Los personajes de la serie Naruto no me pertenecen a mi, sino a su querido y alabado autor: Masashi Kishimoto. No obstante, la historia/trama sí ha salido de mi cabeza.


Capítulo 15.

Intimidad

Recorría una y otra vez toda la zona del pasillo cercana a la puerta de aquella habitación, con los brazos cruzados tras su espalda y con una clara expresión de preocupación pintada en su rostro. A cada 30 segundos que pasaban volteaba su cabeza hacia la sala donde Tsunade e Ino se encontraban, examinando al prodigio del clan más importante de toda Konoha.

Había sido una estúpida, se autodenominaba cada vez que pesaba en lo ocurrido.

Él le había salvado la vida, apareciendo justo cuando ella se había rendido por completo y había asumido que en aquellos instantes era débil, sin debatirse para poder zafarse de las escuálidas manos de la muerte, y ante eso, se había dedicado a reprocharle a su compañero sobre sus actos, sin preocuparse lo más mínimo por su estado. Suspiró. ¿Cómo no había podido darse cuenta? Su piel pálida, casi grisácea; sus pupilas, más dilatadas y perdidas de lo habitual; su alborotada melena, siempre perfecta; la expresión de su cuerpo, y por último, su estrangulada voz, que había perdido toda potencia desde la primera vez que le oyó en aquel día.

Todo delataba que algo le ocurría, aunque él se mantuviera erguido y sereno e intentara hacer lo posible para no dejarlo ver a través de aquella máscara de indiferencia. Volvió a suspirar, golpeando su frente con la palma de su mano.

Se sentó en la banca más cercana, justo la que se encontraba frente a la puerta. Nadie más había en aquel lugar, principalmente porque nadie más sabía lo ocurrido, salvo Meiko.

Ahora ésta última debía estar en el complejo Hyuuga, informando al cabecilla del clan y a sus hijas sobre lo ocurrido a petición de Tenten; sabía que a Neji no le gustaría que todos se enterasen de su fortuito desmayo, por lo que envió a la Satö para que diese parte a sus familiares más cercanos. Hacía no más de 15 minutos que había partido, y probablemente no tardarían en llegar hasta el hospital de Konoha. Mientras, cerró los ojos y dejó caer su cabeza hacia atrás, queriendo relajarse.

Le fue imposible con tantas ideas rondando su mente.

"¿Por qué me besaste?".

"Porque te quiero", había sido su respuesta momentos antes de desplomarse.

Cuando ella había formulado tal enrevesada pregunta no había esperado ni por asomo una contestación tan sincera. Sabía que Neji no se iría por las ramas ni mucho menos, pero en cuanto a sentimientos no había persona humana capaz de sacarle una mísera palabra... Salvo ella, al parecer.

Se enorgulleció de sí misma de tan sólo pensar en que ella era quien mejor conocía al muchacho, quien había permanecido a su lado durante casi media vida y, lo más impresionante: Era quien había conseguido ganarse el "cariño" - a su manera -, un beso y una declaración de intenciones con respecto a sus emociones. ¿Entonces, por qué tenía tanto miedo?

Ella siempre se había jactado de tener una confianza inquebrantable, de ser una persona segura y capaz de afrontar miles de cosas... Pero, a pesar de haber recreado en su mente mil formas de declarársele al Hyuuga, ahora estaba en blanco. ¿Qué tenía que decirle exactamente? Es más, ¿recordaría sus palabras de la noche anterior o estaría demasiado aturdido como para siquiera sacar el tema?

Sacándola de su mundo la puerta se abrió, mostrando a Ino y a Tsunade, que salían tras realizar su trabajo - básicamente consistía en examinar al shinobi, que al ser de los predilectos de la aldea, tenía relevancia frente a otros enfermos -. Se incorporó de golpe y se puso en pie con agilidad, acercándose a su amiga rubia y a la mandamás de la aldea.

- ¿Cómo está? - preguntó, y aunque intentó ocultar esa profunda ansiedad que le recorría el cuerpo con tan sólo pensar en qué habría provocado aquel desmayo, no lo consiguió.

- Tranquilízate, Tenten. Está bien. - intentó calmarla la Yamanaka, sonriéndole.

