Así que siguen llegando, eh? Así es como debe ser- exclamo Mouse, al ver como cinco Musk mal encarados y gruñendo lo rodeaban- Había llegado a pensar que me tenían miedo!

-Miedo lo tendrás tú!-grito uno, mientras le tiraba una patada- Pagaras por lo que hiciste!

Los cinco Musk lo atacaron al mismo tiempo. Mouse lanzó una de sus cadenas a uno de los arboles más cercanos y jaló de ella para salir del circulo; los Musk lo siguieron y no lo dejaron tranquilo. Lanzó contra ellos una serie de bombas, algunas de las cuales incluía…

-Eso es… Es una teta!

De una de las bombas había salido una revista de... bueno, de material considerado inapropiado. Tres de los atacantes se abalanzaron sobre ella y empezaron a disputársela.

-Suelta!

-Deja, es mía!

-Dejen eso, estúpidos!-los regañó el que parecía el jefe- No se dan cuenta que es una…

La revista estalló, dejándolos fuera de combate. Mouse sonrió para sus adentros. Había hecho bien cebando algunas bombas con material "especial", después de todo.

-No huyas, cobarde!

Los dos Mouse restantes se abalanzaron sobre él, desatando sobre lo que parecía ser su cuerpo una lluvia de puñetazos, pero después de medio minuto de furia descubrieron que lo que estaban pegando era un maniquí, que variar, les estalló en la cara.

-Déjate de juegos y pelea como hombre!-lo increpo el que parecía el líder, el único al que la bomba no había noqueado- o es que nos tienes miedo?

-Cuando vengan de uno en uno quizás considere la posibilidad-contestó Mouse, ufano.

-El príncipe nos pagara bien por tu cabeza!

El joven Musk estaba tan enojado que no presto atención a una de las minas que salía del suelo, pisándola y volando por los aires. Mouse suspiró y se alejó en dirección al pueblo. La noche había estado llena de esta clase de incidentes. No es que se quejara de ello: Sabía que él era el único en la aldea que usaba lentes y que Herb ataría cabos, pero esperaba que sus oponentes fueran mejores.

-Mira, me dio su autógrafo!

Un grupo de Musk se había agazapado detrás de una de las casas y parecían estar viendo lo que parecía ser una hoja de papel. Mouse sonrió para sus adentros. Luego dejo de hacerlo cuando se dio cuenta que él se debía de haber visto igual de patético hace algunos meses.

-De quién?

Allá, la de la falda azul.

-Eres un dios!- dijeron sus compañeros, admirados- Crees que también quiera darnos uno?

-Imbéciles! –uno que parecía ser mayor se les acerco y les dio un coscorrón- Están aquí para conseguir esposa y lo único que se les ocurre es pedir un autógrafo?

Mouse saltó sobre el tejado de las casas y se dirigió a la explanada enfrente del poblado. Como suponía, varias filas de Amazonas estaban alineadas, esperando su turno para luchar. De entre ellas salieron dos filas de mujeres cargando banderas y estandartes, los clavaron en el piso y empezaron a bailar. Los demás Musk, siendo sin duda convocados para ello, se acercaron a la explanada, marchando y en perfecta formación. Se colocaron en el lado derecho, se sentaron y empezaron a ver a las amazonas frente a ellos con expresión atenta. Enfrente de la explanada, un Herb con cara pétrea presidia el escenario, acompañado de su consejero y del Consejo de las Seis. Colonia entonces se acercó a las jóvenes y exclamó con voz fuerte y clara:

-Pongan mucho esfuerzo y que gane la mejor! Xian y Lin, al frente!

De entre ellas salieron dos jovencitas que se inclinaron ante ella y ante el príncipe.

-Empiecen!

Empezaron a luchar. Mouse se sentó sobre el tejado que le pareció más cómodo y observó. Lin llevaba con ella una maza y Sian una lanza. Se atacaron con todo, arrancando varios silbidos de aprobación; pero finalmente Lin utilizo una estratagema y pudo llevarse la victoria.

-No me importa que haya perdido- musitó uno de los Musk- Aun quiero conseguir su autógrafo.

Las jóvenes se retiraron con una leve inclinación y Colonia proclamo el nombre de la vencedora.

-Vaya esto sí que es divertido- pensó Mouse- Me pregunto….

-Navel, Hipólita, al frente!

Las aludidas se acercaron, hicieron una reverencia y se miraron la una a la rama de uno de los árboles se movió y Mouse desvió su atención por un momento. Tal como lo había sospechado, Shampoo había sido la responsable. Siendo como era una mujer deshonrada, no podía participar en una contienda formal. Mouse volvió a enfocar su vista sobre Navel y su contrincante, Hipólita. Esta era muy buena- o al menos eso recordaba Mouse- pero sin duda la rival más apropiada para Navel hubiera sido Shampoo…. Toda la aldea sabia de su rivalidad pasada.

"No debieron haber puesto a Hipólita y a Navel en un combate tan pronto" pensó Mousse "Es como poner la pelea estelar al principio de una función".

