Mouse había llegado a la aldea de la supremacía femenina en medio de la noche y había tocado a la puerta de su madre. Esta, una señora de muchas primaveras ya, abrió la puerta y se topó con un hijo que se inclinó ante ella y le pidió permiso para entrar. Su madre lo abrazó y después se hizo a un lado para que pudiera entrar a la choza, que de tal solo tenía la apariencia externa.
-Qué bueno que ahora vienes a verme más seguido, hijo.
El hijo besó los cabellos de su madre. Había sido un desconsiderado antes, cuando anteponía a Shampoo sobre su progenitora, pero desde que había vuelto se había dado cuenta que madre solo hay una, y no dejaba de presentarle sus respetos al menos dos veces al mes. Le había dado dinero para que reformara la casa, pero la señora quería seguir viviendo en su choza, para gran disgusto de su hijo. Con todo, la había agrandado y excavado habitaciones subterráneas, y la había redecorado y amueblado espléndidamente.
El chico pato se había sentado en la silla que su madre le ofrecía. Se sento enfrente de el y l sujeto de la mejilla.
-Te has puesto muy guapo.
La mujer se levanto y prendió la estufa. Saco unas cacerolas de la alacena y empezó a hacer algo que comer, mientras le contaba a su hijo todos los chismes de la aldea.
-Los Musk han bajado de las montañas- le contó su madre, emocionada, mientras procedía a hervir un poco de arroz- Resulta que no se habían extinguido, después de todo, y el príncipe Herb ha solicitado formalmente la unión por matrimonios entre nuestros pueblos.
La señora empezó a cortar unos vegetales a toda velocidad. Después se los agrego al arroz y mientras esperaba que la comida estuviera en su punto, le siguió contando a su hijo la que era la noticia del mes, por no decir del año.
-Llegó con un grupo de personas- le siguo diciendo su madre- Creo que somos el único lugar en toda la China donde hay más mujeres que hombres, y ellos tienen muy pocas mujeres, por no decir ninguna….Me da gusto que hayan dejado de ser los desgraciados que eran antes.
La señora se refería obviamente a la costumbre de los fundadores de la Dinastía Musk de pelear con animales salvajes para luego vencerlos, sumergirlos en la poza de la mujer ahogada y casarse con ellos para tener descendencia.
-Lamento mucho no tener algo mejor- le dijo su madre, mientras le servía la comida que había hecho- Como no te esperaba…
-Así está bien, mama.
Mouse empezó a comer. Pero lo hizo tan rápido que asustó a la señora, quien le pidió que comiera más despacio. Este asintió y empezó a comer de manera tranquila, aunque con dificultad, pues no estaba acostumbrado a la tranquilidad. Cuando se terminó el plato su madre le sirvió más, hasta que lo que había hecho desapareció en el estómago de Mouse. La señora le sirvió entonces un té verde y exprimió un limón en él; acto seguido se lo extendió a su hijo, que lo bebió conforme. Cuando terminó, este lavó sus platos y bajó sujeto a la mano de su madre, que lo condujo a una de las habitaciones subterráneas donde había acondicionado una especialmente pensada para su hijo. La señora quería seguirle contando chismes, pero notaba que su hijo estaba cansado y lo dejó descansar. Mouse se quitó la ropa y se metió a la cama, mientras dormía el sueño de aquellas personas que no le temen a nada ni a nadie.
La señora pretendía levantarse temprano para sorprender a su hijo con un desayuno en la cama, pero ella resultó la sorprendida cuando vió que Mouse se había levantado a las 4 de la mañana y se estaba bañando en el agua fría del arroyo que bajaba de las montañas. Su madre empezó a hacer el desayuno a toda prisa y cuando su hijo volvía ya lo estaba esperando una mesa esplendida.
-Vamos hijo, come todo lo que quieras.
-No creo que pueda hacerlo, mamó- le contesto Mouse-Nunca he podido comer tanto.
-Pues inténtalo- la señora volvió a llenar el plato de su hijo- Siempre me ha preocupado que casi no comas.
Mouse lo intentó, pero no pudo ni comer ni tres platos seguidos. Su madre guardó la comida extra, resignada. Mouse gastó toda la mañana ayudando a su madre en las tareas del hogar, saliendo a ordenar las vacas, regar y cuidar el huerto familiar y cargar y cambiar los objetos que eran muy pesados para su progenitora. Esta había guardado los muebles que le había mandado Mouse en un cuarto, y este los sacó y los acomodó por toda la casa, siguiendo las indicaciones de la mujer. Cuando terminó con todo ello, se volvió a meter al rio, aunque el trabajo ni siquiera lo había hecho sudar. Su madre llego a él con una muda de ropa.
-Es que la ropa que traes se ve muy fea, hijo- le dijo su madre- No le hace justicia a tu cuerpo- la Señora le extendió una camisa que Mouse trato de ponerse- Hijo, donde te hiciste esa marca en el pecho?
-Cuál?-Mouse tenía problemas con la camisa, pues no se ajustaba a sus brazos-
-Esa.
La señora le toco una cicatriz en forma de estrella en sus costillas izquierdas.
-Esa la obtuve matando japoneses, mama.
A la señora casi le da un infarto.
-No me digas que hay Triadas en Japón.
-No hay Triadas en Japón- le contestó Mouse- Hay Yakuza.
-O sea que tu…
-No- Mouse se dió por vencido con la camisa y se la devolvió a su madre, que le extendió otra- Lo que ocurre es que….Usted conoce el espejo griego?
-El que ha pasado de generación en generación en la familia de la Matriarca Cologne?
-Sí, ese exactamente.
–Que hay con él?
-Bueno, pues… Ese espejo tiene una extraña propiedad….
Mouse le explicó su aventura rápidamente.
-Pero tú tienes amigos Japoneses! –lo interrumpió su madre- Que me dices de ese, de ese….Saotomo o como dices que se llamaba?
-Pues….
Madre e hijo caminaron de regreso a su casa bajo la sombra de los árboles.
-Así que se portó honorablemente.
-Me da gusto. Fue por eso que no lo mataste, verdad?
Mouse asintió con la cabeza. Los japoneses habían desatado un infierno de Caos y Destrucción sobre China, pero ni Ranma ni Ryoga habían sido de ellos.
-Y estuvieron todos en Shanghái.
-Estuvimos en Shanghái- le confirmo Mouse- Y en Wuhan. Y en…
Mouse se tragó sus palabras, pero su madre no lo iba a dejar tranquilo.
-Y?-Su madre seguía esperando la respuesta.
-Estuvimos en Nankín.
-Bueno, me alegro que hayas regresado más o menos con bien- la señora miró de reojo las feas heridas que tenía el cuerpo de su hijo.
-Y a mí me alegra poder estar de vuelta.
Mouse fue en lugar de su madre a los arrozales que tenía la aldea en las faldas de las montañas, El arroz es el alimento base sobre el que depende la gente en China, y la aldea de la supremacía femenina cultivaba su propia variedad. Mouse fue caminando mientras conducía unos búfalos del agua hacia las terrazas donde se cultivaba el valioso grano, mientras silbaba, contento de volver sentir de los montes.
-Ahí viene el imbécil.
Los demás hombres de la aldea se divertían a su costa, especialmente después de que Shampoo regresara como una paria a la aldea de la supremacía femenina.
-Que sucede Mouse? Por fin Shampoo te dijo que si?
Los demás hombres- pues eran cinco- se rieron a mandíbula batiente.
