— ¿Que pasó, Ranma? ¿No que te ibas a enrolar a la legión extranjera?
—Cállate Ryoga.
Ranma había salido a la calle y visitaba ahora a su amigo Ryoga, que lo recibió sentado a las afueras de su casa. El día era espléndido y el sol estaba muy alto ya; al fondo se podía ver el monte Fuji.
—Sabía que nunca lo ibas a hacer—Ryoga siguió hablando con cara de suficiencia— Nunca fuiste un subordinado muy disciplinado que digamos….
—¡Cállate!—Ranma saltó furioso y trató de darle un golpe en la cabeza—¡Estaba pensando seriamente en hacerlo!
—¿Es cierto eso, Ranma?—Akari había salido de la casa y se apoyaba ahora en el brazo de su futuro esposo—¿Ryoga fue tu superior?
—Sólo tres veces—contestó Ranma, quitándole importancia al asunto—Sin contar todas aquellas ocasiones que yo lo mandé a él.
—Cuatro—lo corrigió Ryoga—incluyendo aquella vez que no te acordabas ni de tu nombre.
Los dos se quedaron viendo con una expresión retadora. Akari lo notó y actuó en consecuencia:
—¿ No quieren entrar a comer? La comida esta lista.
Ryoga se levantó y se metió al edificio, con Ranma detrás. Entraron a la cocina y Ryoga le señaló la mesa.
—¿Vive contigo?
—Claro que no—le contestó su amigo de la pañoleta amarilla—Como heredera de su familia no puede tomarse esas libertades, pero viene a visitarme muy seguido y yo la visito a ella.
—¿Están tus papás en casa?
—Ellos nunca están en casa. ¿Una cerveza?
Ryoga abrió la puerta del refrigerador y buscó una., pero al no encontrarla le tendió una botella de sake. Akari levantó una ceja.
—Eso se está volviendo un mal hábito.
—Perdona cielo, pero es un invitado.
—Creo que ella tiene razón, Ryoga—repuso Ranma—¿Te has dado cuenta de que buscamos cualquier pretexto para ponernos borrachos?
—Exageraciones.
Se sentaron a la mesa y Ryoga sirvió tres panang; acto seguido empezaron a comer vorazmente.
—¿No deberíamos esperar a Mouse? —preguntó Akari.
—Me llamó hace rato— contestó Ryoga, mientras le hincaba el diente a su comida— Me pidió que no lo esperáramos.
—¿Y qué pasó Ranma? Te llego nuestra invitación? –-preguntó Akari con una sonrisa—¿Irás?
Ranma alzó la cara con un pedazo de carne en medio.
—¿Que invitación?
—¡La que mandamos al Dojo Tendo, por supuesto!.
—Bueno, no he ido en dos semanas…
—Akari y yo nos casaremos el mes que viene.
Ranma se atragantó y lo picoso de la comida lastimó su garganta. Se les quedó mirando sorprendido y finalmente rompió el silencio, llevándose una de las manos a la nuca.
—Pues felicidades. Vaya, no lo esperaba..
La verdad es que Ranma no se atrevía a volver al dojo Tendo después de todo lo que había pasado.
—¿Y en cuanto a ti? No hemos recibido ninguna invitación por parte tuya…
—Si bueno, lo que ocurre es que mi mama no quiere que nos casemos hasta que elimine mis malos hábitos.
—Vaya, tu madre es muy inteligente. Me alegro por Akane.
A Ranma le pareció rarísimo que esa clase de comentarios se los diera la que era rival de Akane por los afectos de Ryoga.
—Ryoga ya me lo ha contado, y lo he aceptado. A diferencia tuya y de Akane, él y yo si tenemos buena comunicación.
Akari había adivinado los pensamientos de Ranma, y mientras ella servía más porciones, alguien tocó la puerta.
—¡Pasa ¡ —gritó Ryoga— ¡No te vamos a esperar todo el día, Mousse!
En ese momento entró el chico pato, que los miró a los ojos y sonrió.
—¿Que pasó, bastardos?
—Siéntate y come, infeliz— lo recibió Ryoga.
—¿Ustedes se llevan siempre así?-preguntó Akari.
Ranma se encogió de hombros.
—Casi siempre.
—¿Y qué paso, Mouse? No te esperábamos hasta las 11.
—Me las arreglé para terminar más temprano—contestó este, cambiando de tema, inmediatamente después—Me entere de que te levantaste de la cama y empezaste a disparar como loco ¿es cierto eso Ryoga?
