-Me puedes explicar que significa esto? -la cabeza de Herb creció desproporcionadamente y señaló a Mouse- Que Rayos pasa aquí?

Herb se había recuperado de la impresión que el recientemente adquirido compromiso de su hermana pequeña le había causado después de que la madre del chico de los lentes le hubiera aclarado que conforme a las leyes de la aldea, su hermana pequeña había quedado comprometida con el chico pato.

-Como te atreves a gritarme!-le contestó su hermana tratando sonar lo más herida posible-Yo soy la afectada aquí!

-Cállate, que no estoy muy contento contigo!-le gritó Herb a su hermana pequeña, mientras le daba un coscorrón en la cabeza- Tienes idea del embrollo en el que nos has metido?

Ciertamente entre los espectadores había una conmoción excepcional.

-La culpa es tuya- repuso Belladona- Dejarme al margen del mayor evento en la historia de la Dinastía Musk!

-Porque estabas castigada!-le respondió su hermano, alzando su voz más aun- Saliste afuera del palacio sin autorización!

-Y quien te dijo que fue sin autorización?

-Por un momento Herb se quedó callado, sorprendido ante lo que acaba de oir. Luego recupero el aplomo y empezó a gritar otra vez.

-Es imposible que te hayan dejado salir de Palacio!

-Exactamente!-su hermana contraatacó con furia- Aunque no estuviera castigada, de todas maneras me iban a dejar adentro! Acaso crees que no me aburre tener que pasar mis días en palacio sin poder hacer nada? No es justo!

-Que te calles!

El consejero y mentor de Herb se acercó a su patrona.

-Princesa-musitó el viejo- Por favor, considere usted que este no es el tiempo ni el lugar…..

Mientras tanto, la aldea estaba a la expectativa. Una princesa Musk había hecho acto de presencia! Era increíble. Los Musk era una sociedad estrictamente masculina, o al menos eso creían todos.

-La princesa escapó de su casa para encontrar marido!- exclamó una de las Amazonas.

-Eso es TAN romáaaaantico!-continuó una, con voz extasiada.

-NO TIENE NINGUNA GRACIA!- la cara de Herb creció hasta alcanzar proporciones aterradoras, haciendo que las Amazonas retrocedieran un paso del susto-Ninguna Gracia en absoluto!

Como fuera, la reacción de Herb no había podido acallar los cuchicheos de todos los demás.

-Es una pena..- se lamentó uno de los Musk- Casada con ese tipo….

Muchos de sus compañeros estaban de acuerdo, y entre ellos empezó a aumentar un coro de voces enfurecidas.

-Bueno si lo piensan de esta manera- objetó uno de ellos- No esta tan mal.

Todos los demás se le quedaron mirando con ansias de matarlo. El pobre retrocedió e interpuso sus manos entre él y ellos.

-Tomen ustedes en cuenta que él nos venció- el argumento parecía tener sentido- Nos ganó limpiamente..

-ESE TIPO NOS VENCIO HACIENDO TRAMPA!- el Musk estalló y muchos de los que estaban ahí también lo hicieron- Que clase de combatiente nos ataca armas y encima con bombas cebadas?

-Es cierto!

-Completamente de acuerdo!

-Poner fotografías de senos grandes adentro de las bombas no es honorable!

La mayoría de los Musk asintieron ante esa afirmación. Uno de ellos sacó una de las fotos y la exhibió:

-Como se supone que debemos defendernos de esto? Es un golpe bajo!

Uno de sus compañeros se acercó a el por detrás y le quitó la fotografía. Saco una lupa y se la acercó al rostro.

-DIOS MIO! NO, ESTO NO ES POSIBLE!

Todos se quedaron a la expectativa, sintiendo la emoción que embargaba la voz de su compañero.

-Son perfectos!

Sendas gotas de sudor salieron de la cabeza de Cologne, Champú, la mama de Mouse, Hipólita, Mirina y demás Amazonas que no sabían si reír u ofenderse.

-Quita!

-Aparta!

-Esa foto es mía, animal!

-Lárgate!

Herb volvió a regañar a su hermana. Esta pareció achicarse contra la violencia y empezó a llorar, ante las miradas atónitas de todas las demás, que empezaron a ver a Herb con mala cara.

-Eres, eres un mal, malvado!-Belladona lloraba a lagrima viva, mientras hipaba incontrolablemente- Yo solo no quería estar sola!

Los minutos se sucedieron los unos a los otros mientras la hermana menor de Herb seguía llorando.

-Eres tan malo!

Algunas de las ancianas ya iban a intervenir a favor de la jovencita hasta que Herb le dio otro coscorrón a su hermana pequeña.

-Y porque, por, porque fue eso?

La hermana empezó a llorar más fuerte pero Herb le dio otro coscorrón.

-No engañas a nadie- la furia de Herb solo aumentó aun mas- Que clase de imbécil caería ante una trampa tan obvia?

La princesa dejo de lloras y miró a Mouse.

Pues…

Los lentes de este se opacaron por unos momentos al ver como todas las demás volteaban a verlo

-Se puede saber que están mirando?

Mientras tanto, una ola de desilusión se había apoderado de algunas de las madres de Hijas casaderas, que habían llegado a considerar al joven maestro de armas ocultas como el mejor partido. Incluso algunas jóvenes ya mayores de edad empezaban a mostrar un humor de perros.

-Esto no es justo!-comentó una.

-Y me lo dices a mí?- la madre de Mirina estaba muy molesta- Liang, no habías quedado en que..?

-A mí no me digas nada- se defendió la madre de Mouse- Tu sabes que en esto yo no tuve nada que ver. Si todos creímos que ella era un chico!

Una de las amigas mayores de Mirina se acercó a ella y le toco con el codo.

-Te dije que usaras la técnica de atrape visual con el!