Navel e Hipólita se inclinaron y empuñaron sus lanzas. Esta vez, las contendientes usarían la misma arma, e Hipólita ataco primero, describiendo un círculo en el aire y atacando a su contrincante sin un segundo de respiro. Navel intento contratacar, pero Hipólita volvió a usar la lanza con tal brío que uno de las ráfagas de viento llegó hasta Mouse y Herb, que sencillamente movió la cabeza para esquivarla. Navel aprovechó el intervalo para hacerla retroceder con una patada; Hipólita la esquivó pero no pudo evitar retroceder varios pasos. Navel pasó entonces a la ofensiva, lanzando la punta de metal contra los pies de su contrincante, que trató de saltar sobre ella. Navel alzó la lanza y la punta se incrustó en las ropas de Hipólita; no lo suficiente como para lastimarla pero si pa4ra engancharla y regresarla de nuevo al piso con un golpe brutal.

-Soberbio! Magnifico!-exclamo el consejero- La capacidad de las Amazonas es excelente!

Herb no dijo nada. Su cara era indescifrable. Que pensaba? Estaba aburrido? Molesto? Emocionado? Mouse volvió a concentrarse en la pelea. Le hubiera gustado que lo hubieran dejado entrenar a Mirina durante la semana pasada.

Hipólita sujetó a Navel del pelo esmeralda que tenía y le tiró un puñetazo en la cara; nunca había sido muy sutil y si muy temperamental. Navel salto hacia atrás y amenazo el mentón de su contrincante con la rodilla, obligando a Hipólita a soltarla, cosa que Navel aprovechó para barrerla y tirarla al piso. Navel intentó darle un puñetazo, pero Hipólita salto hacia atrás y la volvió a atacar a la primera oportunidad. A Mouse le dieron ganas de aplaudir. Miró hacia el otro árbol y observó a Shampoo. Acaso tenia celos? No, no podía ser eso, su cara estaba triste. Era añoranza: ella quería estar ahí peleando. Mouse no toleraba ver una expresión así, pero se obligó a pensar en todas las veces que ella lo había tratado mal, y enfocó su atención en la pelea.

El combate se prolongó. Tanto Hipólita como Navel parecían incansables y los Musk no dejaban de vitorearlas. Luego, y aprovechando un descuido-el puno de Hipólita se había clavado en el piso de tan fuerte que había golpeado-Navel aprovecho para dejarla fuera de combate. Hipólita se levantó con trabajo y ambas hicieron la consabida inclinación. Salieron de su vista, Colonia volvió a convocar más contendientes y los combates prosiguieron, sin interrupción. Pero conforme iban pasando los enfrentamientos, dos cosas llamaron la atención de Mousse: Algunas mujeres de Yaocaicun participaban en la liza y Mirina no aparecía por ningún lado. Mirina no era tan fuerte, pero estaba seguro que tampoco era una cobarde. Entonces porque…?

Llegó el turno del combate final. Navel-nada menos- contra Aella, una amazona bastante fornida. El consejero murmuro algo sobre que a Herb quizás le gustaría que ganara Navel. Al príncipe no le molestaba la idea de Aella ganara, a decir verdad. Navel tenía un defecto a sus ojos…..

-Atrás, Atrás! – grito Cologne, haciendo que tanto los Musk como las amazonas retrocedieran 10 metros-Mantengan su distancia!

La pelea había alcanzado proporciones cataclismicas. Y aunque Aella no tenía la velocidad ni técnica de las demás, era por mucho la más fuerte, y sin duda noquearía a Navel en cuanto pudiera alcanzarla.

Cuidado!

Aella había lanzado una bola de metal contra Navel, que había podido esquivarla. Como fuera, la esfera había caído sobre una de las estructuras de madera y la había destrozado; jalo de ella con fuerza y volvió a dirigirla contra su oponente. Navel pudo esquivarla y sujetó la cadena entre sus manos, jalándola y saliendo disparada contra Aella. Navel aprovechó el momento y le tiró un rodillazo. Aella retrocedió unos pasos, pero su mandíbula era de acero y no desistió de su propósito. Hizo girar otra vez su ama, lanzándola repetidas veces y haciendo que los espectadores se movieran otra vez para evitar ser aplastados por su furia.

-Patada del dragón!

Hay una teoría que afirma que las mujeres gozan de piernas más fuertes. Habría que preguntarle a Ranma, pero en ese momento Navel sorprendió a Aella con una patada tan poderosa que causo una ola de choque, provocando la perdida de conocimiento de su contrincante, que cayó hacia atrás cuan larga era.

-Príncipe Herb, heredero de la Dinastía Musk!-exclamó Cologne-La Amazona ha demostrado ser digna, fuerte y capaz de ser tu esposa! La aceptas?