—Tan cierto como se nos casa el próximo mes—contestó con una sonrisa Ranma —¿No es así, Ryoga?
—¡Cállate!
El puño de Hibiki se hundió en la cabeza de su anterior rival y ahora amigo, Ranma Saotome.
—No tenías que tomártelo así….
—No tienes de que avergonzarte. A los tres nos pasa lo mismo—comentó Mouse—Yo una vez me levanté y lancé un cuchillo imaginando que era alguien, pero resultó ser sólo un gato.
—Si, a mí también me ha pasado algo parecido —esta vez Ranma tomó la palabra —Un día me levanté llorando y gritando el nombre de Shirai, solo para darme cuenta que Akane y mi madre estaban a mi lado, mirándome.
—Deberías tener cuidado con eso— comentó Ryoga—Akane no acepta competencia.
Salieron de la casa y se encaminaron a la estación del tren. En el camino, Ryoga le compró a Akari un ramo de lilas, y le dió un beso en la frente. Ranma miró de reojo: "Quizás yo debería hacer lo mismo con Akane" pensó. Cuando llegaron a la estación del tren, Akari compró un boleto y subió a uno de los trenes que iban para Iwate, mientras los tres amigos la despedían con las manos. Cuando el tren se perdió de vista, Ranma se atrevió a preguntar:
—¿Cómo es que Akari y tú se llevan tan bien?
—Es muy fácil— Ryoga puso cara de suficiencia —Simplemente no te portes como el patán que sueles ser.
—Imbécil.
—Es que en verdad es sencillo, Ranma—lo apoyó Mouse —Sencillamente hazla sentir especial y no le des motivos para que dude de ti.
—Mira quien lo dice….. –contestó Ranma con sorna.
—Mi caso es diferente—protestó Mouse.
—¿Ah sí? ¿Y en qué?
—En que Shampoo y Akane tienen personalidades distintas, imbécil. Shampoo es una mujer voluntariosa y que siempre se sale con la suya.
—Pero Akane también se sale con la suya.
Habían dejado la estación y se habían internado en las calles de Tokio, que en ese momento estaban a rebosar de gente.
—Sí, pero Akane es muchísimo más romántica y no tiene un ego desmesurado—contestó el chico pato, haciendo pensar a su interlocutor que estaba loco..
—En eso Mouse tiene razón Ranma —lo apoyó Ryoga—¿Tienes idea de cuantas veces ha oído la de Nube de Mar?
Ranma gruñó.
—No necesito que me recuerdes que has dormido con Akane.
Ryoga soltó una carcajada.
—¿Me vas a decir que no la has espiado?
—¡No!
—¡Sí, seguro! –contestó Ryoga con una sonrisa—Por favor, no nacimos ayer…
-Mira quien habla…. Alguien que se hacía pasar por cerdo solo para dormir con mi novia….
—Sabes bien que yo no tenía esas intenciones… Pero admítelo, ¿el darte cuenta de tu propia mortalidad no te ha hecho sentir ganas de, tu sabes, hacerlo?
Ranma no le iba a dar el gusto de confirmarlo.
—El único cerdo aquí eres tú.
Los dos amigos se rieron. Ranma se sentía más incómodo a cada rato que pasaba, pero no quería dejárselos saber. La verdad es que las caderas de Akane y habían empezado a crecer y Ranma tenía que pasar las noches entrenando para no desperdiciar energía.
—En eso Ryoga tiene razón. ¡Ni siquiera la besas!
—¡Eso no es cierto!
—Solo la has besado dos veces! Una cuando le propusiste matrimonio y la otra cuando se reconciliaron aquella vez….
—¿Y tú como demonios te enteras?
—Akane se lo contó a Akari.
—¡Maldita sea!¿Ahora tengo que cuidarme de ustedes dos además de Nabiki?
Ryoga iba a contestar, pero en eso levantó la cabeza y olfateó el aire.
—Alguien nos está siguiendo. ¿Una mujer?
Los tres siguieron caminando, pero prestaron atención al entorno a su alrededor.
—Seguramente es Nabiki o una de sus amigas. No han dejado de seguirme.
—Pues en ese caso démosles una sorpresa, no les parece? —comentó Mouse—Aquí hay un café. ¿Qué les parece si entramos y esperamos que ellas hagan lo mismo?