- Su cuerpo no pudo resistir tanto en tan poco. Su misión se alargó más de lo debido, tal parece que no era una simple misión para un gennin... - intervino Tsunade, ceñuda al haber sido engañada de tal manera. Había enviado a uno de sus mejores ninjas a una misión de clase B camuflada bajo el rango D, por lo que había perdido dinero. ¡Indignada estaba por ello!- Nada más regresar fue directo a buscarte, y al no encontrarte vino a preguntarme sobre la misión que teníais en común. Si hubieses visto cómo se puso al enterarse de que ya te habías ido... - relajó su rostro y sonrió con diversión, recordando cómo pudo leer el enojo y el desasosiego en la mirada del ojiblanco. Rió por lo bajo, negando con la cabeza. Aquella era la única vez en lo que llevaba de Hokage que había tenido el placer de ver a un Neji Hyuuga enfadado y al borde del colapso, demostrando así que su coraza de frialdad no era tan buena como todos creían, mucho menos inquebrantable.- En fin, tengo mucho trabajo que hacer, y probablemente Shizune me matará si me ve descansando con todo el papeleo que hay por arreglar... - suspiró pesadamente.- Hasta pronto, chicas.

- Adiós y gracias, Godaime-sama. - agradeció la morena mientras miraba cómo la rubia se alejaba. Como contestación no recibió más que un gesto con la mano que le restaba importancia al asunto. Volteó a ver a Ino, un tanto más tranquila.- Entonces, ¿no hay de qué preocuparse?

La joven asintió como respuesta. - Aún mantiene unas décimas de fiebre, pero todo está controlado. El detonante que propició su desvanecimiento fue el partir de Konoha sin previo descanso. No comió, no bebió, y al parecer tampoco descansó hasta localizaros, sin contar con que venía con un par de costillas rotas. - explicó la médico y acto seguido sonrió con dulzura, mirando a la maestra de armas con cierta picardía.- Creo que las chicas y yo nos hemos perdido algo, ¿no es así? ¿Por qué tuvo tanta prisa por verte, Tenten?

- Oh, no, no... No es nada de importancia... - aseguró, roja cual tomate maduro en plena época de cosecha. ¿Ponerse a explicarle ahora todo lo acontecido hasta el momento? No, gracias. Ahora sólo pensaba en evadirse del tema y ver a Neji. Aquella era la prioridad.- Ino... ¿Puedo verle?

No pareció hacerle demasiada gracia aquel giro tan drástico en la conversación, aunque la comprendía: Si a Shikamaru o a Chouji les hubiese pasado algo parecido también estaría preocupada hasta que pudiese confirmar que estaban sanos y salvos, como parecía ser el cometido de Tenten. Asintió con la cabeza, concediéndole el permiso necesario.

- Claro, entra. Pero sólo con una condición... - calló, achicando la mirada y alargando la angustia del momento. Sí, tal vez fuese un poco perversa, pero realmente quería saber qué pasaba con esos dos, y sabiendo lo vergonzosa que era su amiga en cuanto al genio sabía que aquella sería la única forma de sonsacárselo. - Cuando nos reunamos todas las chicas debes contárnoslo todo. To-do. - hizo especial énfasis en aquella última palabra, señalando a la trigueña con el dedo índice de modo acusatorio.- Ya no hablamos como antes, siempre estás ocupada en misionies, así que esta será la excusa perfecta para reunirnos juntas.

Probablemente lo hizo a modo de justificación, aunque bien sabía Tenten que lo que le movía a preguntar y a insistir en ese tema era su curiosidad, su enorme curiosidad, la cual era más grande que las cejas de Gay-sensei, y eso ya era decir...

Tras sopesarlo concienzudamente no vio más remedio que asentir con la cabeza si quería comprobar cómo estaba su compañero de equipo, además, le vendría bien desahogarse con alguien, y no había nadie mejor en todo el mundo para oírla atentamente que sus amigas de hacía años.

- De acuerdo, lo prometo. - musitó a modo de rendición, acercándose a la puerta y colocando su mano en la perilla de la puerta antes de girar su cuerpo para ver a la ojiazul y sonreírle cuanto le era posible en aquellos momentos. - Gracias, Ino.

