"Maldita sea, he dado doscientas vueltas a esta ciudad..."
Ellie se abraza a sí misma; hace frío por las solitarias calles de la ciudad. Aún martillea en su mente la imagen de ese hombre, pero por más que ella restriega sus sienes una y otra vez, allí sigue.
Ha ido recorriendo la ciudad hasta que ha caído la noche, jugando al escondite como una niña pequeña. Y lo ha hecho bien, porque nadie la ha encontrado.
Todo se aparta un poco de su mente cuando se ve frente a la casa.
Dando la segunda vuelta a la ciudad, ha pasado por aquí, frente al río, y ha visto a la chica rubia mirar por la ventana con pesar. Su mirada parecía estar viéndola, pero no, estaba a miles y miles de kilómetros de allí.
Ellie se fija en que hay una ventana abierta, así que aprovechará para subir por ahí.
Cuando lo hace y pisa el suelo de la habitación, lo primero que ve es a Lucy. Está tirada en el suelo, cuán larga es.
La cabellera rubia de la chica explota ante el vacío y la oscuridad de la habitación. Este se ha esparcido alrededor de su cabeza dibujando un sol.
Ellie levanta los ojos y ve a un hombre encapuchado, con una larga túnica que roza apenas el suelo. El sujeto suspira cansadamente.
-Pensé que sería más lista y que no involucraría a nadie del gremio.
Es un hombre lo que habla, tal vez alguien más joven que ella. Su tono de voz revela que mantiene una gran autoridad y un gran poder.
Y que está más que relajado, aunque lo hayan pillado.
-No soy del gremio. Solo soy... una amiga...
-¿Una amiga? -El encapuchado ríe-. Una amiga no entra por la ventana a mitad de la noche.
Ella gruñe para sus adentros. Si deja escapar a ese hombre y se lleva a Lucy, cuando todo esté resuelto darán la voz de alarma en el gremio y no la dejarán sola durante semanas.
Y Ellie no tiene semanas para su plan.
-Entonces... ¿quién eres y qué haces aquí? -Le inquiere, presionándola.
Ellie se arma de valor, coge aire y deja que sus tensos músculos se relajen.
-¿Para que voy a mentirte? -Logra sonsacar una traviesa sonrisa-. No soy tonta, y por lo que veo la quieres para algún fin, ¿no es así? Sé que son sus llaves, así que... ¿tal vez el poder de los espíritus?
Si Ellie pudiera ver el rostro del hombre, de seguro que este estaría mostrando sus dientes.
-No es de tu incumbencia. Es más, no sé qué hago hablando contigo cuando...
-¡Hagamos un trato! -Le corta la chica rápidamente, no quiere iniciar una pelea, ni menos hacer algún ruido o algo... solo quiere escapar en silencio.
-¿Un trato?
-Sí. Un trato. Yo te acompañaré, sin rechistar, sin objetar ni nada... hasta tu lugar donde vayas a ejecutar tu plan. Al terminar, yo me llevaré a la chica... para mis planes.
-Cuando termine con mis planes, la chica estará en un estado deplorable.
Vaya excusa... piensa Ellie para sus adentros. Aunque si el encapuchado a dirigido sus pensamientos por ese camino, significa que Ellie puede conseguir lo que se propone.
-Yo me la llevaré, la cuidaré y luego haré con ella lo que tenga que hacer. Después, la devolveré al gremio y nadie sabrá que tú y yo hemos tenido algo que ver en esto. -Ellie se cruza de brazos, como una señal de que quiere terminar ya esa conversación que le hace perder tiempo y solo limita su suerte a nada. "Cualquiera podría venir a casa de la rubia a pedir ayudarme para buscarme".
Recuerda que ha armado un revuelo, ha atacado a unos cuántos y ahora anda por ahí perdida.
-No estoy de acuerdo en lo último.
Ellie frunce el entrecejo. Ahora hay algo que falla y le huele mal.
-¿A qué te refieres?
-Ella no va a volver al gremio.
La expresión de recelo del rostro de Ellie toma más forma.
-¿Y qué quieres que haga con ella?
-Tienes que matarla.
Ellie se queda en silencio. Ahí de pie, de brazos cruzados. Muy de lejos, se oye el sonido de un tren recién llegado a la estación, lo demás, es solo el viento de la noche.
-De acuerdo.
-¿¡Que!? -El grito de Makarov hace retumbar la sala de emergencias.
El maestro había salido después de que Erza y Natsu hubieran ayudado a Ellie a incorporarse y refrescarse. Tenía otros asuntos, otras reuniones... Pero si hubiera sabido de la importancia del acontecimiento ocurrido después de su marcha, se habría quedado sin lugar a dudas.
Ahora su nieto, malhumorado a más no poder, estaba sentado en el borde de la cama, con los ojos en el suelo.
-Lo siento mucho, maestro. Debí haber parado todo desde el principio pero... me quede...
Makarov la miró de reojo.
-¿Cómo te quedaste?
La pelirroja, que ha dejado sus palabras al viento y se ha quedado pensativa, sacude su cabeza.
-Cuando cogí a Ellie y forcejeé con ella... Cielos, no es la misma que conocía. Ellie antes era fuerte, pero ahora...
-Es mucho más fuerte. -Le terminó Natsu.
-Esa maldita zorra se ha equivocado conmigo... ¡y no lo pienso tolerar!
