Retos…
Personajes pertenecen a Clamp…
Habían sido solo cuatro horas de viaje , llegando el mismo dia del vuelo,pero Sakura estaba algo cansada, quizás era el viaje o los sentimientos que dejaba atrás, se sentía libre y tranquila; sensación que perdió durante su estadía junto a Eriol.
—Sakura, has terminado de desempacar?—decía Tomoyo—quien entraba con una taza de té en las manos
—Sí, ya casi termino, igual no traía muchas cosas—reía Sakura— tomando un sorbo de aquella taza de té humeante.
—será bueno que descanses, mañana mismo empezara tu trabajo como asistente de mi socio Li Shaoran
—está bien, descansa tu también Tomoyo.
La amatista estaba por salir pero se dio la vuelta mirando a Sakura quien ya estaba recostada en la cama y sin dejar de mirarla dijo:
—sakura…yo debo regresar a Tomoeda el jueves estarás aquí en casa con la servidumbre, ellos te ayudaran en todo lo que necesites
La ojiverde sabía que algo pasaba, no era normal ver a la firme y decidida Tomoyo, nerviosa y tensa, sin embargo, decidió no mencionar nada al fin y al cabo estaban reconstruyendo aquel vínculo emocional que habían perdido al Tomoyo marcharse a China.
La joven de tez pálida como la leche, percibió el brillo de la preocupación en los ojos de la castaña y se adelanto a lo que Sakura iba a decir.
—No te preocupes—sonrió con dulzura— es un viaje corto, no demorare. Llamare si es preciso todo el día, también llámame tu si necesitas ayuda… mañana te dejare con Shaoran, el te dará instrucciones así que no te preocupes como dices tú ¡todo estará bien!
la castaña soltó una carcajada sonora, hacía mucho tiempo que no decía aquella frase que la acompañaba desde niña y que tan gratos recuerdos le traía, pero de repente cayó en cuenta de algo y así se lo hizo saber a Tomoyo que aun no se recuperaba del todo, habían reído mucho.
—porque le llamas Shaoran y no Li?
Tomoyo se sonrojo. Aquella aclaración de Sakura trajo bellos recuerdos de su recién llegada a Hong Kong, cuando estaba destrozada por el repentino casamiento de Eriol y Sakura… se sentía algo traicionada por ambas partes y a la vez culpable. No podía decirle nada a Sakura del romance que había tenido con Eriol porque la vio muy entusiasmada cuando se lo presento, ella acababa de regresar de su visita e instalación de la nueva sucursal de empresas Daidouji, en Londres. Ya para ese entonces Sakura llevaba algo más de 2 meses con el joven inglés, se les veía felices a ambos así que Tomoyo decidió no intervenir… empezó a jugar a la indiferencia, al corazón de hierro, hizo como si no conociese a Eriol y se alejaba de a poco para no causarse daño, poco a poco Sakura y Tomoyo fueron alejándose. Al transcurrir dos meses más la amatista quiso arreglar la situación y trato de buscar a Sakura y volver a ser las mismas de antes pero el daño ya estaba hecho.
Al irse uniendo nuevamente, la castaña le comento que la boda con Eriol estaba programada para dentro de dos semanas y quería que ella fuera su madrina… esto la lleno de rabia y dolor, destrozando el corazón de Tomoyo algo que hasta hoy no ha podido reparar.
Fue una gran actriz, tuvo que planificar una boda casi perfecta para su amiga hasta diseñar un vestido para ella y todo para que las dos personas que mas amaba en el mundo fueran felices, pero hasta el más fuerte llega a su límite, y la bella amatista no aguanto más. Con la excusa de abrir una nueva sucursal de sus empresas marcho inmediatamente después del matrimonio, dejando atrás un pasado que volvió más fuerte que antes al ver a Eriol en el estacionamiento.
Al llegar a Hong Kong, las cosas fueron mejorando. El trabajo ocupo toda su mente y corazón; Llegando a posicionar a empresas Daidojui como la agencia de modas más importante de china. Un empresario muy importante decidió invertir en esta empresa convirtiéndose en socio de la amatista.
