-Eres patético.
Ranma yacía en el suelo en el suelo, respirando con dificultad, mientras pequeñas gotas de lluvia le caían encima. Miraba fijamente a su retadora, una mujer delgada de unos 25 años en una capa negra, que en ese momento sonreía sardónicamente. El joven se abalanzo sobre ella, pero la mujer abrió los ojos y una serie de golpes se impactaron en su cuerpo-que volvió a caer al suelo-sumergido dolor. La mujer de pelo negro se le acercó y le acomodo una patada en las costillas, mientras murmuraba con desprecio:
-Más de 10 generaciones y la familia Saotome no ha mejorado nada! Estaban mejor cuando eran unos campesinos.
Empezó a golpearlo una y otra vez, mientras el lodo del patio de los Tendo se mezclaba con la sangre del joven enamorado. Este empezó a gemir, y Akane decidió que no quería, que no podía ver más.
-Déjalo!
Akane había saltado y atacado a la mujer, pero esta se había podido alejar de ahí y la patada de Akane dio en el suelo, rompiendo las rocas en mil pedazos. La menor de los Tendo se interpuso entre ambos y miro a aquella con furia.
-Eres una mujer cruel y retorcida!- le grito Akane- Vete y déjanos en paz!
Ranma se levantó lentamente, respirando con dificultad. Si Akane esperaba que le diera las gracias, se equivocó.
-Nadie ha pedido tu ayuda, niña.
Los ojos de Ranma yacían ocultos por la lluvia, pero Akane pensó que estaba llorando. De sus heridas rezumaba la sangre, pero se irguió y avanzo hacia ellas. Apartó a Akane de un manotazo.
-Oye!
-No dejaré que una mujer me gane! Y definitivamente no necesito que una niña cuide de mí!
Akane tuvo ganas de gritarle "Pues por mi puede seguirte golpeando!" pero ver el cuerpo maltratado de Ranma se lo impidió.
-No estás bien, Ranma! No puedes seguir peleando asi!
-Estupideces!- grito el, sorprendiéndolos a todos, pues nunca había dicho una palabra peor a baka-Mentiras!-se llevó la mano a las costillas-Estas heridas no son nada. Nada! . Mil y una veces he recibido heridas peores.
-No tengo la menor duda- le contesto ella- Pero, cuanto tiempo resistirá tu cuerpo?
-Resistirá todo el tiempo que haga falta!
Ranma salvo la distancia entre ambos buscando el estómago de la mujer con su pierna. La mujer salto hacia atrás y pudo esquivar la otra patada que Saotome trato de acomodarle en la quijada. Bloqueo también los puñetazos que este le lanzaba desesperado usando la velocidad que el truco de las castañas le había proporcionado, con una expresión que mostraba que consideraba a su rival masculino como una mosca molesta. Y sin que nadie pudiera percibir sus movimientos una serie de golpes se incrustaron en el abdomen de este, haciéndolo rotar sobre sí mismo y caer malamente al lado del estanque. Se acercó a él y pateo su cara.
Ranma cayó entonces al agua.
Tanto Ranma como Akane recordado como había empezado todo esto.
Kasumi había llegado a visitarlos a su casa y había hablado con ellos.
-Ranma , una retadora llego a nuestra casa buscándolos a ti y al tío Genma- les había dicho Kasumi mientras bebía la taza de té que Nodoka le había servido como buena anfitriona consciente de sus obligaciones-dice que tiene asuntos pendientes con él.
Akane había llegado de la escuela- era sábado y les quedaba el domingo- y Ranma no había salido de casa. Ambos estaban seguros que esa retadora venía a ajustar cuentas con el tío Genma, pero a este no se le ocurría nadie con quien tuviera cuentas pendientes – o no quería contarles. Así que los tres fueron al Dojo Tendo, donde un ceñudo Soún los recibió en la entrada, acompañado de Nabiki. Genma y su amigo se saludaron secamente y este último fue directo al grano.
