A Akane le había halagado que Ranma le mostrara sus celos aquella mañana, pero conforme fueron pasando los días se dió cuenta que no era sino una maldición disfrazada. La había estado atosigando todo el rato preguntándole que había pasado aquella noche que había llegado borracha con Akari y Ukyo, pero como ella le contestaba con evasivas, él había cambiado de Táctica y ahora se la pasaba siguiéndola. Y no sólo eso; Akane lo había descubierto también espiándola cada vez que salía. Al principio le había gustado, pero cuando Ranma empezó a intimidar a sus nuevos compañeros de salón la cosa cambió.

"Ese Ranma" pensó para sí misma "Esto ya no es divertido"

Akane había salido a comprar la despensa y vió por el rabillo del ojo como Ranma se agazapaba detrás de un muro.

—¡¿QUÉ NO TIENES NADA MEJOR QUE HACER?!

Akane había gritado tan fuerte que incluso los pasajeros de un autobús que pasaba por ahí se habían asomado a ver qué pasaba. Ranma siguió escondido y Akane siguió caminando, ignorándose el uno al otro. En la tienda se encontró a Kasumi, que también había salido a buscar provisiones y que la saludó con una de sus incomparables sonrisas.

—¿Qué tienes, hermanita?- le preguntó su hermana , preocupada —Te ves molesta.

—Nada, Kasumi, es que ALGUIEN no deja de seguirme.

Ranma no se dió por enterado, pero de pronto le dió hambre y saltó desde detrás de la barda; se detuvo un momento y saludó a Kasumi.

—Ranma, ¿acaso estás siguiéndola a todos lados?

Ranma le contestó con una evasiva.

—¿No quieren comer?

Ambas negaron con la cabeza y Ranma entró al primer restaurante que vió. Akane miró como desaparecía tras la cortina y le explicó a su hermana mayor todos los detalles de su ajetreada vida hasta el momento; ésta la escucho pacientemente y sonrió.

—Pero Akane, ¿no te quejabas de que Ranma no se tomara la molestia de mostrarte sus sentimientos?

—Sí, pero estoy harta—repuso Akane — Me acosa, me sigue a todos lados y no me deja tranquila ni por un minuto…..¡Cuando tuve una piyamada con mis amigas lo descubrimos vigilando la casa por fuera! Incluso intimidó al tipo de la pizza….

—¡Ese tipo se veía sospechoso!- una voz salió desde dentro del restaurante —¡Tocando la puerta de una casa llena de señoritas a las 12 de la noche! —Akane miró a Kasumi como si eso confirmara sus palabras.

—Es como si no confiara en mí…

—No es que no confíe en ti Akane—Ranma había salido del lugar con un bollo de arroz en la mano —Lo que ocurre es que no confío en ningún hombre que se acerque a ti.

—¿Lo ves? Ni siquiera…

—Bueno, al menos así sabes lo que se siente sufrir los celos de tu pareja.

A Akane le empezó a temblar la ceja derecha.

—¿O sea que todo esto ha sido una prueba? —preguntó con voz amenazadora.

—Claro que no —le contesto Ranma, terminándose de comer su bollo — El hecho que mi madre me haya dicho que tengo que celarte no significa que….

—¡¿QUE TU MADRE TE DIJO QUE?!

Akane trató de golpearlo con su mazo gigante, pero Ranma lo esquivó y se paró sobre él después de que éste tocara el suelo.

….no sienta celos.

Empezaron a caminar y éstos empezaron a discutir.

—Además, es tu culpa por haber llegado borracha aquella vez.

—No, no, cállate, ¡Cállate!

Kasumi volteó a mirar a su hermana menor. ésta le sonrió nerviosamente.

—Hermanita, ¿que tu hiciste QUÉ?

Ranma siguió hablando quitado de la pena.

—Ella, Uchan y Akari llegaron borrachas el otro día…

—¡Hermanita, eso no se hace!-contestó Kasumi escandalizada—¡Jamás pensé que tu harías algo como eso!

