar si mi compañera está herida. Sólo serías un estorbo. - le contestó como si nada.
Con un resoplido de molestia accedió a ir al hospital, y es que aunque no le agradara lo más mínimo perderse un día de entrenamiento, Neji podía llegar a ser muy persuasivo... Vale, a quién quería engañar: Ella hubiera accedido a lo que el Hyuuga le hubiese dicho - siempre y cuando entrara dentro de sus límites, obvio.-
Al llegar, Sakura les atendió con rapidez, preocupada por el estado de su amiga. La hizo pasar a consulta, y aunque también le ofreció al ojiblanco esa posibilidad, éste se negó en rotundo; no le dio importancia y cerró la puerta, acercándose a Tenten y quitándole las vendas con delicadeza para examinar su herida. La pelirrosa frunció el ceño.
- Uf... Fea herida, Tenten. - comentó, volteando a un armario cercano para sacar nuevas vendas y desinfectante.- Déjame adivinar: ¿Entrenando?
La morena asintió con la cabeza, un tanto avergonzada. Sakura no pidió más explicaciones y procedió a hacer su trabajo. Tras limpiar nuevamente la herida y darle un par de suturas, procedió a pasar su mano cargada de chakra curativo por ella, haciendo que el corte cicatrizara con rapidez. La vendó con destreza y le sonrió, satisfecha de su trabajo.
- Listo.
- Muchísimas gracias, Sakura. - le agradeció, sonriéndole y palpando las impolutas vendas. No le dolía. Podía entrenar.
- No, Tenten. Ni pienses que entrenarás hoy. - la regañó la kunoichi médico, leyendo sus pensamientos como si de un libro abierto se tratase.- Descansa hoy, mañana ya podrás proseguir.
- Pero...
- Son órdenes de una médico de Konoha. - musitó con seriedad. Tenten accedió con la cabeza y se dispuso a salir de la consulta, visiblemente molesta consigo misma y con el mundo en general, pero antes siquiera de que pudiera abrir la puerta, Sakura dijo algo que hizo que volteara a verla súbitamente.
- Oye Tenten... ¿Neji y tú estáis juntos?
- ¿¡Cómo?
- Bueno, no sé... Siempre vais juntos, entrenáis juntos, a veces incluso almorzáis juntos... Sólo os falta ir cogidos de la mano. - rió.
- Em... Yo... ¡No! Neji sólo es mi amigo... Un buen amigo. - su voz se fue debilitando más a medida que hablaba, dejando un tenue rastro de desilusión.
- Ya veo... Pues yo creo que hacéis una buena pareja. - hizo una breve pausa, mirando su amiga kunoichi y sonriéndole con complicidad.- No te rindas.
El rostro de Tenten se puso de un intenso color rojizo, tanto, que parecía que de buenas a primera iba a salirle humo de las orejas. La propia Haruno pensó que en esos momentos se asemejaba bastante a Hinata cuando veía a Naruto.
- Etto... Gracias... Supongo. - añadió por lo bajo, abriendo la puerta y saliendo, dedicándole antes una tímida sonrisa a la muchacha de ojos verdes.
Al salir hacia la sala de espera enseguida vislumbró a Neji recargado contra la blanca pared, cruzado de brazos y con los ojos cerrados. Le encantaba verle así de meditabundo. Era la imagen más hermosa que ella podía ver sobre la faz de la Tierra, y es que el chico se había convertido en su delirio tiempo atrás. Sacudió la cabeza y se acercó a él, a sabiendas de que la habría interceptado nada más salir de la consulta de Sakura.
El genio abrió uno de sus ojos, y sin mediar palabra se dirigió hacia la salida del hospital con Tenten pisándole los talones. Comenzaron a caminar en silencio, un silencio que poco duró. La morena descifró las miradas que su compañero le dirigía de cuándo en cuándo, y tras unos minutos soportándolo tuvo que decir algo al respecto.
- Estoy bien, Neji. Ya te dije que no era nada. - le reprochó.
- Mph... Tus cabellos no dicen lo mismo.
Le fulminó con la mirada y resopló, soltando los chonguitos que mantenían atado su cabello con la mano izquierda. Sacudió la cabeza para que su melena castaña cayera sobre sus hombros.
- ¿Contento? - preguntó de forma retórica, sin dejar de caminar sin apenas mirar hacia dónde se dirigían.
El Hyuuga se paró, mirándola fijamente. Nunca antes había visto así, sin su característico peinado, y ahora que la veía de esa forma... Estaba extraña. No, no mal, ni mucho menos fea, pero sí rara. Estaba tan sumamente acostumbrado a verla con el cabello recogido que, casi de manera inconsciente, pensó que debería de soltarse el pelo más a menudo, pues se veía muy hermosa.
Sacudió la cabeza levemente, dejando de mirar a Tenten.
- ¿Pasa algo? - inquirió la chica, siendo consciente del pequeño rubor que surcaba sus mejillas, coloreando su pálido rostro.
- Nada. Solo llegamos. - musitó, ocultando sin mayor esfuerzo la vergüenza que le provocaba pensar en ella de esa manera. No era usual en él.
La morena miró el edificio donde se había parado Neji. En efecto, aquel era su apartamento y ni cuenta se había dado. Suspiró de forma queda y retrocedió sobre sus pasos, pasando por al lado del genio y abriendo la puerta de su casa con pesar. Aún era muy temprano, no pasarían de las 2 de la tarde... ¿Qué haría el resto del día si no podía entrenar? Volteó a ver al muchacho, que no parecía prestarle mucha atención.
- Neji, aún es temprano y no tengo ganas de comer fideos pre-cocinados... ¿Te vienes a comer? - preguntó, sin demasiadas esperanzas de que aceptara, siquiera de que lo cavilara.
No obstante, una mirada tan blanca y pura como la misma nieve se posó en la suya, de un cálido e intenso color chocolate. Pareció pensárselo durante unos segundos, y poniendo la excusa de que no podía dejarla sola estando herida, acabó por tomar una decisión que en circunstancias normales no hubiera tomado.
- Mph. - contestó. Tenten, que le conocía lo suficientemente bien, lo tomó como un sí. Sonrió de oreja a oreja, impresionada por la respuesta del muchacho.
Sin pensárselo dos veces, le tomó de la mano y echó a correr rumbo al Ichiraku, cerrando antes la puerta.
Hoy parecía ser su día de suerte.
A pesar de que sólo llevo un día con este fic poco a poco veo los resultados de mi pequeño trabajo, y es que ya recibí mis primeros reviews - que por cierto, aprovecho para agradecéroslo en el alma, pues me hicieron una ilusión increíble y me llenaron de fuerzas para continuar *.*
Muchísimas gracias y en el siguiente capítulo prometo darle un gran empujón a la trama, un empujón interesante... *sonrisa malévola*... Nah, no, no voy a matar a ningún personaje. No soy tan cruel xD En fin, hasta la próxima ^^
