Akane se quedó mirando las marcas hasta que el muchacho se puso la toalla en la espalda y se metió a su habitación. ¿Qué podía haberlas causado? Ciertamente, no eran las marcas que dejaba el entrenamiento o los combates mano a mano a los que estaba acostumbrada; a pesar de ser una chica ruda ella misma las marcas en la espalda de su prometido le ponían los pelos de punta. ¿Cómo se las había hecho? Las marcas de bala hablaban por sí mismas, pero las marcas en la espalda decían otra cosa. ¿Acaso…?

—¡Akane chan!¿Dónde estás?

Akane bajó del tejado y se encontró a la mama de Ranma, que le hizo una seña y le pidió que entrara a la casa a ayudarla; la chica asintió y fue a cambiarse. Después entró a la cocina y Nodoka- que la estaba esperando-señaló un cuchillo y le pidió a Akane que sacara unos mariscos del refrigerador.

—Quiero que pongas muchísima atención Akane—le dijo Nodoka, tendiéndole un mandil—Te he estado observando y creo que la mejor manera de que aprendas a cocinar es que me ayudes en todo platillo que haga. Para ser buena cocinera no basta con memorizar recetas ni observar a alguien más cocinar; es necesario involucrarse.

Nodoka sacó de uno de los cajones una tabla de picar y sacó los camarones del envoltorio; los puso bajo el grifo y dejó que el agua tibia cayera sobre ellos. Luego se volvió hacia Akane y continuó:

—Para dominar cualquier cosa se necesita concentración. Te voy a asignar tareas y tú no harás ni intentaras hacer nada más. Hasta ahora, has estado tratando de empezar haciendo muchas cosas a la vez y nunca consigues nada, lo cual es lógico. Uno no empieza algo de esa forma. Las personas expertas pueden hacer varias cosas a la vez, pero sólo porque conocen todos los pasos a la perfección…

—¡Tía Nodoka, el agua se riega!

Akane intentó cerrar la llave, pero su suegra se puso delante de ella con una expresión lúgubre y unos ojos rodeados por bolsas negras.

Nada más.

—E, entiendo, tía—Akane rió nerviosamente, la expresión de su futura suegra se había parecido sobremanera a la de su papá cuando miraba a Ranma hacer una de las suyas—Pero…..

—Pero nada— Nodoka se volteó y cerró el grifo—Los camarones deben de descongelarse con agua fría, pero si lo hacemos así no habrá tiempo de cocinarlos, especialmente con esos barriles sin fondo—Nodoka señaló el patio, donde se hallaba Genma—así que el agua tibia estará bien. ¿Akane, te importaría empezar a pelar los camarones mientras yo voy por un trapeador?

—Enseguida, tía.

Akane sacó los mariscos del agua y los sacó del envoltorio. No pudo evitar pincharse con las colas y empezó a pelarnos; como fuera, las espinas se clavaban una y otra vez en sus dedos. Y lo que era peor, aunque le doliera pelarlos los camarones no salían enteros; se deshacían una y otra vez entre sus manos. Frustrada, los tiró a la basura y sacó otra bolsa del refrigerador.

—¿Qué estás haciendo, Akane?

Ranma había aparecido bajo el umbral y miraba a Akane, que sorprendida dejó caer lo que tenía entre las manos en la pileta, salpicando de paso todo alrededor.

—Estoy cocinando—repuso Akane, nerviosa—¿Quieres ayudarme?

Ranma se acercó a ella y no pudo evitar mirar todo el piso alrededor. Como fuera, se acercó aún más y tomó un puño de camarones entre sus manos.

—Es así como debes de pelarlos—Ranma le mostró cómo—Debes tener cuidado para no lastimarte los dedos, ¿lo ves? Así….

Akane no escuchó más. ¡Ranma la estaba ayudando en la cocina!¡Y sin criticarla! Era un hecho tan inusual y tan extraordinario que en cuanto regresara a su habitación lo anotaría en su diario.

—Akane, ¿estas escuchando?

—Eh, si Ranma—Akane contestó con un tono de voz no muy convincente—Muchas gracias.

—No hay de qué—repuso Ranma, alejándose de ella—Vuelvo en un rato.

Akane volvió a enfocar su vista en los camarones. Los pelo y sacó dos paquetes más del refrigerador, ignorando los gritos que venían de fuera y que entraban por la ventana.

—¡Es el colmo!—le gritaba una enojada Señora Saotome a su marido—¡No es posible que seas capaz de empeñar los enseres de la casa por conseguir algo de dinero!¡O consigues mi trapeador de nuevo o te usaré para retirar el agua de la cocina!

Genma se hechó hacia atrás. Luego corrió en dirección contraria y entró a la habitación de su hijo.