Este hombre era alguien muy frio que al parecer no tenia sentimientos, al que todos tenían miedo pero la amatista se gano su confianza rápidamente, ganándose el corazón de la "roca Li". Salieron por un tiempo hasta el punto que el ambarino se enamoro de ella, quizás fue un error sacar un clavo con otro clavo. El punto es que Tomoyo decidió dejar las cosas así, algo que a Shaoran molesto pero acepto de todos modos. Esto era algo que por su puesto la ojiverde no sabía y Tomoyo no pensaba contarle.
—Nos hicimos muy amigos a mi llegada a Hong Kong—mintió Tomoyo, dando por terminada la charla—que descanses Sakura.
La amatista se retiro a su habitación dejando a Sakura un poco desconcertada, sin embargo estaba tan cansada que decidió dormir, ya que mañana le esperaba un día algo pesado.
Tomoyo ya tomaba el desayuno, mientras Sakura aun luchaba con la falda negra y los tacones de punta que decidió prestarle la amatista.
—Sakura, date prisa—comento Tomoyo— quien terminaba su taza de café con huevos revueltos.
—Enseguida bajo—fueron las palabras de Sakura— que Venia por las escaleras.
Al llegar al comedor, Tomoyo la devoro con la mirada; estaba preciosa, tenía una hermosa camisa blanca ceñida al cuerpo, una falda negra que llegaba hasta las rodillas algo apretada que la hacía ver muy sexy, medias veladas negras y unos lindos tacones en punta, sus lindos ojos verdes con una tenue sombra verde y un delineado borde en la parte superior de sus parpados, algo que hacia resaltar sus ojos esmeralda, cabello suelto, liso que llegaba más abajo de los hombros y un hermoso brillo labial color cereza.
—Definitivamente soy una genio maquillando—decía Tomoyo con estrellitas en los ojos—hace mucho tiempo, no lo hacíamos
—si claro, Tomoyo pero no exageres
—come rápido que vamos a llegar tarde
—pero tú eres la Jefe
—eso es cierto, pero también debo dar ejemplo a mis empleados
Sakura termino su tostada con mantequilla, dentro de la limosina de Tomoyo y en menos de media hora, llegaron a empresas Daidouji. Al entrar todos quedaron maravillados con la hermosa figura de Sakura, aunque temerosos solo decidieron hacer una pequeña reverencia.
Al llegar a la sala de espera, la amatista, le pidió que por favor la esperase, ella debía hablar primero con Li. Al entrar Tomoyo, Sakura quedo en ascuas al lado del puesto de asistente personal que pasaría a ser suyo en unas horas, quizás minutos.
Al entrar en la oficina de Shaoran, este estaba algo despelucado, estresado con una corbata a medio organizar, al ver a Tomoyo se medio organizo y con ese gesto de amargura que ya era casual en el le reprocho su tardanza.
—casi no llegas
—no exageres, que solo fueron dos semanas
—Aquí todos son incompetentes. Me ha tocado solo
—sabes que tus pataletas de niño pequeño, conmigo no funcionan; arréglate que llego tu nueva asistente personal.
—ni que fuera alguien tan importante, para hacer eso
—es mi amiga, compórtate, trátale bien… "roca Li"
Shaoran protesto, pero nadie como Tomoyo para convencerlo de hacer las cosas que le molestaban, así que sin más la amatista dio paso para que Sakura entrase en la oficina.
Las piernas le temblaban, aunque sabía que ya estaba contratada debía dar su mejor impresión al nuevo jefe, no podía ser tan terrible como lo comentaba la gente a su alrededor ¿o sí?
Al entrar todo fue silencio y unos segundos que para Sakura se hicieron eternos, reconoció la mirada ámbar que venía trasnochándola, impacientándola aquella que en el restaurante la había impactado y había hecho que su vientre ardiera y al parecer su cara esta experimentado lo mismo. La mirada triste y ambarina, la mirada con indiferencia y sin interés.
