Paparazzis en Karasuno
ArokuRaita
Disclaimer: 'Haikyuu!' pertenece a Haruichi Furudate y este fanfic fue escrito sin fines de lucro.
Hay AsaNoya y OiKage.
4. De las fotos al amor
Durante algunos días, Oikawa se encargó de hacer un pequeño estudio de mercado entre sus admiradoras. Resultó que la mayoría prefería fotos de él a solas o con alguien del equipo (de preferencia, con Iwaizumi), pero sus otros compañeros no despertaban mayor interés.
- Ah, rayos. Esto desmorona mis planes...- suspiró el setter. Al verlo tan triste, una de sus fans se le acercó y dijo:
- ¡Si quieres, yo te ayudo a tomar fotos!
El rostro de Tooru se iluminó de inmediato.
- ¡Ah, muchas gracias! Puedo darte una parte de las ganancias que obtengamos.
- No... Prefiero una foto tuya autografiada...-
"¿Sólo eso? ¡Me encanta este tipo de negocios!", pensó Oikawa, radiante. Aceptó el trato con la chica y, en poco tiempo, los relámpagos se hicieron notar en el gimnasio de Aobajousai. A diferencia de lo que ocurrió en Karasuno, nadie del equipo albiceleste prestó atención, pues sabían que sólo era por su setter.
Las ganancias eran cuantiosas, las fotos de Oikawa con Iwaizumi se vendían como pan caliente (tanto imágenes físicas como digitales) y el emprendimiento del joven se veía prometedor. Sin embargo, no duraría mucho. Esta vez, no fue por culpa de una fujoshi descuidada, sino por algo más complicado: internet.
Al digitalizarse, las fotos llegaron a un grupo mucho más amplio de personas, por lo que no sólo las chicas de Aobajousai pudieron disfrutarlas. Además, el hecho de que estuviesen disponibles de forma gratuita en ciertos sitios disminuyó la compra de imágenes que Oikawa había echado a andar.
Como si fuera poco, fue gracias a internet que Iwaizumi pudo descubrir dicho emprendimiento. Esa tarde, se escucharon gritos furiosos y otros de miedo en el gimnasio de Aobajousai. "¡En la cara no!", suplicaba alguien.
"¿Qué le pasa a Iwa-chan? Me dejó como un dálmata con todos los golpes que me dio. Y eso que las fotos subieron la cantidad de dinero de nuestro equipo", se quejaba Oikawa mientras salía de la escuela. Obviamente, el vicecapitán de Aobajousai prohibió que se tomaran fotos dentro y fuera de la escuela y no quiso oír los beneficios monetarios que estaban perdiendo por eso.
"Me pregunto cómo lo hizo el equipo de mi estúpido kouhai. Podría ir a preguntarle... ¡No! ¡No pienso acercarme a él! Prefiero perder mis fans antes que rebajarme a tanto. Pero... todo ese dinero...", pensaba Oikawa.
Esperanzado, dio media vuelta y se dirigió a la escuela Karasuno. Rendirse no estaba dentro de sus planes y seguiría adelante, incluso aunque tuviera que enfrentarse a Iwa-chan. Por eso, cuando vio a Kageyama de lejos, aguantó sus náuseas y caminó hacia él. Iba solo, por suerte. Mientras avanzaba, el mayor notó que su estómago cambiaba un poco su reacción y, en vez de náuseas, había algo más parecido al nerviosismo.
"¡Ja, no puede ser! ¿Estoy nervioso por acercarme a mi kouhai?". Sin embargo, debía admitir que Kageyama no era el mismo jovencito silencioso, pequeño y observador que había conocido. Ahora era casi tan alto como él, mucho más serio y con una mirada más intensa.
Sacudió la cabeza y se puso frente a Kageyama, quien siguió caminando. Irritado, Oikawa notó que el joven iba con los ojos cerrados.
- El error estuvo al lanzar demasiado pronto. Debo fijarme más en los pies del spiker y... ¡OUCH!
Enojado, Kageyama abrió los ojos y se encontró frente a frente con su antiguo senpai.
- ¡¿Qué estás haciendo aquí?!- gritó el moreno, saltando hacia atrás.
- ¿Podrías gritar un poco menos, Tobio-chan? No quiero que me vean contigo- contestó el setter. Había tenido la oportunidad de mirar los ojos de su kouhai y ya no se sentía tan seguro de sí mismo como antes, pero lo ocultó como pudo. Sería horrible que su adversario notara algo así.
- Yo tampoco quiero eso- respondió Kageyama a su vez, sacando de su mochila un jockey que decía "Hollywood" y unos lentes oscuros. Oikawa alcanzó a detenerlo antes de que se los pusiera.