Así que de eso se trataba… Ahora comprendía las palabras de Navel aquella vez. Ese era el objetivo de la competencia; identificar quien era la amazona más poderosa y digna de convertirse en la esposa de Herb. Navel miro hacia los tejados y sonrió. Estaba mirando hacia él. Se sentó en la posición de loto, esperando una palabra. Mouse sonrió: acaso pensaba ella que él estaría celoso? Que absurdo! Claro que podía jugarle una broma, diciendo enfrente de todos que el certamen estaba incompleto, en tanto Shampoo no hubiera participado en él... Pero pensó que metería en muchos problemas a su madre, y mejor se calló. Vio como Herb se levantaba y empezaba a aplaudir y todos los Musk hicieron lo mismo. Cologne le hizo una seña y Navel avanzo hacia su nuevo prometido. Se alejaron hacia la casa de la prometida y una vez hubieron entrado Lime y Mint se quedaron vigilando la puerta. Mouse saltó de su escondite hacia la explanada, buscando a Mirina entre la multitud, pero lo único que encontró fue a su madre, que ni tarda ni perezosa empezó a reganarlo.

-La de veces que te dije que fueras más amable con Navel!- exclamó su madre, molesta- Y ahora mira, una oportunidad desperdiciada!

-Pero es que yo no quiero casarme con nadie!

-No me importa! Ya va siendo hora de que …

Tu, el de los lentes, te desafío!

Un joven alto y esbelto se paró enfrente de Mouse y lo miro de hito en hito. Este se detuvo por un momento, pero luego siguió caminando.

-No quiero perder mi tiempo contigo.

-Significa que reconoces la superioridad de los Musk?

-Sí, sí , lo que sea. Y ahora déjame tranquilo.

-Mouse, debería darte vergüenza!- lo reprendió una de las Señoras- Aunque solo seas un hombre, la reputación de la aldea está en juego.

-Ese no es mi problema-contestó Mousse- Soy solo un hombre después de todo.

-Cobarde!

El joven se abalanzo sobre él, así que Mouse no tuvo más remedio que apartar a su madre para repeler el ataque.

-Quieres pelea?

-Más que nada en el mundo-le contesto el joven , sonriendo.

-Es ese el modo en que los Musk se comportan en un festival?-Colonia salió de entre las sombras e interpeló al joven, que le regreso la mirada con una mirada socarrona.

-Hare lo que sea con tal de medirme con el- contesto el joven, con una sonrisa maliciosa.

-Sea- Colonia señaló la tarima donde las amazonas habían peleado poco antes- Pero tendrán que pelear ahí. No quiero que pase ningún percance.

-Como quiera Colonia.

-Por mi está bien, anciana.

Una serie de mesas y sillas habían sido colocadas en la explanada para permitirles a los invitados sentarse y disfrutar su estancia. Los hombres se sentaron y un grupo de amazonas empezó a serles espléndidamente. Mientras tanto, Mouse y su retador subieron a la tarima y se lanzaron sendas miradas de desafío.

-Quién eres?

-Soy un Musk-el joven Musk empezó a estirarse- Y seré tu peor pesadilla.

-Demuéstrale el poder de los Musk, Chico!

Un rugido salió de entre la fila de los comensales, muchos de los cuales habían recibido una paliza por parte de Mouse durante las últimas cuatro horas. Las Amazonas, por su parte, apoyaban a su paisano sin vacilar. Mouse empezó a estirarse con aire indolente, mientras el joven Musk lo miraba con una sonrisa socarrona.

-Pobrecito-murmuro una de las Amazonas- es una lástima que alguien tan joven vaya a recibir una paliza a manos de Mouse.

Mouse volteo a ver subrepticiamente el árbol donde Shampoo se ocultaba. La amazona no pareció notar la mirada y no se movió de su sitio.

-Cómo te llamas?

-Mi nombre no importa- contesto el Musk- pero te diré que esperaba con ansias este momento.

-Tienes deudas de sangre con Mousse?-inquirió la anciana- Si es así, me temo que no podre dejar que pelean aquí. Esto es una fiesta, después de todo.

-Solo quiero demostrarle quien es el mejor-respondió –No le guardo rencor.

-En ese caso no veo ningún inconveniente…. –Colonia dio su aprobación- Empiecen!

-Atácame con todo-le espetó Mouse con una voz que usaba para mostrar desprecio.

-No tienes que repetirlo!

(recomendación: pon en este momento la canción de Fever Frei XD)

El chico estrelló su puño contra el pecho de Mouse, que apenas tuvo tiempo de interponer sus brazos para medio bloquear el golpe. Posteriormente le dio una patada que lo mando a volar, estrellándolo contra el montículo más cercano y hundiendo su cuerpo en el piso. Una carcajada general salió de entre los Musk, más que contentos al ver al chico pato en el piso levantándose con dificultad y tosiendo ante el polvo que su caída había provocado.

-No pegas nada mal.

-Ese idiota…..-se lamentó una de las amazonas, una que tenía el cabello purpura y los ojos color rubí. Solo espero que no sea derrotado en una forma que nos deje en ridículo!