- No es nada. - sonrió de igual forma antes de despedirse con la mano y recorrer todo el pasillo para atender a nuevos clientes que esperaban en la recepción principal.

Cuando sus ágiles y ligeros pasos se perdieron volvió a mirar aquel trozo de madera pulida que la separaba de él. Aspiró hondo antes de inclinar con suavidad el pomo de la puerta y abrirla lentamente, casi temerosa sobre lo que iba a encontrar en su interior. Introdujo tan sólo la mitad del cuerpo en la habitación, y armándose de valor, acabó por entrar y cerrar tras de sí.

Contuvo la respiración al ver, a no más de unos metros de ella, la silueta de quien sería su amigo tendido sobre la cama cuan largo era. Las luces se encontraban apagadas, dejando la estancia en una constante oscuridad en la que sólo destacaba el contorno del cuerpo del joven Hyuuga que era levemente iluminado por la tenue la claridad ofrecida por la luz lunar que se colaba por la ventana. Se acercó un poco más para poder comprobar que dormía apaciblemente, tanto, que parecía estar inerte. Se regañó a sí misma por pensar aquello.

Se sentó en la silla contigua a la cama para quedar observando al prodigio, maravillada al verle de una forma tan mágica y peculiar.

Su cara poseía un color extraño y difícil de definir con exactitud, una mezcla entre un suave gris y un puro blanco, mucho más pálido y descolorido de como habitualmente se encontraba, sin tonalidad alguna siquiera en los labios. La poca luz de la habitación marcaba aún más sus fracciones que con normalidad se mostraban duras y frías, pero ahora que dormía la morena pudo comprobar que su rostro no siempre se encontraba tenso; relajación y tranquilidad eran los adjetivos con los que se podía describir lo que de aquel hermoso relieve emanaba. Captó incluso el contraste que realizaba la nívea piel del muchacho con el castaño oscuro de su larga melena, esparcida por sus anchos hombros y por parte del blanco colchón, adoptando infinidad de formas subrreales y combinando de una manera maravillosa y a la vez horrible con el sello que había quedado impreso en su frente años atrás y que bien sabía que significaba una vergüenza para él. Con la mirada recorrió uno de los finos mechones de cabello que reposaba sobre el cuello del ojiperla y que juguetonamente realizaba suaves ondas hasta llegar a su pecho desnudo...

Oh, ahí volvieron a detenerse sus ojos, ésta vez sin que ella lo pretendiera. La sábana que cubría su cuerpo sólo dejaba ver de su abdomen - parte de él vendado por la rotura de costillas - y su torso al descubierto, aunque aquello ya era bastante para ella, que a pesar de compartir tantos momentos junto a él, jamás había podido verle de esa forma. Maldijo una vez más las reglas de etiqueta y modales que él seguía y que, por ende, eran las causantes de haber pasado años sin ver aquel monumento en su máximo esplendor. ¿Por qué ocultar un tórax tan bien definido? Apostaba su cabeza y no la perdía a que incluso a Ino se le había caído alguna que otra gota de baba al ver una parte del cuerpo del estoico Neji, a pesar de que ella jamás lo reconocería por su orgullo de mujer.

Tenten sonrió con melancolía al reparar en la cicatriz que decoraba parte del pectoral izquierdo y que acababa poco antes de llegar al hombro. Alzó su mano para acariciar la herida ya cerrada y recorrerla en su totalidad aprovechando que el castaño dormía tranquilamente; cuánto daño le habían hecho en aquella misión... Aquella absurda misión que, desde un principio, sabían que no funcionaría. ¿Traer de vuelta a Sasuke? Eso, incluso en aquel entonces, hubiese resultado imposible. Era por ello por lo que jamás, pasara lo que pasase, le perdonaría a ese Uchiha el daño que, sin pretenderlo, le había provocado al muchacho.

