¡Bienvenido seas, lector!
¿Saben lo que es estar sin computadora ni celular? ¡Pues así estaba yo! T_T de verdad me quiero disculpar con ustedes por mi desaparición; para compensarlas les subiré el siguiente capítulo en un menor tiempo, lo prometo.
Espero que después de todo este tiempo sigan junto hasta el final; ¡Bienvenidos sean! Y gracias por todo -Inserte Corazón Aquí-
La verdad es que este capítulo puede ser el más latoso de leer, ya que es el más apegado a la película original. Es que el final de la movie es tan perfecto que no lo quise cambiar T_T
Disclaimer: ¡Yah! A penas y tengo suficiente dinero para comprar un nuevo celular, no podría comprar estos personajes ;; por lo tanto pertenecen tanto a Disney como a DreamWorks.
Historia escrita por meros motivos recreativos y sin fines de lucro. ^^
PD; sigo publicando desde el móvil así que de antemano me disculpo por cualquier error ortográfico.
Enjoy!
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Cap. 5
La última luz.
Voló rápidamente por los cielos, aferrando su diestra al cayado y resguardando a la Hadita en la tela de su capucha azul. Surcó los cielos con ayuda del viento a la mayor velocidad que pudo directo a la guarida de Pitch; tenía un asunto pendiente con ciertas Haditas.
Entró a la oscura guarida e inmediatamente se sostuvo de una de las enormes jaulas, abriendo la puerta de esta con brusquedad.
— ¿Qué esperan? ¡Salgan!— gritó, haciéndoles ademanes a las Hadas; estas se mantenían en el fondo de la jaula, aferradas a los barrotes. — ¿Q-Qué es lo que ocurre?— preguntó con rudeza, al ver que las pequeñas hadas se mantenían en el mismo sitio, sacudiendo sus alas pero sin elevarse ni un milímetro. La expresión de Jack se suavizo un poco al entender la situación — ¿Ninguna pueden volar?— giró su vista llena de preocupación, viendo como poco a poco la réplica del mundo de la guarida de Pitch iba perdiendo su brillo —Las luces...— sin esperar una respuesta soltó la jaula y casi por reflejo se lanzó hacia la réplica del mundo que se encontraba completamente opaca, sin luz que lo iluminara o le diera esperanza —... Se están extinguiendo.
O eso fue lo que creyó.
La representación del mundo parecía girar en cámara lenta en el momento en el que los ojos de Jack localizaron aquel brillo. Era tan solo una pequeña luz, pero era más que suficiente para Jack. Con mucho optimismo paso sus dedos sobre el mapa, reconociendo aquella zona y sonriendo deslumbrante y lleno de esperanza.
— ¡Elsa!
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Claramente se podía apreciar como la albina cabellera de Jack se asomaba por la ventana, esta no estaba completamente cerrada, por la que claramente pudo escuchar a la pequeña Elsa hablar, estando sentada en su cama frente a un pequeño conejo de felpa —Conejo, escucha— comenzó a hablar con tono firme —Tu y yo obviamente diferimos un poco de opinión, así que esto es lo que va a pasar— señaló con su pequeña mano enguantada al conejo de felpa, que parecía verla con sus grandes ojos de botones —Si no fue un sueño y de verdad existes lo tienes que probar ¡Justo ahora!— en ese momento, Jack que hasta ahora había escuchado todo atentamente, se acercó un poco más a la ventana, empujándola suavemente con su mano derecha —Siempre he creído en ti desde hace tiempo. Toda mi vida, por cierto— seguía hablando la niña —Así que ahora me lo debes, no tienes que hacer mucho; solo una señal y seguiré creyendo— Jack entró a la habitación, Elsa sostenía entre sus manos el pequeño conejo y le seguía hablando como si pudiera entenderle, sus ojos azules carecían de aquel brillo característico y su voz iba perdiendo fuerza —La que sea. La que tú quieras— un silencio inundó la habitación de la pequeña rubia, haciendo que lo que en verdad fueron tan solo segundos, parecieran años o incluso siglos —Lo sabía…— y de sus delicadas y enguantadas manos, poco a poco fue cayendo el conejo de felpa.
No, no, no.
Inevitablemente, la preocupación se posó en el rostro del joven espíritu. No podía permitir que dejara de creer. Elsa era actualmente su única esperanza, su última esperanza y no podía dejar que simplemente se le fuera de entre las manos.
Tengo que hacer algo.