-Bueno, supongo que tarde o temprano dará el brazo a torcer, más ahora que ya quedo claro que es una zorra….
-QUISIERA VER QUE TUVIERAN VALOR DE DECIRSELO EN LA CARA, IDIOTAS!- contestó Mouse de forma bastante fuerte. Los ignoró y pronto llegó a los arrozales, donde empezó a trabajar inmediatamente. Se quitó los zapatos y la camisa que cargaba y sumergió sus pies en el lodo. Había hombres y mujeres trabajando de un lado a otro y Mouse unió sus brazos a los de ellos, trabajando 12 horas seguidas en los campos aprovechando de vez en cuando la fuerza de los búfalos de agua. Habló ocasionalmente a sus conocidos y trato de responder amablemente a aquellas que lo saludaron. Cuando termino la jornada, dejó los búfalos a cuidado de la siguiente persona en la lista de la aldea y sencillamente sumergió su cabeza en el agua para después surcar los cielos nocturnos como pato, raudo como el viento. No lo admitiría, pero convertirse en pato tenía sus ventajas.
Mouse llegó a su casa y se acostó. Al día siguiente, volvió a levantarse temprano y a trabajar en los campos. Toda la semana se mantuvo así, atrayendo la mirada de muchas personas que no esperaban verlo ya en la aldea, asumiendo que se había quedado en Japón. Una de las señoras, sin embargo, le comentó a otra que no podía ser de otra manera: Si Shampoo había vuelto era lógico que el regresara detrás de ella. Mouse se hizo el desentendido, pero no le agradaba la idea de que pensaran que Shampoo lo trajera comiendo de la mano. El sábado en la noche, queriendo pasar por el pueblo, regresó caminando a su casa. Lamentablemente, volvió a encontrarse con los mismos sujetos que se divertían burlándose de el a sus espaldas.
Al chico de los lentes le había intrigado la ausencia de Shampoo. Sabía que ella estaba siendo castigada- no solo había roto uno de las reglas más respetadas de la aldea, sino que había mentido durante mucho tiempo, afirmando que Ranma y ella estaban casados- pero imaginaba que sencillamente la pondrían a trabajar más tiempo o en su defecto, a entrenar. Se daba cuenta que esos imbéciles- todos más débiles que ella y cobardes al fin y al cabo- no podían encontrar otra forma de soslayar su propia nimiedad sino haciéndoles escarnio a Shampoo y a él. Y si había que ser sinceros, la gatita de pelo morado también se había ganado la animadversión de la población masculina de la aldea, pues antes de ir a Japón en pos de su prometido había dicho que los hombres de la aldea no eran sino unos inútiles debiluchos y que era una vergüenza que tuviera que ir a Japón por un hombre a su altura. Con todo, Mouse ya no tenía intención de aguantar más estupideces.
-Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia…. – gruñó Mouse después haberlos colgado de los pies a las copas de un árbol al lado del camino, mientras que a cada palabra los golpeaba en los riñones con su puños de hierro- vuelvan a meterse en mi camino, imbéciles!
Sabía que se metería en problemas con Cologne, pero le daba igual. Después de darles un último golpe se alejó entre la arboleda y llegó a su casa.
Su madre le pregunto cómo le había ido, y Mouse le contó sobre su altercado. La señora le informó que conforme a las nuevas reglas, y para evitar un relajamiento de la disciplina ahora que las aldeas bajo mandato matriarcal se habían expandido, el mismo debía reportar su agresión. Mouse se encogió de hombros y regresó al pueblo. Notó como algunas personas lo miraban con curiosidad, pero no les hizo caso y llego hasta la casa de la matriarca Cologne.
-Vine a reportar que cinco idiotas insultaron a su nieta y a mí- explicó ya en presencia de la más vieja de las amazonas- Disponga usted como quiera, vieja momia.
A la señora se le marcó una de las cejas y lanzó un golpe con su bastón contra el joven. Este no hizo intento de moverse y aunque el arma se estrelló contra su mejilla, no se movió ni hizo gesto alguno. Mouse solo empezó a sangrar de la nariz, pero se quedó ahí, esperando instrucciones, inmóvil. La señora saltó sobre su bastón y se hizo a un lado invitando a Mouse a pasar. Éste pudo ver al fondo a una taciturna Shampoo sentada a la mesa, cenando. Mouse no preguntó nada y se sentó el también. Se le quedo mirando a la amazona, pero esta seguía concentrada en la comida.
-Se puede saber que estás viendo, chico pato?
Éste no le contestó, esperando las palabras de Colonia. Ésta se acercó a él y le preguntó:
-Que sucede Mouse?- lo interpeló- siempre has sido así, pero no habías nunca alcanzado tal nivel de sadismo.
La abuela se refería a los cinco patanes que Mouse había dejado quejándose de dolor después de que este les golpeara los riñones sin compasión.
-Por poco los dejas inválidos. Sabes bien que ese no es el comportamiento que se tolera aquí en la aldea. Donde aprendiste eso?
-En el ejército.
-Toma un bollo.
Mouse extendió una mano y sujetó un bollo de arroz que había sobre la mesa. La mujer empezó a amonestarlo mientras este probaba el bollo relleno de camarón.
-Sé que eres mucho más viejo de lo que aparentas- le dijo la anciana- Pero debes recordar que lo que pasó al otro lado del espejo se debe quedar ahí, en el pasado…
Cologne hizo una pausa, y luego continuó.
- Sus madres me han exigido justicia, y la ley es muy clara al respecto. Tendrás que quedarte hoy aquí.
-De ninguna manera-protestó Mouse- Acaso cree que soy un cobarde?
-Y la vez que secuestraste a Akane? –le recordó Shampoo-O aquella en la que convenciste a Ryoga para que lo atacaran juntos? O todas las veces que lo atacaste por la espalda?
Shampoo le recordó las veces que había atacado a Ranma por la espalda. El chico de las gafas la miró atentamente por unos minutos pero la amazona desafió su mirada. Mouse se levantó de la mesa y antes de salir miró a Cologne.
-Mañana iré yo mismo a la plaza a las ocho de la mañana, abuela- afirmó Mouse-Haga lo quiera. Y gracias por el bollo.
Mouse salió de la casa y caminó bajo las estrellas. Shampoo vió cómo se alejaba y salió tras él, brincando por los tejados; Mouse se dió cuenta que lo seguía y la confrontó cuando ambos habían llegado al bosque. La amazona lucia demacrada y algo más delgada; incluso sus senos se habían empequeñecido un poco. Pero su actitud seguía siendo la misma.
-Nadie te ha pedido que pelees mis batallas, idiota.
-Esfúmate- le contestó con voz áspera- No estoy de humor para soportar tus burlas.
Mouse se alejó rápidamente, saltando entre rama y rama. Shampoo ya no intentó seguirlo, pero vió cómo se perdía en la distancia. Su indiferencia le dolía, aunque no quisiera admitirlo. Había llegado a considerar a Mouse como un vasallo de su propiedad. El joven llegó a su casa y le contó a su madre los pormenores del caso, haciendo que el semblante de la señora se ensombreciera, pues sabía lo que eso significaba.
A la mañana siguiente Mouse llegó al centro del poblado, como había prometido. Una multitud de gente se había reunido en torno a la plaza principal y una estaca había sido clavada en medio de la explanada. Mouse se acercó a esta y cuando trataron de atarlo a ella, se negó. Se aflojó la camisa y se quedó esperando los latigazos de la mujer fornida que le habían asignado como verdugo. El consejo de las 6 lo amonestó y le preguntó el porqué de sus acciones.
