Paparazzis en Karasuno

ArokuRaita

Disclaimer: 'Haikyuu!' pertenece a Haruichi Furudate y este fanfic fue escrito sin fines de lucro.


2. Una confesión inesperada

El día siguiente fue terrible para Tanaka y Nishinoya. Ambos estaban furiosos y asustados por las fotos que habían visto el día anterior. En ese momento no pudieron hacer nada, así que prefirieron esperar a la clase de vóleibol. Pero... ¿Quién podía haberse metido en el gimnasio a tomar esas fotos? ¿Y por qué esas chicas las tenían en su poder?

- Me quedó dando vueltas lo que dijo una de las niñas- comentó Tanaka durante el recreo. Nishinoya lo miró. -"Ella está emocionada por verlos jun..."- recordó el wing spiker.

- ¿Habrá querido decir "por verlos juntos"?- aventuró el libero, con el ceño fruncido. - Pero no me hace sentido, ¿quién se emocionaría por ver a dos chicos juntos?

- Hum... Mi hermana me habló una vez de unas chicas llamadas 'fujoshi' o algo así, que se vuelven locas por ver a dos muchachos besándose y haciendo cosas eechi. Nunca le creí, pero... ahora tengo un poco de miedo.

- ¿Miedo? ¡Yo tengo rabia! Me encantan las mujeres, ¡maldición! Y que a ellas les guste imaginar que soy gay me enfurece, me... ¡AAARGH!- explotó el más bajo.

- Pe-Pero imagina que las chicas de ayer se reúnan con otras pervertidas y nos obliguen a hacer cosas eechi entre nosotros...-

Los dos se pusieron a temblar.

- Tenemos que avisarle a los demás. Si hay fotos nuestras, habrán de ellos también. ¡Hay que evitar que nos rapten, nos fuercen y hagan películas de porno amateur con nosotros!

Decididos, regresaron a sus clases y se prepararon para darle la noticia a sus compañeros de equipo.


Al final de la práctica habitual, las managers, el profesor y el entrenador salieron del recinto y el libero y el wing spiker aprovecharon para llamar la atención de los demás.

- Muchachos, ayer nos pasó algo terrible: ¡hay un espía en Karasuno! A mí y a Tanaka nos han tomado fotos...

- ¿Eh? ¿Nos fotografían mientras jugamos? ¡Imposible!- exclamó Sawamura.

- No es sólo eso: en las fotos que vimos, siempre aparecen dos jugadores... y algunas están tomadas desde el interior del gimnasio- afirmó Tanaka. Por primera vez, se notaba nervioso.

- ¿Dices que son sólo dos jugadores? ¿Y qué están haciendo?- preguntó Sugawara, con la mano en la barbilla.

- Pues... Ridiculeces: por ejemplo, vimos dos fotos en las que Tanaka y yo estamos tirándonos agua, y saltando y pegándonos.

- No parece algo tan grave si lo pones de esa forma. ¿No estarán exagerando?- murmuró Tsukishima.

- ¿Eeeh? ¿Me estás llamando exagerado, cuatro ojos?- masculló Tanaka, con voz amenazante.

Mientras Sawamura detenía a Ryuunosuke, Kageyama comentó:

- Bueno, Yamaguchi y tú siempre están juntos, es probable que hayan chicas que crean que son pareja y hasta les pidan que se den besos...

Yamaguchi se puso completamente rojo y Tsukishima se arregló los lentes, molesto:

- ¡Mira quién habla! ¿Hay algún momento en que Hinata y tú estén separados? Creo que ustedes deberían preocuparse más.

Los dos muchachos se miraron enojados. En ese instante, el entrenador Ukai, Kiyoko, Yachi y el profesor Takeda entraron al gimnasio.

- ¿Qué ocurre? ¿Por qué no están ordenando? - los retó el entrenador.

Los chicos explicaron la situación, sin fijarse en la expresión de Kiyoko y Yachi. Ambas se miraron con preocupación.

- ¡Entonces, el relámpago que vi ayer era el flash de una cámara!- gritó Hinata.

- ¿Por qué no lo mencionaste antes, idiota?- respondió Kageyama.

- ¡Porque TÚ me dijiste que era mi imaginación, estúpido!

Tsukishima rió.

- ¿Ves, Rey? Estoy seguro de que Hinata y tú serían la pareja favorita de las chicas.

- ¡Cállate!- respondieron al unísono los aludidos.

- Bueno, bueno, calma- los cortó el profesor Takeda - Si hay espías en el club, tendremos que hablar con la rectoría e implementar medidas de seguridad para evitar que esto siga sucediendo. Además, sería bueno conversar con otras escuelas...

"¡Las cosas están a punto de salirse de control!", pensó Yachi, muy asustada. Iba a levantar la mano para decir algo, pero Kiyoko se le adelantó.

- Esteee... Profesor Takeda, entrenador Ukai, chicos... Necesito confesarles algo.

Todos la miraron, sorprendidos. Yachi no podía creerlo. ¿Les iba a contar? ¿Cómo reaccionarían?

- Yo... soy quien ha estado tomando las fotos. Lo hice por el equipo, y la idea se me ocurrió cuando noté que habían algunas estudiantes que... bueno, que les gustaba ver parejas de muchachos llevándose bien. Y ellas imaginan que es algo romántico. 'Shipping', le dicen. Vi que habían algunas fans del club de vóleibol y les propuse venderles fotos. Fue todo un éxito y lo integré en la columna "Otros" de la contabilidad.- Dicho esto, entregó el cuaderno con las cifras a Takeda sensei y continuó:

- Partí hace algunos meses. No me atreví a decirlo, porque sabía que podía causar problemas, pero quiero aclarar que lo hice por el equipo. Yachi hizo un excelente trabajo con sus pósters y... bueno, pensé que esto también podía resultar. Lo siento muchísimo, y estoy dispuesta a dejar mi puesto de manager si así lo desean.

