El Señor Kuonji era mediano y de complexión recia. Aunque su pelo ya había empezado a encanecer, su barba todavía era negra como el azabache y sus ojos tenían un brillo que solo se podía asociar con un espíritu joven y activo. Su cuerpo seguía siendo musculoso, aunque eso sí, la edad ya empezaba a dejarse notar en su aspecto físico. Había llegado a visitar a su hija desde Osaka y sonrió especialmente cuando la vio llegar con las que juzgó eran sus amigas. Se levantó de donde esteba sentado y avanzó hacia ellas:
—Me alegra ver que tienes amigas tan vivaces, Ukyo.
Akari y Akane lo saludaron con una inclinación de cabeza, pero éste movió la mano como alejando una mosca molesta: Le alegraba muchísimo que Ukyo tuviera tiempo para salir con sus amigas además de ir a la escuela y trabajar.
—Papa, ésta es Akari Unryu, la amiga que te conté que se va a casar en tres semanas—Ukyo hizo las presentaciones de rigor—con una gran peleador, Ryoga Hibiki.
—Felicidades.
El papa de Ukyo la abrazó muy fuerte, emocionado.
—Y esta es Akane Tendo, la novia "actual" —Ukyo no pudo evitar poner énfasis en tal palabra —de Ranma Saotome.
El señor Kuonji entornó los ojos. No soportaba oír ese apellido.
—No sé si felicitarte o tenerte lastima, pequeña.
Había varias cosas que Ukyo no les había contado: Cuando Genma se llevó el puesto, la familia no tenía ningún otro medio de subsistencia en aquel entonces. Sus amigos no lo ayudaron y por poco pierde la casa; el señor Kuonji tuvo que trabajar en una empacadora de pescado. Durante mucho tiempo no quiso visitar a su hija pues como el diría "El día que vea a ese desgraciado le voy a torcer el pescuezo"; no le hacia ninguna gracia que su hija persiguiera al hijo de ese pillo y daba gracias a todos los Budas y Kamis que no habían terminado juntos.
—¡Papá! —repuso Ukyo escandalizada—Sé que Genma es un imbécil, pero Ranchan tiene buen corazón.
Se impuso un silencio incómodo. Subieron arriba y se sentaron a la mesa, donde Konatzu entró y les sirvió té y unos bocadillos, mientras el papa de Ukyo se ponía cómodo. Mordisqueó uno de los panecillos que su hija había cocinado especialmente para él y preguntó:
—¿Y bien? Que desean preguntarme? —El señor Kuonji adoptó una expresión más seria—¿Sucede algo?
—Lo que pasa es que vimos unas medallas y no sabemos que significan, papá— Ukyo fue directo al grano— Pertenecen a unos amigos nuestros, pero no nos quieren decir que significan.
Akane y Ukyo sacaron unas cajas de madera de sus respectivos bolsos. El señor Kuonji puso una expresión muy adusta.
—Si ellos no quieren decirles por algo será, ¿no creen?
—Sí, pero…
—Bueno, supongo que todas las mujeres son igual de curiosas—la verdad es que él también tenía curiosidad, pero no quería admitirlo— Permítanme…..
El señor tomó las cajas y las depositó sobre sus piernas. Alzó las tapas y abrió mucho los ojos, gesto que fue notado en seguida. Las mujeres se acercaron todas a él y éste empezó a ver las medallas con ojo avizor una tras otra, agarrándolas con mucho cuidado, y a opinión de su hija, mucha reverencia.
—¿Dicen que son de unos amigos?
—Sí.
—Pues sus amigos entonces tienen más de 50 años —contestó el Señor Kuonji— Trabajan ustedes en un asilo de ancianos?
Akane y Akari se imaginaron por un momento a sus novios como viejos decrépitos terroríficamente parecidos a Happosai.
—¡No! Lo que ocurre es que….
—Esas medallas pertenecen a nuestros prometidos, señor. – contesto Akari con voz firme.
—Las medallas no le pertenecen a quien las guarda sino a quien las gana con su sudor y su sangre, señorita —contestó el viejo- Está clarísimo que sus novios no pudieron haberlas obtenido.
—Lo que ocurre es que creemos que ellos viajaron al pasado por medio de un espejo traído gracias a los soldados de Alejandro el Grande, Papá.
El papá de Ukyo se quedó perplejo por unos instantes y luego soltó un gemido. "No hay nada perfecto en este mundo" pensó.
—Hija, ¿qué demonios se han estado metiendo ustedes tres?
Tardaron un rato en convencerlo de la veracidad de sus argumentos. Cuando finalmente lo lograron, este tomó de nuevo una de las cajas y la abrió.
—Muy bien. Empecemos.