Para el ambarino fue algo normal, era una chica hermosa quizás sirviera para un buen polvo pero de allí no pasaría, que pretendía Tomoyo al contratar a alguien tan atractiva para que fuera su asistente personal. No lo sabía pero tampoco se atrevería a preguntarlo, la amatista era una tumba y el mas que nadie la conocía. Reconoció la mirada esmeralda, la de aquella mesera distraída del restaurante que no contestaba su móvil por andar pensando en cosas que no venían al caso, le molestaba la gente distraída.
—la mesera ¿cierto?
Fue lo único que dijo Shaoran, Sakura se ruborizo mas si eso era posible, la había reconocido y ella a él, pero la prepotencia y la mirada que le ofreció al decirle "mesera" no le gusto.
Tomoyo se dio cuenta de inmediato del tono que usaba Shaoran para referirse a Sakura y quiso romper la tensión.
—Ella es Sakura Kinomoto, Shaoran Li. Ahora que se conocen ¡A trabajar!
Fue una orden rotunda de parte de la amatista rompiendo el tenso silencio que reinaba en la oficina de la "roca". Tomoyo tomo a Sakura y ambas salieron de la oficina, dirigiéndose al puesto que ocuparía la ojiverde de ahora en adelante.
—ese tipo no me gusta, es amargado, prepotente cree que tiene el mundo a sus pies.
—pues, tiene una fortuna muy grande, pero ese no es el caso; no le juzgues sin conocerle. Con el tiempo te darás cuenta que es una persona que teme volver a ser lastimada, es todo.
—pues no me gusto lo que vi. Además, qué culpa tengo yo de que le hayan lastimado—susurraba Sakura—con temor de que la "roca" como le llamaría desde ahora, la escuchase.
—hazlo por mí—imploro la amatista— es muy buena paga la que te ofrecemos y estoy segura que con el tiempo te adaptaras a él. Después de todo aquí todos lo hicieron.
—un tiempo, solo un tiempo. Si no me gusta me iré.
—trato hecho.
Una vez más Tomoyo había ganado la batalla. El primer día de Sakura fue algo normal aunque lleno de órdenes. Shaoran solo quería aburrirla para que se marchase.
—Kinomoto, ven aquí.
Sakura fue inmediatamente, casi cae al entrar debido al afán que tenia.
— ¿dígame, Señor Li?
—muy lenta, Señorita Kinomoto. Café cargado con dos cucharadas de azúcar. Estos documentos que están en la USB, clasifíquelos y guárdelos por carpetas.
—Como diga Señor Li.
Corrió como alma que lleva al diablo hacia la cafetera. Preparo el café con las indicaciones que el jefe le había dado. Y volvió tan rápido como le fue posible. Dejo el café en el escritorio del Ambarino impaciente por un gesto de aprobación. Con el tiempo aprendería que Shaoran Li no era de esas personas.
— ¿Qué es esto, Kinomoto?, el café claro y además amargo. Esto es terrible tráigame uno nuevo de inmediato y empiece de una vez con el papeleo, no haga que me impaciente.
Sakura se esforzó por no salir corriendo, agarrar sus cosas y largarse de ese lugar. ¿Quién se creía el tal Li, para gritarla de esa manera? Ella no era ninguna incompetente, sin embargo, antes de gritarle, salió con la mejor de las sonrisas que tenia, cambio el café de nuevo lo dejo en su escritorio y se dispuso a arreglar el papeleo.
Al parecer ese último café, si era lo que "roca" quería porque no volvió a molestarla. Eran más de 100 archivos los que contenían la USB y aunque Sakura supiera manejar la computadora, no podía hacerlo tan rápidamente como pretendía Shaoran.
Tuvo que llevarse los papeles para la casa de Tomoyo, esta quiso ayudarle, pero Sakura se negó rotundamente. Termino a las dos de la madrugada de clasificar los archivos y durmió solo tres horas. No recordaba haberse esforzado por algo en mucho tiempo. Se levanto muy temprano, se arreglo y partió a la oficina en compañía de la amatista.