Toco con su dedo índice el vidrio de la ventana, esta inmediatamente se cubrió de una capa de nieve y escarcha haciendo que la niña girara, abriendo su boca y sus ojos como platos al ver a aquel chico parado frente a su ventana, dibujando con su dedo algo sobre su ventana —E-Es real…— se dijo a si misma al reconocer que aquel joven de blanco cabello lo había visto en su sueño. Él se encontraba dibujando un huevo de pascua con su dedo índice acariciando el vidrio y después llenó de escarcha la parte de abajo para dibujar de la misma forma un conejo que para sorpresa de Elsa sobresalió de la ventana — ¡Woah!— exclamó sorprendida, viendo como el conejo de nieve revoloteaba a su alrededor. Giraba y giraba produciendo la risa de la chica justo antes de que este desapareciera dejando en su lugar miles de... — ¿Copos?— y fue entonces cuando las piezas encajaron; Elsa se vio sus manos enguantadas, luego vio al chico y por ultimo recordó la historia de su madre… ¿Sería posible que…? —Jack Frost...
Ambos seres en la habitación, tanto el joven espíritu como la pequeña niña se quedaron sumados en un silencio un poco abrumador. La pequeña Elsa se veía las manos llena de sorpresa mientras que el joven había quedado en shock por escuchar su nombre — ¿Acaso dijo…?
— ¿Jack Frost?— volvió a preguntar Elsa, esta vez elevando su mirada poco a poco.
— ¡Lo dijo otra vez!— exclamó lleno de sorpresa Jack, y es que ella misma lo había visto anteriormente pero… ¿Eso en serio era posible—Dijo… Dijiste.
—Jack Frost— esta vez su tono estaba tan lleno de firmeza que parecía que se estaba dirigiendo a él. Su mirada estaba elevada y lo estaba viendo.
O tal vez veía el poster de las princesas Disney que estaba detrás de él.
— ¡Así es!— afirmó con emoción—Pero… Ese soy yo; Jack Frost ¡Ese es mi nombre!— en ese preciso momento los ojos azules de Elsa se abrieron como platos—Tu dijiste mi nombre…— un extraño silencio —Alto— frenó en seco al notar que en realidad si lo estaba viendo a él y no al poster — ¿Estas escuchándome?
— ¡T-Tu de nuevo!— decía la pequeña rubia señalándolo con su mano derecha.
—Acaso tu… ¿Estas viéndome?— preguntó con una mezcla de sorpresa y emoción. La pequeña niña se mantuvo en silencio — ¡Esta viéndome! En serio me puedes ver…
— ¿Tú hiciste que nevara?— preguntó por fin, el labio inferior le temblaba y se miraba sus propias manos con sorpresa.
— ¡Lo sé!
— ¡Aquí en mi cuarto!
— ¡Lo sé!
— ¿¡Eres real!?
¿Todo lo que me dijo mamá es real? E-entonces ¡El me puede ayudar a controlar mis poderes!
— ¡Si! ¿Q-Quién crees que causa las ventiscas y los días nevados?— preguntaba el con entusiasmo. Giró su cabeza hacia un costado y el recuerdo le golpeó como una bola de nieve en la cabeza — ¿Y recuerdas cuando volaste en el trineo el otro día?
— ¿¡Fuiste tú!?— y al momento de hablar, miraba fijamente sus manos enguantadas.
— ¡Si, yo fui!
— ¿Y el conejo de pascua? ¿Y el hada de los dientes?
—Real, real, real. Cada uno-de nosotros-es real
— ¡Lo sabía!...
Pero lo que Elsa no sabía, era que la verdadera batalla estaba a punto de empezar…
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Las calles llenas de hielo, haciendo que cada uno de los niños se deslizara por este hacían del ambiente divertido y relajado, algo así como si estuviera amortiguando la difícil verdad de que Pitch era demasiado fuerte y los Guardianes en este momento estaban demasiado débiles.
¿Cuál era la realidad en ese momento? Que la esperanza de todo estaba en manos de todos estos niños, en todos estos niños y en que tan fuerte sea su deseo de creer. Si tan solo la existencia de Elsa hacía que los guardianes no desaparecieran… Entonces eso quería decir que eran más poderosos de lo que parecían.
Había esperanza todavía.
Pitch sonreía de manera divertida, viendo al grupo de niños junto a los guardianes aun débiles; Norte no podía ni levantar su espada, Hada no podía volar y Conejo había perdido estatura. A como se veía la situación parecía que todo estaba a favor de Pitch Black — ¿Creen que unos niños los salvaran?— preguntó burlón — ¿Contra esto?— y detrás de él aparecieron todas las pesadillas, llenando el cielo nocturno de un negro que hacía temblar a los pequeños niños.