Shampoo salto del árbol y cayó al lado de su bisabuela. Mouse se sacudió el polvo de su camisa, se acomodó los lentes y subió de nuevo a la plataforma de piedra.

-Si quieres podemos parar en este momento- ofreció el joven Musk en medio de las risas de sus paisanos- No quiero lastimarte.

Mouse no dijo nada, pero saco de entre sus mangas una espada muy filosa. Su retador retrocedió por unos momentos y luego le reprocho su actitud.

-Miedo?-Mouse lanzó su espada, clavándola contra el piso-Yo soy la parte desafiada, así que es mi derecho elegir las armas, no te parece?

-Supongo que tienes razón-

-Eh chico, toma esto!

Varias docenas de armas cayeron sobre la plataforma, siendo proveídas por los demás hombres.

-No es necesario….el joven les agradeció con una leve inclinación, pero su voz sonó firme- No necesito armas para vencerlo- el joven se volteo entonces hacia Mouse-Así pues, me derrotaras usando esa espada?

-No- la voz de Mouse fue extraordinariamente seria-Pero si pierdo quiero que me mates con esa espada.

Un silencio se impuso sobre las amazonas y Colonia frunció el entrecejo: Mouse siempre complicando las cosas!

-No hay necesidad de llegar a esos extremos, mouse- murmuro el retador- Yo solo vine aquí por una pelea.

=No olvides mi petición!-Mouse saltó hacia el cielo y de sus mangas cayo una andaba de objetos punzo cortantes sobre la plataforma. Su retador tuvo que hacerse para atrás para evitar ser atravesado, pero no se quedó con las de gritarle algo.

-En ese caso, a ver que piensas de esto!

El joven salto hacia él y empezó a atacarlo con todo, haciendo resonar en toda la explanada los golpes. Colonia soltó un silbido de exclamación, no sabía que Mousse pudiera pelear a ese nivel.

-Ese es el nivel de tu hijo?- le preguntó a su madre- Como pudo obtener tal poder?

-Esperaba que usted pudiera decírmelo, Gran Matriarca.

Mouse volvió a lanzar una serie de objetos contra su rival. Por un momento pareció que una de las cuchillas filosísimas del maestro de armas ocultas se había clavado en su carne, pero no fue así: para sorpresa de todos, Mouse incluido, el joven contendiente había parado el cuchillo interponiendo un solo dedo.

-Cómo demonios pudiste hacer eso?-pregunto Mouse sorprendido, abandonando su aire de superioridad- Es increíble!

-Los Musk somos una caja de sorpresas-el cuchillo giro sobre la punta de sus dedos- y esta no es la única.

-Ya veo…

La cara de Mouse resplandeció de satisfacción.

-Me alegra que no voy a a perder mi tiempo contigo, después de todo.

Una rodilla se clavó en el pecho de Mouse, que no pudo evitar abrir mucho la boca.

-Por todos los cielos!-exclamo admirada una de las ancianas, al ver como Mouse respondía – Es este el muchacho imberbe y estúpido que abandono nuestra aldea el ano pasado para irse a Japón?

Mouse le tiro una patada con todo lo que tenía, y su oponente alzo su mano para bloquearla. Los Musk cerraron los ojos en señal de pesar y Colonia soltó un suspiro: Parecía obvio que la pelea había terminado, pues el chico no parecía lo suficientemente fuerte como para resistir tal fuerza. Pero para sorpresa de todos Mouse fue el que soltó un grito de dolor; retrocedió y se sujetó la pierna entre sus manos. La chica camino hacia él y se detuvo a unos cuantos pasos de distancia, sonriendo.

-No eres tan fuerte como creía.

-Y tu resultaste más fuerte de lo que esperaba-farfulló mouse, todavía sintiendo dolor en la pierna-Pero ahora ya conozco la forma de derrotarte!

Mouse extendió los brazos y saco de su mano algo que parecía ser una tira de metal enrollada en sí misma. La sacudió y lo que parecía ser una simple tira de aluminio resulto ser otra cosa.

-Una Urumi!

-Y eso que es bisabuela?

-Una espada de tres hojas-contesto la abuela, interesadísima, mientras Mouse cargaba contra su rival- Bastante popular en mis tiempos. Me pregunto si Mouse tendrá la habilidad suficiente como para manejarla.

-A mí lo que me preocupa es que ese joven salga lastimado- señaló Cologne- Tendré que detener la pelea si las cosas se salen de control.

Mientras tanto, Mouse había forzado a su retador a replegarse una y otra vez; y este no se atrevía a bloquear o esquivar sus ataques, sabiendo lo peligroso que era.

Mouse hizo tronar la espada en el aire y el chasquido estremeció a su contrincante.

-Atemorizador, no es así?- lo miro Mouse- Porque mejor no nos dejamos de niñerías y usas tus verdaderos poderes?

-Mis verdaderos poderes? –el chico se hizo el inocente-Que quieres decir?