-Ranma, aunque no me guste, tarde o temprano te harás dueño de mi dojo y unificaras nuestras escuelas- le había dicho el padre de Akane- Mi hija te acepta con todo y tu GRAN dificultad- Soún todavía no superaba la esterilidad de su futuro hijo- y como tal te corresponde a ti la carga de defender nuestro tablero….
-Tablero que el ya perdió.- comento Nabiki, como quien no quiere la cosa.
-Lo que pasa es que no podía usar todas mis fuerzas contra una niña!
Nabiki ya no dijo nada, pero sonrió, divertida. Se hicieron a un lado y una extraña se dirigió a ellos. Era más bien alta, superando la media japonesa, y estaba cubierta con una capucha negra. Hablo, y su voz demostraba seguridad y confianza así como un dejo de orgullo arrogante.
-Eres tu Ranma Saotome, hijo de Genma, perteneciente a la escuela de combate estilo libre?
-Si, soy yo! –contesto Ranma, desafiante.
-Entonces… - la mujer se quitó la capucha mostrando una cara joven pero severa y dura parecidísima a Melissa Mao, pero con unos ojos negrísimos donde no se reflejaba luz alguna- Eres tú a quien busco.
-Vienes a retar a mi escuela?
-No exactamente-la mujer esbozo una sonrisa- Vengo a recoger el fruto del compromiso que Genma Saotome hizo con mi padre hace 20 años.
La mujer se acercó a ellos y empezó a escrutar a Ranma con la mirada, poniendo especial énfasis en los músculos de sus brazos y su piernas. Este no se sintió cómodo y le pregunto:
-Quien eres tú y porque me estas mirando de esa forma?
La mujer empezó a palpar sus pectorales y abdominales con ojo avizor, frotando estos últimos con las palmas de las manos, algo que Akane no tomo muy bien que digamos.
-Y TU PORQUE DEMONIOS DEJAS QUE TE TOQUE?!
La cara de Akane había crecido fuera de toda proporción.
-Y TU PORQUE LO ESTAS TOCANDO?!
-Y porque no habría de tocarlo? –respondió la mujer, escandalizada también- Al fin y al cabo de es mi propiedad!
Las palabras de la extraña hicieron mella en la cabeza de todos los presentes. Todos pusieron cara de sorpresa, excepto Nabiki, que ya sospechaba de que iba el asunto.
-De tu propiedad….
Akane se quedó un momento completamente quieta. Luego volvió a gritar:
-NO ME DIGAS QUE ES OTRA DE TUS PROMETIDAS!
Todos miraron a ver a Genma, que trato de protegerse a sí mismo de la furia de todo mundo., incluido su hijo, que empezó a gritarle:
-Me puedes decir que significa esto? Eres un irresponsable, un tonto, y encima un mal padre….. Estoy harto que me uses de tarjeta de cambio para todo!
-Pero si no tienes otra prometida, lo juro! Digo, aparte de la hija del mercader aquel, y de Ukyo, y de aquella tailandesa, y de la mongola de…
-Tailandesa? – Akane agarro la mejilla de su prometido y uso una voz muy suave- Que significa eso?
Ranma tomo una de las muñecas de la desconocida con una de sus manos.
-Oye, no sé que quien seas, pero yo ya tengo prometida y quiero casarme con ella.
La mujer soltó una risotada.
-Bueno, ese es tu problema. Tu padre no debió permitirlo, no después del compromiso con nuestra familia.
-Escucha- la voz de Ranma fue firme.- No voy a casarme contigo!
-Contigo? – respondió la mujer- Y porque rayos querría casarme contigo?
Aquella era una respuesta que no se esperaba ninguno de los presentes, ni siquiera Nabiki.
-Porque no pasan todos al comedor para que pueda servirles algo?- les pregunto Kasumi, siempre tan acomedida- Podemos conversar mejor sentados que parados, no les parece?
