Reflexiones
Personajes pertenecen a Clamp…
Habían pasado semanas desde de la última vez que Sakura había hablado con su padre, se sentía algo aliviada ya no estaba tan deprimida; definitivamente esa pequeña charla con su progenitor había servido. Aunque no todo era un cuento de hadas en su matrimonio, de hecho, seguía siendo monótono solo que Sakura ya no discutía con Eriol, solo hablaban lo estrictamente necesario y era algo que no le gustaba, sencillamente quería cambiar la situación.
—Buenos días, pequeña Sakura— decía Eriol al tiempo que tomaba algo del café que tenía en las manos.
—Buenos días— respondió Sakura llevándose la tasa de café a la boca, algo que escupió inmediatamente por que estaba caliente.
Las carcajadas de Eriol no se hicieron esperar, y Sakura con un mohín de disgusto termino por derramar el poco café que quedaba en la taza encima del joven ingles. Eriol salió corriendo detrás de una Sakura sonriente persiguiéndola por toda la casa
—te atrape—comento el joven ingles con una sonrisa en los labios apretando hacia si la figura de la dócil ojiverde.
Sakura intento liberarse pero entre juego y más juego las cosas terminaron siguiendo el rumbo que ambos quisieron y sucedió lo inevitable. Solo en ese momento se complementaban era algo que a Sakura no le gustaba, pero lo aceptaba.
—Eriol, me quieres?—pregunto una sonrojada Sakura en los brazos del ingles
—claro que si, pequeña de no ser así, crees que hubiera dejado todo por venir a vivir contigo? — comentaba con algo de tristeza el ojiazul.
Sakura era despistada sin embargo, se daba cuenta de esa fugaz tristeza que Eriol disimulaba con una pequeña sonrisa, se sentía un poco culpable pero también se justificaba diciendo que él fue quien apresuro la boda junto con su padre; sabia que en el fondo lo habían hecho con buenas intenciones, sin embargo la habían privado de una etapa muy importante que quiso vivir.
—hey, Sakura— decía un burlón Eriol moviendo los brazos para despabilar a Sakura.
—hoe, decías algo— replico Sakura, sacada a la fuerza de sus pensamientos.
Y el joven ingles fue al grano —creo que deberíamos tener un hijo— termino algo serio el ojiazul. Sakura palideció, simplemente se levanto y no dijo nada,. Algo que hirió profundamente al ingles.
Habían pasado días desde la pequeña conversación con el joven inglés, la ojiverde prácticamente no había pronunciado palabra alguna, se levantaba, dejaba el desayuno hecho e inmediatamente se iba a trabajar, las cosas habían vuelto a lo mismo en fin la situación era muy tensa entre ambos. Y pensativa no se dio cuenta de que su celular llevaba varios minutos sonando; hasta que alguien molesto por el ruido del celular se decidió a interrumpir semejante ruido
—Hey, niña te suena el celular— mencionaba un joven que aparentemente leía el periódico en el pequeño restaurante.
—Lo siento— decía la ojiverde sonrojada por la vergüenza.
—Me molesta la gente despistada— decía el joven mirando directamente a la ojiverde.
En esos momentos Sakura no podía moverse ¿Por qué? Ni ella misma tenía una explicación racional para eso aquellos ojos ámbar se clavaron en ella como una espada, era una mirada dura pero llena de cierto toque de tristeza que la ojiverde detecto al instante. Con una pequeña reverencia se levanto como pudo y salió corriendo directo a la cocina dejando al extraño joven atrás, que miraba hacia la puerta con ojos de desconcierto.
—Sakura, estas pálida. ¿Te sientes bien?— fue la pregunta de Chiharu que acababa de percibir la entrada de la ojiverde a la cocina.
—Eeee… si claro— tartamudeaba Sakura aun temblorosa añadiendo —Es que no he comido muy bien— termino mirando al suelo sintiendo un extraño calor en sus mejillas.
— ¿Segura?— decía una no muy convencida Chiharu —porque será que no te creo— término con los brazos cruzados a la altura del pecho y una mueca de desaprobación.
La ojiverde rogando a los Dioses por una señal de auxilio, percibió que le sonaba el celular e inmediatamente excusándose con Chiharu pidió permiso para retirarse y contestar, al pasar ya no vio al extraño joven de ojos ámbar que estaba en la mesa, y respirando aliviada se decidió a contestar
—Sakura, ¿eres tú?— decía la delicada voz al otro lado de la línea
— ¿Tomoyo?— acertó a pronunciar la ojiverde algo desconcertada
— ¿Te encuentras bien?— menciono la amatista con un dejo de preocupación en la voz.
—Si claro —contesto Sakura reponiéndose de la sorpresa.
—Veámonos, estoy en Tomoeda, arreglando unos negocios— continuaba la amatista algo más tranquila.
