Un ser maligno se yergue sobre Nerima. Es un ente maloliente, pútrido, que busca a dos personas muy especiales…..
Cologne se reconocería sin duda al fantasma, y se levantaría sin dudar un momento para tomar las precauciones necesarias. Pero ella ha regresado a China y nadie en Nerima reconoce su presencia. Así pues, el fantasma marcha sin oposición, arrastrándose, oliendo el aire, buscando a los dos malditos más queridos de los estanques de Jusenkyo…
No viene solo. A su lado, trae un engendro: un enano siniestro y diminuto, nacido de los suburbios de Manila durante el asalto estadounidense en el 45; trae consigo dos abominaciones provenientes de Mandalay y Singapur. Pero los más siniestros son chinos. Uno de ellos nacido en Shanghái, otro en Wuhan. Y el mas feo de ellos nacido en Manchuria, ambos vestidos con el uniforme imperial y cargando la cabeza, de cientos, miles chinos. Siguen a la desgracia con una risita diabólica.
Pero el peligroso es sin duda es una mujer. Es una mujer muy hermosa, pero con una mirada muy triste. Demasiado triste. Avanza dos pasos, se agarra el corazón en un gesto de dolor y vuelve a avanzar. Una mujer china, que en su brazo carga un Mosing Nagant y esta vestida como guerrillera.
El fantasma se detiene por un momento y alza su farola, tratando de determinar cual será el camino a seguir. Los engendros tratan de empujarla, impacientes, Ella no les hace caso, y alza la nariz tratando de identificar un olor en el aire. La guerrillera se detiene a contemplar Nerima. La comitiva vuelve a avanzar y van pasando por enfrente de las casas, buscando un sitio muy especial. El fantasma se detiene y olfatea el aire una vez mas.
-Huele a culpa- la desgracia jala aire con una actitud ávida- Hay un dejo de culpa en el ambiente. Tiene que ser él.
En su cama en el hospital, Ranma está sonando, como siempre. Se agita y balbucea incoherencias debidamente silenciadas con un trapo atado a la boca. La enfermera entra a su habitación y revisa sus signos vitales. Ve que todo está relativamente bien y sale. Ranma Se queda quieto por unos momentos y descansa.
El sequito ha llegado hasta el. Al fantasma le brillan los ojos y las abominaciones ponen sus manos sobre el.
Y es que hacia el los ha traído la venganza. Una venganza que ha madurado por más de 4 décadas, de la que ellos son heraldos y él es el objetivo.
En un algún lugar de Iga, un hombre jura que vengara la afrenta que ha sufrido su hermana y que el mismo conseguirá la cabeza de cada uno de los Saotome.
En otro lugar, un grupo de hombres juran resucitar la esperanza del viejo Imperio y vengar la derrota del Japón Imperialista. Una red se extiende hacia lugares tan aparentemente dispares que no parece haber sentido alguno… Desde la aldea de las Joketsusoku hasta Nerima; desde las selvas tropicales de Birmania hasta las islas Filipinas y de ahí hasta Manchuria. Una mano poderoso y son muchos recursos se alza para destruir a los hermanos de armas.
Los fantasmas se desvanecen en el aire. Solo queda detrás de ellos una mujer china que toma entre sus manos el pecho del herido y sobre el que pone la cabeza.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
Y con eso termina la primera parte de la historia. Está tomando más espacio de lo que jamás me imagine. Pensé que esto sería un fic de 5 capítulos y ahora tiene más de diez. Intentare actualizar pronto. Hasta la próxima!
