La verdad sea dicha, Akane llevaba una vida interesante. Desde que Ranma había llegado a su vida, nunca había pasado mucho tiempo sin que algo emocionante le pasara. Muchos de esos eventos habían sido peligrosos, pero Akane no lamentaba nada. Además, le tenía una confianza total a su prometido. No una confianza que envolviera su fidelidad-pues Ranma nunca había aclarado que características físicas le gustaban de una chica, y Akane siempre se consideraba menos favorecida por la diosa de la belleza que todas las demás integrantes del "Bride Batallion"- pero sabía que cuando estuviera en peligro siempre podría contar con que Ranma moviera cielo y tierra en su ayuda. Si alguien le hubiera dicho que una amazona considerada como totalmente desquiciada iba en su busca, sin duda se hubiera encogido de hombros y hubiera seguido haciendo la tarea. Después de todo ya había tratado con personas desquiciadas, y la prueba era Kodachi.

Lo que Akane no sabía-y que Colonia no hubiera dudado en explicarle, por mucho que se sintiera frustrada por el "compromiso" roto entre su bisnieta y Ranma- era que tal cosa era lo peor que podría haberle pasado, solo después de su encuentro con la gente del Monte Fénix. La Renegada- o la Amazona Loca, que era como le llamaban las Aldeas vecinas que no pertenecían al sistema de la Supremacía Femenina- era una mujer peligrosísima que había sido expulsada por el consejo de las 7 debido a sus problemas de insubordinación, y dado que era la mujer más fuerte de la región y tenían una mente astuta y tortuosa, tenerla de enemiga era sin duda alguna una verdadera calamidad.

"Busca a Akane Tendo" le había dicho la mujer con cola de Zorro a la Amazona Loca"Y mátala. Solo entonces mi pequeña Shampoo podrá ser feliz".

La Renegada odiaba muchas cosas- odiaba a la mayoría de los hombres, odiaba a muchas mujeres, odiaba a los funcionarios del Partido Comunista Chino- pero a nadie más que a las Ancianas del consejo de las 7, con excepción de Colonia. Y solo había una mujer en todo el mundo que pudiera tener su simpatía y corazón y tal persona había caído en el pozo de la gata ahogada.

"¿Tienes hambre?" una Shampoo pequeña se había acercado a ella, hace 10 años ya "Si quieres puedo darte un poco"

La renegada yacía en el piso, gravemente herida por un traumatismo. Había hecho lo posible por curarse ella sola y entablillar sus piernas rotas, pero eso la dejaba sin la posibilidad de obtener comida… E incluso si pudiera llegar arrastrándose a la Aldea de la Supremacía Femenina, eso no le garantizaba que sería ayudada.

"¿Eres de la aldea supremacía femenina?"

Shampoo asintió. La Amazona Loca la apartó de un manotazo.

"Pues entonces aléjate de mí, mocosa. No quiero trato alguno con tu aldea. "

Shampoo no dijo nada. Se le quedo mirando con sus ojos color rubí y una expresión de disgusto.

"Que me ves, niña?"

Shampoo le sacó la lengua, como evidenciando que la entonces joven no se podía mover. Se alejó unos pasos pero luego cambio de idea, así que regreso y dejó el bollo de arroz con camarones que había traído delante de la Renegada herida. Luego se volvió a alejar, esta vez rápidamente.

La Renegada se negó a probar bocado. Era un desafío a su fuerza de voluntad, así que cuando la lluvia cayó dejo que el bollo se deshiciera bajo las gotas de agua. Luego, se dió cuenta que iba a perder la conciencia y se dispuso a aceptar su fin.

Pero a la mañana siguiente Shampoo regresó. La Amazona loca estaba muy débil como para hacer gesto alguno, y algunas de sus heridas habían empezado a infectarse. Shampoo pudo arrastrarla dos kilómetros hasta llegar a una cueva, tenderla sobre una cama que había hecho con las ramitas secas que había encontrado por ahí y se dispuso a cuidarla. No tenía idea de cómo curarla, pero empezó haciendo lo más lógico: limpiar sus heridas. La cueva estaba en la ladera de una montaña, y aunque era la estación de lluvias el agua no se colaba dentro. El único problema eran los animales salvajes, así que Shampoo inspecciono la cueva a fondo, limpió un poco más el lugar e hizo una empalizada espinosa para evitar que entraran las bestias.