-Mouse- lo cuestionó la anciana a la derecha de Cologne- Porque has quebrantado la ley?
El joven de las gafas contestó simplemente con la verdad.
-Y el haber sido insultado te dio derecho a golpearlos?
-No –contestó Mouse con franqueza- Pero si por defender la dignidad de una dama y la mía propia debo ser castigado, que sea.
Cologne dictó la sentencia. Una mujer fornida se acercó a él y empezó a castigarlo, usando el látigo generosamente en la espalda de joven, que a pesar de ser de acero empezó a mostrar marcas. El chico se había prometido así mismo no gritar y mantener el cuerpo completamente erguido, por lo que se apretó los dientes cuando pensó que iba a flaquear. Terminado el castigo, la mujer le lavó la espalda con sal, para prevenir futuras infecciones.
-Óiganme bien todos- les gritó a quienes lo miraban, desafiante – El viejo Mouse ha muerto. Así que no se metan más conmigo o con Shampoo, pues terminaran peor que esos cinco imbéciles!
Shampoo, que se encontraba entre los presentes, gruñó al oír eso.
-No necesito que me defiendas, chico pato!
Aquello bien pudo desatar una carcajada general, pues era una desgracia caer a uno de los pozos de Jusenkyo, y peor aún, que te lo echaran en cara. Pero todos estaban impresionados por la entereza de Mouse.
-Suficiente- gruñó este, que se le acercó y pegó su rostro al de ella, que no retrocedió- Esto lo hago por mí, no por ti! Eres una muchacha egoísta, cruel y repulsiva, y no quiero saber nada más de ti!
-Te ves lindo cuando te enojas.
-En serio?- la furia de Mouse se esfumo tan rápido como había llegado, y contesto con una voz amable:
-Eso significa mucho para mí. .
Shampoo lo empujó con uno de sus dedos apoyándolo contra la frente de Mouse, que cogido por sorpresa retrocedió unos pasos.
-Mouse sigue siendo el mismo tonto- suspiró la amazona.
Shampoo- y todos los demás en la aldea- pensaron que lo que emanaba de los ojos de Mouse no podía ser más que odio. En todo caso, quedaba claro que el joven ya no era el tonto enamorado que había abandonado la aldea tiempo ha.
-No voy a perder mi tiempo contigo.- El joven le dió la espalda, con un dejo de rencor en la voz.
-Nadie te pidió que lo hicieras.
-Eres una…..
-Te volvieron rechazar!- comentó uno, sin saber muy bien lo que hacía. Mouse saltó de su lugar y colocó su rostro enfurecido a pocos centímetros del de su interlocutor
-Detente, Mouse! Quieres que te volvamos a castigar?- lo cuestionó Colonia.
El varón que se había burlado de él se dió cuenta de lo que hacía y puso sus manos entre ellos, mientras se disculpaba, frenético.
-Disculpa Mouse, no era mi intención…
-Suficiente! –exclamó una de las ancianas- que le den otros 25 latigazos más!
Mouse regresó al centro de la explanada para recibir más latigazos.
-Debes aprender a controlar más tu genio, muchacho.
Volvió a ser castigado sin piedad. La sangre ya manaba abundantemente y bajaba por su espalda, humedeciendo sus pantalones. Pero se permitió una broma.
-Mi madre pega más fuerte.
La verdugo estaba más que dispuesta a dejar pasar el insulto, sintiendo simpatía por el chico. Pero las ancianas no estaban dispuestas a pasar por alto ese desafío a su autoridad.
-Más fuerte!- le ordenó una de las matriarcas, y su verdugo no podía más que obedecer.
-Hijo, por favor, guarda silencio!- le suplicó la voz de su madre, perdida entre la multitud- No lo empeores!
Por un momento la gente reunida pensó que Mouse se iba a doblar; pero las piernas de Mouse permanecieron firmes. El látigo se enrosco en sus gafas y estas saltaron por los aires, hechas añicos. Cuando terminó el castigo, Mouse- pues recordemos que Mouse sin sus gafas no ve nada- caminó hacia la multitud, hasta que su madre lo tomó del brazo y sacó unas gafas de su mandil. El chico le dió las gracias a su madre con un beso en la frente y regresó a su casa, orgulloso y con la frente bien en alto, mientras pequeñas manchas de sangre caían de su cuerpo y regaban la calle.
-No había necesidad de portarse así- le recriminó su madre-Mira nomás como te han dejado la espalda…. Como si no estuviera suficientemente fea así como está.
Llegaron a su casa y la mamá procedió a curar con ternura las heridas de su hijo. Este aguantó sus cuidados sin soltar una sola queja y se fue a dormir. A la mañana siguiente se volvió a levantar a las cuatro de la mañana, de vuelta a los campos de cultivo….. sin hacer caso de las protestas de su madre.
Al terminar el día, Mouse regreso a la cabaña. Su madre lo estaba esperando afuera, con los brazos cruzados.
-Mouse, puedo hablar contigo?
Se sentaron en la mesa y su madre le pregunto:
-Hijo… dime la verdad. Sigues amando a Shampoo?
Mouse trato de hacerse el desentendido mirando por la ventana, pero su madre tomo su cara entre sus manos y lo obligó a mirarla. Pero este se negó a contestar. Su madre se alejó un poco de él y trató de establecer una conexión emocional:
-Sabes que creo hijo? Que deberías intentar salir con otras chicas.
Mouse se quedó pensando en todos los demás consejos que su madre le había dado con el paso de los anos y que no le habían funcionado para conquistar a la amazona de pelo purpura. Pero no se lo echo en cara.
-Usted cree?
-Claro! Debes darte cuenta que existen muchas mujeres por ahí….No en China, claro, pero quizás en Japón…. Alguna chica normal….
Mouse bufó. Alguna chica normal? No se había relacionado con alguna que reuniera esa característica. Akane Tendo, una chica violenta; Ukyo, una cocinera de Okonomiyakis con una espátula gigante; Azusa Shiratori, una cleptómana descarada; las únicas más o menos normales eran Nabiki- que horror- y Kasumi Tendo….
-O sea que nunca has conocido a ninguna otra chica por la que sientas simpatía, o por decirlo así, afecto?
-Pues….
Recordó a Selene Yoshiwara. Ella había sido la primera mujer que lo había tratado como a un amigo, de igual a igual. Y si, le guardaba afecto, pero más que nada como a una hermana pequeña.
-Bueno, hay una…
Su madre prestó muchísima atención.
-Pero ella trabaja en…
Mouse tragó saliva. No le hacia ninguna gracia contárselo a su madre.
-Ella trabaja de acompañante.
-QUE?!
Después de cinco minutos, en los cuales se mezcló un temblor con un intento de asesinato, Mouse pudo explicarle a su madre que nunca había pagado por sexo, y que Yoshiwara no era una prostituta. Esta sin embargo no quedo muy convencida, y le dirigió una mirada helada que sorprendentemente se parecía mucho a la mirada que Shampoo le lanzaba todos los días mientras trabajaba en el Nekohanten.
-Pues más te vale- le contesto- Y ahora vete a dormir, que ya me hiciste enojar.
Mouse se metió debajo de las colchas de su cama maldiciendo por lo bajo. Su madre tenía un alma muy dulce, pero podía adoptar un carácter muy fuerte cuando la sacaban de quicio.