-No me engañas- contestó Mouse- Se que eres un miembro de la familia dragón. De que otro modo podrías haber bloqueado mis ataques?

-Ya veo- su oponente entrecerró los ojos y señaló la espada - Porque otra cosa habrías sacado eso?

-Exactamente!

Mouse se lanzó otra vez contra él, haciendo que este saltara sobre una de las mesas de los comensales, que tuvieron que quitarse cuando Mouse salto tras él y convirtió la mesa en astillas.

-Por muy experto que seas manejando las ráfagas de ki, no creo que tengas la experiencia suficiente para oponerte a una espada Urumi!

La espada látigo chasqueo otra vez en la mano de Mouse.

-Estas arrinconado. Mouse se acercó a el-Porque mejor no admites la derrota y nos olvidamos de esto?

-Nunca!-contestó el joven con vehemencia.

-Escucha, no tienes sentido que te sientas avergonzado-explico el chico pato-después de todo no eres el único al que derroto hoy. Sé que Herb les ha ordenado que me maten por haber mirado a su hermana cuando se estaba bañando la otra vez, pero no creo que sea capaz de castigarlos a todos.

-QUE EL HIZO QUE?

-No lo sabias?

-No tenía la menor idea! – el chico se defendió- Lamento mucho los problemas que te he causado, Pye.

-Pye?

El "chico" se dio cuenta de lo que había hecho. Alzo sus manos y empezó a desabrocharse el traje que había usado hasta entonces, agacho la cabeza por un momento y cuando la levanto era una persona completamente distinta.

-Tu!-exclamo Mousse, atónito haciéndose para atrás.

-Sí, yo- contesto, Belladona, pues no era otra persona más que ella-

-Porque no me lo dijiste?

-Como tú me dijiste el tuyo?

Una exclamación de asombro salió de entre todos los presentes, Musk incluidos, quienes no podían creer lo que veían. Se levantaron de sus mesas y se acercaron poco a poco a ellos, incrédulos.

-Pero.. si es una mujer!

-Quieren decir que todo este tiempo estuvimos aplaudiendo y apoyando a una mujer?

-Y eso tiene algo de malo?-pregunto Hipólita, llevándose las manos a las caderas y adoptando una mirada salvaje y tenebroso que hizo que los Musk se estremecieran-O es que simplemente no les gusta que…

-No es eso…..contesto uno de ellos poniendo las manos entre ellos- Es que no sabíamos que teníamos mujeres!

Todos asintieron. Se acercaron poco a poco a los contendientes y uno de los más grandes se acercó a la mujer.

-En verdad es usted una mujer?

Belladona inclino la cabeza.

-Pero eso es imposible!-contesto el Musk- Como es que no la habíamos visto? Además, no tenemos permitido tener mujeres en la dinastía…

-Eso es porque soy hermana de Herb- explico la princesa. Un suspiro de incredulidad salio de entre todos ellos. El joven que le había hablado adopto una posición escéptica.

-Señorita, esa es una afirmación muy seria.. Tiene forma de demostrarlo?

Por toda respuesta, ella levanto el dedo índice y una bola de energía salió de él, girando sobre sí misma. El Musk no lo podía creer, pero la evidencia era real. Acerco su mano a la esfera de energía, pero Belladona pudo desvanecerla justo a tiempo.

-Es una técnica de mi creación-explico ella- y muy peligrosa….

-entonces usted si es una princesa…

-Por supuesto que es una princesa- lo interrumpió uno de sus compañeros- No sabias que el príncipe Herb nos pagó para matar al chico de los lentes?

-Que el príncipe hizo qué?

Colonia se interpuso entre ellos con una expresión tenebrosa que lso hizo temblar de miedo. El joven trato de negar lo ocurrido, pero ya era muy tarde. La anciana volteo a mirar a Mousse y le pregunto:

-Es cierto eso? Porqué no me lo dijiste?

-Porque debí haberlo hecho?

Mientras tanto, el joven Musk se había inclinado, y como si fueran jalados por un hilo invisible, los demás Musk también lo hicieron. Belladona se sintió halagada y complacida. Así que cuando uno de ellos le pidió un recuerdo, ella no dudo en proporcionárselo. Se quitó uno de sus brazaletes y se lo extendió.

-E, esto, señorita… quiero decir, princesa- pregunto otro- También me podría dar un recuerdo?

- No tengo muchas cosas que dar en estas circunstancias- contestó ella- pero les puedo dar un autógrafo.

Bastaron esas palabras para que una furia colectiva se desato entre los Musk, que se acercaron a ella a toda velocidad y empezaron a pelear entre sí.

-Quítate!

Señorita, me puede dar su autógrafo?

-Apártate, yo la vi primero?

-Quítense!

-Eso me dolió!

-Atrás, atrás!

-A un lado, imbéciles!

Las amazonas se quedaron mirando el espectáculo con una gota de sudor en la frente mientras los Musk se destrozaban a golpes para acercarse a su princesa.

-Calma, calma, hay para todos!

Mouse sonrió y bajo de la plataforma.