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—¿Así que se pasó un día clavando puertas, eh? –Nabiki rió tan fuerte que unas niñas que pasaban al lado se le quedaron mirando como si estuviera loca.
Las hermanas Tendo habían aprovechado que era domingo para salir juntas a la calle, y Nabiki y Kasumi se mostraban interesadísimas en la nueva vida de su hermana pequeña.
—Es un buen remedio —apoyó Kasumi—Me imagino que también sirvió para ti, ¿no, hermanita?
Sí, claro que le había servido. Se había dado cuenta que Nodoka le había tirado una indirecta aquella vez.
—¿Y te ha vuelto a decir algún comentario desagradable? —preguntó Kasumi.
—No—contestó Akane, algo frustrada— Pero ya no me dice nada…
Nabiki no lo podía creer. Pero a Kasumi le pareció lo más obvio del mundo.
—¡Claro! ¡Si ya no tienen nada en común sobre lo que platicar!
Nabiki se quedó pensando y coincidió con su hermana mayor.
—Kasumi tiene razón hermanita. Antes iban juntos a la escuela, pero dado que el ya no va y ahora sale con sus amigos…
Se le quedaron mirando. Nabiki se encogió de hombros.
—Lo que pasa es que lo sigo espiando.
—Tú también debes de poner de tu parte, Akane. –Kasumi trató de regresar al hilo de la conversación—-¿Hay algo que tengan en común ustedes dos, digamos, un gusto compartido por la Música?
Akane negó con la cabeza.
—Ranma es bien metalero.
—Hmm— Kasumi no se daría por vencida—¿Películas?
—No tolera las películas románticas.
—¿Deportes?
—No creo que practicar juntos nos haga más unidos.
—Quizás esa sea la mejor opción de la que dispones, hermanita—le contestó Kasumi— Porque no haces un intento y pides que te enseñe alguna técnica?
—Sí, claro—Akane miró a otro lado y contestó con un tono de voz que mostraba claramente su esceptismo—Como si pudiera enseñarle algo a una niña tan torpe….
—Pero dijiste que ya no te insulta….
—No hace falta que lo haga para darme cuenta que piensa así.
Llegaron al parque y se sentaron en una de las bancas. Enfrente de ellas se hallaban unos chicos jugando y Kasumi, que sentía cariño por los niños pequeños, se acercó a ellos. Pero Nabiki miró a Akane y le preguntó:
—¿Y tú no lo has espiado?
—¡Claro que no!
—Pues quien te entiende hermanita —repuso la más codiciosa de las hermanas Tendo —Por cierto…
Nabiki le dió a su hermana menor dos invitaciones. Esta abrió una y de su interior sacó una tarjeta pequeña, con la imagen de Ryoga y Akari unidos de las manos y mirándose el uno al otro.
—Nos llegaron estas a la casa, a nombre tuyo y de Ranma. ¿No son ellos?
Nabiki señaló a tres amigos en la distancia, que iban acompañados por una mujer. Fueron ambas por Kasumi y los siguieron en la distancia. Vieron como despedían a la prometida de Ryoga y se alejaban después por las calles de Tokio.
—¡Rápido, se metieron ahí!
Entraron inmediatamente al café donde habían entrado aquellos tres chiflados, pero al inspeccionar el local se dieron cuenta que los estaban esperando. Mouse, Ryoga y Ranma les hacían señas desde una de las mesas para que sentaran con ellas.
—Señorita Kasumi, ¿Porque no se sienta aquí conmigo?
—¿Porque no, Señor cara de Pato?
—En ese caso, yo me sentare con Cara de Cerdo.
—Auch—Ryoga hizo un gesto como si Nabiki le hubiera dado un golpe en los riñones—¿No creen que están siendo demasiado rudas con nosotros?
—¿Y a ti que te parece? Haberte hecho pasar por una inocente mascota todo este tiempo…—contestó Nabiki.
—Sí es cierto, nos engañaron— la apoyó Kasumi —Y tan serios que se veían…..
—Bueno, yo era un joven enamoradizo y extremadamente solitario… No es una justificación, claro, pero es el motivo…Además, Akane ya me perdonó, por lo que no le debo explicaciones ni a una ni a otra….Además que tu sabias perfectamente quién era yo.
—Hablas como si fueras un viejo, Ryoga Hibiki—contestó Nabiki dejando en claro que le agradaba el cambio en Ryoga— Aunque de hecho ustedes tres sean menores que nosotras.
