Erza mantiene retenido a Gray mientras este intenta llegar con todas sus fuerzas hasta su objetivo: Ellie.

Ella está en la cama, sentada y mirando con desazón al chico que se deshace por llegar hasta ella y gritarle y, quién sabe, tal vez abofetearle.

Makarov ha bajado de su asiento y se interpone entre los dos. Gray deja de forcear y solo aprieta sus dientes.

-Nunca te he visto así, Gray. -La mirada dura de Makarov parece aplacar un poco al chico.

-¿Qué hace ella aquí? -pregunta el muchacho irritado-. ¡Se suponía que estaba muerta! -Se gira hacia Erza, que ha soltado su agarre y los dos se miran.

La pelirroja baja la cabeza y mira hacía otro lado y musita algo que solo Gray escucha:

-Me... equivoqué.

-¡Nadie se equivoca cuando ve a alguien morir! -le grita ido-. De todas formas... -Se gira de nuevo a Ellie-. ¿Qué haces aquí? Tú decidiste abandonarnos, ¿no es así?

-Yo... nunca quise hacerlo...

-¡Pero lo hiciste! ¡Nos dejaste abandonados cuando no parabas de decir que eramos una familia! ¡Una familia! -El equilibrio en la voz de Gray está cayendo hacía una ira que todos en la habitación están notando poco a poco-. ¿Crees que mereces regresar después de tantos años dándote por muerta?

El frío de las palabras choca contra las ilusiones que Ellie se había formado de volver a tener una unión con los chicos.

-Yo... debo de irme. Sabía que no sería bien recibida aquí... -La chica comienza a desatarse las vendas poco a poco.

-¿Qué crees que estás haciendo?

De la nada, ha surgido Natsu, que ha cogido a Gray por el cuello de la camiseta, llena de salpicaduras de sangre. Los dos enfrentan sus miradas, hasta que la voz déspota de Erza estalla.

-¡Espera! -grita Erza-. ¿Irte? ¿Por qué? -le mira. Luego dirige sus ojos a Gray-. Contrólate. Quitate esas tonterías de la cabeza. ¿Crees que nos abandonó sin más? ¡Se ofreció a ser la madre que todos echamos en falta! ¡Ella también tenía su vida! Nunca nos hemos preguntado qué fue lo que hizo que se fuera. -Se cruza de brazos-. Ella no se va a ningún sitio. Creo que más tarde podrá contarnos lo que pasa.

La chica vuelve la mirada a Ellie y le sonríe. Esta, perpleja, lleva su mirada a Gray que, furioso, sale de la habitación.

-Entonces, ¿te quedas Ellie? -le pregunta Natsu con una sonrisa deslumbrante.

Makarov, que mantiene las manos tras la espalda, se gira y le mira.

-Debería hacerlo.

Lucy ha llegado a casa y se deja caer sobre la cama como un peso muerto. Su nariz está más que hundida entre las sabanas que desprenden un agradable olor a suavizante. Intenta suspirar entre ellas, pero lo único que consigue es que los labios se le llenen de aire caliente, como vaho. Se da la vuelta y se queda mirando el techo, muy lejos de esa habitación y muy lejos de ese mundo.

¿Debería irme por unos días? Tal vez sí. Bastantes días. Así no seré una molestia y cuando venga tal vez ya haya pasado esta tempestad de...Mierda, ¿y este frío?

Se levanta de pronto y mira detrás suyo: una de las alas de la ventana está abierta. ¿Y qué hace abierta? Nunca las dejo abiertas...

Ahora se fija mejor en uno de los alfeizares de la ventana y ve una huella de barro, luego baja la mirada más abajo y ve una pisada más en la cama y luego...

-¡Mierda! -Escupe, mientras quita la mano de encima de la huella.

Sigue el paseo hasta la mesa de estudio. Allí alguien ha estado viendo sus papeles. Alguien ha estado hojeándolos y ha dejado algunas de las puntas dobladas. Algo comienza a revolotear en su interior... ¿miedo? ¿hastío?

