Los personajes de la serie Naruto no me pertenecen a mi, sino a su querido y alabado autor: Masashi Kishimoto. No obstante, la historia/trama sí ha salido de mi cabeza.
Capítulo 11.
Verdades
Los ojos almendrados de la kunoichi se abrieron desmesuradamente al recibir tal contestación a su pregunta. ¿Cómo que se casaba? ¿Con quién? ¿Porqué? ¿Y lo decía tan tranquilo? No podía ser...
- ¿Que te casas? - repitió, atónita. - Venga Neji, déjate de bromas. - rió de manera forzada, esperando que el chico sonriera y aceptara que le estaba tomando el pelo.
- ¿Suelo bromear? - no cabía duda de que la pregunta que había formulado no era para que se la respondiera, dado que la respuesta se sabía de antemano. Todo en su vida solía ser seriedad, entrenamiento y meditación, nada de espacio para la diversión ni las relaciones que no tuvieran que ver con su vida de ninja... No. No bromeaba, y menos con un tema tan peliagudo.
- Pe-pero... ¿Con quién...? ¿Porqué?
El Hyuuga podía captar con total claridad el asombro, el desconcierto y la desesperación a falta de una respuesta rápida y concisa, como si el aire le faltara y la contestación que pudiera darle le llenara los pulmones de oxígeno. Ante la insistente mirada de la morena se limitó a posar sus blanquecinos ojos en cualquier otro lugar y, sin decir nada, volvió a caminar hacia la puerta.
- Son normas del clan. - musitó tras unos largos y eternos segundos en silencio. Había eludido por completo la primera de las preguntas que había pronunciado aún a sabiendas de que aquella le era de gran interés.
Al recibir tal respuesta la morena se sintió desfallecer. "Normas del clan", repitió su subconsciente, y casi de forma inmediata en su mente comenzaron a reproducirse diversas escenas de las semanas anteriores: La insistencia del joven ante su herida en el brazo, sus débiles y efímeras sonrisas, las cálidas miradas que única y exclusivamente iban dirigidas hacia ella, su primer y único beso... Todos esos sucesos se repetían de forma automática una y otra vez, formando una odiosa y cruel película que poco a poco iba ardiendo hasta convertirse en un montoncito de grises cenizas.
No había margen de duda a la hora de afirmar que Tenten era alguien importante para Neji pero, ¿y si la chica se había hecho ilusiones?
- Entonces... Nada de lo que ha ocurrido hasta ahora te ha importado realmente... - musitó la maestra de armas, apretando fuertemente lo puños y bajando la cabeza con la sola intención de ocultar la expresión de su rostro. - Sólo has estado jugando conmigo y con mis sentimientos, ¡creando falsos sueños!
Su voz se había alzado por encima del tono habitual sin que ella misma se diera cuenta de ello, lo que provocó que el genio volviera a quedarse estático en el sitio.
- No vuelvas a decir eso. - murmuró, o más bien ordenó.- No sabes nada del destino de los Hyuuga.
Al decir aquello, su mente se teletransportó años atrás, justo a los exámenes de chunnin, cuando peleaba con Naruto. En ese mismo instante de sus labios había salido la misma frase que acababa de escupir, y es que no había cosa que le alterara más que hablaran sin saber, y Tenten acababa de hacerlo. Ella no sabía los motivos por los cuales se casaba, tampoco sabía con quién ni porqué había aceptado, así que no tenía derecho a acusarle de una manera tan gratuita.
- ¡¿Y porqué no me lo explicas? ¿Acaso no soy lo suficientemente inteligente como para comprenderlo, genio? - replicó la chica con ademán satírico.
Era bien sabido que la kunoichi tenía un carácter fuerte y a veces incontrolable, pero nunca antes se lo había mostrado de una manera tan clara frente a él. Pero siempre había una primera vez para todo, o al menos eso se decía, ¿no?