—Ya no más. Nos hemos ganado nuestra madurez con sangre.
Ryoga movió su margarita, como tratando de dejar zanjada la cuestión. Como fuera, Mouse sabía que Nabiki no se quedaría de brazos cruzados, así que preguntó:
—¿Porque no mejor en lugar de discutir les invitamos algo?-propuso Mouse —La comida de aquí es excelente.
Una mesera se les acercó y empezó a anotar las órdenes. Kasumi no quiso abusar, pero Nabiki pidió lo más caro del menú. Los únicos que no decían nada eran Akane y Ranma. Este último trato de romper el silencio.
—Oye Nabiki, cuando vas a dejar de espiarme?
—Nunca.
—Pues la próxima vez que descubra a uno de tus informantes le voy a dejar varios huesos rotos.
—No hay necesidad de ser tan violento, cuñado—repuso Nabiki—Que pésimo sentido del humor…..
—Deberías tener más cuidado Ranma. Conociéndola, diría que tiene una grabadora en su bolsillo-lo alertó Ryoga.
La mesera llegó entonces con la comida, y todos empezaron a comer.
—Como pueden pensar tan mal de mí?-repuso Nabiki mientras agarraba con su tenedor una porción de caviar—Soy solo una inocente universitaria acompañada por dos inocentes señoritas y tres anormales.
—¡Nabiki!—protestó Kasumi, escandalizada— ¡Estamos siendo invitadas, esa no es manera de comportarse!
—Ya, ya. Como digas Kasumi.
Ranma se acercó a Akane y le susurró al oído.
—Menos mal que no eres así.
—Y que harán hoy, chicas? —pregunto Mouse —Podemos ir al cine…..
—Acaso el señor cara de pato intenta hacer algo?
—Que volubles son los hombres, eh Kasumi?
—Para nada. ¿Pero qué chiste tiene ir al cine solo? —contestó Mouse —Para ver películas solo mejor me quedo en mi casa.
—¿Tu que dices Akane, quieres ir al cine conmigo?
—Si tú quieres…
Ranma y Akane se levantaron de la mesa, y las demás hicieron ademan de seguirlos, pero ..
—Quiero ir con ella. ¿Les importa?
Ranma movió la cabeza, y sus compañeros entendieron a la perfección.
—Claro que no, Ranma–lo apoyó Mouse —Nosotros nos quedaremos haciéndoles compañía a estas encantadoras damiselas.
Las damiselas no tenían ningún interés en dejar a su hermanita, pero Ranma y Akane habían desaparecido, tragados por la multitud. Y muy a su pesar, a las hermanas no les quedó de otra que dejarlos solos.
—¿Adonde me llevas?
—No sé.
—Y si no sabes, ¿por qué salimos del café?
—Porque no me gusta que Nabiki y Kasumi estén espiándonos.
—Dales algo de crédito: Hasta hace una semana, eras un desalmado que había roto mi corazón.
Se quedaron callados un momento, y decidieron ir al cine. De ahí fueron a una florería, donde Ranma no pudo evitar notar que ni siquiera sabía cuáles eran las flores favoritas de Akane. Pero durante todo ese rato Ranma no rompió el silencio, y esta pensó que la sacaba por obligación. Esta intentó hacerle plática, pero Ranma solo contestaba con respuestas cortas. No podía quejarse de que no había sido atento, pero…
Ranma sintió su inquietud.
—Sabes que te amo, ¿verdad? —Y Ranma, recordando las palabras de Ryoga, intentó besarla.
—Oh Dios.
Akane empezó a temblar. Ranma se detuvo y le preguntó:
—¿Akane, qué sucede?
—Cada vez que los hombres dicen "sabes que te quiero" es que están a punto de decirte algo que te partirá el corazón.
—No es eso…— Ranma soltó una risita nerviosa —Lo que ocurre es que me preocupa que ahora que tenemos una vida normal… digo, ahora que yo tengo una vida normal….. Ya no queda nada interesante en mí.
Se quedaron callados por un momento, pero Akane reaccionó:
—Todavía hay algo.
—¿El qué?
—¿Qué les pasó a ustedes tres?
Ranma se quedó en silencio otra vez, intentando eludir la pregunta. Se rindió y contestó con voz cautelosa.
—No puedo contártelo Akane.