Mirina se puso roja como un tomate al momento.

-Yo jamás podría usar esa técnica!

-Tienes razón- concedió otra de sus compañeras de generación, asintiendo con la cabeza y sin pelos en la lengua- No tienes los atributos necesarios.

Mirina era una persona muy tranquila, pero ninguna amazona podría permanecer impasible ante un comentario como ese hacia su persona. Asi que empezaron a discutir, produciéndose un alboroto Mouse trato de aprovechar para alejarse lo más rápido posible. Desgraciadamente para él, una mano poderosa lo sujetó del cabello y lo obligó a encarar a su dueña.

-A donde crees que vas, cielo?

La sangre de Mouse se congeló. Esa voz solo la había oído en las situaciones extremas en las que corría peligro su vida.

-Yo, esto..- Se llevó una de las manos al cuello- Tengo la imperiosa necesidad de ir al bano…

-Tú no te vas de aquí!- su madre le dio un golpe en la cabeza que lo dejó noqueado por unos segundos- Habrase visto! Y tu madre preocupándose por ti…

-Pero es que yo no quiero casarme!- gritó Mouse, recuperando la conciencia e incorporándose- Estoy muy bien así!

-Nino majadero- era increíble que una señora de tal estatura y edad pudiera intimidar a un joven casi 40 centímetros más alto que ella-Lo hago por tu bien! La princesa es muchísimo mejor partido que Shampoo!

Shampoo yacía encaramada sobre uno de los tejados y no pudo dejar de oír la aseveración de la señora, Molesta, saltó de donde estaba sentada y se dirigió a la mama del chico.

-Mouse nunca tuvo ninguna oportunidad.

-Sabes mama?-la voz de Mouse se volvió extraordinariamente fría- Pensándolo bien, si tengo ganas de casarme.

Mouse arrastró a su mama hacia donde estaban las demás y esta no pudo menos que sonreír. La que no pudo fue Shampoo, que por alguna razón que no quería admitir se veía furiosa.

-Hablas enserio hijo?- le pregunto su mama, habiéndose alejado varios cientos de metros de la Amazona del cabello purpura.

-Claro que no- contestó su hijo con voz firme para luego poner pies en polvorosa-No tengo tiempo para esas estupideces!

-No huyas!- le gritó su madre- Regresa aquí ahora mismo!

Mouse no le hizo caso, así que su madre se sacó uno de sus zapatos- no cualquier zapato, un zapato amazona muy, muy pesado- y lo arrojó hacia su vástago. El zapato hizo impacto y se oyó un sonido seco.

-Eres igual que tu padre- suspiro la Amazona, arrastrando a su hijo una vez más- Son ustedes unos tercos.

Mouse dejo de protestar y prestó atención.

-Habla en serio?

-Ya lo he dicho- su madre exclamó con voz firme- Son unos tercos. Tus abuelas tuvieron que amenazarlo y luego sujetarlo durante la ceremonia para que no saliera huyendo. Como si lo fuera a morder.

La señora se veía molesta. Mouse se permitió una pregunta más.

-Pero yo creía que papa te amaba.

En su casa, su madre no hablaba de su padre y él no se atrevía a preguntarle nada, pero aquella era una oportunidad de oro.

-Oh, él me amaba- contestó su madre, mirando al cielo y llevándose la mano que tenía libre a la mejilla y poniendo mirada de ensoñación- Todavía me acuerdo que en nuestra noche de bodas el rompió mi vestido de novia sin miramientos y me hizo suya sobre la mesa del comedor….

-No necesitaba oír eso-comentó Mouse con un gruñido, estremeciéndose.

-Bueno el caso es que tienes una prometida excelente. Y tú no lo vas a arruinar, jovencito.

Mouse tragó saliva. La última vez que había echo enojar a su madre la había pasado muy mal.

-Me arriesgare!

El otro zapato de la Señora impacto en su objetivo. La señora se acercó a las demás ancianas con su fardo, incorporándolo y sacudiéndole el polvo de encima.

-Mi hijo será un principie!-exclamo la mama de Mousse- Oh, cielo, que feliz estoy!

Inmediatamente la señora atrajo a su hijo así si y empezó a acicalarlo, tratando de hacerlo ver más presentable, tarea en la que no tenía mucho éxito, teniendo en cuenta que Mouse acaba de salir de una pelea. Este protesto, pero no le sirvió de nada.

-No, mama, espera… Auch, eso me dolió!

-Cállate!-le contesto su madre- No arruines esta oportunidad…

-Mi hermana no se casara con esa cosa!

-Que quiere decir con eso, príncipe?

Una de las ancianas se levantó en su bastón y camino hacia ellos. Las demás ancianas hicieron lo mismo. Herb se les quedo viendo, pero no retrocedió. Tenía ganas de decirles "Porque quiero", pero no quería hablar de más, así que contesto:

-Mi hermana es una princesa Musk-respondió Herb-Por ley, no puede casarse con nadie sino con otro príncipe que nuestro padre considere de igual valía.

-Hablas de la ley, príncipe- contesto una- Pero acaso no te comprometiste tú mismo a respetar nuestro acuerdo?

Las matriarcas cerraron filas ante lo que suponían una violación a su acuerdo.

-La princesa no fue parte de ningún acuerdo!

-Al contrario, príncipe- respondió otra de las ancianas- El acuerdo fue reciproco. Pensábamos que sencillamente no tenían mujeres y que por eso no hiciste ningún comentario al respecto, pero….ahora nos damos cuenta que actuaste de mala fe.

-Actuar de mala fe? Y que me dicen ustedes? De verdad quieren que me crea que la competencia fue limpia?

Las matriarcas pusieron cara de sorpresa.

-A que te refieres, príncipe?