Un minuto después, todos estaban en la mesa, mientras el cielo se iba poniendo negro y el viento arreciaba. La mujer se negó a sentarse a pesar del ofrecimiento de Kasumi.
-No gustas algo de comer? –le había dicho Kasumi a la que consideraba una invitada.
La mujer puso su mano entre ella y su interlocutora.
-No es correcto que alguien que trae malas noticias abuse de la hospitalidad.
Aunque los demás comían quitados de la pena, Ranma la observaba atentamente. Conociendo a su padre, sabía que lo había metido en un embrollo, pero no alcanzaba imaginar cual. Así que le pregunto de manera un tanto brusca a la mujer, que lo miraba como miraría a un sirviente:
-Que te hizo mi padre y que tengo yo que ver en todo esto?
-No te dijo nada? Bueno, es una cosa bastante vergonzosa. Tu padre entro a nuestro reducto montañoso y trato de robar un pergamino con una técnica muy rara de nuestro clan. Obviamente lo cogimos con las manos de la masa, pero cuando estábamos a punto de matarlo, hizo un trato con nosotros.
-Déjame adivinar? Prometió a su hijo, no es así?-le pregunto Ranma con una mueca sarcástica.
-Vaya, pareciera que me has leído el pensamiento! Si, eso hizo. Prometió que nos entregaría a su primer hijo.
Ranma se paró de la mesa y dijo:
-Escucha, no voy a casarme con nadie.
-Casarte? Y a qué viene todo eso de casarse? No, él no te comprometió como prometido… sino como esclavo.
Se hizo un silencio incomodo en el comedor de los Tendo. Ranma se mantuvo tranquilo unos instantes, tranquilidad que no duro mucho.
-Pero quién demonios te crees tú? No soy juguete ni esclavo de nadie. La esclavitud ni siquiera es legal!
La mujer se encogió de hombros.
-Eso no nos concierne. Tu padre hizo una promesa a cambio de su vida, y le corresponde cumplirla. Por mi puedes ir a pedirle ayuda a Shinso Abe; eso no cambiara nada.
Todos miraban muy mal a Genma. Este- por única vez- no oculto su cara y pregunto lentamente:
-Quien eres y cuál es tu familia?
-Soy Hattori Mikoto y pertenezco a la cuarta rama del clan Hattori.
Cuando Genma oyó esto, abrió mucho los ojos, agarro a Ranma del cuello de la camisa y salió corriendo hacia la calle, frenético. Pero su hijo tenía otros planes.
-Así que es grave, eh?
-Escucha Ranma, no debes acercarte a ella bajo ningún motivo!
-Te parece que voy a obedecer?
Ranma obligo a su padre a pararse en seco, clavando sus talones en el asfalto. Luego obligo a su padre a encararlo.
-Aunque no lo parezca, ya no soy el mismo. Si crees que voy a dejar o hacer algo porque me lo ordenas, estás muy equivocado
-Debería darte vergüenza! Hablarle así a tu padre….. Lo digo por tu bien!
Ranma empezó a caminar de regreso al Dojo, dándole la espalda. Este no se dio por vencido y lo sujeto del hombro.
Escucha Ranma- le advirtió- Jamás podrás vencerla! Su técnica es completamente distinta a la nuestra! Jamás has visto algo como esto!
-He visto más cosas de las que te imaginas, viejo. Y la mitad han sido por culpa tuya!
Genma salió volando hasta la estratosfera y Ranma regreso corriendo al Dojo. En el patio lo esperaba la mujer, inmóvil, mientras el viento movía su capa y mechones de pelo a su compás.
-Vienes conmigo?
-No, pero si no te vas llamare a la policía. Ya no tengo ánimos ni interés de consecuentar los compromisos que mi padre ha hecho sobre mi persona.
-Bueno, en ese caso….
La mujer saco el tablero de la Familia Tendo de entre sus vestiduras.
-Tendrás que venir a recuperar esto.
