-Su hijo es incorregible, señora Saotome.

-Bueno, uno no puede esperar tener a uno de los mejores combatientes de Japón como hijo-además de ser muy atractivo- y esperar que sea normal, doctor.

El doctor tofu y la mama de Ranma se hallaban tomando una taza de Té. La señora Nodoka había llegado a visitar a su hijo para llevarle bocadillos frescos y el doctor había pedido hablar con ella. Esta había tomado la taza entre sus manos y la bebía acompasadamente, mientras que el doctor agarraba uno de los bocadillos dulces que ella había traído y empezaba a masticarlo. Nodoka terminó su taza de té y el doctor le sirvió otra más.

-Todas las noches se escapa de su habitación y se pone a hacer ejercicio- continuó el doctor. Es más, ahí va otra vez.

Estaban sentados frente a frente y junto a la ventana. El doctor Tofu volteó hacia afuera y Nodoka hizo lo mismo.

-Ya se tardó- comentó el doctor, mirando su reloj- No importa, en cualquier momento….ah, ahí está.

La ventana de la habitación de Ranma empezó a moverse. Y una mano salió de ella.

-Mi hijo es un chico muy activo, doctor- Nodoka bajó su taza- Es el precio de que sea tan varonil.

Ranma había salido al techo y había empezado a hacer lagartijas. Siendo tan fuerte y ágil como era, las hacia a una velocidad increíble. Hizo las que juzgó adecuadas y luego empezó a practicar con un enemigo imaginario.

-Pero si sigue así prolongara su recuperación para siempre, Señora - contestó el doctor Tofu, categórico- Debemos tomar cartas en el asunto.

-Que sugiere usted?

-Quizás si usted se lo prohibiera….

Nodoka se llevó la mano a la barbilla no muy convencida al respecto.

-Usted cree que me hará caso, doctor? Mi hijo no es muy proclive a seguir las indicaciones de las figuras de autoridad.

-Solo de las figuras de autoridad que él no respeta- puntualizó el doctor- Y me atrevería a decir que usted es la persona que el respeta más en el mundo.

Nodoka no dijo nada por unos momentos, pero se quedó pensando.

-Veré que puedo hacer, doctor Tofu.

-Creo que es más que nada por la falta de actividad- prosiguió el doctor, tomando otro pan y partiéndolo a la mitad- un chico como él no está hecho para quedarse quieto.

La cara de Nodoka se iluminó por unos instantes.

-En ese caso, creo que ya sé que hacer.

La Señora Saotome se levantó inmediatamente y enfilo hacia la puerta.

-No va a ver a Ranma?-preguntó el doctor, sorprendido.

-Podre verlo después- contestó Nodoka con una sonrisa- Por ahora será mejor que me dé prisa.

Nodoka salió de la clínica y Tofu vio por la ventana como la madre de su paciente desaparecía en la oscuridad. Luego volteó a ver a Ranma.

"Espero no haberlo metido en problemas"

Y es que el doctor sabia del contrato del Seppuku.


-Me gustas mucho, Ranma Saotome

Shirai había puesto su dedo índice sobre la nariz del soldado en un gesto coqueto. Este trastabillo hacia atrás y por poco se cae del tronco donde estaba sentado, incómodo ante la situación. Se levantó y Shirai se acercó un poco más a él, aprovechando que él se cenia otra vez la gorra de legionario. Acercó sus labios a los del joven-y un cálido aliento perfumado llegó hasta la nariz del japonés.

-En verdad eres muy atractivo, Ranma.

Ranma volvió a caerse. Shirai lo ayudó a levantarse otra vez y se dió por vencida ante la indecisión del joven. Tendría que ser más directa.

-Es que acaso soy fea? Sé que no me veo muy femenina, pero…

-Eres una de las mujeres más bonitas que he visto- negó Ranma rápidamente; luegó trato de darle una excusa- Pero…

La mujer pegó su pecho sobre el suyo. Que hermosos ojos grises tenia!

