Ellie ha sentido la caída libre como una gran sensación abrumadora que se ha llevado todo pensamiento coherente de su cabeza. Y al no estar su mente coherente el único pensamiento que ha pasado por su cabeza ha sido: Voy a morir.

Tras dejarse llevar por unos segundos, ha sentido que su cuerpo ya no estaba en caída, que algo estaba ralentizando el proceso y ha abierto los ojos, descubriendo bajo ella una barrera mágica que se está tragando sus piernas, la cual hace que su caída sea algo suave y normal.

Cuando ha dejado de ser engullida por la barrera ha caído al suelo. Podría haberlo de pie, ¿por qué no? No había ni un metro, pero ella, patosa, ha caído todo lo larga que era. Cuando ha levantado la vista del suelo, el hombre la miraba desde arriba.

-Te llevaré a una habitación segura.

Comenzó a andar y Ellie tuvo que levantarse deprisa para que no se quedara atrás.

Conforme salieron de aquel pasillo oscuro, entraron en otro pasillo más alto y algo más iluminado. No había ventanas, pero si unas antorchas separadas a gran distancia colocadas en grandes pilares redondos que sobresalían de las paredes, unas paredes frías y solitarias.

-No podrás salir de la habitación.

-¿Y si tengo que ir al lavabo?

-Tendrás tu propio lavabo en el interior.

-¿Y si tengo una emergencia importante?

-No tendrás ninguna emergencia importante.

-¡Oh! ¡Tú no lo sabes!

De repente se ha parado y se ha girado hacia mí.

-Si no cumplas las normas, el trato se rompe.

-Me dan igual tus normas, si me sucediera algo hay dentro... -Comenzó a decirle cabreada.

-No te comportes tan infantil. Solo serán cuarenta y ocho horas.

"¿Tan rápido la van a despachar? Pensó Ellie para sus adentros.

Él encapuchado siguió su camino y Ellie, sin más remedio, le siguió.

Al menos... las paredes son de colores.

Fue lo que pensó Ellie nada más cerrarse la puerta tras ella. Era otro lugar que no volvía a tener ventanas ni nada relacionado con el exterior. Había una puerta que supuso sería el baño.

Dio un paseo por toda la habitación mirando los objetos y pensando qué haría durante las cuarenta y ocho horas que tendría que estar allí metida. La mayor parte del tiempo podría pasarla durmiendo, ¿por qué no?

-Sep. Parece una cama blandita. -Se sentó en ella, palmeó con las manos y se dejó caer hacía atrás. No tuvo que pensar mucho ni quedarse mirando durante mucho tiempo el techo: se quedó dormida en unos segundos.

Despertó porque se estaba congelando. Mientras el sueño se desvanecía muy poco a poco, pensó que fue estúpida al haberse quedado dormida así; debería haberse metido en la cama y arroparse.

Fue a levantarse para meterse dentro de la cama cuando chocó contra algo realmente duro.

-Au...

Miró hacía arriba y...

-¿Pero qué cojon...?

Un gran techo de hielo la cubría por encima y alrededores. Cuando lo vio por completo, se dio cuenta de que estaba dentro de un gran caparazón de hielo.

No pudo levantarse, solo sentarse cruzada de piernas sobre la cama. Miró al frente y descubrió a alguien que la miraba fijamente.

-Gray...

Estaba de brazos cruzados frente a ella, con una dura mirada y los músculos algo tensos.

-Gray... cómo... -Có... ¿Cómo has llegado hasta aquí?
-Cada vez me decepcionas más, Ellie. -Gray fue a por una silla y se sentó frente a ella.

De repente, puso su mirada en ella. Sus ojos la punzaron con su dolor y la chica no pudo atisbar el cariño que había en ellos antaño. Así que en vez de estar mirando sus ojos se fijo en cómo había crecido. Para nada era ya aquel niño enclenque y pequeño y llorón que buscaba el calor humano de alguien que pronunciara su nombre por las mañanas y por las noches.

-Quiero que sepas, que allá donde he estado, nunca me he olvidado de decirte buenos días al despertar ni de dedicarte buenas noches al arroparme.