—Son solo feas pesadillas, Elsa— le trató de tranquilizar Jack, pero la situación en serio parecía ir en contra de los guardianes
—Te vamos a proteger— afirmó el pequeño Conejo con tono de voz firme que quedaba en desacuerdo con su actual apariencia tierna.
—Aw ¿Tú los protegerás de verdad?— se burlaba Pitch, mirando a los guardianes de una manera que nunca había hecho; viéndolos derrotados por fin, luego de tanto tiempo sentía que volvía a llegar al poder… Y esta vez no iba a permitir que esos guardianes le arruinaran todo de nuevo — ¿Pero quién te protegerá a ti?
Hubo un pequeño silencio en el que Pitch se regodeaba, viendo las expresiones de terror en los rostros de los guardianes. Sentía como poco a poco volvía a la gloria, pero jamás pensó que su plan se vería truncado por tan solo niños.
Debió suponerlo cuando en ese momento, llena de fuerza la pequeña Elsa dio un paso y con la voz firme y sin una pizca de miedo hablo: — ¡Yo lo haré!
—Yo también— mencionó Merida dando un paso al frente.
—Yo también— se sumó Rapunzel
—Igual yo— dijeron Astrid y Destiny casi al mismo tiempo.
—Y yo— se sumó de último Eugene.
—Yo voy a tratar— musitó algo temeroso Hiccup.
Pitch hizo una mueca — ¿Aun creen que El Coco no existe, pequeños?
—Siempre he creído en ti— empezó a hablar Elsa —pero no te tengo miedo.
Por un momento Jack vio a Elsa, pero no la vio verdaderamente a ella sino que la sustituyó por su pequeña hermana Emma parada frente a todos a punto de confrontar al creador de las pesadillas más atroces.
Elsa y Emma eran tan parecidas, pero tan diferentes al mismo tiempo. Y no solo en lo físico.
Recordaba muy bien a su hermana, ahora si lo hacía y recordaba como su hermana pequeña dependía mucho de él pero también era muy fuerte por si sola; eso fue lo que vio en Elsa en ese momento, el lado fuerte de su hermana reflejado en Elsa que mantenía sus ojos entrecerrados, viendo a Pitch.
Y entonces, aquel pensamiento le apareció de repente a Jack. Elsa era fuerte, pero seguía siendo una niña… ¿También tendría que depender de alguien cuando mostrara debilidad? Ella no tenía un hermano mayor en el cual confiar…
Todo pasó en una milésima de segundo.
Las sombras de Pitch se dirigieron a la posición de Elsa mientras ella se mantenía de manera firme, no dudando ni un solo momento. Jack por su parte quiso protegerla, imaginando como si fuera Emma en vez de Elsa y estuviera clamando por la protección de su hermano. Corrió rápidamente, tomando a Elsa entre sus brazos para hacerle una especie de escudo humano; Elsa por su parte se sorprendió por la acción del espíritu pero no se inmutó en su posición, manteniendo los brazos estirados y sorprendiéndose por lo que pasó después.
Apenas los delicados dedos de Elsa tocaron las sombras de Pitch, estas cambiaron de color adoptando un brillante color dorado y esparciéndose a los costados de ella.
La arena de SandMan había regresado.
Y no era lo único que había regresado. Junto a la arena que creaba los sueños, volvieron los poderes y las fuerzas de todos los Guardianes, demostrándole así a Pitch que no se iban a rendir tan fácilmente. El oscuro ser veía su entorno horrorizado, actuando precipitadamente y atacando a los guardianes.
Ese era el momento en el que la verdadera batalla comenzaba.
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Elsa parecía estar bailando junto a la arena dorada, pero al ver como sus seres de cuento favoritos luchaban contra el Coco, pensó que había una manera en la cual podía ayudar.
La arena debe ser la que produce los sueños. Pensó inteligentemente, y como si de una caricatura se tratase, la idea le vino casi tan de repente que parecía que se le había "encendido el foco"
— ¡Vengan, vengan!— llamó a sus amigos haciendo extremados gestos con las manos —Tengo una idea— mencionó cuando estos se acercaron.
¿Cuál era esa idea? Era simple. Solo se agarrarían de las manos y con la arena dorada danzando a su alrededor, iban a pensar con todas sus fuerzas en sus mayores sueños.