Eso había sido hace diez años. Shampoo no lo sabía, pero se había ganado la lealtad incondicional de la Renegada.

Y ahora una tal Akane Tendo se interponía en la felicidad de su querida Shampoo.

En otro lugar muy diferente, una familia y algunos amigos se reunían para escuchar lo que una recién llegada tenía que contarles. La mayoría de ellos lo hacían de mala gana. De hecho, una tenía que controlarse lo más que podía para no saltar y hundirle a la forastera su espátula gigante en la cabeza.

—Ranma es un perdedor —la joven larguirucha de cabello negro utilizó un tono de desprecio especialmente pensado para molestar a Ukyo y Akane, que la miraban temblorosas por la furia contenida— , y sinceramente lo que le ocurra no me importa en lo más mínimo. En cambio…

Mikoto volteó a ver a Kasumi, que echó para atrás su cabeza en un gesto de sorpresa cuando la forastera acercó la suya a menos de una distancia de dos centímetros.

—Jamás podría perdonarme que algo le pasara a alguien tan hábil y encantadora como tú.

—¿Eh?

Kasumi no pudo sino sentirse incómoda. Estaba acostumbrada a que los hombres la miraran a todos lados, pero que una mujer le tirara los perros era algo completamente nuevo. Con una de sus manos tomó una de las tazas con té sobre la mesa y aprovechó tal gesto para alejarse aún más de Mikoto.

—Eres muy amable —la mayor de las Hermanas Tendo le dedicó una de sus sonrisas, sólo para levantarse un poco después—Y si me disculpan, tengo que revisar que la cubeta debajo del alero no esté dando problemas otra vez.

Vieron a Kasumi alejarse por las escaleras y Mikoto adoptó una expresión molesta.

—¡Maldición!-la chica movió la mano como si intentara atrapar algo en el aire —Otra que se me escapa…

Una gota de sudor bajó por la nuca de Akane.

—Tú, tú.. —preguntó la menor de las Tendo con una tono de voz que evidenciaba que aún no procesaba bien el comentario de Mikoto —¿Estabas coqueteando con mi hermana?

—Pues al parecer no sirvió de mucho, no lo crees, Akane?

La cocinera de Okonomiyakis soltó una carcajada, que bastó para que Mikoto volteara a verla enfurecida y la hiciera sentir con ganas de vomitar. Ukyo sintió que se ahogaba y corrió rápidamente hacia el baño, desde donde todos pudieron oír unos sonidos bastante desagradables que evidenciaban que Ukyo había expulsado toda la comida que conservaba en el estómago.

— ¿Tú…Como hiciste eso?

—Es un don de mi familia —contestó Mikoto, ufana— Que ha pasado de generación en generación.

La chica sonrió de forma malvada.

-Con este don nadie puede vencernos.

—Kasumi te venció — contestó Akane como quien no quiere la cosa, mientras alzaba su taza de té —Me parece que "nadie" no es la palabra adecuada.

Mikoto volteó a verla, pero Akane esquivó su mirada y la enfocó en el té verde que tenía bajo su nariz. Finalmente, la tensión se desvaneció y Mikoto soltó una risotada.

—¡Cierto es! — Mikoto miró hacia el techo — ¡Nunca había conocido una persona como ella, tan amable, tan educada, pero que a la vez fuera tan fuerte…Personas como esa ya no hay en este mundo!

"Genial" pensó para sí misma Akane" como si no fuera suficiente con Tsubasa"

—¿Entonces tu hermano quiere lastimar a mi hija?-Soún las interrumpió, molesto ante la actitud de la ahora pretendiente de su hija mayor- ¿Porque? No eran Ranma y Genma los que….

—Mi hermano es bastante rencoroso — contestó la chica — y no descansará hasta verlos muertos a todos —Mikoto se encogió de hombros—No puedo dejar que eso suceda, en especial después de encontrar a la que puede ser mi media naranja.

Soún carraspeó. Mikoto se limitó a ignóralo; termino de comer los bocadillos que Kasumi le había servido y se limitó a ponerse cómoda. Akane y Soún se miraron el uno al otro y finalmente Akane rompió el silencio.

-¿Y bien? —preguntó Akane —¿Cómo puede Ranma vencer a tu hermano?

— ¿Qué? — Mikoto los miró, sorprendida ante la pregunta de Akane — ¿De verdad quieren que mi hermano se enfrente a esa cosa? —la chico soltó una carcajada— Si no pudo ni vencerme!

