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Agradezco mucho a todos los lectores y sobre todo a los que amablemente me otorgaron un comentario :3 y alos que la colocaron en favoritos n_n y/o seguimiento.

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Declaimer: Ninguno de los personajes de Harry Potter me pertenece, son propiedad de J.K. Rowling (salvo obvias excepciones), yo solo los utilizo aquí con fines de entretenimiento y sin afán de lucro.


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Capítulo 4:

MURALLA INTANGIBLE

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Nadie se había molestado en explicarle nada a Scorpius, pero el niño no era tonto y se había dado cuenta de cómo su mesa entera le miraba disimuladamente el día anterior; tal parecía que en esa escuela vivían de chismes, con lo vulgar que era comportamiento (según su madre), pero daba igual, el que SI tenía educación y era un caballerito, trataría de ignorarlos.

Scorpius se removió incomodo en la cama, todos los demás niños dormían, la mayoría con las cortinas corridas, pero el sin embargo había preferido dejarlas abiertas, sentía que se ahogaba allí dentro. El chiquillo no lograba entender del todo la indignación de los miembros de su mesa, le parecía más compresible lo de la mesa Hufflepuff, pues él se había peleado con una de sus miembros esa mañana, así que tal vez la chica había corrido rumores en su contra y con lo chismosos que eran todos…¿pero porque entonces los demás Slytherins lo miraban con molestia? Fue entonces que se prendió el foco, seguro que el prefecto metiche de Gryffindor había cumplido la amenaza y le había bajado puntos, entonces todos los de su casa se habían enterado y por eso OBVIAMENTE estaban molestos; eso debía ser, segurísimo. Malfoy se arrebujo más en sus sabanas, se sentía un poquito culpable por haber hecho perder puntos a su casa, ahora no le quedaba de otra que esforzarse en recuperarlos. Y así, con la intriga por fin calmada, el niño se permitió cerrar los ojos en silencio y prontamente cayó en un sueño profundo, en el que se soñaba ganando muchos puntos para su casa, la que a su vez terminaba ganado la copa de las casas…

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A la mañana siguiente los ánimos estaban más bajos que el día anterior, pero aun así los chicos se las arreglaron para salir medianamente resueltos al desayuno, esta vez Scorpius estuvo listo a tiempo. Al entrar en el gran comedor pudo ver sentado a Archie con los de su casa y estuvo tentado a ir a saludarle, pero recordó que no era bienvenido en esa mesa y contrariado se fue directo a la suya.

Ese día nadie parecía prestarle mucha atención, era el segundo día de clases y a todos les estaba costando reintegrarse al horario escolar después de dos meses de vacaciones.

- Ya no puedo esperar por las clases de vuelo – comento emocionado un niño de su grupo y todos se deshicieron en frases de alborozo, media hora después partieron a su siguiente clase.

Según el prefecto, debían esforzarse por memorizar el camino a las diferentes aulas pues no siempre podría guiarlos, los niños prometieron prestar atención a las rutas y luego el prefecto los dejo frente a "Defensa contra las artes obscuras".

- Ustedes que dicen – comenzó una niña – ¿el profesor será aburrido o no?

Todos alegaron su punto de vista y así estuvieron hasta llegar los otros chicos con quienes tomarían esa clase; eran los Gryffindor, incluida la chica de la gominola.

Tal cual pasara el día anterior, nadie se molestó en dirigirse la palabra e igual que la última vez, Albus y Weasley se apartaron del corrillo para conversar. Scorpius no se consideraba chismoso ni nada por el estilo, pero le causaba curiosidad enterarse de donde se conocía ese par, el casi no había convivido con otros chicos de su edad, de ahí que no conociera a casi nadie en esa escuela. Esto sin embargo era común en la comunidad mágica, al menos hasta donde el sabia; los niños magos eran criados en casa hasta matricularse en Hogwarts y solo entonces convivían con chicos de su edad, salvo evidentes excepciones, como parecía ser esa. Scorpius dudo un segundo en si acercarse a preguntar o guardar prudencia, estaba como dividido entre dos cuerdas, una le decía "entérate-entérate" y la otra le respingaba "recuerda tus modales jovencito", hay que decir que la segunda tenía la voz parecida a su madre.