-…estamos en guerra.

Ranma volteó la cabeza.

-Eres un estúpido!

Shirai le dió un culatazo con su rifle tan rápido que Ranma no pudo esquivarlo y cayó al suelo, más que nada por la sorpresa y la violencia del golpe que por la fuerza del impacto. La china se irguió sobre él y le apuntó con el rifle, pero la chica se arrepintió y le tendió la mano.

-No deberías volver a mencionar eso jamás.

-Pero es lo que no entiendo- Ranma se asobó la mandíbula- No..

Shirai volteó a mirarlo otra vez.

-No.. no me odias?

Shirai sacó su cuchillo de caza y empezó a comprobar que tuviera filo. Luego, en un movimiento raudo, lo lanzó contra la cara de Ranma, que movió el cuello para esquivarlo, cosa que esta aprovechó para acercar su cara a la suya.

-Cuando empezó la guerra- le explicó-, hice una promesa: matar a todo soldado japonés que cayera en mis manos.

Shirai se levantó y Ranma también lo hizo. La guerrillera caminó hacia él, mientras alzaba otro cuchillo a la altura de sus hombros. Se detuvo a pocos centímetros de Ranma y lo miró otra vez a los ojos.

-Pero a ti no pude matarte. Eres valiente, caballeroso, y haces honor a tu familia. Y en nada parecido a esos imbéciles que querían acostarse conmigo antes de la guerra. He llegado a quererte.

La mujer se alejó de él y revisó que la fogata con la olla de verduras estuviera a la temperatura adecuada. Alcanzó la tapa de la cacerola y probó un poco; luego le hizo una seña a su ahora amigo y ambos se sentaron a comer agarrando porciones de la misma olla, pues no había platos.

-Oye.. Lamento haberte dicho todas esas cosas la vez pasada.–Se disculpó Shirai- Perdí el control. 1

Ranma no dijo nada y siguió comiendo. Shirai se quedó esperando que él le dijera algo, pero después comentó con un suspiro:

-Eres muy frustrante, lo sabias?

-Es que no tienes que disculparte conmigo- le contestó Ranma -Después de todo me has salvado la vida ya dos veces.

Continuaron comiendo. Shirai se atrevió a hacer su siguiente movimiento.

-Y entonces….-pregunto cautelosamente- Si tienes una prometida allá en Japón?

-Tenia- Ranma intentó poner la voz más fría y desapasionada posible- Aunque no sé si la vuelva a ver.

-Estoy segura que te quiere mucho.

-Bueno… - Shirai pudo notar el esceptismo en la voz de Ranma- Ella y yo teníamos una relación bastante extraña….

Después de unos minutos, Ranma le explicó a grandes rasgos sus problemas con Akane.

-y para terminar, ella piensa que le fui infiel con una paisana tuya llamada Shampoo.

Shirai rió. No era una risa muy femenina, pero era una risa franca y muy agradable, que sonada como música a los oídos de Ranma.

-Eres un tonto, Ranma- ella le puso una mano encima- Pero tienes buen corazón.

Nadie le había dicho tales palabras antes. Por lo general, cuando la gente no estaba incriminándole por cosas que él no había hecho o que no recordaba, alguien lo buscaba para desafiarlo. Ranma se le quedó mirando fijamente, mientras ella adaptaba una actitud más seria.

- Regresaras algún día a Japón? No lo sé. Y aunque regreses, ella seguirá siendo una niña y tú ya serás un hombre. Aun querrías casarte con ella?

Shirai se desabrochóla camisa y dejó al descubierto sus senos, pues no tenía brazier; en la China de la Guerra la gente era demasiado pobre como para preocuparse mucho por su ropa. Shirai lo tiró al suelo poniéndole su mano sobre su pecho; se inclinó y acercó sus labios a los suyos, mientras le susurraba una propuesta que Ranma no había dejado de recordar desde aquel día.

-Abandona al ejecito imperial; deserta de esta causa injusta que tú mismo odias, casémonos, tengamos hijos y seamos felices.