-Que haces?

-Me voy- contesto este- La dejo con sus admiradores, princesa.

-Pero yo solo vine aquí para pelear contigo!

-Pero yo no quiero- le contesto Mousse- Además, no creo que te dejen hacerlo.

Mousse señaló hacia los demás hombres, que seguían peleándose para obtener la atención de Belladona. Mousse se alejo un trecho y Belladona salto hacia el, pidiéndoles que la dejaran hablar con el chico a solas. Este volteo a mirarla y empezaron a discutir.

-Pelea conmigo!

-Ya te dije que no, niña boba!

La boca de la princesa tembló y empezó a llorar. Mousse se asustó y trató de calmarla, pero la princesa solo lloraba más fuerte.

-Eres un grosero!

-Por favor, ya no llores!

La princesa hipo más fuerte. Los Musk- que habían empezado a alejarse hacia sus asientos- voltearon hacia el y lo miraron con ira asesina. Incluso Colonia tenía una mirada de desaprobación.

-Escucha, si te callas hare lo que sea…

-Lo que sea?-pregunto la princesa con lágrimas en los ojos.

-Lo que sea- asintió Mouse.

-Lo prometes?

-Que parte de SI no entiendes!?

-Pues entonces pelea conmigo!- las lágrimas de la princesa había desaparecido como por arte magia y lo llevó de regreso a la plataforma, mientras este se daba una palmada en la frente por haber caído tan fácil- A pelear!

La mujer subió con un salto a la tarima y alzo sus puños en posición de batalla.

-En verdad no puedo vencerte como he estado peleando hasta ahora- exclamo Belladona- Pero si crees que dejare que me ganes, etas muy equivocado!

La princesa salto en el aire y extendió sus brazos. Mouse adivino al momento sus intenciones y salto también, lanzándole una cadena a la cabeza como distracción mientras que con la otra mano le metía un puñetazo.

-Maldito!

Un rugido de furia salió de entre los Musk. Todos sacaron sus sables y se dirigieron hacia ellos, dispuestos a reducir a Mousse a un montón de pedazos. Pero algunas de las amazonas se interpusieron entre ellos, con sus armas desenvainadas también.

-Esto es un duelo- explicaron – y ustedes no tienen derecho alguno a interferir.

Cologne se interpuso entre Mouse y Belladona, aplaudiendo una sola vez.-Una ola de choque salió de las palmas de sus manos y los contendientes salieron despedidos hacia atrás, estrellándose contra el piso.

-Esto ya es cosa seria muchachos-les dijo Colonia mientras los dos se incorporaban del piso- Princesa, se da cuenta de las implicaciones que podría tener esta pelea?

La chica asintió. Luego, con la voz más fuerte que podía hacer, grito:

-Escúchenme bien, hermanos Musk! Esta es mi pelea y no permitiré que nadie se entrometa! Les demostraré cual es mi poder!

-Pero princesa…

-Pero nada!-contesto la princesa con voz aún más fuerte- Yo seré la que venza a Mouse y nadie mas!

Belladona se dirigió entonces a su contrincante, que a decir verdad, se había puesto nervioso.

-Así que Mouse…

Una esfera de energía emergió entre ellos dos, refulgiendo.

-esta vez te venceré.

Las amazonas entraron en Shock. Habían oído bien? Pues cuando había Mouse vencido a la princesa la primera vez?

-Esta vez utilizare todo mi poder- Belladona se fue acercando hacia él, haciendo que varias cuchillas de energía envolvieran su cuerpo como protección- Ya no tiene sentido que no use mis habilidades, habiéndome descubierto ante todos. Esta vez…

La princesa esbozo una sonrisa.

-Experimentaras todo el poder de una princesa Dragón!

Una serie de ráfagas de ki salieron disparadas hacia Mouse, que salto hacia ala izquierda tratando de esquivarlas. La energía se clavó en las colinas en fondo, convirtiéndolas en miles de pedazos y esparciendo los restos por todas partes.

-Eso si es poder!

Los Musk vitorearon a su princesa con toda la fuerza que tenían. Mouse no perdió el tiempo y lanzo sobre ella una serie de objetos punzocortantes.

-Ja, ja! Con esto jamás podrás alcanzarme!

Belladona dio un manotazo en el aire y los objetos se detuvieron en seco, pero cuando aparto la mano se dio cuenta que Mouse había saltado hacia ella y que de sus mangas salían muchas, muchísimas bombas.

-Princesa, cuidado!

Las bombas cayeron encima de ella, estallando y haciendo temblar el suelo. Belladona pudo protegerse a tiempo con un campo de ki.

-Crees que podrás atacarme usando una cortina de humo? Ni los uenes!

Belladona levanto uno de sus brazos en dirección al cielo y el humo se dispersó al instante como en una torbellino. Mouse empezó a atacarla cuerpo a cuerpo, pero como en la vez anterior, sus golpes no producían efecto alguno en ella, pues teniendo los miembros imbuidos en energía podía bloquear los golpes de Mouse indefinidamente sin recibir daño alguno.

