Muy buenas tardes (casi noches), aquí me reporto con el tercer capítulo de este fic.

Sé que olvide responder los comentarios del primer capítulo así que los responderé al terminar este, por su comprensión, mil gracias n_n

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Declaimer: Ninguno de los personajes de Harry Potter me pertenece, son propiedad de J.K. Rowling (salvo obvias excepciones), yo solo los utilizo aquí con fines de entretenimiento y sin afán de lucro.


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Capítulo 3:

MI NUEVO AMIGO

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Para cuando el sol adorno el cielo de nuevo, la escuela ya bullía en movimiento. Abajo en las cocinas del castillo, los elfos preparaban el desayuno a toda prisa, mientras que en los pisos superiores los personajes de los cuadros se desperezaban y en los dormitorios los alumnos o maestros se levantaban después de una larga noche.

En las mazmorras de Slytherin no era diferente y hacia un rato que los alumnos se habían puesto en pie a regañadientes, pues la noche anterior aviasen acostado muy tarde, ahora lucían ojeras tremendas bajo los ojos. Los de primero en cambio, se levantaron frescos como lechugas, medio excitados por su primer día de clases en el colegio; ya no podían esperar para recorrer el castillo o deambular por los jardines y terrazas, muchos llevaban esperando todo el verano para comprobar los rumores que sus familiares contaban en casa. Pero para Scorpius la siesta había sido demasiado corta, no en vano llego el ultimo a la recamara; así que cuando los demás comenzaron a recoger sus cosas mientras bromeaban sobre las clases, el chico siento que le dolería la cabeza, casi no había dormido soñando con los monstruos que a punto estuvieron de comerlo la noche anterior y no definitivamente no agradecía que las clases empezaran tan temprano.

- ¿Oye de quien las cama junto al baño? – escucho decir a uno de los niños y supo que se referían a la suya. Llegar al último a la pieza había tenido sus repercusiones, como tener que conformarse con la cama cercana al baño, lo que en una habitación llena de niños inquietos era una pesadilla; toda la bendita mañana los escucho abrir y cerrar la puerta a portazos.

- No sé – respondió otro chico – supongo que esta vacía, ya vez que anoche quedo sola.

Scorpius frunció el ceño escuchando todo esto, odiaba que lo ignoraran, pero también quería que se largaran y lo dejaran dormir, así podría reponerse. Los chicos, no indagaron más sobre su cama con cortinas cerradas, hacia habían encontrado todas al entrar la noche anterior y no creyeron que hubiese alguien adentro; finalmente se marcharon dando un portazo y la habitación se sumió en silencio. Malfoy suspiro satisfecho y se sumió entre las sabanas de la cama, pensaba dormir como nunca, pero ese día no tendría tanta suerte y no pasaron ni cinco minutos cuando volvieron a entrar a la pieza, pudo escuchar como removían un baúl y solo desea que el intruso se marchase pronto. De repente sus cortinas se abrieron y la luz le pego en la cara.

- Por Merlín, no creí que hubiese nadie – exclamo el imprudente y Scorpius no tuvo más opción que abrir los ojos, reconoció al chico frente a él como el tal Albus y quiso gritarle que cerrara las cortinas – ¿no piensas subir a desayunar? – cuestiono el chiquillo.

- Tengo sueño.

- Ya, pero si no desayunas te dolerá el estómago, mi madre dice que el desayuno es la comida más importante. Anda, levántate.

Pero por toda respuesta, Scorpius se arrebujo mas en las sabanas, pensaba dejarle claro con eso que no se levantaría porque no se le daba en gana. Lo que no se esperaba es que Albus tomara aquello como una invitación a jalar sus cobijas y obligarlo a levantarse sí o sí.

- Hey que no me levanto, ¡oye! – gritaba Malfoy forcejando con las cobijas.

- Levántate o te are tortura china – contesto el otro muy divertido y Malfoy se preguntó que caray era la tortura china.

Su pregunta quedo resuelta cuando el otro niño le ataco a cosquillas, método que solo su madre se atrevía a aplicarle. Scorpius se defendió como pudo y entonces Albus tiro de nuevo de las cobijas, cayendo el primero al suelo como costal de papas.

- Tarado, me dolió – protesto el chiquillo, pero Albus no se achanto.

- Ya estas despierto, levántate y te veo arriba – y dicho eso salió de la recamara riéndose con ganas.

- Condenado Potter – mascullo Scorpius algo molesto, pero acato y se vistió para tomar las clases.

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- Hey Malfoy, hey Malfoy – le llamaba a gritos su amigo Archie desde una mesa, llevaba puesta la corbata de negra y amarilla de Hufflepuff y se movía como un cachorro inquieto de un lado a otro.