Aún estaba en sus divagaciones, cuando la profesora se apersono frente a sus alumnos y con una severa mirada los hizo entrar. Como de costumbre la división era evidente, de un lado los Gryffindor y del otro los Slytherins. En esta ocasión Scorpius se apresuró en sentarse junto a Albus, no es que él fuera chismoso (aclarando) era solo que esa silla tenia mejor visual, al menos eso le dijo el rubio a la vocecita que imitaba a su mama en su cabeza.

La clase dio comienzo y les hicieron escribir un enorme (y vaya que sí) dictado inicial, casi todo el grupo parecía decepcionado por este inicio, habían esperado tantísimo por esa clase. Pero Scorpius no acuso ni un poco el ambiente, estaba entretenido en apuntar y buscar al mismo tiempo una manera de sacarle la sopa a su compañero de banqueta.

- Entonces…¿tú y Weasley se conocen? – pregunto lo más casual que pudo, como si hablara del clima o del color de la mesa.

- ¿Ahh? – fue la escueta respuesta de su compañero que prestaba más atención a los apuntes que Scorpius.

- Si, bueno…no es que me interese saber, es que como parecen muy amigos – seguía insistiendo el niño, pero el otro chico no le daba bola.

- Umm…

- Y ya vez que no soy metiche, solo es curiosidad sana – continuo el chiquillo empecinado en enterarse de lo que buscaba.

Pero la maestra fue más perspicaz que Albus y en un plis-plas estaba junto a ambos chicos y muy molesta.

- ¿Se puede saber que murmuran? – interrogo. Y Scorpius sintió encogerse bajo su mirada, a su lado Albus trago grueso, aunque él realmente no había echo nada – Dos puntos menos para Slytherin – remato la mujer y todo el grupito de corbata verde respingo.

«Merlín, estoy frito» fue lo primero que a Malfoy le vino a la mente y puede que el resto también lo pensara, por que les clavaron la mirada toda la clase.

Al salir del aula los Slytherin les cercaron en corrillo, sus miradas era duras y pesadas, más de lo que se esperaría en un niño.

- Mira Malfoy, si quieres hacerte el chulo puedes hacerlo, pero pobre de ti si eso nos perjudique – le amenazo un chiquillo de apellido Bletchley, los otros niños asintieron - En cuanto a ti Potter, no creas que por ser tu padre quien es, vas a venir a causarnos problemas, ya me decía mi primo que eras un espía, así que también estas advertido.

- Oye no te pases Bletchley, no fue su culpa – le excuso Malfoy ante el asombro del mismo Potter, pero Bletchley solo le dirigió una última señal de advertencia con el índice, luego se dispersó el corrillo.

Scorpius se sentía fastidiado pero también culpable, su madre solía decirle que un caballero siempre se hacía responsable de sus actos y ahora por su causa se habían perdido puntos de la casa, además de que acusaron a otro niño; miro de reojo al susodicho, Albus estaba cabizbajo, imposible saber que pensaba, entonces sintió una mirada en su nuca y al volverse se encontró con la pelirroja de la gominola, parecía contrariada, ¿habría escuchado la discusión?

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Camino a la siguiente aula los niños ni siquiera abrieron la boca y el prefecto debió darse cuenta, pues intento hacerles platica todo el trayecto, pero fue inútil, había tenido lugar su primera pelea al interior del grupo. Finalmente arribaron al aula de pociones que se encontraba en las mazmorras del colegio, no muy lejos de su sala común. La habitación era bastante sombría y a Scorpius se le antojo insensato poner precisamente esa clase en las mazmorras, un aula ventilada le vendría mejor, pero él no era el director después de todo.

