Por el Futuro de la Tierra
Capítulo 1: La llegada de los Elegidos
Fecha: 01 de Julio, 2012
Lugar: Odaiba, Japón
Hora: 11:57am
Tyson Yagami; un chico de doce años, cabello castaño claro alborotado, de ojos marrones claros y tez morena que vestía una camiseta manga corta azul marina, un chaleco rojo, un short marrón, unos goggles de piloto blancos sobre la nuca, un par de calcetines blancos y unos deportivos rojos con blanco; se encontraba sentando al frente del monitor del computador de su padre abriendo su sección de correo.
Cuando la sección del joven término de cargarse, este notó que le había llegado un nuevo mensaje al buzón de entrada y como la curiosidad pudo más que él lo abrió y empezó a leerlo.
« Este es el reto que decidirá tu futuro, ¿deseas comenzar? »
Debajo del mensaje había dos boletines, uno era el de aceptación y el otro era el de rechazar. Por impulso, el joven seleccionó el de aceptación y de inmediato se abrió otra página llamada puerta_sagrada. Tyson al leer el nombre de la página se extrañó, pero pensó que era nueva, por lo que siguió esperando a que esta se cargara.
Cuando la página término cargarse el fondo era los colores del arcoíris y habían unas palabras en blanco, las cuales Tyson empezó a leer.
« Bienvenido a la Puerta que te llevará a un mundo inimaginable:
Ha decidido comenzar con el reto que va a decidir tu futuro.
La siguiente lista le dará a saber cuáles son las reglas.
1-Nunca podrá abandonar a su equipo
2-Siempre este del lado de la luz, nunca el de la oscuridad
3-Mantengase alerta de cualquier peligro
4-Nunca baje la guardia ni se confié demasiado
Su primera misión será: Encontrar a su guardián y compañero, Dragon, el cual lo ayudara a encontrar el Emblema del Fuego y de allí ambos deben de conseguir la Etiqueta del Valor
Le deseo la mejor de las suertes. Príncipe Tyson »
En ese instante un pequeño dispositivo anaranjado salió de la pantalla y se posó sobre el escritorio. Tyson se quedó estupefacto al ver aquello, pero pudo reunir suficiente valor para agarrar el dispositivo con su mano derecha. Al instante en que el joven tocó aquel extraño dispositivo este irradió una luz anaranjada que lo rodeó por completo y seguidamente la luz fue absorbida por el computador dando a ver que ya no había nadie en la casa.
Al abrir los ojos Tyson se sentó y miró a su alrededor. El joven se encontraba en un campo floral donde había una gran diversidad de flores que ni él conocía y en donde también había árboles. En ese instante los ojos marrones del joven lograron detectar a una joven de su misma edad; cabellos naranjas por la media espalda bien cuidados, unos preciosos ojos miel y de tez mestiza que vestía un vestido de tirantes blanco con rosado por las rodillas y unas pantuflas blancas; la cual estaba reincorporándose, pero sus piernas comenzaron a temblar y cayó nuevamente al suelo, por lo que Tyson se levantó de golpe y corrió hacia ella.
— ¿Te encuentras bien? — le preguntó Tyson preocupado.
— Si, tranquilo — le respondió la joven mientras se levantaba.
— Qué bueno — suspiró Tyson aliviado — me diste un susto cuando te vi caer.
— Lo siento — se disculpó la chica apenada.
— No te preocupes.
— Me llamo Chika Takenouchi, ¿y tú?
— Me llamo Tyson — dijo mientras le extendía la mano a Chika — mucho gusto.
— El gusto es mío — dijo Chika mientras le estrechaba la mano — oye… ¿sabes en dónde estamos? — preguntó curiosamente.
— La verdad no — le respondió con cierta pesadez — yo desperté hace poco — testificó.
— Yo igual — dijo algo sorprendida — que raro ¿no?
— Ni me lo digas.
— ¿Y ahora qué hacemos?
— ¡¿HAY ALGUIEN AQUÍ?! — Preguntó el castaño gritando a todo pulgón — ¡RESPONDA POR FAVOR!