-A que la novia que escogieron para mí no puede ser la más fuerte- contesto Herb- No hasta que venza a Shampoo, y no la vi participar. Porque no luchó? Sé que ya no está comprometida con Ranma, sino no estaría aquí, y la acabo de ver agazapada en ese árbol. Ustedes también actuaron de mala fe!

-La amazona Shampoo ha deshonrado su palabra- explicó una de las ancianas con voz gélida-Como tal, no puede competir en tan honorable competencia. Aquí el único que ha deshonrado su palabra es usted.

-Mi objetivo al venir aquí es asegurarme de tener la mejor descendencia- contestó Herb- Que una mujer respete o no su palabra me tiene sin cuidado. No me voy a unir con ella para hablar, precisamente.

Empezaron a discutir. Mientras tanto, algunos Musk se habían acercado a la que consideraban como un espejismo. Los guardaespaldas del príncipe se acercaron a esta sin poder creerlo también. Mint se acercó a Belladona y apuntó al pecho de esta";

-En verdad eres una princesa?

Belladona asintió. Mint se cruzó de brazos y se sujetó el mentón con una mano.

-No te creo. Peleaste magníficamente .. y no tienes senos.

-Es cierto- Lime se acercó a ellos y apoyó a su amigo y camarada- Tu poder es excepcional… si fueras mujer, tus senos serian enormes.

Lime hizo una señal como indicando que esperaba que Belladona tuviera los senos del tamaño de toronjas. Herb no pudo dejar de notar la actitud de sus guardaespaldas y sus cejas empezaron a temblar incontrolablemente.

-Lime, Mint…

Los aludidos voltearon hacia su amo, con una expresión que mostraba que se habían dado cuenta del peligro.

-O se comportan o descansaran los siguientes dos meses en las mazmorras, imbéciles!

El consejero advirtió el peligro y asumió una posición aduladora. No había previsto que pasaría algo como aquello, pero sin duda tenía que hacer algo para sacar tanto a Belladona como Herb del aprieto sin ofender a las Amazonas, al menos de forma permanente. Así que se acercó a ellas y exclamo:

-Excelentísimas señoras- el anciano hizo una reverencia- Podríamos discutir de esto en otro lado? Estamos hablando de mi señora, después de todo.

-Por supuesto- Colonia sabia lo temperamental que se podía volver Herb –Sígannos.

Colonia y sus compañeras saltaron hacia atrás y luego enfilaron hacia la parte más alejada de Joketsusoku, seguidas de cerco por Herb, Belladona, el consejero y los dos guardaespaldas. Se detuvieron en medio de un claro y Herb se inclinó ante las ancianas. No completamente, pero si lo suficiente para presentar una disculpa.

-Disculpen mi comportamiento- musitó Herb- Pero si no quería traer a mi hermana era para evitar que pasara algo como esto…..

-Bueno, lo hecho, hecho esta, y ya no tiene remedio- musitó una- Lo único que queda por hacer es fijar la fecha de la boda.

Herb iba a contestar, pero su consejero tomó la iniciativa, buscando prevenir alguna metida de pata de su joven protegido.

-Las señoras tienen razón en buscar que se respeten los acuerdos-el señor trataba de sonar prudente y calmado- pero por favor, comprendan nuestra situación. Si regresamos a casa con la noticia de que nuestra princesa ha sido comprometida, muchos de los nuevos enlaces que se han forjado hoy no podrán consumarse.

-Si quieren dar marcha atrás, no hay ningún problema-exclamo furia la abuela de Navel- Pero no nos culpen después de que todas las demás aldeas piensen que no tienen palabra.

-No me han entendido- contesto el anciano poniendo una expresión más seria- Quiero decir que muchos de nosotros seremos condenados a muerte por haber permitido este descuido.

-QUEEEEEEEEEEEEEEE?!

La noticia tomó a todos por sorpresa, Belladona incluida. Esta volteo a ver a su hermano-, como pidiendo una confirmación a las palabras del consejero. Herb asintió y Belladona exclamo escandalizada;

-Pero eso es una locura! La culpa es solo mía, no de …

-Eso nos pasa por que eres una niña caprichuda-la reprendió Herb- Pero sabes lo estrictos que somos. Si regresáramos ante nuestro padre con la noticia que has sido comprometida…

-Seria nuestro fin-completo el consejero, que no pudo evitar tragar saliva.

Las amazonas se juntaron a deliberar, todavía sin poder creer lo que oían. La abuela de Navel estaba teniendo serias dudas sobre dejar a su hija casarse con Herb. Pero entonces Mouse se desprendió de su madre y salto al rente.

-No les parece que están llevando esto muy rápido?- Yo en ningún momento he dicho que quiera casarme.

-Mouse!

Este ignoro la mirada de sorpresa de Belladona. Estaba oyendo bien? Belladona podía ser amable y todo, pero tenía una gran imagen de sí misma. Era una princesa!

-Belladona es muy bonita-prosiguió Mouse- Pero no tengo intención de casarme con una princesa que se juega tan irresponsablemente la vida de sus hombres.

Belladona frunció los labios y apretó las manos. Quien se creía, este, este plebeyo?

-Yo no tenía idea de que algo como esto podría ocurrir!- se defendió- No es mi culpa que los hombres de mi familia se rijan por leyes de hace cientos de años!

-Lo mismo da- contesto Mouse con una expresión que hizo rabiar aún más a Belladona- Debiste considerarlo más a fondo antes de hacer algo tan irresponsable.

Dos puños salieron disparados hacia el. Mouse, que salto hacia atrás, avanzo de nuevo y sujetó la espalda de Belladona. Igual de cerca, Herb lo miraba furioso y con el puno clavado en el suelo.

-QUITALE LA MANO DE ENCIMA A MI HERMANA!

Herb salto hacia él y trato de atacarlo una vez más. Mouse salto y esquivó el golpe, pero de los ojos del príncipe de los Musk todavía salía una furia asesina.

