Ella suspira y acaba apoyando la barbilla sobre su mano apoyando el codo en el alfeizar de la ventana. El paisaje es ciego ante ella, es nada ante sus problemas. Ya son varios días atrás en los que Natsu no viaja de vuelta a casa mareado ni a punto de vomitar, sino inconsciente. Lo mira de reojo, sin mover su posición. La sangre ya ha manchado la venda de su frente y se ha cogido el brazo, en señal de protegerlo, porque tal vez le duele. Happy lo ha cargado vagón adentro y nada más arrancar, una azafata ha venido a prestarnos ayuda.
-¿Puedo hacer algo por el chico? -pregunta con una amable sonrisa y las manos recogidas en el regazo. Si hubiera querido contestar. Metete en su cabeza y dígame qué coño ha activado su estado suicida. Y ya de paso, averigüe si...
-¿Lucy? -La llama Happy. Él y la azafata la miran impasibles mientras ella hace un gesto de negación con la cabeza. No son muchas sus ganas de hablar. La mujer se retira silenciosa y Happy parece que no sabe bien qué decir.
-Natsu se pondrá bien, él es fuerte, Lucy.
Ya, claro. Ese gato a ella no le miente. Sabe desde unos años atrás que hay unas fechas indicadas que tanto Natsu, como Erza y Gray andan escondidos o distraídos del mundo y más ofuscados y fogosos que nunca. Como por ejemplo Natsu en este último trabajo. Se ha dedicado más a una pelea cuerpo a cuerpo que a una mágica. Perfectamente sabía que con un par de ataques de los suyos habrían acabado en nada. Pero él se ha lanzado a una pelea de puñetazos y salidas por los aires para acabar por los suelos o destrozando paredes. Por más que ha intentado pararlo, él le ha parado mucho antes con una mirada suya. Simplemente se ha vuelto hacia ella y le ha mirado como a su enemigo: con ira. Es entonces cuando ha callado y se ha apartado. Ahora se llama estúpida en el silencio de su mente, cuando piensa que se ha echado las culpas a si misma cuando ha visto a Natsu allí tirado, inconsciente. Se ha llamado estúpida una y otra vez por haberle obedecido y haberle dejado hacer él solo. Pero ahora que lo piensa... ella no es nadie en su vida para interferir en sus quebraderos de cabeza, en su vida privada. Han llegado a la ciudad. Natsu se despierta, se endereza y baja del tren. Todo el camino al gremio lo hace delante, intentando parecer relajado, pero para nada está relajado. Aunque él le oculte su rostro, Lucy sabe que está viajando por otros lugares y pensando cosas que ella nunca sabrá. Piensa en ese momento, que no es digna de conocerlas.
-Yo... me voy a casa. "Creo que ni siquiera se da cuenta de que me voy" Y conforme va andando, se pregunta si de verdad es de su agrado o solo es compromiso esta amistad que les une.
-Oye, Natsu... -El pequeño gato se queda entre el intermedio de la rubia y el pelirosa. Cada uno tomando su camino por separado. Un mundo congeniado que se separa en dos.
-Eso que huelo... Son las primeras palabras que dice Natsu tras el viaje de regreso y son solo para él.
Comienza a correr hacía un grupo de personas que parecen entretenidas con algo que hay en medio de la calzada. Mientras que Natsu se abre paso entre la multitud, Happy ya los ha sobrevolado y llega al centro. El gato muestra una mueca de confusión.
-Es una chica... -Se lleva las pequeñas patitas a la boca-. ¡Está herida!
Cuando Natsu ha pasado la barrera de gente y ha llegado al centro, la ve. El corazón se le para. La boca se le queda seca al verla allí tirada, con la cara llena de manchas de sangre seca. Está tendida cuan larga es, como si en un último esfuerzo hubiera querido alcanzar algo... o alguien.
-No... puede ser...