La verdad es que no estaba muy convencido del todo, pero tomó una medalla –una cruz en realidad- recubierta de oro y plata y exclamó:
—¡Vaya, encontrar esto sí que es una sorpresa!
—¿Cuál es esa, papá?
—Esta es una medalla al servicio distinguido, Ukyo —contestó su padre con admiración —Tu abuelo volvió con una de las Filipinas, pero la suya no incluía Oro, era de Plata y Hierro. Esta de aquí es una de primera clase; según tu abuelo, solo dos en su compañía pudieron vivir para ganarlas, pues no se daban a título póstumo. ¡Qué extraordinario! Fueron creadas por edicto al final del 44 ante actos de heroísmo en el escenario del Pacifico cuando ya la Guerra marchaba muy mal y los Norteamericanos estaban a las puertas…. Casi todas se concedieron a aquellos pilotos que defendieron los cielos del Japón por aquellos días. La lista con los condecorados terminó siendo destruida para que proteger a sus miembros.
El señor Kuonji guardó esta, tomó otra entre sus manos y se las mostró. Era otra cruz, pero esta vez roja y con puntas de lanza entre cada brazo. Un hombre barbudo aparecía en medio.
—Esta es una Gunjin Shoi Kisho —continuó— Se daba por recibir heridas durante el servicio. Esta de aquí es dorada, una Sen-Sho, así que quien la recibió tuvo que ser herido en batalla. La imagen en el centro pertenece a Kusunoki Masashige, un Samurái del siglo XIV que luchó para el Emperador en su intento de subyugar al Shogunato. Planeó como devolver el poder al Emperador, pero una traición dejó a Kusunoki y sus fuerzas contra todo un ejército.
Éste sugirió al Emperador refugiarse en el sagrado Monte Hiei, permitir al Shogun conquistar Kyoto y después, con la ayuda de los monjes guerreros del Monte, atraparlo en la ciudad y destruirlo. No obstante el Emperador no lo permitió y quiso presentar batalla en un campo abierto. Kusunoki aceptó la insensata orden del Emperador (en lo que luego sería visto como las últimas palabras de la lealtad y la obediencia de un samurái). La batalla tuvo lugar en Minatogawa (hoy Kobe), fue un desastre y, finalmente, cuando Kusunoki se vió totalmente rodeado, se suicidó con 600 de sus hombres. Según la leyenda, sus últimas palabras fueron Shichisei Hōkoku! – ¡Quisiera tener 7 vidas para darlas por mi país!
—Fue declarado el Santo Patrón de los Kamikazes, que se veían como sus herederos espirituales al sacrificar sus vidas por el Emperador….Algo bastante apropiado, tengo que añadir.
—¿Y ésta?
Akari sacó una medalla muy bonita en forma de estrella. Era de plata con gemas rojas.
—Esta es una Zuihosho— le contestó el papa de Ukyo; éste la tomo de las manos de Akari y la apretó con la palma, alzándola a la altura de sus ojos—de cuarta clase. Concedida normalmente en tiempos de paz, pero en tiempo de Guerra se les concedió a aquellos oficiales que se distinguieran por su valentía.
La giró entre sus dedos y continuó:
—Es la Orden del Tesoro Sagrado; simboliza el Espejo Yata y las Joyas Yasakani. Se dice que el espejo es tan sagrado que ni el poderoso Mikado puede verlo. Las Joyas simbolizan la obediencia y el afecto. Al parecer sus "novios" tuvieron una campaña muy intensa.
Las chicas no dijeron nada, pero coincidieron en que así lo parecía. El Señor Kuonji le devolvió la medalla a Akari, pero en la caja de ésta aún quedaba otra.
—Hmm. Esta es una sorpresa aún mayor.
—¿Esa cuál es, papá? –Ukyo se sorprendía cada vez más, y no era la única.
Era una estrella de ocho puntas con un crisantemo en el centro y dos espadas cruzadas detrás.
—Esta es la medalla que se les concedió a todos aquellos que se distinguieron a lo largo de la Guerra en Asia —explicó su padre —Mac Arthur ordenó que se destruyeran todas sin excepción. Supongo que esta y la otra son las únicas que quedan en Japón.
Akane y Akari se quedaron cabizbajas por momento, pero la más ensimismada era Akane. Ryoga seguía siendo un caballero, en eso no había cambiado. Si, se había levantado gritando de su cama y disparado contra las paredes; se levantaba todos los días a las cinco y se veía mayor; pero el cambio había sido más radical en Ranma. Uno egoísta, ególatra y patán había entrado en el espejo griego y otro silencioso, callado y nada temeroso con las mujeres había salido. Akane no se explicaba lo fácil que Ranma le había propuesto matrimonio, hecho realmente alarmante considerando lo difícil que era para Ranma exteriorizar sus sentimientos. Akane tenía muy presente en su memoria la declaración de éste durante la boda fallida: Si Ranma no había dado su brazo a torcer tras regresar a Nerima tras su pelea con Safron, ¿Qué había pasado en el pasado para que cambiara tan rápidamente de opinión?