-Príncipe-exclamó su consejero- Contrólese por favor!

Herb hizo un gran esfuerzo por controlarse.

-si hemos dejado de comportarnos como niños pequeños- Colonia dio un paso al frente y se impuso sobre todos los presentes, aunque quedaba en claro que los únicos que se comportaban como chiquillos eran Herb y Mouse- Tenemos una cosa más importante que discutir.

-Mi hermana no puede no puede ser objeto de esta discusión- exclamo Herb con vehemencia, y luego tratando de recuperar su tono, continuo- Matriarca.

-No hagas suposiciones equivocadas príncipe-Cologne uso un tono de voz extremadamente serio. No me estaba refiriendo a tu hermana.

Herb se quedó callado por unos momentos y miró a la Amazona más vieja sin comprender.

-Mouse no quiere cobrar su conquista, y nosotras no somos tan crueles como para dejar a nuestras mujeres sin marido- musitó la anciana, mientras Herb se tragaba las ganas de decir "sobre todo si las novias son hijas suyas" pero se cayó, mientras las esperanzas de la mama de Mouse se desinflaban - No, a lo que me refiero es al hecho de que hayas intentado matar al novio durante el festival, sin siquiera notificarnos nada…

-Perdí el control-se disculpó Herb- No volverá a ocurrir. Espero.

Lanzo una mirada socarrona a Mouse, que se la devolvió, dejando en claro que en cuanto abandonara la aldea Amazona lo primero que haría sería deshacerse por todos los medios posibles de esa molestia. Mouse le devolvió la mirada.

-No me refería a eso, Príncipe-la voz de Colonia se hizo aún más glacial- Que significa eso de ordenar a tus hombres que maten a uno de los nuestros aprovechando la fiesta?

Nadie dijo nada por algunos segundos. La situación era tan densa que se sentía en el ambiente. La mensajera que se acercaba a ellos tenía serias dudas sobre si debía acercarse, pero la situación se imponía y avanzó.

-Matriarcas- la joven vacilo, pero se inclinó y continuó con su cometido- Algo pasa en la aldea que necesita su urgente consideración.

La mensajera se inclinó sobre el oído de Colonia.

-Forasteros?

La mensajera asintió.

- Pues…

-Captúrenlos y tráiganlos hacia aquí.

-Vera, Gran Matriarca- la joven amazona tuvo sus dudas- Creo que en realidad le convendría ver eso.

-Porque?

La amazona susurro otra vez al oído de su jefa. La expresión de Cologne cambio inmediatamente.

-EN Mi CASA?!

La mensajera volvió a asentir y continúo.

-QUEEEEE?! Eso no es posible!

Colonia pareció olvidar por un momento a todos los demás. Luego se volteó rápidamente.

-Príncipe, tendremos que dejar esto para después. Esta pasando algo grave que requiere nuestra atención inmediata.

Herb se iba a ofender muchísimo, pero su consejero le susurró que sin duda era lo mejor que en esos momentos podía haberles pasado. Herb asintió y hablo aprovechando el momento.

-Si hay algo en lo que podamos ayudar…

-Sí, su ayuda sin duda será muy útil príncipe- coincidió Colonia- Síganme!

Mouse suspiro aliviado. Luego vio a su madre y no pudo evitar pedir una disculpa.

-No te preocupes hijo- le contesto- Desde que oi que a los demás los condenarían a muerte si tu te casabas con ella supe que no habría boda.

Mouse sonrió aliviado. Su madre lo noto y lo bajo de la nube lo más alto posible.

-Ni creas que te has librado!

La expresión de tristeza se desvaneció de la cara de su madre y volteo a ver a su hijo con una sonrisa.

-Eso significa que podrás casarte con Mirina! Que feliz soy!

La señora se alejó dando saltos, buscando a su amiga entre la multitud que habían dejado atrás, y por tanto no pudo notar la cara de su hijo. Este se dispuso a ir tras ella, pero una mano delicada y suave lo sujeto de la espalda.

-Ahora no tengo tiempo para ti, niña fea!

Mouse se sacudió a la princesa de encima y fue en pos de su madre. Belladona se quedó quieta por unos instantes, procesando lo que había oído.

"Fea? "

-VEN PARA ACA EN ESTE MISMO INSTANTE!

La princesa saco una tira de cuero de quien sabe dónde y la lanzo con gran puntería, haciendo que esta se enrollara entre las piernas de Mouse y lo hiciera caer en ese mismo instante. Cuando este se levantó una Belladona sonriente y coqueta lo miraba sosteniendo su escote entre sus manos.

-Acaso no ves las grandes, hermosísimas cualidades que tengo?

Mouse se acomodó los lentes.

-Solo veo una camisa sucia- dió media vuelta y volvió a alejarse- la próxima vez que quieras retarme, solo envíame una solicitud formal. Hasta luego princesa!

-Ven acá, Mousse!

Pero el chico ya se había alejado lo suficiente como para que la princesa no pudiera seguirlo. La princesa no tuvo más remedio que contentarse.

"Ya arreglaremos esto después, Mousse! Nadie me dice fea y se marcha tan tranquilo!" pensó para sí misma la princesa. Ella misma se consideraba una mujer de mundo y no se enamoraba tan fácil, pero sin duda la compañía del chico le resultaba deliciosa.

"Y lo mejor de todo es que no parezco cohibirlo en absoluto!"

Princesa, nos vamos?

La princesa subió a un palanquín que su hermano había improvisado y se alejó de la aldea en hombros de sus cuatro portadores.