-Espera Ranma- Akane se había acercado a el – No tienes que hacer esto.
-Si Ranma, llamemos a la policía-coincidió Nabiki.
-Aunque la llamen, esto me seguirá perteneciendo- la mujer empezó a hacer malabares con el tablero de Soún, que empezó a gruñir- Después de todo, lo gane en buena ley.
El joven se acercó a ella, y empezó a apretar sus nudillos. Y en el cielo se oyó un trueno como anticipando el enfrentamiento. Se quedaron los mirándose ahí de hito en hito por un rato, impertérritos.
–Sea. Pero te advierto que podría lastimarte.
La mujer se limitó a sonreír y Ranma soltó un soplido, resignado. Se acercó a ella y le tiro un puñetazo a la cabeza, pero esta se limitó a mover su cuello hacia la derecha. Luego el joven le lanzo una patada al estómago, otra a las costillas, como probando su defensa, pero la joven simplemente retrocedió unos pasos. Ranma se acercó una vez más y tiro un patada frontal, lenta, muy lenta.
-Te advierto que deberías tomar esto más en serio. Esta velocidad no puede ser la que usas con un oponente normal.
De repente empezó a llover, y una expresión de asombro salió de las bocas de la familia Tendo. Ranma no se convirtió en Chica, a pesar de que el agua fría le caía en pequeñas gotas sobre la cabeza.
-Ranma, tu cuerpo…
-Lamento lo que voy a tener que hacer- musitó este, sin prestarles atención- No quería llegar al extremo de lastimarte.
-No me lastimarás- repuso la mujer, serena.
Ranma cargó contra ella. Le tiro un puñetazo a la mejilla, luego intento barrerla con la pierna y al ver que no había caído en el truco dirigió otra patada contra su estómago, pero ella simplemente caminaba para atrás o se hacía a un lado, como bailando en una danza absurda.
-Sera mejor que me tires golpes de verdad- repuso ella con voz de fastidio.- No te lo volveré a pedir otra vez!
Ranma saltó sobre ella, pero sus intenciones eran demasiado obvias, pues ella grito:
-TE DIJE QUE ME ATACARAS DE VERDAD!
Una lluvia de golpes salidos de quien sabe donde impacto el cuerpo de Ranma parando su trayectoria y lanzándolo contra la barda. Ranma se levantó como si nada con una sonrisa en los labios.
-Ahora sé que puedo usar todas mis fuerzas- Ranma esbozo una sonrisa.- Prepárate!
Ranma avanzo decidido y esta vez utilizó mejores combinaciones de golpes. La mujer había dejado de esquivarlo y ahora bloqueaba sus ataques, uno tras otro. Soún, Akane y Kasumi los observaban en silencio. Nabiki soltó un bostezo y subió a su habitación, pues no tenía interés alguno en la pelea.
-En verdad es muy buena- comentó Akane –Ha logrado parar todos los golpes de Ranma, y eso que él es muy rápido.
Ni Kasumi ni Soun dijeron nada. Se limitaron a seguir mirando los ataques de Ranma, que poco a poco se iba frustrando más y más ante la aparente inactividad de su rival. En un momento dado ella soltó un bostezo, cosa que el joven tomo como una burla, cosa que era.
-No te burles de mi!
Los ataque de Saotome se volvieron frenéticos. Cinco veces busco asestarle una patada, y cinco veces su pierna se clavó en el suelo. Pero eso no era lo que lo exasperaba. Lo que realmente lo molestaba era que la mujer no parecía sino estar disfrutándolo. El cielo se puso completamente negro, a pesar de ser apenas las 5 de la tarde; y el viento, que hasta ese entonces parecía haberse limitado, ahora corria sin rienda alguna. Y ahí seguían ellos, el atacando con una agresividad cada vez manifiesta y ella con una sonrisa cada vez más despectiva.