Resopló, satisfecha ya con saber que se encontraba bien después de haberla salvado. Deslizó su mano por su hombro, pasando por su brazo y antebrazo hasta poder tomar la mano de él y recorrerla de arriba a abajo, acariciando el dorso y la palma de ésta hasta entrelazar sus dedos con los de su compañero. Tan absorta estaba que hasta que no sintió un leve apretón en ella no alzó la vista para toparse con aquel par de orbes platinadas que desde ese mismo momento la tragaron por completo, dejándose tragar como si estuviera cayendo en el profundo pozo del interior del shinobi. Éste, con un quejido, se incorporó un poco.

- Tenten... ¿Qué... Qué haces aquí? - preguntó, confundido.

- ¿Cómo que qué hago aquí? Me tenías muy preocupada. - reconoció con un hilo de voz apenas audible.

Él siguió mirándola fijamente, por lo que a la kunoichi no le fue difícil adivinar el vacío que se escondía tras ese color grisáceo de sus pupilas que manifestaba el cansancio que debía embargar su cuerpo y que, poco a poco, revelaba unas sutiles ojeras púrpuras.

- No recuerdo qué me pasó. - aceptó, cerrando los ojos para intentar que el dolor de su cabeza disminuyera mínimamente.

- ¿No recuerdas cómo llegaste aquí, Neji? ¿Ni la misión? ¿Ni cómo me rescataste...?

- Eso sí lo recuerdo. - la frenó.- Pero, a partir de ahí, sólo tengo pequeños atisbos... Todo está borroso.

- Discutimos. Bueno, más bien te reproché cosas... - le recordó, avergonzada. Viendo que él había vuelto a abrir los ojos y que la miraba expectante, continuó refrescándole la memoria.- Te pregunté por qué me besaste y... Me dijiste que me querías. - finalizó, totalmente sonrojada.

- Ya lo recuerdo. - concedió, recostando su cabeza sobre la almohada. Así que entonces no había sido un sueño... Lo había soltado, se lo había dicho después de largo tiempo callándoselo... Y ni siquiera había sido capaz de recordarlo. Bien, eres un genio, Hyuuga, se dijo a sí mismo, suspirando con pesadez. Si al menos supiese la reacción de su compañera cuando le oyó decir eso todo sería un tanto más fácil, aunque para qué mentir, ni aún con ayuda divina le sería más llevadero afrontar lo que sentía, aquella cosa a la que todos estaban ya acostumbrados y que él, por circunstancias de la vida, no había sabido reconocer de inmediato. Amor, creía recordar que lo llamaban. Bien, entonces debía decírselo. Debía sacar de nuevo aquel tema...- ¿Cómo llegué aquí? - inquirió tras unos instantes en silencio.

Vale, eres realmente patético, se cacareó aquella molesta vocecita interior que no se callaba ni bajo el agua. No se había visto con el suficiente valor como para preguntárselo, y no sólo se había decepcionado a sí mismo con ello, sino que también a la morena, según se reflejó en su rostro. Tal vez esperase algo mucho más romántico con respecto a lo que dijo él mismo en el bosque, pero sencillamente no le salieron las palabras adecuadas.

- Te desmayaste... Meiko y yo te trajimos... - susurró la muchacha.

Flash Back.

Gay-sensei estaría orgulloso de ella es aquellos mismísimos momentos, en los que ni siquiera el propio Lee podría igualarla en velocidad y potencia de salto de árbol en árbol. Su compañera se esforzaba por mantenerle el ritmo, con notorio éxito hasta el momento.

Tenten ladeó la cabeza hacia su derecha, observando el rostro del genio; esta era una labor complicada teniendo en cuenta que se encontraba inclinada hacia delante, con gruesos mechones de pelo cubriendo su faz, pero aún así la morena no perdía detalle de la evolución de su compañero, que poco a poco parecía volverse translúcido en lugar de níveo. Apretó aún más el paso, sujetando con más fuerza el brazo de Neji que se había colocado tras su nuca para poder sostenerle mejor, cargando así con la mitad del peso del Hyuuga; la otra mitad la cargaba Meiko de la misma forma: Pasando uno de los brazos por su cuello y la mano por la cintura del joven.

Gruñó al sentir un ligero tirón que no remitía y que la obligó a parar de correr. Miró a su compañera.