—Y encima llegaron a las doce la noche en un taxi con Gosunkugi…

—¡Akane, ponerse borracha en compañía de un hombre no es propio de una señorita!– la reprendió su hermana moviendo el dedo índice, amonestándola —¿Qué diría papá?

Ranma empezó a mover las manos y adoptó una actitud desenfadada.

—No es que pueda sentirme celoso de Gosunkugi, pero aun así….

—¿PODRIAS HACER EL FAVOR DE CALLARTE? —la cabeza de Akane creció desproporcionadamente, pero Ranma no se echó para atrás—¡Fenómeno!

Kasumi se limitó a sonreír. La verdad, es que tal pelea era un avance en la relación de sus hermanos pequeños. Hace un año, tal estado de cosas hubiera resultado impensable; la sonrisa de Kasumi se ensanchó aún más y preguntó:

—¿Y cuándo piensan venir a visitarnos?

—Tu padre todavía me odia Kasumi.

—Eso no es cierto —le contestó esta— Siempre ha soñado con el día en que ustedes unirán sus vidas.

Acompañaron a Kasumi hasta el dojo y siguieron caminando en dirección a la residencia Saotome. Akane miró a su novio y le preguntó:

—Ranma, dime una cosa.. ¿No confías en mí?

—No digas eso. De hecho….

Llegaron al portón y Ranma usó su llave; luego se hizo a un lado y dejó entrar a Akane primero, por lo que ésta no pudo ver como éste buscaba una cajita pequeña en su bolsillo.

—Akane, yo…—Ranma cerró los ojos y abrió la caja, mostrando en ella un anillo con un zafiro engarzado en él, mientras sentía como unos brazos suaves y delicados lo abrazaban— Tú…¿Te casarías conmigo?

—Eso es algo muy tierno de tu parte, hijo—repuso la voz de su madre, arrancándole un respingo e impulsándolo hacia atrás, mientras que Akane estaba próxima a entrar a la casa y no había escuchado nada— Pero creo que lo haces en el momento equivocado.

—¡Mamá!—Ranma no pudo evitar [ponerse rojo de la vergüenza—Yo..

—No tienes explicarme nada hijo—su madre extendió la mano y le arrebató el anillo a su hijo—Por cierto, yo guardaré esto. Además, tienes visitas.

Al lado de ella estaba Ryoga con los brazos cruzados y una mueca socarrona.

—No olvidaste nuestro encuentro, ¿verdad?

—Claro que no —contestó Ranma, que había olvidado por completo a Ryoga —Pero llegas en mal momento…

—¡Por supuesto que no! —Nodoka se acercó a Ranma y apoyó a Ryoga sin que su hijo pudiera protestar —¡Un entrenamiento siempre viene bien antes del desayuno!

Ranma miró a su madre pero esta se hizo la desentendida. Resignado, se quitó la chaqueta que vestía y Ryoga hizo lo mismo. Nodoka se metió a la casa y Akane la siguió, pero la señora la detuvo.

—Quédate vigilándolos, ¿sí?

Akane asintió y se sentó en el borde de la puerta. Pudo ver como los dos jóvenes empezaban a calentar y a echarse bravatas el uno al otro. "¡Siempre igual!" pensó Akane.

—¡No me ganarás otra vez, Ryoga!

—Eso lo veremos —contesto éste con una sonrisa—Has perdido práctica.

—¡Cállate!

Ranma se abalanzo sobre él y le tiró una patada para barrerlo. Ryoga se limitó a saltar para luego esquivar sus golpes uno tras otro.

—¿Que pasa Ranma? ¿Has dejado de entrenar?

Por toda respuesta el puño de Ranma buscó la cara de Ryoga, pero este bloqueó el golpe con sus brazos. Hibiki se limitó a parar y bloquear todos los demás golpes de Ranma, hasta que poco a poco lo fue presionando con su defensa y cuando sintió que Ranma ya se había cansado pasó a la ofensiva. Al principio pudo conectarle dos o tres golpes, pero el joven Saotome le pagó con la misma moneda y el encuentro llegó a un punto muerto. Pero ninguno de los dos se detuvo ni por un momento y el sudor empezó a resbalar por sus caras.