Akane y Akari empezaron a guardar las medallas, pero encontraron ambas una pestaña negra en el fondo de sus cajas. Tiraron de ella y descubrieron que en realidad el fondo no era tal: Sacaron de cada una de ellas una última medalla ya medio roída. Unas medallas muy bonitas, con un milano dorado sobre dos escudos de plata y una espada en el centro.
—Esa.. Esas son Ordenes del Milano de Oro.
El señor Kuonji las tomó entre sus manos con una reverencia infinita, sin poder creérselo.
—En verdad son muchachos admirables los suyos, Señoritas.
—¿Tan importantes son?
—Es la medalla más alta a la que se podía aspirar, Ukyo- contesto su padre. Sólo dada a aquellos que mostraban valor irracional o liderazgo en batalla. No he conocido a nadie que la haya tenido y mira que tu abuelo tenía amigos muy valientes….
El señor Kuonji devolvió las medallas y las jóvenes las fueron acomodando una por una, pues no querían que sus novios se enteraran de lo que había pasado. El papá de Ukyo se reclinó sobre su silla y murmuró:
—Cuando se casen no sean muy duros con ellos.
El señor tomó un poco de té como intentando obtener una pausa, pero su hija le pregunto:
—¿Qué quieres decir, papá?
Éste apuró su taza y tomó un trago muy largo.
—La guerra cambia a todo mundo, y la Segunda Guerra mundial fue quizás la más brutal de todas. Es cierto que hay personas que prefieren la adrenalina de la Guerra al tedio de la Paz, pero ellos son la excepción, no la regla y a no ser qué una persona lleve consigo el gusto por la Sangre, cambiará irremediablemente una vez entre en batalla.
"Mi padre era un hombre muy frio, y llegué a pensar que no amaba a mi madre. Pensé que si seguían juntos era sólo porque en aquel tiempo el divorcio estaba muy mal visto y él sólo quería una ama de casa. Fue él el que me prohibió enlistarme en el ejército cuando éste fue restaurado después de la ocupación. Pero cuando mi madre murió, ninguno de nosotros lloro más su muerte que él. Y tuvimos que llevárnoslo arrastrándolo de la tumba."
El señor Kuonji empezó a comer su bollo de arroz como queriendo dar por finalizada la plática. Pero Akane recordó que tenía algo más que preguntarle, así que se levantó y regresó con una caja grande y alargada que usan los músicos para guardar sus instrumentos. La puso al lado de la mesa y preguntó:
—Señor Kuonji, ¿puede usted identificar estas armas?
Este asintió con la cabeza y Akane abrió la caja. Adentro se encontraban los dos rifles que Ukyo y ella habían encontrado aquella vez que registraron la habitación de Ranma: El señor se limpió las manos con su servilleta y agarró el primer rifle, el que tenía los caracteres chinos grabados en la culata. Lo examinó por un minuto y paso el dedo índice por el cañón, como acariciándolo.
—Este es un Mosin Nagant —sentenció —usado por una guerrillera china. Francotiradora.
—¿Mosin Nagant? —preguntó Ukyo —Eso no suena a chino.
—Eso es porque es de manufactura soviética, no china—-repuso su papá —Los soviéticos aprovisionaron algunas veces a los comunistas de Mao Tse Tung durante la Segunda Guerra Sino Japonesa y hasta la caída del Kuomintang, mientras que los soldados de Chiang Kai Shek eran aprovisionados primero por Alemania y después por Estados Unidos. La culata fue grabada por su propietaria: Los caracteres chinos corresponden al nombre de Shirai.
Akane recordó aquella vez en que Ranma despertó llorando y gritando Shirai, Shirai! Se guardó sus pensamientos y pregunto:
—¿Y cómo sabe que era una francotiradora?
—Los Mosin Nagant eran buenos rifles de francotirador —les explicó el señor, mientras alzaba el rifle a la altura de sus ojos—y se siguieron usando como rifles de instrucción hasta mucho tiempo después. Además, ningún soldado raso se hubiera molestado en grabar su nombre en un rifle que no iba a conservar por mucho tiempo.
Akane tomó de sus manos el Mosin Nagant y lo guardó. Luego le tendió el otro rifle, la que tenía una bayoneta atada al cañón.