-Lleva todo el rato murmurando. -Natsu se gira hacia el hombre corpulento que mantiene los brazos cruzados-. No para de preguntar que dónde están las hadas.
El chico abre las puertas del gremio de ung ran golpe. Todas las conversaciones, risas, murmullos se acallan dentro cuando ven al mago de fuego esculpido por las sombras y rodeado de la luz del sol. Todos se quedan mirando lo que tiene entre los brazos.
-¡Eh, tú! ¿Es que no sabes entrar de una forma...? Erza, que se acerca con los brazos en jarra y los ojos salpicando chispas, se queda fría al descubrir lo que su compañero tiene en los brazos. Ahoga un grito con la mano y retrocede un paso, pues apoya la piernas a tiempo hacia atrás para no caerse.
-Equivocada, Erza. Estabas equivocada. Está viva.
-¡Mira! ¡Mira!
La chica, que está tras la barra, sale de su estupor y reacciona.
-¡Ve arriba a la sala de enfermería y ordénala! -Se gira hacía atrás y con voz dura, repite-. ¡Vamos!
La chica sale veloz escaleras arriba. Erza se gira hacía Natsu, que se ha quedado embobado mirándola.
-Natsu... qué...
El chico levanta la mirada y Erza no sabe si está enfurecido o solo cansado.
-Esta vez... no la voy a perder, ¿sabes? Esta vez, no vamos a dejar que muera. La chica asiente ante la determinación del muchacho. Mira se ha asomado desde la pequeña barandilla.
-¡Ya está!
Los dos se encaminan hacía arriba.
Pasan algunos minutos hasta que Happy entra en el gremio y busca por todos lados a Natsu con la mirada, pero solo ve a todo el mundo algo callado y murmuroso.
-¡Eh, Happy! ¿Sabes quién era la chica que llevaba Natsu en brazos? -Le pregunta Elfman.
-¿Natsu está aquí?
-Si, ha ido arriba, a la enfer...
El corpulento hombre no puede terminar porque el grito ahogado de alguien le interrumpe. Es Levi, que ha chocado contra la mesa, enmudecida, al ver a Gray entrar por la puerta. Todos se giran hacia el chico y siente un latigazo de horror en sus cuerpos. Está semi-desnudo, como casi siempre, pero esta vez, eso no es lo preocupante. Tiene la nariz rota, claramente se ve como toda la sangre ha hecho un recorrido hasta llegar a la barbilla. Tiene una especie de mordisco que le sube por la axila y le rodea el hombro. Más arañazos sin importancias y algunos otros moratones que ya han comenzado a colorearse terminan su extravagante aspecto.
-¡Gray! -Happy se acerca a él pero este, con un gesto de desdén con la mano, pasa de él.
-Déjame en paz -refunfuña.
Va hacia las escaleras y comienza a subir. Cuando está en el piso de arriba se dirige a la enfermería, pero justo cuando está a unos pasos de la puerta, Erza y Natsu salen de ahí. Ninguno de los dos se sorprende del apariencia del chico. Él también lo entiende, por lo que se queda parado al ver las miradas de esto.
-¿Qué pasa? -pregunta casi gruñendo.
Está recostada en la cama. Oye como alguien sale de la habitación pero entra por otro lado, arrastra una silla y se sienta frente a su cama. Vuelve la cabeza. Es el viejo, aquel que se llevó a los niños. Primeramente se presenta como Makarov y después solo le mira. Cree que respeta no hacer preguntas, pero sabe que se muere por hacerlas.
Tras un breve silencio...
-Gracias por cuidar a los chicos...
Oye como el viejo gruñe para él.
-Creo que eso no ha sido cosa mía... ha sido más tuya.
Sonríe. Pero sonríe con tristeza. Le duele al curvar los labios.
-Yo no he estado ahí... me fui tan pronto.
Sus ojos están parados por la estancia, pero su mirada está perdida buscando entre recuerdos de antaño que no merece recordar. Se incorpora y se queda sentada.