—¡Ranma, es hora de que nos marchemos en otro viaje de entrenamiento!

—¡Viejo loco!

—¡Ni se te ocurra!

Madre e hijo miraron el piso mientras hacían que Genma saliera volando por los aires.

—Ranma— su madre se metió una mano en el kimono— ¿Te importaría ir al centro comercial y traer algunos útiles? Aquí tengo algo de dinero…

—No es necesario, mamá—Ranma rechazó el dinero que le tendía su madre— Ya me las arreglaré:

—¡No te vayas a meter en problemas!—le advirtió su madre mientras este se perdía en la distancia— Ranma…..

Nodoka regresó a la cocina con una sonrisa en los labios. No lo admitía porque nadie le había preguntado, pero estaba contenta con su hijo. Como fuera, su atención regresó a la tierra cuando se dio cuenta que la cocina donde tenía puesto el pie seguía humedad.

—Mi esposo empeñó el trapeador— Nodoka sonrió forzosamente— ¿Puedes creerlo, Akane chan? ¿Qué te pasó en las manos?

Nodoka se acercó a ella con mirada de preocupación. Akane retiró las manos avergonzada, pero de nada le valió.

—Creo que debí ensenarte a pelar los camarones primero—Nodoka no había podido dejar de notar las heridas en las manos de Akane—¿No crees, sobrina? Yo pelaré los camarones.

—Ya los pelé, tía.

Nodoka sonrió complacida. Acto seguido, abrió la alacena y sacó de dentro una tabla de cortar y un cuchillo.

—Puedes sacar los ajos y los chiles, Akane?
Akane abrió el refrigerador y sacó todo. Su suegra asintió complacida.

—Creo que es hora de que empieces a cortar los ajos y los chiles.

Media hora después y varias tablas de picar más, una Señora Saotome tuvo que suspirar vencida y arremangarse las mangas.

—Hazlo despacio, Akane chan—Nodoka enfocó su vista en las verduras, y por lo tanto no fue consiente de la mirada apenada de Akane—Así. Ahora intenta hacerlo tú. ¿Lo ves? No es tan difícil, a que no? Despacio. Fíjate bien, Akane; no necesitas golpear la tabla con fuerza para cortar el perejil. Sólo sujeta el manojo y mueve el perejil hacia la hoja, no al revés. Debes sujetarlo bien y no alzarlo mucho. Ahora córtalo tú misma. Despacio, ya lo harás rápido después.

—Yo pensé que sólo los cocineros mediocres hacían las cosas despacio—-repuso Akane en un mohín de vergüenza.

—¿Quién te dijo tal cosa, Akane chan?

Akane enrojeció. Ahora le parecía tonto haber sido afectada por las críticas de Kodachi, de Ukyo y de Shampoo.

—Pues el que te lo dijo lo dijo con mala intención. Nadie nace sabiendo. Incluso el mejor chef del mundo, el que quieras, empezó desde cero. No deberías tomar en serio las críticas malintencionadas, Akane.

Esta volteó a mirarla, y Nodoka sonrió. Ya más relajada, Akane empezó a cortar el perejil mientras Nodoka la observaba. Cuando su futura yerna terminó, la señora asintió con la cabeza y le indicó que echara el perejil sobre los camarones. Luego le pidió que le echara un poco de aceite de oliva al plato, deteniendo la mano de Akane cuando esta agarró la botella de vino blanco.

—Cómo eres principiante, siempre cerciórate de saber que le estas echando la comida— Nodoka le quitó el bote de las manos y le guiño un ojo en un gesto comprehensivo — Kasumi y yo no tenemos necesidad de hacerlo, porque conocemos los ingredientes a la perfección, pero un principiante….. Si vas a echar sal, primero pruébala hasta que aprendas a diferenciarla con el tacto o la vista. Ahora échales un poquito de sal y un poquito de pimienta.

Nodoka tuvo que detener la mano de Akane para evitar que ella lanzara sendos puños.

—Con la sal, siempre es mejor que falte a que sobre.

Entonces Nodoka lavó los camarones y pidió a Akane que ella misma pusiera el perejil, el aceite de oliva, la sal y la pimienta; sacó de la alacena una cabeza de ajo y empezó a pelarlos. Le pidió a Akane que los cortara en rodajas y los echara a la mezcla.

—Ahora hay que dejarlos por al menos media hora. ¿Preguntas?

—Este plato no es japonés.

—No, es italiano. No puedo ensenarte cosas difíciles si no te enseno primero las fáciles, no te parece?

Dejaron pasar un rato mientras los camarones se marinaban. Cuando el tiempo hubo pasado la señora Saotome sacó una charola y extendió los camarones sobre ella; después le pidió a Akane que exprimiera todos los limones sobre ellos y echara el vino blanco.