Ella sujetó su cabeza con las manos.

Si eres un hombre, hazme tuya, Ranma Saotome.


Ranma se despertó bajo la lluvia. Se había quedado dormido otra vez fuera de la clínica del doctor Tofu, y peor aún, había soñado, maldita sea. Ranma se mordió el labio inferior. No, jamás podría contarle la naturaleza de sus sueños a nadie…. Porque peor aún, un segundo después, Shirai yacía muerta entre sus brazos en medio de la oscuridad, fría e inerme. Y unos momentos después no era solo Shirai, sino también Ukyo con su espátula gigante clavada en el pecho; el cuerpo que tenía entre sus manos empezó a cambiar de forma… ahora sostenía los cuerpos muertos de Akane, que con su bata de dormir y los ojos fijos hacia atrás yacía inerme en sus brazos. Nodoka, Kasumi, Kodachi, Sasuke, Soún, su padre…..

Se había despertado justo en ese instante. Su madre tal vez tenía razón; quizás si le convendría hablar con alguien más.

"No!" Se dijo así mismo, mientras continuaba haciendo lagartijas"10557"…

Pensó hacer abdominales, pero se contuvo: el abdomen era el espacio que más había resultado dañado durante su anterior pelea con Mikoto y no le convenía lastimarse de nuevo en esa zona. Así que siguió como hasta entonces.

No, no le diría nada a nadie, y menos a su entrometida familia.

-10682… 10683… 10684….

Quizás se debía a que su cuerpo estaba muy caliente, pero las gotas de la lluvia no le afectaban. Que extrañas eran las aguas de Jusenkyo! Pero tenía que seguir entrenando. Volvió a bajar su pecho hasta casi tocar el piso haciendo la lagartija-flexión- numero 10685. En el horizonte empezó a brillar una franja dorada, indicando que el sol estaba próximo a salir. Pensó que sería hora de que regresara a la cama, pues el doctor lo reganaría si descubría que había escapado de su cama para hacer ejercicio.

-10694…..

Pero recordó la inquietud que lo acosaba todas las mañanas y cambió de idea. Tal subidón de nitrógeno en su sangre no le había causado ningún problema antes, pues siempre se la pasaba entrenando para aprovechar tal energía…. pero estando tanto tiempo sin hacer nada… Su madre ya había notado una inquietud en él, pero ya fuera por precaución o porque considerara tal cosa como lo más natural del mundo no le había dicho nada; Akane y Ukyo estaban a su lado, y si su novia todavía le llamaba pervertido de vez en cuando, no quería ni imaginarse como le llamaría si se enteraba de …

-10720.

Volvió a concentrarse en el ejercicio. Que lo reganaran; volvería a ser el mejor, aun si tenía que retrasar un poco su recuperación.

-18735….

Trató de hacer otra flexión más, pero sus brazos se negaron a obedecerle. Se recostó sobre el techo de la clínica, respirando agitado. Un viento empezó a soplar procedente del noreste y la lluvia empezó a arreciar aún más…

-Entrenando tan temprano, Ranma?

Hibiki se había acercado a él con una expresión de amabilidad, mientras sostenía su sombrilla con una de sus manos y cargaba un ramo de rosas con la otra. Ranma trató de levantarse pero la rigidez en su cuerpo de lo impidió. Hibiki extendió su mano, mostrando que entendía lo que pasaba y ayudando a Ranma a levantarse.

-Deberías esperar a recuperarte del todo- le aconsejó su amigo- Las consecuencias de tu pelea fueron serias.

Ranma ignoró el comentario. Estaba harto de que todo mundo le dijera lo mismo. Como si supieran….

-Viniste a visitarme, Pechan?

-Eso quisieras- repuso Ryoga con una sonrisa sarcástica- No, la verdad es que me dirigía a otro lugar, pero te vi entrenando y pase a saludarte. Y si me disculpas, tengo prisa.

Ryoga sacó una brújula tipo militar y ubicó su posición.