-Pero esos chicos... -Makarov murmura-. Nunca se han olvidado de ti. Creo que solo tu recuerdo han hecho que crezcan fuertes. Imaginate... -levanta la mirada y la mira. Los dos lo hacen al mismo tiempo-. Lo que hubiera sucedido si hubieras estado con ellos. Makarov comienza a reír, lo que sorprende a Ellie que se mece algo hacia atrás sorprendida por la risa.
-¡Les pediría de rodillas que entraran al gremio!
Ella sonríe y esta vez duele menos, así que en su estómago el nudo deja de apretar tanto.
-Deben de odiarme. Me fui de una manera tan terrorífica... Les prometí una vida en familia y los destrocé. ¿Cómo pueden siquiera seguir luchando por mi recuerdo tras tantos años? -Niega con la cabeza. Makarov calla y deja unos instantes de silencio. Hay cosas que es mejor no sacarlas rápido.
-¿Cómo has sabido el nombre del gremio donde se encontraban? -La mirada del viejo se hace firme. Ellie se recoge las piernas y apoya la cabeza en las rodillas.
-He estado navegando por mundos... -Se arrebuja más al decirlo-. No sé cómo fui tan tonta de pensar que podía huir. ¿A dónde puedes huir si todo está en la mente? Un día me decidí, estaba harta, ¿para qué seguir huyendo y sufriendo si tenía el final de todo frente a mí? Aunque no lo creas, todos los mundos están conectados por algo o alguien. Busqué a esas personas que sabrían decirme cómo llegar hasta este mundo de nuevo. Alguien me preguntó qué me interesaba de este mundo y les hable de mis pequeños... Me dijo que se encontraban a merced de las hadas. -Ellie sonríe y levanta la cabeza para mirar a Makarov-. Siempre quise saber a dónde van las hadas. -Se queda callada-. Y ahora que lo sé... no sé cómo explicarl...
Las palabras quedaron ahogadas en su garganta. Le raspaban, arañaban su garganta y hacían eco en su boca cerrada. Makarov está a punto de explotar a preguntas, pero es considerado, y sabe que debe ser paciente. Presionar hará que todo tarde más.
-Necesito que les digas que me encuentro fatal, que no entren... aún... necesito pensar qué decirles. "Cómo decirles que ahora sí voy a morirme de verdad."
-¡No puedes detenerme! ¡No! Erza está agarrando a Gray como puede ya que este ha mandado varios metros más allá a Natsu de un solo empujón.
-¡Estate quieto! ¿Es que no ves lo que sucede? ¿No ves cómo estás? El chico se suelta y se gira hacia la pelirroja. Tras ella, Natsu regresa limpiándose la boca con el dorso de la mano.
-¡Cálmate! ¡Sé cómo estás! ¡Sé cómo estamos los tres estos días! No queremos ver a nadie, solo queremos apagar nuestra ira... ¡He estado a punto de pelear con Natsu ahí abajo cuando lo he visto entrar de esa manera! Cuando lo he visto con... ella... Gray se acerca a solo unos palmos de Erza y le mira directamente a los ojos.
-Esa mujer que hay ahí dentro nos mintió. ¡Nos destrozó! ¡Nos abandonó! -Grita en último lugar. Tras el grito, Erza pierde los nervios y agarra a Gray por los hombros, sacudiéndolo violentamente.
-¡¿Tan cegado de ira estás que no te das cuenta que nos la han devuelto?! ¡Todos estos años sufriendo en silencio, pensando que ese año de nuestras vidas había sido en vano! ¡Que habíamos querido en vano! ¡Deja a un lado tu maldita rabia y compórtate!
Gray es capaz de soltarse de su agarre. Y sin tiempo a que Erza vuelva a reaccionar, se gira hacia las puertas de la enfermería y las abre de un solo y duro golpe. La mirada de Ellie y Gray se encuentran. Ella solo siente un escalofrío.