Los chicos de su mesa se quejaban cada vez que los empujaba sin querer, pero Puscat no parecía darse cuenta. Scorpius se dirigió hacia la mesa de Archie, los mayores torcieron el gesto nada más verlo; un Slytherin y encima Malfoy, tenía que ser broma.

- Mira mi corbata, se tiño solita de los colores de Hufflepuff, ¿puedes creerlo? – Comentaba Archie emocionado y no dejo de hacer aspavientos mientras hablaba – aquí todo es tan mágico – luego bajando la voz agrego – ¿cuál es tu primera clase?, podríamos ir a explorar en el receso, dijiste que conocías el castillo.

Scorpius sintió enrojecer a le escuchar eso, porque la conciencia le decía que no lo conocía tan bien después de todo, ¿si no porque se había perdido el día anterior?

- Buenoooo, si lo conozco tantito – se excusó el Slytherin eh iba a agregar más cuando lo interrumpieron.

- ¡No tienes nada que hacer aquí serpiente, te vas largando, ¿entendiste?! – le espeto una muchacha mayor de Hufflepuff y Malfoy no pudo evitar compararla con la prefecta de la noche anterior, toda bonita y educada, como se veía que esta no tenía ni clase.

- Oye, es mi amigo, no le hables así – le defendió Archie quien parecía medio intimidado por la chica tan grande, pero aun así le miraba a los ojos.

- ¿Que está pasando aquí? – los interrumpió un muchacho, llevaba una placa con las iniciales P.A. y la corbata de Gryffindor.

- El empezó – señalo la muchacha a Scorpius y tanto este como Archie la miraron boquiabiertos, ¡pero que cínica!

- Claro que no es cierto – se defendió Malfoy – ella empezó, vieja corriente.

- Te voy a cerrar la boca – gruño la Hufflepuff, pero el premio anual le indico que se sentara.

- Escucha niño, no puedes venir a una mesa de otra casa y pretender pasarte de listo, esta vez te la perdonare, pero la próxima te bajare puntos, ¿entendido?

Scorpius lo miro furioso y el mayor le sostuvo la mirada, era increíble lo injustos que eran los mayores, ya hubiera querido que la prefecta de anoche estuviera allí para callarles la boca. Pero Archie no lo medito tanto y parándose junto al otro niño se cruzó de brazos y dijo:

- Eres tú el que se pasa de tonto, mi amigo y yo, no hicimos nada, la tipa esa fue la que empezó.

El prefecto le miro medio pasmado, medio descolocado, escenas de esas no se daban todos los días.

- ¿Dijiste…tu amigo? – y realmente necesita verificar eso, no fuera a ser que hubiese escuchado mal.

- Si, MI amigo, y no por ser de primero van a insultarnos lo que les plazca, mi prefecto dijo anoche que le avisáramos si nos molestaban y yo te pienso acusar.

Malfoy asintió a su lado, mientras el prefecto y los de la mesa Hufflepuff se les quedaban viendo, nadie decía nada.

- ¿Algún problema Brian? – escucharon decir a una nueva voz y al girarse se encontraron con una chica más bella incluso que la prefecta de anoche, Malfoy pensó que tal vez veía visiones o juraría que el cabello de la muchacha flotaba en el aire y emitía destellos plateados.

- No, ninguno Victoire – respondió el Premio Anual y girándose a los niños murmuro – los estaré vigilando – para después marcharse.

- Quizás sea mejor que me vaya – comenzó Scorpius y luego agrego – frente a la puerta principal en el receso.

No dijo gracias, pero Archie lo entendió y sentó de nuevo en su mesa, ignorando deliberadamente a la chica problemática de antes.

Malfoy llego casi trotando a su mesa y se acomodó en la esquina, por poco se quedaba sin desayuno, pero alcanzo a servirse un jugo y cereal. Llevaba comiendo unos minutos cuando el aire se llenó de aleteos y al mirar arriba comprobó que se trata de las lechuzas del correo, sus padres le habían hablado al respecto. Los pájaros dejaron caer sus paquetes justo en las manos de sus dueños, como si supieran que los atraparían al vuelo, Archie estaba en lo cierto, todo era mágico en ese castillo.