-Que pelea!-Cologne soltó un silbido de admiración- Ni Ranma nos podría dar un espectáculo mejor-

-Acabala, hijo!

-Tu puedes Mouse!

Mirina había salido de entre la multitud y había tratado de darle ánimos a su maestro, pero este distrajo al escucharla y salió volando por los aires, habiendo recibido una ráfaga de energía que Belladona le había lanzado aprovechando su distracción.

-Dios mío!

Mirina se llevó las manos a la boca al ver como de la boca de Mouse salía sangre al estrellarse este contra las rocas. Belladona se acercó al a toda velocidad, pero este puso levantarse a tiempo para hacerle frente. Belladona no se amilano y lanzo contra el muchas ráfagas de energía, afiladas como cuchillas.

-Mouse, cuidado!

Este se levantó inmediatamente y empuñó su Urumi de tres hojas, haciéndola girar sobre si mismo mientras avanzaba hacia ella. Las ráfagas de energía se quebraron ante las hojas de la espada pero siguieron su camino, reduciendo a astillas todo objeto atrás del joven. Belladona salto hacia atrás sabiendo que no podría enfrentar la espada de Mouse. Este la persiguió mientras deshacía las ráfagas de energía que esta le lanzaba, pero cuando alcanzaron campo abierto Belladona salto hacia el cielo y su plan quedo claro.

-Ríndete Mouse y acepta que soy mejor!

Este no dijo nada, y Belladona empezó a mover sus brazos en dirección al suelo, haciendo que este diera media vuelta y buscara cobertura por unos momentos.

-Que intenta hacer esa niña?-se preguntó la mama de Mouse a si misma. Una de las mujeres mayores a su lado le contesto que no tenía idea. Toda duda quedo despejada cuando en el campo de batalla cuando cientos de ráfagas cayeron al piso, estallando de manera violentísima y haciendo que todos los presentes tuvieran que llevarse las manos a la cara para protegerse el rostro.

-Por todos los cielos!- el consejero de Herb se levantó preocupado. Que fue eso?

Mint y Lime escudriñaron el horizonte. Desde hacía un rato habían notado el bullicio, pero estaban lo suficientemente lejos como para ignorar a los contendientes. La casa de Navel quedaba bastante alejada de la explanada donde se habían presentado los combates y como nuevo yerno que era Herb tenía que presentarle sus respetos a la suegra, por muy príncipe que fuera. Sus guardaespaldas se habían quedado fuera haciendo guardia, mientras el consejero del príncipe lo ayudaba con el protocolo.

-En verdad es bonita nuestra nueva jefa-comento Lime.

-Y lo mejor de todo es que tiene unos senos enormes!-coincidió Mint.

-Es que es muy poderosa-contesto Lime-Viste como peleo?

A Herb- que tenía el oído muy fino- le empezó a temblar la ceja. Le daban ganas de salir y darles un coscorrón, pero se contuvo. Frente a él estaban sus ahora futuros suegros y Navel estaba vestida como una novia china. Como fuera, afuera la pelea entre su hermana y Mouse había alcanzado tales proporciones que el estruendo ahora era imposible de ignorar.

-Que fue eso?-pregunto Herb a sus guardaespaldas, saliendo detrás de su consejero-Que sucede?

-Una pelea- contesto Mint, quien tenía el oído más fino de los tres- Están así desde hace rato.

-Amazonas?

-Uno de ellos es de los nuestros.

-No sabía que en esta aldea había hombres con ese poder-comento el viejo.

En ese momento uno de las bombas de Mouse paso a pocos milímetros de la cara de Belladona, estallándole encima. La mujer se cubrió con un campo de ki y se burló de él.

-Crees que con esto vas a poder vencerme?

Mouse se había acercado a ella lo suficiente aprovechando la distracción y ahora atacaba cuerpo a cuerpo a Belladona con un cuchillo. Esta trataba de bloquear sus ataques con sus brazos imbuidos de energía, pero una patada la tomo por sorpresa y tuvo que bajar los brazos, cosa que Mouse trato de aprovechar para dejarla fuera de combate con un golpe soberbio. Las mujeres abajo pensaron que la pelea había concluido, y los Musk sostuvieron el aliento temiendo que la princesa hubiera salido lastimada. Pero se equivocaban: suspendido de una bola de energía clavada en su pecho, yacía colgando Mouse.

-Qué es eso?

La Bola de energía se expandió y rasgo la piel de Mouse, lanzándolo contra las espectadoras de su aldea. Mirina se acercó a él, pero Mouse volvió a la carga y entablo combate contra Belladona una vez más, en medio de los aplausos de sus compañeras, que tuvieron que dejar de aplaudir cuando una ráfaga de energía cayó entre ellas. Una vez dispersada la nube de polvo, Mirina pudo ver en el piso manchas de sangre. Sangre de Mouse.