—Hace un rato dijiste que no tenías nada que decirme. ¿Es que no confías en mí? ¿Cómo puedes decir que me amas si no me cuentas todo?
—¿Cómo puedes decir tu que no te amo? La de veces que he arriesgado mi vida por ti….
—¿Y no puedes contarme lo que te estoy pidiendo?
"Me gustaría que mi madre estuviera aquí "pensó el "Ella sabría qué hacer"
—Bueno, si tanto quieres saberlo…
—¡DETENGAN A ESE PANDA!
Un panda venia corriendo hacia ellos, perseguido por los encargados del zoológico. Ranma le aventó su vaso de café sobre la cabeza cuando doblaba la esquina, y como había previsto su padre se escondió debajo.
—Señor, ¿Ha visto un panda?
—¡Se fui por ahí! —contestó Genma —¡Atrápenlo, está loco!
Los encargados se fueron persiguiendo a un panda invisible.
—¿Ahora qué hiciste, papa?
—¿Que te sucede tío?
—¡No he hecho nada!
—No sé por qué pero no te creo —contestó Ranma, jalándolo de la mejilla—¡Confiesa!
—Tía Nodoka nos dijo que trabajabas en el zoológico.
Genma levantó su puno derecho.
—¡Nodoka, Nodoka! Te vas a enterar!
—¿Entonces si estabas trabajando en el zoológico?—preguntó Ranma, sorprendido— Vaya, es la primera vez que oigo que trabajas.
—Tu madre me vendió al zoológico—aclaró Genma con voz siniestra— Habíamos quedado en que duraría ahí un mes, ¡pero no me dijo que me intentarían hacer un examen rectal!
Cuando llegaron a la casa, Genma intento hacérsela de tos a su esposa, pero ésta le dijo que o se callaba o se largaba, porque era ella la que estaba manteniendo la casa. Así que Genma se tuvo que tragar sus palabras y se sentó, refunfuñando, esperando que su esposa le diera de comer. Ranma, por su parte, se puso a practicar en el jardín, y no entró a la casa hasta pasado un buen rato, haciendo que Akane se sintiera molesta por que su tío Genma había frustrado el momento. Resignada, suspiró y empezó a hacer la tarea, hasta que un posible retador desconocido tocara la puerta; y efectivamente, media hora después todos en la residencia Saotome pudieron oír un par de golpes muy fuerte en el impresionante portón.
—Ranma, ¿puedes ir a abrir? —le preguntó su madre, sacando la cabeza desde la cocina—¡Estoy ocupada aquí!
Pero era solo un testigo de Jehová cumpliendo con su labor dominguera. Empezaba a atardecer, y Ranma se sacó la camisa y subió al baño sin prestar atención a la mirada inquisitiva de Akane.
"¿Nunca lo has espiado?" le había preguntado Nabiki. La muy maldita le había metido la semilla de la curiosidad. Akane se subió al techo y se deslizó hasta poder mirar por la ventanilla del baño; al principio no pudo ver nada -pues el cuarto estaba lleno de vapor- pero cuando su novio abrió el grifo de agua fría y empezó a secarse pudo ver cómo era el cuerpo de Ranma por primera vez desde que regresara a casa: él estaba de espaldas y pudo ver sus horribles marcas. Akane no lo había abrazado nunca tan abajo, por lo que no las había sentido, pero las marcas estaban ahí y sintió dolor de sólo mirarlas.
"¿Serán marcas de látigo?" se preguntó y siguió mirando. Había también una cicatriz larga que bajaba del trapecio y se perdía en el dorsal derecho, amén de una quemadura en la nalga izquierda que llegaba hasta la entrepierna; y cuando Ranma se volteó hacia ella pudo ver como tenía en el pecho tres heridas de bala y 7 en las piernas.
"Ranma….."-Akane se estremeció—"¿Qué demonios te pasó?"
La canción Nube de mar si existe, solo que en japonés se escribe Kawano Nagareno Yoni. Es considerada la mejor canción de Japón para el mundo y hay una versión en mariachi- que a mi juicio es la mejor que hay, nacionalismo aparte- cantada por Los Mariachis Vargas de Tecatitlán, en una gira que hicieron por el país del sol naciente. En todo caso, la canción es casi tan buena como la de "Bésame Mucho" El sentimiento es el mismo. Te recomiendo que lo busques por youtube como Mariachi Vargas-Kawano Nagareno Yoni (Nube de Mar)