-Cielos... no es el mejor momento para que alguien me haya robado... -Suspira. En cualquier otro caso, o, mejor dicho, cualquier otro día, habría ido al gremio a pedir ayuda. Pero no eran los días acertados.

Sin embargo, antes de poder deducir nada más, ve como alguien ha dejado una nota más al fondo del escritorio con las siglas L.H.

"Haz tus deberes y despídete de todos. Esta noche vendremos a por ti."

A su mucho pesar, Ellie siente muy a flote en su interior una comodidad exagerada cuando baja al salón principal del gremio.

El ambiente del lugar, las sonrisas de la gente, la charla amable, el trato entre todos es algo que enseguida hace animar a la chica.

Ha estado durante todos estos años corriendo de mundo en mundo... y de las únicas cosas que le hacían sentirse de nuevo ella misma era mirar el cielo. Y nunca quería apartar la mirada de ahí, ya que si lo hacía, al bajarla, vería que el lugar de su alrededor no era su mundo y eso le hacía sentirse triste y extraña...

Pero ahora, esas cosas parecían tan lejanas... hasta juraría que irreales. El calor de aquel lugar golpeaba fuerte y te hacía sonreír sin apenas tú querer.

Alguien le invitó a bebida, más tarde alguien se preocupó por sus heridas y quiso curarlas. Un pequeño gato muy mono le ofreció un pescado y un hombretón gigante le paso un brazo por el cuello y le preguntó si era verdaderamente un hombre que se enfrentaba a sus enemigos.

Nadie le preguntó de dónde venía y a qué se dedicaba. Nadie le preguntó cosas malas y eso... le gustó.

Está charlando con Erza cuando alguien entra en el gremio.

Se fija en ella. Rubia, alta, ojos marrones... preocupada.

Ve cómo busca con la mirada y anda hacía su objetivo, muy deprisa.

La chica ha llegado hasta Natsu y le cuenta algo preocupada, pero el pelirosa no parece hacerle mucho caso, ya que coge sus manos y la arrastra hasta donde están ellas.

-¡Mira, Lucy! ¡Ella es Ellie! ¡Nos cuidó de pequeños!

-Eh... -Muestra una sonrisa sin ganas y saluda con la mano. Se gira hacia Natsu y la preocupación vuelve a sus ojos y a su voz-. Natsu, esto es importante... ¡alguien ha entrado en mi casa!

-Bueno... -Piensa el pelirosa-. Entrar en tu casa es muy fácil...

-¡Pero una cosa sois tú y Happy y otra gente extraña!

-¿Te han robado, Lucy? -pregunta Erza algo preocupada.

-No... -Comienza a decir, pero es interrumpida.

-¡Entonces que más da! ¡Vamos! ¡Hoy es fiesta Lucy! ¡Ellie ha vuelto!

Ellie se queda mirando la cintura de la chica de la cual cuelga un gran arete con varias llaves; algunas plateadas, otras doradas.

-Una maga de espíritus estelares... -murmura Ellie. En realidad, no quiso decirlo, solo pensarlo. Cuando se da cuenta, reza para que no lo haya dicho lo suficientemente alto para que alguien lo oiga. Pero se equivoca, porque Erza lo oye y le sonríe.

-Si, Lucy es una maga de espíritus estelares. Es la única del gremio, pero... -Erza mantiene la barbilla apoyada en su mano-. Creo que puede llegar a convertirse en la mejor del país si se lo propone. Y más con la ayuda de Natsu.

Mira como Lucy ha arrastrado al chico a unos cuantos pasos de ellas y discute con él. Natsu parece demasiado eufórico y corta las palabras de Lucy a cada momento.

-¡Basta! -Chilla la chica. El grito es oído por todos en el gremio. Lucy está totalmente colorada e incluso la mueca de rabia en su rostro muestra sus dientes apretados-. Estoy... -Dos lágrimas muy rápidas caen por sus mejillas-. harta de ti...

