Aclaraciones:
Recuerdos y sucesos del pasado en letra cursiva.
Finalmente puedo decir que la historia está en pie. Un gusto escribirla y gracias a todos quienes la siguen a través de Fanfiction.
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Entre ilusiones
Una sonrisa familiar dio la bienvenida a Thor. El guardián del Bifrost silencioso le dejo pasar a través del puente, cada paso a través del mismo le recordaba tantas cosas, era como estar viendo una película rota de su vida, pequeños fragmentos de los buenos y malos momentos que tuvo en ese lugar le inundaban el alma.
-¿Acaso eres cobarde?-. Clamo un Thor de una estatura menor a la actual con vivaracha actitud.
-Por supuesto que no, tengo más valentía que tú, pero también tengo más cabeza Thor y no le veo caso a tu reto-. Respondió Loki cruzándose de brazos. En aquel entonces sus cuerpos no mostraban más que unos 12 años midgardianos.
-No Loki, lo que pasa es que sabes que vas a perder-. Y Thor le empujo con marco juguetón para incitarlo.
-¿Perder? Yo no sé qué es eso-. Y como si le hubieran dado cuerda Loki corrió adentrándose al Bifrost para iniciar con una "ligera" anticipación la carrera.
-¡Tramposo!-. Grito Thor que se echó a correr para alcanzarlo, él siempre había ganado y no quería que en esta ocasión fuese diferente.
Thor sonrió con deje de amargura. Loki siempre fue una persona importante para él, como lo seguiría siendo a pesar de su muerte tras el enfrentamiento con los elfos oscuros. Aquella ocasión solo sirvió en Thor para que su culpabilidad lo arrollara más, siempre quiso ayudar a Loki cuando tomo el camino equivocado, pero siempre supo que él lo dejo irse a ese sendero por ignorancia. Nunca supo cuánto sufrimiento guardo su hermano, ni cuantas lágrimas contuvo, solo supo que no hubo un momento en que él le dijera "Todo estará bien, yo estoy aquí" y creía fielmente que si lo hubiera hecho en el preciso momento su querido hermano aun estaría con él.
El universo luce como una infinidad de vacío y oscuridad, todo adornado como solo la naturaleza sabe hacerlo; con luces y constelaciones radiantes y multicolores que de nada sirven cuando tu hermano pende en medio de ellas. Nada podía hacer pero quería sujetarlo con fuerza, arreglar todo, volver a como era antes…
-Pude haberlo hecho padre, por ti, por nosotros-. Y su mirada lo decía todo, era dolor lo que siempre había tenido que cargar en su corazón.
-No Loki-. Y nada más necesito Loki después de aquella respuesta, solo soltó su agarre del báculo que yo sujetaba con feroz necesidad.
-¡No Loki!-. Y su figura triste y cansada se perdió en la inmensidad del universo dejando mi corazón desgarrado.
Y regalo un último suspiro al viento mientras terminaba de atravesar el puente arcoíris. Sus pies habían olvidado lo que era andar por las veredas de su querida tierra, misma que lucía vivaz y fructífera, hace tanto que no veía a los ciudadanos pero ahora todos andaban en ropas limpias y no deslumbraba mendigo alguno en las callejuelas. Paz era lo que aspiraba y colores dorados lo que contemplaba mientras andaba hacia el palacio. Pero siendo alguien tan conocido en el reino nadie hizo caso a su presencia. Solamente una reverencia alegre de alguno que otro pero jamás la bienvenida que cualquiera hubiera esperado en su posición.
Sus fuertes manos empujaron las inmensas puertas labradas en oro de la casa de sus recuerdos. Enormes estandartes blancos pendían de las paredes y decoraban la estancia que en su infancia había sido lugar de tantos juegos. Camino por los dorados pilares hasta llegar a la puerta más importante, la que le causaba un tumulto en el corazón y la que solo pudo atinar a abrir con el aliento atorado en la garganta.
No había trono más esplendido ni insípido al mismo tiempo como el que se dejó ver. Era el lugar digno de un rey de reyes y eso nadie lo negaba, pero verlo sin nadie postrado en él era decepcionante. Sus pies vacilantes anduvieron por la estancia, ni guardia ni voz se presentaron hasta que se atrevió a adentrarse al interior del palacio en sí. Pasillos y balcones desiertos encontró en su camino hasta que una voz familiar apareció ante él. Un regalo del cielo pensó. Era la voz de su hermano a la distancia, como un murmullo ahogado en el vacío. Un deleite que era propio de su locura. ¿Por qué de que otra cosa podía tratarse? Sino que su mente engañándole ante tanto incierto. Con tristeza avanzo hasta la habitación de Odín a sabiendas que todo lo que encontraría ahí podría ser todo menos Loki.
Y Thor observo desde el umbral a una delgada pero bien conocida silueta. Sus ojos de inmediato le desobedecieron, parpadearon rebeldes y dejaron una lágrima correr en su mejilla. Traidores pensó, sus ojos no eras más que eso. Su mano se empuño y con dolor rodeo la figura del hombre al que siempre llamo hermano. Y mientras su cuerpo reconocía al otro su juicio le dictaba que se detuviera, que solo se trataba de una ilusión, pero sus brazos rodearon al hombre quien dio un respingo de sorpresa entre sus músculos. Y el Dios del trueno entre nostalgia y desenfreno hundió su rostro en cuello del menor para bañarlo en otras fugaces lágrimas.
-Sé que estoy loco, pero soy el loco más feliz del mundo-. Exclamo entre suspiros perdidos Thor.