Los plateados ojos del shinobi casi parecieron atravesarla de par en par, y es que si las miradas pudiesen matar, Tenten ya estaría malherida en el suelo.
La muchacha resopló, colocando ambas manos en su cadera. Aquel gesto era fácilmente identificable con una de sus cualidades: La terquedad. Cada vez que adoptaba aquella pose era para dar a entender que no daría su brazo a torcer, y si pretendía que Neji le explicara algo, entonces intentaría lograrlo por todos los medios.
- No lo entenderías. - dijo sin más. Pareció proferir un leve suspiro, aunque la morena no podía asegurarlo del todo, puesto que apenas había notado sus labios entreabiertos y un pequeño movimiento de su pecho.
- ¡Ya estás con lo mismo! - aulló a los cuatro vientos, exasperada y harta de que su compañero no dejara de subestimarla una y otra vez; ¿acaso no había aprendido nada del último combate que llevaron a cabo? Nadie, absolutamente nadie debía tratarla como alguien inferior.- Siempre me tratas como si fuera una simple hormiga, como si fuera una imbécil que no alcanza a comprender tus "complejos" - hizo comillas aéreas con sus manos - pensamientos... ¿Tan poco te importo que ni siquiera me cuentas el motivo de porqué te vas a casar?
- Sabes que no es eso.
- Sí que lo es. Nunca te he importado lo más mínimo, y lo acabas de dejar claro ahora mismo.
Esta vez fue ella quien se dispuso a dar media vuelta y marcharse por donde había venido, pero tan pronto como lo hizo impactó contra algo, o mejor dicho, alguien. En cuanto alzó levemente la cabeza sus ojos se toparon con dos perfectas lunas que la miraban fijamente, indagando en lo más hondo de su ser, rebuscando en sus profundos pensamientos, analizando su expresión corporal con suma cautela.
De nuevo, el Hyuuga se había adelantado a sus movimientos, y viendo que tenía intención de retirarse se había colocado a su espalda, haciendo que colisionara contra su pecho nada más darse la vuelta.
- Me importas. - musitó, y su voz sonó tan firme y serena que Tenten quiso creerle así, sin más.
- No lo demuestras.
No quiso seguir mirándole durante más tiempo, por lo que nada más terminar la frase desvió su vista hacia unos matorrales cercanos, cansada de tener que sonsacarle a presión sus frías emociones. Tal vez fue por ello por lo que no vio venir el abrazo del ojiperla, quedando pasmada al sentir la calidez de sus brazos estrecharla contra su cuerpo. La kunoichi, un tanto sorprendida ante aquella inusual e insólita muestra de afecto le correspondió sin apenas pensárselo dos veces, hundiendo su rostro en su bien formado torso.
El sentirla tan cerca y tan próxima a él le reconfortó enormemente, calmando su alborotado ánimo sobremanera y haciendo que de nuevo recobrara el control de sí mismo, el cual parecía haber perdido el día anterior, cuando se atrevió a desafiar al líder del clan incluso a costa de su vida. El fogoso aura que envolvía el delgado cuerpo de la castaña parecía tener la intención de derretir su gruesa coraza de nieve, carámbano y granizo, y cuanto más tiempo pasaba cerca suya, más débil y emocional se sentía. Aquello era algo que nunca antes había experimentado, y algo le decía que no debía acercarse más de lo debido a esa "chica-fogata" que tanto le atraía y a la que irremediablemente apreciaba como a nadie... Él era como un mosquito que se acercaba una y otra vez a una lámpara encendida, y sabía que si seguía rondando la luz, acabaría por chamuscarse...
Por alguna razón que ni él mismo comprendía: No le importaba calcinarse entre los brazos de su amiga, de su lámpara, de su luz.
Después de unos momentos el genio dio por finalizado aquel gesto de afecto, separándose de ella lentamente.
