Capítulo 17.

Poder y sacrificio.

El elevado murmullo del local sumado a la marchosa música que sonaba no era nada molesto en comparación al aluvión de preguntas que le llovían a la morena. El grupo de chicas se encontraba sentado alrededor de la larga mesa, donde Tenten ocupaba una posición especial por el simple hecho de ser la comidilla de todas ellas. Hinata, Sakura, Ino y Temari. Ninguna quiso perderse tal reunión, sobre todo cuando Ino había estado insistiendo en el rumor que ella mismo había creado: Que Neji y Tenten estaban saliendo como pareja.

- Pero vamos a ver, ¿cómo van a estar saliendo estos dos?

- ¿Y por qué no, Temari? Yo creo que hacen una gran pareja. -cuestionó Sakura.

- ¡Pues porque parece que no les corre sangre por las venas! Apenas salen a divertirse ni hacen arrumacos... No son una pareja normal. -insistió la rubia.

- ¿Pero tú has visto a Neji? ¿Te lo imaginas siendo cariñoso? ¿O siendo humano, simplemente? -habló la Yamanaka.

- Que no, que no. Yo creo que están liados. -volvió a pronunciarse Sakura.

Tenten se mantenía cabizbaja, mirando sus manos convertidas en puños sobre su regazo. Eran sus amigas y las quería con locura, pero eran tan cotillas y chismosas que a veces no las soportaba... ¿Cómo demonios podían especular sobre Neji y ella delante de la propia kunoichi? Suspiró, exasperada.

- ¡¿Podéis dejar de discutir sobre nosotros?! ¡Estoy delante! -exclamó la morena, frunciendo el ceño en señal de irritación.

Todas callaron instantáneamente... solo por unos segundos, tras los cuales volvieron a hacerle mil y una preguntas sobre ambos.

- P-pues yo... -comenzó a decir Hinata, y por unos momentos todas callaron, intrigadas al saber la opinión de la Hyûga. Al fin y al cabo era quien más tiempo pasaba con el ojiperla aparte de la propia Tenten- ... creo que m-mi primo ha cambiado...

Nuevo silencio.

- ¿Cambiado? ¿De qué manera? -se interesó Tenten.

- N-no sé... Hablé con él a-antes de la misión y-y estaba... amable. I-incluso me sonrió...

Todas las chicas comenzaron a aullar mirando hacia la morena en señal de "¡BOMBAZO INFORMATIVO!". Tenten se sonrojó tanto como le permitía su color de piel.

- Era de eso de lo que quería hablaros, chicas... Sé que Ino se ha ido de la lengua y os ha contado rumores que ella misma ha creado. -hizo una breve pausa en la cual pareció regañar con la mirada a su susudicha amiga.- ...pero hay algo de verdad en ellos.

Las jóvenes no movían ni un solo músculo, no respiraban y sus corazones latían a una velocidad desenfrenada. La maestra de armas paseó su vista por cada uno de los rostros que se encontraban rodeándola.

- ¡Suéltalo ya! -le espetó Temari.

- Nos hemos besado. Un par de veces. -reconoció bajando la mirada y tomando los pliegues de su pantalón entre sus puños.

No dieron crédito a lo que oían, escuchándose frases tales como:

- ¡¿Que tú y ese cubo de hielo con patas qué?!

- ¡No me lo creo!

- ¡Estás bromeando!

Tenten sabía que no le creerían, o al menos no en un primer momento. Era algo tan insólito como extraño, y las comprendía por no poder siquiera imaginárselo de tal forma, no las culpaba. No obstante, ella sabía todo lo que había ocurrido entre ambos.

Tras pocos minutos salieron de su shock y comenzaron a hacerle nuevas preguntas sobre cómo había sido, dónde, por qué no se lo había comunicado antes, etc... Parecían estar fuera de sí, locas y ansiosas por saber más sobre esta extraña pareja... excepto Hinata, que se limitó a sonreír.


Mientras tanto, en el complejo Hyûga la situación era bien distinta. Nada de ruidos, nada de albedrío, ni mucho menos nada de compañía.

Neji caminaba por los cuidados jardines del complejo ayudado de una muleta de madera, cansado de estar postrado en su solitaria habitación. Hacía un par de días que le habían dado el alta médica y desde entonces había estado realizando sus ejercicios de recuperación por su cuenta. Solo debía salir a caminar durante un par de horas al día, lo suficiente como para que sus costillas quebradas y ya curadas se volvieran a acostumbrar al peso de su propio cuerpo.

Desde entonces había salido a pasear por el complejo todos los días a la misma hora, negándose a salir por las puertas hacia la aldea para evitar que le vieran de tal forma: pálido y obligado a usar muleta. Sería patético.

Sin embargo, en esta ocasión algo cambió, y es que no se encontraba del todo solo... y él era consciente de ello.

Tras unos incómodos minutos escuchó el sonido de unos pasos tras de él acompañado de pequeños golpes de madera sobre el suelo... Hiashi y su inseparable bastón. Neji suspiró.

- Buenas tardes, Hiashi-sama.

- Buenas tardes, Neji. Veo que no descansas en tu habitación.

- Tsunade-sama me recomendó pasear cuanto me fuera posible para agilizar mi recuperación y poder volver a mi puesto de shinobi. -repuso, algo molesto.