-Hmm. La estación de Tren está a 35 grados a partir de aquí, así que…

Ryoga saltó sobre la cabeza del que antes era su enemigo y se alejó saltando por los tejados.

-Imbécil!

-Te veré después. Ranma!

Este se quedó mirando como Ryoga se perdía de vista. Adónde iba con tanta prisa? Bueno, no era de su incumbencia, así que regreso a su habitación entrando por la ventana y se cambió de ropa, pero de nada le valió: el doctor supo de inmediato lo que había hecho aun antes de entrar a visitarlo.

-Escucha Ranma- le explicó el doctor Tofu- Si sigues escapándote para hacer ejercicio vas a alentar tu recuperación. No está mal que hagas un ejercicio moderado, pero se perfectamente que el ejercicio que acostumbras es mucho más pesado de lo recomendable…

La enfermera entró en ese entonces con un plato de comida. Se sentaron los tres a desayunar y Ranma tomó el plato entre sus manos. La enfermera le dirigió una mirada subrepticia, pero no dijo nada. El doctor siguió hablando.

-Eres mi paciente más problemático- el doctor lo señaló con sus palillos- No es que me queje, pero la variedad y seriedad de tus heridas se salen siempre de lo común. Ni siquiera Akane, que era una niña muy inquieta, ha llegado tan lastimada como tu…

-Las heridas de los hombres son diferentes a las de las mujeres, doctor.

-En verdad lo crees así? Bueno si tú lo dices… Eres el único que puede saber realmente de lo que habla.

Ranma contestó un poco molesto.

-Yo siempre he sido y seré hombre, incluso aunque este convertido en chica.

-No digo lo contrario…. Quieres una taza de chocolate?

La enfermera iba a servirle, pero el doctor lo hizo por sí mismo. Ranma le dió las gracias y bebió. El doctor se atrevió a hacerle una pregunta más:

-Ranma… Como te hiciste esas heridas?

El chico lo miró de reojo. No dijo nada, pero se notó un poco molesto.

-Hoy está muy preguntón, doctor.

-No pretendía ofenderte. Pero mi trabajo es ser tu médico, No quisieras deshacerte de esas marcas?

Ranma se quedó cavilando. En verdad le gustaría deshacerse de ellas; eran evidencia de su pasado y de su vulnerabilidad. Y para colmo, no se veían bien. Las películas pueden mostrar hombres con heridas atractivas, pero Ranma sabía que solo los idiotas se sienten orgullosos de presumir su propia debilidad… o estupidez.

-Nada de lo que digas saldrá de esta habitación si es que no quieres.

Por otra parte, hablar de sus heridas le haría recordar su pasado, y peor aún, como había obtenido tales marcas…..

-Le importaría, Señorita Uesugi?

La chica abandonó la habitación. El doctor y su paciente se quedaron a solas y Ranma empezó a contarle como había obtenido las heridas en su espalda y en su pecho, de una manera que permitía ocultar muchas cosas.

-Con que te torturaron… Bueno, ya lo sospechaba. Puedo preguntar quién?

-Claro que puede preguntar, doctor Tofu- Ranma esbozó una sonrisa bastante pronunciada- Pero no creo que le conteste….

-Estás en tu derecho – repuso el doctor mientras se acomodaba sus anteojos- Pero creo que deberías informarle a Akane…

Ranma miró al doctor de reojo. Si de por si no le gustaba soportar la furia de su prometida, mucho menos le agradaba ser objeto de su lastima.

-Nunca.

La vehemencia en la voz del Joven sorprendió al doctor Tofu.

El joven moreno había intentado zanjar la cuestión. El doctor retrocedió por el momento, y comento como el que no quiere la cosa:

-Así que te colgaron usando alambre de púas.

-Así es- Ranma asintió con la cabeza- Estuvimos colgados 7 horas y estuvieron pegándonos contantemente - Ranma tomó un sorbo más de chocolate.-No esperábamos salir con vida.