—Deberíamos añadirle algo más de emoción, ¿no crees? — murmuró Ranma, quitándose la camiseta.

—Tienes razón- coincidió Ryoga, quitándose la suya también —¿ Y si probamos nuestras técnicas especiales?

—Ni lo pienses —contestó Ranma, tajante — No quiero que destruyas mi casa.

Akane soltó un gruñido. Ranma no había tenido esas consideraciones en casa de la familia Tendo.

—Creo que deberíamos probar nuestros filos —un golpe de Ranma hizo retroceder a Ryoga por unos instantes, e intentó usar el truco de las castañas, pero el cuerpo de Ryoga parecía imbatible—¿No lo crees?

—Sí, es lo mejor— Ryoga le conectó una patada a las costillas que no hizo impacto en Ranma —Así no vamos a llegar a ningún lado.

—Pues está decidido—repuso Ranma—Sígueme, Ryoga.

Se detuvieron y Ryoga entró a la casa, pasando al lado de Akane.

—¿Cómo estas Akane? —la saludó Ryoga —Te ves hermosa esta mañana.

Ésta trató de contestar, pero Ranma se interpuso entre los dos.

—¡Eh tú, no le hables a mi novia!

—¿PUEDES DEJAR DE CELARME, PORFAVOR?

Ryoga había pasado de largo, con Ranma siguiéndolo. Reaparecieron unos instantes después, cada uno cargando una katana.

—Espero que a mi madre no le moleste que agarremos prestada la suya— comentó Ranma —Tu puedes usar la mía, Ryoga.

—Deben estar bromeando —Akane no podía creerlo —¿Van a practicar con armas?

Los dos jóvenes se encogieron de hombros.

—Sin piedad, ¿eh, Ryoga?

—¡Sin piedad!

Esta vez Ryoga atacó primero. Éste ponía todo su empeño en esquivar los golpes de su adversario, pero pronto le quedo en claro que no era conveniente hacerlo indefinidamente, así que empezó a bloquearlos uno tras otro, incluyendo uno que paso muy cerca de su ojo izquierdo. Ranma le tiró un mandoble amplio y Ryoga entonces aprovechó para clavar su katana en el suelo y patear a Ranma en el abdomen, que salió disparado hacia la habitación de sus padres, rompiendo la pared en mil pedazos.

—Ranma, ¿que demonios?

Ranma había caído sobre su padre y lo había despertado. El joven no prestó atención y regresó corriendo al encuentro con Ryoga, saltando desde el primer piso. Pero la balanza ahora se inclinaba claramente en favor del joven Hibiki, que lo arrinconó contra la puerta; Ranma abandonó la espada y tomó una de la naginatas atadas al marco.

—¡Ranma, eso es trampa! —le recriminó Hibiki —¡Pelea limpio!

—Mi estilo pertenece a la escuela de combate libre Saotome — le contestó éste —Todo se vale

Con la naginata en sus manos, Ranma fue capaz de hacer retroceder a Ryoga poco a poco, imponiendo la ventaja que tienen la Naginatas sobre todas las armas más cortas. Ryoga saltó sobre Ranma marcando un círculo muy alto y la naginata se clavó en sus pantalones: el filo del arma era tal que simplemente cortó la tela.

—Eres un tramposo —Ryoga se había parado detrás de él y había buscado su cara con la punta del sable—Canalla.

—Solo lo dices porque vas perdiendo— Ranma lanzó su arma contra el pie de su contrincante y estuvo a punto de alcanzarlo.

—Mira quien lo dice— gruñó Ryoga.

Akane se alarmó, esta pelea se iba poniendo seria. Abrió la boca y gritó:

—¡Deténganse ustedes dos, se van a matar!

Ryoga recogió del suelo la Katana que Ranma había dejado.

—¡A ver qué tienes contra esto, infeliz!

Ryoga atacó con nuevos bríos, tratando de manejar las dos katanas al mismo tiempo, pero Ranma seguía seguro de sí mismo. Rechazó las dos espadas con un golpe de su naginata y exclamó:

—Es inútil, Ryoga— le dijo Ranma —¡Para manejar dos katanas al mismo tiempo debes haber entrenado antes!