Hiashi no medió palabra y se limitó a caminar a su lado durante largo rato, justo hasta llegar al patio trasero del complejo, donde residían las tumbas de los Hyûga's fallecidos. Neji bajó la cabeza a medida que se acercaban.

El lugar, lejos de ser tan lúgubre y oscuro como cabría esperar de un cementerio, se encontraba rodeado de verde césped salpicado de pequeñas y animadas flores por doquier y en cuyo centro se encontraba una hermosa fuente de mármol blanco cuya agua alimentaba a toda la vegetación adyacente.

Ambos se detuvieron frente a la tumba más grande y hermosa de todas las existentes en aquel paraje. Hizashi Hyûga, rezaba la inscripción.

- Casualmente tu padre es el único integrante del Bouke enterrado en este lugar. -informó el mayor tras unos momentos de reflexión.

- Lo sé. -se limitó a decir Neji- Y todo este honor le vino tras sacrificar su vida por el Souke... como es nuestro deber. -repuso tajante sin pensar dos veces; le daba igual si estaba hablando con su líder, el tono mordaz indicaba sin mayores preámbulos que estaba cansado de obedecer órdenes y de darlo todo por unos familiares tan distantes que se asemejaban más a amos.

El cabecilla del clan bajó la mirada hacia el suelo, donde debía encontrarse el cuerpo de su propio hermano.

- Soy consciente de que ahora mismo no entiendes nada de lo que ocurre a tu alrededor, pero tu padre acordó este matrimonio por un buen motivo.

- ¿De veras? Pues explícame qué es lo que no entiendo, porque veo las cosas muy claras.

Hiashi le miró con severidad y le hizo un leve gesto con la cabeza tras el cual echó a andar hacia el ala norte del complejo; Neji le siguió. Más alejados de las edificaciones y casas principales, se detuvo y se limitó a sentarse sobre un pequeño banco.

- Toma asiento y te explicaré con detalle el por qué de este acuerdo... si es eso lo que quieres.

Neji le miró, perplejo. ¿Iba a narrarle lo sucedido? ¿Iba a explicarle por qué existía este matrimonio concertado y por qué su propio padre le enlazó? No daba crédito a lo que oía, mas le hizo caso y se sentó a su lado.

- Eras aún muy pequeño, tenías no más de seis años cuando ocurrió el secuestro de mi hija Hinata... Bien sabes lo que ocurrió aquella noche y que tu padre decidió dar su vida por mi, pero hay más tras todo esto. -hizo una breve pausa, tras la cual suspiró.- Konoha no se encontraba en sus mejores momentos, Neji. Habíamos ganado poderosos enemigos en poco tiempo y necesitábamos toda la ayuda posible para hacer frente a los problemas que se nos venían encima... Somos un clan fuerte y poderoso, no somos envidiados por pocos y nuestra desaparición beneficiaría a muchas aldeas y clanes.

El joven entrecerró los ojos, mirándole fijamente sin desfruncir su ceño. Hiashi prosiguió.

- Debíamos encontrar aliados, y pronto. Tu padre siempre tuvo una visión mucho más amplia que yo en muchos sentidos, y esta ocasión no fue menos... Hizashi se aseguró de ganar poderosos amigos, entre los cuales se encuentra el clan Satö, y ahí es donde entras en juego tú. -frunció los labios- El Sr. Satö no solo quería acuerdos comerciales y poder, sino asegurarse un puesto dentro del clan. Para ello debía acordar un matrimonio con alguno de los miembros de nuestra familia, y al no serle accesible la rama principal, se conformó con la secundaria.

Hubo un tenso silencio en el cual Neji miraba a su tío mientras éste no despegaba la mirada de sus propias manos.

- Tu padre volvió a sacrificar su propia sangre por el clan, a su propio hijo, sin importar nada más. Era necesario, y lo hizo sin mirar atrás.

El genio respiró hondo, intentando ordenar toda la información que su tío le estaba proporcionando.

Konoha, enemigos, vulnerables, aliados, clan Satö, acuerdo matrimonial.

- ¿Por qué el clan Satö? -preguntó minutos después.

- Te sorprendería saber la fuerza y el poder que alberga esa familia en su interior: su velocidad, su manejo del chakra, la ferocidad que les inculcan desde que son retoños... Son poderosos, y todos eran conscientes de ello.

El propio Neji lo sabía. Había experimentado en sus carnes lo veloces y letales que podían llegar a ser al más mínimo descuido que se tuviera, y eso que solo había combatido contra Meiko... ¿Cómo demonios serían sus allegados? Resopló molesto debido al dolor de cabeza que experimentaba y se llevó una mano a la sien.

- Demasiada información por hoy. -finalizó el mayor, levantándose súbitamente de la banca y caminando en dirección a la casa principal. El ojiblanco vio marchar a su tío, mas antes de estar lo suficientemente alejado escuchó cómo le decía:- No oses decírselo a nadie.

Neji asintió con suma lentitud. Ahora comprendía por qué Hiashi, días atrás, le había recomendado no meter a Tenten en asuntos de clanes y se juró a sí mismo que la sacaría de este asunto antes de que fuera demasiado tarde.


Hasta aquí este nuevo capítulo de El destino es caprichoso. Informaros de que la trama estará finalizada en unos dos o tres episodios más, depende de cuán duro se me haga despedirme de esta historia y de las opiniones que reciba, así que ya saben... ¡Dejen sus reviews con sus valoraciones o gatitos morirán!

¡Besos!