Una vez hubo llegado al pueblo, Mousse pudo ver como el aire festivo se había reanudado. El pueblo se veía en verdad hermoso. Enfrente de cada casa, las Amazonas habían puesto una mesa y una variedad de platillos culinarios que hablaban de la "maestría en las artes domesticas"-como una de ellas lo había expresado-que todas ellas habían alcanzado. Los Musk iban de aquí para allá, deteniéndose en la casa o aroma cuyo aspecto los atrajera más, se sentaban en las sillas colocadas para ellos y permitían que las chicas casaderas tocaran para ellos un instrumento musical, mientas las lámparas de colores alumbraban sus rostros en medio de la noche. Mouse tuvo ganas de disfrutar de la fiesta, pero se contuvo al recordar que el motivo de esta era generar el mayor número de parejas posibles, y por muy solitario que se sintiera en esos momentos, no quería echarse encima la responsabilidad que una esposa representaba. Además, no quería hablar con nadie salvo con una persona. Fue saltando encima de los tejados buscando a una persona muy especial: Mirina.

Siguió saltando entre los tejados hasta que vio una casa. Era una casa pequeña. Mouse bajo de un salto hacia la calle y toco la puerta.

-Eh, Mouse, gran pelea!

-Nos ensenaras algún movimiento especial?

Un grupo de mujeres lo abordó. Mouse no les hizo caso y siguió tocando la puerta.

-No quiero hablar con unas brujas como ustedes-Mouse recordaba perfectamente cómo se habían burlado de el anteriormente- Y si no les importa..

Las mujeres dejaron de reír.

-Sigues siendo el mismo idiota.

-Y todavía me insultan- comentó Mousse, sarcástico- Y todavía se molestan que las trate así.

-Escucha Mouse- le contestó una de ellas- No nos interesa lo que nos digas a nosotras, pero te sugeriría tener un poco más de tacto con Mirina.

-Que hay con ella? –pregunto Mousse desafiante.

-Dios, no te das cuenta?-preguntó una de las chicas, exasperada- De todas las casas del poblado, esta es la única que no tiene una mesa al frente. Ni luces, ni nada.

Mouse entendía a la perfección.

-Sabemos que no te caemos muy bien-comentaron las chicas - Pero Mirina no tiene culpa alguna del trato que has recibido de Shampoo. Ni nosotras tampoco.

Mousse tuvo que aceptar que si Shampoo había sido descortés con él y con todos los hombres de la aldea, él no se había quedado atrás al tratar igual a las demás mujeres de la aldea. Shampoo y su madre habían sido las únicas con las que había usado un tono de voz amable; con las demás, el tono de voz que usaba era el mismo que el que solía emplear al dirigirse a Ranma Saotome.

-Yo… me disculpo.

Las chicas se quedaron sorprendidas por un momento, pero luego empezaron a reír.

-El chico ha aprendido modales!

-Tampoco abusen-protestó este con una voz muy fría que hizo que a estas se les erizara el vello de la nuca.

-Bueno Mouse, te dejamos.

-Solo trata de no bajarla muy feo de la nube.

Las chicas se fueron y Mousse toco la puerta una vez más. Nadie salió. Empezó a pensar en irse y regresar después cuando una chica doblo la esquina a su derecha y casi choca con él.

-Mousse!

Mirina quedo en shock al ver quien había estado tocando la puerta de su casa. Acababa de llegar y la presencia del chico pato era una agradable sorpresa.

-Quieres pasar?

Mouse recordó las palabras de las amigas de Mirina y sonrió.

-Me encantaría.

La verdad es que nunca había estado en la casa de Mirina. Aunque el exterior era bastante severo, el interior estaba decorado de manera agradable, aunque sobria. Mirina dejo su mandado sobre la mesa e invito a Mouse a sentarse.

-Sé que no tomas muy bien los cumplidos-dijo ella- pero peleaste muy bien, si no te importa que te lo diga.

Mouse no contesto al cumplido y en cambio le hizo una pregunta a su futura pupila.

-Porque no participaste en la competencia, Mirina?

La pregunta tomo a la chica por sorpresa pero contesto rápidamente:

-Pedí ser excusada de ella.

-Porque?

Mirina no dijo nada por unos instantes, pero al mirar a los ojos de Mouse quiso contestar.

-Por la misma razón por la que no puse una mesa afuera.

-No tenías que negarte la posibilidad de ser princesa,

-Y casarme con el príncipe Herb? No creo que sea mi tipo. Y tú? Cuando serás príncipe

-Nunca- contestó Mousse sin darle importancia. Me negué.

-Pero porque?

Los dos habían salido afuera y habían empezado a pasear entre las casas del poblado.

-Porque no quiero casarme- contestó llanamente- No podría evitar sentirse como un viejo pervertido que solo quiere conseguir una esposa para que lo cuide.

Mirina lo miro asombrado. Desde su punto de vista Mouse seguía siendo sencillamente un adolescente crecido desengañado por su experiencia pasado con Shampoo. Desde el punto de vista de Mousse, la edad de Mirina seguía siendo una barrera inexcusable aun para pensar en intentar algo.

-Y además… -Mouse rompió el hielo con una carcajada- Ambos sabemos que ya tuve suficiente de mujeres presuntuosas.

Ambos empezaron a reír, pero una chica no tomó bien el comentario y se abalanzó contra el tratando de hundirle una pesada esfera en el cráneo. Mousse saltó hacia un lado y esquivó el impacto, por lo que pudo ver como una Shampoo lo miraba, furiosa.

-Sera mejor que no vuelvas a hablar de mi de esa forma, Mouse.

-Acaso oíste que mencionara tu nombre?- Mouse agarró del hombro a Mirina y cambio de dirección- Y si no te importa, me gustaría disfrutar de la fiesta.

Mouse y Mirina dieron media vuelta. Shampoo lanzo una de sus armas contra el, rompiendo la silla al lado del chico en mil pedazos y no dejándole a Mousse otra opción que encararla.