- ¿Qué ocurre? - le preguntó, haciéndole un gesto con la cabeza para que continuaran.

- Tenten... - jadeó, con su respiración a un ritmo desenfrenado y su corazón a punto de explotar a causa de tal carrera.- Estoy exhausta. No puedo más...

- ¿Cómo que no puedes más? ¡Eres una kunoichi! - exclamó, igual de sofocada que ella, sin darle siquiera la más mínima importancia. Ahora ella no era la prioridad, ni siquiera lo era la Satö; lo era él. Debían continuar hasta su aldea natal, y debían hacerlo ya si quería que el prodigio fuese atendido lo antes posible en el hospital.

- ¡Estamos a 10 kilómetros de Konoha! ¡Hemos recorrido casi todo el camino en un día, cuando normalmente se tardan 3! - se defendió.

- 10 kilómetros... Tan sólo 10 kilómetros para que puedan atenderle, Meiko... Sólo un poco más. - la alentó, despidiendo aquel abrasador brillo de sus orbes chocolates. La joven de piel cobriza pudo captarlo a la perfección en el justo momento en el que sus ojos se cristalizaban, y sin mediar más palabra asintió, aspirando una bocanada de aire antes de continuar con el trayecto.

Ésto el Hyuuga se lo compensaría sí o sí.

Fin Flashback

- Ino y Tsunade te atendieron. Dicen que no es nada, sólo fue producido por el cansancio. - terminó de relatar.

Si antes se sentía un patán, ahora se consideraba el ser más estúpido que pisaba la faz de la tierra, por encima incluso que el propio Naruto. ¿Desmayarse? ¿Él? ¿Así sin más? Cierto era que había pasado más de tres días fuera de Konoha y que, nada más regresar, partió en busca de Tenten sin ni siquiera descansar o probar bocado pero, ¿tan cansado estaba como para desfallecer? La respuesta parecía ser un sí rotundo. Tan centrado estaba en encontrar a la chica que no había reparado en lo exhausto que se encontraba ni en el dolor de su costado diestro, más aún si había corrido todo un día sin descanso para llegar justo en el momento idóneo. Casualidad, destino u oportunismo, lo mismo daba, aunque las lecciones que había aprendido tras tantos años le decían que la primera ocasión estaba del todo descartada.

Suspiró cansado y reclinó un poco más su cabeza hacia atrás, mirando fijamente el blanco techo. Interiormente se reprochaba por no haber podido llegar a tiempo, por haber dejado que Tenten se marchase de la aldea sin él, siendo sustituido por... ¿Su prometida? Debía haber estado ahí con la morena, formando el grandioso equipo que siempre habían formado.

- ¿Cómo te sientes? - le preguntó la kunoichi al cabo de un largo silencio, esbozando una sonrisa divertida al ver el suave color rosado que poco a poco se había ido extendiendo por su pálida mejilla fruto de la vergüenza de saberse ingresado por un desvanecimiento común y que ya iba desapareciendo.

- Ahora mismo siento muchas cosas y nada a la vez... - dijo con voz queda, casi neutra. Volvió a apretar la mano de la chica que hasta ese mismo momento habían seguido entrelazadas sin que ninguno de los dos se percatase de ello, como si fuese lo más natural, como si ya estuviesen acostumbrados a ello, como si sus manos estuviesen magnetizadas y se atrayesen entre ellas. Lo que más le extrañó a Tenten fue que, el genio en lugar de evitar el contacto y separar sus manos, las estrechó un tanto más, convirtiendo aquello en un inusual juego para ambos.

- Pero estás vivo, y eso es lo que importa . - respondió con suavidad, poniéndose en pie y acercándose lo máximo que le permitía la camilla.

Con cuidado de no recargarse sobre su abdomen, se inclinó sobre él para besar su frente desnuda - detalle que hasta el momento le había pasado desapercibido al propio Hyuuga, razón por la cual frunció el ceño, incómodo.-, las mejillas, el entrecejo fruncido que se relajó de inmediato y la punta de la nariz con una suavidad que el ojiperla creyó no sentirlos apenas, sino imaginarloos. Por contra, al finalizar con sus muestras de afecto no se separó.