Espero que funcione…
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Lo vio. Vio claramente como aquella enorme arma se dirigía directo hacia él, sus ojos azules percibieron a Pitch frente a él con deseos de aniquilarlo, pero antes de que Jack pudiera pensar en una manera de esquivarlo, ya había un extraño pero conocido hilo de arena dorada alrededor del arma de Pitch, halándolo precipitadamente hacia atrás, directo a su encuentro con un pequeño tornado de arena que terminó adoptando la forma de SandMan.
Frente a la mirada atónita de los niños y e los Guardianes, él le dio un fuerte puñetazo en la parte baja de la barbilla a Pitch, para que saliera disparado hacia arriba, lanzándolo lejos de la vista de todos.
Y entonces… Con SandMan de regreso, todo volvió a tomar su curso.
Con SandMan de regreso, podría hacer que los sueños de todos volvieran, y con ellos volverían a creer en los Guardianes. De nuevo, lo habían logrado… Aunque indudablemente no lo habrían logrado sin Jack Frost.
El cual, por cierto; había hecho que a su alrededor comenzara una guerra de bolas de nieve.
Norte se acercó al joven de blanco cabello, sonriendo de manera amplia mientras señalaba hacia los niños jugando con la nieve —Tu centro.
Jack asintió, encogiéndose de hombros para después suspirar —No fue sencillo— admitió —Pero ya lo deduje, Norte.
Norte asintió con una sonrisa, elevando rápidamente su mano para lanzarle a Jack lo que vendría siendo su propia muñeca Matryoshka.
A su alrededor, la diversión seguía. Pero alguien que también seguía allí era Pitch que apenas abrió los ojos hizo un gesto de desagrado al notar como los niños actuaran como si nada. Todos sus esfuerzos se habían convertido en eso; en nada.
—No— se quejó — ¿¡Osan a divertirse en mi presencia!?— preguntó notoriamente ofendido —Soy EL Coco ¡Mírenme!— Jack paró por un segundo para dedicarle una mirada —Y hare que me teman todo-
Pero Pitch no pudo finalizar su frase… En medio de sus palabras hizo una mueca al darse cuenta de que Elsa le había atravesado como si nada, como si en ese espacio no estuviera él parado. La misma niña que había admitido creer en él lo había atravesado, demostrándole lo contrario.
Ya él no era nada.
Jack se estremeció un poco, recordando aquella sensación y sintiendo algo parecido a la lástima por Pitch.
Sintió la mirada de todos los guardianes sobre él, disgustado y asustado por eso hizo lo primero que se le ocurrió; correr. ¿A dónde? No estaba seguro, solo quería huir lo más lejos que sus pies le permitieran… Pero al chocar con algo que se le colocó justo al frente y darse cuenta de que de hecho era Norte, se dio cuenta de que no tenía escapatoria.
— ¿Te vas de la fiesta tan rápido?— preguntó de manera divertida Norte.
— ¿Por qué ni siquiera te despediste?— esta vez fue Hada la que habló, lanzándole de manera ágil algo a Pitch:
— ¿Una moneda?— pero antes de que pudiera reaccionar, ya tenía el fuerte puño de Hada en su cara, haciendo que un diente se cayera de su boca.
—Y eso fue por mis hadas.
— ¡No se desharán de mi!— exclamaba desesperado el oscuro ser mientras se levantaba del hielo, resbalando un poco en el proceso —No por mucho. ¡Siempre existirá el miedo! — afirmó.
— ¿Y eso qué?— Norte dio un paso hacia adelante mientras hablaba —Mientras un solo niño crea, nosotros estaremos aquí para combatir el miedo.
— ¿En serio?— preguntó Pitch de manera sarcástica — ¿Entonces que hacen ellos aquí?— a su alrededor, las pesadillas en forma de caballo se iban acomodando una a una, rodeando el lago congelado en el que estaban presentes.
—No pueden ser mis pesadillas. Yo no tengo miedo— dijo Norte
Jack miró hacia sus costados, sonriendo al comprender la situación —Creo que están oliendo tu miedo— dijo; pero él no lo creía, el lo sabía.
Pitch abrió sus ojos sumido en la sorpresa, reaccionando rápidamente y corriendo a la mayor velocidad que le daban sus pies, tratando de huir de su miedo pero aquellas pesadillas le pisaban los talones por la increíble velocidad que tenían. No podía escapar, lo tenían rodeado y antes de que se pudiera dar cuenta estaba siendo absorbido por su propia arena oscura, encerrándolo para siempre en un lugar incierto bajo tierra.
Era el final de Pitch, por fin era el final de El Coco.