"Se ve hermosísima"

-Eso no va a ser posible- contesto Shampoo cruzándose de brazos- La Bisabuela requiere tu presencia. AHORA.

Mousse gruñó.

-Que es esta vez?

-No te lo puedo decir- contesto ella-Pero si no estamos ahí inmediatamente ella se va a enojar, y ya sabes como es mi bisabuela cuando se enoja.

-Mirina…

-Si?

Me hubiera gustado verte pelear hoy- Mirina se sonrojó-Mañana vendré a tu casa y empezaremos con tu entrenamiento. Si no te importa soportar a un patán como yo, claro.

Esta asintió. Mousse sonrió agradecido y empezó a seguir a Shampoo, que ya había empezado a correr detrás. Pudo fácilmente alcanzarla y extrañamente, esta lo dejo. Mousse se obligó a sí mismo a no mirar a la Amazona ni una sola vez.

-Tu pelea fue pésima- dijo Shampoo tratando de hacerlo enfadar- Yo hubiera podido derrotar a esa niña en 5 minutos.

Mousse no le prestó atención. Shampoo empezó a darle una lista de detalles: que si su defensa había sido floja o débil, que sí pudo haber noqueado a Belladona con dos golpes, que si se había portado como un majadero las dos semanas anteriores….

-Y para colmo, nos dejaste en ridículo- Shampoo uso un tono de voz algo cruel- Que clase de patán usa armas punzocortantes para vencer a una mujer?

La actitud de Mousse la sacaba de quicio, aun más que el que este la confundiera de vez en cuando con objetos inanimados cuando no estaba usando los lentes.

-Lo menos que puedes hacer cuando una mujer te dice algo es escucharla!

-Estoy ocupado aquí. Te importaría? Es difícil pensar cuando hay una niña berrinchuda molestándote.

A quien le dijiste berrinchuda?!

Una serie de árboles quedaron hechas astillas como resultado de la furia de la Amazona. Mouse no le prestó atención alguna y esquivó los golpes por puro reflejo. La verdad es que estaba pensando en cómo entrenaría a su pupila. No quería hacerla un reflejo de sí mismo y además quería aprovechar sus piernas. Esquivó de nuevo otro golpe dirigido hacia él y siguió cavilando.

-Me da pena esa niña. No sabe en la que se va a meter.

Esta vez Mousse si le presto atención. Shampoo sonrio para sus adentros y Mousse le preguntó.

-Porque tu tienes de maestro lo que yo tengo de japonesa- le contesto Shampoo con una sonrisa.

-Ve y cuéntaselo a tu bisabuela- contesto Mousse de mal modo- Pero en dos meses ella será capaz de derrotarte.

La Amazona sonrió para sus adentros.

-Es eso una apuesta?

La pelea de ambos terminó cuando salieron del bosque. Mousse se acercó a las Ancianas y pudo ver como enfrente de ellas había un grupo de 5 personas atadas de pies y manos sobre el piso. Saltó hacia ellos y todos los presentes voltearon a verlo. Colonia no se anduvo con rodeos.

-Reconoces a estas personas?

Mouse los miró a todos de uno en uno pero nada dentro de su mente cambio. Negó con la cabeza.

-No las había visto en mi vida.

-Hmm, entonces seguimos en las mismas. Esperaba que tu pudieras decirnos algo al respecto.

Las personas atadas las unas a las otras eran cinco hombres vestidos para pasar desapercibidos y con cara de pocos amigos. Uno de ellos volteo a ver al recién llegado y le sonrió con una mueca despectiva.

-Que buscaban? Que querían?

Cologne sacó un espejo de mano de entre sus ropas. La expresión de Mouse si cambió esta vez.

-Sí, yo también pensé lo mismo-Colonia movió la cabeza- Es una completa sorpresa. Cuantas personas saben de la existencia del espejo griego?

-Puedo responder por mí, pero no de lo que Ranma y Ryoga hicieron en el pasado.

Una de las ancianas empezó a interrogarlos.

-Quien los envió?

-Que buscaban?

-Para que querían el espejo?

No contestaron a las preguntas que se les hicieron ni dijeron nada. La mujer más cercana les dio una cachetada a cada uno de ellos, pero a pesar de que todos empezaron a perder dientes por la magnitud de los golpes no dijeron ni una palabra

-No dirán nada.

-Pues eso lo veremos-contestó una de las ancianas, sacando algo parecido a un látigo, solo que de metal- Hablaran.

-Aunque hablen, no servirá de nada-dijo Mouse, atrayendo la atención de todos- Es obvio que no son más que peones. Cometieron un error en capturarlos en lugar de seguirlos, Matriarca.

-Los torturamos? –preguntó una de las jóvenes, buscando la aprobación de Cologne.

-Y enfrentarnos al escrutinio del gobierno central?-contestó esta.

-Entonces los matamos?

-Tampoco!

-Pues si no podemos torturarlos o eliminarlos, que hacemos con ellos?-preguntó una de ellas con hastio No podemos dejar que se vayan así como así!

-Tengo una idea.

Colonia pidió a una de las mujeres que fueran a buscar a las herboristas gemelas de Yakusai, Pink y Link. La mujer asintió y salió hacia el bosque. Unos minutos después ella volvía seguida de dos mujeres vestidas de blanco y con el cabello fuertemente atado a la cabeza. Estas se acercaron, deteniéndose cuando vieron en la oscuridad como brillaban un par de ojos color rubí.

-Shampoo!

La Amazona salió de entre las sombrar. Para ser una gatita, era increíble lo mucho que se podía parecer a una tigresa de colmillos afilados.

-Esto es una trampa!

-Asustadas?- la Amazona sonrió, ensenando su sonrisa más macabra.

Pink y Link sacaron sus armas. Colonia dio un paso al frente.

-Paz, niñas. No, esto no es una trampa- dijo al ver la cara de nerviosismo de las gemelas-Necesito su ayuda.