-Pero salieron- repuso el doctor, agarrando una conchita que le había mandado un paciente agradecido desde Tlacolula, mojándola después en su bebida espumosa y pegándola un mordisco-Y sin acabar lisiados, lo cual es más sorprendente. No te ocultare lo mucho que me extraña que se hayan recuperado de semejantes heridas.

-Si, bueno- Ranma tragó un sorbo más- Contamos con ayuda.

La enfermera apareció con una charola y se llevó los trates sucios mientras ambos varones le daban las gracias. Una vez salió, el doctor Tofu Ono-con ningún parentesco con Yoko- se inclinó sobre su paciente y le reconvino con voz amable, pero firme.

-Escucha Ranma- el doctor trató de usar el mayor tacto posible- Creo que deberías ir con un psicólogo. '

Este adoptó un tono ofendido.

-Acaso usted cree que estoy chiflado?

-No puedes engañarme Ranma- el doctor se inclinó sobre el, ignorando su comentario- Cuando llegaste herido la otra vez y revise tu camisa, tenías varios recibos por bebidas alcohólicas. Tomaste antes de aquella pelea, no es así? Sea lo que sea que te haya pasado, está afectando tu salud. No digo que estés chiflado, ni que estés loco, pero el hecho de que Tu, de entre todas las personas que conozco, consuma alcohol… es muy mal indicio.

Ranma no contestó por unos momentos, pero luego trató de defenderse:

-No es tan grave como parece doctor.

- Y están además las pesadillas nocturnas- el doctor no le permitió continuar con su excusa- Crees que no noto que te atas la mandíbula para no gritar mientras duermes? No, Ranma; no creo que estés chiflado, pero aunque trates de quitarle importancia al asunto, los traumas podrían provocar problemas, ya no a ti, sino a la que será algún día tu esposa. Es para no sonar por lo que te escapas en las noches, no es así?

Ranma sonrió. Así era, aunque no era solo por eso por lo que hacía ejercicio afuera de la clínica cada vez que caía la noche.

-Es usted muy listo doctor. Pero no es solo por eso que no puedo quedarme mucho tiempo sin hacer nada…

-Buenos días- pregunto una voz angelical- Se puede, doctor?

Un chorro de chocolate caliente cayó sobre la cama de Ranma, que movió rápidamente la pierna para no quemarse. El doctor había dejado caer la taza al ser completamente tomado por sorpresa por la mayor y al parecer de muchos la más bonita de las Hermanas Tendo, Kasumi. El doctor, aunque ya se había acostumbrado algo a la presencia de la dama, tartamudeó por unos segundos tratando de expresar una respuesta coherente.

-Cla, clar, claro que si, Ka, Kasumi. Pasa po por favor. Chocolate?- pregunto el doctor, señalando su taza vacía- Perdona, no sabía… Pero puedo pedir que hagan más….

Ranma quiso gruñir, pero decidió no hacerlo. El doctor aún se portaba como un niño pequeño delante de Kasumi! Bueno, eso lo descartaba como candidato a consejero. ..

-Ah, no es necesario, querido doctor- Kasumi se sirvió lo quedaba en una de las tazas disponibles- Sólo viene a preguntar cómo estaba Ranma.

-Oh el esta perfectamente- el doctor Tofu ignoró completamente a su paciente después de darle un golpe muy fuerte en una de sus piernas- Es fuerte como un roble..

-Me alegra escuchar eso.

El doctor no tenía remedio!

-Oye Kasumi…

La chica prestó más atención.

-Me preguntaba si tu….-el doctor tomó su taza y trató de levantarla-y yo… Bueno, podríamos…..

-Doctor!- contestó Kasumi asustada- Eso es ….

El doctor trataba de alzar su taza pero no podía. Bajo la vista y se dio cuenta que "la taza" que sostenía entre sus manos era el pie de Ranma.