— "¿Por qué los hombres son así?" — se preguntó la chica mentalmente.
A unos dos metros de distancia…
Alicia Yagami una chica de nueve años; cabello negro por la media espalda, ojos del mismo color cubiertos por un par de anteojos de lectura y tez mestiza que vestía una playera manga larga morada, un jumper con falda lila, una licra azul marina y unos zapatos en botas marrones; se levantó del suelo con dificultad y giró su cabeza de izquierda a derecha para ver en donde estaba. Era un campo floral con árboles. La joven se sorprendió al ver tal fenómeno natural, tanto que ni notó que un niño de diez años; cabellos dorados algo alborotados, ojos azules y de tez blanca que vestía una camisa manga corta verde, una chaqueta amarilla con capucha del mismo color, un pantalón negro y unos deportivos verdes con blanco; se encontraba inmóvil detrás de ella mirándola. El chico respiró hondo y le tocó el hombro derecho, a lo que ella se volteó y cuando sus bellísimos ojos negros se encontraron con hermosos orbes azules del rubio se sorprendió y sin darse cuenta sus mejillas empezaron a adquirir un color rojizo y sus lentes se empañaron un poco.
— Hola, me llamo Teiky Ishida — dijo el rubio con una sonrisa — ¿y tú?
— Me-me llamo A-Alicia Yagami — le respondió la joven tartamudeando.
— Pues mucho gusto Alicia.
— E-el gusto es mío.
— Oye…
— ¿Qué sucede? — preguntó la joven un poco más tranquila.
— Tus mejillas… están rojas.
— ¡¿Qué?! — preguntó la chica alarmada.
— ¿Estás enferma? ¿Te sientes bien? — le preguntó Teiky muy preocupado.
— No, tranquilo, yo…
— ¡POR FAVOR, RESPONDAN! — se escuchaban los gritos de Tyson.
— Pero si ese es Tyson — susurró la joven antes de salir corriendo en dirección a donde había escuchado el grito.
— ¡Alicia, espérame! — gritó el rubio antes de ir tras la chica.
— Tyson — dijo Chika en forma de susurro — por favor, no gastes tu aliento — le dijo algo preocupada — ¿qué tal si le estás gritando a la nada? — preguntó, a lo que el chico volteó a verla con una mirada de ternura.
— Es una posibilidad — empezó a hablar Tyson — ¿pero qué tal si hay gente? — Preguntó un tanto contento — ¿qué tal si no estamos solos?, si no llamamos tal vez no vengan y no sepan que estamos aquí.
— Tyson… — fue lo único que pudo decir, ya que se encontraba completamente sorprendida por todo lo que había dicho el muchacho.
— ¡HERMANO! — se escuchó el grito de una voz infantil y adorable, a lo que el castaño se dio la vuelta y para su sorpresa era Alicia.
— ¡¿Alicia?! — preguntó sorprendido.
— Hermano — dijo la pequeña al momento en que iba a abrazarlo — no sabes cuánto gusto me da volver a verte — dijo mientras lágrimas salían de sus ojos.
— No te preocupes, estoy aquí, contigo — dijo el chico mientras le acariciaba el cabello.
— Alicia… ¿por qué saliste corriendo así? — preguntó el rubio mientras llegaba a donde los dos Yagamis, a lo que la pequeña volteó a verlo.
— Lo siento mucho Teiky — dijo Alicia — es que había escuchado la voz de mi hermano y quería ver si era él.
— Bueno, pero a la próxima me avisas para no tener que ir a perseguirte.
— Está bien.
— Hola Teiky — dijo Tyson metiéndose en la conversación de ambos niños.
— ¡¿TYSON-SENPAI?! — preguntó el pequeño a gritos.
— ¿Qué ya nadie dice "hola"? — preguntó el castaño mientras que Alicia dejaba de abrazarlo.
— Ah, sí, lo siento — se disculpó el rubio — hola Tyson.
— ¡Por fin alguien dijo "hola"! — exclamó el castaño.
— No seas tan dramático — dijeron las chicas al unísono.
— Y si lo soy, ¿qué? — preguntó Tyson.