-Tranquilízate hermana- dijo Link- Aunque quisiera no puede tocarnos. No después de haber regresado a la aldea sin Ranma.

-Una palabra más y comprobaran lo que puedo o no hacer- gruñó Shampoo.

Colonia tronó sus dedos.

-Niñas! Tenemos un problema aquí! Pink Link, tienen de casualidad con ustedes un poco de polvo de la verdad?

Pink no contestó, pero rebuscó entre su bolsa y saco un saquito pequeño.

-Sin duda.

-Bien- Cologne estaba complacida-Empecemos.

-Quien va ser el interrogado?

-Ellos.

Las hermanas esparcieron una nube de polvo sobre los espías, que no pudieron evitar toser. Colonia se acercó a ellos y pregunto:

-Porque entraron a mi casa?

-Porque nos pagaron para buscar un espejo-contestó el jefe, sorprendido de oír su propio voz.

-Quien los mando?

Dio un nombre. Mouse, aunque no lo pareciera, ponía atención a cada palabra. No, no los conocía. Quien mas podría conocer la existencia del espejo griego?

A lo mejor no era culpa suya; Happosai también conocía de su existencia.

-Para que quiere el espejo?

-Eso no lo sé- contesto él.

-Hmm.

Colonia eligió sus palabras.

-Sabes para que sirve mi espejo?

-Para que pueda verse las arrugas? –contestó el hombre sin poder creer la pregunta. Para algo servían todos los espejos, no?

Un bastonazo- no podía ser de otra forma- se estrelló en su cabeza. El hombre quedo inconsciente y Colonia prosiguió con los demás. La mujer hizo una seña y una de las otras Amazonas empezó a tomar nota de lo que decían. Cuando termino de interrogarlos, se dirigió a las demás ancianas.

-Mouse tenía razón; estos tipos no tenían ni idea de lo que estaban robando. Pero parecen ser profesionales, y cobran muy, muy caro.

-Y que hacemos ahora?-le pregunto a Colonia una de sus pares- No podemos permitir que anden por ahí guardándonos rencor, y menos personas como ellos.

-Príncipe- Colonia se dirigió hacia el- Puede prestarnos a su mejor rastreador por un mes?

Herb no dijo nada, pero movió la cabeza y Mint lo entendió perfectamente.

-Estoy a su servicio- exclamo Mint, haciendo una pequeña reverencia-Usted disponga.

-Bien!-exclamó a su vez Colonia, satisfecha por la respuesta de Herb-Pink y Link, les importaría acompañarme en una aventura?

Por los gestos que hicieron las gemelas, cualquiera diría que si les importaba. Y mucho.

-Esto es un asunto muy importante- les explico Colonia- No pediría su ayuda si no lo fuera.

Las Gemelas se quedaron en shock por un momento. Luego se pusieron a bailar agarradas de las manos.

-Necesita nuestra ayuda! La vieja momia necesita nuestra ayuda!

De sus cabezas surgieron un par de chichones.

-No es tiempo para que se anden con sus jueguitos!

-Pero….-Pink titubeaba, mientras se sobaba la cabeza- Ir con usted significaría que…

-Que Shampoo también vendría-completó Link, agarrándose el cuello en un gesto bastante elocuente-Y nosotras todavía queremos seguir vivas, gracias.

-Shampoo no las tocará.

Las gemelas no se dejaban convencer.

-Y podrán pedirme lo que sea.

Eso sonaba interesante. Las dos hermanas hablaron entre ellas y luego se separaron.

-Lo que sea?

-Siempre y cuando este en mis posibilidades, por supuesto.

-De acuerdo! Pink y Link, a sus órdenes!

-Genial- la anciana enfocó su atención al asunto que tenía entre manos-Pink, Link, tienen ustedes una planta que nos permita borrar la memoria?- les preguntó Colonia.

-Y porque no les lavan el cabello? Creo recordar que ustedes tienen sus propias técnicas.

-Sí, pero en este caso no nos sirven- contestó Colonia- Queremos borrarles de la memoria a esos cinco un lapso de tiempo.

-Hmm, ya veo.

Ambas hermanas caminaron al frente y se pusieron a examinar a los prisioneros. Les checaron el cabello, el tipo de piel les pincharon con unos alfileres pequeños para comprobar el tipo de sangre..

-Hmm, nivel de alcalinidad, correcto- musitó Link para si-Y los tuyos Pink?

-Este tiene sarro en los dientes- contestó su hermana- Y pie de atleta, además.

Los prisioneros trataron de soltarse, pero estaban firmemente atados. Como fuera, uno de ellos trato de morderlas, por lo que saltaron hacia atrás. De inmediato recibieron un golpe que los dejó inconscientes.

-Eso estuvo muy cerca- exclamó Link mientras se llevaba una mano a la garganta.

-Si es genial que los hayan inmovilizado- prosiguió Pink- Eso hará las cosas más fáciles.

Las dos gemelas acomodaron a los cinco boca abajo y de tal forma que sus nalgas quedaran al aire. Luego les bajaron los pantalones y sacaron de sus respectivas bolsas cinco supositorios particularmente enormes.

-Eh, Link, Pink, eso es realmente necesario?

-Por supuesto- contestaron las gemelas al unísono-la dosificación es esencial.

Algunas de las personas ahí reunidas apartaron la vista cuando las gemelas utilizaron los supositorios que traían en las manos.

-Cuanto tiempo quieren retirarles de la memoria?

-Pues…

Colonia reviso su reloj de bolsillo, mientras dejaba el espejo griego en el pecho del que parecía ser su jefe.

-Una hora 45 minutos y 17 segundos.

Entonces que sean 46 minutos- comento Link, y su hermana asintió.

-Todo mundo escóndase!-ordeno Colonia.