Sale corriendo, se pierde entre el tumulto de gente del gremio y luego la luz blanca del exterior se abre paso entre todos y vuelve a irse rápida acompañada de un sonoro portazo.

Ellie vuelve la mirada a Natsu, que está mirando el lugar por donde ha salido corriendo la chica. Mantiene su boca apretada al igual que su entrecejo.

Va a dar un paso al frente cuando Erza lo detiene.

-Yo iré. Tú quedate aquí con Ellie.

A Ellie le impresiona cómo el ambiente de alrededor va cambiando: primero unos pequeños susurros, después un muy flojo coro de voces y después alguien suelta una risa y todo vuelve a la normalidad. El pelirosa se ha sentado frente a ella, está cabizbajo y el gatito azul que antes ha intentado que comiera de su pescado, está consolándolo.

-Natsu... -Ellie le pone una mano sobre su brazo y los dos se miran. Esta le sonríe muy tímidamente. Durante un muy pequeño instante piensa en si decirle algo sobre su amiga o no. Pero al final decide que eso le haría más daño-. Llevo mucho tiempo sin entrenar, ¿sabes? Estas heridas no son nada, así que... ¿por qué no vamos a luchar?

Los ojos del chico se iluminan. Levanta la cabeza enseguida y el rostro le ha cambiado totalmente. Solo le basta unos diminutos segundos para alzar el puño y poner el grito de en marcha.

-¡Si! ¡Nunca lo conseguía! -Le explica al gatito, al cual llama por el nombre de Happy-. Ellie es muy buena esquivando ataques, ¿sabes? ¡Pero ahora he crecido, soy más fuerte! ¡Te reto, Ellie! ¡Vamos Happy!

-¡Aye, Sir!

Los dos se levantan enérgicamente y comienzan a correr por todo el gremio hasta llegar a la entrada.

-¡Eh! ¡Vosotros! ¡Esperad!

Ellie también sale corriendo tras ellos. Justo cuando está tras Natsu, este abre las puertas del gremio de un gran golpe, por lo que su carrera se pausa, lo que no da tiempo a Ellie a parar y ocasiona que los tres choquen justo cuando las puertas se abren y caen de bruces al suelo.

Cuando levantan la mirada ven a cuatro personas mirándoles sorprendidas desde lo alto.

El cuerpo de Ellie se estremece al reconocer la cicatriz del ojo y ese exhuberante pelo rubio.

Lucy no se ha escondido en casa. Sabe que Erza ha salido tras ella, pero la ha despistado por el camino y ahora se encuentra a las orillas del río, muy lejos de la ciudad, casi por donde este comienza a ser salvaje y perderse ladera abajo.

Es un lugar apartado donde sabe que nadie la encontrará. El murmullo del agua la mantiene en sus pensamientos. No hay otros sonidos que la alejen del mundo donde se encuentra ahora sumida.

Está cansada, no para de pensar a dónde debe de huir y cuándo debe de volver a aparecer de nuevo por este país. Si dentro de unos meses o unos cuantos años.

Unas horas después, cuando el atardecer ha cubierto todo con su distendido color y se ha puesto en marcha la noche, ella decide levantarse y volver a casa. La mente de Lucy ha caído en un trance de tristeza y recuerdos que ha olvidado por completo la nota y el asalto a su casa. Ahora vuelve andando a paso lento por las calles menos transitadas.

Llega a casa evadida de la realidad, ni siquiera sabe cómo ha podido llegar hasta allí. Solo quiere echarse sobre su cama y dormir. Ya amanecerá un nuevo día y tendrá la mente más despejada, piensa. Pero cuando la palabra cama resurge en su mente, llega la de barro y poco después ventana, y después...

-Oh, mierda...

Alguien está esperando, de cuclillas, en el alféizar de la ventana. Lleva una capa con capucha que oculta su rostro y unos pantalones marrones. Sus zapatos están manchados de barro. Solo puede ver sus manos, entrelazadas entre si.

-Espero que te hayas despedido.

Gracias por tus comentarios, AnikaSukino 5d ! :)