Para sorpresa de Malfoy los de la otra casa ya estaban allí y resultaron ser nada menos que los Hufflepuff, el niño se animó de solo notarlo y comenzó a buscar a su amigo con la mirada. Archie se sentaba en una mesa del lado derecho, a su alrededor cotorreaban varios chicos de su casa, Malfoy se encamino hacia donde estaba para sentarse, pero fue detenido por una mano.

- No es buena idea – le aconsejo Albus Potter, en voz baja.

A Malfoy le turbo escuchar eso, ¿qué tenían los de su casa en contra de su amigo? Ya era la segunda vez que se mostraban en contra.

- Archie es mi amigo – le respondió ligeramente ofendido, algo que el otro noto y termino por soltarle.

Potter contemplo sin moverse la escena que se daba a continuación, donde Scorpius terminaba por acercarse al chico de Hufflepuff y era repelido por los niños de dicha casa, el tal Archie se quedó allí con la cabeza baja sin atreverse a objetar siquiera, lo que no se esperaba es que el rubio reaccionara tan cabreado, así que corrió hasta donde se desarrollaba la disputa justo a tiempo para verlos sacar los puños; ninguno sabia en realidad hechizos, era su segundo día escolar.

- ¡Basta! – les advirtió tomando del brazo a Scorpius, a quien se llevó a rastras, este sin embargo no dejaba de mirar a Puscat, que se encogía mas y más en el asiento.

Albus sentó a Malfoy con él en una butaca, justo donde ya estaba una niña, más la chiquilla no dijo absolutamente nada con respecto al recién incidente, ningún Slytherin hablo en realidad.

La asignatura duraba dos horas y era impartida por un profesor joven, de unos treinta más o menos, era sumamente apuesto, considerando que los demás maestros no lo eran tanto en realidad. La niñas de toda la clase se mostraban embobadas con su presencia y asentían a todo lo que decía, incluso levantaban la mano para contestar preguntas que ni se sabían; si, todas las niñas eran iguales, o al menos eso hubiese reflexionado Scorpius si no estuviera tan shockeado por lo ocurrido. Su mente giraba y giraba buscando explicaciones, salvo la Hufflepuff del día anterior, no recordaba haberse contrapunteado con ningún otro Hufflepuff, a menos que estuvieran enojados por lo de esa Hufflepuff, lo que por otra parte no justificaba los insultos recibidos: "Serpiente venenosa" o "Reptil nocivo", de verdad que esos niños harían bien en lavarse la boca, su madre ya les hubiera puesto a chupar una pastilla de jabón; pero aun con estas cavilaciones, no dejaba de sentirse ultrajado y a esto se sumaba su desazón por la actitud de Archie, ¿había tenido miedo? Igual le dolía que no hubiese dicho nada, NADA.

La clase termino antes de lo esperado y no había escuchado ni un poco de la lección, seguro que le traería problemas más tarde. El rubio tomo sus cosas ipso facto y salió del aula tras sus compañeros, supuso que tendrían que esperar por el prefecto.

- Scorpius – le saco de sus cavilaciones el chico Potter – tenemos receso, ¿recuerdas?

El resto de la clase ya subía las escaleras, solo unos cuantos se demoraban. Malfoy atisbo la nuca de Puscat y sin reflexionar mucho salió corriendo tras él, los demás chicos mascullaron quejas cuando los empujaba sin querer, pero él siguió corriendo hasta jalar a Puscat del brazo y con la intención de llevárselo lejos de los de su casa, si Archie tenía miedo de hablar frente a su grupo lo entendía, pero más le valía justificarse a solas con él.