—En ese caso…

Ryoga pateó el piso y una nube de tierra saltó a los ojos de Ranma.

—¡Eres un maldito!

Ranma se abalanzó sobre Ryoga con los ojos cerrados mientras este alzaba las dos katanas sobre su cabeza.

—¡Deténganse ustedes dos en este mismo instante!—gritó Akane, alarmada—¡Ahora!

La chica se había levantado alarmada, pero Genma había aparecido y pateado a ambos contendientes, que salieron despedidos contra la barda que rodeaba la casa Saotome.

—¡Ranma, debería darte vergüenza!- lo reprendió su padre—¡Un verdadero maestro de nuestra escuela no necesita usar armas!

—¡Cállate, nadie ha pedido tu opinión!

Y Genma salió despedido por los aires…

—¡A comer!

Los dos jóvenes limpiaron las armas en sus pantalones y corrieron al baño. Se lavaron el cuerpo y se secaron rápidamente; luego entraron al comedor y se sentaron ansiosos mientras Nodoka acomodaba la mesa. Pronto los hombres empezaron a comer ávidamente el sushi que Nodoka les había preparado, ante la cara sonriente de la señora Saotome, que se sentía complacida de no haber perdido el toque culinario que tanto le había gustado a su esposo.

—Veo que te gusta como cocino, Ryoga chan.

—Es usted muy buena cocinera, Señora Saotome.

—¡Más!- Ranma extendió el brazo para que le sirvieran otra porción —Por favor.

—¿Akane, porque no le sirves de comer? –le preguntó Nodoka con una sonrisa —Estoy segura que a Ranma le gustaría ese gesto de tu parte.

—Él se puede servir solo —contestó la aludida, ofendida —No está manco.

—Akari siempre le da de comer a Ryoga— comentó Ranma con amargura mientras se servía el mismo.

—¡Pues cásate con ella, imbécil!

Akane le trató de estrellar la mesa en la cabeza, pero Ranma saltó con todo y plato.

—Ranma…..—a Ryoga le tembló la ceja—¡Deja de meter a mi mujer en tus problemas, idiota!

Ranma salió despedido hacia el cielo azul. Genma se quedó mirando a su esposa.

—¿Y tú qué quieres?

Por toda respuesta el chico panda se señaló la boca con el índice.

—¡Ni creas que estoy muy contenta contigo!

Genma interpuso sus manos entre él y la katana que Nodoka blandía con las manos.

—Yo solo decía…..

Terminaron de comer y Ryoga regresó a su casa. Ranma terminó llegando convertido en chica y se bañó otra vez; Akane subió a su habitación y empezó a prepararse para los exámenes que ya se veían a la vuelta de la esquina. Ranma subió la escalera y tocó la puerta.

—Akane,¿se puede?

. Ranma entró a su habitación con un ramo de flores.

—Estoy ocupada, pero si necesitas entrar, siéntate.

—Solo vine a preguntarte que tal te va en la escuela.

Ranma dejó el ramo de lilas sobre la cama. Akane se levantó y las puso en el florero sobre su escritorio.

—Realmente te interesa o tu madre te pidió que me lo preguntaras?

A Akane le había parecido genial que Nodoka empezara a ensenarle a su hijo buenas costumbres, pero había terminado dándole la impresión de que Ranma solo lo hacía por su mamá y no porque le importara ella.

—Si he de serte sincero— Ranma se sentó de cuclillas sobre la cama —No me interesa saber cómo te va en la escuela…

A Akane le empezó a temblar la ceja.

—-…porque sé que sin importar que pase, siempre lo harás bien. Tengo más confianza en ti que en mí mismo.

Akane iba a contestarle algo, pero Ranma había salido rápidamente de la habitación. El comentario le había enternecido el corazón. Siguió estudiando por unas horas y de improviso sonó el teléfono.

—¡Yo contesto!

Ranma levantó el auricular. Del otro lado de la línea una voz masculina le preguntó:

—Buenas tardes. Disculpe, ¿está Akane?

—Ahora no está— le contesto Ranma — Pero déjame tu mensaje y yo se lo transmitiré.