—¡Ah, este es más fácil de identificar! —el señor Kuonji jugó con el rifle y acercó su dedo a la cuchilla —Esta bayoneta ha probado mucha sangre…..
El viejo usó la mira y apuntó a un enemigo imaginario.
—Éste es un Arisaka, el rifle estándar en los ejércitos Imperiales. Un muy buen rifle, tengo que añadir.
—Ese es el rifle que tiene Ryoga —comentó Akari —He visto como lo pule todos los domingos.
El papá de Ukyo lo revisó y dijo:
—Pues este no está cargado.
—Menos mal —repuso la novia de Ryoga con un suspiro —lo último que falta es que Ranma mate a la novia antes de mi boda.
Ukyo y Akari rieron por un instante, forzando a Akane a hacer lo mismo. "Ja, ja, ja, que graciosas" pensó para sí misma, molesta "Maleducadas".
—¿Eso es todo lo que tenían que preguntarme?
Las chicas asintieron. El papa de Ukyo se levantó de la mesa.
—Si me disculpas hija, quisiera dormir. Señoritas…
—Muchas gracias por su ayuda, señor Kuonji.
—No fue nada—el señor les dedicó una sonrisa—Con su permiso…..
—Así que el señor Ranma es un héroe de guerra, ¿eh?—Konatzu guardó el banjo que había estado tocando para deleite del papá de su patrona y agregó—Siempre ha sido muy valiente.
"Si, siempre ha sido muy valiente" coincidieron tanto Ukyo como Akane "Es una de sus mejores virtudes".
—Entonces estaré casada con un héroe de guerra—las interrumpió Akari, con voz queda—Eso es tan ….
—Escucha Akari, no es tan malo—Ukyo se acercó a Akari, tratando de tranquilizarla—Mi abuelo no era tan…
—¡Tan apropiado! —exclamó Akari, sin prestarles atención a Ukyo y Akane, que cayeron hacia atrás—¡Oh, cuando se lo cuente a Katsunishiki! ¡Oh, estoy tan feliz!
—Vaya Akari, tú también puedes dar bastantes sorpresas, ¿eh?—repuso Akane, mientras se levantaba del piso y empezaban ambas a guardar las medallas— Y tan tranquila que pareces…
—Es que estoy tan contenta, Akane—repuso Akari con una sonrisa radiante— ¿Cuántas personas pueden jactarse de tener un novio como Ryoga? Tú también lo estas, ¿no es así, Akane?
Akane no dijo nada, sino que miró el piso.
—¿Sucede algo, Akane?
—No, nada—Akane trató de sonar contenta—Yo también estoy muy feliz.
"Pero lo estaría aún más si no tuviera la impresión de que Ranma me oculta algo".
—Bueno, chicas… —Ukyo titubeó un poco— Quizás no todo sea tan fácil.
—¿Que quieres decir?—preguntaron ellas, sorprendidas.
—Quiero decir que quizás ellos hicieron cosas que de verdad quieran que no sepamos—contestó Ukyo con voz queda—Mi abuelo era una persona muy recta, pero…
—No lo creo—repuso Akari, con una actitud energía que casi nadie le había visto nunca—Dudo mucho que ellos hayan hecho algo en contra de su conciencia, ¿no creen?
—Pero no fue precisamente eso lo que hizo el señor Hibiki cuando se hacía pasar por la mascota de la Señora Akane?
Todas retrocedieron asustadas, pues no se habían dado cuenta que Konatzu seguía ahí.
—"¿Señor Hibiki?"-preguntó incrédula Ukyo, mientras Akane protestaba y gritaba "¡Señorita!".
—Pero es diferente —exclamó la chica, concediéndole a su prometido el beneficio de la duda y dirigiéndose hacia Akane—Ryoga nunca te hizo nada,¿ a qué no?
—Bueno si lo ves así….
—No es que lo vea así, Ukyo, sino que estoy segura de que Ryoga jamás haría algo tan malo—Akari azotó la mesa con sus nudillos—Y para el caso, dudo que lo haya hecho Ranma.
—Pero pueden que se hayan visto a hacer algo de lo que después se arrepintieran—Konatzu se llevó una mano a la barbilla—Como aquella vez que mi madrastra me obligó a luchar a muerte con el señor Saotome.
Ya nadie dijo nada, pero sabían a que se refería Konatzu. Aquella vez, su madrastra le había dado a Konatzu un rollo de sushi que lo había sumergido en un estado de furia fría que por por poco acaba con la vida de Ranma.
Terminaron de guardar las medallas y se despidieron de Ukyo, cada una jalando para su casa, sumidas en sus pensamientos. Ukyo había querido acompañarlas, pero su papá había llegado por primera vez a visitarla y no quería descuidarlo.