La lechuza campestre de sus padres le entrego también un paquetito y luego planeo sobre la mesa hasta detenerse frente a él, no le pido ni permiso y se puso a picotear un pan tostado que había junto a su plato. Según le habían enseñado a Scorpius, los animales no debían jamás comer sobre la mesa, pero al parecer las demás lechuzas estaban por la labor con los desayunos de sus amos y sintió que sería algo feo ser el único que la corriera, así que la dejo estar. El paquete entre sus manos no era demasiado grande, pero se abstuvo de batirlo con curiosidad, su madre solía decirle que eso era poco elegante y considerado, ¿qué tal si el paquete traía objetos frágiles? Todavía meditando el contenido, abrió la caja para encontrarse con una mini dotación de dulces y una carta de sus padres, la abrió presuroso y se dedicó a leerla en silencio.

Que tal tu primera noche cariño,

tu padre y yo esperamos que la hayas pasado bien y que te guste la sala común de Slytherin,

no se te olvide memorizar el camino hacia ella, podrías perderte si no.

Te enviamos unos cuantos dulces para que compartas con tus amigos,

sé que aras muchos muy pronto, no te los comas todos o deprisa, recuerda los modales.

Aprende mucho y aplícate en las clases, divierte también.

Esperamos recibir pronto noticias tuyas.

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Con todo nuestro amor, tus padres que te adoran.

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Scorpius sintió su corazón palpitar con fuerza, no hacia ni 24 horas que los dejo en el andén y ya los extrañaba, tenía que escribirles pronto. Aun sonriendo guardo la carta de vuelta en el sobre y cerro la caja de dulces, ya los comería mas tarde, las clases estaban por comenzar.

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De no ser por el prefecto de Slytherin, jamás hubiesen encontrado el aula de la primera hora, tenía que poner una sugerencia en el tablón de anuncios de la escuela, algo así como: ¡Pongan un mapa de las aulas, caray!; pero ya lo haría otro día. A Scorpius le fue imposible obviar que el prefecto le miraba de reojo sin decir nada, no parecía muy contento de verlo y supuso que la prefecta de anoche le había regañado como prometió; pues bueno, el tipo se lo merecía, casi se lo comía monstruo anoche por su negligencia.

- Es aquí – les señalo el más grande a los niños y luego se marchó a su propia clase, los críos se arremolinaron en la entrada, no se animaban a entrar todavía.

- Es para ahora Albus – dijo una voz a sus espaldas y Scorpius descubrió que le pertinacia a la pelirroja de la gominola.

- Bah, es que estábamos esperándolos – le saco la lengua el aludido y pronto iniciaron una conversación animada entre ellos, al parecer se conocían.

Malfoy ojeo a los demás niños del corrillo, de un lado se apiñaba su casa y del otro los chicos de Gryffindor, ninguno hizo el esfuerzo de presentarse, así que él tampoco lo hizo, aunque…

- Hey, gracias por la gominola, te debo una – dijo categóricamente a la "amiga" de Albus. No conocía muchas niñas, pero las consideraba ajenas a su círculo, en todo caso; las niñas eran lloronas y todo eso, las pocas que conocía jamás gustaban del quidditch o ningún deporte en realidad, se la pasaban jugando a las muñecas y hablando de ropa, así que no tenía ninguna razón para creer que esta chica fuera diferente.

- Ah…si…de nada – «niñas», critico en silencio Scorpius mientras se alejaba, todas eran iguales.

- Bien chicos, adentro – les indico una maestra de túnica rosa, no era especialmente atractiva, pero se veía seria y ninguno rechisto su orden.

El aula era más grande de lo que hubiesen esperado, las butacas se alineaban en hileras separadas por un pasillo intermedio, no necesitaron explicación del esquema, de lado derecho se puso Slytherin y del otro Gryffindor. Scorpius termino sentado con una niña, para su mala suerte, según él.

- Bienvenidos a Transformaciones, saquen todos sus libretas- lo chicos acataron mientras la maestra hacia escribir mágicamente sobre la pizarra, los fundamentos de la transformación – bien, ¿quién quiere decirme de que se trata el arte de la transformación?

Casi de inmediato se levantó una mano y todos a uno miraron a la chiquilla que esperaba ansiosa que la eligieran a ella, cuando en realidad no había ninguna otra mano levantada.

- Mmm, señorita…

- Weasley profesora, yo puedo contestar la pregunta.

- Entonces hazlo señorita Weasley.

La niña soltó una perorata sobre el origen de la palabra y muchos otros datos semi aburridos, nadie hacia otra cosa que observarla, algunos muy aburridos y otros (solo un par de echo) interesados.

- Y bien niños, ¿porque nadie está apuntando?

La clase entera salió del letargo y presurosos comenzaron a escribir sobre sus libretas, incluso la tal Weasley, como si fuera a necesitarlo. El resto de la hora la pasaron apuntado lo que la maestra les dictaba, un comienzo de clases desalentador según Scorpius, ¿dónde estaba las clases grandiosas que le habían contado sus padres? Tal vez solo era cosa de esa maestra.