Antes de entrar a la oficina, Tomoyo recordó a la castaña que esa noche partiría hacia Tomoeda, que no demoraría, que si necesitase algo por favor la llamara al celular. La bella de ojos esmeralda solo asentía con la cabeza algo distraída. Eran dos semanas en las que estaría sola ¿Cómo haría para aguantarse a la "roca Li" sin la protección de Tomoyo?, en esos momentos el miedo empezó a tomar posiciones a su lado, sonriéndole maliciosamente.
—Kinomoto, la clasificación de los documentos está mal hecha—gritaba Shaoran—le dije por día, mes y año. No solo por año. Es usted una persona distraída e incompetente, no creerá que por ser amiga de Tomoyo, tendré consideraciones con usted. Aprende o se va.
—organizare todo de nuevo—susurraba Sakura—terminare hoy mismo.
—eso espero, ahora retírese.
Estaba cansada y desesperada, no concebía la idea de seguir en ese lugar, como se atrevía a gritarle ese hijo de puta, y de la nada noto que las lágrimas caían ferozmente por su rostro. Sin pensarlo dos veces se fue corriendo hacia al baño.
Estaba llorando desconsoladamente, cuando noto una mano en su hombro, pensó en Tomoyo, pero luego al volverse hacia la propietaria de aquella mano se encontró a Misaki Ottawa, la asistente personal de Tomoyo.
—Sucede algo malo, Kinomoto?
—Llámame Sakura, por favor—hablaba la castaña—mientras se secaba las lagrimas
—tú puedes llamarme Misaki, escuche la discusión que tuviste con Li; de hecho todos la escuchamos, por eso me tome el atrevimiento de venir a buscarte.
— ¿es así con todos?
—con todos, menos con la señorita Daidouji, sus asistentes no duran más de una semana. No te dejes intimidar ¡ánimo!, te vez una persona muy fuerte, yo puedo ayudarte a organizar los archivos, después de todo hoy la jefa se va y me ha dado una semana libre.
A Sakura se le iluminaron los ojos, esbozo una sonrisa de agradecimiento y ambas salieron del baño, dispuestas a trabajar.
Lograron terminar a tiempo la clasificación de las carpetas, para entregárselas a Shaoran, quien quedo con la boca abierta. La ojiverde esta estaba feliz, un reto estaba superado.
Esa noche Tomoyo se despidió y partió rumbo a Tomoeda, había algo que tenía que hacer, Reencontrarse con su pasado. Mientras que Sakura se proponía firmemente el reto de superar las expectativas que tenía Shaoran de ella. Estaba segura ¡lo lograría!
Dos semanas después…
En muy poco tiempo, la castaña se había ganado el cariño de todos en la empresa de modas, se volvió tan eficaz que por más que Shaoran hiciera cosas para molestarla, esta ya no le tomaba importancia alguna. De hecho estaba feliz con su nueva vida en Hong Kong.
—Kinomoto venga, por favor—llamaba el ambarino, por el sitófono— tengo que hablar con usted.
—dígame, Señor Li
—se que usted y yo no hemos tenido un buen comienzo, de hecho, yo hubiera querido que se marchase el mismo día que llego, pero al ver su perseverancia con todo lo que yo le pedía sin protestar y aguantar mi mal genio, algo me impulso a proponerle algo que quizás, al principio no sea de su agrado, pero espero que acepte ya que puede ser algo que estoy seguro, que nos beneficia a los dos.
Sakura estaba algo impaciente, pero supo esperar a que Shaoran iniciara, este buscaba las palabras correctas para no herir a la castaña; pero al ver el gesto de impaciencia de de la ojiverde se decidió a hablar….
¡Hola! parece una eternidad la última vez que actualice, solo quiero decir que me estoy esforzando al máximo para poder hacer que esta historia, sea del agrado de ustedes; espero que hayan disfrutado leyendo el capitulo, tanto como yo lo hice escribiéndolo.
Me encantaría que no fueran lectores "fantasmas" y dejasen un review, sus opiniones son importantes para la continuación de la historia, sin más espero que les haya gustado el capitulo. Actualizare en cuanto me sea posible.
Sayonara: Gomitta-chan.