-Esta ha sido la mejor pelea que he visto jamás- comento una de las ancianas, emocionada- Tu hijo, está soltero, amiga?

-Mouse ya tiene prometida- le respondió otra, furica- Él se casara con mi hija Mirina!

-Mama, Mouse dejo muy en claro que no va a casarse con nadie…

-Hija, no interrumpas a tu madre cuando está hablando- su madre la regano y luego volteo a mirar otra vez a su amiga- Mouse se casara con Mirina, y nadie más!

Belladona, mientras tanto, se divertía como nunca, y aunque Mouse no quisiera admitirlo, también él. Pero si quería ganar tenían que hacerlo ahora, antes de que a Herb se le ocurriera venir a ver que pasaba y terminara la pelea. Si quería ganar, tenía que ser ahora.

-Esto ya duro demasiado Mouse!=exclamo la princesa, que al parecer pensaba lo mismo- Es hora de terminar con esto. Hito Ryu Zan Ha Supremo!

Una serie de ráfagas y cuchillas de energía salieron disparadas hacia Mouse, que supo en ese mismo momento que no podía esquivar todas las ráfagas de energía. Salto hacia ella blandiendo su Urumi, pero algunas ráfagas atravesaron su campo de acción y cortaron su piel, pero no les prestó atención y levanto su espada una vez más. Una de las hojas se enrollo en la pierna de Belladona, y aunque no la corto, Mousse aprovechó ese momento para jalarla y colocarse detrás de ella.

Belladona cerró sus ojos, preparándose para lo peor. Los Musk se lanzaron sobre ellos, temiendo el destino de su princesa, pero un grupo de Amazonas salto a la lucha y les impidió el paso.

-Háganse a un lado! –grito uno de ellos- Por favor.

-Ella sabía bien a lo que se metía- le contesto una de las Amazonas- No interferirán!

El cuchillo de Mouse quedo a pocos centímetros de su garganta, y la chica casi pudo sentir su filo. Pero el chico no fue más allá, Lo que Belladona si sintió fue una mano extraordinariamente fuerte apretando un punto en su espalda, haciendo que las piernas le fallaran y se desvaneciera. Un segundo después yacía en los brazos de su contrincante.

-Pensé que tu…..

-Que te mataría? –contesto Mouse-Yo no mato mujeres.

Una ovación como nunca había escuchado llegó hasta los odios de Mouse por parte de las Amazonas, que no dejaron de vitorearlo. Se acercó hacia ellas y Colonia hizo lo mismo. Poso sus manos sobre la princesa y le tomo el pulso.

-Ella estará bien-le dijo Colonia, para luego gritarle a todos los demás- Musk, su princesa está bien! No le paso nada malo!

Los hombres soltaron un suspiro de alivio. La princesa miro hacia a ellos y les sonrió.

-Gracias por respetar mi voluntad- les dijo con voz cansada- Quería pelear con el pero no esperaba tener un combate como este.

Los Musk la vitorearon, y Mouse la dejo en el piso para que pudiera incorporarse. Se acercó hacia sus admiradores. Pero de repente su expresión se puso pálida y la de sus admiradores también.

-Hermano!

Herb se abría paso entre las filas de Musk, que se apartaban de el con temor, notando en sus ojos la furia que lo embargaba. Incluso Mint y Lime, temblaban, no recordaban verlo asi.

-Creía haberte dicho estabas castigada.

-Es tu culpa, hermanito- le contesto la princesa, recuperando su aplomo y sacándole la lengua- Si no me hubieras dejado sola.

-Sabes que no estoy aquí por mi propia voluntad!

Herb la agarro del cabello y empezó a jalarla.

-Serás castigada… Esta vez has cruzado límites.

La princesa empezó a patalear, pero Herb la subió a sus hombros e intento alejarse. Pero Colonia le salió al paso.

-Me temo que eso no será posible, príncipe.

Herb, no dijo nada, pero se le quedo mirando fijamente a Colonia con aire de superioridad.

-Y eso porque, Gran Matriarca?-pregunto el consejero. La mama de Mouse los saludo con una inclinación y luego contesto con voz suave pero firme.

-Porque esa linda señorita será la esposa de mi hijo!-

La expresión en la cara de los Musk- Herb incluido- no pudo ser más cómica.

Y bien, que les pareció? Espero que les haya gustado. No tienen idea de lo que me costó describir las peleas, de hecho por eso me tarde en actualizar la historia. Si les interesa, desen una vuelta a los one shot que he escrito-El primer beso de Mousse fue en Shanghái y Okinawa. Y por favor comenten para saber si el capítulo no salió muy maruchanero. Mis especiales agradecimientos elena 79, the darkness in my heart , a eloina moreno, cerezo sekai, Matt, Akane yangtz, Kyoga HK, Orochi, Lenny, elianamz-bz y a ese argelino que no ha dejado de seguirme en todas mis historias. Mil gracias!

Por cierto, la espada Urumi si existe, es real y muy difícil de manejar. Para más información revisen youtube.