-Ahora deberás esperar hasta que se cocinen. Es bastante sencillo. Revísalos en cinco minutos y no agregues nada; si están cocidos sácalos y empiézalos a servir. Si no lo están, déjalos otros 4 minutos.

Pasaron 7 minutos. Nodoka sacó los camarones del horno y a ellas llegó el excelente aroma de la comida bien hecha. Nodoka agarró uno entre sus dedos y los probó, ignorando la mirada expectante de Akane, que esperaba que Nodoka se cayera en cualquier momento, inconsciente.

—Akane….

Nodoka entrecerró los ojos y miró a su futura nuera con una sonrisa macabra.

—¿No olvidaste lo que te dije de la Sal, verdad?

Akane se estremeció y agarró la porción que Nodoka le ofrecía. Lentamente y con las manos temblorosas la llevo a su boca y masticó.

—¡SI!¡ SI! —Akane hizo lo más parecido a una cuateniña, pero versión japonesa—¡Lo logré!—Akane apretó el puño en un gesto de Victoria—¡Mi comida salió bien!

Nodoka sonreía, aplaudiendo y felicitándola. Se acercó a ella y agarró más camarones.

—Te salieron perfectos, Akane chan—Nodoka masticó gustosa— Sólo quisiera que Ranma …

Eso era todo lo que la mala suerte necesitaba oír para hacer su aparición. En un segundo las dos mujeres pudieron escuchar como un proyectil desconocido se dirigía hacia ellas y en especial hacia la charola llena de camarones.

—¡Tía Nodoka , cuidado!

Los reflejos de la menor de los Tendo se activaron inmediatamente y esta se lanzó sobre la mujer, a la que pudo salvar de un Ranma que caía en esos momentos en la mesa y la hacía añicos, habiendo entrado por la ventana con inusitada violencia.

—¡Mi hijo!

—¡Mis camarones!

Ambas se abalanzaron sobre la mesa-o las astillas que quedaban de ella- y vieron como Mouse y Ryoga crujían sus nudillos.

—Será mejor que vuelvas a entrenar como es debido, Ranma— le reconvino Mouse, que lo miraba desde su posición en el techo— ¡Tu nivel solía ser mejor!

—¡Cállate!

Ranma intentó levantarse, pero Akane lo golpeó en la cabeza con el sartén que tenía más a mano.

—¡¿Se puede saber porque fue eso?!

—¡¿Te parece poco el haber arruinado la única comida que he podido hacer bien hasta ahora?!

—Sera mejor que estés más preparado para la siguiente vez, Ranma. ¡Hasta luego!

—Aún no he terminado…..

Akane empezó a sollozar y Nodoka apoyó una de sus manos sobre su espalda. Por su parte, Ranma trató de incorporarse, pero al apoyar su mano sobre el suelo no pudo evitar agarrar uno de los mariscos preparados por Akane, llevándolo inmediatamente a su boca.

—¡Hijo, eso es antihigiénico!

—Akane, ¿tu hiciste esto?

—¡Adelante, búrlate, al fin y al cabo ya que importa!

-¡Pero están buenos! —protestó Ranma, agarrando más camarones del piso y llevándoselos a la boca—¡De hecho, creo que es lo mejor que has hecho hasta ahora, Akane! ¿Podrías hacer más?

—¿Eh?

—¡Quita tus manos de mis camarones, viejo!

Akane había olvidado la frustración que el súbito desperdicio de comida le había causado y había accedido a la petición de Ranma. Este había saltado complacido y ahora luchaba con Genma para impedir que este le quitara su porción como de costumbre. Genma no se daba por desanimado e intentó quitarle su plato varias veces más, hasta que Ranma se hartó y lo mandó a volar. asta lue

—¿Tu no vas a comer, Akane?

—No, yo estoy bien.

—Como quieras—Ranma agarró otro de los camarones por la cola y lo masticó—¿Hay más?

Ranma se encogió de hombros y siguió comiendo. No lo sabía, pero había echo realmente feliz a Akane aquella noche.

La verdad, me siento identificado con Akane en este aspecto. Hasta hace unos 4 años, yo cocinaba tan mal como ella. Lo que describí fue como yo aprendí a cocinar de manos de mi instructor, Xavier, hace ya mucho. La receta es italiana y muy fácil de hacer, aunque no me molestaría en hacerla en mi casa pudiendo hacer ceviche….. El ceviche es mejor. El horno en el restaurante está a 450 grados Fahrenheit y normalmente una orden de 12 camarones esta lista en 4 minutos, con el horno ya caliente.

Espero que no les parezca muy corto, pero no puedo prolongar más de la cuenta una lección de cocina.