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—Dime, Jack Frost ¿Juras cuidar a los niños del mundo y cuidar con tu vida sus esperanzas, sueños y deseos porque ellos son lo único que tenemos, todo lo que somos y todo lo que siempre seremos?— dijo Norte, sosteniendo el gran libro del guardián entre sus manos y manteniendo a los demás guardianes a sus espalda.
Jack sonrió, girando hasta ver a la pequeña Elsa la cual asintió apenas vio que él la estaba viendo.
Al principio él no quería ser un guardián… Pensaba de manera muy diferente, lo que no sabía él es que ya era un guardián… Solo que.. no de manera oficial.
—Lo juro— asintió firmemente con una enorme sonrisa.
—Entonces— empezó a hablar Norte —Te felicito Jack Frost; porque ahora eres y serás para siempre un guardián.
Los niños detrás de ellos aplaudieron emocionados; después de tanto por fin podían ver a Jack y no se volvería a sentir ignorado. ¿Qué tan divertido sería ahora jugar con ellos ahora que lo podían ver? Es algo que se propuso averiguar muy pronto.
—Hora de irnos— anunció Norte. SandMan a su vez hizo que su arena parecieran fuegos artificiales, haciendo que rodeara todo el lago congelado.
—Felices pascuas niña traviesa— se despedía Conejo de la pequeña y juguetona hermana menor de Elsa, Anna —Te voy a extrañar.
—Adiós conejito~
— ¿Se van a ir?— preguntó Elsa bastante preocupada —Pero Pitch podría volver ¿Y si dejamos de creer?— el temor se podía notar en su voz y ver en sus ojos —Es que... si ya no te veo-
—Oye, oye— la interrumpió de repente el joven con una sonrisa —Tranquila. Una pregunta ¿Dejas de creer en la luna cuando sale el sol?— Elsa negó con su cabeza — ¿O dejas de creer en el sol cuando las nubes lo tapan?
—Esas son dos preguntas, Jack— respondió justo antes de volver a negar.
Él soltó una risa, colocando una de sus manos sobre el hombro de la niña mientras que con la otra sostenía su cayado —Nosotros siempre estaremos allí, Elsa. Y ahora, siempre estaremos aquí— señaló un pequeño punto en su pecho, su corazón —Y eso hace que tú también seas una guardián.
Elsa sonrió antes sus palabras y aquella sonrisa hizo que Jack se dejara de preocupar por si ella iba a estar bien. Levantándose lentamente, empezó a caminar hacia el trineo de Norte.
— ¡Jack!— exclamó Elsa, llamando su atención y haciendo que se girara para recibir un abrazo, produciendo una enorme sorpresa en él.
Elsa, la chica que hace poco le había atravesado como si nada, no solo creía en él sino que también podía tocarlo… Podía abrazarlo.
Para ella, él era real.
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Me llamo Jack Frost, y soy un guardián. ¿Qué cómo lo sé? Porque la luna me lo dijo. Y cuando la luna te dice algo...
... debes creer.
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END! Aquí el capítulo finalizado .w.
Como siempre; ¡MUCHISIMAS gracias por sus reviews! El ver que me siguen dejando reviews a pesar de haberlas dejado abantonada me hace sentir genial y a la vez terrible (Terrible porque me recuerda que las abandone por mucho tiempo y en serio lo siento TT_TT)
Ah~ incluso si ha sido pesado de leer espero que me dejen su comentario de cómo les pareció. ¡Oficialmente hemos terminado con la película! Y no es por presumir, pero a partir de ahora es que se pone verdaderamente interesante ^^
¡Se me ha ocurrido una idea! Ya saben, para compensar mi ausencia; los primeros tres review de este capítulo podrán hacerme una pregunta sobre el fanfic. ¡Cualquier pregunta! (Mientras no me pregunten el final del fic, no hagan que se pierda la magia ;;) yo las contactaré por MP o por e-mail en caso de ser un anónimo. ¡Además! El comentario que más me haga reír o sonreír recibirá un adelanto exclusivo del capítulo 7. ¿A que soy muy buena? ;D
Y bueno, eso es todo por hoy, nos vemos mas tarde o mañana con el capitulo 6. Espero que les haya gustado y bueno... El siguiente capítulo será completamente sacado de mi cabecita ;D
¡Nos leemos, mis copitos!
PD; ¿Saben? Hace poco; 23 de julio fue mi cumpleaños ^^ ¡No diré cuantos! Traten de adivinar (?)
¿Un review? —BrokenDoll-K