Los Hufflepuff notaron de que iba la cosa y uno de los chicos empujo lejos a Scorpius con más fuerza de la pretendida, el desastre fue inevitable…Malfoy fue dar al suelo con todo y sus cosas, que eran pesadas todo sea dicho, el caldero rodo por el suelo y los ingredientes se dispersaron también, los Hufflepuff parecían congelados, ¿en qué momento sucedió todo aquello?

La casa Slytherin también había llegado al rellano y observaba entre furiosa y pasmada el espectáculo, lo siguiente que supo Scorpius fue que el chiquillo que lo empujara había dado al suelo y que tenía a uno de sus compañeros de casa sobre él, ambos se daban de golpes. Las niñas se insultaban con voz en grito y los otros chicos o peleaban, o intentaban separar a los combatientes, aquello era un pandemónium.

Pero la suerte es tremenda a veces y pocos minutos después arribo al lugar el profesor de pociones, con un par de movimientos de varita puso a todos en regla, separando a los que pelaban y acallando a las niñas. Scorpius aun seguía en el piso.

El maestro parecía alterado a todas luces, los hizo bajar de inmediato al aula, no admitió protesta alguna; una vez de regreso a los pupitres se paseó varias veces frente a su escritorio, como librando una intensa batalla interior, luego se meso las sienes antes de hablar.

- Supongo que no necesito decirles que habrá un castigo, ¿verdad?

Los chicos callaron por un momento, luego un Hufflepuff grito.

- ¡Ha sido culpa de ese chico! – y con el dedo señalo a Malfoy, al instante salto una Slytherin a devolver la acusación y por espacio de varios segundos se desato una nueva ola de comentarios airados entre ambas partes.

- ¡Silencio! – les hizo callar el maestro – no me interesa quien empezó esto, TODOS participaron y TODOS serán castigados, sin excepciones – su voz era marcial y muy dura al hablar, incluso las niñas que tanto le admiraban se tensaron – no tendrán receso y se les descontaran treinta puntos a cada casa – las protestas volvieron y fueron igualmente acalladas – además tendrán que entregar un trabajo de diez cuartillas sobre la importancia del respeto mutuo, la tolerancia y la responsabilidad ante las propias fallas; no pueden andar por la vida echándole la culpa a otros para salir al paso y más les vale entenderlo desde ahora. Además, todos son compañeros, van a compartir clases por siete años y luego van a convivir cuando sean adultos, no es posible que solucionen sus problemas con violencia, hay mejores maneras de arreglar los conflictos y hay que tener valor civil en esta vida.

El profesor siguió sermoneándolos todo el receso y al salir ninguno se dirigió la palabra entre casas, pero tampoco se pelearon…al menos de momento.

Curiosamente el prefecto parecía enterado de su castigo, porque los esperaba en el rellano frente a la entrada a las escaleras del aula, junto a él aguardaba el prefecto de Hufflepuff y ninguno traía muy buena cara, seguro que los puntos ya habían sido descontados. Contrario a los que anhelaban, el prefecto les soltó un nuevo regaño y todo el trayecto a Encantamientos les estuvo dando la lata. Luego les dejo con la advertencia de no hacer ningún engorro nuevo, eran suficientes puntos menos por un día y eso que apenas llevaban dos.

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La clase de encantamientos fue como siempre amena y por tácito acuerdo nadie revelo lo ocurrido durante el receso, los Ravenclaw tampoco parecían interesados en su aparente mutismo, ellos querían aprender y pusieron mucha atención en la clase. Al salir de allí los esperaba otra vez el prefecto, quien les interrogo sobre su comportamiento en clase como queriendo descubrir cualquier nueva querella.

La clase siguiente era la de Transformaciones y una vez más se vieron inmersos en un dictado descomunal de lo que parecía una lista larguísima de los principios de la materia, ¿acaso toda la bendita asignatura se trataba de dictados? La maestra igualmente ignoro sus disgustos, ella mandaba ahí después de todo.