-Es ese todo el poder que tiene un hombre contra una mujer de 25 años? Tu padre ya era patético, pero pensábamos que tu serias mucho mejor.
-Cállate!
Ranma saltó y trató de clavarle su pie en la cabeza. Pero la mujer alzo la mano derecha, y en un movimiento tan rápido que Akane no pudo verlo, Ranma cayó al piso agarrándose el tobillo, haciendo todo lo posible para que nadie oyera su dolor.
Fue ahí cuando empezó su verdadero calvario.
-Ese movimiento fue muy rápido.
-No fue ningún movimiento, Akane.
-Que quieres decir, Kasumi?
-Esa mujer no ha movido los brazos desde que empezó a pelear con Ranma. Ese movimiento con el que paro la pierna de Ranma no fue tal- le contesto Soún a Akane.
-Eso es imposible. De que otro modo podría bloquear los golpes de Ranma? Esta más delgada que Gosunkugi. Cualquier golpe que le hubiera dado de lleno la hubiera dejado herida.
-Fíjate en sus brazos, hija.-Soún señalo los brazos de Mikoto- Ranma le ha asestado 14053 golpes. Si ella los hubiera usado, lo mínimo que mostraría seria unas venas tensas. Pero no es el caso.
-Ranma, tienes que usar la técnica secreta Otome!
Kasumi se refería a aquella táctica de "huir para atacar después" a la que Genma le había dado un nombre tan pomposo. Pero Ranma hizo oídos sordos.
-Ya veo que eres buena para la defensa-el prometido de Akane se levantó del suelo- Pero porque no me atacas ahora? Es tu oportunidad. O es que no eres tan buena en el ataque?
-Crees que no puedo causarte daño? Piénsalo de nuevo. No eres más que un gusano.
La mujer no se acercó a él, pero sacudió su cabeza y miró fijamente a su oponente. Este pareció estar bien por unos instantes, pero un segundo después estaba en el suelo otra vez, revolcándose.
-Eres pura basura.
La mujer se acercó y pateo el suelo, haciendo que la boca de Ranma se cubriera de lodo.
-Lo más curioso es que no pensábamos cobrar la deuda jamás- le dijo Mikoto- Tu padre suplico tan vergonzosamente por su vida que mi padre pensó que no tenía valor alguno matarlo. Hubiera sido solo una forma de ensuciar su espada…..
La retadora hizo una pausa.
-Pero mi familia está necesitada de mano de obra y no podemos confiar en trabajadores asalariados. Que mal para ti, no?
De vuelta al presente, después de que Ranma rechazara la ayuda de la mujer que lo amaba, se devanó los sesos tratando de encontrar la forma de burlar la defensa de la Hattori. Akane casi había logrado sorprenderla. Salió con dificultad del estanque, esta vez convertida en mujer. Mikoto se sorprendió por unos instantes, pero después lo entendio todo.
-Quien eres tú? –Mikoto rio- Ya veo! Tú debes ser uno de los malditos de los estanques de Jusenkyo. Bueno, esto sí que es una maravillosa sorpresa.
La mujer se acercó a la Chica del cabello de Fuego y le susurró al oído:
-Así eres más linda. Quizás te ocupe para darle de comer a los cerdos.
-Púdrete!
Ranma había intentado conectarlo una patada en el cuello mientras estaba distraída. Una semana después, incluso Nabiki hubiera podido jurar que había sentido la ola de choque y que esta la había inducido a dejar su habitación y ver qué pasaba. Akane pensó que con eso quedaría concluida la pelea: aunque la mujer pudiera bloquear el golpe con cualquiera de sus brazos, ninguna de sus extremidades tenía la fuerza necesaria para resistir tal fuerza.
-Crees que eres más consciente de mi punto ciego que yo misma? Estúpido!