Hizo una reverencia y miró hacia el suelo, avergonzada. Yachi mantuvo los ojos cerrados durante toda la confesión de su senpai. Carraspeó, cabizbaja. Nadie dijo nada.

- Yo... también tomé fotos. Lo hice porque entendí que Kiyoko-san no tenía malas intenciones, ¡y el dinero que ingresa es bastante! Ella no se queda con nada y yo tampoco. ¡Gracias a su idea pudimos ir a practicar con escuelas de otras prefecturas! Al igual que ella, pongo mi puesto a su disposición. Por favor, si no pueden perdonarnos, les pido que al menos nos comprendan...

Los chicos, el profesor y el entrenador seguían en silencio. Nerviosas, las muchachas levantaron la vista. Todos estudiaban el cuaderno boquiabiertos, pálidos y con los ojos casi fuera de sus cuencas.

- Ki-Ki-Kiyoko-san... ¿e-estas cifras son reales?- preguntó Takeda.

- Sí, sensei. Tengo todos los comprobantes y el dinero en la caja fuerte del club para demostrarlo.

- ¿Cómo son las fotos?

Kiyoko buscó algunas dentro de su bolso y las entregó al profesor, quien las observó con una expresión cada vez más aliviada a medida que las revisaba. Todos se acercaron a mirar.

- ¡Mira, Kageyama! ¡Esta es de ayer, cuando me tiraste tu botella de agua!- rió Hinata. Al parecer, no entendía nada de lo que estaba pasando.

- Bah, ¿este tipo de cosas le gustan a las chicas? Qué absurdo- respondió el setter, con el ceño fruncido.

- Vaya... No puedo creer que estas imágenes tan simples den tanto dinero. Me atrevería a decir que, sin esto, no podríamos llegar muy lejos...- aventuró Takeda.

- ¡¿EEHH?!- exclamaron Nishinoya y Tanaka, al unísono.

- ¡No estoy de acuerdo! Además, fue sin nuestro consentimiento... ¡Y no quiero que las mujeres piensen que soy gay!- agregó el wing spiker.

- Kiyoko-san, no tengo nada contra ti (tampoco contra ti, Yachi), ¡pero odio la idea de que las chicas me encuentren atractivo sólo por estar con otro tipo!- se quejó Nishinoya.

- A mí me da igual. A diferencia de otros, sé que no seré gay aunque los demás lo crean- señaló Tsukishima, indiferente a las miradas de enojo de Tanaka y el libero.

- Opino lo mismo que Tsukki- murmuró Yamaguchi.

- Si eso implica mejoras en el presupuesto del club, no tengo problemas. Aunque no pienso besar ni nada de eso- afirmó Kageyama, muy serio.

- ¡Me gustan las fotos, son entretenidas!- exclamó Hinata, sonriendo.

Los de tercero se miraron, incómodos. En el fondo, les costaba un poco perdonar a Shimizu. Al fin y al cabo, había construido una fortuna a sus espaldas, ¡y con ellos como modelos! Tendrían que hablarlo con ella después.

Por el momento, la decisión final fue que las chicas se mantuvieran en sus cargos... y que los chicos se dejaran fotografiar. "Sería una estupidez matar esta gallina de los huevos de oro", opinó el entrenador Ukai, con una media sonrisa.


De este modo, los jóvenes empezaron a acostumbrarse a los flashes dentro y fuera del gimnasio. Al principio fue incómodo, pero como sólo tenían que ser ellos mismos, se relajaron más. Luego de unos días, ya ni se fijaban en las paparazzis.

- Aún así, no estoy convencido- masculló Nishinoya mientras caminaba junto a Asahi- Me cuesta actuar normal cuando sé que hay chicas que me tomarán fotos cuando esté con un amigo y las venderán como si fuéramos pareja-.

- Sí, te entiendo- contestó Asahi - No esperaba esto de Kiyoko-san, pero si así son las cosas...

Nishinoya se detuvo y miró de hito en hito a su compañero de equipo.

- ¿Cómo puedes ser tan conformista, Asahi-san? ¡Si esto te molesta, deberías decirlo!

Asahi se puso rojo. Escuchó el sonido de una cámara fotográfica. "Ah, rayos, esta foto se mal interpretará", pensó. No obstante, en el fondo sabía que no le preocupaba mucho.

- ¿Me creerás si te digo que no me molesta? Es decir, es por el equipo. Además, no nos piden interactuar de forma distinta. Todo sigue igual- suspiró.

Su amigo libero lo observó con atención. ¿Era su idea, o ese suspiro fue de descontento? ¿Había algo que Asahi-san quería cambiar?

- Deberías ser menos pasivo, si no, la gente te pasará a llevar- exclamó Nishinoya, cruzando sus brazos detrás de su cabeza. Asahi lo miró con una sonrisa.

- No te preocupes, no soy tan pasivo como crees- respondió.

- Por supuesto, ¡por algo eres nuestro as!- exclamó el más pequeño. Luego, se estiró al sol como un gato, cerrando los ojos. Su expresión era de relajo absoluto. Confundido, Asahi se obligó a desviar la mirada y rogó que ninguna cámara la hubiese captado. Nadie habría creído que el interés que demostraba en el físico de su compañero fue producto de una actuación profesional...


Continuará...