—No…. —Mikoto se calmó lo suficiente como para dejar de reír — Ese tonto no tiene ninguna oportunidad contra mi hermano. Y antes de que añadan algo más, les diré que tampoco la tiene Kasumi —Mikoto ignoró las miradas de sorpresa de Akane y su padre— Mi hermano es mil veces más fuerte, más rápido y más cruel que yo. No tienen la menor oportunidad. Puede que Kasumi, si le dé una buena pelea, pero al final mi hermano se terminara imponiendo. Y no tendrá piedad. Además…

Los ojos de Mikoto se endurecieron.

— ¿No creerán que traicionaré a mi propia familia, o si?

Ukyo llegó del baño y se volvió a sentar, no sin antes reprimir sus impulsos, que le dictaban que debía estrellarle a la chica una pierna en la cabeza.

—No, lo mejor que pueden hacer es huir— Mikoto sacó de su camisa cuatro boletos de avión— Yo les recomendaría que se mudaran al Perú. Mi hermano nunca ha soportado el clima que ofrece América y la verdad no creo que los vaya buscar allá. Sin contar que les serviría para agarrar un poco de color.

—No pienso abandonar mi dojo!

—Ése es su problema— Mikoto se encogió de hombros otra vez— Por lo que a mí respecta, usted es un tipo patético que no sirve ni para mantener a sus hijas de forma decente. No veo porque tiene en tanta estima este pedazo de madera…. Si se ve que tiene más parches que el World of Warcraft.

Mikoto adoptó una actitud indolente y los miró a los ojos, retadora. Soún se levantó indignado, y la verdad sea dicha Akane también estuvo a punto de hacerlo. Pero mejor tomó los boletos y los revisó.

-Aquí solo hay cuatro boletos.

Si bueno, sólo compre los necesarios para que se salven ustedes tres y tu papá-contestó Mikoto—Después de todo, Ranma me sigue perteneciendo y no tengo la menor intención de ayudarlo. ¿Por cierto, donde está el? ¿No debería estar aquí? ¿O es que todavía no se recupera de las heridas?¿O de plano me tiene miedo?

—¡Ranma no le tiene miedo a nada ni a nadie!—Akane y Ukyo se levantaron de sus respectivos lugares y golpearon la mesas con sus puños, algo sorprendidas por haber tenido ambas la misma ocurrencia —Él es un hombre, y no huye jamás!

Las velas frente al altar familiar se apagaron en ese mismo instante.

-Sólo fue una coincidencia — Akane se llevó una mano a la nuca, mientras reía nerviosamente— No es nada.

—Bueno, me tengo que ir. Señorita Kasumi….

Kasumi había entrado en ese preciso momento al comedor. Mikoto se acercó a ella, tomó su mano y se inclinó haciendo un reverencia.

—No tengo palabras para expresar lo mucho que me gustaría que nos conociéramos un poquito más y lo mucho que agradezco que no me haya lastimado de verdad aquella vez. Su bondad no conoce límites. Si usted quisiera…

—Ejem!-Soún había carraspeado extremadamente fuerte, cosa que Kasumi agradeció —Gracias por venir a avisarnos, pero creo que puedes llevarte los boletos y pedir que te devuelvan tu dinero. ¡Un Tendo nunca huye de sus problemas!

-Eso es decisión suya-le contestó Mikoto — Pero después no diga que no se lo advertí. Adiós!

La Hattori se acomodó su capucha y saltó hacia la oscuridad, siendo absorbida por la tormenta. Kasumi, Akane y Ukyo miraron hacía donde había desaparecido y Kasumi no pudo evitar lanzar un suspiro de alivio.

—Ah, por fin se fué.

Todos la miraron sorprendidos. Era la segunda vez que Kasumi expresaba su disgusto por una persona. Kasumi se dió cuenta de lo que había pasado y esbozó una sonrisa nerviosa.

—No soy la persona que alguien pueda conquistar tirándole piropos, hermanita.

Akane y Ukyo rieron algo nerviosas, siendo interrumpidas por Akari, que en esos momentos bajaba la escalera seguida de su guardaespaldas, Katsunishiki.

—Está bien la cerdita, Akari?

—Gracias por permitirme bañarla aquí, Kasumi —Akari inclinó su cabeza en un gesto muy cortes — Eres muy amable.

—No tienes por qué ser tan respetuosa, Akari—le contestó Kasumi con una sonrisa. Sabes que nuestra casa es tu casa.