La patada de la pelirroja se había estrellado contra un muro de acero. Lo que siguió oprimió el corazón de las dos hermanas e incluso conmovió el alma de Soún. Siguieron otros penosos 15 minutos, donde por cada golpe que intentaba dar recibía otros 5 como retribución, hasta que solo quedaba del maldito por los pozos una masa sanguinolenta arrastrándose en el fango.
-Ranma ya déjalo!-le suplico Akane.- Te va a matar!
Pero él se negaba a rendirse. Sus ojos se volvieron indistinguibles por un momento y sus manos empezaron a formar un signo, como si sostuviera algo en ellas y le diera forma.
"Va a utilizar esa técnica! "pensó para si misma Akane. "Pero así de lastimado como esta eso es muy arriesgado!"
-Ranma no lo hagas!
-Mi casa!-grito Soún.
Una carga de energía negativa cayó sobre ellos como un martillo. Los sismógrafos de la zona se volvieron locos y una columna de luz roja bajo desde el cielo, provocando una ola expansiva que desquicio las copas de los árboles en la zona. Pero Mikoto Hattori siguió de pie.
-Un verdadero maestro usa sus propias técnicas! Jamás podrás vencerme con una técnica que yo ya conozca!
-En ese caso…
Ranma intento prepararse para lanzar el ataque que había creado su padre, la joya de la familia. Pero cuando intento atacar, sus piernas se negaron a responderle.
-Qué demonios? – balbuceo.
Calló sobre sus rodillas y se llevó una mano a la boca. De esta empezó a manar la sangre, mientras abría sus parpados. No se había dado cuenta de lo lastimado que estaba.
-Tu cuerpo ha recibido más daño del que crees-Hattori se acercó a ella a paso lento, disfrutándolo- Ya no eres rival para mí.
Mikoto agarro la cara de Ranma y su rodilla se estrelló contra esta, haciendo que la cabeza de la pelirroja cayera hacia atrás, inundada en sangre. Akane soltó un gemido ante la brutalidad y pensó que con ese golpe terminaría todo. Pero la sonrisa desquiciada de Ranma los sobrecogió a todos. Y aunque ya no tenía fuerzas para intentar ningún movimiento especial, se levantó y se limpió la boca con el dorso de la mano. Paso a paso se fue acercando, decidido, desoyendo las advertencias de Soún y los lamentos de Akane.
-Estas heridas no son nada! Nada!
Mikoto volvió a abrir los ojos, y Ranma empezó a vomitar otra vez. Pero siguió avanzando, sin detenerse por un momento. Tomó la cabeza de la chica entre sus manos y empezó a apretarla, alzándola del suelo unos centímetros. Pero su cuerpo ya estaba muy débil y se desplomó como se desploma un edificio. La retadora empezó a patearlo otra vez, dándoles la espalda.
-BASTA!
Kasumi se incorporó y miro a Mikoto Hattori de hito a hito, mientras se quitaba el mandil y saltaba hacia el patio. Esta la miro de manera indolente por un momento.
-Otra?
-Ahora te enfrentaras a mí.
Kasumi empezó a estirar sus brazos y sus piernas mientras la lluvia caía sobre su cuerpo. Se apretó la coleta de pelo que tenía y la ciñó en un nudo muy apretado.
-Kasumi, no lo hagas- grito Akane- Si el no pudo tú no tienes ninguna oportunidad!
-No hija, no lo permitiré!
-No se preocupen por mí- les contesto esta, con una expresión seria que no le habían visto nunca.
-Kasumi… ale aléjate…
Ranma alzó una mano desde el suelo.
-No tienes ninguna oportunidad.
-Akane, levanta a Ranma y llévalo con el doctor Tofú. Deprisa.
La mujer de la capa negra clavo uno de sus tacones sobre la espalda de la desafortunada ojiazul.
-Y crees que lo voy a permitir?
Kasumi, tú no tienes ni la fuerza ni el entrenamiento…
-En eso te equivocas, Ranma-Nabiki hablo con voz clara- Hasta que tuvo que hacerse cargo de la casa, ella era la más prometedora de las tres.