-Oh Ranma, disculpa, yo…

-Sera mejor que me vaya, doctor-Kasumi se levantó de su silla y se despidió con una inclinación de cabeza-Tengo que preparar el desayuno…

Vieron como la mayor de los Tendo salía de la habitación. El doctor miró el cielo de la habitación con expresión sonadora, pero al cabo de unos momentos regresó a la tierra.

-Doctor. Doctor!-Ranma tronó los dedos- Esta usted está bien?

-Hagamos algo- el doctor tomó un calendario, habiendo recuperado la calma tras la salida de Kasumi -Qué te parece si intentas no tomar de aquí hasta diciembre? Es bastante razonable, no crees?

-Porque no? Pero tendrá que concederme un permiso especial durante lo que queda de este mes, doctor.

-Porque?

-Bueno…

-RANCHAN!

Ukyo llegó en ese instante. Había ido a visitarlo todos los días antes y después de ir a la escuela. La cocinera de Okonomiyakis se inclinó sobre él y lo beso en la frente,

-Buenos días, doctor.

-Hola, señorita Kuonji. Gusta una taza de chocolate?

-Me temo que no podre doctor-contesto ella, apurada- Pero les traje a ambos un bocadillo- Ukyo dejó sobre la mesa más cercana un paquete, con toda seguridad con comida dentro que ella misma había cocinado- Como se ha portado Ranma?

-Sigue escapándose por las noches.

-Eso no está nada bien, Ranma! Ukyo se llevó las manos a las caderas y frunció el ceño- Debes preocuparte por tu salud!

-A lo mejor si lo encadenara antes de dormir….

-Escúchame bien Ranchan- Ukyo se dirigió a el- Si sigues escapándote voy a tener que tomar cartas en el asunto!

-Pero es que no pueden esperar que me quede en este cuarto todo el día sin hacer nada!

-Pues en ese caso ponte a estudiar!-repuso Ukyo con un tono de voz inflexible-No es posible que no vayas a la escuela!

-Por favor- la voz de Ranma llamo la atención del Doctor Tofu, que prestó atención- Uchan, de verdad crees que leyendo libros voy a poder distraer mi mente?

Empezaron a discutir. Ukyo dejo la clínica después de un rato y el doctor se acercó a Ranma cuando ella ya se había ido:

-Creo que ya sé cuál es el problema, Ranma. Perdona que te haga esta pregunta. Haz tenido deseos de estar con alguna mujer, digamos, ehem, Akane?

Ranma escupió la bebida que tenía en la boca y empezó a toser. El doctor le extendió una servilleta.

-Qué clase de pregunta es esa?

El doctor señaló algo sobre la cama de Ranma.

-Ahora usted también lo sabe, no puede ser!

-Tomare eso como un "si"-exclamó el doctor.


-Colonia se ha vuelto muy blanda.

Las 6 ancianas más importantes de la aldea se habían reunido en torno a una fogata afuera del poblado Amazona, acompañadas de sus hijas y alguna que otra bisnieta.

-Bueno, al parecer ese chico Saotome es capaz de cambiar a más de una persona-comentó otra de las 6, mientras daba una chupada a su pipa vacía.

Quien así había hablado era Ariel, una de las mujeres más viejas del poblado, experta en todas las Artes Medicas.

-Sin contar que fue capaz de patear el culo alado de Saffron-comentó otra, Bing, con voz queda-Eso fue una hazaña impresionante.

Y es que Bing era Maestra del Combate mano a mano, y a diferencia de las demás, todavía conservaba un aspecto fornido a pesar del tiempo.

-Es una pena que una persona con su potencial no haya terminado incorporado a la aldea.

Todas las ancianas inclinaron la cabeza en señal de acuerdo. Cuando la comida estuvo a punto, sus hijas y bisnietas les sirvieron espléndidamente, mientras las 6 miraban como el fuego de la hoguera crepitaba con furia.

-Gracias mi niña- exclamó Bing cuando una de sus bisnietas le extendió un plato humeante- Como te fue en tu noche de bodas?