- Mejor vamos a... ¡vamos cerca de tu apartamento! Estoy seguro de que no tienes ninguna admiradora que te siga- rió Tooru.
De mala gana, Kageyama se dirigió a su hogar en compañía de su senpai. Cuando se encontraban más lejos de Karasuno, este último habló.
- Dime, Tobio-chan... ¿Cómo hicieron ustedes para adaptarse a las fotografías en pareja?
Kageyama tardó unos buenos segundos en responder. Cuando Oikawa decidió que sería mejor repetir la pregunta, el moreno exclamó:
- ¡¿QUÉ?!
Sus mejillas ardían, sus ojos se veían enormes y tenía la boca entreabierta por la sorpresa. El setter de Aobajousai tragó saliva con dificultad. "¿Es mi idea, o este idiota se ve tierno?", se preguntó.
- Vi una foto en la que salías con el enano del número 10 (se veían ridículos, por cierto) y pensé que mi equipo podría salir también en fotos, pero no les gusta la idea. Quiero que me expliques cómo convencieron a tus compañeros y a ti para hacer eso.
- Yo, eh... ¿viste esas fotos? ¿Cómo?
- Una chica las llevó... ¡No cambies el tema! ¡Dime cómo lo hicieron! - respondió Oikawa. Tomó del cuello de la camisa a Kageyama, quien seguía colorado. Estaban muy cerca... El corazón del setter de tercer año comenzó a latir muy aprisa.
"¿Qué me pasa?", pensó. Justo en ese momento, un flash surgido de unos arbustos algo alejados le hizo soltar a su kouhai. Este no se movió.
- ¡AH! ¡Alguien nos tomó una foto!- gritó Oikawa, corriendo hacia el sitio. Una figura oscura salió de los arbustos y arrancó a toda velocidad.
- ¡Tobio-chan, si nos apuramos, podremos...! ¿Tobio-chan?
Cuando el setter de Aobajousai se volteó, vio que el joven no estaba tras él. Al mirar hacia el otro lado, el o la paparazzi había desaparecido. Furioso y preocupado, Oikawa emprendió el camino hacia su casa.
"¡Ni siquiera me respondió qué hicieron sus compañeros!".
Para sorpresa de los miembros del equipo de Aobajousai, las arcas aumentaron considerablemente en la semana. No había un motivo claro, pero así era. Iwaizumi se acercó a Tooru con una gran sonrisa durante la práctica:
- Oikawa, te pido disculpas. ¡Tenías toda la razón respecto a las fotos!
- ¿Eh? ¿A qué te refieres, Iwa-chan?
Sin dejar de sonreír, el vicecapitán del equipo sacó de su mochila una imagen. El setter enrojeció incluso antes de verla pero, por suerte, su amigo no se fijó.
- ¡Mira, se la compré a una chica! ¿No se ven lindos los dos?
Avergonzado, Tooru notó que era la imagen que había tomado el o la paparazzi unos días antes. Aparecía con un aire sorprendido, mientras sostenía por el cuello de la camisa a Kageyama. Por otra parte, el setter de Karasuno tenía los labios entreabiertos y las mejillas coloradas. "Ahí es cuando encontré que Tobio-chan se veía lindo", se retó Oikawa. Sin pensar, estiró la mano para quitarle la foto a Iwaizumi, pero éste fue más rápido y la alejó.
- La querías romper, ¿verdad?- preguntó.
"¿Qué? ¡Demonios, quería quedármela! ¡Me estoy volviendo loco!". Aunque su mente parloteaba sin cesar, Tooru no respondió.
- Da igual si la rompes, al parecer hay muchas copias. No sólo en papel, sino también en internet. Como sea, ha generado muchos ingresos para el equipo, porque me puse de acuerdo con la chica que me la vendió para que siga tomando este tipo de fotos. Ella obtiene una jugosa comisión, nosotros juntamos dinero para el equipo y todos somos felices. ¡Así que eres realmente un genio, Oikawa!
- ¿O sea que puedo seguir haciéndome cargo de esto? ¿Aparecerán todos?
- Ah, qué bueno que lo preguntas. Tengo dos condiciones para que esto resulte: primero, debes salir siempre tú, nadie más del equipo...
- Puedo hacerlo- contestó el joven, sonriendo con suficiencia.
- ¡Genial! Porque la segunda condición es que salgas con Kageyama en todas las fotos. ¡Sin excepciones!
El entusiasmo de Oikawa decayó.
- ¿E-en todas? ¿No es un poquito exagerado?
- En absoluto. Te puedo garantizar que se venderán como pan caliente.
- P-pero las que más se vendían eran esas donde aparecíamos tú y yo... ¡AUCH!