- Tenemos encantamientos dos horas seguidas – comento una de las chicas de sus casa y todos se apiñaron en la entrada esperando al prefecto que les mostraría la siguiente aula, menos Albus Potter, que sin agobio alguno se acercó al grupito de la niña sabionda de la gominola.

Era imposible saber de lo que hablaban, pero Malfoy ni se molestó en preguntárselo, saco la hoja de horarios que les repartieron en el comedor y se fijó a qué hora tendría el receso, 10:30, faltaba tanto.

- Síganme – les indico el prefecto de Slytherin, sin molestarse siquiera en preguntar a los Gryffindor si podía o no ayudarles; allí se quedaron todos ellos esperando a su prefecto – recuerden siempre que el aula está cerca del ala norte y que deben pasar enfrente de tres armaduras de… - siguió diciendo el prefecto y no paro hasta llegar al salón, luego se despidió y una vez más se fue rumbo a su clase.

- Pobre prefecto – escucho decir a una de las niñas – tiene que ir y venir por nosotros.

«Ese de pobre no tiene nada» pensó el rubio, que aún no le perdonaba que le olvidase la noche anterior.

El nuevo profesor era más animado que la de transformaciones y les dio una explicación más digerible de lo que sería su materia, luego les dicto varias reglas a seguir en su clase y les enseño movimientos básicos de la varita.

- La mejor clase hasta el momento – comento un compañero una vez fuera del aula y todo el corrillo diserto la mejor parte de la clase, en su opinión.

- ¿Alguno se dirige al primer piso? – consulto Malfoy a los otros y varios afirmaron con la cabeza partiendo juntos hacia allá, si se perdían era mejor ser muchos.

Bajar por las escaleras cambiantes fue todo un reto más divertido que difícil y todos terminaron riendo, los cuadros les saludaban (algunos más afables que otros) y vieron a lejos al fantasma de Ravenclaw flotando por los pasillos. Una vez en el rellano del castillo, todos se disolvieron en parejas o cuando mucho trios, Scorpius marcho hacia la entrada principal solo y allí espero por Archie. Mientras lo hacía observo los relojes de puntos de las casas, el suyo para empezar ya tenía varios puntos menos, ¿serían tan escandalosos los de su casa? ¿Por qué si no, tenían tantos puntos de menos?

- Hey Scorpius – le llamo Archie que se acercaba desde los jardines, llevaba una sonrisa en el rostro y la túnica un poco manchada.

- Wow Archie, ¿dónde estuviste que te manchaste tanto?

- En herbolaria, estuvo genial, la maestra es muy maja.

A el tocaba Herbolaria tras el receso, ojala no se ensuciara tanto, eso no sería elegante. Los chicos partieron juntos y sin rumbo fijo, se pararon frente al reloj de las casas y discutieron sobre quien ganaría ese año, ambos convencidos de que sería su respectiva casa, luego curiosearon entre las armaduras y saludaron a varios retratos, pasaron todo el receso de aquí para allá y cuando sonó la campana Scorpius cayó en la cuenta de que no sabía cómo llegar a Herbolaria.

- Es fácil – le animo Puscat y relato la ruta hacia los invernaderos, los dos se despidieron poco después y Scorpius troto hasta donde se suponía que estaba la siguiente clase.

Para su fortuna encontró el sitio incluso antes de que llegara su grupo y se dedicó a escudriñar el área, por dentro no lucia muy limpia, con razón Archie se ensucio. Minutos después arribo el grupito de Ravenclaw, el mismo con quien habían compartido Encantamientos esa mañana, solo les saludo con la cabeza, pero no todos le devolvieron el gesto. No muy atrás se veía venir a los de su casa que eran escoltados por un prefecto diferente y más grande que el de la primeras horas, toda la panda lucia alborotada y se les unió apenas estuvieron más cerca, pues los Ravenclaw eran muy callados para su gusto y supuso que sería por ser tan cerebritos.

Por dentro el edificio lucia, igual que otras aulas, más amplio que fuera; no había pupitres, pero si bancos ordenados alrededor de unas mesas de jardinería. La profesora, un mujer mayor de apariencia afable, los recibió amablemente y les indico de que iba la clase. No les hizo apuntar nada, saltaron directo a la práctica y tuvieron que palpar la textura de varias plantas no venenosas, algunas muy suaves otras increíblemente rugosas. Para cuando la clase dio final, todos los chicos, incluido Scorpius, se habían llenado aunque sea un poquito de tierra, pero salvo a Malfoy, a nadie parecía molestarle. Scorpius trato en vano de limpiar su túnica «Un mago que se respete, va siempre impecable» recordó que le decía su madre a menudo y como pudo le saco algo de tierra para que luciese más decente.