Todos se alejaron inmediatamente de ahí y se escondieron entre el follaje. Las gemelas mezclaron las dosis del polvo con algo de agua, les abrieron la boca a sus prisioneros y deslizaron por sus gargantas el polvo con un poco de agua. Luego corrieron a esconderse con los demás.

-No podían siquiera subirles los pantalones?-protestó Colonia.

Na. Están bien como están-contestaron las gemelas sin poder contener por entero la risa.

Después de unos momentos, los espías se levantaron y se encontraron, mareados, con los pantalones abajo y con supositorios.

-Maldito animal! Me puedes explicar qué demonios es esto?

Por lo general las peleas en el anime o en el manga son divertidas, pero los espías no estaban para bromas y empezaron a pelearse a puñetazos.

-Estense quietos, maldición!

-Y una mierda! Me puedes decir qué demonios hago teniendo un supositorio en el trasero?

El jefe sacó su pistola. Todos los demás se quedaron quitos al momento y su jefe sonrió contento.

-Muy bien. Ahora, si no les importa, salgamos de este maldito lugar y larguémonos. No quiero estar aquí. Si los rumores son ciertos, si esas mujeres nos encuentran nuestras vidas no valdrán ni un cacahuate.

Se empezaron a alejar. Cuando se hallaban a prudente distancia, Colonia empezó a hablar con las demás.

-Los supositorios no eran necesarios, verdad?-cuestionó Shampoo.

-La vida tiene pequeñas recompensas- le contestaron las Hermanas con una sonrisa.

-Bueno, ya que se fueron esos cinco- Colonia no hizo caso del parloteo de las jóvenes- Es hora de que los sigamos hasta que lleguen a su destino. Príncipe Herb, gracias por prestarnos a su guardaespaldas. Lamento no poder atenderlo más tiempo.

-No se preocupe por eso, Matriarca- contestó este, mientras todas las demás empezaban a alejarse- Disculpe usted mi falta de tacto.

Mouse pudo ver como una vena palpitaba en la frente de Herb. Colonia también se había dado cuenta y sonreía divertida. Asintió y le grito a sus ahora acompañantes.

-Shampoo, Mint, Pink y Link, síganme!

Los cinco salieron empezaron a caminar. Mouse se había dado media vuelta y empezaba a dirigirse a la aldea, pero un grito a su espalda lo detuvo.

-Mousse, que estas esperando? Tú también vienes con nosotros!

-Que?!-protestó Mousse- Ni lo suene! Ya lleva con usted cuatro personas- Para que quiere una más?

Cuando la anciana le recrimino su conducta, Mousse contestó.

-Le prometí a Mirina que la empezaría a entrenar a partir de mañana. Lo siento, pero no puedo ir.

-Mousse!

-Di mi palabra!

-Y esto es una orden! Sabes bien que una orden por parte de cualquiera de las Ancianas tiene prioridad absoluta!

Si las demás mujeres estuvieran ahí para presenciarlo, Colonia sin duda hubiera estrellado su bastón contra la cabeza del joven. Este volteó a ver a su madre.

-Mama, podría usted…?

-La Señora entendió perfectamente.

-Yo le diré a Mirina.

Los 6 empezaron a seguir al grupo de espías, que para buena fortuna no se habían alejado mucho.

-Aun no puedo creer que tenga que ir con ustedes-Mouse se lo pensó mejor- Es más, ni siquiera sé porque tienes que ir tú, abuela. No se supone que como Gran Matriarca debes presidir la fiesta?

-Yo ya no soy la Gran Matriarca- contestó Cologne con voz queda, dejando atónito a Mousse-Tal puesto no lo puede retener alguien que no puede hacer cumplir la ley, por muy poderosa que sea.

Mousse volteo a ver a Shampoo.

-Que estás viendo?

Mousse ya ni dijo nada. Un segundo después, los seis desaparecieron en la oscuridad.

Espero que les haya gustado el primer capítulo de la segunda parte. Si es así- o si no lo es- háganmelo saber. Muchísimas gracias a los que dejan reviews: de no ser por ellos ya habría dejado de escribir más capítulos para este fic. Si creen que no describo bien a los personajes, háganmelo saber también. Para cualquier consulta o sugerencia, mi correo electrónico es angelmaligno_07; mi cuenta es de Hotmail. Se que muchos de ustedes empezaron a leer este fic por envolver a Ranma y a Akane, pero me parece que esto va a absorber a muchos personajes más, y creo que Mouse también debe tener sus propios capítulos, al menos por el momento. De cualquier modo, el siguiente capítulo si será en Nerima, asi que no se enojen.

Ahora, unas pequeñas aclaraciones. En el capítulo anterior mencione varias lugares geográficos. Aunque podrían meterse a Wikipedia y meterse en la Segunda Guerra Sino Japonesa, se que muchos no lo harán, así que les diré que de la guerra, las más brutales batallas se libraron en Shanghái, Nanjing y Wuhan, batallas todas horribles que costaron la vida a millones de chinos. La batalla de Singapur fue la victoria más espectacular que el ejército Imperial Japonés consiguió durante la guerra, pero también ahí los excesos fueron considerables.

Ahora bien, se preguntaran porque nombro a las amazonas en este cuento como Hipólita o Mirina. La razón es porque uso nombres griegos. Shampoo, Mouse o Colonia suenan bien, pero desodorante y cepillo de dientes no suenan también….Pink y Link son dos hermanas gemelas que viven en una aldea cercana famosa por la habilidad de sus habitantes para usar plantas. Una de ella por poco mata a Shampoo cuando ambas eran ninas, y la otra le salvo la vida. Como fuera, Shampoo confundió la una con la otra y no duda en atacarlas cada vez que las ve. Salen solo en el manga, asi que no se extrañen si no las vieron en el anime.