Capítulo 3

Shaka tenía muy preocupados a sus dos alumnos, quienes finalmente decidieron tomar cartas en el asunto. Agora y Shiva aprovecharon la oportunidad que se les presentó cuando su maestro les envió a dar un mensaje al caballero de Aries. Tras los saludos protocolarios ambos esperaron por unos momentos a que el caballero de oro respondiera.

Decid a Shaka que acepto su invitación gustosamente pero ¿por qué no ha venido él en persona?

Ambos se miraron dudando unos instantes hasta que al fin Agora se armó de valor y le contó que Shaka se había estado comportando de una forma muy extraña últimamente. Estaban muy preocupados pues desconocían la causa exacta aunque sospechaban que era algo en conexión con el caballero de Leo, pero cada vez que intentaban abordar el tema, Shaka les ignoraba o les reprendía por descuidar sus tareas. Mu se quedó pensativo durante unos instantes.
—Ya veo, y ¿qué queréis que haga?
Mu, usted es uno de sus mejores amigos, ¿no podría hablar con él?.
Está bien, chicos respondió el amable caballero al notar que la preocupación de los chicos era genuina. Iré a verle pero no os prometo nada.

Los muchachos agradecieron el que les diera algo de su valioso tiempo y regresaron a toda prisa a la sexta casa pues no deseaban arriesgarse a recibir otra reprimenda. A la mañana siguiente ambos fueron informados de que Aldebarán de Tauro necesitaba ayuda para su próxima misión y debían asistirle. Shaka accedió a que se fueran porque quería estar solo.

Generalmente Mu ni se entrometía ni le gustaba que lo involucraran en asuntos privados ajenos pero debido a lo que los dos caballeros de plata le contaron, Mu no pegó un ojo en toda la noche porque un pensamiento le rondaba constantemente por la cabeza y la conversación con ellos confirmó lo que llevaba sospechando desde hacía algún tiempo y por eso decidió enviar a Kiki a la quinta casa con un mensaje.

Aioria se presentó en la casa de Aries a la hora acordada y el caballero guardián le invitó a pasar tras saludarse. Ambos intercambiaron banalidades por algunos minutos hasta que Aioria decidió ir a la directa y averiguar qué quería decirle su companero.
Kiki dijo que querías verme.
Así es, Aioria. Dime, ¿por qué piensas cancelar la fiesta?
Ya no tengo ganas de celebrar nada —Aioria dijo bastante entristecido.
¿Por qué?, ¿tiene algo que ver con Shaka?

Aioria se quedó muy sorprendido al oír aquella pregunta tan directa. Mu vio claramente en sus ojos cual era el verdadero motivo por el que el griego se encontraba tan triste: Aioria amaba a Shaka y tenía miedo que su ultima discusion hubiera dado el carpetazo final a cualquier oportunidad que tuviera para manifestarle sus sentimientos.
Mu se mantuvo en respetuoso silencio hasta que le pareció oportuno hablar. Aseguró a Aioria que si había algo que deseara contarle, que lo hiciera con plena confianza ya que sabía guardar un secreto. Aioria se sintió un tanto abrumado pues no sabía por donde empezar ni como expresar exactamente lo que quería decir porque se lo impedía el orgullo típico de los nativos de su signo. No obstante, al ver que Mu no le presionaba y al saber que el ariano era una persona amable y que su preocupación por él era verdadera, comenzó por hablarle de sus circunstancias familiares y de la pérdida de su hermano mayor.
—Cuando murió perdí a quien mas quería en este mundo y me sentí más solo que nunca...
—Aioros te quería mucho y estaba muy orgulloso de ti.

Aioria también le contó que desde la primera vez que vio a Shaka el corazón le dio un vuelco. No se podía creer que un muchachito tan joven ya hubiera obtenido una armadura de oro, así que él no quería ser menos. Su mayor orgullo vino el día en el que la armadura de Leo le fue otorgada aunque ese fuera un triunfo agridulce puesto que Aioros había muerto en trágicas circunstancias.
Consequentemente, al perder a la persona que se encargaba de disciplinarlo y de mantenerlo por el buen camino se volvió mucho más impetuoso, lo cual a veces acarreaba problemas y de hecho, la escena de la ducha no era la primera vez que había tenido un altercado con el caballero de Virgo.

—Lo amo, Mu, pero Shaka siempre parece tan indiferente a todo y tal vez me equivoque pero... creo que él también siente algo por mí.

Mu se quedó pensando durante unos instantes.
—¿Por qué no se lo dices en persona?
No quiere verme y la verdad es que tengo miedo que me rechace o peor todavía, que se burle de mí.
—¿Lo has intentado?
Varias veces, pero nunca responde a la puerta, no ha contestado a ninguna de las notas que le he dejado y parece haber una barrera invisible entre su casa y la mía. Cada vez que he intentado cruzar siempre acabo en la de Libra. Shaka puede ser muy rencoroso a veces y desde lo que pasó el otro día me debe odiar a muerte.
No creo que sea para tanto. Aioria, no te prometo nada, pero no canceles tu fiesta, iré a hablar con él.
¿De verdad harías eso por mí?
Pues claro, para eso están los amigos.

Aioria le dio un gran abrazo y se marchó más contento y esperanzado hacia su casa.

El caballero de la sexta casa también recibió una visita del de la primera, con quien mantuvo una larga conversación en la que acabaron abordando el tema de la discusión en la ducha. Mu se dio cuenta que Shaka todavía le estaba dando vueltas al asunto a pesar de que su rostro mantuviera una apariencia serena, por lo que Mu dedujo que debía andarse con pies de plomo pues con él no podía proceder de la misma forma que con Aioria. Tras hablar largo y tendido, Mu se tuvo que marchar sin recibir una respuesta directa a una sugerencia pero por lo menos le quedaba la esperanza de que su visita daría algo que pensar al hindú.
No se equivoco el ariano, su visita se convirtió en el factor determinante en la decisión que tomó con respecto a los pensamientos que rondaban en la cabeza del sexto caballero desde el día del altercado con el de la quinta.

Desgraciadamente, poco después sus planes se alteraron debido a que el Patriarca solicitaba su presencia para encomendarle un importante encargo.