"Hay una cosa que mi padre no les dijo" les había dicho Ukyo con cara seria antes de que se fueran "Y es que las personas cometen cosas que uno no se habría imaginado de ellas. Mi abuelo tuvo un hijo en campaña."
Akane se daba cuenta que quizás descubriría cosas de su novio que no le gustaría saber. Pero la curiosidad la estaba matando y no daría marcha atrás.
"Ranma, Ryoga… ¿Qué les pasó que no quieren decirnos nada?" pensó Akane "¿Qué hicieron?".
Suspiró y siguió caminando. Ahora lo que faltaba era preguntarle a un doctor por las heridas. Cuando Akane llegó a la casa de los Saotome, ya era muy tarde y todos estaban acostados; le habían dejado la cena en la cocina. Comió y subió a la habitación de Ranma. Abrió con cuidado la puerta intentando no hacer ruido y se deslizó hacia el armario, queriendo meter la caja con las medallas sin que Ranma se diera cuenta, pero…
—¿Qué haces aquí, Akane?
A Akane le dió un susto de muerte cuando Ranma apareció detrás de ella y la abrazó a la altura de las caderas. Trató de justificarse diciendo:
—¡Nada! Yo sólo…
No se le ocurría que decir.
—¿Qué haces todavía despierto?
—Me despertaste tú cuando subiste las escaleras— repuso él—Pero aún no has contestado mi pregunta. ¿Qué haces aquí?
—Tenía miedo.
—¡¿Tú?!—repuso incrédulo Ranma, parándose inmediatamente y examinándola desde todos los ángulos posibles— No lo creo. ¿A qué le podrías tener miedo?
"A que mi prometido me haya engañado estando en campaña, a eso" pensó para sí misma Akane "O a que haya hecho cosas aún peores"
—Tuve una pesadilla.
—En ese caso…—Ranma vaciló un momento antes de continuar —Si quieres puedes quedarte aquí conmigo.
Akane lo miró por un momento, y Ranma interpretó su silencio como hostilidad.
—Solo si tú quieres.
Akane negó con la cabeza.
—Sólo quería venir a darte las buenas noches, Ranma.
Éste agarró la cabeza de la joven y jaló su cabeza hacia él.
—Gracias. Significa mucho para mí.
Le dió un beso muy largo y la arrastró a la cama, pero Akane opuso resistencia.
—Me tengo que ir a dormir yo también.
Akane salió de la habitación respirando muy fuerte. No había salido como había planeado, pero él la había besado y podría dejar las medallas en su sitio mañana por la mañana. Se metió a su habitación y se quedó mirando por la ventana las estrellas; se quedaría pensando en lo que le había dicho Ukyo. "Mi abuelo tuvo un hijo en campaña". No creía que Ranma hubiera abandonado un hijo suyo. Pero tampoco creía —no mucho, al menos, aunque la duda seguía ahí—que él se hubiera acostado con nadie… No se había acostado con Shampoo, después de todo. Sonrió al descubrir que cada vez le tenía más confianza. ¿Pero y si…? Akane movió la cabeza, tratando de alejar los pensamientos obscuros que empezaron a llegar a su mente.
{}
A la mañana siguiente Akane se levantó de excelente humor y practicó un poco. Ranma había salido con su padre, quedándose ella y su futura suegra en la casa, momento que aprovechó para subir y poner las medallas y los rifles donde estaban. A eso de las 5 vió como llegaban esos dos cubiertos de lodo; Akane vió como Ranma se metía al baño y esperó a que abriera el grifo de la regadera para sacar su cámara y salir al jardín. Se acercó sigilosa a la ventana mientras Ranma se tallaba el cuerpo. Con el paso de las semanas había vuelto a recuperar musculo y los huesos se habían cubierto de carne otra vez. Incluso las heridas empezaban a remitir, y no parecían tan graves como la primera vez que las había visto.
—¡¿Akane?¡ —una voz conocida le hizo dar un respingo —¿Qué haces espiando a Ranma por la ventana?
La chica sintió como el corazón saltaba de la sorpresa. Nodoka estaba detrás de ella y la mirada con una sonrisa.
—No no no es lo que parece. .. —balbuceó Akane —Lo que ocurre es que…
—No tienes de que avergonzarte querida —le sonrió Nodoka —Mi hijo es muy apuesto y es normal que quieras espiarlo aunque aún no estén casados. ¿Porque no entras a bañarte con él? Así podrías enjabonarle la espalda y él lo apreciaría.