Pasaron los días. Mouse se hallaba muy a gusto en la aldea, y su madre lo agasajaba constantemente con un platillo diferente en cada comida. Pero no se había adaptado por completo a su nueva rutina. No es que le molestara trabajar en el campo, sino que simplemente esa no era la vida emocionante a la que estaba acostumbrado. Tampoco es que lo trataran mal o lo miraran peor: después de recibir aquellos latigazos la actitud hacia el en la aldea había cambiado, y todos lo miraban con respeto. Quizás-pensó él- se debía a que ya no tenía nadie con quien pelear….
Una vez terminado el periodo de siembra, Mouse se dedicó a vagar por los lugares que más había visitado de niño, sin adentrarse en la aldea ni una sola vez. Solo la naturaleza se mostraba favorable a su ánimo solitario. El bosque- donde había juntado flores de niño todos los días para regalárselas a Shampoo- seguía igual de lozano. Se internó y recorrió los accidentes en los que había jugado cuando era más joven. Ahí estaba la roca desde la cual Shampoo lo había empujado al arroyo; allá los campos de entrenamiento donde le había servido a Shampoo de compañero de prácticas; allá estaba la cueva donde Shampoo lo había encerrado aquella vez, gastándole una broma….en aquel árbol había practicado su truco con las cadenas, para impresionar a Shampoo; y en aquella laguna había practicado día y noche para controlar perfectamente su respiración y poder devolverle a Shampoo la joya que se le había caído al agua; y en aquella explanada había corrido innumerables vueltas para conseguir excelente condición, para alcanzar a Shampoo y a su bicicleta cada vez que salían a los pueblos vecinos; y ahí….
Mouse se enojó consigo mismo. Es que acaso su vida había girado completamente en torno a la amazona? Decidió que ya era hora de aprender algo por su propio orgullo. Debía mejorar por el propio gusto de hacerlo, no porque esperara de Shampoo una admiración que no llegaría nunca. Hacia un tiempo que había dejado de hacer ejercicio, por lo que se volvía imperativo volver a agarrar condición. Todas las mañanas, apenas acabado de desayunar, se internaba en el bosque y entrenaba de todas las maneras posibles. Después de partir la quincuagésima roca a puñetazos, Mouse regresó a su casa. Su madre lo estaba esperando y le dió una lista de cosas que tenía que comprar en una de las tiendas de la aldea. Mouse se internó en el pueblo para cumplir su mandado y pudo notar que el pueblo había cambiado bastante. Para empezar, todo se veía más nuevo, y las calles se veían decoradas. Había más espacios para entrenar, y pudo ver como muchas madres de familia entrenaban a sus hijas en los tejados de las casa o en estacas puestas en el piso explícitamente para que toda persona que quisiera pudiera ejercitar su equilibrio. También pudo ver que todas las residencias tenían su propio estanque y que algunas incluían muchas comodidades que antes resultaban impensables..
Mouse por lo general no le gustaba usar audífonos- pues afectan el campo auditivo y en general perceptivo de cualquier mago o combatiente- pero no quería que nadie en la aldea supiera lo que estaba oyendo. Llegó a la tienda y le compró a una mujer muy atenta que intentó coquetear con él, pero este no se dió por enterado.
-Mouse, mostraste mucho carácter la vez pasada- le dijo la chica, mientras ponía las manos en el mostrador y le dedicaba una de sus sonrisas.
-No fue nada- le contestó este- Te importaría? Tengo prisa.
La mujer suspiro y se dijo para si misma:
-Sigue siendo el mismo patán. ..
-Oye!-Mouse iba a pasar de largo, pero algo en la voz de la mujer lo impelió a voltearse- Navel?!
Esta se crucio de brazos y asintió.
Apenas te das cuenta? Eres un desconsiderado!
Navel era una de las amazonas mas fuerte y acérrima rival de Shampoo. Habia coqueteado con Mouse hacia algún tiempo, aunque solo para poner celosa a su nemesis. Como sea, se habia dado por vencida al ver que este solo tenia ojos para la amazona de cabello purpura.
-Deberias cambiar un poquito tu actitud, no te parece? –le reconvino Mavel con las manos en las caderas- No porque no seamos Shampoo tienes que ser tan rudo.
El aire de superioridad sacaba de quicio a Mouse, pero tuvo que aceptar que Navel tenia razón, al menos por esta vez.
-Disculpame- dijo este, alargando las palabras- No era mi intención ofenderte.
-Ya ves- Navel rio por unos instantes- No era tan difícil, a que no?
-Tampoco Abuses.
-Deberias aprovechar que estoy soltera- Navel se llevó una mano al pecho con aire de suficiencia- Antes de se te adelanten en una semana….
Mouse la dejo y se dirigió a las demás tiendas a comprar las otras cosas de la lista. Cuando regresaba a su casa una señora le salió al paso; este la saludó y la mujer en respuesta le preguntó si su madre se encontraba en casa
-Tengo algo muy importante que platicar con tu mamá- le dijo la señora- Está en casa?
Mientras ambas discutían en el interior. Mouse se internó en el bosque otra vez y empezó a tirar sus cuchillos en una rápida sucesión. Le agradó comprobar que había mejorado mucho. Su madre lo llamó a comer.
-Mouse, tengo que preguntarte algo.
El hombre dejo de poner atención exclusivamente en su comida.
-Que sucede?
-Estarías dispuesto a entrenar a alguien más en lo que estás aquí en la aldea?
-Porque no?-Mouse hizo una pausa y bebió su taza de té verde- Que venga todas las mañanas a las cuatro y convertiré su cuerpo en hierro
-Trata de ser un poco delicado- le pidió su madre- Esta persona es… especial. .
Al día siguiente Mouse se levantó más temprano de lo habitual. Se bañó en el arroyo como solía hacer y regresó a su casa rápidamente. Para su sorpresa, la señora que había hablado ayer con su madre estaba ahí, acompañada por una adolescente que parecía ser su hija.
-Esta es mi hija- los presentó la Señora- Mirina.
En verdad era una chica menuda y no parecía en absoluto una amazona. Miraba había el suelo con las manos juntas sobre su regazo, un gesto no muy común en la aldea, donde las mujeres por lo general eran atrevidas y siempre tomaban la iniciativa Estaba vestida formalmente, con un traje Qing que le bajaba hasta los tobillos y no le tapaba los zapatos. Cuando Mirina se dio cuenta que le miraba los pies, se sonrojó y apretó sus manos más fuerte.
Hola-saludó cohibida.
Miró a Mouse por unos instantes y luego volvió a mirar hacia abajo. Tenía unos ojos grises bellísimos.
-Hola.
-Mi hija quiere que la entrenes- le explicó la señora sin ambages- Si no te importa hacerlo, claro.
-Claro que no. No sé si soy el mejor maestro, pero convertiré su cuerpo en acero. Eso sí -Mouse miró a Mirina, que le devolvió la mirada-te advierto que seré implacable y que no tendré ninguna consideración, Mirina.
-No importa-contestó ella en un tono algo inaudible- Estoy preparada para lo que sea.
-Empezamos hoy? –le dijo Mouse, que se levantó de su silla. La madre de Mirina negó con la cabeza.
-No creo que puedan hasta la siguiente semana-contesto su madre- Mirina y su mama tienen encima los preparativos para el evento de la semana que viene.