—Qué raro, ella me dijo que estaría.

—Pues tuvo que salir—contestó Ranma de mal modo— O me dices para que la quieres o no te devolverá la llamada.

Akane bajó por un poco de fruta y encontró a Ranma discutiendo por teléfono.

—¡¿NO QUE ME TENIAS CONFIANZA?!

¡!

Una hora más tarde, Nodoka y su hijo Ranma salían agarrados del brazo y se internaban en la zona céntrica de Nerima. Aquel que los hubiera visto no hubiera podido creer lo que veía; mas que madre e hijo parecían una pareja de amantes. Nodoka había dejado su kimono y vestía un elegante traje entallado; Ranma, por su parte, había dejado las camisas chinas en casa y caminaba junto a ella con un elegante traje a la europea. La Señora era demasiado atractiva para su edad, lo cual, dicho sea de paso, no le agradaba ni a su marido ni a su hijo, que no dejaba de lanzar miradas amenazadoras a todos los transeúntes que le ponían la vista encima. Nodoka se reclinó en el hombro de su hijo y apoyó su cabeza sobre él.

—Mamá, ¿por qué me impidió que le entregara el anillo de compromiso a Akane?

—Porque todavía no están listos—repuso la señora —Además, ¿cómo se te ocurre intentar dárselo en la casa con tu padre estando dentro? Todas las mujeres queremos que esa sea una ocasión que recordemos con ternura el resto de nuestras vidas. La ocasión debe ser especial y sin la interferencia de personas molestas.

Ranma recordó todos esos momentos en los que sus padres los habían interrumpido, como aquella vez que Ranma traía una de las banditas de Happosai. De no ser por la intervención de Soún y Genma, Akane y Ranma hubieran terminado juntos más pronto, como todo mundo lo sabía. Todo mundo, excepto ellos dos.

—¿Y adónde vamos ahora?

—Lo sabrás en un momento—repuso ella con una sonrisa—Ya verás.

Después de caminar por unos minutos llegaron a un salón de baile, y Ranma adivinó al momento las intenciones de su mamá.

—Mamá, no voy a entrar ahí.

Su mamá no le hizo caso y entraron juntos al edificio de dos pisos. Subieron por las angostas escaleras y entraron a un salón amplio, iluminado por velas y ocupado por personas vestidas de manera elegante. Nodoka se dirigió a una de las mesas-ocupada por dos mujeres que parecían estar calculando algo-y sacó de su bolso unos yenes; una de las encargadas los tomó y los guardó en una caja, mientras Nodoka incluía su nombre y el de su hijo en la lista de clientes. Ranma entornó los ojos.

—No pienso bailar.

—No te portes como un niño berrinchudo—repuso Nodoka—No hay nada que nos seduzca más a nosotras que un buen baile bien ejecutado. Y el tango— Nodoka sonrió— tiene todo lo necesario para sacarle lo femenina a Akane. ¿No te contó tu padre como me enamoró?

—No me digas que….

—Así es—Nodoka asintió, y por un momento Ranma se imaginó a su madre bailando tango con un panda—El tango puede ser muy varonil. Toma esto como una clase de entrenamiento.

Nodoka y su hijo se formaron y la maestra los fue alineando para enseñarles los pasos básicos; empezaron a practicar y su madre lo fue guiando, pues ella conocía mejor el tango que él. Pero su hijo se mostraba todavía muy molesto y reacio a estar ahí.

—¿Pero por qué tengo que ser yo el que dé el primer paso? ¿No debería poner también ella de su parte?

—¿Quieres decir que te estás arrepintiendo del compromiso? –preguntó Nodoka con los ojos muy abiertos.

—¡Atención!—gritó la maestro, dándoles una palmada en la cabeza—¡Corrijan ese paso!

—No he querido decir eso- Ranma evitó la mirada inquisitiva de su madre mientras se cercioraba que la instructora se hubiera ido —La acepto tal cual es. ¿Pero por qué ella no me puede aceptar como soy?