Iwaizumi se masajeó el puño derecho y Oikawa hizo lo propio con su cabeza.
- Como decía, las fotos "OiKage", como les dicen las chicas, son una mina de oro. Así que aprovechémoslas, ¿vale?
- ¿Y qué quieres que haga? ¿Que vaya donde Tobio-chan y le exija salir en 'selfies' conmigo?
- Sí, puede ser. También le diré a nuestra colaboradora que se encargue de seguirte- sonrió el vicecapitán.
Oikawa había logrado insertar el tema de las imágenes en su escuela, pero no del modo en que esperaba.
"¿Qué hago ahora?".
Asahi llevaba mucho tiempo guardando sus sentimientos, por temor a no ser correspondido y, más aún, a ser excluido completamente del equipo. Sabía que podía confiar en sus amigos de vóleibol si les contaba que se sentía atraído por otro hombre, pero... ¿que dirían si confesaba que era alguien del equipo? Sería problemático para todos, especialmente para el objeto de su amor.
Seguía mostrándose fuerte y seguro, pero ya no soportaba la tensión y las sonrisas forzadas. Tenía que decirlo o entraría en una depresión. Por lo mismo, decidió quedarse un rato más en el gimnasio y esperar a que Nishinoya estuviese listo para salir juntos de la escuela. El corazón de Asahi latía con fuerza a medida que se acercaba la hora.
- Hinata, Yachi, ¿pueden ayudarme un momento?- escuchó decir a Kiyoko-san. Los aludidos se acercaron a ella, expectantes, mientras ella les daba una tarea que tenían que llevar a cabo los dos solos.
"¿Estará haciendo de celestina para ellos?", se preguntó el as de Karasuno, sonriendo. Se le ocurrió pedirle ayuda para él y Nishinoya, pero luego desechó la idea al recordar que ella era el amor platónico de su amor platónico.
Mientras recogía las pelotas esparcidas por el suelo, vio salir a Nishinoya de los camarines, junto a los demás. Con su uniforme, su camiseta roja y su cabello rebelde provocaba una oleada de admiración entre los hombres (pocas veces entre el género femenino), pero seguía viéndose frágil y ligero, como un pajarillo. Cuando Yuu lo vio, saltó hacia él, gritando:
- ¡Asahi-san, vamos juntos a casa!
- ¡Ah! Como quieras, Noya-san.
- Uy, parece que una nueva pareja se ha formado en Karasuno- murmuró Tsukishima, burlón. Yamaguchi rió bajito, pero ambos quedaron de una pieza cuando Nishinoya exclamó:
- ¡Miren quiénes hablan! ¡Papá Tsukki y Mamaguchi!
Tanaka estaba cerca y se sumó a las burlas, que fueron cortadas en seco por Sawamura. Se llevaron un buen reto, pero nadie pudo sacarse de la cabeza los apodos gritados por Nishinoya.
Cuando pasó el alboroto y empezaron a salir de la escuela, Asahi se puso cerca del libero y planeó todo lo que diría. Quizás fuese buena idea dejar de lado la seguridad y mostrarse tal como era... En eso estaba, cuando un estudiante desconocido se acercó a Yuu y se puso frente a él.
- ¿Tú eres Nishinoya, del club de vóleibol?
- Así es- respondió el bajito, dando un paso hacia adelante - ¿Por qué?
- Le estabas hablando a mi novia el otro día y vi cómo te acercabas a ella... ¡La estabas cortejando!
- Pero no me dijo que tenía novio. Además, ni siquiera me tomó en cuenta, así que no vengas a hacerte el duro conmigo por eso.
- ¡No me importa! ¡Sólo aléjate de ella!
Asahi no sabía qué hacer. ¿Era conveniente entrometerse en un asunto que no era de su incumbencia? Había decidido decirle a Noya-san que ignorara al muchacho, cuando este último dio un empujón al libero, tirándolo al suelo.
- ¡Levántate y pelea, debilucho!- gritó el 'novio celoso'. En eso, una sombra enorme le tapó el sol de la tarde y lo levantó en vilo por el cuello de la camisa. Era un adulto, o eso parecería sin el uniforme, pues llevaba el pelo largo, barba y un rostro muy intimidante.
- Ya dejaste claro tu punto. Nishinoya-san no volverá a acercarse a tu novia... y tú no volverás a acercarte a él, a menos que quieras verme enojado.
- Yo... Eh, lo prometo. ¡No me pegues, por favor!- gimió el chico. Con un brusco movimiento, Azumane dejó en el suelo al estudiante, quien salió corriendo sin mirar atrás. De inmediato, el as se volvió a Nishinoya con una sonrisa culposa.
Sin embargo, no esperaba que los ojos del libero expresaran tanta furia.