El resto del día se lo pasaron las señoras conversando y contándose cosas la una a la otra. Mouse odiaba esas conversaciones, porque aparte de contar chismes que no le importaban, su madre invariablemente intentaba promocionarlo como joven en la edad de casarse. Mouse trato de escurrírsele, pero ella le dió un pisotón por debajo de la mesa como diciéndole "Tú no te vas de aquí!"
-Si tantas ganas tienes de irte- le reconvino su madre- Porque no sales a pasear con Mirina?
-Quieres salir, Mirina?
Mirina extendió una mano, como esperando que Mouse la sujetara y la ayudara a incorporarse, pero este se había dado vuelta demasiado rápido y salía de la habitación. Se dirigió a los campos de entrenamiento con Mirina pisándole los talones. Esta lo alcanzó y por un momento no dijo nada.
-No hablas?
-Mostraste mucha entereza aquella vez, Mo.. Mouse.
Este ni siquiera se molestó en mirarla.
-No necesito que me alabes, niña.
A Mirina esto le dolió por lo que contesto en voz baja.
-No tienes que ser descortés solo porque no soy Sham…
Mouse se paró en seco y Mirina no terminó de pronunciar el nombre de Shampoo. Se le quedó viendo, asustada, pero Mouse cambio su expresión adusta por una mas amable.
-Tienes razón, Mirina- le contesto Mouse- Discúlpame, no era mi intención…
Se quedaron callados por otros minutos. Mouse rompió el silencio.
Y porque quieres que te entrene?
-Es que soy en extremo torpe-explico esta, avergonzada-y me vuelvo más torpe aun cuando hay gente mirándome…
-y porque yo? Yo también estaré mirándote.
-Pero tú no te vas a reír como ellas lo hacen ni te vas a burlar de mí…
-Bueno, no lo hare, pero puedo ser muy duro a veces.
-No me importa-le contestó Mirina- mientras tú me ensenes….
"Aquí hay gato encerrado" pensó Mouse.
-No voy a casarme con nadie.
-Eh?-contesto Mirina, tomada por sorpresa- De que hablas?
-No sirves para engañar, Mirina- la cara de esta enrojeció y bajó la mirada una vez más.-Te ensenare de la mejor forma que se me ocurra, pero no esperes nada más.
Siguieron caminando. Y como queriendo suavizar la cosa, Mouse continuó:
-Soy muy viejo. Y gruñón. Tengo 23. Cuántos años tienes tú? 14?
-16
Había muchas formas de casarse en la aldea de la supremacía femenina. Como regla general, las mujeres no podían casarse con hombres más débiles, pero como sucede en todas partes, si a una mujer le gustaba mucho alguien, siempre había la posibilidad de que se dejara vencer…o también de que las madres de los respectivas novias se pusieran de acuerdo.
Siguieron caminando y llegaron pronto al bosque, donde Mouse se sujetó al cuerpo unas pesas.
-Antes que nada, necesito saber tu nivel de habilidad. Atácame con todo.
-Pero no quiero lastimarte.
-Escucha Mirina-repuso Mouse con cara de fastidio- No quiero perder mi tiempo y tampoco que pierdas el tuyo. O me atacas o nos vamos.
Mirina se lanzó sobre él. Los golpes llovían sobre Mouse, que apenas lograba bloquearlos o esquivarlos. "En verdad es buena" tuvo que reconocer el joven "Su nivel es excelente"
Después de cinco minutos, Mirina resbaló, cosa que Mouse aprovechó para dejarla encadenada al tronco de un árbol. Mouse se acercó a ella aplaudiendo.
-Me has dejado sorprendido…
Las mejillas de su alumna se sonrojaron.
El resto del día se lo pasaron practicando. Mouse estaba contentísimo. Esa era la vida a la que estaba acostumbrado! Cuando regreso a su casa, alabo a Mirina enfrente de su madre y cuando bajó a acostarse se quedó pensando en todo lo que le ensenaría a su ahora nueva alumna.
A la mañana siguiente, y sin decirle a nadie, Mouse se internó en las montañas. Quería ver si todavía tenía lo que hay que tener para sobrevivir al menos una semana en lo salvaje sin ayuda. Así que se internó en el bosque agreste y fue subiendo las cumbres rocosas una a una, marchando 20 horas al día y durmiendo lo menos posible, ya fuera en cuevas o en las copas de los árboles. Había guardado algunas provisiones en su mochila, pero estas se le acabaron al tercer día y empezó a cazar su comida desde entonces. Al séptimo día, ya cuando hacia el camino de regreso, pensó seriamente en regresar volando a la aldea. Como fuera, primero debía encontrar agua, así que busco algún pájaro en el horizonte que pudiera indicarle algún rio o estanque. Vió unos cuervos en la distancia y se dirigió hacia ellos, pero algo lo obligó a detenerse y evaluar la situación. No estaba solo.
Mouse vio a cinco figuras femeninas, cuatro montando guardia alrededor del estanque mientras la quinta se quitaba la ropa y entraba a bañarse. El chico se había puesto contra la dirección del viento, por lo que las guardianas no notaron su presencia. Iban armadas con sables y sostenían una lanza cada una. Iban vestidas severamente- ocultando sus atributos debajo de una armadura.
-Se porta usted muy mal- murmuró la mayor de las mujeres, que parecía la jefa de las otras 3 guardianas, todas más jóvenes que ella –Ni siquiera tendríamos que estar aquí.
-Por favor, no seas aguafiestas- le contesto la mujer que se estaba bañando-No les aburre tener que hacer guardia todos los días en el palacio?
-En el palacio no corremos ningún peligro- le contesto ella- Aquí, es harina de otro costal.
-Que peligro podría haber? Aquellos idiotas están entrenando muy lejos y bien guardados. Las mujeres tenemos derecho a divertirnos de vez en cuando, no crees?
Su interlocutora no dijo nada. Mouse iba a dar media vuelta e irse, pero al ver que las mujeres sacaban una pequeña olla y prendían un fuego se lo pensó mejor. Hacía varias horas que no comía, y la perspectiva de una comida caliente ciertamente era tentadora. Se dirigió a ellas y salió del bosque, con las manos en alto.
-Buenas tardes- las saludo- Soy un humilde caminante que se ha alejado mucho de casa. Les importaría si….
La mujer en el agua se sorprendió ante la vista de Mouse y se sumergió en el agua, cubriendo su desnudez.
-EL CASTIGO POR VER A UNA MUJER DE LA FAMILIA REAL ES LA MUERTE!
Las cuatro mujeres se levantaron inmediatamente de las rocas en las que estaban sentadas y mientras dos de ellas empuñaban sus lanzas, las otras dos desenfundaron sus sables y miraban a Mouse fijamente. Este retrocedió lentamente, mientras decía:
-De acuerdo, si no quieren compartir su comida, solo tienen que decirlo…
-Acércate, extraño- la mujer que se había bañado se acercaba ahora al vestida encuelta en una toalla-Como te llamas y de dónde eres?
-Señorita! No es correcto que usted le dirija la palabra a un hombre y mucho menos a uno al que no conoce!
La princesa agitó su mano como quien espanta una mosca molesta.
-Me llamo Pye y vengo de la aldea de la Supremacía Femenina.
-Un imbécil- musitó una de las guardaespaldas.
-Un imbécil que puede derrotarte- le contestó Mouse.
-Haces amenazas? – la jefa de las guardianas esbozó una sonrisa- No estás en posición de hacer amenazas.
-Basta, Árnica- le reconvino la princesa- Es una vagabundo extraviado. Que peligro puede haber?
-INCLINATE ANTE LA PRINCESA BELLADONA!