—Mira hijo —Nodoka trató de sonar firme —Todos los matrimonios felices se parecen, pero todos los matrimonios infelices lo son en su propia manera. Me refiero a que para que dos personas casadas sean felices se requieren una gama de cosas (respeto, amor, amistad, dinero, seducción) pero que basta la ausencia de una para traer desgracia. Uno debe empezar siendo el cambio que quiere ver; empieza tú y yo me encargaré de que Akane te trate mejor. Y si no te importa, me gustaría que empezáramos a bailar: esta pieza me gusta mucho.

Nodoka recargó su cabeza sobre el pecho de su hijo y empezaron a bailar lentamente. En todo el salón se empezó a oír La guitarra romana. Ranma no pudo evitar equivocarse en algunos pasos, pero su madre lo iba guiando, serena. Cuando salieron de ahí, tres horas después, Nodoka estaba muy satisfecha. Pero de todas maneras le advirtió a su hijo.

—Ni una palabra a Akane.

—¿Y por qué no?

—Porque eso arruinaría el factor sorpresa—respondió su madre—Lo que quiero decir es que a los hombres les gusta ver nuestra piel suave, pero no les gusta ver cómo nos depilamos, ¿no es así?

Ranma se imaginó por un momento a Akane depilando unas piernas extraordinariamente peludas mientras le gritaba que cerrara la puerta.

—No tenía que oír eso— murmuró Ranma.

Ranma continuó yendo a las clases acompañado de su madre, mientras su prometida estudiaba con ahínco para pasar los exámenes que la acreditarían para terminar la escuela. Akane no se enteraría de lo de las clases, pero otra persona si, a su manera igual de celosa. Ukyo.

A Ukyo le extrañaba que Ranma no pasara a verla ya, aunque de vez en cuando recibía las visitas esporádicas de Ryoga, que a veces comía en Uchan's. Extrañaba a su amigo de la infancia. Ella también le ponía mucho ahínco a los estudios, pero no podía evitar pensar en lo mucho que se divertía estando en el mismo curso que Saotome. La escuela era extraordinariamente insípida sin él. Por lo menos Happosai no seguía metiéndose a los armarios de las chicas.

Ukyo estaba un día barriendo la banqueta enfrente de su local ya entrada la tarde cuando vió en la lejanía a un hombre elegantemente vestido que se llevaba una mano al cuello. Miró una segunda vez y abrió la boca en señal de sorpresa: ¡Era Ranchan! Iba a gritarle algo, pero de repente una mujer muy bonita y vestida también muy elegantemente se acercó a él y se apoyó en su brazo, alejándose. Ukyo tronó la escoba que cargaba entre sus manos. ¿Cómo se atrevía ese tonto?

—Ranma— gritó Ukyo en un tono que se parecía más al de Akane que al suyo propio—¡Eres un canalla!

Ukyo levantó su espátula y empezó a perseguir a los Saotome, absolutamente enfadada; para su desgracia la pareja había abordado un taxi y le habían tomado mucha ventaja. Ukyo golpeó un poste a su izquierda-de puro coraje-y regresó a su negocio, resignada.

—Señora Ukyo— le preguntó Konatzu— ¿Está usted bien?

Ukyo ignoró al chico y subió a su habitación. Estuvo atenta los días siguientes, y pudo seguir a Ranma hasta el salón; todos los días entraba con la misma mujer y salía muy tarde. Furibunda, regresó a su casa enfurruñada y con tal carácter que se negó a contestar tanto a Konatzu como a Tsubasa cuando estos le preguntaron que le pasaba.

—Ukyo, ¿qué tienes?—preguntó Tsubasa, preocupado.

—¿Está usted bien, Ukyo sama?

—¡No me pasa nada! ¡Buenas noches!

Ukyo entró a su habitación cerrando con un portazo.

Al día siguiente Ukyo se vistió con ese traje rojo incita pasiones que tenía y subió las escaleras del local; localizó rápidamente a su amigo y a su acompañante adulta. Quizo interrumpirlos, pero algo dentro de ella le aconsejó esperar y prefirió quedarse debajo del umbral, con la mirada fija en su "amigo".