-¿Menudo problema en el que se metió, Ranma, eh?—comentó Ukyo, estando ya todos sentados a la mesa otra vez, guardaespaldas incluido—Lo que quiera saber cómo hizo esa bruja para hacerme vomitar. ¡Por poco me hace ensuciar mi camisa!

-A Ranma lo hizo vomitar Sangre—contestó Kasumi.

—Kasumi—Akane se dirigió a su hermana mayor— Tu venciste a Mikoto aquella vez. ¿Como le hiciste? Quizás tú seas la única que puede tener una respuesta. Si Mikoto tiene razón y su hermano es más fuerte que ella, no quiero ni imaginarme lo que le haría a Ranma si….

—No tengo idea hermanita—Kasumi bajó los ojos, apenada por no poder ayudar—Sencillamente me enojé y decidí que no podía quedar impasible.

—¡Pero a ti no te paso nada! —Akane no podía dejar de insistir—¿Es que acaso no sentiste también ganas de vomitar? Aquella vez habíamos acabado de comer y…

Akane se quedó callada por un momento y algo hizo ¡click¡ en su mente.¡ Ranma no había comido esa noche!

—A lo mejor ella te hace vomitar sangre cuando no tienes nada en el estómago—razonó Akane, llevándose una de sus manos al mentón— Quizás….

—Es posible— asintió Soún.

-Ambos están mal— una voz conocida por todos surgió detrás de ellos y los hizo voltear violentamente—No es así como funciona el mal de Ojo.

El maestro Happosai había llegado debajo de la lluvia, mojado como una gato y con su pipa brillando en la oscuridad. A Akane le maravilló que esta permaneciera prendida bajo la lluvia, pero luego cayó en la cuenta que esta tenía una pequeña capa de madera que impedía que el tabaco se mojara.

—Kasumi, ¿todavía alcancé comida?

—Claro, maestro—Kasumi fue a la cocina y le sirvió un caldo bien caliente—Siéntese por favor.

—Gracias Kasumi, eres muy amable—Happosai volteó a ver a Soun— Nada que ver con el majadero de tu padre.

—A sido mucho tiempo maestro— se disculpó Soún— Esperábamos…

—¿Que estuviera muerto, no es así? —el viejo apago su pipa y la reclinó contra la mesa de madera— Ni en tus sueños, bobo!

—…que hubiera salido de entrenamiento—el maestro tenía razón, pero Soún no quería admitirlo—¿Dónde ha estado usted? Han sido casi dos meses!

—Me estás pidiendo explicaciones?

Happosai entrecerró mucho los ojos y Soún trastabilló hacia atrás.

—No, no, claro que no— Soún tragó saliva—Es sólo que…

—Ja,ja, despreocúpate, querido alumno—Happosai se acercó a Soún y le dio unas palmadas en la espalda—Agradezco que te preocupes por mí. Donde esta Ranma?

—En el hospital—contesto Soún.

—Fue la chica que acaba de salir, verdad?

—Maestro, como lo sabe?

—No se necesita gran cosa para saber que dos más dos son cuatro—repuso el viejo—Espero que Ranma esté bien.

Akane, Ukyo y Soún se llevaron sus dedos a los oídos y se los tallaron fuertemente. ¿Habían escuchado bien?

— ¡¿qué?! —repuso Happosai—No puedo preocuparme por mi alumno favorito?

Akane, Soún y Ukyo miraron a Happosai con unas caras que delataban su esceptismo.

—Maestro—preguntó Kasumi, interrumpiendo sus miradas escépticas. — ¿Acaso usted conoce a la familia de Mikoto?

—Sí—el viejo terminó de comer y volvió a introducirse su pipa en la boca, aunque no la prendió—La familia Hattori… aquellos que fueron parte importante de Iga durante el Sengoku Jidai….

Happosai inclinó la cabeza sobre su pecho, y Kasumi apagó la luz sin que se dieran cuenta. El viejo tomó un suspiro muy largo y empezó a hablar.

—La Familia Hattori era una familia de personas dedicadas a la práctica de un tipo especial de Ninjutsu—los ojos del Anciano se perdieron en la lejanía mientras contaba lo que sabía—Fuertes, valientes y hábiles, formaron con las demás familias del área una proto república conocida como el Sokoku Ikki. Como fuera, la región fue devastada después de que derrotaran al hijo de Oda Nobunaga en el siglo XVI, así que lo que quedó de la familia pasó al anonimato.