Una de las mujeres salto hacia él y tiró un tajo con su espada curva. El joven pudo esquivarlo, pero la roca sobre la que estaba parado se hizo añicos bajo el golpe. Mouse se posiciono más atrás y las miro.
-No reconozco princesa alguna- les contesto-, porque no reconozco mas amo que yo mismo.
Las mujeres lo rodearon rápidamente.
-Yo solo quería algo que comer.
-BASTA!-la princesa intentó razonar con ellas- Es solo un andante extraviado…
Por toda respuesta, las dos mujeres más cercana a ella bloquearon su camino cruzando sus lanzas delante de ella.
Mouse pensó que había algo raro. Las mujeres se veían normales, pero el golpe con el que una de ellas había roto la piedra mostraba que tenían una fuerza fuera de lo común. Y más inquietante aun, habían empezado a salivar y jadear….
-MUERE!
No atacaron todas a la vez. La que parecía la más joven de las cuatro lo ataco con su lanza, lanzándole rápidas estocadas mientras Mouse retrocedía hacia los árboles. Una vez hubieron alcanzado el lindero del bosque, se acercó a ellos otra de las escoltas, que empezó a tirarle tajos con su sable. Las dos Mouse iba a lanzarse sobre ella, pero justo entonces las otras dos se unieron a la pelea, obligando a Mouse a retroceder. Las cuatro guardaespaldas lo rodearon y empezaron a acosarlo como a una bestia herida, clavándole sus armas de vez en cuando mientras reían.
-Toma, toma, toma!
Uno de los sables pinchó la piel de Mouse, tiñendo su túnica de rojo.
-Te atrapamos. Algo que tengas que decir antes de morir?
Mouse se abalanzo sobre la que juzgó más débil y la rodeo con sus brazos, mientras las otras tres iban detrás de el. La encadeno a un árbol rápidamente y después enfocó su atención sobre la mujer que estaba a sus espaldas; saltó hacia arriba y mientras esta lo rebasaba Mouse la sujetó al piso de pies y manos. La otra mujer se acercó a sus amigas para ayudarlas para solo ser atrapada en el ataque de Mouse. Este pudo concentrar su atención en la que restaba de las demás, Árnica. Le asestó un golpe soberbio en la mandíbula con su rodilla y la mujer salió despedida, mientras de su boca manaba abundante saliva. La mujer cayó al suelo y se incorporó inmediatamente, riendo.
-No tienes idea de cómo voy a cobrarme esto.
La mujer empezó a caminar en círculos, mirando atentamente a su adversario. Recogió una lanza del suelo y la blandió con la mano derecha, mientras que con la izquierda sujetaba la espada y miraba fieramente a Mouse. Le tiró una estocada con la lanza, probándolo. Mouse la desvió y Árnica empezó a hacer lo mismo una y otra vez, hasta que Mouse le hizo creer que miraba a otro lado y esta lo atacó resueltamente. La espada no alcanzó a tocar el cuerpo del joven, que usaba sus cadenas y artefactos para detenerla en el aire, pero la lanza llegó a pasar a pocos centímetros de su garganta, teniendo su atención ocupada en la amenaza anterior. La Musk no dejó de presionarlo y poco a poco lo iba empujando a donde quería; la lanza apuntó a su cabeza infinitas veces y aunque pudo esquivarla no pudo evitar que el sable siempre presto de Árnica le diera un tajo en el costado.
-Maldita!
La Musk intentó clavarle de nuevo su espada en la cabeza haciendo que la piedra sobre la que estaba parado mouse saltara en mil pedazos. Le tiró una patada en el estómago y Mouse salió despedido rompiendo todos los arboles detrás de él.
-Ah, ni siquiera lo intentes!
La Musk había corrido a liberar a sus compañeras. Una lluvia de objetos cayó sobre ella, obligándola a cambiar de dirección, mientras Mouse la trataba de presionar para no darle tiempo de recuperarse.
-Maldita Basura!
La lanza salió despedida de su mano al serle golpeada la muñeca por el pie del joven. Este sujetó la muñeca que sostenía firmemente, mientras que con la otra mano que tenía libre intento que sus cadenas ascendieran por el cuerpo de su adversaria.
-Qué demonios?
-Oh, perdón, es que todavía no lo controlo muy bien….
-Muérete! .
Árnica giro tres veces en el aire con todo y cadenas y las tres veces pateó a Mouse en la cara que cayó impulsado hacia atrás. La guardaespaldas se lanzó sobre él y empezó a golpearlo con furia incluso antes de alcanzar el piso; pero cuando Mouse llegó a este saltó hacia arriba e hizo que Árnica quedara colgando de los árboles, usando la cadena como soporte. Las cuatro mujeres quedaron colgadas de los árboles, atadas de pies y manos. Gruñían, jadeaban y pataleaban, pero no había forma que se desataran sin ayuda. Mouse se acercó a ellas.
Le susurro a la mayor, aquella que más problemas le había causado:
-Si me das tu palabra, las desatare.
-Yo en tu lugar no haría eso- le sugirió una voz a sus espaldas- El juramento que han hecho a mi padre inválida todos los demás que puedan hacer con posterioridad.
La princesa se acercaba ahora a él ya completamente vestida, mientras se apretaba su cabello largo en un moño.
-Mi señorita, solo intentábamos protegerla! Libérenos!
-Después- les contesto esta- No antes de hablar con él.
-Señorita, es usted la mujer más caprichuda que jamás conocí-contestó la mayor, resignada. La princesa se sentó enfrente de Mouse. Nadie dijo nada hasta que la princesa rompió el silencio.
-No me vas a servir? Soy una princesa, después de todo.
Mouse tomó un cucharon y se sirvió en uno de los platos.
-Servirte a ti misma no te hará ningún daño, no te parece?
Un torrente de insultos salió de las bocas de las mujeres que colgaban de los árboles. La princesa tomo el cucharon entre sus manos y se sirvió a si misma.
-Tienes razón- concedió la princesa- En serio vienes de la aldea de la supremacía Femenina? Pensé que todos los hombres de ese lugar eran, como decirlo… débiles.
-Y yo creía que los Musk no tenían mujeres- Mouse señaló a su presas, que se agitaban y aullaban, frenéticas- Son descendientes de hienas, verdad?
La princesa no contestó. Mouse se quedó contemplándola por un momento. Era una mujer de 16 años, igual de alta que él, y con un pelo donde el color blanco y el rojo se mezclaban. Tenía unos ojos muy vivaces color avellana y una nariz respingona.
-No serás hermana de Herb, o si?
-PRINCIPE HERB para ti, vasallo!- gruñó Arnica.
-Tú conoces a mi hermano?- pregunto la princesa, sorprendida.
-Lo conocí….
Herb y sus guardaespaldas les habían causado muchos problemas allá en Japón. Mouse siguió comiendo, pero la princesa se le había quedado mirando. El joven se dio cuenta y le pregunto el porqué.
-Sucede algo?
-Me puedes decir algo de mi hermano?
-Pensé que Vivian juntos.
-Bueno veras…
-No me digas nada. También separan a los hombres y las mujeres en tu familia?
-Señorita, no diga nada más!- le recomendó Árnica-Usted conoce las reglas!
La princesa ya no dijo nada. Mouse se terminó su plato, se paró y se inclinó ante las mujeres.
-Muchas gracias por la comida. Lamento que las haya conocido bajo estas circunstancias.
Las mujeres atadas a los arboles empezaron a escupirle mientras seguían agitándose.