Akane negó con la cabeza, frenética. Ella no era así. Nodoka volvió a entrar a la Casa y Akane volvió a asomarse por la ventana. Ranma ahora se había quedado con el cuerpo sumergido en la bañera y el vapor tapaba los contornos de su cuerpo. Estuvo así un rato hasta que terminó y abrió el grifo de agua fría; el vapor se fue diluyendo hasta que el cuerpo musculoso quedó a la vista. Se empezó a secar y Akane empezó a tomar fotos, confiando en que Ranma no oiría nada. Satisfecha, se agachó y empezó a gatear hasta la puerta de la casa. Pero una mano poderosa la alzó por la camisa, rasgándola.
—Nunca vuelvas a tomarme fotos o el dinero que te paga Nabiki no será suficiente para pagar el hospital, ¿Quedó claro?
Ranma se quedó perplejo al ver a quien estaba sujetando por la blusa. Soltó la mano y preguntó:
—Akane! Que rayos hacías tomándome fotos?
Akane se puso roja como un tomate y trató de contestar.
—Nada.
Ranma sonrió ampliamente y la tomó entre sus brazos.
—Pequeña depravada.
—¡¿A quién le dices depravada?!
Un mazo se estrelló contra la cabeza del chico, aunque no con tanta fuerza debido a la vergüenza que pasaba la chica en aquél momento. Ranma se acercó un poco más a ella y continuó:
—Si no quieres decírmelo no importa, Akane.
La besó y ella no opuso resistencia. Su camisa se puso húmeda al contacto y su novio…
—¡¿QUE DEMONIOS CREES QUE ESTAS HACIENCO? ¡
Akane le sentó una cachetada con todas sus fuerzas. Ranma se quedó inmóvil; había intentado meter la mano derecha adentro de la blusa y había apretado uno de sus senos.
—Yo no soy esa clase de chica! —continuó Akane, esta vez decididamente molesta —Tal vez Shampoo y Ukyo te permitan esas libertades, pero yo…
Ranma se enojó.
—¿Qué crees que estabas haciendo TÚ? ¡Tú eras la que me estaba espiando! ¡Y tomando fotos! ¿Qué quieres que piense? ¡Tienes la blusa abierta y los senos húmedos, maldición!
—¡Porque lo hiciste tú, imbécil!
—¡Porque me estabas espiando!—repuso Ranma— Pensé que tú…. Y yo….¡Tú fuiste la que se metió en mi habitación ayer en la noche!
Ranma mejor se mordió los labios y le dió la espalda.
—¿Para qué me enojo? Akane boba, ni que quisiera tocarte.
—No pensabas eso cuando hace un momento, ¿o sí? –contestó ella, sarcástica.
Por única respuesta, Ranma alzó la mano y le enseñó el dedo.
—Zorra—musitó Ranma para si mismo.
—¡¿QUÉ DIJISTE?!
La cara de Akane creció desproporcionadamente, pero Ranma no retrocedió:
—¡Lo que escuchaste!—repuso el chico absolutamente furioso— ¡Está mal que yo toque a mi futura esposa, pero Gosunkugi si puede salir con ella y ponerla borracha cuando le venga en gana! ¡Es el colmo!
—¡Eso fue algo completamente diferente!—protestó Akane, airada —¡Gosunkugi no intentó sobrepasarse conmigo!
—¡Como si no quisiera! —para entonces los vecinos ya habían empezado a asomarse— ¿Y sabes qué? Para el caso, ya no me interesa discutir contigo. ¡Adiós!
Akane intentó ir tras él, pero Ranma saltó sobre el techo y se alejó rápidamente. Akane vió cómo se perdía en la distancia y luego recogió la cámara del piso. Llamó a Akari y esta le contó que ya le había tomado las fotos a Ryoga, así que quedaron de verse en ese mismo momento y 15 minutos después ya estaban afuera del consultorio del Doctor Tofú. Tuvieron que esperar un rato porque el sitio estaba a rebosar de gente, por lo que Akane tuvo tiempo de contarle a Akari lo que había pasado. Ella soltó una carcajada -lo que sorprendió a Akane, pues pensaba que Akari se pondría de su lado al ser también una chica tan seria—y exclamó:
—¡Pero es lógico que actuara así, Akane!
—¡Pero es que me tocó!
—¿Y qué esperabas? Akane, eso no tiene nada de malo.
—O sea que Ryoga y tu….
—Claro que no—la cortó Akari —Él y yo no estamos casados todavía y es muy caballeroso conmigo, nunca me ha presionado. Pero lo he visto desnudo muchas veces. Sólo piénsalo Akane: ¿Cuándo te cases con Ranma, que vas a hacer? Abofetearlo cada vez se meta a dormir a tu cama, ¿o qué? Si yo anduviera incitando a Ryoga creo que ni él podría controlarse.
—¡Pero yo no estaba incitando a Ranma!-gritó Akane.