-Fue como esperaba- contestó esta en un tono de voz entre molesto y divertido- Se desmayó incluso antes de que terminara de quitarme la ropa.

Las ancianas soltaron una carcajada. El festival había salido extraordinariamente bien, así que todas estaban de un humor bastante razonable.

- ¿Cuantas parejas se formaron?-pregunto la Anciana más fornida de todas, Bing.

Una de sus hijas sacó una lista y empezó a revisarla.

-430 parejas.

-Excelente. Muchas mujeres fuertes nacerán de aquí a 9 meses.

-Eso solo si los novios no se desmayan cada vez que sus esposas se quiten el vestido, Bing-puntualizó Chang Juan, Maestra en Artes Culinarias.

-Eso no será ningún problema-contesto Bing- Siempre he dicho que los mejores son los que puedes manipular a tu antojo.

Una carcajada general salió de entre todas ellas. Terminaron de comer, las hijas, nietas y bisnietas se fueron y solo quedaron ellas 6.

-Que tan malo será lo de los espías?-preguntó Fang, Maestra Constructora-Sera grave?

-Bastante grave si quiso irse aun con la fiesta en marcha, supongo-la Anciana Ariel volvió a chupar su pipa vacía-no me preocupo, Colonia es una de las más competentes entre nosotras.

Bajó la pipa y sujetó una de las tazas de té entre sus manos.

–No, lo que más preocupa es el único error que ella ha cometido desde que es matriarca.

Todas voltearon a ver el mismo lugar, la cima de una montaña hacia el oeste el lugar donde Shampoo había estado entrenando hasta apenas hace dos noches.

-Sus buenas razones habrá tenido Cologne para obrar así- comentó la que era maestra Agricultora, Jing.

-Para ella, sin duda lo son- asintió Ariel- Pero para el orgullo de aldea…..

-Pero Colonia tiene razón- le contestó la Maestra de Técnicas secretas, una Anciana de aspecto bastante débil que respondía al nombre de Ming-Si ese tal Saotome es estéril, no tiene sentido alguno que se case con su heredera.

-Sí, es cierto-la apoyo Jing- La ley las ampara a ambas. Después de todo, la ley se escribió para asegurar una descendencia fuerte…. Aunque admito que es una lástima que una guerrera como Shampoo y una leyenda como Ranma no hayan podido tener descendencia.

-Pero aun así, el que Saotome se haya ido impune es una ofensa-contestó la más recalcitrante-Es un hecho inaudito que nunca había ocurrido antes.

-Tienes mala memoria entonces- musitó Fang.

-Pero en eso estoy de acuerdo-otra de las ancianas la apoyo, Bing-Es un hecho inaudito.

- Y lo que paso antes tiene sus atenuantes-se defendió Ariel.

-Y que sugieren que hagamos? –preguntó Fang-Matarlos? Eso no es posible. Ya Shampoo ha sido castigada y su ex prometido esta libre.

-Es cierto que no podemos matar a Ranma-tercio Ariel-Pero una derrota a manos de una mujer de la supremacía femenina sin duda eliminaría esa mancha.

-Ese chico pudo vencer a Saffron- contestó Ming- Eso significa que no hay ninguna amazona que pueda vencerlo salvo alguna de nosotras seis. Y si Colonia no hizo valer su derecho como suegra, no veo porque debería ser una de nosotras.

-Quizás no pueda ser una de nosotras-musitó Ariel, no queriendo dar el brazo a torcerpero si alguien que ya no pertenece a la tribu.

-Ella? –Ming no podía creer lo que oía-Y que le darías a cambio? Olvídate de ese chico. No está bien que nuestra mente se desvié a asuntos tan mundanos.

La anciana se encogió de hombros y aceptó la derrota, al menos de momento. A lo lejos se escucharon una serie de deslaves.

-Al parecer Shampoo tomó su entrenamiento muy en serio. La montaña sigue pagando las consecuencias….

-Crees que se redima algún día?-preguntó Fang.

-Quién sabe?-contesto Bing- Pero en lo que lo hace, el entrenamiento no le viene de más.