Akane recordó algo.

—Espere. Tienen algo que ver con Hattori Hanzo?

—Así es— asintió Happosai—Solo que la Cuarta rama del clan Hattori siempre permaneció bajo las sombras, conscientes de su poder ocular. Sus miembros son bastante enclenques, pero sus oponentes no pueden ponerles una mano encima, así que, ¿de qué sirve? No me extraña que Ranma haya perdido ante esa niña.

—Pero Kasumi la venció— puntualizó Akane.

-Y en poco tiempo—la apoyó su padre, orgulloso de la fuerza de su hija Kasumi—Lo que Ranma no pudo en una hora Kasumi lo hizo en cinco minutos.

—Pero Kasumi y Ranma son diferentes—el viejo se sacó la pipa de la boca— El mal de ojo no tiene el mismo efecto con todo el mundo. Entre más inocente o pura sea una persona, menos efectiva es la técnica contra ella. El ataque ocular de los Hattori depende fuertemente del carácter de sus oponentes….. o de sus demonios interiores.

—Lo cual significa que usted también perdió.

— ¡Cállate!— Happosai estrelló su pipa contra su alumno— ¡Yo no pierdo ante nadie!

—¿Pero entonces cómo le hizo para vencerlos, maestro?—preguntó Ukyo.

—Hay una forma— el viejo volteó a ver a la chica de la espátula—¡Pero que solo podre revelarte una vez me hayas mostrado esos hermosos pechos tuyos, Ukyo!

—AAAAAHHHH!

—Así que fue por eso que pudiste ganarle—Ukyo se acomodó su camisa después de haber mandado a volar al viejo depravado—Bueno, eso explica porque Ranchan perdió.

—Tiene sentido—asintió Soún—Ranma y Kasumi son muy diferentes.

—Pero eso significa que…

Akane se calló. No quería decirlo, pues bien sabía que Ranma se negaría a aceptarlo.

—Que Ranma se topará con un enemigo al que no podrá vencer—su hermana terminó de completar la frase—Quizás si debamos considerar comprar un boleto extra para el Perú, después de todo.

—Ranma jamás aceptara algo como eso.

—Ukyo tiene razón, Kasumi.

—A no ser—Ukyo esbozó una sonrisa— que no sepa para que nos vamos al Perú, ¿o si, Akane?

¿Les gustó? Háganmelo saber. Esperaba liberar este capítulo habiendo reunido las 10 000 palabras, pero la verdad se me hace cruel hacerlos esperar. Sobre todo cuando hay algunos—que dicho sea de paso— esperan 10 años para publicar la continuación de una historia. ¿Verdad, Rumiko?

Recapitulando: Ranma, Ryoga y Mouse utilizaron el espejo griego y terminaron a principios de la Segunda Guerra Mundial. Shampoo regresa a casa tras mostrarle a la Abuela un certificado médico donde se aclara que Ranma es estéril-una maquinación d Nodoka para que Shampoo los deje en paz—, Mouse regresa a la aldea momentáneamente también y una chica se enamora de él, los Musk se han quedado sin mujeres y deciden bajar de las montana para conseguirlas, la archirrival de Shampoo está a punto de casarse con el Príncipe Herb y la hermana de este siente simpatía por Mouse. Y para rematar, una amazona renegada sale hacia Nerima por la cabeza de Akane. ¿Qué más falta? ¡Un clan de ninjas, claro que sí!

Y por favor, no sean ojetes y dejen sus reviews. ¡Suerte y gracias!

Posdata: Quisiera agradecer a Noham por sus sugerencias y críticas. ¡Mil gracias!

Y si has seguido viendo esta historia desde el principio , te pido de la manera mas cordial que le des seguir. !Gracias!

-Aclaraciones

"Tirarle los perros" significa flirtear o coquetear con alguien. Es una expresión muy usada en América por los latino hablantes.

Mikoto tuvo una premonición que le permitió ver el WoW, por eso sabe que tiene un montón de parches.

La primera vez que Kasumi expresó disgusto por una persona fue cuando Kuno llego a visitar a Akane y empezó a criticar a la casa y a su comida.

Hattori Hanzo fue un samurái legendario del Sengoku Jidai, o "Periodo de los Estados en Guerra", época en la que Japón estaba dividido entre los diferentes clanes del país. La familia Hattori es real.