La clase siguiente la tomaron con Hufflepuff y ante la genuina sorpresa de todos, Scorpius y Archie se sentaron juntos, podían oír el leve zumbido de los demás cotilleando, pero lo ignoraron mientras acordaban citarse en la terraza del primer piso durante el segundo receso, para así seguir explorando el castillo.

La clase resulto la mar de aburrida, el profesor resulto ser un fantasma, algo que Scorpius ya sabía de antemano por sus padres, lo que no imaginaba es que causara tanto letargo y si no hubiera sido por la plática con Archie, se hubieran dormido los dos. Tras dos horas de soñoliento dictado, ambos chicos marcharon juntos al comedor, prescindiendo sin querer de los otros chicos, que más entonces cuchichearon al respecto. A pocos pasos de la entrada al comedor, se toparon con el polgeister del castillo y este les persiguió una vez dentro, cantando baladas muy groseras que ninguno había escuchado jamás con sus castos oídos. Esto hubiera seguido así, si no hubiese intervenido el barón sanguinario (fantasma de Slytherin) quien mando a callar al polgeister y le saco jalando de una oreja.

- Que mal que no puedes sentarte conmigo – comento pesaroso Puscat, por que se habían divertido mucho camino al comedor, ojala ya fuera la hora del receso.

Scorpius a su lado asintió al comentario y despidiéndose marcho a su mesa, allí ya estaban sentados los de su casa.

- ¿Te llevas con ese Hufflepuff? – pregunto despectiva una de las chicas de su grado.

Scorpius la miro sacado de balance, ¿qué tenía de malo juntarse con Archie?

- Pues sí, somos amigos – y no es que conociera de mucho a Puscat, pero se llevaban bien, así que se podría decir que eran amigos.

- Si pero, tu me entiendes…es Hufflepuff – insistió la chica, como si dijese algo muy evidente.

- Así es, ¿y?

La niña se encogió de hombros y decidió dejarlo por la paz, si Malfoy no se enteraba era porque no quería, además el más que nadie debería saberlo, era un Malfoy ¿no?

Por su parte Scorpius siguió comiendo como si nada, cerca de allí, Albus lo miro de reojo, mas no dijo nada.

A la hora convenida se reunieron Archibald y Scorpius, anduvieron de arriba a bajo por los pasillos y bromearon hasta el cansancio, luego volvieron a la terraza en que se habían citado y Scorpius duro varios minutos limpiando el lugar en que se sentaría, Puscat se burló bastante de eso.

-Pues ni que fueras nena, Scorpius. No es más que tierra – pero Scorpius no estaba de acuerdo, el detestaba las manchas de mal gusto en la ropa y no cejo hasta dejar bien limpia la banca.

- Muy bien, a comer sea dicho – y saco la caja que sus padres le enviaran llena de caramelos y pastelillos.

El resto del recreo se la pasaron probando suerte con las Grageas Bertie Bott, a Scorpius incluso le toco una sabor tierra y otra de moco, Archie solo soporto una con regusto a cerilla. De vuelta a clases los chicos de su casa le miraban raro, pero en ningún momento le aclararon el porqué, así que un poco enfurruñado les siguió de vuelta al comedor para la cena, donde descubrió que también los Hufflepuff le veían raro, quiso saludar a Puscat, pero por alguna razón el chiquillo parecía cabizbajo, empezaba a tener un mal presentimiento de todo aquello.

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Continuara…

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¿De qué presentimiento creen que hable Scorpius?

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Maryn90: Lamento no responderte en el capítulo anterior, se me fue el tren cuando lo subí. Si, ya vez que Albus fue a parar a Slytherin, el tío Ronald no debe estar muy contento. En cuanto a Scorpius, bueno, J.K. Rowling dijo que era una versión mejorada de su padre, y debido a que perdieron la guerra, los Slytherin no son muy bien vistos, así que no creo que Draco haya enseñado a su hijo las posturas que Lucius le enseño a él, de hacerlo le hubiese condenado de antemano a la segregación por parte de otros.

Raven Ailsa Weasley: n_n Me alegro que te guste la historia, como le comentaba a Maryn90 arriba, Scorpius es según Rowling una versión mejorada de su padre, así que lo veo como un niño normal, ni bueno ni malo, pero no puede evitar arrastrar la reputación de su familia.

Korosu: Mil gracias, que bueno que te guste *-* , ¿qué te parece esta visión de Scorpius?

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Por el momento me despido, pasen una buena tarde. =D