— Nada, olvídalo — le respondieron las dos.
— Por cierto Teiky… ¿y Yuu? — preguntó curiosamente.
— Por aquí — escucharon la voz de un chico que provenía de sus espaldas, a lo que todos voltearon.
Cuando todos se dieron vuelta pudieron ver a un muchacho de la edad de Tyson, parecido a Teiky y que vestía una camiseta manga corta negra, un pantalón gris oscuro y unos deportivos negros con blanco, el cual venía en compañía de una muchacha rubia, ojos verdes esmeraldas y de tez blanca que vestía un vestido rosa fiusha pegado al cuerpo por encima de las rodillas, un chaleco manga corta rosa claro, sus cabellos estaban recogidos por una coleta con un moño rosa de adorno, unas mallas largas de color rosa claro y unos tenis rosas con blanco.
— ¡¿HIKARI-ONEECHAN?! — exclamó Teiky al ver a la rubio de ojos esmeraldas.
— Hola Teiky — dijo la aludida con una sonrisa — ¿cómo has estado?
— Bi-bi-bien — le respondió el pequeño tartamudeando.
— Me alegro — dijo Hikari para luego desviar su mira a las otras dos chicas — yo me llamo Hikari Sayonji, ¿y ustedes? — les preguntó con una sonrisa.
— Yo me llamo Chika Takenouchi, es un gusto Sayonji.
— Y yo me llamo Alicia Yagami.
— Así que ella es tu hermanita, ¿verdad Tyson? — le preguntó la rubia al chico castaño, el cual llevaba una sonrisa en su rostro.
— Así es Hikari — le respondió el aludido.
— Pero si es linda — dijo con cierta ternura y alegría al mismo tiempo.
— Gracias — le dijo Alicia.
— ¿Alguno de ustedes sabes por qué estamos aquí? — les preguntó Yuu a todos los presentes.
— No — respondieron todos al unísono.
— Eso temí — dijo el mayor de los Ishidas.
— ¿Y ahora qué hacemos? — preguntó Chika.
— Bueno — empezó Tyson — al momento en que entre a esa extraña página leí un mensaje que me decía que debía de encontrar a Dragon y que él me ayudaría a encontrar el Emblema del Fuego — respondió.
— El mío era similar — dijo Hikari — pero yo debo de encontrar a Lucifer y el Emblema de la Luna.
— Yo a Lucy y el Emblema del Hielo — dijo Chika.
— Yo a Leo y el Emblema del Sol — dijo Yuu de una forma fría.
— Yo debo de encontrar a Light y el Emblema de la Vida — dijo Alicia.
— Y yo debo de encontrar a Jake y el Emblema Vital — finalizó Teiky.
— Eso quiere decir que todos nosotros tenemos el mismo objetivo — dijo Alicia analizando la situación.
— Así es hermanita — dijo Tyson — bueno, ¿y qué esperamos para irnos? ¿Una invitación? — preguntó de una forma graciosa.
— Bueno, yo iré — dijo Alicia al instante — no quiero perder la oportunidad de estar con mi hermano.
— Yo también — dijo Chika — después de todo quiero hacer nuevos amigos y si me quedó no podré hacerlo.
— Yo también quiero ir — dijo Hikari — quiero ver si encontramos aventuras.
— Bueno, si Hikari va, yo también voy, después de todo no confió en Tyson para dejarla bajo a su cuidado — testificó Yuu haciendo que tanto Hikari como Tyson se sonrojaran. A Tyson por la rabia y a Hikari por un pensamiento que le vino a la mente.
— Si mi hermano y Hikari van, yo iré, no pienso quedarme aquí solo — finalizó Teiky diciéndolo con una sonrisa.
— Está decidido, vámonos muchachos — dijo Tyson como si fuera el líder.
— ¡SI~! — gritaron lo demás en afirmación a la orden de Tyson.
Y así, los niños emprendieron con su viaje para poder salir de aquel extraño lugar y empezar con la búsqueda de sus compañeros, pero lo que no sabían era lo que les esperaba de ahora en adelante en aquel extraño mundo.