Ming no pudo evitar sonreír.

-Sí, y quizás ella nos dé una sorpresa.

-Y qué hay de Mouse, eh? –comentó Bing- Él también nos ha dado bastantes sorpresas en las últimas dos semanas.

-Pobrecita Shampoo- una de las Ancianas, Ariel, se compadecía de ella, a pesar de haber sido una de las que la había castigado- Regresar sin prometido y saber que su enamorado que parecía seguro la desprecia…

-Mouse no la desprecia- contestó Bing-sencillamente quiere hacerle probar a esa niña una cucharada de su propia medicina.

-No creo que sea eso-Fang se llevó una de sus manos al mentón- Lo que vi en los ojos de Mouse cuando lo castigamos aquella vez fue odio.

-Lo cual confirma mi punto- asintió Bing- Uno no odia a la gente que desprecia, le tiene lastima.

-La aldea va a ser muy aburrida sin ellos dos dándonos problemas- suspiró Ming.

-Quizás no tanto como crees- comentó Jing, con una risita- al parecer mi sobrina anda detrás de los huesos del chico.

Mientras tanto, una mujer alta y de pelo verde observaba con ojo crítico los deslaves a su alrededor.

"Vaya, parece que Shampoo está tomándose esto muy en serio."

Recogió una piedra del piso. Estaba manchada de sangre seca. La mujer- vestida con un traje chino de gala y sin mangas- tiró la piedra contra una de las rocas y esta voló en mil pedazos. Siguió caminando y busco una señal de la Amazona, pero no vio a nadie.

-Buscas a Shampoo?- una voz salió de detrás de una roca- No regresaráa en un tiempo.

La mujer más joven busco entre las rocas y encontró a una vieja acurrucada sobre una roca, oculta bajo una capucha.

-Quien es usted?

-Una amiga de Shampoo- contestó la Anciana- Tu también, no es así?

La chica sacó un sable de quien sabe dónde.

-Es usted es usted una zorra, no es así?

-No me conoces y ya empiezas a insultarme?

-No, en serio- la chica señaló una cola peluda que salía debajo del vestido de la anciana- Es usted humana, o no?

-Ahora lo soy-contestó la mujer-te preocupa Shampoo sí o no?

-Como sé que sus intenciones son honestas?

-Mis intenciones no son totalmente honestas- respondió la Anciana con voz queda- Pero te diré que me preocupa la felicidad de Shampoo tanto como a ti y estoy dispuesta a todo con tal de verla feliz.

La mujer más joven guardó su sable.

-Sabes tú porque Shampoo regresó a la aldea en deshonra?

-Porque nuestras ancianas son un montón de cabezas huecas?

-Las odias?

-Quiere que las mate?-preguntó la joven-No entra dentro de mis planes matar 7 ancianas, pero si tiene algún plan….

-Que impulsiva eres- contestó la aparición-No, no quiero que las mates. Tu aldea marcha bien porque son la aldea de la Supremacía Femenina…No, la causa de que Shampoo sea infeliz tiene un nombre más específico…..

-Akane Tendo.

Que tal? Mejor? Espero que si. Y elianamz, si estás leyendo esto, gracias por tu correo.Y mechitas 123, si estás leyendo esto, mil gracias por tu comentario. Me alegro el dia.

Suerte!

Aclaración: Si recordaran, en el fic anterior, Ranma logra desembarazarse de Shampoo presentándole a Colonia un certificado Médico donde queda en claro que Ranma es estéril y no puede tener hijos. Soún los corre de su casa- si Ranma no puede tener hijos, no puede tener herederos, así que no tiene sentido que sigan viviendo el y su padre en el Dojo- Y Akane, no queriendo perder a Ranma lo sigue, También recordaran como en el capítulo "una de Antros" Ranma tiene un recuerdo acerca de Shirai….

Por favor, si han llegado hasta aquí, déjenme saber su opinión. En serio. Nada nos hace más felices a los escritores.