"Ese maldito" Ukyo tuvo que hacer un esfuerzo para no lanzarse sobre Ranma y estrellarle su espátula en la cara "No le basta con tenernos a todas nosotras tras de él, ¡también tiene que añadir viejas decrépitas a su repertorio!"

—¡Ahora es tiempo de ejecutar los pasos más difíciles!—la instructora argentina se puso enfrente de sus alumnos y gritó—¿Algún voluntario?

Ranma y Nodoka avanzaron al frente, atrayendo tras ellos todas las miradas del salón.

—¡Excelente! —la instructora dió una palmada—Ahora….

Ukyo apretó los puños en cuanto vió como Ranma agarraba del talle a la que Ukyo juzgaba como una extraña y empezaba a bailar con ella el Balkanski Tango.

—¡Excelente! ¡Bravo!—exclamó la argentina, entusiasmada ante lo que juzgó una excelente ejecución —¡Saotome, apenas llevas menos de una semana y ya sabes de que va esto! ¡Magnifico! Ahora, ¿quién más quiere intentarlo?

Ranma trató de retroceder con su madre, pero la mano de la instructora se lo impidió.

—Tú te quedas aquí—la voz de la mujer fue firme—Ahora, todas las demás mujeres fórmense en una fila. Así, eso es. Saotome…

Ranma- que ya sabía de qué iba la cosa- negó con la cabeza. Una cosa era bailar con su madre, y otra muy diferente bailar con un montón de señoras que no conocía y que hubieran podido pasar por ser las hermanas mayores de Cologne. Así que retrocedió, pero se encontró con la sonrisa de su madre, que le indicó que más le valía dar ni un paso más.

-Ranma, dejar a tan elegantes señoras esperando no es nada masculino—Nodoka hubiera sacado la katana si la hubiera llevado consigo—Regresa ahí y has sentir orgullosa a tu madre.

Ranma soltó un gruñido. No era el único: los demás jóvenes lo miraban con expresiones cercanas al odio. Ukyo pensó que no podría soportar mirar a Ranma bailar con todas ellas sin estallar, así que se acercó a una de las mesas y se sirvió una bebida. Volteó y miró a Ranma bailar el Tango Flamenco con una señora desconocida. Ukyo se llevó la mano a espalda e intentó sacar su espátula; entonces recordó que no había traído ninguna.

"¡Maldito!" se dijo así misma "¡Pero me las vas a pagar!"

Y sin embargo, se detuvo. Provocar una pelea en un salón de baile por el chico Saotome era una de las cosas que su padre le censuraría severamente. Dió media vuelta y salió del local, aunque no porque no esperara pedirle cuentas a Ranma, sino porque quería serenarse primero. Podía entender lo de Akane, pero…¿ lo de esa señora? ¡Era el colmo! Sin duda el éxito con las mujeres se le había subido a la cabeza al joven Saotome. Tendría que castigarlo, y duro. Quizás….

—¡Sí, eso es, un Okonomiyaki de la muerte! —exclamó Ukyo, con un tono de voz desquiciado que hizo que todos los transeúntes de su lado de la calle se pasaran a la otra banqueta—¡Héroe de guerra o no, tendrás que pagar tu infidelidad, Ranma! ¡Muahahahahah!

Ukyo volvió a entrar al salón, ya más tranquila. Elegiría una pareja de baile y fingiría estar ahí por casualidad; luego los invitaría a comer a Uchan's a él y a su pareja y les haría pagar su atrevimiento. Si, el plan era magnifico. Subió decididamente las escaleras e intentó entrar espectacularmente a la pista de baile. Pero se detuvo en seco: una señora extranjera tenía la mano muy abajo sobre la espalda de Ranchan.

—¡Al demonio el Okonomiyaki, te voy a castigar ahora!

La mujer saltó sobre Ranma, dándole a éste solo el tiempo suficiente para empujar a su compañera de baile y ponerla a salvo; El puño de Ukyo se incrustó contra la mandíbula de Ranma, provocando un feo crujir de huesos y que todas las parejas de baile se hicieran a un lado para que éste no los empujara en su caída. Ranma se giró rápidamente y se encontró con una señorita Kuonji que cruja sus nudillos mientras avanzaba hacia él, con una aura de batalla color violeta sangriento y una sonrisa macabra.