Bueno princesa –dijo el- me despido.
-Irte? Creo que no….
La princesa se levantó y apretó su vestimenta, arremangándose las mangas y ciñéndose un cordón apretado en la cintura.
-Me divertí mucho platicando contigo- le dijo ella- Pero Árnica tiene razón: Una vez has pisado este nuestro territorio ancestral, no hay forma de que te puedas ir por tu propia voluntad.
-Quien demonios te crees? –le recriminó Mouse- Me das de comer para luego encarcelarme?
Las demás mujeres- que todavía seguían atadas a las ramas de los arboles- aullaron felices.
-Ahora veras lo que les sucede a los de tu calaña, perro!
En verdad crees que me vencerás? – le pregunto Mouse, caminando lentamente alrededor de ella, examinándola atentamente- Ellas no pudieron.
-No deberías subestimarme- le contesto la mujer- Soy una descendiente de la Reina Dragon!
Mouse atacó primero, seguro de que le convenía pasar cuanto antes a la ofensiva. La mujer se sorprendió un poco, pues no esperaba tal reacción; pero su sonrisa fue inolvidable.
-Así debe ser una pelea!
-No te atrevas a ponerle una mano encima, desgraciado!- aulló Árnica.
Los golpes de Mouse caían en una rápida sucesión de movimientos, obligando a Belladona a defenderse sin poder hacer nada más. Mouse le tiro un golpe de martillo con la mano derecha, haciendo que esta tuviera que poner sus dos antebrazos como escudo encima de su cabeza.
"No puedo permitir que me ataque con el Ryu Sei Hisho, o estoy perdido" pensó el joven. Como hermana de Herb y princesa de los Musk, Mouse esperaba que Belladona supiera manejar el movimiento especial de su hermano, que consistía en lanzar ráfagas de ki hacia el entorno de su adversario y que estas rebotaran y lo golpearan de todas direcciones.
-Déjame ir o te lastimare!
-Bromeas? – le contesto la mujer- Jamás me había divertido tanto!
La mujer le tiro una patada al estómago que Mouse detuvo con una mano. Alzó la pierna de su oponente y esta cayó hacia atrás; esta giró sobre sí misma y se levantó del suelo. Mouse no le dio tiempo para recuperarse y siguió presionándola. Pelearon así por media hora, hasta que la resistencia de la princesa iba legando a su límite.
-Ríndete, e intercederé ante mi padre por ti!
Mouse no contesto y siguió atacando. Belladona uso un descuido de Mouse para hacer un mortal hacia atrás y golpear con la punta de su pie el mentón de Mouse, que se había acercado demasiado. Este no relajo su ataque y la mujer hizo dos movimientos en el aire; varias ráfagas de Ki golpearon el cuerpo de Mouse, que giró en el aire como si le hubieran tirado patadas de todas direcciones. Cayó al piso y se incorporó. La princesa no podía creerlo.
-Sigues consciente?
-Este ataque es fenomenal- concedió Mouse- Pero no es ni de cerca tan fuerte como el de tu hermano.
Una cuchilla de ki salió disparada hacia Mouse, que a duras penas pudo esquivarla y le rasgo la camisa, junto con media docena de árboles detrás.
-Yo soy más fuerte! Contempla mi Hito Ryu Zan Ha!
El cabello de Belladona se erizó y lanzó sendas ráfagas de energía con sus brazos. Mouse salto a un lado y lanzó una de sus cadenas contra uno de los arboles aledaños para así jalarse a sí mismo en un único movimiento. Belladona lo siguió y se internaron en la arboleda. Mouse saltó obre ella desde una rama y volvió a atacarla, buscando por todos los medios no permitirle utilizar sus brazos. La princesa se dio cuenta de su vulnerabilidad a corta distancia y tomó una decisión.
-Es una pena- dijo ella- Habías empezado a caerme bien.
Se alejó de Mouse tres pasos y alzo una pierna rápidamente hacia arriba mientras hacia un símbolo con las manos. Mouse pensó que volvería a utilizar el Ryu Sei Hisho y se lanzó hacia ella para evitarlo; pero algo en el último momento le hizo vacilar y confió mejor en su instinto incluso antes de que supiera lo que estaba haciendo. Usó otra de sus cadenas como soporte y se jalo a si mismo hacia otro de los árboles. En ese momento más ráfagas de energía salieron de las tres extremidades que Belladona tenía en movimiento envolviendo la zona aledaña y reduciendo los arboles cercanos a pedazos. Mouse no puso sustraerse por completo del ataque y su piel resulto cortada en un montón de lugares, de donde empezó a manar la sangre.
-Impresionante, verdad? – le preguntó la princesa con cara de felicidad- Mi hermano no tiene la sutileza para mezclar el Ryu Sei Hisho con el Hito Ryu Zan Ha, pero yo lo he conseguido. Que te pareció?
La princesa había bajado por completo la guardia, por lo que no se dio cuenta que caminaba directamente hacia una trampa que le había tendido Mouse. Un segundo después, yacía colgada de los árboles, atrapada en una telaraña de ganchos y cadenas que la dejaban expuesta y vulnerable. Mouse se levantó del piso inundado en sangre y avanzó hacia ella.
-QUE TE PASA NINA ESTUPIDA! PUDISTE MATARME!
Mouse sacó un cuchillo bastante aterrador de su túnica e intentó intimidar a Belladona, que en esos momentos le sacaba la lengua.
-Si solo estábamos jugando!
-Jugando…. Y si te enterrara este cuchillo, también jugando?
Belladona cambió de expresión.
-No seas tonto. Después de todo el alboroto que hemos causado…
-Que tu causaste- le contestó Mouse con un gruñido.
-Muchísimos guardias han de estar dirigiéndose hacia aquí. Tu única oportunidad de salir de aquí con vida es no hacer nada estúpido.
Mouse se alejó de ella y regreso al estanque.
-Que haces?
-Irme.
-Eres sordo? Ya te dije: ahora desátame.
Mouse la ignoró y se sumergió en el agua. Un pato salió volando surcando los cielos, mientras la mirada de la Princesa Belladona lo seguía. Unos minutos después, Árnica y las demás la desataban de las cadenas que la tenían atada y la llevaban al palacio en una litera, mientras varias docenas de Musk registraban los alrededores, buscando cualquier rastro de Mouse.
-Señorita, es usted una imprudente- la regañó la jefa de sus guardaespaldas, bastante molesta- Ese tipejo pudo hacerle cualquier cosa!
-No seas así- le contestó la adolescente- Este fue el día más divertido de mi vida!
"Hombre desconocido de la Aldea de las Amazonas- pensó para sí misma "Definitivamente tengo que volverte a ver! "
Unos minutos después, un consejero algo viejo se acercaba al príncipe Herb, que se hallaba contemplando las montañas escarpadas desde el balcón de su palacio, algo inquieto por la decisión que tendría que tomar al día siguiente. Le informó rápidamente y luego le preguntó:
-Deberíamos cambiar los planes, príncipe?
-Que ha dicho mi padre?
-Dice que deja la decisión en sus manos.
Herb se dio media vuelta y camino hacia su habitación, seguido de su consejero.
-Para nada. Además, nos servirá para encontrar a ese desgraciado y hacerle pagar.
El príncipe entró a su habitación y su consejero se quedó a un lado de la puerta.
-Salimos en cinco minutos!
El consejero hizo una reverencia y se alejó. Herb se vistió para la ocasión y se quedó pensando.