"Oh, por los cielos, Ellie" Surgió del fondo de su mente la voz de entre las voces, la gran voz de juicio y de la razón, la voz de las verdades. "¿Piensas que va a tener algún efecto sobre él? Ninguno. Y aunque lo tuviera y te sacara de este claustrofóbico huevo de cristal... ¿A dónde pensarías llegar? En territorio enemigo a ningún lado."

Agacha la mirada pensando en lo siguiente:

"Está claro que los del gremio se movilizaran hasta aquí y todos se enteraran de la verdad..."

-Bien, Ellie. Ahora no hay quien nos interrumpa, no hay maestros que me recuerden mis modales ni pelirrojas que intenten convencerme de que una vez nos quisiste... Porque una vez nos quisiste, ¿no, Ellie?

-¿Y qué te hace pensar que no os quise? -Le pregunta cansada con la mirada.

-¡Porque nos abandonaste!

De un momento a otro, Gray pierde la compostura. Aún estando ahí encerrada, ha sentido su grito. Se ha levantado de la silla. Parece que ya no le queda más paciencia y de una patada, lanza la silla lejos.

Se calma por un momento y la mira con furia. La furia que siente desde que vio cómo Ellie, la segunda oportunidad que le había dado la vida, la última persona en la que decidió confiar para seguir adelante, se dejaba matar por un extraño.

-¡Dime la verdad! ¡Dime qué hacías en este mundo! ¡Por que sé que no eres de este mundo!

Un golpe de su dolor le atizó en el rostro.

-Porque... dices eso...

¿Qué había descubierto su pequeño en tantos años de su ausencia? ¿Habría encontrado alguna fuente que le enseñara sus pasos? No. Imposible. Allá donde ella había estado... nadie había estado.

-Porque te he buscado por todos lados.

Le pareció ver un brillo en los ojos del chico y eso desaceleró un poco su desbocado corazón.

-Siempre... cogía los trabajos más alejados con tal de cubrir tierra y tierra por la cual encontrarte... -Golpeó débilmente el huevo de cristal y luego apoyó sus manos en el-. Pero llegó un día en que llegué al punto de partida y entonces... miré al cielo y pensé que era el único lugar donde podrías estar. Pero no, no quería ni siquiera pensarlo... si estabas allí arriba significaría que estabas muerta, como el viejo nos explicó desde el principio para tranquilizar nuestras infantiles mentes cuando te marchaste.

-Gray...

-¡Es que no te diste cuenta que eras importante para mi! -Gritó de nuevo. Y esta vez pudo corroborar que el brillo de sus ojos se había convertido en lágrimas-. ¡Eras importante para nosotros! ¡Eras nuestros cimientos y... nuestra madre!

La mano de Ellie deprisa y automáticamente tapó su boca para que el pequeño sollozo no escapara de sus labios. Pronto sintió esta húmeda por las lágrimas que caían en ella.

-Yo... yo nunca quise irme... ¿Por qué iba a irme, eh Gray? ¿Por qué iba a quereros para luego abandonaros?

Una vez que están todos en el suelo y adoloridos por haber caído unos encima de los otros a pesar de haber pasado la barrera mágica, se ponen en marcha.

-¿Sientes el olor de Ellie?

-Si.

Todos se ponen en marcha corriendo por los largos pasillos vacíos hasta que llegan a un pasillo que no tiene salida pero si una doble puerta en uno de los laterales. La puerta está enteramente abierta y dentro muestra una estancia relajante y bien cuidada, así cómo llena de una luz artificial que te hace parecer estar en un tipo de paraíso. Hay varias columnas en los lados y por estas suben flores de distintos colores y tamaños.

-Oh, Lucy...

Cómo todos han estado embobados en el decorado de la estancia, no se han dado cuenta, menos Mira, que se ha fijado en lo principal de la sala.

En el final de la sala estaba Lucy, colocada cuan larga era en un altar de piedra decorada con lo que parecían runas. En su cuello había algo clavado que subía en hilo hacía la pared que había justo detrás, donde descansaba colgado en la pared una gran piedra que brillaba en el interior.