Han viajado durante dos días. Cuando llegaba la noche, el hombre desaparecía, llevándose consigo esa larga capa que escondía el cuerpo de una chica inocente, y era entonces cuando Ellie se preguntaba qué estaría soñando la chica, si acaso estaría soñando o si sería consciente de lo que iba a sucederle.
Quien sabe, pensó Este mundo mágico abarca miles de posibilidades. Tal vez si nos esté oyendo o quizás pueda estar viendo el futuro. ¿Estará charlando ya con los mensajeros de la muerte? Puede que estén eligiendo la ruta más sencilla hacia el sendero del desfallecimiento.
A la mañana, cuando Ellie despertaba, ahí estaba de nuevo él, de pie, mirándole intensamente. No tardaba en ordenarle que se levantará, que tenía diez minutos para sus cosas personales y que enseguida salían de nuevo.
Esos dos días habían pasado. Ahora habían llegado como al final del camino.
-¿Qué es esto? ¿Por qué hemos ido a parar a un precipicio?
-No es un precipicio.
-¿Ah, no? -Le sugirió con una ceja levantada.
Él solo rodó sus ojos y la empujó hacía el precipicio.
-Odio la gente que no ve más allá del muro de la realidad.
Todos estaban reunidos en un círculo en el salón principal del gremio. Fuera estaba lloviendo a mares y se sentía como una débil brisa fría dentro, por lo que Mira estaba encogida de brazos y Laxus mantenía su abrigo de piel sobre sus hombros. Natsu ni siquiera estaba al tanto, no le afectaba.
-Natsu puede seguir fácilmente el rastro de Ellie. -Suspira Erza, cruzada de brazos, y levanta la mirada hacia su grupo de compañeros-. El de Lucy no aparece por ningún lado.
-Eso es bastante raro... -comenta Mira-. Si las huellas que ha distinguido Levi en los cristales de Lucy son de Ellie, eso quiere decir que estuvo con ella. ¿Pero dónde están ahora las dos? Es de lógica que están juntas...
-¿Y si no lo están? -Pregunta Natsu.
-Claro que lo están -Dice Laxus para sorpresa de todos, pues el círculo lleva su atención a él, que está con el codo apoyado en una mesa y con el mentón apoyado en la mano. Cuando ve que todos le miran, levanta una ceja desconcertado-. ¿Por qué me miráis así? ¡Esa mujer estaba loca! ¡Que no os extrañe que esté haciendo un complot contra mi...!
-No todo gira a tu alrededor, Laxus -Le dice Natsu mirándolo de reojo.
-¡Intentó matarme!
-Tal vez quería hacernos un favor... -Le bromea el pelirosa echándose los brazos hacía atrás en la cabeza.
Laxus se levanta enojado, pero enseguida Makarov lo hace sentar de nuevo con un solo chasquido de dedos.
-Levi encontró algo más aparte de las huellas de Ellie. -Dice el maestro, con la mirada pérdida en el suelo-. Era una carta de advertencia, y estaba claro que no era de Ellie. Eso nos lleva de nuevo a un calentamiento de cabeza.
-¡Yo no pienso seguir aquí pensando! -Natsu alza el puño a mitad de su cuerpo-. ¡Seguiré el rastro de Ellie y la buscaré sin parar! Sé que Lucy está con ella, lo presiento...
-¿Y si Ellie le ha hecho algo a la rubia? -le pregunta Laxus sarcástico.
El pelirosa se queda por unos momentos pensando.
-Entonces Ellie se las verá conmigo. -Con las mismas, Natsu sale corriendo del gremio, con él, Happy, que vuela tras él.
-¡Eh, Natsu! ¡No puedes ir tú solo! -Le grita Mira.
-Id con él. -Dice el maestro, que parece que de un momento a otro se va a quedar durmiendo-. Mira, Erza. Id con él. Y tened cuidado. Si han ido más allá de las montañas, os espera el peligro.
Las dos mujeres se miran y asiente.
-Yo también voy.
-¡Ya te he dicho...!
-Eh, eh... -Su nieto le da unos toques en la cabeza-. Si no voy yo, me sentiré culpable por dejar a tres damas desatendidas ante un desconocido peligro.
-Menos mal que Natsu no te ha oído -Le dice Mira, sonriente.
-Pues vamos tras él, antes de que se nos pierda, y podré decírselo a la cara.
Es día y medio lo que llevan andando. Natsu se ha detenido ante una cueva y a los pies de un árbol diciendo que ahí el olor de Ellie era más fuerte. Cuando Erza le preguntaba por Lucy, Natsu callado se dirigía de nuevo al camino.
-Entonces, ¿Ellie os cuidaba de pequeños? -Le pregunta Mira a Erza. Las dos caminan juntas tras Laxus y después más adelante Natsu con Happy a sus pies.
-Si. Era como una mujer salida de la nada que iba recogiendo niños a su cuidado.
-¿Una especie de niñera?
-Puede -Se encoge la pelirroja de hombros-. Pero que yo sepa solo nos tuvo a nosotros. El primero fue Gray.
-Es cierto, ¿dónde está Gray?
-A saber -suspira Erza-. Gray le tenía mucho cariño a Ellie... creo que por eso de que Gray perdió a otra persona importante y ella apareció ahí como en plan salvadora. Creo que a Gray no le dio tiempo a asumir la pérdida y vivió engañado todo el tiempo.
-Aprender a perder cosas importantes es esencial... -Deja caer la chica, agachando a la vez el rostro. Erza la observa porque sabe que está pensando en su hermana, así que lo único que hace es dirigir la mirada al frente y desea interiormente que las encuentren pronto.
A la pelirroja no le gusta la expresión de Natsu, ni de su malhumor estos días, por eso quiere encontrarlas cuanto antes, porque el ambiente que hay sobre ellos es demasiado abrumador.
-Chs... -Chasquea la lengua Laxus-. ¿De verdad nos estás llevando por el camino correcto, pequeño lagarto?
Los cuatro se asoman al precipicio que tendrá más de veinte metros de caída con sus rocas salientes y sus diminutas terrazas que se desprenderán con la lluvia en un futuro.
-¿En serio? -pregunta Mira. Los tres la miran ceñudos. No saben por qué su compañera está sonriendo tan feliz.
-Bueno, pues yo primero.
Y se arroja sin más al precipicio.