- Te lo explicaré cuando regrese. - dijo. Por el matiz que empleó parecía ser una promesa, y viniendo de alguien como él se podía apostar la vida a que la cumpliría.
Tenten asintió con la cabeza, no del todo convencida de poder aguantar 24 horas para poder saber más sobre aquel asunto que la carcomía por dentro. El moreno la observó una vez más y, a una velocidad envidiable, desapareció sin dejar más rastro que el de una densa nube de humo, dejándola estática cual poste de madera en medio de la entrada de la aldea.
Con un suspiro de resignación echó a andar en busca de Lee y Gai-sensei, mentalizándose de que hoy no contaría con la presencia del genio para entrenar.
No había sido nada fácil reprimir sus ansias de ir al complejo del clan Hyuuga y pedir explícitas explicaciones de porqué Neji se casaba, con quién y cuándo. No podía permitir que él, el genio de la villa, su genio, su mejor amigo, contrajera nupcias con cualquier chica que no fuera ella...
Sí, tenía demasiados pajaritos en la cabeza, pero los sueños eran gratis y nadie podía impedirlo, ¿no? Y si fantasear estaba prohibido, entonces que la metieran en la cárcel de inmediato, porque llevaba idealizando al ojiperla desde hacía más o menos unos 5 años. Era realista, y nunca antes había considerado verdaderamente la posibilidad de que él sintiera algo remotamente semejante hacia su persona, y cuando las cosas parecían ir aclarándose poco a poco, le venía con el cuento de que se casaba... ¡A la mierda la fantasía!
De una manera u otra pronto descubriría qué se escondía tras ese precipitado matrimonio, aunque ya se olía algo del pastel... Algo que no le gustaba nada.
Dejó a un lado sus suposiciones y pensamientos cuando llegó a la puerta de la oficina de la Hokage; llamó a la puerta y pasó dentro, quedándose un tanto cohibida al comprobar que tan sólo la Godaime y su ayudante, Shizune, se encontraban dentro. ¿Y Neji? Él siempre llegaba antes que la morena, ya fuera a una misión, a un entrenamiento, a un almuerzo grupal o a cualquier otro plan.
- Buenos días, Tenten. - saludó la rubia.
- Buenos días, Hokage-sama. - le correspondió la joven de los chonguitos, haciendo una leve reverencia al tiempo que se posicionaba frente al enorme escritorio de madera policromada.
Segundos después y antes de que nadie pudiera añadir ni decir nada, llamaron a la puerta con dos simples golpes.
- Pasa. - ordenó la legendaria Sannin.
La kunoichi esbozó una imperceptible sonrisa sin voltear a ver la puerta, a la espera de que su compañero se posicionara a su lado, como era costumbre. No obstante, eso jamás llegó a suceder. Extrañada, la muchacha ladeó su rostro para poder mirar por encima de su hombro a Neji, sin encontrar aquella mirada opalina que tan bien conocía. Al contrario...
Lo único que encontró unos pasos por detrás de ella fue a una chica de su misma edad, de facciones delicadas y tez tostada que encajaba a la perfección con su larga cabellera azabache que era recogida en una coleta alta. A ambos lados de su semblante caían diversos mechones de cabellos con los cuales ahora jugueteaba, enroscándolo y desenroscándolo en su dedo índice.
- Maestra Hokage. - pronunció la recién llegada, haciendo una grácil reverencia que hacía que la anterior de Tenten quedara por los suelos.
- Meiko, qué gusto volver a verte. - sonrió la Godaime, mirando a la aludida.
El rostro de la maestra de armas era un completo puzzle, desencajado en su totalidad a causa de la sorpresa y de la impresión que le había provocado ver a "esa" - tal y como ella la denominada - en el despacho de la Hokage. En Konoha, de nuevo. A su lado, sustituyendo el lugar donde debería estar el genio y que, por alguna extraña razón, no estaba. Sí, sin duda alguna sus facciones debían encontrarse descompuestas, con los ojos a punto de salírsele de las cuencas y con la mandíbula casi rozando el suelo.