Ante el comentario irascible de Laxus, Natsu se ríe.
-¡Si Mira no llega a entrometerse, Ellie te vence! -Dice Natsu animado.
-¡Oye tú! -Laxus se levanta de un salto y levanta su puño frente al chico-. ¡Me ha pillado con la guardia baja! ¿Crees que iba a atacar a alguien de dentro del gremio?
-Hiciste bien, Laxus -Makarov le lanza el cumplido-. Entonces, Ellie ha desaparecido...
Erza afirma con la cabeza.
-La hemos estado buscando, pero nada. Como si se la hubiera tragado la tierra.
-¿Quién demonios es esa mujer? -Quiere saber el rubio, ante la escena incómoda de que todos conozcan a esa loca y él no.
-Será mejor que no te acerques a ella. No tiene buenos recuerdos de tu cara...
El rubio se pone rojo de ira, y aunque ha sido un comentario jocoso, Natsu y Erza están absortos.
-¿Has conocido antes a Ellie? -Le pregunta atónita Erza.
-Ell... ¡Nunca he conocido a esa mujer demente!
-¿Entonces por qué te odia? -Intenta indagar el pelirosa.
-Eso son cosas que sabremos más adelante -Finaliza Makarov-. Tenéis que encontrarla, y cuando lo hagáis, sabréis qué es lo que sucede.
-Yo iré, y la encontraré primero y juro que...
-¡Tú no te menearás de aquí! -le dice cortante su abuelo-. Ya te he dicho que tú solo le infliges miedo. Será mejor que el que la encuentre, sea alguien conocido. ¿Dónde está Gray?
Natsu se lleva las manos atrás a la cabeza, apoyando esta en ellas.
-Mmm... salió cabreado cuando lo de Ellie y ya no ha vuelto a venir más.
Makarov cierra los ojos y se queda pensando, intentando encontrar alguna solución beneficiosa y lógica para todo esto.
El hombre encapuchado ha abierto su capa con un desmesurado ondeo, tapando así el cuerpo de Lucy por unos segundos, y cuando la capa ha vuelto a su sitio, la chica ya no estaba allí.
Ellie intenta pensar qué clase de magia sería esa, pero la prisa del individuo la saca de sus pensamientos.
-Debemos de partir pronto.
Ellie asiente con la cabeza y sigue al encapuchado saltando por la ventana.
Han tomado la salida más cercana de la ciudad. Han tomado varias callejuelas solitarias y luego han salido a la nada de campo abierto, que pronto ha comenzado a convertirse en terrazas y después la abertura de montañas juntas entre sí.
Mientras andan en silencio, Ellie no puede si no pensar en lo sucedido. Se dice mentalmente a sí misma idiota y otros insultos.
"Jamás debí de ir allí. Directamente debí de buscar a un portador de llaves... ¿pero qué iba a hacer? Tenía tantas ganas de ver a mis pequeños..."
El encapuchado gira la cabeza y se queda mirándola durante breves instantes.
-No te quedes atrás.
Recuerda como al ver al hombre de la cicatriz en el ojo, ha comenzado a andar hacía atrás, hasta estar de nuevo dentro del gremio.
El desmedido sudor que había aparecido por todo su cuerpo le había pegado la ropa a la piel y eso la había puesto más nerviosa.
"Ese maldito... se ha acuclillado ante Natsu y ha comenzado a reírse de él..."
No puede olvidar ese momento, porque es el momento en el que se ha lanzado hacia él y he comenzado la pelea que ha llevado a todos a una conmoción desconcertada.
Mientras anda detrás del encapuchado, pisando el suelo irregular del manto de una montaña, gira el rostro y ve la ciudad bastante lejos, medio apagada, durmiendo... a salvo.
-¿Crees que es una buena idea que vayamos a avisar a Lucy?
Happy vuela detrás de Natsu, que decidido, se ha puesto en marcha a casa de Lucy.
-Recuerda como estaba Lucy esta mañana, y si vienes a despertarla después de cómo la has tratado...
-¿Eh? -El pelirosa gira la cabeza-. ¿Cómo la he tratado?
-¡Mal! -El gatito se palmeo la frente-. ¿Es que no te has dado cuenta de que Lucy se preocupa por ti? ¡Y tú lo único que has hecho hoy ha sido pasar de ella!
El chico ha parado de andar.
-¿Natsu?
Happy le da un rodeo y se queda frente a él. El entrecejo de Natsu está apretado y su mirada ruda le dicen a Happy que tal vez ha dado en el clavo y que su compañero se ha dado cuenta de la realidad.
De repente el pelirosa sale corriendo. Happy sabe qué tiene que hacer, así que justo cuando llegan a la casa de Lucy, este coge a Natsu y los dos juntos vuelan hasta la ventana de Lucy, que permanece abierta.
-Qué raro... la ventana... -comienza a decir Happy.
Pero los dos entran, ven la cama vacía y desconcertados, se quedan en mitad de la habitación, iluminada íntimamente por la poca luz de luna.
Cuando Natsu va a romper el silencio, lo huele.
Está cerca, muy, muy cerca. Tal vez... ¿debajo suyo?
Este se inclina y con un dedo roza el suelo de moqueta.
Happy se ha acercado y cuando ve qué es, un grito ahogado se queda en su boquita.
-Es sangre de Lucy.