Todos se le quedaron mirando y Akane escondió la cara de vergüenza. Demasiadas veces para un solo día.
—¡Yo solo quería tomarle unas fotos!
—Desnudo y bañándose. Es normal que pensara así.
—¿Pero y tú como le hiciste?
—Fácil— Akari se encogió de hombros —Le metí un somnífero en la comida.
—Ah—Akane se molestó un poco ante un método que parecía obvio—¡Pero aun así, el no debió tocarme!
Akari ya no dijo nada. Las jóvenes vieron cómo iban pasando los pacientes uno tras otro. Todos invariablemente ponían cara de preocupación al mirar adentro, pero salían tranquilos y con cara de satisfacción. Cuando Akane entró, también se llevó una sorpresa.
—¡Kasumi! —su hermana mayor le sonrió desde el otro lado vestida como enfermera—¿Qué haces aquí?
—Estoy ayudando al doctor —contestó su hermana mayor, mientras les dirigía una de sus cálidas sonrisas —Dado que ahora paso la mayor parte del tiempo libre, quise venir aquí.
—Kasumi me ha estado ayudando últimamente, y he de decir que aprende rápido. Tiene excelente predisposición para estas cosas—comentó el doctor —Me ha dicho que planeaba estudiar Medicina…
—Ahora el doctor me entrena como enfermera, hermanita.
"Eso explica las caras de preocupación de los pacientes" pensó Akane "Aunque admito que parece que el doctor ya se acostumbró a su presencia."
—¿Y bien hermanita?—Kasumi interrumpió su dialogo interior —¿Te duele algo?
—¡No! Bueno, lo que ocurre es que queremos saber a qué heridas corresponden unas fotos que tomamos Akari y yo… Por cierto, esta es mi amiga Akari Unryu, doctor.
—Mucho gusto doctor–se presentó la novia de Ryoga—Un placer conocerlo.
—El gusto es mío— contesto él, mientras se ajustaba los lentes—Señorita Unryu.
Sacaron las fotos de sus bolsos y se las enseñaron al doctor. Este las vió con ojo crítico y preguntó:
—¿De quien son estas fotos?
—De Ranma y Ryoga.
—Qué raro…. Estas heridas son gravísimas. ¿Cuánto tiempo tiene que se las hicieron?
—No sabemos Doctor—repuso Akane —Y no nos han querido contar nada al respecto…
Kasumi miraba por encima del hombro del doctor Tofú con interés. Este no pudo evitar ponerse un poquito nervioso y las fotos temblaron en sus manos.
—Estas heridas fueron mal atendidas—el doctor señaló las heridas que ambos mostraban en la espalda —En cualquier sujeto normal hubieran causado la muerte, ya sea por tétanos, desangramiento o septicemia…Pero esos dos tienen el pellejo muy duro, siempre lo hemos sabido.
—¿Y de que son esas otras heridas, doctor?
El Doctor Tofú puso las fotos sobre la mesa y fue señalando las heridas con los dedos.
—Estas en la espalda son azotes—dijo llanamente —y se ve que les pegaron con saña. En el caso de Ryoga, fue con un látigo; con Ranma, yo diría que también utilizaron un objeto romo, posiblemente un bastón… No tengo ni idea de cómo no los dejaron inválidos.
Luego señaló una herida en diagonal que tenía Ryoga a la altura del diafragma y la herida que bajaba por la espalda de Ranma.
—Esas son heridas por objeto punzo cortante. Y éstas —señaló las heridas que como piquetes se extendían por las piernas y el pecho —son heridas de bala. Ésta que tiene Ranma en las nalgas y que se mete en su entrepierna es una quemadura, quizás por una explosión, al igual que esta que tiene Ryoga en el muslo. También parece haberse infectado antes de curarse…Sería bueno que los trajeran al consultorio. ¿Han tenido alguna molestia?
—No nos han dicho nada…— contestó Akari.
—Mmm. Esperen. Esas marcas en las muñecas….
El doctor tomó una lupa y examinó las fotos otra vez.
—Creo que son por alambre de púas. Quizás….
Finalmente el Doctor sentenció:
—Creo que fueron torturados antes recibir las marcas por explosión— Tofú Ono les devolvió las fotos —Las heridas están más cicatrizadas. Si fueron víctimas de un secuestro o algo, deben denunciarlo…..
—No me imaginó a nadie secuestrando a Ranma y a Ryoga—exclamó Kasumi.
—Bueno, quizás no estén orgullosos de que alguien haya podido hacerlo—repuso Tofú—Ranma siempre ha sido muy orgulloso.
—¿Y de que estaban discutiendo allá fuera, hermanita?