—Claro— contesto una muy feliz Sakura —te daré la dirección—
Esa llamada sirvió para que la ojiverde regresara a la normalidad, no comprendía muy bien lo que le había sucedió, pero decidió no prestarle demasiada importancia al asunto del joven; total no volveria a verlo, algo que Sakura no sabía es que el destino tenía otros planes.
Al ver a Tomoyo aproximarse a la puerta, se levanto rápidamente espantando los pensamientos del extraño ambarino del restaurante. Y corriendo llego hasta Tomoyo, tumbándola casi con un abrazo. La amatista no había cambiado en lo absoluto seguía bella con su cabello hasta las caderas de un encantador brillo negro violáceo, tez blanca y una mirada llena de ternura que solo ofrecía a quienes amaba.
—Te extrañe— decía Tomoyo con los hermosos ojos amatista empañados por las lágrimas que amenazaban por salir.
—yo también— añadió la joven castaña, con los ojos inundados por las lagrimas. Había extrañado a Tomoyo no la había visto desde que se caso con Eriol y la extrañaba montones.
Algo mas repuestas, después del efusivo encuentro, se dispusieron a tomar una taza de té, luego de que Sakura terminara su turno.
—No te veía desde tu matrimonio— decía Tomoyo con cierto toque de tristeza y reproche en su voz.
—Lo sé, marchaste a China sin despedirte— replico Sakura, quien luchaba por no quebrarse.
Tomoyo se había marchado a China días después de que Sakura se casara, estaba molesta y algo dolida, no solo por la decisión de Eriol de quedarse con Sakura; sino porque ella era su mejor amiga, algo que por supuesto solo Eriol y Tomoyo conocían y Sakura aun ignoraba. Por eso la ojiverde siempre se pregunto porque Tomoyo se había marchado así sin despedirse. La pregunta ya no venia al caso, lo importante era que la amatista ya estaba aquí y podían recuperar el tiempo perdido.
— ¿Eres feliz?—pregunto de improvisto la amatista
Después del desconcierto generado por la pregunta, Sakura respondió cabizbaja —no, desde hace mucho tiempo— y tomando aire continuo—todo es tan monótono, desde hace tiempo, pensé que solo era el dinero, sin embargo hay algo más— termino Sakura jugueteando nerviosamente con un mechón de cabello.
—No le amas o me equivoco— replicando dulcemente con la mirada término la amatista.
No hubo necesidad de respuesta; ambas la conocían y Sakura palideció nuevamente diciendo— quiere que tengamos un hijo— termino la frase con un hilo de voz.
Tomoyo lucho para no quebrar el vaso que tenía entre sus manos, estaba molesta; pensaba que eso que había pasado años atrás estaba olvidado, pero seguía presente; su corazón latiendo con fuerza, amenazando con salirse de su pecho, era prueba de ello.
—No pensaras tener un hijo con alguien que no amas— dijo seria la amatista, con algo de palidez en su hermoso rostro.
—por supuesto, que no— replico amargamente la castaña y tomando un poco de te agrego — no veo siendo madre, carezco de instinto materno —termino la ojiverde espantando la idea de un embarazo no deseado.
— ¿Te estás cuidando?— fue la seca pregunta de Tomoyo.
—A escondidas— replico Sakura, roja como una amapola, ante la pregunta de la amatista.
—Si no le amas, ¿porque estas con él?— pregunto una vez más la amatista, recibiendo a cambio un molesto silencio
La castaña no sabía porque estaba con Eriol, esa era una pregunta que permanecía en su interior desde mucho tiempo atrás, sin embargo, no había querido responderla, por temor a conocer la respuesta.
Tomoyo al ver que Sakura no hablaría, continuo — me quedare unos días en Tomoeda, tengo una oferta laboral en una de mis empresas que están en china. Si te decides, búscame y estaré encantada de contar contigo— y continuo hablando, prácticamente para sí — es hora de hacer un cambio—
Luego de esa charla Sakura se fue a su casa, no durmió en toda la noche ;primero la charla de Tomoyo , la había dejado pensativa y segundo la mirada que no logro olvidar a pesar de sus preocupaciones, esa mirada de amargura y tristeza que simplemente la estremeció, estaba segura que quedaría en su ser por siempre y entre reflexiones y pensamientos se quedo dormida.
La semana transcurrió con normalidad y el próximo viernes, luego de pensarlo mucho; llamaría a Tomoyo. Tenía una respuesta, a su oferta, que probablemente cambiaría su vida, para siempre…
Gomen, se que habia prometido actualizar con mas frecuencia, pero un problema familiar no lo permitió, sin embargo, ya las cosas están tomando su lugar, entonces decidí continuar la historia y ahora que estoy en vacaciones se que sera un poco mas fácil. Muchas gracias a las personas que dejaron su review fue algo muy importante para recobrar la motivación y seguir con la historia...
sin mas espero les guste el capitulo, me esmere mucho escribiéndolo XD
Sayonara: Gomitta-chan