Permaneció quieta, estática en su lugar sin saber si sería o no correcto sucumbir a sus deseos y aproximarse un poco más a Neji para robarle un mínimo contacto labial, mas por toda respuesta el joven tiró un poco más de su mano, rompiendo toda distancia existente y culminando aquella cadena de besos con uno en los labios. Un tanto tímido en un principio por la inseguridad de Tenten, como si temiese a algo o al propio Neji; sin embargo el propio prodigio se encargó de profundizar aquel vaivén de lenguas para hacerle ver que por ningún motivo estaba dispuesto a rechazarla, bajo ningún concepto.

Cuando se separaron tomó el ovalado rostro de la maestra de armas, acunándolo como si cantase una muda nana que sólo ella podía oír y disfrutar, compartiendo así momentos que ambos compartían sin que nadie se percatase de ello, y uno de esos momentos era ese, en la total intimidad, sin estrictas reglas ni preocupaciones sobre qué dirán los demás. Siendo sólo ellos.

Apoyó su frente descubierta sobre la de Tenten, intensificando más aún aquella mirada que, ahora, se tornaba cálida.

- Escúchame, Tenten: No me retracto sobre lo que dije. - se aventuró a decir.- Sé lo que siento, aunque no sepa expresarlo con palabras.

- Pues la última vez lo hiciste de maravilla. - musitó, sonriéndole como sólo lo hacía junto a él.

- La fiebre ayuda a expresar lo que piensas con más soltura. - esbozó una ligera y sutil sonrisa que lejos quedaba de las arrogantes y altaneras que les dedicaba a los demás, demostrando de esa manera que para él eran inferiores en cierto sentido; no obstante, había aprendido hacía ya tiempo a que ella no estaba ni por asomo por debajo suya. Al contrario. Por la morena cometía gestos y actos que no habría hecho por ni con nadie, por lo que, según su razonamiento, si lograba provocar ese efecto en él significaba que incluso le había superado en ese aspecto.

La Ama le robó un nuevo beso que, al contrario que el anterior, no duró demasiado debido al sonido de unos nudillos que resonaron contra la madera de la puerta, interrumpiéndoles y haciendo que se separasen al instante.

- Adelante. - concedió el Hyuuga, pasando el dorso de su brazo por los labios para eliminar todo resto que le delatara.

La puerta se abrió, e incluso antes de que pudiera adivinarse de quién se trataba ésta vez, Neji saludó con un formal y educado:

- Hiashi-sama.


Por fin pude actualizar, chicos/as. De veras, les ruego que disculpen las molestias, mi cerebro estuvo en reparaciones tras 5 días en Barcelona sin apenas dormir en dicho tiempo y otra semana ausente la de pascua) en la que sólo podía leer, y no escribir. Además, ¿han oído eso de que el amor vuelve estúpidas a las personas? Pues bien, yo lo corroboro. Me siento muy estúpida por el simple hecho de no poder centrarme en la escritura mientras pensaba en él ._."

También quería aprovechar en este capítulo para aclarar las dudas de jossHyuga y Ariasujm-chan, a las cuales no pude responder por MP, ya que no me lo permitía D: Supongo que con esto ya comprendieron que no fue herido (o al menos no del todo owo"), sino que, como todo humano, tiene un límite (?)

Aprovecho también para avisar de que ésta semana no contéis con una nueva actualización D: Tengo 3 Power Point's que hacer - que son de entrega casi inmediata, y yo aquí tan tranquila e.e -, el fin de semana ausente con el Salón Manga, el lunes es fiesta y lo pasaré estudiando, y el martes, el miércoles, el jueves y el viernes con exámenes, sin contar con que no puedo escribir ni los sábados ni los domingos porque ando con mis amigos haciendo quién sabe qué. Así pues, pido un poco de comprensión, que más quisiera yo ser como Nocturnals y poder actualizar casi a diario como en antaño T_T"

Me despido ya, que no quiero aburrirles (?) ¡Un beso! :D

PD: Ando preparando una sorpresita para todos los lectores de "El destino es caprichoso", regalo que estrenaré o, mejor dicho, publicaré en el capítulo final (ya que sino no me da tiempo e.e)