- Gracias, Asahi-san, ¡pero no era necesario que te entrometieras en MIS asuntos! ¡Yo podía hacerme cargo de él sin problemas y sin ayuda de nadie! - estalló Yuu.
La culpa del mayor se convirtió en enojo.
- ¿Querías que me quedara parado mientras ese tipejo te arrojaba al suelo y se burlaba de ti? Eso no es lo que hace un amigo.
- ¡Un verdadero amigo no deja como debilucho a otro amigo!- rebatió Nishinoya.
- Estás siendo injusto, Noya-san.
- ¡Argh! ¡Déjame en paz!- ladró el voluntarioso muchacho, caminando hacia el gimnasio de Karasuno. A esa hora ya debía estar cerrado, pero eso no parecía importarle a Nishinoya. Luego de unos instantes de duda, Asahi fue tras su compañero.
Éste trató de abrir la puerta, sin resultado. Furioso, bajó los escalones y rodeó el edificio. Azumane lo detuvo.
- ¡Suéltame!- chilló Yuu, sacudiéndose para sacarse de encima la mano de su amigo. Aunque la luz era muy tenue, el wing spiker pudo ver lágrimas en los ojos de Nishinoya. Éste siguió tratando de soltarse, hasta que Asahi perdió la paciencia.
El joven extendió sus enormes brazos y envolvió al libero entre ellos, haciendo que la espalda del más pequeño descansara sobre su pecho. Asahi se apoyó en una de las paredes del gimnasio y ahí se quedó, inhalando y exhalando con calma. Nishinoya también se tranquilizó.
La voz de Asahi rasgó el silencio.
- Dime qué te pasó, por favor-. No era una pregunta, tampoco una orden, pero se sentía como ambas. "No queda nada de los titubeos de antaño, ahora es todo un hombre", pensó Nishinoya, aún triste.
- Yo... Sentí que me protegiste porque me veías débil. Y me enfureció mucho más que el empujón. No soy una 'damisela en apuros' a la que debas salvar, ¿te queda claro?-. Las lágrimas seguían brotando de los ojos del libero. Su amigo podía sentirlas caer sobre sus antebrazos.
Luego de una pausa, la respuesta de Asahi llegó cerca de su oído derecho. La calidez de su aliento provocó escalofríos en la espalda de Nishinoya.
- Nunca te he visto como alguien débil, Noya-san. Eres una de las personas más firmes que conozco, tanto física como mentalmente. Sé que eres capaz de enfrentar a ese chico y a mil más, pero no pude soportar que te tratara así delante mío. Me importas demasiado como para permitirlo. Por eso, no lo hice para salvarte: sólo me dio rabia.
- Vaya, nunca pensé que llegaría a verte enojado alguna vez...- contestó Nishinoya y, luego de unos instantes, preguntó:
- ¿A qué te refieres con eso de que te importo demasiado?
Los brazos de Asahi lo soltaron. Era libre para moverse y mirarlo, pero no quería hacerlo. En alguna parte de su cuerpo y su mente, quería seguir en contacto con el as de Karasuno.
- Me refiero exactamente a eso: eres la persona que más me importa, desde hace años. Porque te amo.
La última frase fue un susurro doloroso para ambos. Asahi no esperaba que saliera tan abruptamente de sus labios y Nishinoya tampoco esperaba oírla, menos aún de alguien a quien admiraba tanto y por quien sentía otro tipo de cariño.
Los dos jóvenes se mantuvieron inmóviles y en silencio. Ya era de noche y pronto cerrarían las puertas de la escuela. Nishinoya fue el primero en romper el hechizo.
- Yo... lo siento, Asahi-san. Tengo que irme.
El más alto asintió, sin mirarlo a los ojos. Caminaron hacia la salida juntos, sin tocarse y sin hablar. "¿Cómo llegamos a esto? No quiero sentirme así con él", pensaba cada uno. Sin embargo, no sabían cómo resolverlo. Pronto llegaron al punto en que sus caminos se separaban. Nishinoya se aclaró la garganta y dijo:
- De verdad lo siento. Ya sabes, siempre me han gustado las mujeres, no es algo que pueda llegar y cambiar.
- Entiendo, Noya-san. Perdóname por ser tan brusco. Espero que no me odies por esto...
Yuu le brindó una de sus sonrisas más brillantes.
- Claro que no... ¡No seas idiota! Bueno... Nos vemos mañana- exclamó.
- Buenas noches- dijo Asahi, dando media vuelta.
Los dos se alejaron con lágrimas en los ojos: uno, con el corazón destrozado; el otro, con la mente hecha un caos.
Continuará...
Se agradecen sus comentarios, favs y follows, ¡espero que les gusten los próximos capítulos!
Saludos.