Por mucho que buscaba una razón lógica y razonable para que ella se encontrara allí ahora mismo, no la hallaba o no la había.
- Con que ha decidió mandarte a ti... - dijo la rubia, haciendo que la kunoichi se sintiera más confusa aún.
- Así es. Espero que no encuentre inconveniente alguno, Señora.
- No, en absoluto. - consintió, asintiendo con la cabeza levemente.
La morena pretendía hablar, deseaba gritarle a esa un par de cosas y echarla de Konoha a base de golpes, ansiaba con toda su alma poder patearle el trasero y, ante todo, quería pedir una justificación de la ausencia del Hyuuga.
- S-Señora Tsunade... ¿Qué demonios está pasando? ¿Dónde está Neji? - se atrevió a preguntar, dubitativa ante la respuesta que podría darle.
La Godaime posó su mirada en ella y, tras cavilar la respuesta, respondió.
- Aún no ha regresado. Parece ser que su misión tardará un poco más de lo previsto, y para ello está aquí Meiko. Ella sustituirá a Neji en esta encomienda. - dijo, confirmando así sus sospechas.- Parece ser que ya os conocéis, ¿verdad?
La joven de las Nubes torció la cabeza en dirección a la morena de los chonguitos, dirigiéndole una ávida sonrisa que, a su parecer, también contenía un deje de burla contenida.
- Sí. Ya nos conocíamos de antes... - respondió la chica-gato ante el prolongado silencio de Tenten.
- ¡Entonces mejor que mejor! - exclamó la mandamás, entusiasmada.- Decidido: Partiréis juntas hacia la Villa Oculta de la Niebla. Ya sabéis cuál es vuestra misión, ¿no?
Ambas mujeres asintieron con la cabeza, en el caso de la maestra de armas apenas fue un simple movimiento que a duras penas se pudo percibir.
- Entonces apresuraos. El Señor feudal espera en la puerta principal de la aldea y es conocido por su impaciencia. - con un sencillo movimiento de manos indicó que se retiraran, y así lo hicieron.
Nada más salir Tenten se encaminó por el largo pasillo dando grandes y firmes zancadas que no hacían más que hacer aún más notorio su frustración y su desasosiego. Ante tal cosa, Meiko no pudo hacer más que reír por lo bajo.
"Esto será interesante", pensó para sí misma, siguiendo a la morena por el corredor.
En efecto, de nuevo apareció la chica-gato que taaaanto adoran cofcofIroníacofcof... Era por si no había quedado claro esto último xD
Sí, ya ven que a Neji mostró un tanto de su lado cariñoso, que aunque es escaso y pocas veces se manifiesta, esta vez salió a relucir (?) Disfruté escribiendo esa parte, ya que de tan sólo imaginarme tal escena... Oish... Qué monos *-*
De veras me alegra que les guste la trama, y ciertamente sus opiniones son muy importantes para mi, ya que renuevan mis energías a la hora de seguir escribiendo... Y créanme si les digo que últimamente andaba un tanto alicaída... Exámenes importantes (que, por cierto, aprobé con alta nota, por lo que por ahora no hay riesgo de que me castiguen sin PC 3), el estrés de la familia y de los deberes, etc... Gracias a Dios, ¡al fin llegó el puente! Mañana viernes no tendré clases, y volveré a acudir el martes, por lo que en teoría debería tener tiempo libre... El problema es ese: El tiempo libre que pueda tener. Les dejo ahora este capítulo y, aunque ya tengo listo el siguiente, esperaré un poco para subirlo. Tengo que repasarlo concienzudamente para ver si hay algún error, pero tengo las tardes ocupadas al completo, así que no sé cuándo volveré a actualizar u.u
En fin, Serafín, no quiero aburrirles más. Lo típico: Espero que les haya gustado y ya saben: ¡Reviews! :D