Fuera del aula los Slytherins se dispersaron velozmente, todos se dirigían al comedor, pero llevaban demasiado tiempo encerrados de aula en aula y no estaban además tan contentos unos con otros.

Scorpius también se encamino al comedor, había tenido la secreta esperanza de pegársele a Potter, solo para no tener que caminar solo hasta el primer piso, pero Albus se había largado con la Gryffindor sabionda hacia unos minutos y el no tuvo de otra que andar en solitario. Si ayer murmuraban en su mesa, hoy segura lo linchaban, porque directa e indirectamente habían perdido muchos puntos por su culpa, así que no le apetecía presentarse en el comedor, por muy cobarde que eso fuera, tal vez le convendría no hacerlo en definitivo; la traba se hallaba en que tenía mucha hambre, no había almorzado en el receso, allí se prendió de nuevo el foquito en su cerebro, él tenía contactos (por así decirlo) en las cocinas, vale conocía a Kiby, pero eso era más que suficiente ¿no?

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El rubio se dirigió presuroso hacia las bodegas, justo a donde le había indicado Kiby la primera noche. No encontró el lugar a la primera, pero tras la tercera vuelta dio con el retrato indicado y haciendo gala de la información adquirida, entro por fin a las afamadas cocinas; allí el aire olía delicioso. Cuatro mesas idénticas, más la de profesores, se acomodaban en la bodega de las cocinas, la comida estaba siendo colocada sobre las mesas justo en ese instante. El niño se adentró más en el lugar y un elfo domestico término por verle.

- Ahh, ¿señorito que hace aquí? – le pregunto muy nervioso, se suponía que los alumnos se preparaban para cenar arriba, no que bajaran directamente allí.

- Ehh…ah sí, es que venía a preguntar si me puedo quedar a comer aquí – respondió el chiquillo, el elfo le miro como si estuviera loco, luego pregunto:

- ¿No quiere subir a su comedor?

Por toda respuesta Scorpius se sobo algo nervioso el brazo, él era un Malfoy y se suponía que no debía temerle a nada, aun así estaba allí escaqueándose de los de su mesa. El elfo debía ser un tipo adulto o eso pensó Scorpius, pues parecía comprender su dilema a la legua.

- Buenooo, puede quedarse – resolvió el elfo y le indico que se sentara en una mesa pegada a la pared, acto seguido saco un poco de todo de las mesas del banquete y se lo puso enfrente.

Y pensar que terminaría comiendo mejor incluso que los de los de arriba. Scorpius se entretuvo mirando los últimos retoques del banquete, los chicos de la escuela ni se imaginaban lo mucho que trabajaban estos elfos para que ellos comieran tan a gusto; pensando en esto recordó a su elfina, segura ella igual se afanaba en su casa por cada comida, porque aunque su familia era pequeña, Bonnie era una sola. Tal vez debería recordar hacerle un regalo en navidad, se le antojaba muy categórico; su madre solía hacerle regalos a su sirvienta dos veces al año, uno por su cumpleaños y otro en navidad, eran regalos por demás modestos, pero su madre siempre había sido una mujer educada y extremadamente refinada, de esas que son correctas ante cualquiera, incluyendo la servidumbre.

- Muy bien, todos juntos – clamo el elfo en jefe de las cocinas, con una vocecita bastante chillona, los otros elfos se colocaron en extraña posición y en un parpadear la comida ya no estaba en las mesas.

- Wow – exclamo el chiquillo al ver aquello, definitivamente tenía que observar más a esos elfos domésticos, tenían unos trucos geniales.

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Continuara….

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Maryn90: Scorpius aún no se da cuenta de porque lo detestan tanto, su padre puede no haberle dicho nada ;D además como le dices a tu hijo que estuviste involucrado con un grupo terrorista en tu juventud 0.o

Sí, creo que aun ve a Rose como individuo ajeno, ya se sabe que las niños y los niños son enemigos naturales XD

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Me despido hasta la próxima n_n