"Habrá sido quien creo que fue? "
Mouse, por su parte, llegó rápidamente a la aldea en medio de la noche. Vió como algunas mujeres entrenaban a la luz de la luna y no les prestó mucha atención, hasta que vió que el número de mujeres entrenando no era normal. Aterrizo a un lado del arroyo todavía en el bosque y tomo cuidado de sus heridas; se bañó y se dirigió a la casa de su madre. Entró sigilosamente queriendo no llamar la atención, pero como ocurre con todos los borrachos que llegan a su casa queriendo que sus esposas no se den cuenta, eso casi nunca ocurre.
-SE PUEDE SABER DONDE ESTABAS?
Un sartén se e incrustó en la cabeza y le hizo ver las estrellas.
-Desaparecer por una semana… Podrías haberme dicho al menos a donde ibas! Que estuviste haciendo?
Su madre lo acaricio mientras lo jalaba hacia la cama.
-Ya me dirás después…. Será mejor que duermas bien, pues mañana es un gran día.
A la mañana siguiente, Mouse se levantó tan temprano como habitualmente hacia y salió a bañarse en el agua fría del arroyo. Su madre salió a su encuentro y empezó a apurarlo, pidiéndole que se apresurara a regresar a la cabaña. Entraron a la casa y ambos se vistieron formalmente. Mouse no hizo preguntas, queriendo complacer a su madre.
-Hoy los Musk van a bajar formalmente de las montañas- le explicó esta, entusiasta- Sera algo digno de ver!
-Y no vamos a desayunar?
-Podrás desayunar mañana- le contesto su madre- Ahora hay que apresurarse!
Se dirigieron al pueblo Incluso pudo ver a algunos hombres colocando papel de China Verde y Rojo. Las personas barrían y limpiaban esmeradamente enfrente de sus casas, y Mouse pudo ver como todas las mujeres casaderas se maquillaban y vestían esmeradamente. Incluso pudieron ver a muchas personas de las demás aldeas, algunas de Yaocaicun, como Pink y Link. La señora y su hijo pasearon por las calles, especialmente porque la señora quería mostrarle a sus amigas lo buen mozo que era su hijo y que tan atractivo se había puesto.. Pasaron las 8 de la noche, y una niña pequeña pasó corriendo por la calle principal, gritando:
-Ya vienen!
Todas salieron de sus casas, parándose al lado de las calles o sobre los tejados, no queriéndose perderse lo que iba a pasar. De las montañas en el Norte pudieron ver como una multitud como de 500 muchachos –con Herb a la cabeza-bajaba en perfecta formación, mientras un grupo de tamborileros y de cornetistas enfrente y detrás de ellos les marcaban el ritmo. Herb vestía su traje habitual, de seda de primera calidad con ribetes dorados, mientras que los demás hombres que venían detrás de el venían con vestidos casi iguales, pero de un color negrísimo. Algunos cargaban estandartes, que brillaban a la luz de la luna, portando el símbolo de la Dinastía Musk- Una garra de Dragón con dos sables curvos cruzados detrás en un campo verde. No cargaban antorchas, pero cuando llegaron al límite del poblado amazona- delimitado por fogatas que despedían flamas de 3 metros- los ojos les brillaron. Los observadores más avezados pudieron ver como en las caras de todos- excepto en la del príncipe- surgían muestras de inquietud y tensión, y Mouse pensó- divertido- que era porque siendo como eran Musk, en su vida habían visto tantas mujeres juntas y tan arregladas en un mismo lugar.
-Musk, Musk Musk!
Las voces de los jóvenes se oían fuertes y salvajes, mientras sus pasos se iban acercando más y más al poblado. Pronto llegaron a las primeras casas y las demás pudieron ver que no solo cargaban estandartes, sino que todos cargaban también un sable Tao en el cinto y sostenían una lanza Chiang en la mano, con la particularidad de que las lanzas eran de doble punta y las melenas eran verdes, no rojas. Unos cohetes hechos específicamente para la ocasión salieron disparados hacia el cielo, y estallaron en una gama de colores que opacaron la luz de las estrellas en el firmamento. Los Musk avanzaron hasta el centro del pueblo de las Heroínas y Mouse pudo ver como Herb movía imperceptiblemente los ojos hacia él. Los Musk siguieron marchando dirigiéndose a la explanada al fondo del pueblo y deteniéndose ante una señal de su príncipe. Cologne estaba enfrente de él y lo miraba atentamente. Una niña apareció y grito detrás de ellos:
-Que comience la fiesta!
Aclaraciones:
Las batallas de Shanghái, Nankín y Wuhan son reales, y les recomiendo que las busquen en Wikipedia, si quieren entenderle a la historia. También busquen "La violación de Nankín" un episodio trágico que también podrán encontrar ahí. Eso explicaría porque Ranma no quiere hablar de su pasado. Que habrá hecho? Quien es Shirai? Porque terminaron Ryoga, Shirai y Ranma huyendo juntos? Puede Akane competir con una rival muerta? Alguien sabe dónde quedo mi calcetín derecho? solo bromeoQue decisión tiene que tomar Herb? Pasará algo parecido al Rapto de las Sabinas? de nuevo revisen wikipedia A qué precio estará el peso mexicano mañana? de nuevo bromeo, bueno, esto no es broma, estoy preocupado…..
Los trajes Qing son reales; recuerdan el traje que viste Shampoo cuando Ranma va a declararle su amor en le primera ova? Ese es un traje Qing. Lo que me gusta de ellos es que también se les ve bien a las occidentales, así que no es necesario que seas china para poder lucirlo. Los nombres Belladona y Árnica me parecen apropiados- no se ustedes- pues Herb iba acompañado de Mint y Lime, no es así? Según la historia, La familia de Herb es la real porque son los que vienen de sepa más fuerte, esto es, de los dragones. Por lo tanto, el fundador tuvo que vencer a un dragón-espero que haya sido una dragona- para luego tirarla en la poza de la mujer ahogada y luego casarse con ella, generando a los primeros Rey y Reina Dragón. El Ryu Sei Hisho y el Hito Ryu Zan Ha son ataques que aparecen en el manga; el primero consiste en ráfagas de energía, mientras el segundo es una cuchilla que sale disparada de las manos de Herb.
También quisiera aclarar que incluyo a un personaje de la serie "La Saga de Shampoo y Mouse" de Dr Facer. Me gustó mucho la historia, así que incluiré algunos personajes suyos. Por supuesto, en esta historia, Navel no ha desafiado a Shampoo por los afectos de Mouse y este todavía no aprende el estilo invidente, pero eso tiene solución. Yaocaicun es una aldea cercada a la aldea de las amazonas famosa por los conocimientos botánicos de sus habitantes.
Por ultimo quisiera pedirle a todo aquel que lea este fic que me sugiriera un mejor nombre para esta historia. Si alguno sabe dibujar o hablar japonés o alemán- o chino- me gustaría que me contactara. Gracias!
Un agradecimiento especial a todos los que me han estado siguiendo. Por favor, mándenme sus críticas, comentarios o mejor aún, pongan reviews, que solo así se si les está gustando la historia. Y kendrixxs. forever, me gustó mucho tu historia; aunque la verdad, pienso que el romance más lógico no sería Akane Ranma o Shampoo Ranma, sino Ukyo y Ranma: es la única con la que nuestro protagonista tiene una relación normal….. Por eso estoy escribiendo este fic, para arreglar las cosas entre Akane y Ranma….