—Ranma, tú..

Ukyo se abalanzó sobre él y le propino una cantidad formidable de puñetazos.

—¡Eres un maldito adultero! —gritó Ukyo, pasando por alto el hecho de que Ranma ni siquiera se había casado— Yo..¡Te castigaré!

Ranma pudo sobreponerse a la sorpresa inicial y sujetó a Ukyo de las muñecas, mientras la obligaba a mirarlo. Esta forcejeó, pero no pudo librarse del agarre de acero de su amigo, así que le escupió en la cara.

—Ukyo, ¿qué demonios, te pasa?—Ranma la soltó para limpiarse el agua del rostro—¿Por qué tú..?

—¡Ranma Saotome, eres un verdadero canalla!

Ukyo abofeteó a Ranma tan fuerte que el sonido se escuchó en todo el lugar y de tal forma que incluso los que se habían mantenido al margen voltearon a ver que sucedía.

—¿No te basta con tenernos a todas detrás de ti, ahora andas también con señoras? Eres un….

Ukyo trató de golpearlo otra vez, pero Ranma atrapó la mano de su amiga.

—¿Señoras? ¿De qué estás hablando?

—¡No te hagas! ¡Vi como bailabas con esa, con esa golfa!

—¡No porque me gustara, si no porque mi madre me lo pidió!—contestó Ranma— ¡Todo esto es idea suya¡

-¿Ah sí?—la cara de Ukyo se tornó roja de la indignación— ¿Y la golfa esa con la que has estado viniendo todos los días? ¿Es ella también idea de tu madre?

La "golfa" en cuestión salió entonces del baño y se acercó a ambos, sonriente.

—¿Decías?

—Ukyo chan, gusto en verte. ¿Cómo va todo?

—¡Señora Saotome! Usted….

Ranma volteó a mirar a Ukyo con los ojos entornados mientras esta se moría de la vergüenza.

—¿Sucede algo? –pregunto Nodoka, ignorante de lo que había pasado mientras había ido al baño—¿Está todo bien?

—Nada, Ukyo creía que….

—Creía que podría bailar con él, ¿no es así, Ranchan? —lo cortó ella.

—Imposible —le contesto Ranma, algo molesto —Estábamos a punto de irnos. Además, todavía me duele la mandíbula.

Miró a su amiga con ojos de reproche, mientras se llevaba una mano a la quijada. Ésta ignoró su comentario y contraatacó:

—Pero estoy segura que a tu mamá no le importaría que bailaras una pieza conmigo.

Ranma miró a si madre por un momento y suspiró. Con toda seguridad, su madre lo obligaría a bailar con Ukyo para mostrarle una vez más su radiante masculinidad. Tomó a Ukyo por el talle y se dispuso a bailar una pieza más, pero una mano cariñosa lo detuvo. Volteó y no pudo creerlo; era la propia Nodoka la que lo estaba deteniendo.

—Ranma, ¿olvidas que pronto van a cerrar?—Nodoka si lo había entendido y estaba más que dispuesta a apoyarlo— Quizás en otra ocasión….

—Por nosotros no se preocupen—la interrumpió una de las encargadas —Siempre es un gusto ver bailar a una pareja tan perfecta.

La mujer encendió otra vez el dispositivo del sonido y en el salón empezó a oírse el Tango de Roxana en versión instrumental.

La sonrisa en la cara de Ukyo fue más que perfecta.

¿Y bien? ¿Qué les pareció? Disfrute mucho escribiendo este capítulo. De nuevo, mis disculpas por continuarlo tan tarde, pero la historia que me propuse va cambiando con cada nuevo episodio.

Una aclaración. El tango es una música lenta y sensual; pero la música rápida y sensual no se llama Tango, sino Milonga. Las dos canciones La Guitarra Romana y El Tango de Roxana versión instrumental son milongas, y se pueden encontrar en Youtube.

Y déjenme sus comentarios con sus críticas. Nada mejora más un fic que una buena crítica o comentario.

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