-Somos hijas de Soún Tendo. Todas tenemos entrenamiento. Y todas sabremos defender a esta familia!
Mikoto se alejó de Ranma y encaro a Kasumi. Pero la pelirroja se arrastró hacia ellas.
-No, Nunca! Un hombre de verdad morirá avanzando…
Volvió a escupir sangre y apretó el suelo con su puño, despreciando el dolor.
-morirá avanzando…así sea en una… en una… trinch..
Ranma cayó inconsciente y ya no supo más.
Kasumi atacó y empezó a usar combinaciones de golpes y puñetazos, haciendo retroceder a su rival, cosa que Akane aprovechó para levantar a Ranma y cargarlo sobre su espalda. Mikoto –sorprendida por la agresividad de la hermana mayor de las Tendo- apenas si atinaba a esquivarla e intentar bloquear tales golpes, pero Kasumi pudo conectarle por lo menos 3 que le arrancaron una mueca de dolor. Esta clavó sus manos en suelo y alzó su pierna, propinándole a su rival una tremenda patada en el mentón. Luego hizo un remolino y Mikoto salió despedida hacia atrás, quedando cubierta de tierra húmeda.
-Tú, maldita….
Hattori empezó a limpiarse la nariz de la sangre que caía desde ella, mientras miraba enojada a Kasumi. Esta la miraba tranquila pero con la guardia alta, lista para atacar.
-Ya me di cuenta que necesitas mirar a tus oponentes primero para provocarles daño, no es así?
Kasumi le permitió levantarse. La mujer se quitó la capa y la dejó caer al suelo, mostrando su cuerpo delgadísimo. Se acomodó el cabello y comentó, como quien no quiere la cosa.
-Y qué pasará cuando te mire a los ojos? Sabes que tarde o temprano sucederá, verdad?
-No soy tan fuerte como Ranma, pero haces muy mal subestimándome.
Akane se había quedado a ver como peleaban, distraída por esa actitud que no le había visto a Kasumi nunca. Pero esta le grito:
-Que haces hermanita? Llévatelo de aquí!
-Ha, Hai!
Akane trató de sacar a Ranma de la casa, pero Mikoto reaccionó hecha una furia.
-Ni lo intenten! Ese hombre es mio!
Por toda respuesta Kasumi volvió a atacarla, intentando ganar tiempo, cosa que Akane aprovechó muy bien. Se acomodó el brazo de Ranma sobre la espalda y e intentó salir corriendo. Akane era muy fuerte, pero le sorprendió lo pesado que era su novio- bueno la verdad lo había sabido desde siempre, pero me refiero a la masa corporal de Ranma.
"Aguanta, Aguanta!"
Mientras tanto, Kasumi se había descuidado y había mirado por un momento aquellos pozos sin fondo que eran los ojos de Mikoto. Se llevó una mano al pecho, y aunque sintió dolor, se dio cuenta que no era grave.
-Que rayos?
-Al parecer esos ojos tuyos no tienen el mismo efecto en todas las personas. Tanto mejor para mí como peor para ti!
Sujetó a la mujer con una llave al cuello. Esta opuso resistencia, pero no sabía cómo quitársela de encima. Pataleo, gruño, pero cada segundo que pasaba era un segundo sin aire.
-Hiciste bien en no comer aquí. Jamás te lo hubiera perdonado. .
Kasumi apretó sus brazos y Hattori Mikoto cayo inconsciente como una muñeca desmadejada, mientras Kasumi Tendo miraba al cielo y rogaba que Ranma ya estuviera siendo atendido por el buen doctor.
Y bien, que les pareció? Tratare de actualizar más seguido. Mis agradecimientos a The Darkness in My Heart, , elena 79, cerezo sekai, Kikko y a Sweet-Gwendoline8 y a ese chico o chica argelino que me ha estado leyendo en todos los capítulos. De no ser por ustedes no seguiría publicando.