—Oh, de nada—repuso Akane, apenada de que Kasumi hubiera podido oír de lo que Akari y ella pudiera estar hablando—Nada importante.
—Bastante serio debió ser no pudiste esperar a salir del consultorio para discutir sobre él—repuso el doctor—¿Por qué no lo discutes con Kasumi mientras termino de atender a mis pacientes?
¿Era eso un reproche? Akane se disculpó y salieron las tres de la habitación, mientras los demás pacientes esperaban pacientemente y entraban de uno en uno. Akari se despidió de ambas y se marcó, permitiéndoles a las dos hermanas hablar cómodamente.
—No entiendo por qué se molestó—Akane adoptó una expresión de superioridad y se cruzó de brazos—¡Sabe muy bien que no soy esa clase de chica!
—Bueno Akane—repuso Kasumi—Ten en cuenta que para él sería difícil saberlo viéndote en ropa casual y tomándole fotos, ¿no crees?
—¡Pero yo nunca le he dado ningún motivo para que piense así de mí! ¿No debería eso mostrarle eso claramente como soy?
—Hermanita, espero que no te moleste lo que voy a preguntarte: —¿Tienes algún problema con la sexualidad de Ranma kun?
—¡¿Qué?!¡No! Quiero decir, su maldición no preocupa en absoluto y él lo sabe….
—No me refería exactamente a eso—repuso Kasumi—sino a que digamos, te mostrara su amor de una forma ¿digamos, más física?
Akane se sonrojó pero no dijo nada. Kasumi la tomó de los hombros y explicó:
—Porque para Ranma, estoy segura que piensa que si lo tienes.
Akane se quedó pensando un poco. Nunca se habia detenido a pensarlo, pero Kasumi parecía tener razón, como siempre.
—Comprendo que te dé miedo esa parte de su sexualidad, pero …
—¡No me da miedo!—exclamó Akane, para después llevarse las manos a la boca y bajar la voz—¡Es simplemente que yo no soy de esas!
—¿De esas? —preguntó Kasumi—¿A quién te refieres, Akane?
—Pues de Shampoo, Kodachi y Ukyo, ¿de quien más? Siempre rebajándose para atraer la atención de Ranma ¡Yo nunca me rebajaría a tal cosa!
—O sea que no se trata de Ranma kun.
—No—repuso Akane, llanamente para luego titubear—Quiero decir, antes me daba miedo que intentara algo, pero….
Akane se calló.
—Lo que quieres decir es que antes temías que Ranma intentara abusar de su posición como tu prometido para forzarte a hacer cosas que no querías— la ayudó su hermana Kasumi—¿no es así?
—Si, creo así es—
Como sea, creo que deberías dejárselo en claro a Ranma—repuso Kasumi— O pensará que la culpa es suya.
Entraron de nuevo a la clínica y Kasumi dejó su traje de enfermera. Se despidieron del doctor Tofú y en el trayecto de vuelta a casa Akane hizo una pregunta:
—Kasumi—Akane volteo a ver a su hermana mayor— ¿Crees que a él le moleste que yo sea así?
Akane se avergonzó al hacer una pregunta cuya respuesta a ella misma le parecía obvia. Como fuera, Kasumi la sorprendió:
—No, yo no diría que le molestara tanto— Kasumi se llevó una mano al mentón— De hecho, yo diría que esa es una de las cualidades que a él más le gusta de ti
—¿Hablas en serio?
—Si—Kasumi sonrió ante la mirada sorprendida de Akane—Pero debes tener en cuenta que todo tiene sus límites, y que podrías mandarlo en la dirección equivocada.
—Pues él es libre de irse cuando quiera—repuso Akane, ya mas confiada ante lo que había dicho Kasumi— Yo no se lo impediré.
—No pensabas eso cuando lo de Shampoo, ¿a qué no?
—Bueno, pero eso era diferente..
—Quizás deberías dejar en claro, tanto a Ranma como a ti, que él es la persona a la que amas—repuso Kasumi—Sé que puede ser difícil, pero ….
—quizás sea tiempo de que te portes más cariñosa con él.
Bueno, aquí está el siguiente capítulo. Espero que les haya gustado. Por favor dejen sus comentarios con críticas o sugerencias, nada nos alegra más a los escritores. Agradecimientos especiales a quienes siguen y comentan la historia, a Kikko, Cerezo sekal, a elena 79, Darkness in my heart y a sweet gwendoline8 y a colori. Hasta la próxima!
Aclaraciones: Konatzu sale en el tomo 35 del manga. Es un ninja obligado a vestirse de mujer por su madrastra y sus tres hijas; su historia es igual a la de la cenicienta. Vive perdidamente enamorado de Ukyo y vive con ella.
